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Qué hacer si mi hijo responde mal en clase a sus profesores?

Cuando hay problemas en el colegio, derivados de que un hijo responde mal a sus profesores, la solución más práctica vendrá del diálogo y el refuerzo positivo. Una vez más, hay que recordar que la amenaza y el castigo no constituyen un buen camino educativo.

 

‘Mi hijo responde mal en clase a sus profesores’, es una afirmación que se escucha con frecuencia de parte de muchos padres. ¿Cuál es el modo correcto de actuar para corregir esta situación?

Muchos padres se desesperan, se culpan entre sí y se acusan de ser demasiado permisivos y tolerantes. Otros entienden que el problema es la escuela y los profesores. Y también los hay que castigan al hijo, gritan y amenazan; realmente estos métodos no conducen a nada positivo, ni en este ni en ningún otro conflicto.

La calma, el sentido común y la paciencia son los tres ingredientes fundamentales a la hora de abordar este problema. Los padres deben acompañar al niño y al adolescente en cada etapa de su desarrollo. Reconocer que un hijo responde mal en clase a sus profesores es el primer paso para una educación correspondiente.

¿Por qué mi hijo responde mal en clase a sus profesores?

Hay edades en las que los niños o adolescentes no saben canalizar sus enojos y frustraciones y reaccionan como pueden. Son explosivos, sanguíneos, espontáneos; necesitan sentirse seguros y dueños de la situación, pues están reafirmando su personalidad.

Los jóvenes intentan desprenderse emocionalmente de los adultos y se sienten dueños de la verdad; ya no son complacientes y todo lo discuten.

Con ello, surgen las malas contestaciones que, en cierto sentido, sustituyen a las rabietas de cuando eran más pequeños. Ellos ejecutan esta actitud casi sin pensar, impulsivamente.

 

¿Qué saber si un hijo responde mal en clase a sus profesores?

Si mi hijo responde mal en clase a sus profesores, como padre debo entender que esa reacción es una manifestación de lo que está sintiendo. No es un comportamiento voluntario, no lo hace para molestar intencionalmente ni al profesor ni a los padres.

Aunque algunos castigos pueden contribuir a la moderación de este tipo de conductas, no son la mejor solución. Lo que los niños y adolescentes necesitan de los adultos es una ayuda inteligente y no una reacción violenta.

Para lograr corregir esta actitud que tanto molesta a profesores y a padres, es necesario tiempo. Se trata de ayudar al niño o adolescente a pensar inteligentemente antes de actuar. Es un camino que requiere paciencia y persistencia, y sobre todo, mucha tolerancia y amor.

“La calma, el sentido común y la paciencia son los tres ingredientes fundamentales a la hora de abordar este problema”

¿Cómo proceder en estas situaciones?

Todos los padres desean que sus hijos sean críticos y que desarrollen comportamientos que serán imprescindibles en la vida adulta. Por tanto, el objetivo no es transformar al niño o adolescente en una persona sumisa que no expresa sus pensamientos o emociones.

 

Fuente: eresmama.com

Tu hijo no nace siendo lector. ¡Tú lo haces lector!

Nueve consejos prácticos para formar hijos lectores:

 

  1. Lee junto a tu hijo, en cualquier situación y por cualquier motivo.Lee los paquetes de cereales en el desayuno o la cartelera de los cines el fin de semana. Léele las instrucciones para montar su castillo de juguete o busca con él información en internet para saber más sobre su animal preferido. Por supuesto, cuéntale cuentos, léele poesía, adivinanzas, trabalenguas…
  2. Convierte la tele en una aliada, no en un enemigo.Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.
  3. Visita la biblioteca pública del barrio con asiduidad.Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan tener en casa. Suelen celebrarse además actividades de animación a la lectura y encuentros con otros lectores.
  4. Invítale a “merendar” libros.En lugar de golosinas o chocolate, invítale de tanto en tanto a elegir un libro de la librería. Hay libros de todos los presupuestos y una merienda literaria no tiene por qué ser cara.
  5. No te empeñes en que le guste lo mismo que a ti a su edad.No, a tu hijo no le gusta todavía Jim Boton y Lucas el maquinist En estos momentos disfruta con Mortadelo y Filemón. ¿Qué problema hay? Se está forjando su gusto por la lectura, no el tuyo. Aprende a esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.
  6. Preséntale la lectura como un premio.«Si acabas pronto tus deberes, podrás sentarte en el sofá a leer ¡durante media hora! Yo también intentaré acabar pronto para leer contigo ¿Qué te parece?»
  7. Sé regular.Convierte la lectura en un hábito. No es necesario mucho tiempo pero sí ser sistemático. Si tu hijo es pequeño, reserva 10 minutos del día para leerle. A este intervalo de tiempo, puedes llamarlo «La hora de jugar a leer» y anúnciaselo como si hubiera llegado la mejor hora del día. Aunque tú no te pares a pensarlo, estar junto a ti, con tu atención y con un buen libro, para tu hijo es el mejor momento del día.
  8. Suscríbelo a una revista especializada para niños.Nunca falla: recibir una revista a su nombre, como papá o mamá, con contenido especialmente seleccionado para sus intereses es un “gancho” seguro.
  9. Crea misterio alrededor de los libros. Para un niño de primaria, no es lo mismo leer un libro de intriga o aventuras sentado tranquilamente en el sofá que leerlo en ese mismo sofá pero a oscuras, con una linterna, debajo de una sábana, para que no os descubran los malos.
  10. Explota su curiosidad.No es lo mismo invitar a tu hijo (de secundaria) a leer un libro (que sabemos va a rechazar) que decir, mientras lo dejas olvidado en la mesa de la cocina: “¡Uf, demasiado fuerte para mí…!” Seguro que la curiosidad puede con él.

Elena Roger Gamir
Pedagoga

Fuente :www.solohijos.com

10 juegos para mejorar la memoria

Los juegos de memoria no son solo juegos para pasar el rato con tus amigos, sino que están diseñados para aportar beneficios a la salud cerebral, como, por ejemplo, incrementar tu capacidad de concentración, mejorar tu memoria visual e incentivar el pensamiento rápido frente a decisiones del día a día que requieren una capacidad de respuesta inmediata.

En este sentido, si deseas entrenar tu cerebro y poner a prueba tu memoria de una manera entretenida y sin preocupaciones, en un COMO, te presentamos 10 juegos para mejorar la memoria. Estas herramientas de entretenimiento contribuirán a un desarrollo ideal de tus procesos de memorización, atención e inteligencia, y son perfectas para adultos y niños.

 

Memorizar fichas

Aunque parezca evidente, memorizar es uno de los ejercicios para activar la mente más importante que puedes realizar. Este acto consiste en recordar lo visto en fotografías o ilustraciones, ya sean ciudades, personas, paisajes o nombres, con el objetivo de mejorar la memoria a corto plazo. Almacenar información aleatoria te ayudará a prestar atención a los detalles y a estar más atento en la cotidianidad. Por ello, este es uno de los juegos para la memoria para adultos más recomendados.

Si, por otra parte, quieres mantener tu memoria a largo plazo

 

Encuentra las diferencias

Este entretenido juego es uno de los más conocidos entre los ejercicios para activar la mente. Consiste en comparar dos imágenes (sean de paisajes, animales, personas, escenarios…) aparentemente idénticas, pero que ocultan detalles que las diferencian.

Aquí te dejamos un juego para que halles las diferencias entre dos imágenes, ¡cuéntanos en los comentarios cuántas ves! Realizar este tipo de actividades incrementará tu atención a los detalles y, por ser una de las actividades para mejorar la memoria más fáciles de hacer, es perfecta para niños y adultos.

 

Solitario

Es el juego de naipes individual por excelencia, su objetivo consiste en construir los cuatro mazos del naipe de manera organizada y sin errores. Para ello, tienes que prestar atención a las cartas aleatorias que salen y sus posibles combinaciones con cada mano. Esta actividad te ayudará a mejorar la concentración a través de la paciencia y la atención.

Además, la experiencia en este juego permite que mejores con cada nueva partida, por lo cual es uno de los juegos de memoria para mayores de 65 años más jugados en línea.

Inevitablemente, el cerebro va perdiendo sus capacidades con el pasar de los años y nuestra capacidad de retener información se reduce. Por eso, es muy importante saber Cómo ejercitar la memoria para que mantengamos la mente joven y lúcida por el mayor tiempo posible.

 

Sudoku

El sudoku es una de las actividades de memoria más populares, pues nos reta a resolver una cuadrícula numérica a través del pensamiento lógico matemático. El beneficio de este juego es mejorar la concentración y la inteligencia, así como estimular la memoria y la actividad mental.

Gracias a que existen diferentes niveles de dificultad, los sudoku se adaptan perfectamente a la edad y las habilidades de cada persona. Por todo ello, es uno de los juegos de memoria para adultos más buscados en las secciones de pasatiempos de los diarios o en Internet.

 

 

Crucigramas

Otro de los pasatiempos y ejercicios para activar la mente, además de las habilidades comunicativas, lingüísticas, de concentración y memorización, es llenar crucigramas. Con este juego, no solo recordarás nombres propios o aspectos de la cultura popular, sino que también obtendrás muchos beneficios para la salud y prevendrás el desgaste cognitivo y neurológico. Es, sin duda alguna, una de las actividades de memoria que debes convertir en un hábito.

Hay muchos crucigramas disponibles de forma gratuita en Internet.

 

Sopa de letras

La búsqueda de palabras específicas y su señalamiento incrementa la capacidad de enfoque y precisión. Las sopas de letras, como otras de las actividades de memoria, incrementan la capacidad de reacción, la memoria visual y la agilidad ante respuestas cotidianas.

Además, son muy entretenidos y siempre nos traen alegría luego de haber logrado la meta. Las sopas de letras son uno de los tantos juegos de memoria para mayores de 65 años, o para personas adultas quienes padecen problemas degenerativos neurológicos.

 

Trabalenguas

Repetir en voz alta un trabalenguas o crearlo de manera que se puedan ordenar sílabas repetidas en frases y en oraciones hasta alcanzar una musicalidad y coherencia, es una de las actividades de memoria de mayor reto para una persona.

Los trabalenguas tienen un propósito pedagógico y cognitivo, al permitir estimular la memoria y la organización lingüística, por los que son ideales ejercicios para activar la mente. Por esa razón, es un excelente juego para mejorar la memoria en niños.

Listas de palabras

Este juego grupal consiste en la creación de una lista de palabras según categorías, como nombres, apellidos, cosas, objetos, colores, entre otras. Para jugar, se debe seleccionar una letra del abecedario para que cada jugador recuerde una palabra de la categoría que inicie con ella. Por lo general, las listas de palabras deben realizarse con el tiempo contado para mejorar la capacidad de reacción de los jugadores.

Por ejemplo, puedes seleccionar una o varias categorías y elegir la letra “C”. De este modo, tendrás que listar todas las cosas que comiencen por la letra “C”: Carlos, Carroza, Carmesí, Ciruela, Camello, etc. Las palabras pueden listarse en voz alta por turnos o escribirlas en un papel hasta que se acabe el tiempo.

Rompecabezas

Los rompecabezas son excelentes juegos de memoria tanto para niños como para adultos y adultos mayores. Trae muchos beneficios para la actividad cerebral y, gracias a ello, ayuda a prevenir enfermedades neuronales como el Alzheimer u otras patologías degenerativas. Además de ello, este juego permite incrementar la concentración, estimular la creatividad, mejorar la paciencia y las habilidades motoras. Sin duda, es uno de los ejercicios para activar la mente que no puedes dejar de pasar por alto.

 

Ajedrez

Si estás buscando ejercicios para activar la mente, el ajedrez es una apuesta segura. Con este juego de mesa, aprenderás a desarrollar una estrategia de juego mediante la concentración y la memoria. Para ganar, tendrás que analizar los movimientos de tu adversario y encontrar soluciones efectivas a través de las jugadas. Con este proceso, las habilidades mentales se desarrollarán.

Como se hizo mención, cada uno de estos juegos son actividades de memoria que debes tener en cuenta a la hora de encontrar herramientas para desarrollar y mejorar tu mente, con diversión y entretenimiento.

 

Fuente:

www.mundodeportivo.com

Cómo sacar lo mejor de un niño tímido

Cómo sacar lo mejor de un niño tímido

La timidez es un rasgo más de la personalidad de nuestros hijos. Ni buena ni mala. Tan solo un factor más que debemos conocer para ayudar a nuestros hijos a desarrollarse en equilibradamente. A veces, olvidamos esta faceta de su personalidad y les obligamos a hablar cuando no quieren, a actuar de una determinada manera que no es natural en ellos, presionándolos ante amigos y familiares…para que dejen de ser lo que son: ¡tímidos!
¡Cómo si serlo fuera un defecto o un problema!

Si respetamos esta característica y actuamos en consecuencia, proporcionándoles espacio, tiempo y experiencias que les fortalezcan y no que les hagan sentir mal por ser como son, acabarán manejando su timidez como manejan cualquier otra faceta de su personalidad.

¿Quieres ayudar a tu hijo a manejar su timidez?

  • Acepta a tu hijo tal y cómo es. En realidad, ¿qué hay de malo en ser tímido? Es una faceta más de la personalidad de cada persona. Si se siente respetado, si no está presionado y se sabe especial, probablemente convivirá con su timidez con naturalidad y aceptación.
  • No emitas críticas negativas cuando sepas que no ha sido capaz de hacer una determinada tarea.No lo compadezcas ni le excuses para que no sufra. Simplemente, alaba su intento, ayúdale a detectar su error y anímale a buscar alternativas y conseguirlo en otra ocasión. Exactamente igual que harías con un niño sin timidez: educarlo para crecerse.
  • Empatiza con él. Dile:“comprendo lo mal que lo has pasado” mejor que “lo que tienes que hacer es…”. Seguramente lo que tu hijo busca es comprensión, no soluciones.
  • Hazle saber que aprecias sus esfuerzos.La confianza en uno mismo es proporcional al reconocimiento que se recibe de las personas que son significantes.
  • Modela la capacidad de autorrefuerzo. Asegúrate que te escucha decirte cosas agradables cuando haces las cosas bien:“¡qué contenta estoy! ¡qué bien me ha salido!”.
  • Modela la capacidad de autocrítica constructiva. Asegúrate que te oye decir cuando te equivocas: “No me ha salido bien esta receta, me he equivocado pero la próxima prestaré más atención”.

¿Cómo actuar si…?

En determinadas ocasiones, obligamos a nuestros hijos a actuar en contra de su naturaleza. Generalmente nos sentimos violentos ante su falta de respuesta o su silencio y les forzamos a tomar decisiones apresuradas, muchas en contra de lo que realmente necesitan en ese momento. En estos casos, ¿el problema es la timidez o nuestra intolerancia o impaciencia?  Algunas ocasiones pueden ser estas:

  • Si no quiere hablar con una determinada persona, no le pongas en evidencia ni contestes por él.
    Dale tiempo para responder. Una sonrisa tuya, un guiño o un gesto cómplice es todo lo que necesita para sentirse seguro. Si no quiere hablar, limítate a seguir la conversación y confía en que se unirá cuando esté preparado.
  • Si escuchas frases negativas que se dice a sí mismo (“soy tonto”, “no soy capaz”, “no puedo”)dile que tú no piensas lo mismo y dale ejemplos muy concretos que contradigan lo que piensa: «Yo no estoy de acuerdo; me acuerdo de aquel puzle de 300 piezas que montaste tu solo; al principio tampoco creías que pudieras hacerlo y ¡lo conseguiste! ¡Eso me parece que no lo hace cualquier persona!».   Háblale de sus cualidades. Verbaliza con exactitud sus sentimientos y ante un “soy tonto” explícale que lo que quiere decir es “¡vaya! otra vez me he equivocado; tendré que concentrarme más la próxima vez”. No es lo mismo.
  • Si no se atreve a quedarse solo en un cumpleaños sin tu presencia, no le obligues. Acércate al objetivo final a pequeños pasos. Empieza por dejarlo solo en otras circunstancias parecidas como puede ser en casa de un abuelo, en casa de ese amigo pero cuando no hay cumpleaños… Ofrécele pequeños desafíos que estés segura va a poder superar antes de enfrentarlo a algo que le sobrepasa en esos momentos. Si a ti te obligaran a pilotar una nave espacial en estos momentos, seguro que también te sentirías incapaz.

Frases para motivar y frases para inhibir

Si por su timidez, siempre le estás diciendo lo que debe hacer o lo que deja de hacer, sin darte cuenta lo que haces realmente es desestimularle a tomar decisiones y arriesgarse. Cualquier niño, especialmente aquel que es tímido, necesita frases de reconocimiento, de valoración y de estímulo. Yo no soy tímida pero os aseguro que me encantaría oír más a menudo estas frases provenientes de mi entorno. La que más me gusta: «si me necesitas, cuenta conmigo» y «toma una decisión, confío en ti». Con esta frase, quizás me animaría a arriesgar más…

Dile:

– ¡Has sido capaz de hacerlo!
– Si me necesitas, estaré a tu lado
– Sigue así, lo haces muy bien
– Veo que cada día mejoras
– Sé que lo conseguirás
– Equivocarse es bueno; inténtalo de nuevo

No le digas

– No te comportes como un bebé
– Venga, estoy esperando…
– Eres un miedoso
– ¡Estoy cansado de tantos miedos!
– Siempre igual, ¿cuánto te harás mayor?

Como dijo Albert Einstein, «Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido». 

Fuente:   www.solohijos.com

¿Cómo decir no a los niños de manera positiva?

¿Te cuesta marcar límites a tus hijos? ¿No sabes cómo decir que no de una forma positiva? Encuentra las claves para aprender a decir no a los niños de una manera efectiva.

ASERTIVIDAD

Decir no a los niños puede llegar a ser una tarea muy complicada. A veces nos pasamos por defecto y otras por exceso. Hay padres que están acotando el margen de actuación de sus hijos de manera constante (no hagas eso, no toques aquello, deja eso), privándolos de su propia autonomía con ese exceso de normas sin explicación y otros que no ponen ningún tipo de freno a sus hijos, dejando que hagan y deshagan a su antojo y desatando la aparición de los niños tiranos.

Por poner un ejemplo de esto último, ¿cuántas veces hemos ido a cenar a un restaurante y hemos visto cómo los hijos de alguien corren y juegan por allí como si de un parque se tratara? Los padres no están vigilando a sus hijos, los cuales pueden llegar a incomodar a otros clientes e incluso a los trabajadores que tienen que ir esquivando niños para lograr hacer su trabajo.

 ¿Cuándo hay que decir no a los niños?

Evidentemente ni un caso ni el otro son lo más propicio para una buena educación de nuestros menores. En el primer caso los niños crecen sin autoestima y acaban siendo personas con poca creatividad, puesto que se les limita mucho desde pequeños, se les impone todo y dejan poca rienda suelta a crear su propia manera de actuar. De adultos serán personas rígidas, muy normativas y excesivamente autoexigentes.

Por el contrario, las personas que a las que no se les ha negado nada en la infancia, tienen poca tolerancia a la frustración y por tanto, imponen su criterio, carecen de empatía, les cuesta aceptar otras opiniones y son personas anárquicas que toleran mal las normas sea donde sea. Por tanto, serán personas con tendencia a la espontaneidad pero quizás con dificultades para autorregularse (saber cuándo hay que ser espontáneo y cuándo hay que controlarse), mantener amistades, relaciones de pareja o incluso un trabajo.

Por tanto, podemos deducir que hoy es necesario decir no a los niños de una manera equilibrada para lograr que crezcan con autoestima, con auto exigencia pero sin desbordarse, creativos, que puedan ser espontáneos y que acepten las normas y maneras de funcionar tanto en las relaciones personales como en las laborales.

Así, se puede decir que hay que aprender a decir que no a los niños. Pero para que éstos sean efectivos, utilizar la palabra ‘no’ puede ser contraproducente. Cuando alguien nos prohíbe algo sentimos un deseo irrefrenable de llevarle la contraria o de desobedecer. No nos gusta la negativa aunque es una de las primeras palabras que aprendemos ya desde bebés y la aplicamos constantemente.

 ¿Cómo se puede decir no a los niños de una manera positiva?

Esto os lo explico de cara a los hijos, pero en realidad se puede aplicar a cualquier persona en cualquier ámbito. Introducir la palabra ‘no’ en una frase puede hacer que la persona lejos de escuchar se ponga a la defensiva y trate de desobedecer o que acabe haciendo una pataleta. Hay que dejar esta palabra que es muy cortante y directa para actuaciones realmente importantes, como cuando el niño está en peligro o cuando lo que ha hecho es grave. Para todo lo demás, aprender a marcar límites sin decir la palabra ‘no’ es la mejor manera de conseguir que crezcan sanos:

  1. Convierte la frase en positivo

Esta tarea es muy complicada para quien no lo suele hacer habitualmente, pero hay que intentar construir las frases en positivo en lugar de en negativo. Por ejemplo: “no toques esa planta” se puede traducir por “vamos a jugar aquí, mejor”. Parece muy difícil pero si se practica cada día, se puede lograr marcar límites sin hacer uso de la negativa.

  1. Explica las consecuencias

Muchas veces los padres empiezan a decir no a los niños sin explicar el por qué o bien dan una explicación tan larga que los niños no escuchan. Saber por qué no pueden hacer algo es importante, ya que aprenderán que la negativa no es porque sí, sino que tiene una explicación.

  1. Utiliza un tono de voz adecuado en cada caso

A veces hay una tendencia a decir no a los niños de una manera demasiado agresiva, gritando o usando un tono cortante ya desde el primer aviso. Eso nos puede funcionar en un primer momento, cuando el niño se asusta, pero la tendencia es a que los hijos se acostumbren a esa manera de funcionar y cuando realmente necesitamos alzar la voz, no obedezcan, quedándonos así sin recursos. Por tanto, hay que decir no a los niños con una voz suave, pero eso no quiere decir que permitamos que el niño haga lo que quiere o seamos más laxos sino que marcamos sin ser agresivos.

  1. Haz uso de las consecuencias, evita ser perro ladrador

Evita la palabrería sin consecuencias. Si ves que tu hijo no obedece, puede que pierdas los estribos. En lugar de eso recurre a las consecuencias. Avisa con anterioridad de lo que va a suceder si se obedece, dale varias oportunidades remarcando cuántas le vas a dar y evidentemente, cumple la consecuencia prometida. De nada sirve que digas lo que va a pasar si realmente no acaba sucediendo. El niño sabe que todo quedará en palabras y la rectificación será nula. Por ejemplo: “es hora de cenar, deja ya el juego y ven a la mesa”, si ves que no obedece “voy a decírtelo como mucho dos veces más, si vienes antes de las tres veces luego jugaremos juntos un rato”; y si cuentas hasta tres y no ha venido “te has quedado sin jugar juntos” (y se cumple). Como ves, se dice que no pero en lugar de con un castigo, con un premio si se realiza el cambio de conducta. Así, si no hay un cambio, se quedará sin premio pero es mejor evitar el castigo en cualquier ocasión.

  1. Usa la ilusión de alternativas

En psicología a veces utilizamos esta técnica para conseguir que la persona haga algo de lo que queremos y sienta que está escogiendo, es decir, que no se le está obligando a nada. Así, por ejemplo, si quieres que tu hijo coma algo de verdura le puedes decir: “¿qué te apetece más comer, judías verdes, tortilla de espinacas o calabacín relleno?”. Así, sentirá que decide pero estará comiendo algo de verdura, que es tu objetivo.

Ahora ya puedes empezar a practicar estas maneras de decir no a los niños de forma positiva, tanto con tus hijos como con adultos. Lo más difícil es mantenerlo a lo largo del tiempo. Es un aprendizaje, así que intenta ser constante y ponerlo en práctica cada día y verás los resultados muy pronto.

La importancia de decir no a los niños

Educar a un niño no es una tarea fácil, sobre todo cuando se intentan establecer límites sobre lo que debe hacer y lo que no. Los enfados y las rabietas suelen ser una respuesta relativamente frecuente, pero es fundamental aprender a decirles “no” de forma calmada y razonando dicha actitud para que el pequeño sea también consciente de su propio proceso de crecimiento y se sienta seguro al ir ganando más autonomía. Cuando no se pueden establecer estas restricciones o no se puede decir no a los niños, es importante combatir de raíz el problema y acudir cuánto antes a un psicólogo infantil. La educación de los niños es una tarea muy difícil ya que es la etapa dónde se forja los rasgos más decisivos de su personalidad.

Fuente:  www.mundopsicologos.com

10 estrategias para mejorar la autoestima de tu hijo

Explicamos las claves para fomentar que los niños tengan una autoestima sana.

Como padres, es imposible que logremos proteger a nuestros hijos de todas las situaciones y problemas que deberán afrontar a lo largo de su vida. Los niños deben crecer y desarrollarse en ambientes en que los padres no estamos presentes para echarles una mano.

Sin embargo, tenemos una herramienta fundamental para ayudar a los niños a que sean autosuficientes y puedan tomar sus propias decisiones: la autoestima

Fundamentalmente, podemos decir que la autoestima infantil se empieza a conformar en base a las relaciones que establece con las personas de su entorno cercano: padres, hermanos (si los tiene), maestros y compañeros de juego.

La autoestima se expresa a través de las emociones y sentimientos que el niño muestra y depende en buena medida de su autoimagen y de su percepción de autoeficacia. Si el niño se percibe confiado en sus propias habilidades y capacidades, lo más natural es que desarrolle una autoestima alta. En caso contrario, si el niño no confía en su potencial y tiene una mala percepción de sus capacidades y habilidades, irá consolidando ciertas ideas y sentimientos negativos hacia sí mismo, conduciendo a una autoestima baja.

El papel de los padres en el bienestar emocional del niño

Como padres, tenemos la gran responsabilidad de fomentar una buena autoestima en nuestros hijos.

En muchas ocasiones, la baja autoestima infantil está muy relacionada con los malos hábitos y las dinámicas relaciones disfuncionales que aprendimos de nuestros progenitores. Si no damos importancia a estos aspectos en la crianza de los niños, corremos el riesgo de que crezcan y vayan consolidando algunos sentimientos negativos y una mala percepción sobre sí mismo.

10 estrategias, técnicas y trucos para aumentar la autoestima de tu hijo

  1. Ser un modelo a seguir

Es una de las estrategias más efectivas: si eres un modelo positivo para tu hijo, él aprenderá de tu manera de ser y de hacer. Los niños aprenden imitando a los adultos. Por tanto, no es efectivo que les ordenemos tener ciertos hábitos y costumbres si luego nosotros, como padres, somos los primeros en actuar de la forma contraria.

Si el niño observa que eres una persona que no se valora a sí misma, que se está quejando todo el día y que rehúye sus tareas y responsabilidades, lo más natural es que acabe adoptando este modelo negativo y se acabe pareciendo a ti. Por este motivo es necesario que cuidemos de nuestra propia autoestima, además de nuestros hábitos y valores.

  1. Poner límites y normas

Es importante que como padres logremos establecer límites y normas claras para que nuestros hijos se desarrollen correctamente. Estos límites no solo le hacen saber que hay cosas que no deben hacerse, sino que les transmiten un marco de interacciones en que se pueden sentir cómodos y seguros, y por tanto sentar las bases de una buena autoestima.

Evidentemente, estos límites han de ser coherentes y razonables.

  1. Censurar el error, no la persona

Hay distintas maneras de corregir a nuestro hijo cuando comete un error: podemos regañarle y criticarle personalmente o podemos enfocar nuestra observación en la conducta inapropiada.

Es esencial que como padres entendamos que hay que evitar hacer sentir al niño excesivamente culpable del error que ha cometido, porque podría darse el caso de que asocie el error cometido con su propia personalidad. Por tanto, no debemos usar frases del estilo “no sirves para nada”Céntrate en la conducta y no emitas juicios de valor sobre el niño.

  1. Valorar el esfuerzo, no el resultado

Cuando iniciamos un camino, no debemos reducir todo al resultado final sino al reto que ha supuesto recorrerlo y en el desarrollo personal y la experiencia que hemos adquirido intentando lograr nuestros objetivos.

Hemos de ser conscientes de que el esfuerzo que hemos invertido en esa actividad que tanto nos motiva es mucho más importante que el hecho de si hemos podido llegar a los objetivos que nos habíamos propuesto, o no. Por esta razón es fundamental que valoremos el esfuerzo de los niños, incluso en el caso de que por alguna circunstancia no haya podido realizarla con éxito. De este modo podremos hacerle notar que si se esfuerza en las cosas podrá ir avanzando adecuadamente, y que los obstáculos que se vaya encontrando solo serán temporales.

  1. Detectar y corregir sus creencias limitantes

El pensamiento racional de los niños pasa por distintas fases de maduración, y esto implica que no siempre sigan una coherencia lógica. En ocasiones, pueden estar nutriendo ciertos pensamientos irracionales y erróneos sobre ellos mismos, cosa que puede afectar negativamente a su autoestima.

Si identificas alguna de estas creencias limitantes o equivocadas, es importante que hagas lo posible para corregirla, a fin de que no se consolide en su mente. Por ejemplo, debemos evitar que tengan manías sobre su aspecto físico o que duden sobre sus capacidades intelectuales. Debemos enseñarles a quererse a sí mismos tal como son. Debemos ayudar a nuestros hijos a mirarse a sí mismos con objetividad, para que puedan conformar un autoconcepto realista y positivo.

  1. Demostrar amor incondicional hacia tu hijo

Muchos padres cometen un error en común: incentivan que los hijos tengan que “ganarse su amor” portándose bien o cumpliendo con ciertos logros académicos o de cualquier otro tipo. Si les hacemos ver que nuestro afecto no es incondicional, el niño basará su autoestima en la aprobación de los demás y estaremos fomentando que tenga una personalidad retraída.

Para evitar esto, los padres debemos ofrecer nuestro amor incondicional hacia ellos. Esto no quiere decir que debamos tolerar las conductas negativas, pero sí que tenemos que hacer notar nuestra comprensión y afecto a pesar de que el niño pueda cometer errores y tener algunas limitaciones. En los malos momentos, por ejemplo cuando ha cometido un error que lo ha hecho sentir mal, es cuando un hijo más necesita saber que le apoyamos y que nos sentimos muy orgullosos de él.

  1. Incentivar que el niño asuma ciertos riesgos

Los padres sobre protectores crían niños con una baja autoestima. Si no dejamos que nuestro hijo pueda poner a prueba sus habilidades y capacidades, no logrará saber cuáles son sus límites y por tanto no podrá mejorar sus aptitudes, con lo cual estaremos fomentando que sea un niño inseguro y miedoso.

Por consiguiente, conviene que ya desde edades tempranas estimulemos a nuestros hijos a enfrentarse a ciertos retos, incluso cuando pueda suponer un riesgo, eso sí, controlado. Esto les permitirá ir mejorando en sus habilidades y ampliar su mundo. Es importante recalcar que la identidad del niño se va construyendo a través de cada nueva experiencia, por tanto no es adecuado limitar su campo de acción.

  1. Dejar que el pequeño cometa errores

Cada error es un nuevo aprendizaje. No debemos caer en la tendencia de dirigir excesivamente la vida del niño, porque estaremos limitando sus posibilidades de aprender y salir reforzado tanto madurativamente como en la confianza hacia sí mismo. Las lecciones de vida que se aprenden en cada experiencia pueden ser importantes para su desarrollo.

Debemos fomentar que los niños, lejos de experimentar frustración, experimenten con nuevos retos y les apoyemos cuando lo requieran para que puedan ir escalando en sus habilidades cognitivas y en su autoconfianza.

  1. Evitar exagerar sus logros y aptitudes

Una buena autoestima no es lo mismo que una autoestima inflada artificialmente, sino que tiene su fundamento en un autoconcepto equilibrado y realista. Por tanto, no debemos tratar de halagar al niño todo el rato y exagerar sus aptitudes y logros personales, sino que simplemente hay que dejarle constancia de sus buenos resultados gracias al esfuerzo y al empeño que él ha puesto en la tarea.

De hecho, el querer exagerar las virtudes de los hijos puede llegar a tener el efecto contrario al que desearíamos, puesto que podemos bajar su autoestima. Entonces, si por ejemplo se le da bien jugar a fútbol, podemos hacérselo saber y motivarle, pero no es buena idea meterle en la cabeza que será el próximo Leo Messi, porque puede cargar con una presión excesiva y nada realista.

  1. Pasar tiempo de calidad con él

Una buena idea para ayudar a desarrollar una buena autoestima en tu hijo es conseguir que comprenda que él es muy importante para ti. Para eso, debes intentar dedicarle tiempo de calidad.

Ya sabemos que la vida adulta está lleno de horarios y obligaciones que no nos permiten estar todo el tiempo que desearíamos junto a nuestros hijos. Si no puedes atenderle en un momento en concreto, es preferible que se lo hagas saber y que en otro momento le dediques tu atención. El niño ha de notar que, aunque no podemos estar con él siempre que quisiéramos, tenemos un gran interés en atender sus necesidades y aportarle todo el cariño posible.

Fuente : psicologiaymente.com

Psicóloga clínica apunta a analizar ‘valores y principios’ en el hogar de los estudiantes

La psicóloga Paola Flaquer considera que en la sociedad hay una conducta “hipersexualizada” infantil.

Deyanira Polanco
[email protected]
Santo Domingo, RD

Más que crucificar a las niñas que se grabaron en ropa interior en una es­cuela, y que amerita un régimen de consecuen­cia, hay que tomar en cuenta que esa acción in­apropiada provoca tras­tornos sicológicos en esas menores de edad que van desde la depresión, an­siedad y hasta trastornos alimentarios.

También las convierte en vulnerables ante los abusos sexuales y maltra­tos por parte de adultos, adolescentes y compañe­ros, y ser “hipersexuali­zadas” a una corta edad.

Así lo explica la sicólo­ga clínica, de salud e in­fanto-juvenil, Paola Fla­quer, quien rechaza que sean expulsadas de la es­cuela las adolescentes y más que todo, que se les ofrezca ayuda sicológica y educación sexual.

La parte de expul­sión, eso resolvería el problema para el centro escolar, porque es más lo de resolver el problema, pero para las niñas se re­quiere una buena sico-educación y buscar ayu­da no solamente para ellas tres, sino porque es una situación a nivel de la sociedad que no se re­suelve solo con expulsar a esas tres niñas, sino que necesita mucha educación sexual”, explicó al ser en­trevistada por Listín Dia­rio.

Entiende que con la ex­pulsión se le estaría qui­tando la base segura de los estudiantes, que es la escuela y que debe ser el lugar que apoye con la educación de los niños y niñas.

“Los vamos a dejar más vulnerables todavía, sin ese espacio? Lo importan­te debe ser mucha edu­cación, buscarles ayuda, terapia, trabajar esa au­toestima. Trabajar en ese sentido crítico de qué con­secuencia me trajo eso, y por qué no puedo volver­lo a hacer y, más que todo, prevención en las escue­las, trabajar la educación sexual que es tan necesa­ria”, agregó la experta.

Explica que lo que es­tá pasando en la socie­dad es una conducta “hi­persexualizada” infantil, de niñas que no tienen la edad suficiente e incurren en acciones sin prever las consecuencias, tanto a ni­vel personal como social.

“Estamos dándole mu­cho valor a la imagen de estas niñas, en cuanto las redes, en cuanto a lo que ellas mismas ven en la te­levisión y en otros medios. Se le está dando mucha importancia a su imagen corporal, lo que puede lle­varlas a mucha ansiedad, depresión, trastorno de la conducta alimentaria, ba­ja autoestima. Esas son las consecuencias que tie­ne como sociedad el peso que se le está dando a esta imagen corporal, al cómo me veo”, afirma Flaquer.

Por otro lado, dijo que la mujer se está vendien­do como objeto sexual y al hacer esos videos, lo que buscan es “la validación de otras personas, sobre todo de hombres, y más a esa edad”.

Destacó que esas accio­nes privan la parte de su desarrollo de una infancia sana, donde “crecen” rápi­damente y eso las puede llevar a desigualdad, vio­lencia de género, abusos sexuales, porque asumen un rol que no les corres­ponde a esa edad.

“Están en una fase vul­nerable, frágiles ante cual­quier situación donde se puedan manipular estas niñas”, sostuvo, por lo que se requiere de mucha edu­cación sexual en las escue­las, desde temprana edad.

Recomendaciones
La especialista en la con­ducta infanto-juvenil ins­ta a los padres para que sean abiertos y mantener una comunicación cla­ra con los niños y niñas, donde les expliquen las consecuencias de este ti­po de situaciones y hasta dónde pueden llegar es­tos videos.

Igual, tener controles de las redes sociales, donde los padres sean más vigi­lantes y que los hijos ten­gan la confianza de ha­cerles preguntas sobre sus dudas y no buscarlas por fuera.

Otra recomendación es que los adultos analicen los valores y principios que están transmitiendo a los niños y las niñas y tra­tar de ser un modelo de lo que quieren transmitirles. Y también las escuelas im­partir mucha educación sexual.

Lo principal debe ser desarrollar un sentido crí­tico, que no todo lo que vea en medios de comuni­cación deben imitarlo.

En cuanto a los teléfo­nos inteligentes, la exper­ta opina que “no podemos aislar a esos niños de los medios”, pero es bueno te­ner supervisión.

Los teléfonos inteligentes
La especialista en con­ducta infanto-juvenil ad­vierte que no se puede aislar a la niñez de los teléfonos móviles por­que esa información está ahí, pero es importante comunicarse con ellos. Que no todo lo que ve­mos es bueno y que no es necesario copiarlo.

El fracaso en los estudios

Casi todos los acontecimientos son vistos con una óptica psicológica. Ese ángulo siempre ha existido, pero en la actualidad ha cobrado unos matices insospechados. Lo mismo sucede con el fracaso en los estudios.

Vengo sosteniendo desde hace tiempo que mas importante que la inteligencia, son sus factores instrumentales, orden, constancia, voluntad, motivación y la alegría de ver que uno es capaz de vencerse y ponerse metas y cumplirlas. Naturalmente hacen falta unas mínimas condiciones de salida en lo que atañe a la inteligencia. Mi experiencia de médico y de profesor universitario es que una persona con voluntad llega en la vida mas lejos que una persona inteligente. Y esto lo vemos, de entrada en todo el inmenso panorama del estudio, ya que éste es un termómetro que registra muchas cosas concretas de la conducta de un joven. Muchos que han abandonado sus estudios , se han dado cuenta después, de que su problema no era de cabeza, sino de método. “Comprender tarde es no comprender”.

“Educar es enseñar y grabar en la conducta aprendizajes y esquemas de referencia positiva, que eleven el nivel de ese sujeto, haciéndolo cada vez mas personas”. Cada uno se educa a si mismo a través de sus experiencias personales. La vida enseña mas que muchos libros. La vida es la gran maestra. Lo que sucede es que en ocasiones, ese conocimiento es tardío y ya solo va a tener aplicaciones inmediatas.

Los trabajos de investigación sobre este tema pone de relieve que de entrada hay que establecer unas premisas sobre que tipo de niño o adolescente tenemos delante. Ahí entran de lleno los “test”. Pruebas estandarizadas que miden la capacidad intelectual, el pensamiento abstracto, las aptitudes, el tipo de personalidad, las formas de reacción ante los mas diversos estímulos… Todo ello se esquematiza en un “inventario de test”muy amplio que tiene una enorme utilidad. Pues bien, muchos fracasos en los estudios primarios, secundarios y universitarios, no se deben tanto a la falta de inteligencia o de capacidad mental como a falta de voluntad; déficit claro en los instrumentos de ésta; orden, constancia, disciplina, así como en sus relaciones familiares y en las que éstos tienen con su medio ambiente y profesores. Un maestro que sabe estimular a sus alumnos y deposita en cada uno de ellos su confianza, será ,as fácil que obtenga buenos resultados, que aquel otro frío, distante y mas crítico, que no sabe llevar un espíritu de lucha y esfuerzo a su alumnado.

Al animal no se le educa, sino que se le adiestra. Recordemos los experimentos de Koheler con monos: la inteligencia animal se mueve solo dentro de un cierto entrenamiento de conducta relativamente simple.

Un alumno desadaptado a su colegio o que no ha sabido encajar bien en la Universidad, puede manifestarse de muy diversas formas. Es frecuente el “bloqueo para aprender”, que consiste en una especie de incapacidad para captar en clase lo que allí se dice, en otras ocasiones se trata de un “bloqueo afectivomuchas veces los hijos de padres separados, que tienen un mal troquelado sentimental, rinden menos y se muestran traumatizados por la situación de sus padres; en otros casos hay que analizar que hay detrás de eso; de igual modo, las “conductas agresivas y de oposición” pueden acarrear problemas de cara a conseguir un rendimiento adecuado. La labor del psicólogo y del psiquiatra tiene en estas situaciones un papel decisivo.

No existe el niño sin voluntad, salvo que se trate de una enfermedad física o intelectual grave o que los problemas familiares hayan hecho mella en él o que en su ambiente familiar el tema de la voluntad ha estado muy abandonado. Adquirir voluntad es un asunto dependiente de haber sabido aplicar una buena pedagogía.

Tanto los fracasos en los estudios, como los jóvenes con “dificultades” necesitan una asistencia psicológica que les ayude a superar su situación. Estos fallos suelen reflejar algo negativo que se mueve por debajo y alimenta toda esa conducta negativa. Lo esencial es “comprender donde nace el problema y como se ha ido gestando”. Puesto que la meta no es solo que estudie mas y mejor, sino equilibrar su personalidad, que mejoren sus relaciones familiares y de compañerismo, que sienta el gozo de su esfuerzo al ver que avanza en distintos planos de su vida.

Toda pedagogía es ciencia y arte a la vez. Pero es esencial tener educada la voluntad, lo cual se va llevando a cabo poco a poco, a través de pequeños ejercicios diarios; así se va llegando a la costumbre de vencerse, en cosas en apariencia pequeñas, pero que tienen su importancia.

“La voluntad para el estudio debe ser fomentada desde la infancia, haciéndola atractiva y siendo los padres sus principales impulsores”. Pero cada niño tiene sus particularidades. Decía Madame de Maintenon que “es necesario observar el humor y la capacidad de cada niño y después comportarse según ese modo natural,…” Hoy existen muchas teorías sobre el aprendizaje. “La pedagogía es una ciencia que ayuda a la educación y favorece la enseñanza; es también un arte que predispone a un mejor aprendizaje, mediante teoría y ejemplos atractivos”. Ciencia y arte forman un binomio. Si sabemos sacarle partido a los fracasos, tendremos bien aprendida la lección, rectificando errores y corrigiendo lo que no ayuda en cualquier forma de aprendizaje. Los conflictos educativos y sus teorías son la evolución de las ideas con el paso de los años.

Profe. Dr. Enrique Rojas.

Fuente:  IEIP | Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas | Enrique Rojas

Dirección General de Participación Comunitaria realiza foro sobre relaciones familiares

“Familia y vida: la integración de las relaciones familiares” foro realizado recientemente por la Dirección de Participación Comunitaria dirigido a representantes de las directivas de Asociación de Padres y Madres Amigos de la Escuela, APMAE.

Esta actividad se hace en conmemoración al día internacional de la familia que se celebra cada 15 de mayo, con el objetivo de crear conciencia sobre el papel fundamental de las familias en la educación de los hijos desde la primera infancia. Con este espacio se persigue aportar un granito de arena, para la mejora de la comunicación, prevención  de la violencia, conductas de riesgo, en nuestros niños, niñas y adolescentes, y fortalecer la relación vincular de los actores principales del Sistema Educativo Dominicano.

La agenda inició  con el recibimiento preparado por el centro educativo en Artes Club Mauricio Báez. El diácono Enrique Jiménez estuvo a cargo de la reflexión del día, mientras que el viceministro de Descentralización y Participación, Julio César de los Santos ofreció las palabras centrales; así mismo, el director general de Participación Comunitaria, Pablo Miguel Ramírez, estuvo a cargo de las palabras de bienvenida.

Las conferencias ‘Logrando una convivencia sana en el hogar’ a cargo de las Dra. Margarita Heinsen de Didáctica Educativa, ‘Mi legado “ternura o violencia”, por Joselin Rivera de World Vision RD y ‘Reconciliación del vínculo familia-escuela’ dictada por Xiomara Lora de LOXIM fueron el plato fuerte de este evento.

Los asistentes valoraron la iniciativa de realizar estos foros en los cuales se nutren y aprenden habilidades, además de sentirse valorados e integrados por el Sistema Educativo Dominicano. Por su parte, la Dirección de Participación Comunitaria, se siente honrada de conmemorar esta fecha tan importante, con los Representantes de las Familias Dominicanas.

(+) Sepa más

La Dirección de Participación Comunitaria es la instancia del Viceministerio de Descentralización y Participación MINERD y tiene como misión impulsar la participación e integración efectiva y sostenible de la familia, la comunidad e instituciones no gubernamentales, al proceso educativo de los alumnos y alumnas del Sistema Educativo Dominicano, en procura del mejoramiento de la calidad educativa.

El Día Internacional de las Familias se celebra el 15 de mayo de cada año para crear conciencia sobre el papel fundamental de las familias en la educación de los hijos desde la primera infancia, y las oportunidades de aprendizaje permanente que existen para los niños y las niñas y los jóvenes. A pesar de que el concepto de familia se ha transformado en las últimas décadas, evolucionando de acuerdo a las tendencias mundiales y los cambios demográficos, las Naciones Unidas consideran que la familia constituye la unidad básica de la sociedad. En este contexto, el Día Internacional de las Familias nos da la oportunidad de reconocer, identificar y analizar cuestiones sociales, económicas y demográficas que afectan a su desarrollo y evolución.

Todas estas propuestas se realizan para fortalecer las estrategias de vincular la familia, la escuela y la comunidad, intercambiando experiencias con las instituciones colaboradoras, brindando a las familias dominicanas otra oportunidad para ponerse en contacto con los temas educativos y sociales que manejan sus hijos/as y que son la base de la educación integral.

En su resolución 44/82 el 9 de diciembre de 1989, la Asamblea General proclamó el Año Internacional de la Familia. Más tarde, en 1993, con la resolución A/RES/47/237, decidió celebrar el Día Internacional de la Familia cada 15 de mayo, con el fin de dar a conocer la cuestión relativas a las familias y reflexionar acerca de cómo les afectan los procesos sociales, económicos y demográficos.

El 25 de septiembre de 2015, los 193 Estados Miembros adoptaron por unanimidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un conjunto de 17 objetivos dirigidos a erradicar la pobreza, la discriminación, los abusos y las muertes prevenibles, abordar la destrucción del medio ambiente e iniciar una era de desarrollo para todos los habitantes del planeta. En este orden, las familias y las políticas que se ocupan de estos temas, que les afectan, son claves para la consecución de muchos de estos objetivos.

El dibujo de la familia

La maestra de mi hija nos convocó urgente a la escuela. Le pregunté a mi hija qué había pasado y me dijo, con lágrimas en sus ojos, que a la maestra no le gustó el dibujo de nuestra familia.
Cuando llegamos a la reunión, estaba la directora, la consejera de la escuela y la maestra. Me llamaron la atención tantas personas por un dibujo que hizo mi hija.
Paso siguiente la maestra con cara de preocupación y muy pensativa, nos mostró el dibujo explicándonos, a mi esposo y a mí, que les había pedido a los niños que dibujaran a su familia mientras hacía algo juntos. Había un silencio total y todos los ojos puestos en nosotros.
Tomé el dibujo en mis manos, y le dije a la maestra qué en efecto, durante las vacaciones de verano, todos hicimos un buceo juntos en Santo Domingo!
Entendí que no sería Picasso, pero yo encontré lindo su dibujo!
A veces nos apresuramos a pensar y juzgar sin preguntar! Eso es un Grave error!
La llave a la armonía es la “

La importancia de la interpretación de los dibujos en la etapa de Infantil

¿Qué nos trasmite el niño con sus dibujos?

El dibujo representa en parte la mente consciente, pero también, y de una manera más importante, hace referencia al inconsciente. No debemos olvidar que lo que nos interesa es el simbolismo y los mensajes que el dibujo nos transmite, no su perfección estética. Sin darse cuenta el niño traslada su estado anímico al papel. Por ello no es conveniente obligarlo a dibujar, si él no siente la necesidad. Debe dibujar por placer, nunca por obligación. Es recomendable dejar que su imaginación se manifieste con toda libertad. En algunos niños su deseo de expresión se canaliza a través de otros medios como la música, la danza, el canto o los deportes. Cada uno encontrará el que más le convenga.

No debemos preocuparnos si advertimos que el niño tiene tendencia a dibujar formar fluidas. La originalidad indica capacidad para afirmar las opiniones propias. No hay por qué asombrarse si no se altera el que un árbol no se dibuja de ese modo, tal vez nos responda que su árbol procede de Marte, por ejemplo.

Si hay algo con lo que debemos estar alerta, es el dibujo con trampa; algunas veces el niño dibuja un tema en un lado del papel mientras en el otro coloca a un personaje, un objeto o cualquier otra cosa. Pues bien, está arrinconando aquello que se encuentra en el reverso de la hoja. Por ejemplo, el niño que dibuja a su familia omitiendo a su hermana pequeña o a su padre y los pone en la otra cara del papel. En este caso eso significa que aleja a dicho personaje de su entorno.

Los dibujos nos permiten conocer datos sobre el temperamento, el carácter, la personalidad y las necesidades del niño, asimismo, nos ayudan a descubrir y a reconocer las diferentes etapas por las que atraviesan.

¿Cómo evolucionan sus dibujos en la etapa de Educación Infantil?

De dos a tres años: El niño desea probar herramientas diferentes: el rotulador, la acuarela, los lápices de cera, etc. En esta fase la experimentación predomina sobre la expresión. La coordinación se va desarrollando y pronto llegará a coger firmemente en su mano los lápices que esté utilizando.

De cuatro a cinco años: Elige los colores en función de la realidad (un árbol marrón con hojas verdes, por ejemplo) y tal vez al comenzar a escribir pierda interés en el dibujo. Su capacidad imaginativa es muy fuerte, por lo que los cuentos de hadas captan mucho más su atención.

En estas etapas a los más pequeños le gusta experimentar con diferentes materiales que pueden ser motivadores a la hora de expresar o manifestarse y que también nos pueden indicar aspectos a tener en cuenta a la hora de analizar, el por qué elige un material u otro. Otro aspecto importante en el análisis del dibujo  es la orientación espacial, tamaño de los trazos, el simbolismo de los trazos, la interpretación de los colores, etc. Serán indicadores que nos ayudarán a conocer al niño más allá del dibujo.

En nuestra metodólogia educativa podemos trasladar la interpretación y análisis de los dibujos a través de nuestro proyecto Hara en la que los más pequeños pueden vivenciar sus emociones a partir de una experiencia y posteriormente reflejarlo en un dibujo.

Los dibujos siempre cuentan algo de quien los realiza, algo que se guarda pero desea desvelar. Por tanto son esenciales para saber cómo se siente por dentro o qué piensa realmente respecto a él mismo, a los demás, a su familia o a su entorno

¿Por qué es importante que los niños dibujen?

Al igual que sucede con el juego, dibujando y garabateando, el niño siente el placer del movimiento. El dibujo es una actividad motora espontánea que contribuye a la formación de la personalidad. Cuando un niño domina el movimiento y controla el trazado gráfico madura psicológica, motor, intelectual y afectivamente. El arte, la creatividad y la imaginación desempeñan un papel vital en la educación de los niños. Y el dibujo constituye un proceso complejo, a través del cual el niño reúne diversos elementos de su experiencia para formar un conjunto con un nuevo significado. En este proceso de seleccionar, interpretar y reformar estos elementos, el niño hace más que un dibujo, nos transmite una parte de sí mismo: cómo piensa, cómo siente y cómo se ve. Por eso hay que dar al niño la oportunidad de crear constantemente, por medio de su imaginación y a través del dibujo. Porque cuanto mayores sean las oportunidades para desarrollar la sensibilidad y agudizar todos los sentidos, mayor será la oportunidad de aprender y mejor la preparación para su futura capacidad creadora. Porque no olvidemos que el desarrollo de la sensibilidad a través de la expresión que ofrece el dibujar es una de las partes más importantes del proceso educativo.

Fuentes>

Anaquel Literario

 La Salle Antúnez