Entradas

Día Nacional del Estudiante

Hoy, 18 de febrero, no es un día cualquiera en el calendario dominicano, sino que está dedicado a conmemorar una de las labores más nobles de la patria: La de estudiar. Con la celebración del Día Nacional del estudiante se busca homenajear a las personas que cada día realizan la encomiable labor de aprender.

Cada 18 de febrero se conmemora el Día Nacional del Estudiante. Esta se celebra en varios países del mundo aunque en fechas diferentes, pero en casi todos coincide con la llegada de la primavera y es un simbolismo interesante porque con los estudiantes reverdece la esperanza de que tendremos un país mejor, ese que todos y todas soñamos y merecemos.

El Día del estudiante por el mundo

En varios países del mundo se celebra el Día del estudiante, sólo que en muchos de ellos se hace en fechas diferentes. En el caso de Argentina, se conmemora el 21 de septiembre para rendir homenaje al prócer Domingo Faustino Sarmiento, quien cuando fue presidente de esta nación sudamericana construyó más de 800 escuelas.

En el caso de Colombia, la conmemoración tiene lugar los días 8 y 9 de junio, y va dirigida a los estudiantes  de la Universidad Nacional, quienes en su momento alzaron su voz de protesta en contra de hechos de corrupción de los gobiernos de turno y en exigencia de garantías y libertades para la educación superior en Colombia.

En Cuba, la celebración es el día 17 de noviembre. Al igual que sucede aquí, suelen hacerse con actividades en los diferentes centros estudiantiles desde la enseñanza preuniversitaria hasta los centros universitarios.

En tanto que en la madre patria, España,  la fecha de celebración está relacionado con la Primavera. Regularmente  se hace unos días antes o después de su entrada, cerca del 22 o 23 de marzo.

Otros países donde se celebra esta fecha es en Venezuela, Chile, Honduras, Panamá, entre otros.

Así se celebra en República Dominicana

Aquí, cada 18 de febrero es muy común que el Ministerio de Educación encabece los actos oficiales en torno a esta efemérides. De esta manera, se realizan desfiles, izamientos especiales de la bandera y el Ministro de Educación de turno suele ofrecer declaraciones dirigidas a todo el estudiantado dominicano.

¿Qué tal si compartimos la canción del estudiante? 

Letras de la canción al estudiante

Es cortés y muy galante,
educado por demás,
en su escala de valores
lo primero es estudiar.

Muy correcto en sus modales,
moderado al criticar,
nunca se copia de nadie
y a nadie deja copiar.

Es el estudiante. Estudiante de verdad.
Es el estudiante. El ejemplo universal.
Y los estudiantes te queremos saludar,
entonando esta canción
con orgullo y con pasión.
¡Estudiantes, estudiantes: a estudiar!

En historia es el primero,
en latín es el mejor.
Él va a clase aunque haya huelga
y entretiene al director.
Sus amigos lo idolatran,
lo quieren embalsamar
para hacer un monumento
al estudiante ideal.

Es el estudiante. Estudiante de verdad.
Es el estudiante. El ejemplo universal.
Y los estudiantes te queremos saludar,
entonando esta canción
con orgullo y con pasión
¡Estudiantes, estudiantes: a estudiar!

Alumnos de sexto grado
la carrera terminó.
Las aulas están vacías,
vacío mi corazón.
Nos saluda la maestra,
nos saluda el director -Adiós-.

Es el estudiante. Estudiante de verdad.
Es el estudiante. El ejemplo universal.
Y los estudiantes te queremos saludar,
entonando esta canción.
Con orgullo y con pasión
¡Estudiantes, estudiantes: a estudiar!

La destructiva nota de una profesora a una alumna que indigna a todos

Un psicólogo compartió en sus redes sociales la nota que una profesora dejó en el cuaderno a una niña de seis años. La nota ha indignado tanto a psicólogos como a educadores y padres. ¿La razón? Lejos de ser una calificación o una nota para mejorar el rendimiento de la pequeña, se trataba de una nota totalmente destructiva. Lo malo es que no era la primera vez que esta pequeña recibía una nota así. ¿El resultado? Su problema con las matemáticas y la lengua, lejos de mejorar, no para de crecer…

Esta es la destructiva nota de una profesora a una alumna que nos hace reflexionar sobre la docencia

La nota dice muy claro lo siguiente: ‘Muy distraída y lenta’. No es la única advertencia de la profesora a su alumna. Su cuaderno estaba lleno de marcas señalando todos los errores que la niña cometía. Ninguna para señalar los aciertos. Además, escribía de forma esporádica mensajes similares, como ‘muy vaga’, ‘sin atención’…

El caso de esta pequeña, con sus dificultades y particularidades, ha incendiado las redes sociales, y ha servido para reflexionar, una vez más, sobre la importancia de potenciar la empatía entre los docentes. El caso lo ha sacado a la luz el psicólogo Agustín Soria Viña. Explica la historia de esta niña, que vive en un barrio conflictivo de Argentina, con pocos recursos, y algunos problemas de aprendizaje. En su nota, explica lo siguiente:

‘Ayer conocí a L. Tiene seis años, se encuentra en primer grado y vive en un barrio complejo y carenciado de la ciudad de Rosario. La niña se hace presente e ingresa al espacio portando una pícara sonrisa en su rostro y una rosa y pesada mochila en su mano derecha. Comenzamos a interactuar por motivos que hacen a la construcción de un vínculo terapéutico.

Se le pregunta por su escuela y afirma que le agrada concurrir a la misma yque disfruta con Lengua y Matemáticas…

Sin embargo, la pequeña acudía a terapia porque solo conocía ciertos números y las vocales. Llevaba consigo un cuadro con los números hasta el 50 y el alfabeto, pero la profesora no le permitía utilizar esa pequeña ayuda… La niña, a pesar de todo, lo intentó. La respuesta, imagina: sus errores bien marcados y la nota en grande advirtiendo de un problema de ‘lentitud’ y falta de atención.

El psicólogo también advierte en su explicación que la profesora utilizaba para enseñar vocales y números la repetición sistemática. Nada de juegos, ni proyectos, ni actividades atractivas. El clásico ‘copia 100 veces el alfabeto’.

Pero el texto del psicólogo recalca (sobre todo) el gran error de ‘etiquetar a la niña’ como lenta y distraída:

‘Y encima, la docente sólo marcaba sus errores. Ni siquiera los visualizaba como parte del proceso de aprendizaje. Lo marcaba para estigmatizar, para herir, para hacer que sus alumnos, en este caso L, padecieran ir a clases, y aún peor, que temieran equivocarse.

La niña, que está en plena construcción de su subjetividad y por ende de sus aprendizajes, se sumergía en un abismo de calificaciones absurdas y patologizantes. Lenta, distraída, sin atención, vaga…

L, no consiguió mostrarnos ni una actividad que haya realizado bien. Sólo decía “acá me equivoqué”, “ahí me confundí”, “eso lo hice mal”. Resaltaba todo lo negativo, como su maestra’.

El problema aquí es que el profesor solo recalcaba los errores de la niña, anulando por completo su confianza en sí misma, su autoestima y por supuesto, su ilusión. Le enseñaba con una metodología aburrida, sistemática, sin tener en cuenta además sus problemas y lagunas de base, sus progresos y sus obstáculos, encaminándola sin remedio hacia el fracaso escolar…

Una reflexión que puede servir en cualquier lugar, en donde exista una carencia de empatía y conexión entre profesores y alumnos. Tal vez, rescatando este importantísimo valor y armándose de herramientas ilusionantes, se consiga mucho más. Con una metolodología basada en los proyectos, en los trabajos en equipo, en la personalización y el respeto del ritmo de aprendizaje de cada alumno, en el aprendizaje positivo, los juegos, la práctica…  Muchos profesores ya apuestan por ello. Afortunadamente.

Fuente: guiainfantil.com

Un año escolar basado en la fuerza de la unión

Un año escolar basado en la fuerza de la unión

El inicio del año escolar es un período en el que se manifiesta con más intensidad el interés de los adultos por la educación de los niños. Cada miembro de la comunidad escolar se prepara para asumir su responsabilidad como padre, educador o alumno.

Es importante que los padres muestren una actitud positiva a sus hijos respecto al regreso de las clases, para así contribuir de manera directa en el buen rendimiento académico.

Conversar sobre la importancia de la educación

La conversación en familia sobre los beneficios de la educación, influye en que los hijos comprendan sus ventajas. Los temas no solo deben tratar sobre el futuro, cuando los hijos se incorporen al mercado laboral, sino a la vida diaria.

Un niño y una niña educada disfrutarán más de los paseos, de las lecturas, del cine, de la conversación con amigos. Tendrán más seguridad en sí mismo; sabrán responder mejor a los conflictos; construirán un mundo interior rico y encontrarán respuestas a muchas de sus inquietudes propias de la niñez.

El entorno del estudiante

Los docentes, como encargados de estructurar el ambiente de aprendizaje, tienen la gran responsabilidad de educar tomando en consideración la edad del estudiante y conociendo en la medida de lo posible, su entorno familiar. Al evaluarlo, observará en él no solo su desempeño, sino cómo va respondiendo a sus retos personales y académicos, cómo avanza y cuáles son sus dificultades.

El profesor puede pedir ayuda a los padres para explorar la realidad del niño o la niña, a fin de que superen algunas barreras que pudieran estar limitándolos. Es posible que en su casa, el estudiante no tenga un ambiente adecuado para estudiar o que haya alcanzado el grado, pero todavía necesite un refuerzo en lectura, escritura o matemáticas.

Recursos educativos asequibles

La comunidad escolar debe proporcionar a docentes, padres y estudiantes, libros de textos que les sirvan de guía para lograr cubrir las demandas del currículo oficial, y otros libros de consulta que amplíen los contenidos.

En ocasiones los libros de texto presentan situaciones o ambientes alejados que rodean al estudiante. Estos compensan la falta de información o experiencia al participar en actividades extracurriculares, como por ejemplo, la visita a un museo, a una ciudad más grande y desarrollada, tener la experiencia de tomar el metro autobús o incluso, ver una película.

Familiarizarse y utilizar recursos como los que ofrece el programa prensa escuela Plan LEA de Listín Diario en su plataforma digital planlea.listindiario.com y también de manera presencial, representa un plus en comunidades de bajos recursos, donde es difícil adquirir materiales educativos. Con un simple ejemplar del periódico y el paquete instructivo del Estuche de Prensa LEA, el profesor puede desarrollar un sinnúmero de actividades académicas para todos los niveles de la enseñanza.

Padres y profesores no deben dar por hecho que los niños entienden los contenidos curriculares simplemente leyendo el texto escolar o escuchando una clase. Hacer los ejercicios, investigar, recibir informaciones de diferentes fuentes, afianzará y ampliará los conocimientos del estudiante. La biblioteca escolar, la familiar y el acceso a Internet, son recursos que niños y niñas pueden aprovechar bastante. Igualmente, sirve de ayuda que padres y docentes fomenten la creación de círculos de estudio, a fin de que los estudiantes compartan recursos y conocimientos.

Cómo responder a las “excusas” de tus alumnos

El artículo de hoy quiere dar una solución a frecuentes respuestas que oigo diariamente por boca de mis alumnos de entre 12-15 años de edad. Son respuestas que yo mismo daba cuando era alumno y estoy seguro de que te serán muy familiares.

Se trata de respuestas que se centran en el problema y no en la solución. De ahí que me parece muy importante saber responderlas adecuadamente. Y les aseguro que no siempre es fácil. De ahí que hoy quiera enseñarles qué técnicas o estructuras utilizo cuando un alumno se queda sin tinta en la impresora, llega tarde a primera hora de la mañana o no entrega las tareas.

Sin más demora, zarpamos…

Tres ejemplos de respuestas que como docentes debemos combatir para el bien del alumno.

Aquí tienes tres respuestas que he oído alguna vez de boca de mis alumnos. Seguro que algunas de ellas te sonarán:

  1. No te he podido entregar el trabajo porque la impresora no tenía tinta.
  2. He llegado tarde porque mi madre no me ha despertado.
  3. No tengo los deberes porque el último día no vine a clase. Estaba en el médico.

¿Te resultan familiares estas respuestas? Seguramente sí. Y ya te adelanto que no tienen una fácil respuesta o, mejor  dicho, la respuesta que debemos dar lleva un tiempo. Pero creo que es importante hallar ese tiempo de donde sea para trabajarlas en bien de nuestros estudiantes.

Para ello quiero enseñarte algunas estructuras que uso y que creo que pueden serte útiles. No se trata de que las sigas a rajatabla, sino que me gustaría que fueran un punto de partida y encontraras tú mismo la fórmula que mejor se adapta a ti y a tus alumnos.

Estructuras asertivas. Cómo se responde a la frase: “La impresora no tenía tinta”.

La mejor forma de responder y combatir este tipo de respuestas por parte de tus alumnos es mediante la asertividad, es decir, adoptando una postura asertiva.

Porque, ¿qué tienen en común las 3 respuestas que he escrito a modo de ejemplo? Muy sencillo. Que todas ellas se centran en el problema en lugar de la solución.

Fíjate, si no:

  1. La culpa es de la tinta.
  2. La culpa de la madre.
  3. La culpa es del médico.
¿Qué hacer entonces ante este tipo de respuestas que da el alumno?

Ser asertivos, es decir, ser contundente con la forma en la que responderemos, pero sin perder ni los nervios, ni el control. Y tampoco enfadándonos con el alumno. También debes asumir que te llevará un poco más de tiempo modificar la respuesta, pero creo que merece la pena esa inversión de tiempo.

Lo primero que hay que hacer es hacerle ver al alumno que centrándose en el problema, nunca será capaz de reconocer la parte o totalidad de culpa que el alumno tiene. De ahí que sea tan importante no enfadarnos, sino tener la respuesta oportuna en el momento adecuado.

Las estructuras asertivas que te propongo se dividen en 3 fases:

FASE 1ª: Reconocimiento. El alumno reproduce exactamente la solución que le propone el docente.

Estructura asertiva:

– No. Repite conmigo: + (reconocimiento de la culpa) 

  1. No. Repite conmigo. “Reconozco que no he sido previsor y he dejado la impresión para el último momento.”
  2. No. Repite conmigo.” Ya soy lo suficientemente mayor como para despertarme yo solo.”
  3. No. Repite conmigo: “Cuando voy al médico, mi obligación es preguntar a mis compañeros las tareas encomendadas por los profesores.”

Fase 2ª: Revisión. El alumno, tras reproducir la solución que le ha dado el docente, debe repetirla, pero usando sus palabras para comprobar que el mensaje se ha entendido.

Estructura asertiva:

– Bien. Dime entonces por qué… + (respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué no has entregado el trabajo. (Docente)

   – Porque no he sido previsor. (Posible respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué has llegado tarde. (Docente)

    – Porque ya soy lo suficientemente mayor como para depender de que mi madre me despierte todos los días. (Posible respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué no has hecho las tareas. (Docente)

– Porque no me he preocupado de pedir a mis compañeros las tareas del día que fui al médico. (Posible respuesta del alumno)

FASE 3ª: Felicitación. Se felicita al alumno por reconocer dónde está el problema.

Estructura asertiva:

Te felicito + Nombre del alumno + por tu respuesta. Recuérdala la próxima vez que te pase algo parecido.

La respuesta está en la asertividad. A modo de conclusión.

Llevo ya varios cursos trabajando la asertividad con este tipo de estructuras asertivas que he compartido contigo en este artículo. No tengo muy claro el porqué es tan frecuente este tipo de respuestas en los alumnos. Probablemente se deba a un tipo de mecanismo de defensa ante una posible represalia por parte del docente. De ahí que en lugar de una reprimenda, la asertividad debe convertirse en una oportunidad para construir un diálogo efectivo con nuestros alumnos.

Libro recomendado sobre asertividad: Asertividad. La expresión de una sana autoestima, de Olga Castanyer.

Un buen maestro sueña

Manu Velasco Rodríguez

En ocasiones, cuando observo a mis alumnos trabajar en el aula sonrío satisfecho, orgulloso, alegre… Imagino lo que serán de mayores. Pero hoy he mirado mi aula con sus pupitres y su pizarra y me he preguntado qué será de ella, de la educación en un futuro. Y he soñado, he soñado despierto. Y, como en todo sueño, la fantasía ha cobrado protagonismo y me ha hecho sonreír ante mi utopía.

Como Martin Luther King, tengo un sueño. He soñado con unas clases sin paredes opacas, sin pupitres fijos, sin disposición ordenada. He soñado con unos materiales vistosos, atractivos, digitales y analógicos y ¿por qué no?, naturales también. He soñado con clases fuera del aula: en la vida, en la naturaleza, en el tren, en el museo. He soñado con profesores motivados, formados, en constante investigación para la mejora de sus clases. He soñado con una ley educativa producto de un pacto, en cuya elaboración hayan sido fundamentales las voces de docentes, familias y alumnos. He soñado con un respeto hacia nuestra profesión y con una consideración social de la misma.

Y he abierto los ojos a mi clase. Sin paredes de cristal, pero abierta; sin mobiliario de diseño, pero flexible; sin excesivos materiales, pero bien usados. Y he visto compañeros motivados y formados que buscan la mejora de su práctica y que motivan a su alumnado. Y he encontrado a familias que valoran nuestra profesión y nuestra labor.

Así que me he dicho: “no vamos por mal camino, todo se andará”. Aunque no hay que olvidarse de que el futuro está empezando ya y todo depende de nosotros. Así que confío en que mi sueño poco a poco se haga realidad en cada aula de nuestro país, en cada uno de nosotros.

Los sueños comienzan a hacerse realidad soñando. Pero con soñar no basta, debemos pasar a la acción y preguntarnos qué podemos hacer para que la educación consiga lo que todos esperamos de ella: crear un mundo mejor.

Podríamos hacer muchas cosas, pero si nos centráramos en las siguientes, nuestro sueño podría dejar de ser una utopía:

  • – Caminar juntos. Los pasos que damos como comunidad educativa son pasos de gigante en comparación con los pasos que podemos dar de manera individual.
  • – Valorar siempre a la persona por encima de los contenidos curriculares, exámenes, programaciones y calificaciones. Procurando siempre su desarrollo intelectual, emocional, social, físico y moral.
  • – Analizar el pasado, presente y futuro de la sociedad para ayudar al alumnado a proyectarse de manera adecuada en ella.
  • – Comprender que igual o más importante que la memorización es aprender a filtrar, analizar, criticar, asimilar y utilizar la información.
  • – Tener en cuenta que el aprendizaje puede darse tanto dentro de la escuela como fuera y que debemos potenciarlo.
  • – No olvidarnos de los elementos básicos de toda renovación metodológica: el interés del alumnado, los contenidos significativos y el fomento de la práctica y la experiencia.
  • – Eliminar la rigidez en la organización de materias y contenidos, así como acabar con el protagonismo de la evaluación para devolvérselo al aprendizaje.
  • – Reflexionar sobre el sentido y la cantidad de tareas y deberes.
  • – Modificar aquellos aspectos que sustentan todo centro educativo: el espacio y el tiempo. Resulta que mientras nuestro entorno ha cambiado sin cesar, estos dos elementos se mantienen inmóviles desde hace décadas.
  • – Establecer acciones para que las brechas digitales se reduzcan y para que los alumnos no se conviertan en meros espectadores y consumidores pasivos de información y productos.
  • ¡Soñemos y actuemos! Porque en la educación se encuentra la solución a los problemas sociales, éticos, políticos y ambientales que padece el mundo.

Fuente: el blog de Manu Velasco

Crea Problemas

crea-problemas