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¿Cómo enseñar? La formación de maestros y maestras

Emelinda Padilla
Santo Domingo, RD

La mayoría de las instituciones que forman maestros y maestras, están conscientes de las nuevas demandas que las reformas educativas irán exigiendo en las aulas a los docentes. En este sentido, formar un docente que enseñe a sus alumnos a aprender, que desarrolle en los niños y niñas su creatividad, sus capacidades de comprensión; que promueva los cambios y acepte las diferencias y divergencias, incorporando la diversidad en el aula como un valor positivo, entre otros, son de los retos que tienen por delante los centros de educación superior.

Indudablemente para que un educador pueda realizar esta labor, necesita vivenciarla en su propia formación como docente. Dicho de otra forma “no puede reclamársele a los docentes que apliquen en sus aulas lo que no aprendieron ni vieron puesto en práctica en su preparación”. En consecuencia, el nuevo docente también requiere de nuevas formas de aprender, en una institución superior donde también se viva la reforma educativa desde su misma práctica.

Al igual que el educador de niños y niñas, el formador de formadores en su rol de educador como “mediador eficiente”, debe ejercer una práctica estructuradora de un conjunto variado de situaciones que permitan que sus alumnos (docentes en formación) observen, analicen, formulen hipótesis, investiguen y tomen decisiones en conjunto con sus pares en múltiples interacciones, y actúen conforme a ellas, construyendo así socialmente, niveles de conocimiento progresivamente más avanzados; fomentando la comunicación verbal entre ellos, puesto que gran parte del proceso educativo sistemático posterior se basará en la interacción entre iguales, la negociación y el intercambio de significados y experiencias.

Pero ¿es esa la forma en que se les enseña a los maestros en las instituciones formadoras? ¿aprenden nuestros maestros a reflexionar regularmente sobre sus prácticas, con el conjunto de los otros educadores?

Las investigaciones sobre instituciones formadoras de calidad, indican que la reflexión de los docentes sobre sus prácticas, impacta positivamente en la calidad de la educación que imparten. Es necesario, por tanto, que desde las aulas donde estamos formando maestros, cada alumno, como parte de un equipo que aprende, reflexione sobre la coherencia y efectividad de sus creencias sobre la práctica pedagógica. Es desde esta instancia donde el futuro maestro evalúa y se autoevalúa, compartiendo las decisiones pedagógicas de sus “estudiantes imaginarios” con otros. ¿Preparan las universidades a los futuros maestros para dialogar con profesionales de otras especialidades (psicólogos, nutricionistas, asistentes sociales?, ¿dialogan los maestros universitarios con sus alumnos, sobre casos reales o imaginarios que se presentan o podrían presentarse en aula?

Mucho se ha hablado y escrito sobre fomentar el desarrollo del trabajo en equipo y el aprendizaje colaborativo. Sin embargo, en las distintas realidades educativas que conozco, prevalece una práctica educativa aislada, donde brillan las cualidades y habilidades de las personas en forma individual. Esto lo hace el docente universitario con sus alumnos y luego éstos replican esa práctica en sus escuelas.

Los cambios en educación no pueden construirse en este contexto. Una verdadera reforma educativa supone la reflexión pedagógica, la práctica colectiva, nuevos hábitos de trabajo y aprendizaje, en que la experiencia común es fundamental. El aprender a aprender supone ayudar a los demás a ser efectivos en las acciones que emprendemos en conjunto, y aprender de los demás. Eso sólo se logra si se crean e institucionalizan espacios de intercambio y reflexión pedagógica. Para la educación este es un desafío, por cuanto significa formar educadores que establezcan equipos de trabajo con sus pares.

Una tendencia humana es que los maestros “enseñen como fueron enseñados”. Estando de acuerdo todos en esa premisa, llegó la hora de prestar más atención a la forma en que son enseñados nuestros maestros a aprender, porque de ella dependerá la forma en que enseñarán a sus alumnos. Nadie da lo que no tiene.

El problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores

Cuanto antes nos demos cuenta de lo que ocurre con nuestros niños, mejor. No existe un pasado mejor ni un futuro peor. Existe un presente, y es el que tenemos. Ni mejor ni peor: diferente. Antes eran las peleas de pandillas y las notas amenazantes en la mochila. Ahora, las peleas en el chat de una red social, aunque sea en grupos privados. Antes se escondían las revistas ‘para adultos’ bajo el colchón. Ahora, observan escenas ‘subidas de tono’ en los vídeos musicales (a veces, a escondidas).

Debemos entender en qué mundo vivimos. En ese aspecto, nada es muy diferente, sino que ha cambiado el entorno y los vehículos de transmisión de la información. Sí, ahora la avalancha de información es mayor, y los controles parentales más complejos. Pero además, lo que sí está cambiando, desgraciadamente, es el uso de la única herramienta que de verdad guía a nuestros hijos por un camino ético y adecuado: los valores. Sí, por mucho que nos duela reconocerlo, el problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores.

Por qué el problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores o los valores tergiversados

Siempre han existido abusones. Siempre víctimas. Niños más tímidos y otros más lanzados. Niños más inocentes y otros más ‘maduros’. Niños que con 10 años intentaban ver esa película no apta para menores de la que tanto hablaban los adultos… o niños que en la esquina de la calle se insultaban e incluso llegaban a las manos (muchos dirán que menos… tal vez era porque muchos casos nunca llegaban a conocerse).

Sin embargo, los niños de antes, los que ahora tenemos hijos, teníamos algo que empieza a fallar en nuestros hijos: una escala de valores. Algunos niños no saben ni qué es eso. ¿Qué es perseverancia? ¿Qué es empatía? ¿Respeto? ¿A quién? Nos perdemos entra tantas escuelas educativas, tantas teorías, tanto ‘derecho del niño’, tanta libertad, tanta demagogia… Y además no tenemos tiempo. Tiempo para hablar de verdad con ellos, para interesarnos por lo que piensan, lo que sienten… Tiempo para jugar con ellos (si, los padres pueden y deben jugar con sus hijos).

‘Las cosas claras y el chocolate espeso’, que decía mi abuela. Valores. Las cosas claras. Alguien con valores, a pesar de sus tropiezos, sus dudas, su curiosidad hacia algunas ‘tentaciones’, al final, sabrá continuar por buen camino. Y para que no quede duda, aquí tienes una lista con los valores que siempre deben reinar en el hogar:

– Respeto. Y aquí no hablo de tener miedo a los padres. Respeto, que no miedo. No se trata de usar el castigo físico. El respeto se consigue con vínculo, con ejemplo y con respeto. Pero también con normas y límites muy claros. Nada de dudas. Esta es la norma y punto. Los niños verán que sus padres se mantienen firmen en sus decisiones y no perderán credibilidad. Y por supuesto, respeto a los demás. Respeto a sus iguales. Que al fin entiendan ese ‘no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti’. Así de simple. Y sí, padres de hijos ‘chinchones’: el chinchar o molestar constantemente al otro es también una forma de agresión y de falta de respeto. También el insultar y el menospreciar.

– Empatía. Es cierto que hay niños que ya de por sí tienen más empatía que otros. Son más sensibles a su entorno. Otros, sin embargo, más introvertidos, se encierran más en su mundo. Pero la empatía puede fomentarse. Utiliza mucho la comunicación. Pero la comunicación de emociones. Tal vez, las personas con poca empatía es porque tengan en el fondo un problema para reconocer y canalizar las emociones. Practica y ejercita la inteligencia emocional. Sí, tu hijo debe enfrentarse a todas las emociones: debes dejar que esté triste, que esté enfadado, que se sienta frustrado, que tenga miedo y por supuesto, alegría.

– Tolerancia. Tu hijo no vive solo en el mundo. Debe aprender desde pequeño a convivir con el resto. La tolerancia y respeto a las diferencias (sí, también opiniones) es esencial. Seguro que muchas veces tu hijo salió del colegio quejándose de algún compañero por su forma de ser. Bien, ahí entras tú. Si la queja no es por un comportamiento agresivo, si es solo porque no le gusta cómo juega o cómo habla…si es porque no le gusta su forma de explicar las cosas… ahí estás tú para explicarle que es un deber respetar la forma de ser de los otros. Sin más.

– Coherencia. No puedes exigir algo a tus hijos que tú no cumples. O pedir una cosa y al día siguiente otra totalmente diferente. Usa el sentido común.

– Sinceridad. Si eres el primero que miente a tu hijo, él entenderá que la mentira es algo aceptable. Ante todo, debes conseguir que entienda que la sinceridad te hace sentir bien contigo mismo y con los demás. También te ayudará a ganarte respeto.

– Gratitud. Ser agradecido ayudará a tu hijo a potenciar la amistad y a que le valoren más. Y ya sabes que la mejor forma de inculcar este valor es el ejemplo. Puedes sugerir a tu hijo que empiece a agradecer a sus amigos lo que hacen por ellos mediante dibujos, mensajes de agradecimiento… Verás el resultado que tiene.

– Humildad. Muchos de los problemas de hoy en día, relacionados con la violencia infantil, tiene que ver con la prepotencia, la falta de humildad. Son niños que o bien quieren llamar la atención de forma desesperada por una ausencia tremenda de cariño, o porque han sido tan sobrevalorados y sobreprotegidos, que se creen de verdad por encima de los demás. Cuidado. Nadie es más ni menos. Y todos cometemos errores. La grandeza está en saber reconocerlos, que nada tiene que ver con agachar la cabeza en absoluta sumisión. Es lo que tu hijo debe entender.

Sin duda, existen otros muchos valores importantes: el esfuerzo, la perseverancia, la paciencia… Todos son importantes. Pero tal vez, para la convivencia con los demás, los que hemos resaltado, sean los más esenciales.

No esperes que el colegio se encargue de todo esto. No son ellos. Eres tú. Tú el que debe enseñar a tu hijo a respetar, a tolerar y a mostrar empatía hacia los demás. Cuando son pequeños, puedes utilizar el juego. Juega con él y enséñale mediante los juegos algunos valores.

Cuando sean más mayores, aprovecha el vínculo que has creado desde que era pequeño. Ellos te admiran, te quieren y no quieren defraudarte. Enséñales con el ejemplo y tendrás mucho camino hecho.

Fuente: guiainfantil.com

Aprendizaje cooperativo: dejar de competir en las escuelas para mejorar la sociedad

David Johnson y su hermano Roger fundaron, en los años setenta, el Centro de Aprendizaje Cooperativo de la Universidad de Minnesota, desde el que se han publicado más de 100 investigaciones y se ha formado a más de un millón de profesores de diferentes partes del mundo. Muchos han sido los premios otorgados a estos investigadores, aunque cabe destacar el Brock International Prize for Education en 2007, concedido por la Universidad de Oklahoma.Sus estudios iban encaminados a derrocar el aprendizaje competitivo e individualistaque inundaba los sistemas de enseñanza primaria, secundaria y universitaria de Estados Unidos y otros muchos países del mundo.

El aprendizaje cooperativo requiere un mayor esfuerzo para el logro, una mejora de las relaciones interpersonales y, también, de la salud psicológica. Este sistema es mucho más exigente que el individualista porque el alumno tiene que conectar al mismo tiempo con la tarea que debe realizar y con el grupo.

La interdependencia positiva

Los hermanos Johnson defienden que sentar a los chicos en círculo y decirles que son un grupo no significa que se esté creando un trabajo cooperativo. De hecho, se tienen que dar los cinco pilares de su metodología, en especial la interdependencia positiva. Esto significa que los participantes del grupo deben entender que el éxito individual no se dará si no triunfan todos (muy parecido a la filosofía ubuntu). Si alguien falla, todos pierden o, lo que es lo mismo, cada esfuerzo individual no será para beneficio propio, sino del grupo.

Este tipo de metodología (el aprendizaje cooperativo) se basa en que las personas se preocupan por el bienestar de los demás y, por tanto, también del propio. Esto es lo contrario de lo que alimenta nuestra sociedad, donde crece la cultura de ser el número uno aunque eso implique obstruir los esfuerzos de los otros.

Muchos profesionales de la educación se suman a esta idea, ya que los sistema de enseñanza de la mayoría de países dejan en un segundo plano la interacción entre los estudiantes. Sin embargo, esta interacción colaborativa es esencial y será la base de cómo aprenderán a trabajar en equipo, pero también de cuánta autoestima serán capaces de adquirir.

Atrás quedó una época en la que los estudiantes competían entre ellos para ver quién sacaba mejores notas y se sitúa por encima de los demás. Muchos profesionales de la enseñanza lo consideran un modelo caduco que hasta las empresas tecnológicas, como IBM, han desacreditado admitiendo oficialmente que solo contratan a profesionales que saben trabajar en grupo.

¿Qué opinas? ¿Mejor competir o colaborar?

Fuente: muhimu.com

¿Para qué sirve la escuela?

Dr. Ángel Palacio

Una pregunta trivial para la que todo el mundo tiene la respuesta. La escuela sirve para enseñar, porque a la escuela se va a aprender.

Si usted es una persona pragmática, que no le gusta perder el tiempo metiéndose en berenjenales especulativos, filosóficos, entonces puede quedarse tranquilo: termina de alistar a los muchachos, los mete en el carro, los deja a la puerta del colegio y se va feliz, porque sus muchachos se quedaron aprendiendo. Pero si a usted le gusta de vez en cuando incordiar la paciencia y darle mente a las cosas, entonces puede usted seguir preguntando: Y ¿para qué aprendemos? Porque sólo así sabríamos realmente para qué sirve la escuela.

El conocimiento no sucede en el aire. Es vectorial. Siempre conocemos, buscamos información, aprendemos para algo. Por lo pronto, conocemos con fines prácticos. El ser humano necesita el conocimiento para subsistir, para mantenerse en la vida. Saber defenderse de los animales, y de las inclemencias del clima. Saber recolectar frutos, cazar animales. También se usa para mejorar las condiciones de nuestra vida. Cultivar el mejor vino, producir más  cereales, construir casas más grandes y más cómodas.

Pero conocemos para otras cosas más. Conocemos para disfrutar del conocimiento. El hecho de conocer es sumamente satisfactorio. Vamos a conocer las cataratas del Niágara porque observar ese espectáculo nos da satisfacción.

No piense usted que esto de conocer para contemplar es una tontería. Las penas se mitigan con la contemplación, dice Santo Tomás. Y por eso nos gusta tanto viajar. Y de la contemplación sale la curiosidad, que es la madre de todas las ciencias.  La mayor parte de los descubrimientos científicos de que disfrutamos fueron descubiertos por pura  curiosidad. Volta no pensaba en baterías eléctricas cuando experimentó con las ranas. Y Thompson pensaba que nunca se le sacaría utilidad al descubrimiento del electrón.

Conocemos además para comprender el mundo. Comprender tiene dos estadios: entender e interpretar:

Entender las cosas es conocer cómo suceden y qué las causa. ¿Por qué llueve? ¿Cómo respiran los peces?

Interpretar las cosas, el mundo, la vida, la existencia es tratar de encontrar las razones por las que suceden. Es tratar de darle sentido. Dar sentido, aunque usted no lo crea, es una necesidad básica de los humanos. Conocemos, finalmente, para conocernos a nosotros mismos. El conocimiento nos sirve para entender nuestras emociones, dominar nuestros miedos, saber de qué se componen nuestros sueños, nuestras pasiones. Y así nos ayudan a la hora de tomar decisiones. Importante conocer lo que nos está permitido, lo que aparenta ser apetecible, pero es dañino. Cómo puedo establecer relaciones sanas con la naturaleza, la sociedad y conmigo mismo. Distinguir lo que es importante de lo que no lo es.

Los ilustrados ingleses, franceses y alemanes entendieron claramente que el ser humano nace incompleto y tiene que desarrollarse.  A ese desarrollo lo llamaron formación. Entendieron también que ese desarrollo, esa formación, se hacía adquiriendo conocimientos, a lo que llamaron instrucción. Y así la formación se basa en la instrucción y la instrucción tiene como finalidad la formación.  Instrucción + formación = educación. Pensaban que desarrollando seres autónomos, independientes física y moralmente, críticos, conocedores de que no están solos en el mundo, que necesitan del otro y el otro necesita de ellos, de que la existencia está llena de espejismos y podemos equivocarnos, estaban desarrollando la persona humana que traemos en germen cuando venimos a la vida. Y formando personas se obtenían seres felices y ciudadanos productivos.

Esta forma de pensar se vio contrapuesta a otra más pragmática. Lo importante es instruir. olvidándose de otras tonterías, preparar soldados para enfrentarse al invencible ejército de Napoleón, preparar obreros para trabajar en las minas del Rhin.

Al final este enfoque se impuso y pronto se extendió con el favor americano por todo el mundo con el nombre de educación progresiva.

Hoy, la educación que se imparte en las escuelas es pragmática, utilitarista y mercantilista -en palabras de Freire-. Y por eso está en crisis. Por eso vive en continua reforma. Ha descuidado la finalidad contemplativa, y por eso es aburrida. Y trata de evitarlo hablando de enseñanza lúdica. Como si la diversión más grande no fuera aprender. Conocer. Como si la satisfacción más grande de nuestro cerebro no fuera la adquisición de conocimientos. Como si algo valioso se pudiera conseguir sin esfuerzo y sin disciplina. Como si la “alegría de la escuela” no fuera otra que la cara de felicidad de los niños cuando aprenden. Ha matado el asombro y la admiración. Y por eso no prepara poetas, ni científicos ni mucho menos sabios, ni santos. La escuela de hoy mata la creatividad.

Ha olvidado la formación, desconociendo la advertencia de Rousseau: no se pueden conseguir ciudadanos productivos sino sobre la base de personas libres, responsables e inteligentes.

Quedan algunas escuelas humanistas. Muy pocas. Que Dios las proteja. Porque la sociedad monetizada de hoy no las valora.

PERFIL

“La escuela de hoy mata la creatividad”
El autor tiene más de 50 años en la enseñanza. Durante su estancia en el país ha impartido docencia en el Seminario Santo Tomás de Aquino, PUCMM, UNPHU, Colegio La Salle y Decroly.

6 cualidades que te convierten en un excelente docente

La calidad del docente depende de su vocación, interés y desempeño no solo en el área particular que imparte sino en todo el proceso educativo. Según los autores del libro “What makes great teaching?”, estos aspectos se relacionan con cualidades específicas que identifican a un excelente docente. Te invitamos a descubrirlas

 

1. Conocimiento pedagógico / Saber cómo dictar los temas

Un excelente docente no solo posee amplios conocimientos sobre la o las materias que imparte, sino que sabe cómo direccionar el contenido para que los estudiantes puedan entenderlo. Se requiere una comprensión sólida sobre los temas que se enseñan para plantear alternativas y lograr la adquisición de competencias específicas por parte de los estudiantes.

Aplicar diferentes métodos de enseñanza, personalizándolos según las características de cada clase es medular en el desarrollo de la profesión docente si se desea lograr buenos resultados. Los grandes maestros son capaces de evaluar los distintos mecanismos de pensamiento de los estudiantes e identificar los errores más frecuentes para trabajar sobre ellos.

2. Calidad de instrucción / Evaluar la práctica

Poder cuestionar y evaluar prácticas específicas es fundamental para determinar el avance de los estudiantes. El docente debe indagar en lo aprendido previamente por el estudiante, para posteriormente introducir paulatina nuevos conocimientos ligados con temas anteriores, de modo que el estudiante sume conocimientos en lugar de reemplazarlos.

Determinar cuánto tiempo necesitan los estudiantes para asimilar una información conforme a sus características es imprescindible para continuar con el programa de clase. La eficacia de la enseñanza dependerá de los resultados que manifiesten los estudiantes de acuerdo a sus posibilidades.

3. Ambiente de clase / Crear una atmósfera adecuada de estudio

Inducir el comportamiento de los estudiantes hacia un clima de aprendizaje, tolerancia y superación es una tarea difícil. Es deber del docente fomentar la proactividad de la clase, aumentando la exigencia con el paso del tiempo para obtener lo mejor de cada alumno, pero reconociendo sus logros para influir positivamente en su autoestima.

La autoestima se asocia a la eficacia ya que los estudiantes que se sientan contenidos desarrollarán mayor predisposición para enfrentar obstáculos en su educación y en su vida. El docente debe marcar el acierto de sus alumnos para incentivarlos a participar, ayudarlos a corregir sus errores mediante la comprensión del problema y valorar el esfuerzo, que no significa ser permisivos o aceptar menos de lo que cada estudiante puede dar.

4. Manejo del aula / Controlar todas las variables posibles en el desarrollo de una clase

Existen factores que todo docente necesita manejar aunque no estén directamente relacionados con el aprendizaje, sino que permiten su desarrollo y por ende son igual de importantes. El uso eficiente del tiempo para cada lección y la coordinación de recursos en el aula, por ejemplos, son capacidades inherentes en un excelente docente.

Para obtener un correcto funcionamiento del aula (fluido, ameno, participativo) el docente deberá manejar el comportamiento de los estudiantes, que se logra estableciendo reglas claras y conocidos por todos. Dichas normas se aplicarán constantemente con la finalidad de maximizar el aprendizaje de estudiante, ya que no podrás impartir conocimientos en un clima de distracción o desinterés.

5. Filosofía del docente / Definir concepciones sobre la materia, la enseñanza y el aprendizaje

Las concepciones que el docente tenga sobre la materia que imparte y el proceso de enseñanza-aprendizaje influirán sobre sus métodos pedagógicos. Las prácticas específicas que adopta un educador responden a una manera de comprender el mundo y transmitirlo, así como sus objetivos y teorías.

Delimitar las concepciones sobre qué es el aprendizaje, cuáles son sus modelos conceptuales y qué rol cumple cada parte en el proceso de educación, te ayudará a ser consecuente en tus clases. Los alumnos captarán la coherencia en los ejercicios que propongas, los métodos que ofreces para resolverlos y las alternativas que pueden implementar siguiendo el hilo de tus concepciones o cuestionándolas.

6. Comportamiento profesional / Contemplar todos los elementos de la educación

Un docente debe ser capaz de reflexionar sobre su propia práctica e intentar detectar debilidades y fortalezas que lo orienten durante sus clases y/o profesión. Además, es fundamental capacitarse continuamente para mantenerse actualizado con tendencias que perfeccionen su desempeño o que podrían resultar útiles para captar la atención de los estudiantes.

La comunicación continua con padres es otro elemento diferencial en un buen docente, pues conocer el ambiente familiar del estudiante será necesario si se desea buscar indicadores que permitan darnos una idea de cuán efectivo está siendo nuestra enseñanza, dónde deberíamos poner el foco o qué deberíamos cambiar. También se espera que el educador apoye a sus colegas, actitud inequívoca de su interés y comprensión de todas las partes que componen el proceso de educación del cual es parte.

Fuente: noticias.universia.pr

Generación Z reta al sistema educativo actual

Nathalia Romero
Santo Domingo

Revolución. Al ser una generación digital, ellos esperan que las herramientas digitales estén en el día a día de su vida estudiantil. El hecho de ser así les hace pensar que la tecnología no es ajena a ninguna de sus actividades.

José Díaz tiene 18 años y recientemente terminó el bachillerato. Este joven describe sus años de vida escolar como muy demandantes, tanto en el aspecto académico como el técnico, ya que estudió en un politécnico.

Narra que  en las enseñanzas se compartía una misma constante, el autoaprendizaje, ser autodidacta era la clave, y que al estudiante se le daba la introducción, se le explicaban los términos básicos o esenciales, se le daba una meta, y él mismo debía continuar solo, con su propia determinación de querer aprender y superarse. El ideal era que el maestro estuviera al lado para acompañarlo y guiarlo, pero no siempre era así. “Me habría gustado tener un mejor sistema de enseñanza, o al menos uno más personalizado” dice. Por las mismas enseñanzas, puntualiza, al final se acostumbró a ser autodidacta, por lo que es su forma favorita de aprender. Así como José, se expresan otros jóvenes pertenecientes a la generación Z.

Un reto para los docentes
Ruth Contreras es profesora desde hace más de 25 años y forma parte del grupo de maestros que se han tenido que adaptar a esta generación que ha crecido en la época de la inmediatez. Según lo que le ha tocado experimentar, asegura que hay una diferencia del cielo a la tierra entre la generación de estudiantes de hace 20 años con los de ahora. “Actualmente a los estudiantes no les gusta leer, y solo están interesados en lo digital. Les gusta lo inmediato, lo fácil. Se deprimen con facilidad, y no les gusta seguir las reglas”.

Ante esta situación, la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas opina que para los docentes es difícil muchas veces mantener la atención de chicos que de alguna forma ya lo han visto todo. “Aún las referencias más obscuras siguen siendo de uso común.  Una clase de pizarra y marcador se queda corta y debe ser suplementada con actividades vivenciales, recursos didácticos  divertidos, y enfoques novedosos”, puntualiza.

Asimismo, para la docente e investigadora Martha Rodríguez, la mayoría de los/as docentes, son “migrantes digitales”, por lo tanto, esta condición hace que tengan, primero que efectuar la transición en el aprendizaje constante de uso de tecnologías, de redes sociales, y de comprender su uso como parte de los beneficios para la docencia, en cualquiera de los niveles educativos: escolar (inicial, primaria y secundaria), superior universitario, formación técnica.

Resalta que los/as docentes de este tiempo, que son los que han trabajado con los millenials y ahora trabajan con la generación Z, tienen el reto de desarrollar competencias digitales como integrar el uso de las tecnologías en la planificación docente, utilizar el conocimiento para resolver problemas reales y complejos, brindando conocimiento que tenga valor añadido para la sociedad, y construir conocimientos que sean de provecho para los/as estudiantes.

Aterrizando el tema a nuestro país, para Rodríguez las limitantes que actualmente tiene el sistema educativo dominicano para conectar con la generación Z, como la falta de recursos tecnológicos en la mayoría de  escuelas y la poca conectividad a la internet, se pueden mejorar con el alcance de la conectividad con la coordinación entre instituciones y programas, por ejemplo: labores que se realizan desde República Digital, continuar con los procesos formativos en el uso e integración de las TIC dirigidos hacia los/as docentes, enseñándoles cómo integrar de forma efectiva el uso de las TIC en su planificación docente.

GENERACIÓN Z
Características
. Expertos en la comprensión de la tecnología. Multitarea. Abiertos socialmente desde las tecnologías. Rápidez e impacienia. Interactivos.

Ante lo educativo. Se sentirán más motivados/ as para realizar actividades, ejercicios, en las que tengan que hacer uso de sus dispositivos y de servicios en la web.

¿Dónde está la verdadera innovación en educación?

La innovación en el ámbito educativo siempre supone un proceso de transformación, pero ¿qué es lo que se entiende por innovación? Las habilidades de los docentes para atraer la atención de los alumnos o el trato directo entre alumno y profesor pueden ser elementos decisivos para implantar cambios en la clase.

Innovación es un palabra polisémica que se utiliza con muchos significados diferentes, adaptándola muchas veces a conveniencia. En lo que siempre hay acuerdo es en que supone un cambio. Éste se producen cuando existe una disconformidad: se está cansado de estar cansado de hacer lo mismo y de obtener, como es lógico, los mismos resultados. Si queremos innovar debemos iniciar un proceso de transformación para mejorar en algún aspecto que tiene que fijarse inicialmente. Puede que sea reducir el absentismo, introducir las TIC, mejorar la convivencia, favorecer la inclusión, etc.

El papel del docente

Una vez bien definida la meta estableceremos qué nos hace falta, cuánto tiempo estimamos que necesitaremos, a quién implicará y qué pasos hay que dar para conseguir los objetivos. Siempre con una evaluación y reflexión de cada acción que se realice.

Profesora y alumnos

La innovación en educación, en muchos casos, no habla de nuevos métodos de aprendizaje o enseñanza sino de cómo mejorar el proceso que favorezca el desarrollo de diferentes capacidades: la comunicación, la flexibilidad, la empatía, la creatividad, trabajar en grupo, favorecer la inclusión… Las competencias de los alumnos del siglo XXI reflejan que para que esto suceda se tiene que producir un cambio en el rol del docente.

Para ello hay que diferenciar entre capacidad y habilidad. En el caso de los docentes, se presupone la capacidad para enseñar por tener una carrera universitaria y haber hecho el Prácticum o Máster de Secundaria. Sin embargo, tener la habilidad de enseñar es conseguir que nuestros alumnos aprendan, atendiendo a sus necesidades concretas. Para conseguirlo podemos usar el método tradicional expositivo o utilizar cualquier metodología. Lo que parece claro es que hay que conseguir motivar al alumnado para despertar su curiosidad, que haga y se formule preguntas, y generar buenos mapas cognitivos. Esa es la verdadera innovación en educación.

La relación con el alumno: ¿germen de la innovación en educación?

Otro aspecto a tener en cuenta, es que en la escuela de hace 50 o 60 años el conocimiento personal entre el docente y el alumno era mucho más sencillo. Había una relación directa y estrecha. Se sabía quién era la familia, su contexto social, lo que hacía fuera de las aulas, etc. Ahora, esto ha cambiado. Aunque estamos en la era de la conectividad hay una gran desconexión entre las personas: ¿habría que recuperar la perspectiva humanista? Quizá nos hemos olvidado de que los alumnos de Infantil, Primaria y Secundaria están en pleno desarrollo personal, con todo lo que eso supone a nivel físico y mental. ¿Acaso el papel del docente podría ser más activo para ayudar más al desarrollo del ‘ser’, y no centrarse únicamente en lo que deben ‘conocer’ al final de curso? Estaría bien analizar si en la sociedad actual esto es también innovación en educación.

Las habilidades para afrontar el futuro: ¿novedosas?

El mañana es incierto pero el hoy está aquí y es ahora. No hay que formar a ciudadanos del futuro sino a personas del presente y, para ello, hay que dar a nuestros alumnos una formación adecuada y dotarles de recursos para afrontar la vida. Esto se puede conseguir haciendo que:

innovación alumnos
  • Aprendan a trabajar en equipo.
  • Sean responsables en el trabajo: sin favorecer el error como método de aprendizaje pero tampoco estigmatizarlo.
  • Desarrollen autonomía.
  • Sean conscientes de su aprendizaje y reflexionen para interconectar el conocimiento.
  • Evalúen las oportunidades y sepan aprovecharlas.
  • Avanzar y mejorar supone un esfuerzo pero se ve recompensado con la satisfacción de ser conscientes de superarse.

Ahora bien, ¿alguno de estos puntos puede ser considerado innovación en Educación?

Libros de texto: el gran dolor de cabeza al comprar los útiles escolares

Los altos precios de los libros de texto para la educación básica y media en los colegios privados es uno de los principales dolores de cabeza de los padres y madres cabezas de familias cada vez que se inicia un año escolar.

No es secreto que muchos centros educativos cambian de editora en sus listas de libros de texto a cambio de determinadas comisiones o compensaciones, pero en realidad el contenido de los textos, independientemente de la editora (Santillana, Susaeta, Norma, SM, entre otras) es el mismo, pues está vigente la disposición del Ministerio de Educación para que los textos se revisen cada cuatro años. Incluso, esa revisión se ha atrasado y están vigentes los mismos textos desde hace más de este tiempo.

Pero pagar más de RD$1,000 por cada libro para usarlo durante un corto período de 10 meses, para una familia con tres hijos y que cada uno requiera al menos 12 libros de texto, implica un gasto que superaría los RD$36,000 sólo por ese concepto, sin incluir cuadernos, útiles escolares, uniformes, calzados mochila y, por supuesto, inscripción y cuota mensual del colegio.

Por eso está creciendo entre los padres con hijos en colegios la búsqueda de alternativas y en ese proceso también se involucran los propios hijos que en procura de ahorrarles un dinerito hacen contactos con compañeros de cursos superiores a ver cuáles libros de texto tienen para comprarlos a mitad de precio o a menor valor, así como para intercambiarlos con los que dejan miembros de familias con estudiantes que no los vayan a utilizar.

Algunos colegios privados, de los que no usan la lista de libros como mecanismo de negocios, promueven con los padres y amigos de la escuela ferias de intercambio de libros en días específicos, para que puedan suplirse de los textos que necesiten y se ahorren una parte importante de los extraordinarios gastos que implica mantener a los hijos en colegios privados de nivel medio. Ni hablar de los de clases más pudientes, aunque en esos centros los padres tienen con qué pagar.

La buena labor del Gobierno de invertir 4% del producto interno bruto (PIB) en educación ha permitido una ampliación de la cantidad de aulas y provocado una emigración de muchos profesores del sector privado que, atraídos por los buenos salarios que ahora se pagan en las escuelas públicas, han decidido pasar al servicio docente estatal.

El resultado ha sido, de un lado, el cierre de algunos colegios privados pequeños ubicados en zonas de bajo poder adquisitivo. De otro lado, se ha producido un incremento extraordinario de solicitudes de inscripción de niños en las escuelas públicas, tan alto que hasta supera la capacidad de las nuevas aulas y por eso muchos cursos tienen 40 y hasta más estudiantes en los centros del Estado, lo cual es antipedagógico, pero a la vez se trata de una realidad social inevitable, dadas las necesidades de la gente.

La sobre demanda de solicitudes de ingresos de estudiantes a escuelas públicas se relaciona con diversos elementos (entrega gratuita de útiles escolares, incluidos los libros uniformes y calzado; entrega de desayuno y almuerzo escolar y, encima de todo, matrícula gratuita).

Solo queda esperar que la inversión del Gobierno en educación sea sostenida en el tiempo y que cada vez se enfoque mejor en cuanto a la mejora de la calidad educativa, además de la infraestructura. Esto contribuirá a que poco a poco la educación deje de ser un jugoso negocio para determinados sectores y se convierta en un servicio público efectivo a beneficio de los más necesitados para que sólo los ricos paguen colegios privados costosos, mientras las familias de clase media y los pobres puedan hacer uso de un servicio educativo público de calidad.

Fuente: eldinero.com.do

¡Cine en las aulas!

Cine, series, cortos, documentales… Los recursos audiovisuales tienen un gran potencial pedagógico cuando se integran dentro de la programación didáctica. Si además se da el salto a crearlos en clase, los beneficios se multiplican.

cine en las aulas

La película ‘Marte’, de Ridley Scott, se emplea en las clases de Física del Colegio Padre Enrique de Ossó de Zaragoza para que los estudiantes comprendan mejor las dimensiones del Espacio. Pero cuando van a trabajar la importancia de la empatía, la resiliencia y el aprovechamiento de las oportunidades, proyectan ‘Slumdog Millionaire’. En el CPR Badajoz, por otro lado, el alumnado de Infantil y Primaria visualiza ‘El Príncipe de Egipto’ para tomar contacto con la historia y época de la cinta, y luego realiza actividades relacionadas con los personajes y escenarios. Un ejemplo más: en el colegio Urkide de Vitoria emplean ‘En Busca de la Felicidad’ para hablar de autoestima.

Podríamos continuar la enumeración con las experiencias de otros muchos centros educativos, pero bastan estas propuestas para constatar que los recursos audiovisuales tienen un potencial educativo que va mucho más allá del puro entretenimiento.

Sí; es cierto que el cine, los documentales o los cortos tienen un importante componente de diversión que motiva, atrae, capta la atención y despierta la curiosidad de los más jóvenes. Pero es precisamente este hecho el que hace que pueda emplearse con éxito para abordar contenido curricular en cualquier materia y acercar al alumnado a todo tipo de problemáticas sociales: cambio climático y sostenibilidad, desigualdad de género, discriminación, violencia… “Incluso es posible visualizar anuncios de televisión: muchos de ellos son imprescindibles para ser analizados y tocar aspectos tan importantes como los estereotipos de belleza, los roles de género o la manipulación de la publicidad”, comenta Ingrid Mosquera, profesora adjunta de la Facultad de Educación de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR).

cine en las aulas

Criterios pedagógicos

La clave para hacerlo con garantías está, como ocurre con cualquier otro recurso, en que estos contenidos audiovisuales se empleen siempre con un objetivo pedagógico e integrados dentro de la programación didáctica, y no como una herramienta para distraer a los estudiantes. “Solo hace falta un poco de investigación sobre los recursos y plataformas existentes y planificación para encontrar las actividades adecuadas a los objetivos perseguidos”, afirma Sandra Mª Zurdo Robles, maestra de Audición y Lenguaje, coordinadora de convivencia del colegio Severiano Montero Sánchez de Peñaranda de Bracamonte en Salamanca y coordinadora del Proyecto ‘Cuento Sentimiento’ de Aulafilm, que promueve el uso del cine en las aulas.

Lo más interesante es que, cuando se siguen estos sencillos pasos, pueden emplearse independientemente del nivel educativo, adaptando siempre los títulos proyectados y el tipo de actividades, así como la duración de las proyecciones: no se puede olvidar que, cuanto más jóvenes sean los estudiantes, menos tiempo son capaces de mantener la atención. Para Emilio Delgado Villanueva, profesor de Ciencias en el Colegios Sagrados Corazones de Madrid, “contenidos con canciones o dibujos animados pueden ser muy útiles tanto en la transmisión de valores como de contenidos para los más pequeños, en los niveles de Infantil y Primaria. Para el alumnado de Secundaria y Bachillerato son ideales los documentales o fragmentos de estos o de películas”.

De hecho, muchos docentes defienden precisamente eso: el uso de escenas o extractos de los títulos seleccionados cuando son muy largos para, a partir de ellos, fomentar el debate. “A veces es interesante seleccionar aquellas partes que se puedan relacionar con el currículo, intentando no perder el contexto. En el caso del cine en las aulas hay áreas que dan más pie que otras. Por ejemplo, suelen ser interesantes para trabajar valores”, razona Pablo Bustos Morán, profesor de Biología y Geología en el IES Manuel de Falla en Coslada, Madrid.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

En casa se pueden hacer muchas cosas para que tus hijos no hereden tu fobia a las Matemáticas

Conseguir que los niños disfruten aprendiendo es fácil si se incorporan a la rutina cotidiana

Cuando los niños comienzan la escuela algunos padres reviven como una auténtica pesadilla el “miedo a las mates” de sus años de infancia. Se trata de uno de los bloqueos más reconocidos por las familias, que se ven incapaces de fomentar y reforzar los conceptos que los pequeños están aprendiendo en clase y se agarran a las academias y las extraescolares delegando esta tarea. Pero, ¿por qué es tan habitual que se atasquen las matemáticas? «Como todas las cosas complicadas -responde Malena Martín, madre, licenciada en matemáticas, profesora de secundaria y fundadora de la plataforma Aprendiendo Matemáticas, «pero sin duda el principal motivo es la forma en la que nos han enseñado. Si en el colegio el ritmo de las clases no es el adecuado para nuestros hijos, las explicaciones van demasiado rápidas, o bien la forma en cómo se presentan esas matemáticas es demasiado abstracta… es posible que se pierdan».

Esto se va agravado, prosigue, «por esa creencia tan habitual de «yo no sirvo para los números, no se me dan bien las matemáticas», que encima se transmite de padres a hijos», advierte. Pero sin duda, asegura, «hay otra manera de hacer matemáticas que permite que cualquier niño avance y además, lo haga de manera gratificante, divertida, y disfrutando del proceso, no sufriendo con este».

Según Martín, es posible trabajar las matemáticas de una forma «natural» y convertirla en un hábito que se puede incorporar a la rutina familiar y que permite desterrar viejos temores. ¿Cómo? «En casa podemos estimular el gusto por las matemáticas como ya hacemos por la lectura o con los hábitos de salud. De hecho, es fácil conseguir que los niños dejen de tener miedo y se abran al aprendizaje de las matemáticas si se divierten y comprenden lo que hacen. Si además los padres colaboran con ciertas rutinas, miel sobre hojuelas», asegura esta mujer, que comenzó la licenciatura siendo ya mamá de dos niños pequeños. Sus hijos, reconoce, despertaron en ella la preocupación por mejorar y renovar la didáctica de las matemáticas y la animaron a investigar en el área de las matemáticas manipulativas y lúdicas.

 

Para ella el único modelo que funciona para enseñar las matemáticas de una forma divertida y fácil es el del juego y el uso de materiales manipulativos. «Los niños tienen que ver y tocar las matemáticas. Solo partiendo de ahí, se puede hacer que los niños vayan de manera autónoma descubriendo los conceptos, en lugar de aprendiéndolos de memoria. No es lo mismo partir de la práctica y poco a poco ir llegando a lo abstracto, que partir de esto último». Como ella misma dice, se trata de «un modelo de aprendizaje que conecta con las necesidades y los talentos de cada niño y que favorece el desarrollo del pensamiento lógico de una forma creativa».

Y, sobre todo, respeta la evolución de cada niño. «Los niños menores de seis años deberían el 90% de su tiempo jugando y manipulando material, no con un papel haciendo sumas y restas. En Alemania hasta que no entran en Primaria no hacen nada de números, ni de lecto-escritura, y cuando lo hacen avanzan en cuestión de meses lo que aquí nuestros niños tardan años sufriendo. Es una pena el desconocimiento que hay en algunos colegios sobre el proceso de aprendizaje».

Matemáticas de «estar por casa»

Para comenzar con este aprendizaje Malena Martín nos ofrece cuatro consejos para trabajar las matemáticas desde casa:

Los materiales manipulativos.Son recursos que permiten a los niños aprender practicando. Por ejemplo, con unas regletas numéricas los niños visualizan los números y realizan investigaciones que les llevan a entender por sí mismos las operaciones aritméticas y sus propiedades como la conmutativa de la suma o de la multiplicación. Con un ábaco, los niños aprenden el sistema decimal y desarrollan estrategias de cálculo mental. Hay muchos materiales educativos para aprender matemáticas e incluso nosotros mismos podemos fabricar en casa con cartulinas o reciclando objetos cotidianos como tapones, rollos de papel higiénico o envases.

Los juegos de mesa. Son los grandes aliados para consolidar lo aprendido y desarrollar la memoria. También es recomendable ofrecerles juegos de ingenio y lógica que les ayuden a desarrollar su razonamiento lógico, algo básico en la resolución de problemas matemáticos.

Los libros o cuentos. La literatura es una buena herramienta para acercar las matemáticas desde una perspectiva diferente a la habitual.

Y por último, y más importante: la confianza. «Los padres deben transmitir una actitud tranquila, de confianza, de que sus hijos pueden. Quizás tardarán más que otros, pero ellos pueden. Y si no quieren, pues igual ahora no es su momento. No forzarles y esperar porque seguro, seguro, que lo acaban haciendo».

Fuente: abc.es