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En casa se pueden hacer muchas cosas para que tus hijos no hereden tu fobia a las Matemáticas

Conseguir que los niños disfruten aprendiendo es fácil si se incorporan a la rutina cotidiana

Cuando los niños comienzan la escuela algunos padres reviven como una auténtica pesadilla el “miedo a las mates” de sus años de infancia. Se trata de uno de los bloqueos más reconocidos por las familias, que se ven incapaces de fomentar y reforzar los conceptos que los pequeños están aprendiendo en clase y se agarran a las academias y las extraescolares delegando esta tarea. Pero, ¿por qué es tan habitual que se atasquen las matemáticas? «Como todas las cosas complicadas -responde Malena Martín, madre, licenciada en matemáticas, profesora de secundaria y fundadora de la plataforma Aprendiendo Matemáticas, «pero sin duda el principal motivo es la forma en la que nos han enseñado. Si en el colegio el ritmo de las clases no es el adecuado para nuestros hijos, las explicaciones van demasiado rápidas, o bien la forma en cómo se presentan esas matemáticas es demasiado abstracta… es posible que se pierdan».

Esto se va agravado, prosigue, «por esa creencia tan habitual de «yo no sirvo para los números, no se me dan bien las matemáticas», que encima se transmite de padres a hijos», advierte. Pero sin duda, asegura, «hay otra manera de hacer matemáticas que permite que cualquier niño avance y además, lo haga de manera gratificante, divertida, y disfrutando del proceso, no sufriendo con este».

Según Martín, es posible trabajar las matemáticas de una forma «natural» y convertirla en un hábito que se puede incorporar a la rutina familiar y que permite desterrar viejos temores. ¿Cómo? «En casa podemos estimular el gusto por las matemáticas como ya hacemos por la lectura o con los hábitos de salud. De hecho, es fácil conseguir que los niños dejen de tener miedo y se abran al aprendizaje de las matemáticas si se divierten y comprenden lo que hacen. Si además los padres colaboran con ciertas rutinas, miel sobre hojuelas», asegura esta mujer, que comenzó la licenciatura siendo ya mamá de dos niños pequeños. Sus hijos, reconoce, despertaron en ella la preocupación por mejorar y renovar la didáctica de las matemáticas y la animaron a investigar en el área de las matemáticas manipulativas y lúdicas.

 

Para ella el único modelo que funciona para enseñar las matemáticas de una forma divertida y fácil es el del juego y el uso de materiales manipulativos. «Los niños tienen que ver y tocar las matemáticas. Solo partiendo de ahí, se puede hacer que los niños vayan de manera autónoma descubriendo los conceptos, en lugar de aprendiéndolos de memoria. No es lo mismo partir de la práctica y poco a poco ir llegando a lo abstracto, que partir de esto último». Como ella misma dice, se trata de «un modelo de aprendizaje que conecta con las necesidades y los talentos de cada niño y que favorece el desarrollo del pensamiento lógico de una forma creativa».

Y, sobre todo, respeta la evolución de cada niño. «Los niños menores de seis años deberían el 90% de su tiempo jugando y manipulando material, no con un papel haciendo sumas y restas. En Alemania hasta que no entran en Primaria no hacen nada de números, ni de lecto-escritura, y cuando lo hacen avanzan en cuestión de meses lo que aquí nuestros niños tardan años sufriendo. Es una pena el desconocimiento que hay en algunos colegios sobre el proceso de aprendizaje».

Matemáticas de «estar por casa»

Para comenzar con este aprendizaje Malena Martín nos ofrece cuatro consejos para trabajar las matemáticas desde casa:

Los materiales manipulativos.Son recursos que permiten a los niños aprender practicando. Por ejemplo, con unas regletas numéricas los niños visualizan los números y realizan investigaciones que les llevan a entender por sí mismos las operaciones aritméticas y sus propiedades como la conmutativa de la suma o de la multiplicación. Con un ábaco, los niños aprenden el sistema decimal y desarrollan estrategias de cálculo mental. Hay muchos materiales educativos para aprender matemáticas e incluso nosotros mismos podemos fabricar en casa con cartulinas o reciclando objetos cotidianos como tapones, rollos de papel higiénico o envases.

Los juegos de mesa. Son los grandes aliados para consolidar lo aprendido y desarrollar la memoria. También es recomendable ofrecerles juegos de ingenio y lógica que les ayuden a desarrollar su razonamiento lógico, algo básico en la resolución de problemas matemáticos.

Los libros o cuentos. La literatura es una buena herramienta para acercar las matemáticas desde una perspectiva diferente a la habitual.

Y por último, y más importante: la confianza. «Los padres deben transmitir una actitud tranquila, de confianza, de que sus hijos pueden. Quizás tardarán más que otros, pero ellos pueden. Y si no quieren, pues igual ahora no es su momento. No forzarles y esperar porque seguro, seguro, que lo acaban haciendo».

Fuente: abc.es

 

La tarea de educar: Compartida entre maestro y familia

Emelinda Padilla
Santo Domingo

Acostumbro a recalcar en mis cursos y talleres a maestros y equipos de gestión que “cada niño o niña que llega a la escuela, no lo hace solo/a. Con él/ella viene también su familia y todo lo que ese sistema representa y significa”.

Este reiterado énfasis resulta de una práctica repetida que observo en la realidad de nuestra escuela: “Los maestros y otros actores del quehacer educativo están llenos de prejuicios y creencias con relación a la validez y conveniencia de integrar y dar participación a las familias en los procesos de enseñanza”. Cuando pienso en cómo aportar para lograr cambios en ese sentido, me pregunto si estarán esos maestros formados para que puedan dialogar con las familias u otros adultos sobre sus niños.

Así como en la tarea de educar convergen especialistas de diferentes áreas, es innegable que la familia es determinante en el desarrollo socioemocional, psicomotor y lingüístico del niño. No todas las familias educan a sus hijos de igual forma, la educación de la familia va generando en los niños valores, actitudes, temores, alegrías.  Mientras más se alejan los valores que impone el centro educativo de las formas de crianza de la familia, más difícil será acercarse a ella y a los niños.

Este proceso se torna más complejo cuando la educación está dirigida a familias y niños provenientes de los sectores económicos y sociales menos favorecidos, ya que entran en relación “expectativas, supuestos y mitos recíprocos, provenientes de mundos con códigos culturales distintos”.

Entonces surge otra pregunta: ¿Están los docentes preparados para relacionarse con un mundo cultural distinto de aquel del cuál provienen? Desde ese punto de vista, y reconociendo a este profesional como un ser humano, con creencias y actitudes propias, y no como un mero transmisor de conocimientos, es indispensable que en su formación autoevalúe su desarrollo como persona, de tal forma que reconozca sus fortalezas y debilidades, y se valore a sí mismo, para que de este modo pueda aquilatar a los otros en sus fortalezas, y descubrir también sus limitaciones.

Estoy segura de que muchos de nosotros hemos conocido centros educativos donde está prohibida la entrada de los padres a las aulas de clases y donde sólo se les convoca para informarles sobre tal o cual tema de interés particular o común (“Mientras menos metan sus narices en la escuela, mucho mejor”). Indudablemente esto es el reflejo de los miedos e incertidumbres de los docentes, quienes perciben a las familias de sus alumnos como enemigos y amenazantes para el establecimiento y la cultura que se les entrega.

No obstante, la manera de vivir que tiene la familia es la primera fuente de aprendizaje para los niños y las niñas, y la vida democrática también se aprende en la práctica familiar. En consecuencia, se requiere aprender a integrar la cultura de la familia y los recursos del medio natural y social, como bases fundamentales del proceso educativo.

No podemos continuar enseñando las mismas cosas a niños y niñas de contextos, realidades y culturas diferentes. La estandarización de los contenidos hace que “lo que se enseña” esté muy alejado de los conocimientos, intereses y motivaciones de los estudiantes. Al tiempo de que dificulta cada vez más las posibilidades de integración y participación de las familias en los procesos del aula y en el ambiente diverso que en ella se conjuga.

Pretender contar con familias participativas y cercanas a la vida de la escuela, implica que aceptemos y aprovechemos la riqueza de sus diferencias, valorarlas en vez de rechazarlas, promoverlas en vez de ocultarlas y validarlas en vez de descalificarlas.

Al igual que sus hijos, los padres y todo el sistema familiar que rodea a los alumnos, deben sentirse cómodos en la escuela, aceptados en lo que son y en lo que creen, identificarse con la comunidad educativa y sentirse parte importante de ella.

Así y no de otra forma, la tarea de educar será compartida felizmente entre escuela-familia y comunidad.  Donde todos crecemos, aprendemos y somos parte de un espacio que se relaciona armónica y constructivamente. Una escuela que enseña a todos y con todos..

Familias y escuela: la importancia de la comunicación

El vínculo entre la escuela y la familia tiene como objetivo principal el bienestar y la mejora educativa del alumnado, pero que no por ello carece de incomodidades, desencuentros y fricciones entre las dos partes implicadas… pese a que, de un tiempo a esta parte, se ha ido generando la impresión de que el frente pedagógico ha sido puesto en tela de juicio como autoridad ante las demandas educativas de al menos una parte de las familias. Ante esta situación, y sin ánimo de sentar cátedra al respecto, os proponemos una serie de iniciativas para restaurar esa aparentemente deteriorada confianza y que pasan por reactivar, desde una óptica digital, los canales de comunicación entre la escuela y las familias que le confían a sus hijos e hijas.

Un tándem necesario

Como reflejo de la sociedad en la que se enmarca, la idea de familia ha ido cambiando a lo largo de la Historia, al igual que lo ha ido haciendo la escuela como institución educativa. Así, la variada concepción de la familia que hoy conocemos se definía hasta hace no tanto como un vínculo establecido entre el hombre, la mujer y la descendencia de ambos. Un ideal que fue cambiando en muchos aspectos pero no en uno de sus roles principales, el de la familia como primer agente de socialización de la vida de los niños y niñas que se ven acogidos en su seno, y que perdura en mayor o menor medida hasta la edad escolar de los pequeños. Una franja de edad que, además y con el paso de los años y la creciente escasez de tiempo y posibilidades de muchas familias para dedicarse íntegramente a la educación de su descendencia, se ha ido reduciendo quedando así una parte importantísima de su formación en manos de las instituciones escolares.

Pero ¿y la escuelas? Ya a principios del siglo XX, muchas de las enseñanzas sociales y culturales que en ella se daban, en lo curricular y en lo transversal, tomaban distancias con lo que los alumnos aprendían en casa. Un hiato entre las expectativas formativas de unos y otros que creó una situación, aún vigente en muchos contextos, de incomunicación entre estas dos partes implicadas en la educación de los más jóvenes. Lo que, a su vez, y de la mano de un mayor tiempo de escolarización del alumnado (que en muchas ocasiones es resultado de un menor tiempo de tutela familiar) implicó que se revalorizase la comunicación entre escuela y familia de cara a un mejor y más unitario desarrollo educativo de los menores que ambas tienen a su cargo. Lo que, gracias al auge de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), resulta ahora bastante más fácil y cómodo que en épocas anteriores.

Cómo mejorar la comunicación entre familias y escuela

La transparencia y la confianza que se produce a partir de la retroalimentación otorgada por el feedback son algunos de los elementos que hacen de la comunicación algo más que un mero intercambio informativo. Pero, más allá de los grupos de Whatsapp que son creados por y para familias de un grupo clase en particular ¿qué puede hacerse desde las escuelas para mejorar su interacción con las familias de su alumnado? A continuación, os apuntamos algunos posibles consejos para conseguirlo:

  • Probablemente vuestro centro educativo tenga una página web, vinculad a ella una Newsletterdesde la que podáis distribuir periódicamente las noticias que afecten al centro y a su alumnado entre las familias de vuestros alumnos. De este modo, estarán informados de todo lo que ocurre en la escuela, sintiéndose partícipes e integrados de una forma cómoda para ambas partes.
  • Pese a que su introducción en las escuelas sigue teñida de controversia, podéis crear Redes Sociales (RRSS) de uso más o menos habitual como puedan ser Facebook o Twitter, aunque os recomendamos que el uso que le deis a la primera sea a discreción y bajo un estricto control de acceso y privacidad. También podéis usar otras redes como Instagram, aunque en este caso os recomendamos encarecidamente que las familias os autoricen por escrito la difusión de las imágenes de vuestros alumnos para así evitar posibles, y potencialmente violentos, malentendidos. Pero, en cualquier caso, estas RRSS generan una sensación de pertenencia que puede verse muy potenciada si se convierte en un punto de encuentro entre familias y escuela, pese a que eso requiere que alguien se encargue de su gestión y de responder a las preguntas o comentarios de los familiares, en el caso de que sea necesario.
  • De nuevo con la página web de vuestra escuela como epicentro comunicativo, os proponemos la creación de foros o incluso programas de votación en los que tanto docentes como familias puedan participar. Bajo un estricto control, en base a una serie de principios y derechos de participación comunicados a las familias, ambas estrategias pueden utilizarse para conocer las opiniones de los familiares sobre determinados temas, de forma más genérica que durante las tutorías.

Un conjunto de estrategias para que escuela y familias os coordinéis para ofrecerles a los jóvenes a vuestro cargo una educación que contemple, de forma unitaria, todos los aspectos de su desarrollo tanto dentro como fuera del aula.

Fuente: aulaplaneta.com

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional en los niños?

¿Quieres fomentar la educación emocional en casa? Existen 5 aspectos fundamentales que debes tener en cuenta para desarrollar la inteligencia emocional en los niños. ¡Te lo contamos!

Desarrollar la inteligencia emocional en casa es imprescindible para que el niño aprenda a canalizar sus emociones y adquiera  las habilidades necesarias para el siglo XXI.  A partir del año podemos empezar a trabajar con nuestros hijos la educación emocional en casa a través de diferentes aspectos.

Cómo enseñar la inteligencia emocional en casa

Para desarrollar la inteligencia emocional en niños en el hogar hay que tener en cuenta los cinco aspectos fundamentales que la componen. Aplicar cada uno de ellos en conjunto aporta al niño las herramientas necesarias para gestionar sus sentimientos y desarrollar seguridad en sí mismos.

1. Conciencia de uno mismo o autoconciencia

Es importante que el niño tenga un conocimiento pleno sobre sí mismo. Debemos ayudarle a conocer tanto sus virtudes como sus defectos para que adquiera confianza en sí mismo y tenga una mayor capacidad autocrítica. Reforzar este aspecto le ayudará a poder tomar mejores decisiones en el futuro y no guiarse solo por sus emociones.

2. Autorregulación

Eliminar sentimientos como la rabia o la frustración en nuestros hijos es imposible. Sin embargo, podemos ayudarles a regular estos estados de nerviosismo o impulsividad creando en ellos una mayor serenidad. Esta cualidad puede ayudar a los más pequeños a crear herramientas para su futuro que le permitan gestionar mejor sus decisiones, por ejemplo, pensando antes de actuar.

Inteligencia emocional

3. Motivación

La motivación es imprescindible para que los más pequeños logren los objetivos que tienen en sus vidas. Trabajar este aspecto les ayuda a adquirir tenacidad, ilusión, perseverancia, e incluso, tolerancia a las frustraciones. De esta forma, logran una mayor productividad y eficiencia para su futuro profesional.

4. Empatía

La empatía es fundamental para que nuestros hijos puedan comprender lo que sienten las personas que se encuentran a su alrededor. En este sentido, debemos ayudarles a adquirir la capacidad de reconocer las emociones de los demás, saber escucharlos, ponerse en su lugar y entender cómo se sienten. Este aspecto es básico en las relaciones sociales que les acompañarán el resto de su vida.

5. Habilidades sociales

Las habilidades sociales están estrechamente ligadas con la empatía, ya que es imprescindible entender las emociones de las personas de nuestro alrededor para saber cómo actuar. Trabajando este aspecto, el niño consigue interactuar de forma adecuada y una mayor capacidad de asertividad.

Juguetes para desarrollar la inteligencia emocional

Desarrollar estos cinco aspectos en nuestros hijos sin las herramientas adecuadas puede ser complejo. Por ello, desde Miniland hemos creado una serie de juegos de emociones para niños que les ayudan a comprender y gestionar lo que sienten en las diferentes situaciones que les propone la vida.

Emoticapsules 

Dentro de la colección ‘Emociones y valores‘ encontramos diferentes juegos para ayudar a los niños a trabajar la inteligencia emocional en casa. Emoticapsules, son unas cápsulas de colores que representan mediante colores y gestos faciales las emociones básicas. Con ellas, los niños pueden conocer cómo identificar las emociones y desarrollar habilidades básicas para su gestión.

emoticapsules

Mindful KIDS  

Inspirándose en la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, desde Miniland se ha creado el concepto ‘Multiplay Experience‘. Según esta idea, potenciar el conocimiento, las motivaciones y habilidades del siglo XXI a través de experiencias de juego múltiple ayuda a los niños a adquirir fortalezas para enfrentarse a sus retos actuales y futuros. En esta línea se ha creado Mindful KIDS, un juego para aplicar la teoría del Mindfulness en los más pequeños. A través de diferentes técnicas de relajación y autoconciencia, nuestros hijos podrán desarrollar la Inteligencia Activa y Corporal, la Inteligencia Emocional y la Inteligencia del Lenguaje.

¡Práctica la educación emocional en casa con estos divertidos juegos de emociones para niños!

Fuente: spain.minilandeducational.com

La fuerza más poderosa del universo, es el amor de la familia

Dicen que la fuerza más poderosa es la que uno mismo debe tener en su interior para afrontar el día a día, pero las personas tendrán mucha fuerza si primero lo vivió en su familia. El amor de la familia es lo que ayudará a los niños a mantenerse fuertes, incluso en los peores momentos. Es muy importante que como padres se tenga entereza y se sepa qué se debe hacer en cada momento para criar a niños fuertes y felices.

Ser padres independientes y fuertes es necesario para tener un papel crucial en la vida de los hijos. Los padres pueden ayudar a que los hijos tengan éxito y sean personas increíbles, o por el contrario pueden ayudarles a ir directamente hacia el fracaso. Mientras que los padres fuertes impulsan a sus hijos, los padres débiles tendrán miedo de dar un gran paso para demostrar al mundo su fuerza, siendo esto un signo de debilidad.

Es necesario y hasta imprescindible que los padres sean el amor y la fuerza que animen a los niños a ser mejores cada día, sólo de ese modo aprenderán grandes valores en la vida. ¿Cuáles? No pierda detalle para descubrir como la fuerza más valiosa del universo, es el amor de la familia.

Su felicidad no depende de ti

La felicidad de uno mismo está dentro de uno mismo. Los padres pueden facilitar que el entorno sea propicio para ser feliz, pero hay que enseñar a los hijos a que no se debe esperar que otro nos haga felices. Uno mismo es el máximo responsable de la propia felicidad. Si no te creas tu felicidad, nadie más lo hará por ti. Unos padres fuertes saben esto y enseñan a sus hijos a encontrar la positividad en situaciones negativas. Puedes ser feliz incluso cuando todo el mundo está en tu contra.

La paciencia siempre es recompensada

No importa lo que esté sucediendo hoy, mañana será un nuevo día que puede traer felicidad y éxito en tu vida. Los tiempos difíciles siempre pasan, así que es necesario ser paciente para tener una mente llena de paz y de tranquilidad. Con entereza las dificultades se superan, pero para conseguirlo la familia debe mantenerse fuerte. Una dificultad no es una razón para desanimarse, sino para superarse y demostrar la valía personal.

El amor de la familia es la fuerza más poderosa del universo

La independencia es fundamental

Todo hombre y toda mujer deben ser independientes. Si alguien te roba la libertad es porque tú permites que lo hagan. Una persona poderosa permitirá que otro llegue a su corazón sólo si realmente lo desea y si hay alguien que intenta impedir que alcances tus metas, simplemente hay que sacar a esa persona de tu vida. La independencia es fundamental en cualquier aspecto, sólo de este modo se logrará tener una personalidad auténtica.

La dignidad es clave

El respeto hacia uno mismo y tener dignidad es clave para ser felices. El amor de la familia podrá ayudar a que un niño o una niña se convierta en líder, porque sabrá cómo mantener su dignidad en todo momento. De este modo los niños y niñas serán capaces de seguir sus sueños a pesar de las dificultades que puedan encontrarse en el camino, ellos sabrán que con entereza y aprendiendo de los errores, se consiguen grandes resultados.

Sólo hay que ir hacia atrás para coger impulso

No tiene sentido vivir en el pasado, hay que seguir moviéndose hacia adelante y mirar atrás sólo si se debe aprender una buena lección. Lo que se ha hecho, hecho está y nada lo podrá deshacer, no se puede cambiar. Si hay que ir hacia atrás, que sea únicamente para coger impulso. El amor de la familia le ayudará a los hijos a darse cuenta de esto, a guiarle en el camino y a enseñarle que llorar no es de débiles, sino que nos hace aún más fuertes para aprender de nosotros mismos y seguir hacia adelante.

Fuente: etapainfantil.com

Conoce los beneficios que trae a tus hijos comer en familia

Las exigencias de la vida moderna y el ritmo de trabajo, estudio y actividades que ahora envuelve a todos, hace que costumbres tan sanas y agradables como comer en familia se estén perdiendo y que cada vez sean más escasas en la sociedad.

El trabajo y la conectividad permanente también influyen logrando que, ni siquiera en el momento íntimo de las comidas, los padres y sus hijos se desconectan de la tecnología, dando paso a un espacio tiempo juntos para compartir algo tan agradable como cenar o desayunar en compañía de quienes amamos.

Según la psicóloga y experta en crianza y familia Annie de Acevedo, sentarse en familia a la mesa no es sencillo, pero poco a poco se puede ir retomando costumbres como esta. “Para ello, los padres deben poner reglas, como que todos se sienten siempre en el comedor, en especial para los alimentos de las medias nueves y las comidas”.

Para combatir dificultades como el tiempo, deben tomarse decisiones, dice la experta: como que los niños pasen a la mesa, a pesar de que los padres no hayan llegado, y que se establezca, según las agendas de los adultos, un día de la semana en el que ellos puedan dejar sus ocupaciones más temprano y cumplan con una cita, muy importante como es cenar juntos con sus hijos.

Una costumbre como esta no solo estrecha lazos amorosos de familia, sino que influye en los buenos hábitos alimenticios de los más pequeños de la casa, impactando en su nutrición, desarrollo y auto estima.

¿Cómo lograrlo?

Precisamente, temas como éste de comer en familia y cómo crear una alimentación saludable para una salud integral, los encontrarás en la nueva colección que el periódico EL TIEMPO trae para sus lectores: Salud en forma, que llegará los domingos a partir del próximo 27 de agosto y durante 22 domingos consecutivos hasta el 21 de enero del 2018.

Esta obra contendrá consejos para alcanzar un estilo de vida saludable con aspectos muy prácticos e interesantes como rutinas de ejercicios, recomendaciones para la prevención de enfermedades, terapias médicas alternativas y consejos e información para una buena alimentación y nutrición de todos en casa, grandes y chicos.

Esta obra médica dentro de sus variados capítulos de información, trae dos aspectos muy importantes para quienes tienen niños en casa: el tema de comer en familia y su impacto en la salud física y emocional de los pequeños, y la elaboración de loncheras saludables e ingeniosas para un crecimiento saludable de tus niños, acorde con sus necesidades en cada edad escolar.

La obra se apoya en contenidos científicos asesorados por profesionales de la salud: nutricionistas, psicólogos (terapeutas de familia y psicología positiva), deportólogos, dermatólogos, odontólogos, alergólogos, cardiólogos, entre otros, quienes brindan información práctica para tratar y entender muchas de las afecciones que pueden presentar todos en casa.

Pon mucha atención:

Ten en cuenta estos consejos para hacer de las comidas el mejor momento del día y lograr que los alimentos que brindes a tu familia, cumplan con su objetivo saludable y nutricional.

–          No olvides lo importante que es compartir los momentos agradables de las comidas con los tuyos, así que establece horarios o un día en la semana para estar siempre a la hora de la cena.

–          Cuando te sientes a la mesa da ejemplo a los más pequeños de casa, es decir, debes dejar de lado los aparatos tecnológicos y entregarte a tu familia. Hablen amigablemente de lo que han hecho en el día o la semana, programen nuevas experiencias, pero nunca hablen de problemas o discutan.

–          Si la costumbre para ese día especial en la semana es salir a comer a un sitio especial, escoge uno de comida saludable, pues estos son los mejores espacios para educar a tus niños, desde pequeños, y hacer que adquieran buenos hábitos alimenticios.

–          Busca la manera de comer juntos, de vez en cuando, en horarios y sitios no convencionales (excursiones, meriendas improvisadas en el parque, días de almuerzos campestres…) esto los sacará de la rutina y hará más agradable ese momento familiar.

–          Haz preparaciones variadas en las que estimules la experimentación de los niños con diferentes sabores, texturas y colores, enseñándoles a disfrutar de los alimentos y a que encuentren un verdadero placer en la alimentación saludable y amorosa de casa.

Fuente: abcdelbebe.com

Hacer de la crianza algo más sencillo y posible

En los Estados Unidos hay un movimiento que invita a los padres a volver la crianza algo más sencillo, más amable y que le dé seguridad afectiva a todos.

Lo primero que busca esta tendencia es que los padres estén menos estresados y logren divertirse más con sus hijos. Igualmente, que tengan menos actividades materiales y más cosas que quieran hacer con ellos y, sobre todo, fomentar la confianza entre padres e hijos, y lograr que los padres se mantengan fieles a sus valores morales y a un sentido de propósito de familia.

Para volver todo más fácil en la crianza, el doctor Gary Chapman, autor The 5 Love Languages of Children, dice que tenemos que entender la necesidad individual de cada niño en cuanto a qué tanto necesita ser acariciado, escuchar palabras de amor, tener tiempo a solas, o recibir juguetes o regalos. La necesidad más profunda de un niño es el sentirse amado. Si está criado con amor, crece siendo un menor sano psicológicamente.

La pregunta que usted se debe hacer es ¿será que mis hijos se sienten amados? Los padres también aprenden cuál es el estilo preferencial de recibir amor de cada hijo observando su conducta, tomando nota de cómo expresarlo y escuchándolo.

Es innegable que los niños que se sienten amados responden mejor a las sugerencias y a la disciplina, adicionalmente, aprenden a expresar sus emociones de manera adecuada.

Otra creencia de la crianza simplificada es evitar idealizar a los hijos. Hay que aceptar a cada uno como es, aunque no nos guste o no estemos de acuerdo con él. Por ejemplo, a muchos de nosotros nos encanta el fútbol y a los hijos no les interesa. Es necesario procesar esa realidad, pero también hay que apreciar todo lo bueno que tiene el hijo y no apegarse a esa diferencia. Otra creencia de este tipo de crianza es siempre enfocar todo lo que pase entre padres e hijos a lo positivo, en vez de lo negativo.

La crianza simplificada también habla de crear actividades y rituales que ayuden a apaciguar temores en los niños. Los expertos en este tema sostienen que la conexión se logra con actos como comer juntos, tomar un tiempo en familia y hablar sobre algo bueno, algo difícil o algo que les asuste, con ello se construyen conexiones familiares; esta es una experiencia muy enriquecedora para todos en la familia.

La esencia de ser un padre sencillo es aprender a tener un balance entre el tiempo, las manifestaciones de amor, sus valores y creencias. También es importante recalcar que para los niños es suficiente con tener solo lo que necesitan y no exceso cosas. En la crianza, muchas veces menos es más.

Fuente: abcdelbebe.com

 

Una relación familiar saludable

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

La buena relación familiar guía hacia el camino de la felicidad y el amor. Es fundamental que sus miembros mantengan la comunicación y compartan juntos momentos de calidad, para edificar una relación familiar saludable y fortalecer los vínculos afectivos.

Además, dedicar una parte de nuestro tiempo a nuestros seres queridos y realizar actividades que fomenten la buena convivencia, puede lograr un sano desarrollo emocional y cognitivo.

CÓMO MEJORAR LA RELACIÓN FAMILIAR

Para la psicóloga familiar, María Elena López, la buena vida familiar está lejos de ser perfecta. “A lo que nos enfrentamos a diario en la convivencia es a diferentes circunstancias que ponen a prueba el amor, la paciencia, la tolerancia y la capacidad de autocontrol de cada miembro de la familia. La clave está en alcanzar el equilibrio cuando tenemos dificultades”.

López asegura que la mayoría de las veces no se necesita hacer grandes cambios, sino más bien de acciones sencillas, de prácticas cotidianas y positivas, como reconocer y apreciar las cosas buenas de la familia, generar buenos ratos compartidos, dar apoyo y compañía en los momentos difíciles, promover encuentros amables en familia, mostrar interés por el otro, cuidarse mutuamente o disminuir el estrés. “Esto sumado aumenta la probabilidad de felicidad”.

FORTALECER LOS LAZOS

Para fortalecer los lazos familiares es importante estar conscientes de que por más difícil que pueda ser el día, siempre debemos irnos a descansar con palabras de afecto. Recuérdales cada día a tus hijos, a tu pareja, a tus padres, lo mucho que valen para ti, lo mucho que los amas.

Si nunca has hecho este acto, es momento de que te animes a hacerlo. Te darás cuenta que simples palabras, pequeños gestos, ayudan a fortalecer vínculos y mejoran la autoestima de quien recibe esa muestra de amor desinteresado.

Otro aspecto importante es ayudarse los unos a los otros, con el fin de lograr más tiempo juntos para fomentar esa buena relación. La familia siempre debe ser un pilar fundamental, un apoyo fuerte que nos acompañe toda la vida.

¿Por qué la familia debe permanecer unida?

La importancia de la unión familiar radica en los múltiples beneficios que esta tiene para cada miembro de la misma: desde los padres hasta los más pequeños. Una familia unida aprovecha los momentos en que están juntos, disfruta de estos y además puede superar mejor los momentos de crisis.

7 CLAVES PARA MEJORAR LA RELACIÓN FAMILIAR

Para mejorar tu relación familiar, te presentamos estas siete claves realizadas por el portal salud180.com:

1) Dediquen tiempo unos a otros. Apoya a tus hermanos y padres en sus actividades, juegos y aficiones.

2) Traten de comer o cenar la mayor parte de la semana. Si tienen agendas complicadas, programen un día para comer juntos.

3) Dediquen un día a la semana a hacer algo como visitar a los abuelos, dar un paseo, caminar, jugar, etc. Su imaginación es el límite.

4) Dediquen tiempo para platicar. La comunicación es vital para fortalecer los vínculos afectivos de la familia.

5) Cocinen, limpien, jueguen, duerman, platiquen y rían juntos.

6) Sean espontáneos. Cuando estén juntos disfruten del momento y compartan pequeñas experiencias, pueden improvisar juegos o simplemente ver una película.

7) Celebren sus logros tanto familiares como individuales. Asimismo, motívense mutuamente para lograr metas.

Noviembre mes de la familia

Según los patrones que observen los niños y niñas en sus familias, la escuela y el entorno que les rodea, dependerá su formación, carácter y lo que será en su vida adulta.

El mes de noviembre es de gran trascendencia para los dominicanos debido a que las escuelas realizan actividades dedicadas a consolidar las familias, definida esta como la unidad básica de la sociedad.

El hecho de que nuestra educación dedique este período a tan importante componente de la sociedad, evidencia que los centros educativos deben ir de la mano con esta para poder lograr los avances esperados en la República Dominicana.

Esta fecha es propicia para reflexionar sobre como mejorar la relación entre cada uno de los miembros de la familia y se den demostraciones de solidaridad.

Así como la escuela tiene (entre otras) las funciones de transmitir a los niños el conocimiento que las sociedades han acumulado, enseñarles los valores y las normas grupales y ofrecerles un espacio para la convivencia de par a par (de niño a niño); así como las Cámaras de Diputados y Senadores tienen, entre otras, las funciones de hacer y revisar las leyes del país; la familia, como institución, tiene sus propias funciones sociales, entre las que están:

• El hogar es el espacio en el que las personas desarrollamos relaciones personales íntimas, pues nos enriquecen y nos dan satisfacción.

• La familia es el espacio para la procreación de la especie. En este espacio nacen los niños y las niñas.

• La familia es la célula en la que las personas de todas las edades resolvemos nuestras necesidades de protección, compañía, alimento y cuidado de la salud.

• A través de la familia, las sociedades transmiten sus valores y costumbres a los hijos. La lengua, el modo de vestir, la manera de celebrar los nacimientos o de enterrar a los muertos, las estrategias para el trabajo y la producción, la manera de pensar y de analizar la historia, los modos comunitarios de aprender o de relacionarse con otras personas o grupos sociales, son todas herencias culturales que se transmiten en familia.

• Una función de vital importancia es la socialización.

• La familia es la encargada de propiciar el que niñas y niños se desarrollen como miembros de una nación y de un grupo social, con un sentido de pertenencia, con capacidad de entender y respetar la cultura de su grupo y de su país.

• En familia, niñas y niños construyen su identidad personal.

La imagen que todas y todos tenemos de nosotros mismos como personas distintas, con habilidades, conocimientos, preferencias y carácter propio, es lo que llamamos identidad.

En la familia se construye la identidad durante la infancia y la niñez, lo que determina en gran medida la manera en la que el niño/a se relacionará, producirá o participará como adulto/a en la vida familiar y social de su grupo de pertenencia.

Los niños/as construyen su identidad a partir de modelos humanos, mirando a su papá actuar como trabajador, como esposo, como vecino, como amigo, o como hermano. Construyen su identidad personal cuando observan cómo su mamá se relaciona con ellos mismos, con su esposo, con sus compañeros de trabajo, con el doctor, o el maestro de la escuela; cuando la ven reunirse con sus amigas y amigos, o dirigirse a la asamblea comunitaria para dar su opinión.

Pero la socialización y la construcción de la identidad personal no se dan sólo a partir de la familia. La escuela es un importante espacio en el que ocurren procesos de transmisión de cultura y valores, y de observación de modelos.

Por esa razón es importante que las familias participen en los procesos escolares de sus hijos/as y que estén en permanente contacto con los maestros/as, de esta manera ejercer el derecho a participar de manera directa en la educación escolarizada y en la socialización de sus hijos/as.

Fuente: educando.edu.do

Un necesario cuento que a través del humor invita a repartirse las tareas del hogar

¿Qué te motivo a escribir un cuento igualitario?

Me gustó esto de jugar con la idea de que sea un señor (que se llama Amador y en catalán es Salvador) a quien la mamá contrata para hacer las tareas del hogar, porque es algo que no ocurre en la realidad, o al menos en Argentina, todas las personas que uno contrata para trabajar son mujeres. Y, a decir verdad, no son muchos los hombres que barren, pasan el trapo, hacen las camas, limpian los vidrios, lavan la ropa, ordenan la casa, hacen las tareas con las hijas y los hijos, los llevan al médico… A lo sumo hacen una cosa o dos cosas de todas esas, pero la mayoría las seguimos haciendo las mujeres, además de salir a trabajar, claro.

Cuando convivíamos con el padre de mi hijo, luego de discutir por estas cuestiones (entre otras tantas) habíamos quedado en que él sacaría la basura. En Argentina, hay que dejarla en el contenedor de la vereda a determinado horario… ¡Tres días! Estuvo la basura esperando ilusionada, pero siempre a él se le pasaba el horario… Hasta que al cuarto, no aguanté más –el olor tampoco se aguantaba– y la llevé yo. O esto de usar un vaso y no lavarlo, como si los vasos se autolavaran, secaran y guardaran solos o como si fuera obvio que es una tarea que les corresponde ¡¿a las mujeres?! O en reuniones con amigos/os y conocidas/os, quienes siempre se levantaban a retirar los platos y sobrantes de la mesa luego de comer, casi siempre éramos las mujeres, ¿y a que no saben quiénes lavaban los platos mientras ellos hacían la entremesa? Sí, adivinaron. ¡Nosotras! Me da pereza de solo contarlo… Esos son algunos de los tantos e infinitos ejemplos de la vida diaria… Despareja, desigual, androcéntrica… Machista.

Estas estructuras inequitativas y patriarcales se van –y las vamos– transmitiendo de generación en generación. Y por eso, en el cuento la protagonista se pregunta por qué su mamá hizo tanta diferencia en la crianza entre ella y su “hermanito” menor:

“En ese momento miré fijamente a mi hermano Santi, que no sabe prepararse ni un zumo de naranja, y eso que ya tiene ocho años, y también la miré a mamá, que le hace las cosas porque dice que ´todavía es muy pequeño´. ¡Pero si yo desde hace mucho ayudo con algunas tareas de la casa!, me hago las coletas desde los cinco, y me sé preparar el desayuno desde los siete… ¿Será que los hombres se hacen mayores muchos años después que las mujeres? Y entonces me acordé y miré a mi papá, que ya tiene canas y algunas patas de gallo (aunque las quiere disimular poniéndose cremas antiedad), y pensé: ¿papá todavía sigue siendo pequeño? ¿Cuándo crecerá?”, reflexiona la nena.

 “Empezar a mostrar es empezar a poder ver”… No es mía la frase, está en el libro “Cómo criar [email protected] no machistas”. Me gusta mucho, porque creo que exhibir estas diferencias y cuestionarlas es un paso hacia adelante para poder comenzar a concientizar las cosas que están naturalizadas y que, sin embargo, no tienen nada de natural.

¿Conoces en la vida real a algún “papá con delantal”?

Tengo algunos amigos y un par familiares que se ponen el delantal y hacen estas tareas de forma igualitaria 50y 50, (o casi) pero son especímenes diría que aislados, no puedo decir en extinción porque nunca hubo muchos, siempre fueron rarezas, excepciones entre el género masculino.

Se habla mucho sobre “feminismo” pero muy poco sobre “nuevas masculinidades” ¿Por qué crees que sucede esto?

Me gustaría aclarar algunas cuestiones en las que creo… Primero, que el feminismo no es lo opuesto al machismo. El feminismo nace como respuesta al patriarcado, al androcentrismo y al machismo en el que vivimos a nivel mundial. Lo que busca el feminismo es mostrar estas desigualdades, visibilizarlas, hacerlas explícitas para así poder desnaturalizarlas y modificarlas, ya que no tienen nada de natural, ni de justo. Por eso, el feminismo lo que busca es la igualdad entre hombres y mujeres. No es necesario ser mujer para ser feminista, un hombre puede serlo. De hecho, deberían serlo si lo que buscan es un mundo justo, igualitario y equitativo. Y, a decir verdad, creo que todas y todos deberíamos ser feministas, porque vivimos en un mundo machista, y fuimos criadas y criados en un mundo machista. La mirada de nuestra familia al formarnos tuvo una mirada machista, la del colegio adonde fuimos a aprender, la de los medios de comunicación, la del verdulero de la esquina, la de nuestras abuelas cuando nos decían: “Pórtate como una señorita”, “No te llenes de moretones las piernas que se te van a ver con la pollera”, “Que no se te pase el arroz”, “Pintate los labios”… Todos esos son discursos machistas naturalizados. Ellas lo decían desde el amor, desde darnos “buenos consejos para la vida”, ni siquiera eran consientes de esa mirada androcéntrica que nos estaban transmitiendo. Son conocidos los números de la desigualdad de género en el mundo. Después de ver esos números, todo el mundo debería ser feminista.

Creo que se habla menos de las “nuevas masculinidades” porque los hombres no se terminan de poner a tiro en esto de la igualdad de género. Les cuesta ceder para quedar parejos. Y los que quieren, muchas veces quedan a mitad de camino. Por eso la fuerza, el motor del cambio sigue estando en las mujeres y en nuestras luchas por la igualdad y la equidad.

¿Qué tipo de cuentos infantiles te resultaron más inspiradores en tu vida?

Leer y que me leyeran en general me resultó muy inspirador. Me abrió las puertas a la imaginación, a otros mundos, a la fantasía, a otras realidades, a otras posibilidades, imágenes, sensaciones, historias infinitas. Mis primeros cuentos de niña fueron los Musicuentos de Viscontea que venían con el disco para escuchar. De tapa verde, gigantes para mí en aquella época, en donde venían contados muchos de los clásicos, de una manera muy atractiva. Recuerdo esperar ansiosa a que me los trajeran. Se vendían en los kioscos de revistas. Ahí, de pequeña y sin saber leer aún, comenzó mi camino lector.

¿Crees que las narrativas pueden ayudar a empoderar a los nuevos modelos de familia?

Sí, creo que pueden poner en el tapete, mostrar, exhibir y cuestionar estos temas y muchos otros, como los distintos tipos de familia, de relaciones. Cada pareja es un mundo y no hay un único manual para funcionar e interrelacionarse.

Fuente: muhimu.es