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Las familias que juegan juntas son más felices

Podríamos decir que jugar en familia es beneficioso para la salud. Ahora un estudio además lo confirma. No solo mejora el vínculo familiar, sino que además es bueno para la felicidad de cada uno de sus miembros.

Descubre por qué las familias que juegan juntas son más felices y presentan índices más bajos de estrés.

Un estudio revela que las familias que juegan juntas son más felices

Nos gustaría pasar mucho tiempo de calidad junto a los hijos, pero el trabajo, las tareas domésticas, o los smartphones al final terminan distrayendo y agotando a los padres. El resultado es la falta de tiempo para estar y jugar con los hijos. De hecho, un 38% de los padres reconoce no tener tiempo para jugar con sus hijos.

Sin embargo, deberíamos intentar revertir esto de alguna forma, ya que se ha demostrado que jugar en familia tiene grandes beneficios para todos. Un estudio realizado por Lego, ha sacado a la luz datos muy interesantes y reveladores:

1. Jugar en familia hace que las felices sean más felices. El estudio se ha realizado mediante una encuesta a más de 10.000 padres, madres y niños de todo el mundo. El informe detecta un fuerte vínculo entre las horas que pasan jugando juntos padres e hijos y la felicidad declarada de las familias. De hecho, nueve de cada diez familias que juegan durante cinco horas o más aseguran ser felices, mientras que entre aquellos que juegan durante menos de cinco horas, este porcentaje desciende al 75%.

2. Jugar en familia disminuye el estrés de todos sus miembros. Jugar juntos hace que padres e hijos se sientan más relajados y mejoren el vínculo y conexión entre ellos.

De entre todos los juegos que se pueden compartir en familia, los de aprendizaje lúdico son los más beneficiosos, aunque tampoco hay que olvidar los juegos relacionados con las nuevas tecnologías. Por increíble que te parezca, muy lejos de ‘ensuciar’ la relación familiar, este tipo de juegos puede unir a la familia, a pesar del miedo que reconocen tener los padres, a que este tipo de juegos empeoren las relaciones sociales de sus hijos.

El gran problema sigue siendo el tiempo. La inmensa mayoría de los padres encuestados reconocen no pasar el suficiente tiempo jugando con sus hijos, por culpa del trabajo, de las tareas domésticas… o del tiempo que pasan conectados al móvil. De hecho, tres de cada diez padres asegura pasar menos de cinco horas a la semana jugando con los hijos. Cuando se pregunta lo mismo a los hijos, confirman que les encantaría que sus padres jugaran más con ellos.

La responsable de este estudio (Jessica Joelle Alexander) nos deja unas frases muy interesantes que nos hacen reflexionar sobre la importancia del juego con los hijos: “Jugar juntos es una piedra angular fundamental en la vida familiar tanto para niños como para padres. Pero con los estilos de vida modernos más ocupados que nunca y con tanto énfasis en la educación formal y las actividades programadas, puede ser fácil olvidarse de hacer tiempo para ello. Dados los efectos positivos que tienen en nuestros niveles de bienestar y felicidad, el juego familiar debería ser la “tarea” más importante de todas”.

Preocupaciones de los padres respecto al juego de sus hijos

A la hora de incentivar a los niños hacia uno u otro juego, los padres tienen en cuenta sobre todo los siguientes factores:

– La seguridad del juguete o del juego.

Que sea un juego didáctico. Los padres prefieren juegos educativos, ya que confían en que les ayudará a tener más éxito en su aprendizaje escolar y personal.

– Si es un juego digital, que no entorpezca las habilidades de sociabilidad de los niños y que sí les ayude a ser más creativos. Pero en este punto, los datos son positivos, ya que el estudio ha demostrado que más de un 80% de niños prefiere jugar con sus pares que solo, y un 72% prefiere juegan con amigos que hacerlo de forma online.

Fuente: guiainfantil.com

Sinergia familia y escuela: una tarea pendiente

Todos reconocemos que los padres tienen el deber y derecho de educar a sus hijos. Los padres de familia tienen el deber de educar a sus hijos y el derecho de escoger los centros de educación y de participar en el proceso educativo.

Cuando los padres eligen el colegio para sus hijos, no sólo esperan que la escuela les brinde conocimientos y aptitudes académicas, sino que depositan confianza en los maestros, esperando que se conviertan en aliados y principales colaboradores en el proceso de educar a su pequeño.

A medida que transcurre el tiempo y el niño va creciendo, esa confianza puede transformarse en una total delegación de funciones parentales que se traslada a la escuela. Se espera que el colegio se convierta en un ámbito de desarrollo de habilidades socioafectivas, un espacio donde aprenda, hábitos de vida saludable, valores como la reciedumbre, la fortaleza, el optimismo, el orden, la responsabilidad, la ciudadanía. Todo ello, además de las competencias académicas propias del currículum.

El buen maestro entonces enfrenta una tarea titánica y solitaria: tratar de atender todas las dimensiones de la persona, buscando que el joven tenga un proyecto de vida que le permita insertarse en la sociedad de manera exitosa. Sin embargo, la escuela no se ha planteado seriamente qué estrategias debe desarrollar para involucrar a los padres en el proceso educativo, atendiendo a las circunstancias y contexto en que vive cada familia.

Los padres necesitan reconocer que son los protagonistas de la vida de sus hijos y que, si no actúan con intencionalidad, otros agentes educativos asumirán ese rol principal: los medios de comunicación, la internet, las redes sociales, los amigos del barrio, irán modelando principios, conductas y hábitos que no necesariamente son los que anhelan.

Las posibilidades de llegar a concretar un proyecto de vida se reducen cuando la familia no cubre las necesidades básicas de afecto y crianza durante la niñez y la adolescencia.

En resumen, hay aprendizajes en los que el rol de los padres es insustituible. Los profesores, las escuelas y los sistemas educativos deben estudiar cómo pueden ayudar a los padres, que están muy ocupados, a desempeñar un papel más activo y eficaz en la educación de sus hijos, tanto dentro como fuera de la escuela.

Fuente: semanaeconomica.com

César Vidal: La base para la educación está en la familia

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

Como respuesta a la visión de ser el programa prensa – escuela de mayor contribución a la educación del país, Plan LEA, celebró su vigésimo noveno aniversario con la conferencia “La Familia del Siglo XXI: Retos y Oportunidades”, que tuvo como expositor al historiador, escritor y comunicador de origen español, César Vidal.

Con una cálida bienvenida Rosario Vásquez, Encargada de Plan LEA, recibió a directores de centros educativos, maestros, padres, tutores y orientadores que se dieron cita en el Auditórium de Galería 360. “Es un honor contar con el apoyo de cada uno de ustedes en la celebración de los 29 años de Plan LEA, único programa prensa – escuela de República Dominicana”, expresó.

El acto contó con la presencia de distinguidas personalidades, entre ellas Andrés Navarro, ministro de Educación; Janet Camilo, ministra de la Mujer; Zoila Martínez, directora Defensor del Pueblo, y Miguel Franjul, director de Listín Diario.

El Ministro de Educación, Andrés Navarro, manifestó que el sistema educativo está viviendo una etapa de transformación con la instalación de un nuevo currículo basado en competencias, donde se necesita como socio fundamental a la familia. “En un encuentro con directores, uno de ellos dijo que comúnmente aquellos estudiantes que tienen dificultades de aprendizaje en las escuelas, son hijos de padres que nunca asisten a las actividades escolares”.

Navarro aseguró que desarrollar nuevas competencias en las escuelas que tengan como propósito construir una nueva ciudadanía en República Dominicana, no se puede solo realizar con la labor del maestro, sino también con el apoyo de la familia, que ha de ser el rol clave para la estimulación del estudiante.

Janet Camilo, ministra de la Mujer, resaltó que Listín Diario es un medio de comunicación que vela por la educación para el desarrollo del país. A la vez, felicitó la labor de Plan LEA durante sus 29 años.

El director de Listín Diario, Miguel Franjul, puntualizó que a pesar de que en la actualidad el hombre se esté atacando a sí mismo y al prójimo, se seguirán haciendo los esfuerzos necesarios para cambiar esa realidad.

Franjul consideró que el problema radica en la renuncia al cumplimiento de responsabilidades de muchos padres al dejar a sus hijos solos, y que por eso: “Se debe reconstruir la capacidad para fortalecer los valores familiares”.

Disertación de César Vidal

Vidal inició la conferencia compartiendo los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), donde Singapur ocupó el primer lugar entre 72 países por su defensa familiar. Mientras que Taiwán el segundo lugar por mantener la misma ideología.

De acuerdo a los resultados de la prueba PISA, informó que República Dominicana entre los 72 países, se encuentra en el último lugar en matemáticas y ciencias, en lectura ocupó el puesto 68.

Vidal finalizó asegurando que: “En el proceso educativo y formativo de niños y adolescentes, la familia es la clave.  Aprendamos esa lección y el futuro de nuestros educandos será distinto y, sobre todo, mejor”.

Agradecimientos especiales:

Al Ministerio de Educación, Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio, Ministerio de la Mujer, Programa Progresando con Solidaridad, Dirección General de Impuestos Internos, Fundación Popular, Grupo Ramos, Café Santo Domingo, Kahkow Experience y Thrifty Car Rental.

Enseñar y aprender a escuchar para la buena comunicación en el hogar, en la escuela y en la vida

Dentro del listado de aprendizajes para tener éxito en la vida está el saber escuchar. Este aprendizaje debe comenzar desde temprana edad y supone una buena valoración del otro, del qué “que habla”, así como la comprensión de su mensaje y una respuesta verbal o gestual sobre lo escuchado. Se trata de escuchar para tener qué decir o qué hacer.

Escuchar adecuadamente es también señal de respeto y comprensión del otro así como como muestra de poseer una “inteligencia comunicacional” que hace posible entenderse con los demás, ya sea mediante el diálogo amistoso o mediante el debate respetuoso de las ideas de cada quien.

Se “aprende” y se “enseña a escuchar” para convivir con los demás. Si escucho al otro, éste estará obligado a escucharme. Los padres y maestros “enseñan a escuchar” escuchando siempre a sus hijos y estudiantes. Dejarlos hablar y escucharlos con atención es una manera de conocer sus ideas, sentimientos, miedos, valores e intereses y de servir como modelo del buen hablar y del buen escuchar.

Tanto los padres como los profesores deben procurar tener “buenas relaciones”, “buena comunicación con sus hijos y estudiantes”. Y las buenas relaciones comienzan por escucharlos. Escucharlos es una manera de respetarlos, de amarlos y de conocerlos.

También puedes leer: Comunicación positiva: Hablar y dialogar con nuestros hijos

Ser escuchado es un derecho de la persona. De ahí que los padres y profesores tienen el deber de escuchar a sus hijos y estudiantes siempre.

¿Cómo desarrollar la competencia de escuchar y hacerse escuchar en la familia y en la escuela?

  1. Nunca castigue imponiendo un tiempo de silencio ni individual ni colectivamente. Escuche primero y procure que el niño escuche de usted razones para tomar la decisión de escuchar a su vez atentamente.
  2. Nunca mande a callar a sus niños o a sus alumnos en público ni en privado, se considera una humillación y un boicot al diálogo. A medida que aumenta la edad aumenta el impacto psicológico de la humillación.
  3. Jamás utilice la expresión “quítate de mi vista que no quiero verte ni escuchar tus payasadas”. Algunas payasadas son expresión de alegría, otras de necesidad de orientación.
  4. Evite sermonear. Los niños y los jóvenes “aprenden a no escuchar” cuando se le sermonea.
  5. Evite decir las mismas cosas muchas veces. Esto no les enseña los comportamientos que se quiere que aprendan. Persuada, motive, fije límites con ecuanimidad, dulzura e inteligencia.
  6. Hacer que el niño escuche cosas serias no es sinónimo de ofensa o de regaño. También los padres y profesores deben enseñar a dialogar y a hacerse escuchar sin ofender, humillar o perder la cabeza.
  7. Fomente la práctica del diálogo en la familia y en la escuela. Hacerse escuchar no significa infundir temor o miedo. Realice reuniones familiares y escolares para practicar la “escucha activa, comprensiva y educada”.

Fuente: nuestroshijos.do

La clave está en la familia

César Vidal Manzanares 

Hace ya muchos años, casi décadas, dediqué una parte de mi tiempo a escribir literatura infantil y juvenil. Aunque obtuve algunos premios literarios con esa labor, no se trataba de mi actividad más importante ni tampoco de la más lucrativa. Por razones de agenda, tanto entonces – igual que sucede ahora – tenía muchas invitaciones para dar conferencias, celebrar campus literarios o enseñar seminarios. La mayoría de las veces, también por razones de agenda, tenía que declinar las invitaciones. Con una excepción: los libroforos con niños y adolescentes. Sucediera lo que sucediera y aunque significara poner patas arriba las actividades del mes, siempre decía sí a las invitaciones para ese tipo de libroforos.

Implicaba no pocas veces comenzar una jornada a las ocho de la mañana e ir saltando de libroforo en libroforo hasta las doce para luego continuar por la tarde dos o tres horas más. Siempre se trataba de clases que habían leído alguno de mis libros previamente y, por regla general, me limitaba a presentarme con algunas frases y abría a continuación un turno de preguntas. Necesitaría un libro para relatar todo lo que aprendí en aquellos años tristemente pasados y felizmente vividos y, precisamente por eso, debo ser selectivo. Una de las lecciones más importantes que extraje de aquellas experiencias fue la del valor de la familia en la educación y en ella voy a detenerme.

Había yo pensado en aquel entonces que encontraría diferencias entre los alumnos en el curso de los libroforos. Y, ciertamente, las encontré. Sin embargo, no fueron como yo había esperado. Creía yo que los colegios más caros y elitistas darían los mejores alumnos y, sobre todo, educarían mejor a la hora de pensar, expresarse y actuar de manera creativa. No me pude equivocar más. Colegios muy modestos, públicos y en zonas humildes contaban con alumnados más inteligentes que otros privados, caros y en zonas residenciales. Pero no se trataba sólo de eso. En un mismo centro educativo, pude encontrarme con clases absolutamente dispares, con cursos adocenados y pobres, otros, brillantes e inteligentes. ¿Qué establecía la diferencia si no era la posición social ni el coste de la educación?

Educación conjunta

En un primer momento, atribuí aquellas diferencias, en ocasiones abismales, al personal docente. Ciertamente, su papel era esencial. Un profesor entregado diligentemente a sus tareas colocaba a mayor altura educativa a los alumnos de un aula pequeña y pobre situada en un suburbio que otro más negligente aunque contara con instalaciones mejores en un barrio de clase alta. El buen maestro lograba superar en no pocos casos la diferencia de medios.

Pensaba yo haber encontrado la clave de la educación cuando, de manera casi simultánea, varios maestros me sacaron del error. Me decía con tono modesto: “Nos esforzamos lo que podemos, pero todo depende de las familias”. Inicialmente, pensé que se trataba de una muestra de humildad del docente, pero que se repitiera una y otra vez me pareció excesivo. Ciertamente, en su trabajo eran buenos, incluso en no pocos casos, resultaban muy buenos. Sin embargo, me decían la verdad. Cuando la familia se involucraba en la educación de los hijos – o si no lo hacía – la diferencia era notable.

Perfil de César Vidal Manzanares

Historiador, escritor y comunicador de origen español residente en los Estados Unidos. Obtuvo la licenciatura en derecho por la Universidad Complutense de Madrid y desde 1980 y por un periodo de más de 10 años ejerció como abogado. Posee sendos doctorados en Teología y Filosofía. Vidal es un escritor muy prolífico especialmente sobre temática relacionada con la historia, aunque no todas vinculadas a la temática de su tesis doctoral. Entre 2004 y 2012 ha editado más de ochenta publicaciones. Vidal ha sido reconocido internacionalmente con numerosos premios literarios así como distinciones internacionales, como el Premio Humanismo de la Fundación Hebraica, y ha sido reconocido por su labor en defensa de los derechos humanos por organizaciones como Yad Vashem, Supervivientes del Holocausto (Venezuela), ORT (México), Jóvenes Contra la Intolerancia o la Asociación Víctimas del Terrorismo.

 

Dormir o no con los hijos ¿Qué dicen los estudios?

Son las 12 de la noche, un grito rompe el silencio. Los padres corren al cuarto del niño. Prenden la luz y lo encuentran sentado en su cama, llorando. “Hay un monstruo debajo de mi cama”, dice.

La madre pasa la mano por la cabeza del pequeño y le limpia las lágrimas. El padre hace el amago de revisar bajo la cama y de paso abre el armario: “No hay nada, tranquilo. Ven con nosotros”, le dicen, y terminan durmiendo los tres en la cama matrimonial. Una práctica común y a simple vista, inocente.

Psicopedagogos y expertos en crianza coinciden en que cuando dormir con los hijos se vuelve hábito, se puede generar un daño en el desarrollo del menor. Incluso, puede afectar la relación de pareja.

Según la investigación ‘Trastornos del sueño en niños sanos’, del Hospital Nacional Profesor Alejandro Posada, en Buenos Aires (Argentina), el sueño es una de las funciones más importantes en la vida del niño. “Existe una íntima relación entre las actividades diurnas y las dificultades en el sueño. Estas se pueden asociar con conflictos familiares, trastornos del aprendizaje y con maltrato infantil”, asegura el estudio, y añade que entre el 20 y 30 por ciento de los menores tienen dificultades para conciliar el sueño o se despiertan durante la noche.

De la investigación se desprende que el 37,4 por ciento de los menores presentan trastornos del sueño. De los 25 niños que compartían la cama con los padres, 64 por ciento presentaban dificultades para dormir, mientras que los que dormían solos, o con otro niño, las referían en un 33,7 por ciento.

Aunque este fenómeno depende de las prácticas culturales, esa relación sí es frecuente en América Latina. Expertos consultados por EL TIEMPO lo confirman. Ana Rita Russo, directora del programa Pisotón en la Universidad del Norte, habla de los hitos del desarrollo, esas destrezas que el niño adquiere en su crecimiento. Entre esos está la alimentación, la dormida y el desarrollo motor, del lenguaje y afectivo. “Estas habilidades están marcadas en la etapa del paso de la dependencia absoluta que tiene un bebé de los padres, a lo que llamamos la dependencia relativa, en la cual el niño va logrando autonomía, autoestima, integración de la identidad y consolidación del ser”, explica la experta.

Fuente: abcdelbebe.com

Cambios que atraviesa la familia del siglo XXI

Carolina Jiménez
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Santo Domingo

La educación y los buenos valores que se nos otorgan en el hogar desde la niñez, nos condicionan para el futuro desde múltiples ángulos: afectivo, psicológico, educativo, moral, relacional e incluso físico.

Atesorar el cálido trato con nuestros padres, hermanos, cónyuges, hijos, y hasta con nuestra familia política es tan importante que puede evitar cualquier incógnita familiar. Sin embargo, algunas familias se olvidan de esta verdad a la hora de organizar la convivencia, las leyes, los horarios, las exigencias laborales, los hábitos de consumo, etc.

La familia como institución

La familia se considera como una institución, porque es donde se da el origen de la vida; donde se transmiten los valores éticos y morales que marcarán la personalidad de cada individuo y se construyen los primeros criterios educativos y las normas de conductas para la convivencia en grupo.

Aparte, la familia ha de ser una comunidad de amor. Existen grupos donde carece, precisamente, el cariño y el trato amoroso, lo que puede afectar principalmente el estado emocional de los hijos, quienes son el resultado del ejemplo que ven en el hogar por parte de sus padres.

“La libertad, el respeto, el afecto, la alegría, la empatía, la capacidad de entrega, el sacrificio gratuito y el acompañamiento incondicional son características de la familia, porque son también características del amor. En la familia se quiere, se valora y se respeta a la persona por lo que es, no por el cargo que ocupa o la actividad que ejerce”. (forofamilia.org)

Familia del siglo XXI

La familia del siglo XXI, según la escritora Francia Fernández, se puede describir con la palabra diversidad. Dice que a diferencia de lo que ocurría hasta mediados del siglo pasado en todo el mundo cuando primaba el modelo de matrimonio formal –predominio del marido y autoridad de los padres–, hoy solo el 37% de las familias responden a la versión tradicional padre-madre.

Un aspecto negativo que señala la profesora Erika Barajas, es que existe una equivocada concepción teórica y práctica de la independencia de los cónyuges entre sí. Así como las dificultades concretas que con frecuencia experimenta la familia en la transmisión de los valores.

Otra variable es que el modelo de la familia tradicional que décadas pasadas se vivía, se está perdiendo cada vez más. Ahora la familia moderna ha dado el salto a la sociedad y las uniones entre personas son distintas. También los roles han cambiado en los últimos años.

“La familia en los tiempos modernos, ha sufrido quizás como ninguna otra institución la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura. Muchas familias viven esta situación, permaneciendo fieles a los valores que constituyen el firmamento de la institución familiar. Otras se sienten inciertas y desanimadas de cara a su cometido e incluso en estado de duda o de ignorancia respecto al significado último y a la verdad de la vida conyugal y familiar. Otras en fin, a causas de diferentes situaciones de injusticia, se ven impedidas para realizar sus derechos fundamentales”. (elimpulso.com)

Retos y oportunidades

En la actualidad, la familia enfrenta grandes desafíos, como son el cambio de roles, la transformación cultural, la migración, el desempleo y hasta los bajos salarios.

Según el artículo “Crisis de la familia”, los cambios culturales han actuado también como factores desafiantes en la vida familiar, debido a que hoy en día las relaciones entre las generaciones dentro de la familia se están volviendo más inciertas y confusas. Los padres están enfrentando problemas con respecto a cómo mantener su autoridad en una sociedad y una cultura que da más espacio a los niños y jóvenes.

La rapidez con la que se vive en estos tiempos, es otro factor que ha desintegrado a la familia del siglo XXI. Cuando los padres se pasan el mayor tiempo en sus trabajos y los hijos en la escuela y actividades fuera del hogar, fácilmente se pierde la comunicación. Es importante que a pesar de los compromisos laborales, tanto mamá como papá saquen su momento para estar al tanto de lo que acontece en la vida de los hijos y de tal manera saber orientarlos cuando estén haciendo algo que no esté correcto.

Hoy en día los roles de padre y madre han cambiado mucho e incluso se ha tratado de equipararlos. Andrea Villamar, escritora, explica que: “Esto se ha cimentado bajo un “egoísmo” personal, porque cada quien busca crecer más que el otro, tener más o mejores cosas que el otro, dejando el verdadero sentido de familia de lado”.

Por esta razón, los hijos sufren grandes pérdidas, relaciones entre padres rotas y falta de atención, lo cual produce como consecuencia desconcentración en el ámbito escolar, baja autoestima, rebeldía y malos patrones de conducta que se repiten y que alteran el proceso educativo.

Los padres que demuestran amor el uno al otro, respeto, consideración, ayuda a que los hijos crezcan seguros, confiados, listos y dispuestos a afrontar los obstáculos que se les pudiera presentar a lo largo del camino, pueden asegurar que ese mismo patrón de conducta se va a ver reflejado en el momento en que ellos formen una familia.

De ahí la importancia de enseñar valores y principios a través del ejemplo. El maltrato, ya sea físico, psicológico o espiritual provoca distanciamiento, rechazo, falta de motivación, incluso en cada uno de los miembros de la familia.

El verdadero desafío de la educación de hoy en día es fomentar la educación familiar, la unión familiar. Enseñar a los padres a saber comportarse y obrar con sabiduría, demostrar que el amor filial es la base y la fuente de seguridad que sembramos en nuestros hijos.

 

 

 

Hijos de mamás trabajadoras son más exitosos

Muchas de las mamás que trabajan se sienten culpables de hacerlo. Piensan que sus hijos la extrañan, se preguntan dónde están y si regresarán. Esto tendría que ser todo lo contrario: deberían sentirse orgullosas de ser mamás trabajadoras.

Sí, serlo es difícil. Es como un acto de malabarismo y de culpa al no poder estar todo el tiempo. Se tiene que aceptar que hay la posibilidad de que no estarás ahí para sus primeras palabras o pasos o para consolarlo si algo lo hace sentir mal, pero todo eso vale la pena.

Un estudio de Harvard Business School analizó los datos de dos docenas de países y argumenta que los hijos de mamás que trabajan:

  • Tienen más probabilidades de ser empleados en una empresa.
  • Las hijas: 33% ocupan puestos de supervisión y ganan más dinero que las de mujeres que no trabajan fuera del hogar y presentan 4.5% más de probabilidad de ser empleadas por sí mismas.
  • Completan más años de educación.
  • Son de alto rendimiento en la escuela.
  • Sienten menos depresión y ansiedad.
  • Seguramente tendrán puestos altos en alguna empresa.
  • Son más independientes y saben estar más tiempo solos sin exigir compañía.
  • Hacen menos berrinches, a menos que no reciban atención exclusiva en algún momento del día.
  • Participan en las labores domésticas a edad más temprana.
  • Demuestran mayor iniciativa y liderazgo en los juegos y las actividades escolares.
  • Comentan desde pequeños que quieren estudiar una carrera o poner un negocio.

Las mamás que trabajan:

  • Dan ejemplo de esfuerzo y perseverancia a sus hijos.
  • Son más saludables mental y físicamente que aquellas que no lo hacen o se quedan sin empleo, según un estudio de la American Sociological Association.
  • A los 40 años de edad se ven más jóvenes y tienen más energía.
  • Las que no trabajan reportan más sensaciones de tristeza e ira que aquellas que reciben un salario.

Esto no quiere decir que los niños no se benefician cuando sus mamás pasan más tiempo con ellos, sin embargo cada quien decide la forma en la que lo dedican. La investigación muestra que los niños de padres que trabajan acumulan beneficios; sólo recuerda poderles dedicar tiempo de calidad cuando estés con ellos.

Tip

Dedícale al menos 20 minutos de tiempo exclusivo, libres de cualquier distracción (teléfono, televisión, computadora) y mirándolo a los ojos. Así le dirás qué tan importante es para ti.

Fuente: bebemundo.com

Ahorrar convierte sueños en realidad

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

En vacaciones todos queremos irnos de viaje o realizar distintas actividades que conllevan gastos, sin embargo, al llegar esta temporada no disponemos de dinero suficiente. La realidad es que no nos planteamos metas de ahorro desde inicio de año.

Aura Cruz, experta en finanzas personales, dice que ahorrar puede ser un gran reto para muchas personas, pero un excelente vehículo para hacer sueños realidad.

Cruz recomienda que debe existir un plan de ahorro si deseas vacacionar con holgura: “Si tu intención es que a través del tiempo recuerdes el viaje por lo divertido, grato o especial que fue, y no por los gastos a los que incurriste y las cuotas que tendrás que pagar, planificar tus ahorros es lo primordial”.

Plantearse metas de ahorro y mantener este hábito traerá resultados impresionantes. La experta señala algunas pautas a seguir:

• A principio de cada año saca tiempo para establecer metas financieras e incluye en ella los ahorros.

• Define a dónde quieres vacacionar y su costo.

• Establece qué cantidad de dinero tendrás que separar mes a mes para esos fines.

Antes de viajar es importante tomar en cuenta los gastos que podríamos tener y que a la vez, se aproximen a nuestro presupuesto ahorrado. La experta aconseja que es bueno comprar con tiempo prudente los tickets aéreos (si el viaje es fuera de tu país), considerar las opciones de hospedajes, tomar en cuenta el renglón de alimentos y estimar por adelantado un monto que vaya acorde a tus posibilidades o cantidad de dinero que tienes la intención de gastar durante tus vacaciones.

“La clave está en identificar un presupuesto para el viaje y luego distribuir entre estas categorías, y lo más importante, mantenerte en esos montos que definirás”, agrega Cruz.

La manera correcta de ahorrar 

Quizás cuando decidimos ahorrar no nos percatamos de cuál es la manera correcta para no gastar lo que vamos acumulando. La experta indica que el primer paso es “ponerle nombre a tus ahorros”. Luego, en función al propósito, comenzar con una herramienta casera, dígase una alcancía que puedes construir en casa. 

Un dato importante que señala es que: “El banco es un lugar mucho más seguro que tu cartera, tu bolsillo, una caja o debajo del colchón, incluso más seguro que tu alcancía; así que allí es donde recomiendo dirigirlo”.

Tabla de estrategias para ahorrar 

Al preguntarle a la experta sobre qué no puede faltar en nuestra tabla de estrategias para ahorrar, señala que hay que estar conscientes de que conlleva sacrificios y el desarrollo de una disciplina. “No será fácil, pero sí será posible.

Ahorrar es muy parecido a ir al gimnasio, cuando vas por primera vez duele, puede darte pereza, quizás priorizas otras cosas por encima de tu rutina, sin embargo, una vez creas el hábito lo disfrutarás mucho”.

 

Ahorro familiar 

Por lo general, los padres son quienes más ahorran en el hogar. Pero también los hijos deben crear este hábito, para así tomar conciencia de lo importante que es ahorrar y de los beneficios que pueden generar.

“Muchas veces queremos que nuestros hijos hagan ciertas cosas, pero de la única manera que lograremos esto es a través del buen ejemplo; así que para crear en los niños esos patrones es necesario realizar actividades de integración familiar donde los padres, abuelos, tíos, hijos, y primos, compartan sobre el tema.

Cruz comparte una idea fenomenal que pone en práctica con su hija de cuatro años: “De mis viajes le traigo alcancías, y juntas soñamos con lo que haremos al llenarla. En este momento estamos llenando una para ir a saludar a Mickey Mouse”. 

También agrega que los padres tienen el deber de enseñar a sus hijos conceptos básicos de finanzas personales, explicarles por qué es buena idea ahorrar, leer junto a ellos sobre el tema, visualizar tutoriales, videos y escuchar audiolibros. “La información cambia la percepción, comenzarán a tener conversaciones muy amenas cuando estos sean temas de sobremesa en sus hogares”.

Educación financiera 

¿Deben las escuelas y colegios hablar a sus estudiantes sobre la importancia de ahorrar? La respuesta es afirmativa. “Soy parte de un programa de responsabilidad social en el cual impacto positivamente estudiantes de secundaria, con educación financiera. En 2017 vimos cerca de 4,000 estudiantes, y este año las expectativas son mayores”.

Con educación financiera, los niños y jóvenes adquieren habilidades para administrar correctamente el dinero y crecen con mejores hábitos, entendiendo que el dinero es una herramienta, que mientras mejor administradores sean más dinero fluirá en sus vidas.

Los beneficios ocultos de ser un padre involucrado

La mayoría de las personas están de acuerdo en que ser un padre involucrado tiene beneficios obvios para los niños. Hay claros beneficios en que los padres participen en la crianza de un niño, proporcionando amor, apoyo y comodidad.

La mayoría de las personas están de acuerdo en que ser un padre involucrado tiene beneficios obvios para los niños. Hay claros beneficios en que los padres participen en la crianza de un niño, proporcionando amor, apoyo y comodidad. A su vez, los padres son importantes porque ayudan a los niños a aprender los valores y las distintas formas para solucionar los problemas que pueden enfrentar. Los padres también son modelos a seguir, y esto afecta positivamente la relación de los niños con sus pares y adultos fuera del hogar.

Antes de pensar: ¿qué pasa con las madres?, hay que decirse a sí mismo que no es una cuestión de quién es más importante, si las madres o los padres. La cuestión es que si están ambos padres involucrados en la crianza de sus hijos, van a ver beneficios (algunos obvios y algunos no tan obvios) en el niño, la familia y en los propios padres.

En los últimos veinte años, más madres han entrado en el “mundo del trabajo”, por lo que más padres están involucrados en la vida de sus hijos. La participación del padre es motivada por las habilidades, la confianza en sí mismo, el apoyo social y las prácticas comunitarias y culturales (Pleck y Masciadrelli, 2004).

Beneficios para los niños:

Cuando hablamos de los beneficios de ser un padre involucrado, más bien nos centramos en los beneficios que los niños reciben de tal relación. Después de todo, ser un padre involucrado significa estar activamente involucrado en casi todos los aspectos de la vida de los hijos (Marsilio et al., 2000), en otras palabras, ponerse uno mismo a disposición de los hijos (Palkovitz, 2002). Los investigadores han estado estudiando este tema durante décadas. Por ejemplo, conviene saber:

  • Que la interacción de los padres con los bebés (participación en actividades cognitivamente estimulantes, calidez emocional, cuidado físico) redujo las posibilidades de experimentar retraso cognitivo.
  • Los bebés de tres meses de edad pueden ver la diferencia entre su madre y su padre por la forma en que cada uno le habla, lo sostiene y por los diferentes olores.
  • Cuando los padres están involucrados en la crianza (paternidad sensible y receptiva), a los niños les va mejor en las pruebas cognitivas y en la capacidad de lenguaje que a aquellos que tienen padres menos sensibles o involucrados.
  • La mejora de las capacidades cognitivas se asocia con un mayor logro educativo. De hecho, los padres que participan en la escuela de sus hijos y en el rendimiento académico (independientemente del nivel educativo), aumentan las posibilidades de que sus hijos terminen la escuela secundaria y que vayan a una escuela profesional, o incluso una universidad.
  • A su vez, la participación de los padres en las actividades escolares de los niños protege el riesgo a fallar o la deserción.
  • Una positiva participación de los padres disminuye los problemas de comportamiento de los niños (especialmente los niños con temperamentos más difíciles) y brinda una mejor salud mental a las niñas.
  • Los padres que están más involucrados con sus hijos tienden a criar niños que experimentan más éxito en sus carreras.
  • Los padres que están involucrados en las vidas de sus hijos protegen contra factores de riesgo que suponen un daño para los niños (por ejemplo, comportamientos problemáticos, depresión materna y dificultades económicas de la familia).
  • La participación de los padres se asocia con promover habilidades sociales y de lenguaje.
  • La participación de los padres se relaciona con menores tasas de problemas de comportamiento infantil, incluyendo la hiperactividad, la violencia adolescente, la delincuencia y otros problemas con la ley.
  • La participación de los padres se asocia con características positivas de los niños, tales como la empatía, la autoestima, el autocontrol, el bienestar psicológico, la competencia social, las habilidades para la vida y menos creencias sexuales estereotipadas.
  • Los niños que crecen en hogares con padres involucrados son más propensos a tener un papel activo y positivo en el aumento de sus propias familias. Por ejemplo, padres que recuerdan una relación segura, amorosa con ambos padres, están más involucrados en las vidas de sus hijos y dan más apoyo a sus esposas.
  • Tanto hombres como mujeres que recuerdan haber tenido padres amorosos, tienen alta satisfacción con la vida y autoestima.
  • Los programas educativos que con éxito aumentaron la participación de los padres produjeron cambios positivos en el comportamiento de los niños.
Beneficios para los niños con padres no residenciales:

En esta misma línea, la participación de los padres no residenciales (padres que no viven en la misma casa que su hijo) parece ser particularmente importante.

¿Sabías que los niños que crecen con padres no residenciales pero involucrados… (Peters y Ehrenberg, 2008; King, 1994):

  • Informan tener mejores relaciones con sus padres como adultos jóvenes que aquellos que crecieron con padres no residenciales menos involucrados.
  • Tienden a obtener calificaciones más altas que aquellos sin padres involucrados.
  • Parecen tener mejores habilidades sociales, pueden hacer amigos con más facilidad y manejar mejor las situaciones sociales difíciles.
  • Tienden a tener menos problemas de comportamiento, incluso los padres impiden que participen en los problemas de conducta de la adolescencia.
  • Tienen menos problemas de salud mental cuando son adultos (especialmente las hijas mujeres).
Beneficios para la familia:

La familia entera se beneficia de tener un padre involucrado. Los beneficios provienen de tener buenas relaciones entre los miembros de la familia, no sólo entre padres e hijos, sino también entre los cónyuges. Estar involucrado en el cuidado, no sólo del niño, sino también de la familia, puede aportar una mejor armonía. La familia tiende a disfrutar más del tiempo juntos.

¿Sabías que ser un padre involucrado se relaciona con estos beneficios…

  • Mejor comunicación entre padres y miembros de la familia.
  • Mayor sentido de compromiso con la familia.
  • Menos conflictos preocupantes con hijos adolescentes.
Beneficios para los padres:

Para finalizar, ser un padre involucrado tiene beneficios para la propia persona. Cuando los padres construyen relaciones fuertes con sus hijos y con otros miembros de la familia, reciben apoyo y cariño a cambio. Las relaciones familiares saludables proporcionan la red de apoyo más fuerte e importante que una persona puede tener, sea niño o adulto.

Estar involucrado en la vida de los miembros de la familia ayuda a los padres a:
  • Disfrutar de una relación de apego seguro con los hijos.
  • Hacer frente a situaciones de estrés y problemas diarios.
  • Sentir que pueden depender más de otros.
  • Sentirse más cómodos en su ocupación. Sienten que pueden hacer bien su trabajo.
  • Sentirse seguros de que tienen mucho que ofrecer a los demás en términos de habilidades de trabajo, habilidades de crianza y relaciones sociales (Pleck y Masciadrelli, 2004).

Los padres pueden sentirse incómodos al principio o pueden sentir que están “demasiado ocupados” como para participar en algunos aspectos de la vida de sus hijos. Pero los beneficios superan las mayores excusas posibles.

Por último, ser padre implica enormes costos de compromiso, tiempo, dinero, etc. Algunos hombres (y mujeres) luchan para aceptar este costo. Cuando los padres no están dispuestos a pagar el costo, deben reconsiderar convertirse en padres, ya que esto le va a doler a los niños y al otro progenitor involucrado.

Los beneficios que figuran en esta publicación en realidad sólo son algunas de las principales conclusiones de investigaciones de familias con padres involucrados. Muchos de los beneficios pueden parecer obvios, pero quizás no todos ellos. Si miran la propia participación de su familia, pueden descubrir que han estado disfrutando de algunos de los beneficios mencionados anteriormente sin darse cuenta. A veces ser un padre involucrado es un trabajo duro. Pero no hay que olvidarse de parar y mirar alrededor de vez en cuando para ver todo lo que se recibe a cambio.

Fuente: mundobebe.com