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Por qué los animales hacen obsequios extraños

Autor: Liz Langley

Si eres dueño de un gato, seguramente alguna vez te ha llevado un animal muerto como regalo y te has preguntado “¿Qué hice para merecer este extraño obsequio?”.

Los gatos no son los únicos animales que dan regalos, es por eso que investigamos si hay otros animales que hagan regalos y si son igual de extraños que los de tu gato.

Grandes cosas en paquetes pequeños

Tal vez los insectos muertos y los restos de cadáveres no nos resulten atractivos, pero eso es justo lo que muchos animales anhelan como regalo.

Por ejemplo, durante el cortejo y el apareamiento, varios insectos entregan lo que se conoce como “obsequios nupciales”. El macho de la mosca escorpión (Panorpa communis) ofrece a la hembra una gran gota de su saliva; algunas mariposas machos dan a sus parejas un paquete de esperma y nutrientes; y los grillos Cyphoderris strepitans dejan que las hembras se coman parte de sus alas posteriores y beban la hemolinfa (el equivalente a la sangre) que mana de las heridas.

Eso sí, a veces los pretendientes son algo tacaños y envuelven un pedacito de planta poco apetitosa o “un insecto muerto que ya consumieron”.

Cría cuervos y, posiblemente, te den regalos

También las aves hacen regalos.

Los cuervos salvajes dejan regalos a las personas que los alimentan, asegura John Marzluff, ornitólogo de la Universidad de Washington. Cierta vez, en el estado de Washington, unos cuervos regalaron a un hombre un relicario, un caramelo con forma de corazón y pedacitos de piedra, entre otros objetos.

En otro caso, una mujer de Arizona liberó a un cuervo atrapado en una cerca y entonces, otro cuervo comenzó a dejarle pedacitos de comida en su porche, “como suelen hacer con sus parejas”, explica Marzluff.

La  razón es que estos animales, altamente sociales e inteligentes, “forman vínculos con los actores principales de sus mundos”, los cuales pueden incluir a las personas que los ayudan, prosigue Marzluff, autor de Gifts of the Crow: How Perception, Emotion and Thought Allow Smart Birds to Behave Like Humans.

Un ave macho suele ofrecer comida como parte del cortejo para demostrar que es apto y que puede proporcionar nutrición a una hembra que está poniendo o incubando huevos, o “incluso solo para mantener el vínculo de la pareja”, añade J. V. Remsen, ornitólogo de la Universidad Estatal de Luisiana.

El martín pescador entrega pescados a su pareja, mientras que el alcaudón real, natural de la mayor parte de los climas nórdicos, es mucho más teatral. Los machos traspasan a sus presas con grandes espinas, creando una especie de “brocheta de ratón”. Luego, las hembras analizan las opciones y eligen al macho que ofrezca la brocheta más apetitosa.

Asuntos de familia

Los chimpancés y los bonobos, que comparten 98 por ciento de nuestro ADN, suelen compartir la comida, pero de manera pasiva; como cuando permites que alguien te quite las patatas fritas del plato.

“Solo 2 por ciento de la comida compartida es una donación activa –revela Frans de Waal, primatólogo y etólogo de la Universidad de Emory, y autor de más de una docena de libros sobre la conducta de los primates.

Los regalos también se usan a cambio de favores o como artículos de trueque, señala de Waal.

“Un chimpancé macho puede incursionar en una plantación y llevarse una papaya para que una hembra acceda a tener sexo con él –revela, en un correo electrónico-. A veces, una hembra bonobo joven puede buscar contacto sexual con un macho que esté sujetando comida, para quitársela de las manos durante la copulación”.

 Entregas a domicilio

¿Recuerdas los ratones muertos de tu gato? Pues no son regalos, dice John Bradshaw, de la Universidad de Bristol, Reino Unido y autor de The Trainable Cat.

Nuestras mascotas felinas vuelven a casa con sus presas para comerlas con seguridad, pero una vez que llegan, el aroma seductor de la comida de gato resulta más apetitoso y “en ese momento, abandonan sus presas”. De modo que, contrario a lo que afirma la creencia popular, tus gatos no están ofreciéndote su versión de una comida casera.

Confiesa: ¿te sorprende que un gato solo piense en sí mismo?

Fuente: National Geographic en español

¿Qué intentan decirnos los gatos? La ciencia lo explicará

Carrie Arnold

Una encuesta reciente afirma que casi todos los propietarios de mascotas del estado de Nueva York hablan con sus animales como si fueran humanos.

Muchos creen que perros y gatos pueden responder con ladridos o maullidos que comunican hambre, temor o simplemente, la necesidad de orinar.

Pero, ¿es verdad que los animales hablan con acento, digamos, de Brooklyn?

Ese es el tipo de cosas que intenta averiguar la sueca Suzanne Schötz, amante de los gatos e investigadora en fonética.

La especialista de la Universidad de Lund, quien tiene tres gatos en casa, ha emprendido un nuevo estudio sobre la forma como se comunican los mininos.

Para su experimento, Schötz está reclutando gatos y humanos en Lund, en el extremo sur de Suecia, y también en Estocolmo, 500 kilómetros al norte.

Las personas de ambas regiones hablan dialectos muy distintivos, así que su finalidad es descubrir si los gatos también se comunican con dialectos.

De igual manera, pretende esclarecer si los maullidos felinos significan diferentes cosas, y si responden de distinta manera en función de cómo hablamos con ellos.

National Geographic se puso en contacto con Schötz para saber más de su proyecto.

Para empezar, ¿por qué maúllan los gatos?

Los gatos usan señales visuales y vocales para comunicarse con los humanos, pero necesitan vocalizar para llamar nuestra atención. Tienden a usar señales visuales y olfativas con otros gatos. Sin embargo, cuando un gato dice “miau”, normalmente se dirige a un humano, no a otro gato.

Muchos gatos y sus compañeros humanos parecen desarrollar un lenguaje pidgin (simplificado) para comunicarse mejor. No sabemos si hay semejanzas en los lenguajes o si son específicos de cada pareja gato/humano.

Una practicante de yoga adopta la postura de perro boca abajo y se encuentra cara a cara con un gato boca arriba.

Foto: Cory Richards, National Geographic

¿Cómo difiere la manera como las personas hablan con los gatos o sus mascotas y con los otros humanos?

Las personas parecen usar un estilo de habla muy similar cuando hablan con gatos y con niños pequeños. Usan un tono más agudo, con un rango de tonalidad más amplio, y la melodía del habla tiende a seguir patrones específicos, lo que se describe como “sonsonete”.

¿Qué tipos de información estás recogiendo en este estudio?

Estamos haciendo grabaciones de personas y gatos en dos regiones distintas de Suecia. En un estudio, analizaremos la melodía de las vocalizaciones de los gatos, para ver si podemos identificar patrones en las distintas emociones o en las diferentes razas. En el segundo estudio, vamos a exponer a los gatos a los diferentes tipos de habla humana y ver cómo responden. ¿Acaso prefieren que les hablen como niños pequeños, o prefieren que les hablen como a un adulto? ¿Pueden reconocer una voz familiar con base en la entonación y el estilo de habla? Todavía no lo sabemos.

¿Cómo puedes medir el tipo de voz que preferiría un gato? ¿Qué tipo de información estás buscando?

Grabaremos los distintos tipos de habla de varios humanos. Luego, iremos a la casa del gato y colocaremos altavoces detrás de una pantalla. Reproduciremos diferentes melodías y voces humanas hablando, y haremos videograbaciones de los gatos para ver sus respuestas. Observaremos el movimiento de las orejas, la cabeza, la postura del cuerpo, y cosas así.

¿Qué esperas lograr con este estudio?

Si la mayoría de los gatos usa melodías similares para decir, “Tengo un poco de hambre, me gustaría comer un bocadillo ahora”, y también usan melodías similares para comunicar, “Tengo mucha hambre, me muero de hambre”, empezaremos a entender lo que dicen.

Es posible que ciertas razas usen determinadas melodías; o tal vez los gatos de países donde el habla humana tiene ciertos patrones melódicos vocalicen de manera diferente. Si descubrimos que los gatos adoptan esas melodías, podríamos ayudar a sus propietarios a interpretar mejor esas señales.

Fuente: National Geographic en Español