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10 ideas para trabajar de forma inclusiva en el aula

La inclusión de las aulas depende de muchos y muy variados factores, como el contenido del curso, los métodos de enseñanza, la organización de clase… Sin embargo, recuperamos la entrevista que realizamos a Javier Tamarit para recordarte que lo realmente importante es creer en el valor de la inclusión de todo ser humano. Orientar la escuela al bienestar de todo alumno, y entenderla como un actor de transformación social en el que cada individuo tiene algo que aportar y crece como persona mediante su interacción con los demás.
Para ello, te proponemos 10 ideas para trabajar de forma inclusiva en el aula. Son solo un comienzo, pero esperamos que te sean de gran utilidad. ¡Toma nota!
  1. Conoce a tus alumnos: Recuerda que no todos los alumnos se encuentran en la misma situación y no todos trabajarán de la misma forma. El primer paso es conocer bien las las posibilidades y necesidades de cada uno de sus alumnos y alumnas. Es recomendable realizar un profundo trabajo de observación y una evaluación al comienzo de cada curso y de cada unidad, te será de gran ayuda a la hora de graduar los diferentes tipos de actividades a realizar.
  2. La diversidad, toda una fortaleza: Transmite (¡y cree!) que las diferencias que existen entre las personas son un valor positivo, que enriquece el grupo. Si tus alumnos y alumnas perciben que vives las necesidades de cada uno de ellos como una carga o un inconveniente y que lo único que aporta es más trabajo, será difícil hacerles creer lo contrario por medio de la teoría.
  3. Metodologías más activas: Las metodologías que promueven la participación del alumnado con la realización de actividades reales, actividades con contenido significativo que fomentan el pensamiento crítico y colaborativo, permiten que los estudiantes sean los protagonistas de su propio aprendizaje y que cada uno aporte lo mejor que tiene.
  4. Para aprender diferente, evalúa diferente: Para poder tener en cuenta las características y necesidades de todo el alumnado, debemos pasar de una evaluación tradicional centrada en la calificación a una evaluación que permita aprender del error. Asociar la evaluación al aprendizaje y no a la sanción o fracaso permite que los estudiantes pierdan el miedo a intentarlo y que cada uno pueda aprender a su propio ritmo.
  5. Actividades propuestas por nuestros alumnos: ¿Y si dejamos que sean ellos los que sugieran qué tipo de proyectos les gustaría realizar? Es importante que nuestros estudiantes se sientan protagonistas en el aula, por lo que dejar que fomenten la creatividad, motivación e iniciativa y propongan actividades para trabajar contenido de las asignatura puede ser una genial idea.
  6. ¿Has probado ya las tutorías grupales?: Puede ser muy interesante guardar un tiempo entre horas lectivas para hacer tutorías con todos los estudiantes de la clase y así promover las dinámicas grupales, que nos permitirán conseguir que los alumnos se conozcan mejor, que interactúen de forma positiva, que estén motivados para trabajar en equipo, que tomen decisiones consensuadas…
  7. Establece metas factibles y medibles: ¡Pero no por ello deben dejar de ser todo un desafío! Es importante diseñar unos objetivos alcanzables, pero que impliquen cierto reto y esfuerzo. Además, asegúrate de que los alumnos y alumnas los hayan comprendido completamente: si tienen claras las metas para las que trabajan, será más probable que las alcancen.
  8. Aplica la Teoría de las Inteligencias Múltiples: Esta propuesta de Howard Gardner permite poner en valor las fortalezas de todo el alumnado y considerar que todos tienen algo que aportar. Algunos estudiantes aprenden mejor leyendo, otros manipulando, otros dibujando… Presenta el contenido de la materia utilizando diferentes medios para que todos los estudiantes tengan oportunidad de entenderlo de la manera que les resulte más sencilla.
  9. Cuida la comunicación con tu alumnado: Si buscas que todos tus alumnos y alumnas sienta que forma parte del proyecto común de la clase, es de vital importancia que mantengas una buena comunicación con ellos. Busca espacios para poder conversar y compartir sus impresiones, preocupaciones y opiniones. Son los que mejor te pueden ayudar a medir si los cambios realizados en la dinámica de trabajo están teniendo o no resultados.
  10. Fomenta la participación de las familias: Los familiares conocen muy bien a los alumnos y alumnas, pueden ayudarte a descubrir cómo trabajan más eficazmente y pueden ser un recurso muy valioso para un docente que está buscando diseñar un aula inclusiva. Establece con ellos una relación de confianza, manteniéndoles bien informados de todo lo que sucede dentro del aula y pidiendo su compromiso para conseguir algunos de los objetivos del curso.

Y tú, ¿trabajas por conseguir que tu clase sea un aula inclusiva? ¿Cómo está siendo tu experiencia?

Fuente: 

Estrategias para el aprendizaje de estudiantes reprobados

En el caso de enseñar estudiantes que repitan el curso, el docente debe crear un portafolio de estrategias y actividades en la que genere debates.

Minerva González Germosén
Santo Domingo

En ocasiones puede convertirse en una odisea inducir en el proceso de aprendizaje a estudiantes que han reprobado, estos generalmente, suelen estar desmotivados, con la autoestima baja y sin deseos de volver a trabajar contenidos ya vistos. Frente a esta realidad, ¿Cómo ayudarlos a recuperar la confianza en sí mismos? ¿De qué manera se consigue motivarlos? ¿Cómo persuadirlos para que reflexionen e identifiquen las causantes de su reprobación? ¿De quién es la responsabilidad de estos resultados, del profesor o del alumno?

Estrategia. Motivar a los más tímidos del salón a participar para que poco a poco recuperen la confianza en sí mismos y se eleve su autoestima.

Cuando se trata de estudiantes reprobados, se deben tomar en cuenta qué factores podrían incidir en los resultados finales; esto con la finalidad de seleccionar estrategias apropiadas que les permitan una buena comprensión.

Las estrategias por ser el conjunto de actividades pensadas, organizadas y ejecutadas de manera sistemática por el maestro, para que los estudiantes construyan nuevos aprendizajes, establecen un nexo entre el nuevo saber y el alumno ­(Roa, 2014). De modo que, es el maestro el encargado de que estas sean atractivas y entretenidas para que el tema resulte comprensible y el proceso divertido. En ese sentido, el docente planea la forma como su alumno construirá su conocimiento, tratando que ocurra de manera novedosa, innovadora, divertida y original para que el aprendizaje sea significativo.

Por otro lado, para que lo anterior ocurra, el ambiente en el salón de clases, tiene que ser cómodo, armonioso  y que se haya fomentado la empatía entre el docente y estudiantes.  En el caso de enseñar a estudiantes que repiten el curso, el docente debe crear un portafolio de estrategias y actividades en las que genere debates, así, estos podrán construir sus argumentos para exponer su opinión sobre lo que se aborde. De igual modo, motivar a los más tímidos del salón a participar, asignarles presentaciones individuales, para que poco a poco recuperen la confianza en sí mismos y se eleve su autoestima, ofrecerles tutorías para que tengan la oportunidad de aclarar las dudas surgidas en clases. En fin, el maestro tiene que emplear “metodologías atractivas e innovadoras para despertar el interés en los estudiantes.”

En síntesis, los tiempos actuales requieren la reestructuración de las estrategias de aprendizaje en estudiantes reprobados. Estas tienen que ser elaboradas, de tal manera, que los estudiantes sean los protagonistas del proceso, donde los errores no sean vistos como fracasos, sino como prácticas para llegar a nuevos saberes, se optimice sus aprendizajes y capacidades individuales, en un entorno positivo. Además, el conductor del proceso propiciar la armonía en clases, fomentar la empatía entre él y sus alumnos, ya que, incide en lo significativo de los nuevos saberes. De igual modo, las estrategias deben ser de impacto emotivo, prácticas y funcionales para lo cual se debe tomar en cuenta, al momento de planearlas, las teorías de los neurocientíficos, pedagógicos y psicológicos.

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, específica y persistente que afecta a la lectura y la escritura. Para los niños con dislexia aprender a leer y a escribir puede ser todo un desafío difícil de abordar por familias y educadores. Para el niño con dislexia el lenguaje escrito se convierte en una gran barrera, en muchas ocasiones sin sentido, ni lógica alguna, lo cual genera rechazo a la tarea, frustración y malestar.

El niño con dislexia es un niño que tiene importantes dificultades para leer y escribir, porque su cerebro procesa la información de una manera diferente a como lo hacen otros niños, es por eso que si esperamos los mismos resultados siguiendo el método tradicional nos encontraremos con muchas barreras, que pueden y suelen dañar al niño. Es importante tomar conciencia de las características de esta dificultad y ayudar a niño para fomentar el aprendizaje de la lectura, y la consiguiente superación de sus dificultades, desde la comprensión, el conocimiento y la atención a sus necesidades.

Dificultad para leer con dislexia

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de origen neurobiológico, cuyas causas parecen estar en la maduración y estructuración de ciertas estructuras cerebrales.

La dislexia, es por lo tanto una condición del cerebro, las personas con dislexia procesan la información de un modo diferente y esto hace que tengan dificultades para entender las letras, sus sonidos, sus combinaciones.

El lenguaje humano es un lenguaje basado en unos signos, las letras y sus sonidos, que son arbitrarios. La correspondencia de cada grafema (letra), con su fonema (sonido), no sigue ninguna lógica, simplemente el azar. Esta es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los niños cuando tienen que aprender a leer y escribir, pasar a signos el lenguaje hablado que conocen, transformar los sonidos en letras es todo un reto.

Esto se complica aún más en los niños con dislexia, la relación se convierte en algo indescifrable para ellos, por más que se esfuercen no logran dar el sentido a ese baile de letras y sonidos.

Los niños con dislexia tienen muchas dificultades para reconocer las letras, a veces confunden unas letras con otras o las escriben al revés.

La siguiente dificultad consiste en saber cuál es el sonido que corresponde a cada letra, y la cosa se complica cuando combinamos varias letras y tenemos que saber varios sonidos.

Las palabras nuevas son todo un reto para ellos, y pueden olvidarlas hasta que las trabajen lo suficiente.

A veces leen con facilidad ciertas palabras, pero al día siguiente las olvidan por completo.

Cuando escriben omiten letras, las cambian de posición, olvidan palabras de una frase, etc.

La dislexia afecta también a la comprensión lectora. Cuando leen están haciendo mucho esfuerzo por descifrar y entender cada palabra, a veces, incluso cada letra, es por ello que el sentido del texto se pierde.

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

El niño con dislexia tiene dificultades para aprender a leer y escribir, porque le cuesta reconocer las letras y saber que sonido les corresponde. Sin embargo, el niño con dislexia puede aprender a leer y escribir y superar sus dificultades.

Recordemos que la dislexia es una dificultad de aprendizaje que no implica ningún hándicap físico o psíquico, el niño con dislexia tiene capacidades adecuadas. Para enseñar a leer a un niño con dislexia es esencial conocer la naturaleza de sus dificultades, comprenderlas y utilizar un método de enseñanza que responda a sus necesidades.

Método para enseñar a leer a un niño disléxico

En primer lugar es necesario hacer una valoración del niño, para conocer su nivel de lectura, de escritura, la naturaleza y características de sus dificultades y de este modo poder conocer sus necesidades. Para ello lo aconsejable es acudir a un especialista.

Favorece el desarrollo de la conciencia fonológica (que consiste en la correspondencia del sonido con la letra). Para ello empieza por actividades sencillas, letra por letra. Aunque otros niños de su edad lean textos completos, puede ser necesario comenzar a trabajar letra por letra. Más adelante podemos seguir con las palabras, las frases y los textos. Se trata de dedicar más tiempo y más detalle a estos aprendizajes.

Utiliza actividades motivadoras que resulten atractivas. No te límites al papel y el lápiz: puedes hacer letras de plastilina, escribir con los dedos en la arena, jugar al veo veo.

Apóyate de juegos, el ahorcado, sopas de letras, crucigramas, otros.

No les fuerces, ni les obligues a leer demasiado. Procura que lean a diario, pero poco a poco, a veces será suficiente con una frase o un párrafo.

Ayúdales a entender lo que leen, hazles preguntas, pídeles que vuelvan a leer.

Fuente: educapeques.com

9 estrategias para motivar a los estudiantes en Matemáticas

Formular estrategias para motivar a los estudiantes, mantenerlos receptivos y entusiasmados es uno de los aspectos más importantes en la enseñanza de las matemáticas y un aspecto crítico de los estándares estatales comunes. Los profesores eficaces deberían centrar la atención en los estudiantes menos interesados así como en los más motivados.

En este post presentaremos 9 técnicas basadas en la motivación intrínseca y extrínseca que puede ser utilizado para motivar a los alumnos de secundaria en la asignatura de matemáticas.

Estrategias para incrementar la motivación en los estudiantes de matemáticas:
  1. Llamar la atención sobre un vacío en el conocimiento de los estudiantes. Esta técnica de motivación consiste en hacer conocer a los estudiantes un vacío en su conocimiento y saca provecho de su deseo de aprender más. Por ejemplo, puede presentar algunos ejercicios sencillos que implican situaciones familiares, seguidos de ejercicios que implican situaciones desconocidas sobre el mismo tema. La forma más dramática que hace esto, más efectiva es la motivación.
  2. Mostrar un logro secuencial. En estrecha relación con la técnica anterior es el de hacer que los estudiantes aprecien una secuencia lógica de los conceptos. Esto difiere del método anterior en el que depende de deseo de los estudiantes a aumentar, pero no completa, de su conocimiento. Un ejemplo de un proceso secuencial es cómo cuadriláteros especiales llevan de uno a otro, desde el punto de vista de sus propiedades.
  3. El descubrimiento de un patrón. Esta técnica consiste en la creación de una situación artificial que lleva a los estudiantes a “descubrir” un patrón a menudo puede ser muy motivador, ya que tomar placer en la búsqueda y luego “poseer” una idea. Un ejemplo podría ser la adición de los números del 1 al 100. En lugar de añadir de forma secuencial, los estudiantes se suman la primera y la última (1 + 100 = 101), y luego el segundo y penúltimo (2 + 99 = 101), y así. A continuación, todo lo que uno tiene que hacer para conseguir la suma requerida es multiplicar 50 x 101 = 5.050. El ejercicio dará a los estudiantes una experiencia iluminadora.
  4. Presentar un desafío. Cuando los estudiantes son desafiados intelectualmente, reaccionan con entusiasmo. Pero se debe tener gran cuidado en la selección del desafío. El problema estar al alcance de las capacidades de los estudiantes.
  5. Atraer a la clase con una “Gee-Whiz” resultado matemático. Esta técnica consiste en provocar una gran motivación con una discusión de clase de la famosa “Cumpleaños Problema”, que da la inesperadamente alta probabilidad de cumpleaños partidos en grupos relativamente pequeños.
  6. Indicar la utilidad de un tema. Introducir una aplicación práctica de verdadero interés a la clase en el comienzo de la lección. Por ejemplo, en el curso de geometría de la escuela secundaria, un estudiante se le puede pedir para encontrar el diámetro de una placa donde está toda la información que él o ella tiene una sección menor que un semicírculo. Las aplicaciones elegidas deben ser breves y sin complicaciones para motivar la lección en lugar de restarle valor.
  7. Uso matemáticas recreativas. La motivación recreativa consta de rompecabezas, juegos, paradojas, etc. Además de ser seleccionado para su aumento de motivación específica, estos dispositivos deben ser breves y sencillos. Una ejecución efectiva de esta técnica permitirá a los estudiantes para completar la “reconstrucción” sin mucho esfuerzo.
  8. Contar una historia pertinente. Una historia de un acontecimiento histórico (por ejemplo, matemáticas involucradas en la construcción del puente de Brooklyn) o una situación artificial puede motivar a los estudiantes. Los profesores no deben precipitarse mientras cuenta la historia. Una presentación apresurada minimiza la motivación potencial de la estrategia.
  9. Pedir a los alumnos que participan activamente en la justificación de curiosidades matemáticas. Una de las técnicas más eficaces para motivar a los estudiantes les pide justificar una de las muchas curiosidades matemáticas existentes. Los estudiantes deben estar familiarizados y cómodos con la curiosidad matemática antes de “desafío” en la defensa de la misma.

Los docentes de matemáticas deben entender los motivos básicos que ya están presentes en sus alumnos. El maestro entonces puede jugar con estas motivaciones para maximizar la participación y aumentar la eficacia del proceso de enseñanza. La explotación de las motivaciones y las afinidades de los estudiantes puede conducir a la aparición de problemas matemáticos artificiales y situaciones. Pero si tales métodos generan interés genuino en un tema, las técnicas son eminentemente justas y deseables.

Fuente: comunidaddocente.org

Dar clases divertidas y participativas

Santo Domingo

Para lograr que nuestros alumnos puedan procesar al máximo la información que les proporcionamos a través de las clases, es fundamental que el aprendizaje sea dinámico y divertido. Esta es la razón por la cual los docentes no deben descuidar este aspecto tan fundamental a la hora de cumplir con su labor de forma correcta.

Lo primero es establecer claramente el objetivo final que en este caso sería siempre lograr que los niños comprendan muy bien el contenido de la enseñanza y posteriormente sean capaces de recordarlo y de memorizarlo.+9

Para lograrlo hay muchas técnicas originales. Sin embargo, el mecanismo más seguro es lograr que los niños se conecten con la clase hasta el punto de que esta ocupe por completo su interés. Es decir, enamorar al niño del contenido de la clase con figuras, imágenes, música y otros recursos.

A medida que el contenido, los textos, las imágenes y las ilustraciones que se están compartiendo en la clase logran captar la atención de los pequeños se lograra despertar la curiosidad del niño por conocer más y más sobre el tema, estudiarlo y aprenderlo.

Recuerde que lo más importante es la relación entre docente y alumno y la comunicación bajo la base del respeto mutuo y la disciplina positiva. Además, la comunicación con los padres podría ayudar a que exista más motivación entre los pequeños que tenga base en el entorno familiar.

Como maestro hay varias cosas que puedes hacer para lograr impartir una clase divertida y amenas que enamoren a tus estudiantes.

Una clase divertida y participativa

Haz atractivos los contenidos: es fundamental que los que enseñas sea del agrado de los alumnos. Si el contenido es monótono será necesario que el docente prepare láminas, dibujos, e lustraciones, juegos o dinámicas para facilitar la concentración y ampliar el tiempo de atención del estudiante. Debes hacer que los niños sientan ganas de involucrarse con el contenido.

  • Trasmite entusiasmo: como el maestro o el docente se vea o se sienta es fundamental para lograr la atención del niño. Si al maestro le gusta o le atrae el tema y se lo toma con especial interés entonces el niño también lo hará. Caso contrario; si el maestro parece aburrido y fastidiado el niño desviara la atención inmediatamente.
  • Conecta los sentidos: para comunicarnos de mejor manera y trasmitir mensajes más claros para todos y con mayor alcance es ideal tratar de involucrar todos los sentidos en los contenidos. Que hay imágenes para ver, historias para oír, cosas para tocar o cosas para oler y mucha expresión corporal por parte del docente.
  • Estimula preguntas y respuestas: las preguntas de los niños son el mejor indicador del porcentaje de atención. Por eso, después de enseñanzas breves, motiva a los pequeños a levantar la mano para preguntar, intervenir o responder una pregunta que hayas dejado al aire y prémialos. Esta es la mejor forma de garantizar el aprendizaje.
  • Refuerza la enseñanza: al final de la clase repite los puntos clave al menos tres veces para que los pequeños puedan recordarlas e inclusive repetirlas y así evitaras que olviden el contenido de jornada.

Logra que tu clase sea una clase divertida y participativa.

Fuente: Educapeques