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¿Por qué hay abandono escolar?

El abandono escolar es un problema que comporta repercusiones negativas en el individuo, el sistema educativo, y en la sociedad. En este artículo analizamos las principales causas que llevan a los estudiantes a dejar los estudios prematuramente y explicamos las principales estrategias para evitarlo.

En los últimos años se ha conseguido reducir las tasas de abandono escolar. Sin embargo, las estadísticas indican que España es el segundo país con mayor abandono de la Unión Europea. Las cifras aumentan tras cursar la enseñanza obligatoria, con un 60% de abandono entre 18 y 24 años.

Estos datos son preocupantes ya que el bienestar social depende de la calidad de vida de sus miembros. Como se señala en el estudio que profundiza en esta cuestión:

«Las oportunidades sociales de las personas dependen cada vez más de su cualificación, de su capital humano, de su capacidad de obtener, manejar e interpretar la información, de emplear y adquirir el conocimiento. Estas capacidades están a su vez influidas por otros factores más viejos y quizá menos atractivos, como la propiedad, los ingresos, el género, la raza, la constitución física, la nacionalidad, etc.».

-Fernández, Mena y Riviere, 2010-

Niño solo en un banco

El abandono escolar y la transición al mundo laboral

El abandono escolar viene ligado a otras dos realidades del sistema educativo: el fracaso escolar y el absentismo escolar.

El fracaso escolar se produce cuando un alumno no alcanza los objetivos definidos de las etapas educativas o no le interesa finalizar los estudios de secundaria. Por su parte, el absentismo ocurre cuando un alumno se ausenta de manera voluntaria y reiterada al centro, afectando negativamente a su rendimiento académico.

El absentismo y el fracaso escolar conducen, inevitablemente, al riesgo de abandono escolar. Este siempre se produce de manera voluntaria y antes de finalizar la escolarización obligatoria.

Como ya se ha dicho, las oportunidades sociales dependen cada vez más de su cualificación. Esto implica que el proceso de transición laboral, es decir, de paso del mundo educativo al laboral, viene influido por el nivel de estudios alcanzados.

Así pues, se presupone que cuanto más nivel educativo, mejor y más rápida transición laboral tendrá la persona. Lo contrario ocurrirá pues, cuanto menos nivel educativo. Esto se agravará con la falta de estudios obligatorios.

Causas del abandono escolar

Con carácter general, se pueden establecer dos variables implicadas la decisión de abandonar el sistema educativo: la dificultad y la falta de motivación. Cada una de las variables viene influida por:

  • El sistema educativo y centro escolar: amplitud de la oferta educativa y de itinerarios, flexibilidad y exigencia del currículo. Nivel y estrategias de apoyo al alumnado.
  • El papel del profesorado ante el abandono escolar: actitudes, interés, motivación y atribuciones del profesorado hacia los alumnos.
  • El papel de la familia ante el abandono escolar: modelado, colaboración con el centro, actitudes y creencias sobre la utilidad de los estudios. Interés y hábitos relacionados con la educación de sus hijos (ayuda en los deberes, seguimiento de las notas, etc.).
  • Factores personales del propio alumno: personalidad, motivación, nivel de autoestima y creencias sobre la utilidad de los estudios. Dificultades de aprendizaje, malos resultados escolares, grupo de iguales con los que se relaciona.

Además, existen cuatro factores que se han probado determinantes en la decisión de desenganche del sistema educativo:

  • El género
  • El origen social (capital económico y cultural)
  • La pertenencia a minorías o a familias desestructuradas
  • La experiencia de inmigración.

Consecuencias del abandono escolar

Abandonar los estudios obligatorios conlleva una serie de consecuencias que afectan al individuo tanto a nivel personal como profesional y laboral.

Debido a las demandas cada vez más altas exigidas para acceder a puestos de trabajo, encontrar un empleo sin estudios obligatorios es cada vez más difícil. Además, la sobrecualificación que existe actualmente hace que la formación mínima que se demanda en las empresas sea cada vez más alta. A esto, se suma el hecho de que actualmente existe gran demanda de empleo, pero no de oferta.

Por ejemplo, en un trabajo donde no se exige cualificación, al haber poca oferta laboral pueden presentarse candidatos con estudios postobligatorios. En igualdad de condiciones (suponiendo que ambos cuentan con la misma experiencia), probablemente contratarán al candidato con más formación.

Adolescente preocupado

Prevenir el abandono escolar

Desde los centros educativos se proponen programas, medidas y estrategias para hacer frente al fracaso y abandono escolar. Por una parte, los propios itinerarios educativos como la Formación Profesional Básica o las vías de segunda oportunidad ofrecen a los estudiantes oportunidades para volver a engancharse al sistema educativo.

Por otra parte, también se llevan a cabo programas específicos para prevenir el abandono escolar con alumnos absentistas o con indicadores de fracaso escolar.

La mayoría de estos programas están enfocados a reducir el absentismo y a aumentar el rendimiento escolar. Se centran en el refuerzo académico y la acción tutorial, así como en la intervención familiar. A nivel de alumnado, se trabajan habilidades sociales y técnicas de estudio.

Las estadísticas acerca del fracaso y el abandono escolar son preocupantes. Sin embargo, aunque aún queda mucho por hacer, los buenos resultados de los programas que se están realizando arrojan esperanza de cara al futuro.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Fobia escolar: cuando ir al colegio se convierte en un problema

Son muchos los niños que no disfrutan de la experiencia escolar. Más allá de demandarles un esfuerzo, el colegio en muchos casos puede convertirse en un estímulo que les cause una gran ansiedad. Así, hoy hablamos de la fobia escolar.

Muchas personas experimentan miedos durante la infancia. A la oscuridad, a determinados animales, a personajes o seres fantásticos, a fenómenos naturales como las tormentas, etc. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos miedos van desapareciendo conforme crecen o no llegan a traducirse en una fobia escolar.

Son los llamados miedos evolutivos. Pero, ¿qué ocurre cuando ciertos miedos persisten en el tiempo y se dan de una forma desproporcionada e interfiriendo en la vida del niño? Un caso común en esta tipología es la fobia escolar.

¿Qué es la fobia escolar?

La fobia escolar se define como el miedo irracional y excesivo a ciertas situaciones escolares que derivan en una gran dificultad para ir o permanecer en la escuela. Las causas de esta fobia pueden ser múltiples. Por ejemplo:

  • Rechazo de compañeros o profesores.
  • Dificultades en el rendimiento escolar.
  • Cambios frecuentes de escuela.
  • Conflictos en casa.
  • Enfermedad y sintomatología derivada.

Todas estas situaciones provocan en el niño una respuesta de ansiedad intensa, junto a alteraciones a nivel motor, fisiológico y cognitivo.

Niño con ansiedad

Síntomas cognitivos

Destacan dentro de esta tipología los pensamientos negativos sobre la escuela. También, la anticipación de consecuencias negativas (por ejemplo, regañinas por parte profesor) que no tienen por qué ocurrir.

El niño tiene una visión negativa de su desempeño en clase o le agobia la idea de vomitar, marearse o sufrir otros síntomas físicos delante de sus compañeros.

Síntomas motores

El principal síntoma dentro de las alteraciones motoras es la evitación. Esta es, la resistencia a la hora de acudir al colegio, expresada tanto verbal como físicamente.

Se queja de dolores o dice estar enfermo, no se levanta de la cama, no se viste, no desayuna… En definitiva, no realiza la rutina característica de preparación para acudir a la escuela. Además, en caso de acudir, el niño puede llorar, gritar o agarrarse a ellos para no entrar.

Síntomas fisiológicos

Se caracterizan por un acusado incremento de la activación fisiológica. Esto se manifiesta con síntomas como sudores, tensión muscular, dolor estomacal, diarrea o sensación de mareo, entre otros.

Fobia escolar vs. ansiedad por separación

Es muy importante -a la hora de determinar si un niño sufre de fobia escolar- diferenciarla de la ansiedad por separación.

La ansiedad por separación se entiende como el miedo del menor a separarse de las personas con las que tiene un vínculo afectivo fuerte, normalmente sus padres. Por ejemplo, al separarse de estos para ir al colegio, para ir a una excursión, para ir a dormir a casa de un amigo o amiga, etc.

Por tanto, para diferenciar la ansiedad por separación de la fobia escolar, debemos indagar el motivo por el que el niño no quiere ir al colegio. Si el foco del miedo es separarse de sus padres, debemos descartar la fobia.

Niña con fobia escolar agarrada a su padre

Superando la fobia escolar

Existen diversas técnicas o métodos para reducir el grado de incapacidad que produce la fobia y finalmente terminar con ella. Las más efectivas se basan en la psicología cognitivo-conductual, que se basa en la idea de que el cambio de pensamiento conlleva un cambio en el comportamiento y viceversa. Los métodos más comunes son:

  • Desensibilización sistemática: especialmente recomendado cuando el niño quiere evitar ciertas situaciones escolares. La técnica se basa en exponer al menor a esta situación de forma progresiva. Su finalidad es reducir la ansiedad dentro de la situación, de modo que el niño entienda que no ocurre nada malo. De este modo el refuerzo negativo que produce la evitación acaba desapareciendo.
  • Entrenamiento en habilidades sociales: puede que el miedo a ir al colegio se base en el rechazo de algunos de sus compañeros. En este caso, se puede entrenar al niño en habilidades sociales para que así disponga de herramientas para mejorar su relación con ellos.
  • Reestructuración cognitiva: la reestructuración se basa en cambiar las creencias desajustadas o irracionales del menor. De este modo, el valor negativo asociado a la escuela se reduce o se transforma en otro más positivo y realista.
  • Entrenamiento en relajación: aprendiendo y practicando técnicas de relajación, el niño aprende a controlar los síntomas fisiológicos de la ansiedad. Esta técnica se aplica junto a otras, como la reestructuración o la exposición.

Uso de fármacos en la fobia escolar

El objetivo principal del tratamiento de la fobia escolar es que el niño acuda al colegio sin sentir ansiedad, miedo y malestar. Aunque se pueden utilizar también fármacos, principalmente antidepresivos, es importante tener en cuenta el balance coste-beneficio de la administración de los mismos.

Ciertos estudios apuntan a que los efectos secundarios de estos no compensan su uso cuando existen terapias psicológicas que funcionan y se pueden utilizar en su lugar. Así pues, las terapias psicológicas se posicionan como una elección eficaz y con resultados que perdurarán a largo plazo.

¿Para qué sirve la escuela?

Dr. Ángel Palacio

Una pregunta trivial para la que todo el mundo tiene la respuesta. La escuela sirve para enseñar, porque a la escuela se va a aprender.

Si usted es una persona pragmática, que no le gusta perder el tiempo metiéndose en berenjenales especulativos, filosóficos, entonces puede quedarse tranquilo: termina de alistar a los muchachos, los mete en el carro, los deja a la puerta del colegio y se va feliz, porque sus muchachos se quedaron aprendiendo. Pero si a usted le gusta de vez en cuando incordiar la paciencia y darle mente a las cosas, entonces puede usted seguir preguntando: Y ¿para qué aprendemos? Porque sólo así sabríamos realmente para qué sirve la escuela.

El conocimiento no sucede en el aire. Es vectorial. Siempre conocemos, buscamos información, aprendemos para algo. Por lo pronto, conocemos con fines prácticos. El ser humano necesita el conocimiento para subsistir, para mantenerse en la vida. Saber defenderse de los animales, y de las inclemencias del clima. Saber recolectar frutos, cazar animales. También se usa para mejorar las condiciones de nuestra vida. Cultivar el mejor vino, producir más  cereales, construir casas más grandes y más cómodas.

Pero conocemos para otras cosas más. Conocemos para disfrutar del conocimiento. El hecho de conocer es sumamente satisfactorio. Vamos a conocer las cataratas del Niágara porque observar ese espectáculo nos da satisfacción.

No piense usted que esto de conocer para contemplar es una tontería. Las penas se mitigan con la contemplación, dice Santo Tomás. Y por eso nos gusta tanto viajar. Y de la contemplación sale la curiosidad, que es la madre de todas las ciencias.  La mayor parte de los descubrimientos científicos de que disfrutamos fueron descubiertos por pura  curiosidad. Volta no pensaba en baterías eléctricas cuando experimentó con las ranas. Y Thompson pensaba que nunca se le sacaría utilidad al descubrimiento del electrón.

Conocemos además para comprender el mundo. Comprender tiene dos estadios: entender e interpretar:

Entender las cosas es conocer cómo suceden y qué las causa. ¿Por qué llueve? ¿Cómo respiran los peces?

Interpretar las cosas, el mundo, la vida, la existencia es tratar de encontrar las razones por las que suceden. Es tratar de darle sentido. Dar sentido, aunque usted no lo crea, es una necesidad básica de los humanos. Conocemos, finalmente, para conocernos a nosotros mismos. El conocimiento nos sirve para entender nuestras emociones, dominar nuestros miedos, saber de qué se componen nuestros sueños, nuestras pasiones. Y así nos ayudan a la hora de tomar decisiones. Importante conocer lo que nos está permitido, lo que aparenta ser apetecible, pero es dañino. Cómo puedo establecer relaciones sanas con la naturaleza, la sociedad y conmigo mismo. Distinguir lo que es importante de lo que no lo es.

Los ilustrados ingleses, franceses y alemanes entendieron claramente que el ser humano nace incompleto y tiene que desarrollarse.  A ese desarrollo lo llamaron formación. Entendieron también que ese desarrollo, esa formación, se hacía adquiriendo conocimientos, a lo que llamaron instrucción. Y así la formación se basa en la instrucción y la instrucción tiene como finalidad la formación.  Instrucción + formación = educación. Pensaban que desarrollando seres autónomos, independientes física y moralmente, críticos, conocedores de que no están solos en el mundo, que necesitan del otro y el otro necesita de ellos, de que la existencia está llena de espejismos y podemos equivocarnos, estaban desarrollando la persona humana que traemos en germen cuando venimos a la vida. Y formando personas se obtenían seres felices y ciudadanos productivos.

Esta forma de pensar se vio contrapuesta a otra más pragmática. Lo importante es instruir. olvidándose de otras tonterías, preparar soldados para enfrentarse al invencible ejército de Napoleón, preparar obreros para trabajar en las minas del Rhin.

Al final este enfoque se impuso y pronto se extendió con el favor americano por todo el mundo con el nombre de educación progresiva.

Hoy, la educación que se imparte en las escuelas es pragmática, utilitarista y mercantilista -en palabras de Freire-. Y por eso está en crisis. Por eso vive en continua reforma. Ha descuidado la finalidad contemplativa, y por eso es aburrida. Y trata de evitarlo hablando de enseñanza lúdica. Como si la diversión más grande no fuera aprender. Conocer. Como si la satisfacción más grande de nuestro cerebro no fuera la adquisición de conocimientos. Como si algo valioso se pudiera conseguir sin esfuerzo y sin disciplina. Como si la “alegría de la escuela” no fuera otra que la cara de felicidad de los niños cuando aprenden. Ha matado el asombro y la admiración. Y por eso no prepara poetas, ni científicos ni mucho menos sabios, ni santos. La escuela de hoy mata la creatividad.

Ha olvidado la formación, desconociendo la advertencia de Rousseau: no se pueden conseguir ciudadanos productivos sino sobre la base de personas libres, responsables e inteligentes.

Quedan algunas escuelas humanistas. Muy pocas. Que Dios las proteja. Porque la sociedad monetizada de hoy no las valora.

PERFIL

“La escuela de hoy mata la creatividad”
El autor tiene más de 50 años en la enseñanza. Durante su estancia en el país ha impartido docencia en el Seminario Santo Tomás de Aquino, PUCMM, UNPHU, Colegio La Salle y Decroly.

Los niños no se definen por sus notas escolares

Como consecuencia, al no cejar en nuestro empeño de priorizar los resultados académicos, estamos descuidando las habilidades para la vida. Nuestros hijos son pequeñas personas que no se definen por sus logros o sus fracasos, sino por ser ellos mismos, únicos por naturaleza.

Como adultos somos responsables de ofrecer a los niños recursos emocionales y sociales que les permitan vivir en un entorno mucho más saludable tanto interno como externo.

Es más fácil criar niños fuertes que reparar adultos rotos

En este sentido para garantizar el bienestar infanti y adolescente, es necesario fortalecer psicológicamente a los niños y prepararles para hacer frente a las dificultades emocionales e interpersonales que acompañan de manera intrínseca a la vida cotidiana.

Porque al fin y al cabo la vida no es sólo lo que transmiten los cuentos de hadas y esto es algo que debemos tener muy presente en la crianza de nuestros pequeños. Solo así les daremos habilidades para minimizar el malestar y prevenir los problemas psicológicos que se derivan de las propias dificultades vitales.

Esto les ayudará a crecer sanos y a desarrollar una personalidad saludable que se enfoque en el bienestar y en la calidad de vida. Así, las bases de este mismo fortalecimiento se asientan en 3 pilares:

  • El equilibrio emocional.
  • Las relaciones interpersonales satisfactorias.
  • El desarrollo personal-profesional.

La niñez es una etapa crucial para adquirir y desarrollar las competencias psicológicas que permiten una evolución favorable de estos tres pilares de nuestro bienestar. Sin embargo, como venimos comentando, como sociedad primamos en nuestros niños el desarrollo de competencias académicas, olvidándonos de ayudarles a pensar, sentir y actuar de forma más beneficiosa.

«A lo largo de la vida resultan esenciales una mayor autoconciencia, una mejor capacidad para dominar las emociones perturbadoras, una mayor sensibilidad frente a las emociones de los demás y una mejor habilidad interpersonal, pero los cimientos de estas aptitudes se construyen en la infancia».

-Daniel Goleman-

La asignatura de su vida más importante no son las matemáticas

La asignatura más importante en la vida de nuestros niños no son las matemáticas ni las ciencias o la lengua sino su capacidad para adaptarse al entorno, manejar sus relaciones, sus emociones y sus pensamientos. Para esto es principal que la educación empiece por nosotros.

O sea que si queremos ayudar a nuestros pequeños a gestionar su enfado, no podremos hacerlo si explotamos cada vez que algo no nos gusta. Del mismo modo, si no estamos bien, no educaremos de la forma correcta. Por ejemplo, no conseguiremos calma y motivación en nuestros niños si tenemos altos niveles de estrés y de frustración.

No medir el afecto es esencial para transmitir amor a nuestros niños; el exceso de afecto no los consiente, lo hace el hecho de darlo tras episodios negativos de mala conducta. No es adecuado reforzar la desmotivación ante las tareas escolares pero sí que lo es no apoyar al niño cuando comprende la enseñanza del error de no hacer los deberes o no estudiar. Además es importante que destaquemos que:

  • Es adecuado dar afecto físico; es decir, abrazos, besos, caricias, miradas…
  • Debemos elogiar los logros de los niños de manera correcta.
  • Debemos estar dispuestos a ver y responder a las necesidades emocionales de los niños.
  • Debemos proporcionar un refugio seguro en el que el niño sienta nuestro apoyo.

Es clave que nos interesemos por sus motivaciones, intereses y preferencias. Asimismo, es importante que nos impliquemos en la escuela y que evitemos entrometernos en la vida de los niños de manera crítica y desafiante.

Pero, sobre todas las cosas, no podemos definirnos en base a las notas escolares. Ellos no son listos o tontos ni buenos ni malos, son ELLOS en esencia y con libertad.

Fuente: lamentesmaravillosa.com

Los valores los inculcan los padres, no la escuela

Los profesores tienen una función importantísima en este aspecto, pero es el ejemplo de la familia el que cala de verdad en los hijos.

El amor incondicional, la bondad, el afecto, la honestidad, la justicia, la solidaridad, el respeto, la tolerancia… son valores necesarios para realizarnos correctamente, para crecer y ser felices. Las personas adultas deberíamos saber transmitirlos a las generaciones que nos siguen. Pero ¿por dónde empezar su enseñanza y aprendizaje? Lo principal es que todos los expertos consultados señalan a la familia como el lugar principal donde se descubren los valores. Pero ¿están las familias preparadas para este reto?

Coherencia en el testimonio

En este aspecto de la educación, los padres han de ser conscientes de que su manera de ser y de hacer familia será crítica. Para la escritora Victoria Cardona, «los padres deben saber que en la primera infancia los niños imitan todo, por lo que es muy importante ser coherentes a la hora de dar testimonio. Los valores no se enseñan. Los valores los descubren los hijos a través del ejemplo de los padres». Coincide con ella Ramón Olegario, profesor de pedagogía terapéutica del IES nº 1 de Riberia (La Coruña), para quien la educación en valores debe empezar en casa, y cuanto antes. «Si un niño ha tenido una buena base afectiva, una base armónica, ese niño tiene mucho ganado. De hecho, la escuela tiene una función importantísima en este aspecto, pero los profesores somos sólo los subsidiarios de dicha educación en valores».

La familia, prosigue Cardona, «es núcleo de la sociedad donde se educan por contagio a todos los que la integran. Pero cada familia tiene su estilo y debe estudiar qué valores quiere transmitir». Ahí es donde Javier Borrego, profesor de Ética y Antropología de la Universidad CEU San Pablohace hincapié en lo siguiente: «Los valores por sí solos no son nada. Sólo tienen su sentido cuando están ordenados y podemos señalar un valor central».

Distintas jerarquías

De ahí que Borrego proponga que cada familia se plantee qué ideal es el que le mueve. Porque, prosigue este docente, no todas las jerarquías de valores son iguales. «Puede haber familias que entiendan que lo mejor es colmar todos los deseos de los niños, y entonces los niños crecen sin enfrentarse a los problemas y disfrutando de la vida… pero a la larga será perjudicial. Pero puede haber otras familias que su ideal sea la unidad y la comunicación. Entonces se acostumbrarán a no tenerlo todo inmediatamente, a compartir. Los niños de estas familias crecerán más felices. Es así de sencillo».

De esta forma, mientras que para este profesor la educación en valores debe empezar por la enseñanza de ciertos criterios éticos y estéticos, para el profesor de pedagogía terapéutica del IES Nº 1 de Ribeira (La Coruña), hoy por hoy lo principal sería «educar en el respeto al prójimo, llevado a todos los niveles». «Yo diría que todos son importantes», apunta por su parte Victoria Camps, catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad Autónoma de Bellaterra. Autora del libro «Qué hay que enseñar a nuestros hijos», Camps concluye que «el buen humor, la generosidad, la autoestima… son conceptos encadenados que se van complementado, y cuyo conjunto explica qué es eso de la felicidad».

Objetivo, una libertad responsable

Principios que se dan en casa

… Y los enemigos que nos hacen perder las referencias

Por qué se culpa a los profesores de todo lo que sucede en la escuela

Todo el mundo tiene una opinión sobre la educación y sobre lo que los profesores deberían hacer. Desde la madre metida a bloguera hasta el gurú que imparte charlas, pasando por los políticos que hacen y deshacen leyes educativas, todos tienen infalibles teorías pedagógicas. Que si “los profesores deberían aprender del modelo finlandés”; que si “los docentes deberían quejarse menos y trabajar más”; que si “el maestro debería saber adaptarse a cada niño”; que si “la escuela debería dejarse de experimentos y centrarse en lo básico: las Matemáticas, la Lengua y el Inglés”…

Hace tan sólo un par de décadas, los profesores eran figuras revestidas de autoridad y respetabilidad que nadie se atrevía a contestar. En la era de internet, donde la información es gratis y circula por todas partes, el docente no sólo es cuestionado sistemáticamente, sino que se le responsabiliza de todos los males. Si los niños no saben, es culpa del maestro; si no son felices, también.

“Vivimos un momento en el que se habla más que nunca de educación y, sin embargo, la opinión de los docentes se nos presenta casi siempre en un segundo plano. Queremos que las personas que  se muevan o no en el ámbito educativo, sean un poco más consciente de la presión que soportan los profesores y que se pregunten hasta qué punto su voz está siendo, en no pocas ocasiones, gravemente deslegitimada“.

Todos debemos reflexionar sobre la necesidad de que la sociedad en su conjunto reconozca el trabajo de nuestros maestros y profesores.

Los profesores pasan por una prolongada crisis de reputación. La profesión docente está entre las 10 más valoradas  Pero los docentes, en su mayoría, creen que su trabajo es poco valorado por la sociedad.

A todo ello no ayudan los grupos de WhatsApp que han creado los padres para seguir en contacto después de clase y que a menudo sólo sirven para criticar al profesor. Suelen ser una fuente de ruido que no beneficia en nada a la autonomía educativa de los alumnos y que genera tensiones y conflictos evitables entre los colegios y las familias.

Las campañas antideberes vuelven a cargar las culpas sobre las espaldas de los docentes y hacen más grande la brecha existente entre los profesionales y las familias.

Sobre quién recae la responsabilidad del proceso enseñanza aprendizaje

Consideremos que los agentes educativos más importantes son el alumno y el profesor, así quienes intervienen directamente y con más intensidad son alumnos y profesores. Entonces, si nos planteamos de quién es la responsabilidad de que un proceso educativo se de con éxito, podemos responder que depende de los dos agentes que lo conforman. Ahora bien, considero que el profesor debe tener un papel destacado puesto que es el experto. Pero no entendiendo el experto como aquel que sabe sobre el tema sino como quien sabe como enseñar.

El profesor es el experto en enseñanza, el alumno no. Por tanto, es el profesor quien debe dirigir el proceso de aprendizaje aunque permita al alumno construir su propio aprendizaje. Es un poco complejo.

El maestro tiene la responsabilidad de cumplir unos objetivos educativos, y de transportar a los alumnos de un punto al otro. Tiene también la responsabilidad de que la mayoría de alumnos lleguen a la meta con éxito.

El alumno tiene la responsabilidad de ejercer su papel, es decir, de aprender y de seguir ese camino hacia la meta. El alumno debe organizar sus procesos y su aprendizaje de modo que le lleven a aprender.

Así, se trata de una responsabilidad compartida aunque tiene más peso el profesor en cuanto a la organización del proceso. Mientras qu el alumno tiene más responsabilidad en cuanto al proceso mismo de aprender y su consecución. En realidad, si el alumno no quiere, no aprenderá, pero… ¿de quién será la culpa?

Fuente: elmundo.es

Familias y escuela: la importancia de la comunicación

El vínculo entre la escuela y la familia tiene como objetivo principal el bienestar y la mejora educativa del alumnado, pero que no por ello carece de incomodidades, desencuentros y fricciones entre las dos partes implicadas… pese a que, de un tiempo a esta parte, se ha ido generando la impresión de que el frente pedagógico ha sido puesto en tela de juicio como autoridad ante las demandas educativas de al menos una parte de las familias. Ante esta situación, y sin ánimo de sentar cátedra al respecto, os proponemos una serie de iniciativas para restaurar esa aparentemente deteriorada confianza y que pasan por reactivar, desde una óptica digital, los canales de comunicación entre la escuela y las familias que le confían a sus hijos e hijas.

Un tándem necesario

Como reflejo de la sociedad en la que se enmarca, la idea de familia ha ido cambiando a lo largo de la Historia, al igual que lo ha ido haciendo la escuela como institución educativa. Así, la variada concepción de la familia que hoy conocemos se definía hasta hace no tanto como un vínculo establecido entre el hombre, la mujer y la descendencia de ambos. Un ideal que fue cambiando en muchos aspectos pero no en uno de sus roles principales, el de la familia como primer agente de socialización de la vida de los niños y niñas que se ven acogidos en su seno, y que perdura en mayor o menor medida hasta la edad escolar de los pequeños. Una franja de edad que, además y con el paso de los años y la creciente escasez de tiempo y posibilidades de muchas familias para dedicarse íntegramente a la educación de su descendencia, se ha ido reduciendo quedando así una parte importantísima de su formación en manos de las instituciones escolares.

Pero ¿y la escuelas? Ya a principios del siglo XX, muchas de las enseñanzas sociales y culturales que en ella se daban, en lo curricular y en lo transversal, tomaban distancias con lo que los alumnos aprendían en casa. Un hiato entre las expectativas formativas de unos y otros que creó una situación, aún vigente en muchos contextos, de incomunicación entre estas dos partes implicadas en la educación de los más jóvenes. Lo que, a su vez, y de la mano de un mayor tiempo de escolarización del alumnado (que en muchas ocasiones es resultado de un menor tiempo de tutela familiar) implicó que se revalorizase la comunicación entre escuela y familia de cara a un mejor y más unitario desarrollo educativo de los menores que ambas tienen a su cargo. Lo que, gracias al auge de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), resulta ahora bastante más fácil y cómodo que en épocas anteriores.

Cómo mejorar la comunicación entre familias y escuela

La transparencia y la confianza que se produce a partir de la retroalimentación otorgada por el feedback son algunos de los elementos que hacen de la comunicación algo más que un mero intercambio informativo. Pero, más allá de los grupos de Whatsapp que son creados por y para familias de un grupo clase en particular ¿qué puede hacerse desde las escuelas para mejorar su interacción con las familias de su alumnado? A continuación, os apuntamos algunos posibles consejos para conseguirlo:

  • Probablemente vuestro centro educativo tenga una página web, vinculad a ella una Newsletterdesde la que podáis distribuir periódicamente las noticias que afecten al centro y a su alumnado entre las familias de vuestros alumnos. De este modo, estarán informados de todo lo que ocurre en la escuela, sintiéndose partícipes e integrados de una forma cómoda para ambas partes.
  • Pese a que su introducción en las escuelas sigue teñida de controversia, podéis crear Redes Sociales (RRSS) de uso más o menos habitual como puedan ser Facebook o Twitter, aunque os recomendamos que el uso que le deis a la primera sea a discreción y bajo un estricto control de acceso y privacidad. También podéis usar otras redes como Instagram, aunque en este caso os recomendamos encarecidamente que las familias os autoricen por escrito la difusión de las imágenes de vuestros alumnos para así evitar posibles, y potencialmente violentos, malentendidos. Pero, en cualquier caso, estas RRSS generan una sensación de pertenencia que puede verse muy potenciada si se convierte en un punto de encuentro entre familias y escuela, pese a que eso requiere que alguien se encargue de su gestión y de responder a las preguntas o comentarios de los familiares, en el caso de que sea necesario.
  • De nuevo con la página web de vuestra escuela como epicentro comunicativo, os proponemos la creación de foros o incluso programas de votación en los que tanto docentes como familias puedan participar. Bajo un estricto control, en base a una serie de principios y derechos de participación comunicados a las familias, ambas estrategias pueden utilizarse para conocer las opiniones de los familiares sobre determinados temas, de forma más genérica que durante las tutorías.

Un conjunto de estrategias para que escuela y familias os coordinéis para ofrecerles a los jóvenes a vuestro cargo una educación que contemple, de forma unitaria, todos los aspectos de su desarrollo tanto dentro como fuera del aula.

Fuente: aulaplaneta.com

Pasos para un buen cierre del año escolar

A poco de terminar el presente año escolar hay ciertos recursos que nos permiten cerrar este periodo con un balance constructivo y a la vez colocar semillas para que el niño empiece con buen pie el ciclo de aprendizaje siguiente en el cole.

Un recurso de gran valor es la cita con el maestro, especialmente si hasta ahora no has tenido ocasión de dialogar con detenimiento con el profesor de tu niño. El fin de curso es una estupenda oportunidad para que revises con él cuáles han sido los logros principales de tu hijo y qué aspectos de su aprendizaje posiblemente requieren refuerzo. El maestro es la fuente de información más amplia sobre el desempeño de tu hijo en la escuela y sus sugerencias pueden ser de mucha utilidad para el próximo año escolar.

Según cómo le haya ido al peque en la escuela, toma el tiempo para reflexionar sobre cuáles son las actividades más adecuadas para él durante las vacaciones. El niño, por supuesto, merece y necesita descansar y recargar energías; pero si hay aspectos de su aprendizaje que necesitan refuerzo quizás durante las vacaciones puedes incorporar momentos para el estudio o para la revisión de conceptos con los que tuvo dificultad. El maestro, otra vez, es quien puede darte orientación clara al respecto.

Busca información y dialoga con padres del grado escolar siguiente: trata de informarte sobre la nueva rutina que tendrá el niño en la escuela; nuevas materias; actividades extracurriculares en las que el niño puede participar (competencias, clubes de lectura) y servicios diversos que ofrece el colegio. Cada año escolar es distinto, de modo que los padres podemos ayudar a los hijos de forma más eficiente si es que estamos informados  sobre lo que el nuevo periodo de aprendizaje ofrece y plantea.

Si ya puedes ordenar el paquete de útiles escolares para el grado siguiente -yo acabo de hacerlo hace un par de semanas- considera utilizar este recurso. No dejes factores “logísticos” como éste para el final o cuando se acerca el inicio del colegio y los útiles se agotaron. El escenario ideal es que el niño empiece la escuela con todos los materiales que necesita.

Revisa con tu hijo cualquier aspecto pendiente: retornar libros a la biblioteca de modo que evites multas o tener que pagar el texto, las cuentas de la cafetería  y verifica que el personal del colegio cuenta con tus datos de contacto al día para comunicarse contigo cuando sea necesario.

Finalmente, si vas a registrar al niño en programas de verano, recuerda que debido a la importancia que estos programas tienen para todo padre y madre que trabaja, las vacantes suelen llenarse rápidamente. Recopila fechas de registro y plazos de pago, con plena anticipación. Ningún padre quiere verse en la situación de tener que trabajar y a la misma vez no saber qué hacer respecto del cuidado del niño cuando concluye el día en la escuela. Prevenir, como dice el dicho, es mucho mejor que lamentar.

Fuente: http://serpadres.com

Liceo Argentina Mateo Lara celebra el día del panamericano

La unión de los países que conforman el acontecimiento americano conocido como “Panamericano” fue creada el 14 de abril del año 1890, en todos los países de América. Este día se celebra con el objetivo de exaltar ideales y relaciones de hermandad que deben existir entre todos los pueblos de América.

Los estudiantes prepararon trabajos prácticos en murales, hicieron exposiciones, prepararon su gastronomía, exhibieron sus vestimentas, utensilios que forman parte de sus raíces culturales, hablaron sobre su política, economía cultural, realización de baile de su música típica, moda, entre otras actividades.

El pais anfitrión fue la República Dominicana, donde los estudiantes hicieron una línea de tiempo con los elementos culturales desde la época pre- colombina hasta la actividad.

En la actividad celebrada el día 10 de abril estuvieron presente técnicos de la regional 10 del distrito 10-06 de Santo Domingo, los miembros de la sociedad de padres, escuelas vecinas como la Belice, Lilian, Simón Orozco, padres de estudiantes, etc.

Fue organizada bajo la coordinación del equipo de Ciencias Sociales: Miriam Peña y Miguelina Bocio, con la integración del equipo e artística representado por la profesora Felicita viola.

Actividades relacionadas con el día del periodista

  • Con un grabador y un micrófono (o construimos un micrófono con material descartable) un niño le hace un reportaje a otro.
  • Podemos también entrevistar a una docente, portera o un padre.
  • Observar un diario, ver que secciones contiene el mismo, compararlo con otros diarios de la ciudad o del país.
  • Visitamos un diario para conocer como se “hacen” los diarios.
  • Realizamos un diario en la sala utilizamos hojas tamaño oficio, con noticias, clasificados, saludos, chistes, dibujos, etc. Los padres pueden ayudarnos en la confección. El diario puede ser de la sala, una vez terminado se puede fotocopiar y entregar una copia a cada familia. Este puede ser un lindo proyecto donde se pueden trabajar los distintos medios de comunicación.
  • ¿Cuáles fueron las noticias más importantes de la semana en el jardín, quién cumplió años, algún concurso, festejos, etc
  • Visitamos una radio o un canal de televisión y participamos en él con alguna canción, alguna noticia para compartir, no debemos olvidar llevar a cada visita a un medio de comunicación un presente de agradecimiento por habernos atendido
  • Otra actividad que podemos realizar con los niños que ya están escribiendo, o ayudados por otros niños, o los padres en un taller, donde el niño le dicte al adulto, es recortar fotos de diarios y escribir como podamos un artículo sobre ella, por supuesto que será inventado, puede ser cómico.
  • Dibujamos una noticia y la describimos.
  • Dibujamos en cuadritos una historieta de algún personaje.
  • Graficamos propagandas de productos.
  • Trabajamos con la televisión: podemos construir con una caja de cartón en donde vienen los televisores y con papeles de colores una televisión.
  • Inventar noticias, algunos niños pueden ser los locutores y colocarse detrás del televisor, los demás serán los televidentes.
  • Podemos jugar y preparar algún programa de concursos con participantes y un niño es el conductor,
  • Hacemos reportajes a alguna estrella famosa de la sala “Miss coqueta”, “Súper Matías” “Joel, el dibujante” etc
  • Y muchas cosas más que se nos pueden ir ocurriendo junto con los chicos.

Fuente: educacioninicial.com