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La carta y sus elementos

La carta es un medio a través del cual se comunican las personas, remitente y destinatario, enviando de un mensaje escrito en papel o en formato digital.

La finalidad de la carta es transmitir un mensaje, una idea o una información de tipo personal, institucional, laboral u otros, haciendo uso del lenguaje escrito, según sea el caso.

Si se trata de una carta de papel, ésta se acostumbra a guardar en un sobre cerrado en cuyo frente se colocan el nombre y dirección del destinatario y, en el reverso, los datos del remitente. Luego, la carta puede ser enviada a través del servicio de correo por vía terrestre, aérea o marítima.

Por su parte, la carta digital es aquella que se redacta y envía por medio de los recursos tecnológicos como correos electrónicos u otros medios digitales.

A continuación se presentan las partes de una carta.

Lugar y fecha

El inicio de una carta consta de los datos del lugar y fecha en que fue escrita en el siguiente orden: lugar, día, mes, año.

Monterrey, 06 de junio de 2018

Saludo

El saludo indica a quien se dirige la carta y, por ende, el mensaje a continuación. Asimismo, se coloca del lado izquierdo de la misiva. Algunos ejemplos de saludos pueden ser: “Querida hermana”, “Estimado señor López”, “Hola, amigo”.

Si se trata de una carta formal, después de mencionar el destinatario se acostumbra a colocar dos puntos (:).

Cuerpo de la carta

Luego del saludo, el cuerpo de carta es lo parte más importante porque expone el asunto que se desea dar a conocer, bien sea una información o solicitud. En este sentido, el contenido de la carta es concreto, directo y las ideas se presentan por individual en diferentes párrafos.

Este contenido se organiza de la siguiente manera: introducción del mensaje, desarrollo de la idea y la conclusión de lo expuesto o argumentado.

Despedida

En la despedida se hace uso de los modos de cortesía si se trata de una carta formal o amistosa si es una carta informal. Por ejemplo: “Atentamente”, “Cordialmente”, “Respetuosamente”, “Hasta luego”, “Con cariño”, “Un fuerte abrazo”.

Firma o nombre de la persona

La carta finaliza con la firma o nombre y apellido del remitente. Por lo general, si se trata de una carta informal, solo se coloca el nombre.

Otras partes de la carta

A continuación se presentan otras partes que pueden incluir las según su remitente o destinatario.

Membrete

El membrete es el nombre de una empresa, institución o corporación que contiene los datos que los identifica como dirección, número de teléfono y de fax, correo electrónico y, la dirección de página web.

Domicilio

El domicilio consta del nombre, la dirección, la ciudad y el código postal del destinatario.

Posdata

La posdata o P.D., es un asunto o mensaje adicional que no fue incluido en el cuerpo de la carta. Se coloca después de la firma. Por ejemplo: “P.D: Recuerda llevar las guías de clase”.

Referencias finales

Las referencias finales son las iniciales, mayúsculas y minúsculas de quien redacta y transcribe la carta.

Partes de la carta

Salvemos la educación

Fracaso escolar, jóvenes que dedican años y años a su formación y que, a pesar de contar con uno o más títulos académicos, no consiguen encontrar trabajo, universitarios que terminan dedicándose a algo para lo que se han preparado pero que no les convence ni les llena ni les ilusiona, profesores que siguen las mismas técnicas de enseñanza desde hace años… Hemos evolucionado en muchos ámbitos: medicina, tecnología, comunicaciones, transporte, pero, ¿qué pasa con lo que debería considerarse la base del futuro de la Humanidad? ¿Qué ocurre con la educación?

Existe una corriente que aboga por una verdadera revolución en la educación, que defiende la idea de que, si seguimos con las mismas técnicas y metodologías de la escuela tradicional, el fracaso será la nota predominante en la carrera académica de millones de estudiantes.

“Con el tiempo he perdido la cuenta del número de personas que he llegado a conocer que carecen de una verdadera percepción de sus talentos individuales y lo que les apasiona. No disfrutan de lo que hacen, pero tampoco tienen idea de lo que les satisfaría” El Elemento. Sir Ken Robinson.

¿En qué nos estamos equivocando? Hay varias cosas que estamos haciendo mal, pero la base de todo está en que “las escuelas matan la creatividad”. Eso dijo Sir Ken Robinson, uno de los más conocidos defensores del cambio en la educación, en una de sus más concurridas conferencias. La base de su discurso se centra en que, si analizamos los sistemas educativos que existen en la actualidad, veremos que la mayoría de ellos tienen unas características comunes: 1. las humanidades y las artes siempre se consideran materias menos importantes que las matemáticas o la lengua,2. se penaliza el error y el fracaso y 3. se potencia la idea de la habilidad académica frente al verdadero talento de cada alumno. Lo grave de esto es que mucha gente que es realmente brillante y creativa termina plenamente convencida de que no lo es.

La imaginación, la creatividad y la falta de miedo a equivocarse es algo que los niños desarrollan de manera natural. Con el tiempo, y no sin la ayuda del sistema educativo, vamos perdiendo esa valentía, esa confianza en nuestra capacidad de imaginar y de crear. Nos inflamos a títulos, que es lo que nos da seguridad, y lo que, sin embargo, no nos garantiza el éxito. Porque, como advierte Sir Ken Robinson, quien antes tenía un título, tenía un trabajo, pero ahora no, y esto se debe, entre otras cosas, a la explosión demográfica y la extensión de la alfabetización.

“Nuestros coetáneos, nuestra cultura y las expectativas que tenemos de nosotros mismos pueden agravar esta visión limitada de nuestras capacidades. Sin embargo, uno de los factores más importantes para todo el mundo es la educación”. El Elemento. Sir Ken Robinson.

No podemos seguir anclados en los mismos sistemas educativos mientras el mundo cambia a una velocidad vertiginosa. Hay iniciativas, como Proyecta, de la Fundación Amancio Ortega y la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, que fomentan la innovación en la educación y promueven el desarrollo de técnicas creativas por parte del profesorado.

Fuente: ventanaalfuturo.elmundo.es

Cuatro elementos nuevos para la tabla periódica

Acaban de incorporarse a la archiconocida tabla periódica cuatro nuevos elementos ‘creados’ por el hombre.

“Hidrógeno (H), litio (Li), sodio (Na), potasio (K), rubidicio (Rb), cesio (Cs), francio (Fr)…”. Cuántas veces tienen que repetir los estudiantes este soniquete para aprenderse la tabla periódica de los elementos, el sempiterno esquema de una familia química cuyos miembros no paran de aumentar.

Después de la incorporación del flerovio y livermonio (114 y 116), llegan cuatro nuevas denominaciones, añadidas oficialmente el pasado 1 de diciembre: nihonio, moscovio, téneso y oganesón, cuyos números atómicos son, respectivamente el 113, 115, 117 y 118.

La IUPAC (Unión Internacional de Química Pura y Aplicada), la organización encargada de aprobar los cambios en la tabla periódica, ya había aceptado la denominación de estos nuevos elementos recién añadidos oficialmente a la tabla periódica. Entre las condiciones, la entidad estipula que los nombres deben estar relacionados con un concepto mitológico, una región geográfica o un científico.

Ninguno de los cuatro elementos puede encontrarse en la naturaleza. Todos ellos han sido ‘creados’ por el hombre, descubiertos por la descomposición provocada al golpear entre sí núcleos de elementos superpesados radiactivos.

El nihonio (113) proviene de la palabra nihon (Japón en japonés), pues corresponde a un hallazgo realizado por un equipo de científicos del Instituto Riken.

Los demás elementos nuevos hacen referencia a Rusia y Estados Unidos, pues son el resultado de una investigación conjunta llevada a cabo por científicos del Joint Institute for Nuclear Research of Dubna, (Rusia) y del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California.

Más información

Moscovio (115), hace referencia a Moscú; téneso recibe su nombre a Tennessee (EE.UU.), el segundo estado de EE.UU. en aparecer en la tabla periódica después de California (Cf, 98). Finalmente, oganesón (118), debe su denominación al físico nuclear ruso Yuri Oganessian, director del equipo científico que lo descubrió. ¡Bienvenidos Nh, Mc, Lv, Ts y Og!

Fuente: National Geographic