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¡La batalla del puente Duarte!

Tony Raful
En lo que puede denominarse en la  jerga o en el código militar como batalla entre dos fuerzas encontradas en el terreno de la lucha armada, pueden destacarse durante la revolución constitucionalista de abril de 1965, los combates ocurridos la tarde del 27 de abril en la cabeza occidental del puente Duarte. Algunos  oficiales que estuvieron bajo el mando del grupo golpista de la Base Aérea de San Isidro,  han llegado  a negar que ocurriera dicha batalla. Sin el menor asidero ni prueba convincente que pudiesen aportar, intentan rehuir su responsabilidad en los efectos y consecuencias de aquel violento enfrentamiento.

Durante todo el día 26 y  la mañana del 27 de abril, aviones de la Fuerza Aérea dominicana, estuvieron haciendo incursiones de ametrallamiento contra las posiciones constitucionalistas de manera sistemática.

La idea de ablandar o  disolver la resistencia del puente Duarte con los ataques de fuego  continuos, consistió  en preparar el terreno para la penetración de las columnas  militares del Centro de Enseñanza de la Fuerzas Armadas (CEFA), en horas de la tarde.   El primer teniente Rafael Martín Michel Peguero, estuvo al frente de una unidad  militar  integrada por alrededor de cincuenta soldados, que tenía la defensa del perímetro de la cabeza del puente Duarte, desde el mismo 25 de abril de 1965.

Esta unidad militar fue prácticamente aniquilada por los ametrallamientos aéreos, hasta tal grado, que ya, al mediodía del  martes 27 de abril, se había desmoronado la defensa organizada militar. Cientos de civiles perecieron durante las incursiones aéreas. Había una dispersión de las fuerzas constitucionalistas y el camino estaba  preparado para  que las tropas del CEFA entraran a la ciudad de Santo Domingo.

Precedidos de una hilera de tanques o tanquetas de guerra (alrededor de 16), con dos soldados en cada extremo de cada tanque, con la gorra militar virada, hacia atrás, entraron los efectivos mientras ocasionales disparos de resistencia dispersa se producían en el entorno. Llegaron  hasta la avenida Duarte  con la calle Teniente Amado García Guerrero, tomaron la Duarte hacia  arriba y retornaron  al entramado  de las calles José Martí y  Doctor Betances, intentado convertir la escuela pública Perú, que estaba en la misma  calle Amado García, como cuartel general de operaciones. Debido a la estrechez de las calles, los tanques de guerra se movilizaban con cierta dificultad.

Desde diferentes ángulos se iniciaron los ataques a los soldados del CEFA.  Bombas molotov empezaron a ser lanzadas contra los tanques, siendo incendiados  de inmediato e imposibilitando sus desplazamientos, lluvia de balas desde azoteas y callejones obstruían los movimientos militares, los constitucionalistas lograron dividir  los escuadrones militares creando el mayor desconcierto entre las filas de los soldados de San Isidro, varias bazucas lograron ser disparadas y destrozar varios tanques, una de ellas manipulada por el propio Montes Arache.  Gente  saliendo de todas partes, como insuflada de resortes morales y de furia desconocida, acosaron al contingente  militar, y en menos una hora y media, entre  cuatro y  cinco y treinta de la tarde, el escenario de la guerra era conmovedor. 14 tanques capturados, la mayoría incendiados,  cientos de muertos y heridos, y una verdadera estampida   de militares huyendo, unos hacia  la parte baja del puente Duarte intentando cruzar el rio Ozama a nado, y otros corriendo temerariamente hacia el puente Duarte. El  asesor militar del cuerpo de “Hombres ranas” de la Marina de Guerra, el italiano Illio Capocci, le pidió al legendario comandante, Manuel Ramón Montes Arache, que  tomaran a “San Isidro” de inmediato, aprovechando el pánico y la derrota  humillante sufrida. Montes Arache pospuso la acción para  coordinar las operaciones posteriormente.  En un seminario organizado por la Secretaría de las Fuerzas Armadas dominicanas, varios oficiales de “San Isidro”, que estuvieron ese  día allí, confesaron que si los constitucionalistas hubiesen llegado a San Isidro esa noche, hubiesen tomado la Base Aérea sin disparar un solo tiro. Lo que había allí era un sentimiento de derrota y vergüenza.

El propio ex -Embajador Bartlow Martin, en su libro “El destino dominicano”, revela que los oficiales norteamericanos que llegaron  el 28 de abril a la base de San Isidro, encontraron a  muchos oficiales llorando y dispuestos a  entregarse al sector constitucionalista, y a otros desertando.  Esto no puede ser desmentido sin faltar a la verdad. Además, si no se hubiese producido la batalla del puente Duarte y no hubiesen sido derrotadas las tropas del CEFA,  jamás habría ocurrido la injusta invasión militar unilateral del gobierno norteamericano.

La infame carta del coronel Pedro Bartolomé Benoit, pidiendo la invasión de Estados Unidos, es el documento probatorio histórico, de la apabullante derrota de la batalla del puente Duarte. Datos desclasificados del gobierno norteamericano confirman que dicha invasión a nuestra Patria se produjo luego de conocerse la victoria militar de los constitucionalistas, milagro impensable que trastornó a W. Tapley Bennett, arguyendo que la revolución había caído en manos  de los comunistas, ante el asilamiento del  presidente Molina Ureña y sus ministros, así como los principales líderes el PRD,  desconcertados por la negativa terca  del propio embajador norteamericano de acceder a buscar una mediación negociada al conflicto.

El sector de  “San Isidro”  no ganó una sola batalla en los enfrentamientos que tuvo con fuerzas constitucionalistas. La “operación limpieza” de la zona norte de la ciudad, sólo pudo realizarse con la complicidad y asesoramiento técnico y logístico de las tropas invasoras, impidiendo que el grueso de las fuerzas constitucionalistas  pudiesen cruzar el cordón de seguridad, ante el agotamiento de las municiones. Aún así, los combatientes impidieron durante  más de una semana que  los efectivos del CEFA, pudieran  avanzar  a todo lo largo del cementerio y calles aledañas de la avenida Máximo Gómez.

Fuente:listindiario.com

La vida amorosa del patricio Juan Pablo Duarte

Aunque tuvo dos compromisos serios, la vocación patriótica del prócer no le permitió llegar a casarse.

Aunque muchos insisten en ver al patricio Juan Pablo Duarte como un ser inmaculado y puro, incapaz de sucumbir a las pasiones más humanas, la realidad es que Duarte amó mucho en su vida. El amor de pareja no le fue ajeno, pues a la edad de 23 años estuvo comprometido por primera vez.

En el libro “Apuntes duartianos”, el historiador Pedro Troncoso Sánchez detalla que fue en 1836 cuando al joven Juan Pablo le sobrevino lo natural e inevitable.

“Se enamoró de María Antonieta Bobadilla y ella le correspondió”, dijo. El Museo de Duarte conserva la sortija que éste le diera a Bobadilla como señal de compro- miso.

Otra novia

José Joaquín Pérez Saviñón, director del Instituto Duartiano, comenta el desenlace de la primera historia de amor del patricio: “Por razones que se desconocen el compromiso se rompió”. Pero Duarte tendría oportunidad de volver a enamorarse, esta vez de una descendiente de catalanes y pariente de varios patriotas, Prudencia Lluberes, La Nona.

Troncoso Sánchez dice en “Apuntes duartianos” que “esta segunda novia recibió, como la primera, su promesa de matrimonio simbolizada en una sortija”.

Pero, dice Pérez Saviñón, esta segunda relación fue la más bella de su vida, pero sucumbe ante su agitada existencia.

En “Duarte romántico”, el discurso de ingreso en el Instituto Duartiano de Emilio Rodríguez Demorizi, el historiador describe cómo la vocación patriótica no le permitió relaciones duraderas. “En Duarte no hay un solo elemento volitivo que pueda separarse de su ideal romántico, de su ideal de Patria (…) Hasta cuando el amor le encadena fugazmente, una y otra vez, la Patria está presente y se interpone victoriosa”.

“Nona” Luberes, eterna enamorada

Siempre perseguido por sus ideales, Duarte amó, pero no pudo seguir con Prudencia “Nona” Lluberes. Pérez Saviñón comenta que Yovanny Ferrúa escribió un artículo destacando que ya en el exilio, Duarte quiso casarse con ella por poder, pero no lo dejaron porque ya padecía tuberculosis. “Incluso le rompían a ella las cartas que él le mandaba por temor al contagio, por eso no se conservan cartas amorosas de Duarte”, dice el presidente del Instituto Duartiano.

Pérez Saviñón asegura que Prudencia siempre esperó y soñó con el Padre de la patria.

No se casó nunca. “Cuando trajeron los restos de Duarte, Nona vivía frente al parque Colón y la sacaron al balcón ya ciega, muy anciana y se dice que ella dijo: ‘Hasta aquí te he seguido Juan Pablo’, y a los pocos meses murió”, narra.

Un amante del sexo femenino

En los “Apuntes de Rosa Duarte”, del Instituto Duartiano, edición y notas de Emilio Rodríguez Demorizi, Carlos Larrazábal Blanco y Vetilio Alfau Durán, se destaca un curioso pasaje durante la estancia de Juan Pablo Duarte en Hamburgo, ciudad de Alemania, adonde llegó en octubre de 1844, luego de ser exiliado por Pedro Santana.

Luego de asistir a diversas actividades y visitar los monumentos más representativos de la ciudad, Duarte dice: “Debo a la alta sociedad hamburguesa, o si se quiere, a la aristocracia, muchas pruebas de estimación y respeto; el considerar que estaba sufriendo por mi patria me atrajo muchas simpatías hasta en el sexo bello.

Las hamburguesas son afables, pero lo que las hace más amables es que unen la amabilidad al decoro”.

Aunque se conoce poco de su vida en Venezuela, el director del Instituto Duartiano refiere la existencia de una venezolana (la cual al parecer no sucumbió a los encantos del patricio) a quien Duarte dedicara, en el exilio, el poema “Súplica”, cuyos versos rezan: “Si amoroso me vieran tus ojos/ acabaran mis penas en bien/ pues quitaras así de mi sien/ la corona que ciñe de abrojos (…)”.

Hijos

Mientras en el país se mantiene la versión de que Duarte no se casó nunca y mucho menos que tuvo hijos, el Boletín 117 del Archivo General de la Nación, llamado “La familia Duarte. La genealogía al servicio de la historia”, Antonio José Guerra Sánchez hace referencia a las Teorías de las descendencias de Juan Pablo Duarte Díez.

Dice Guerra Sánchez: “En diferentes épocas, algunos autores (entre los que se cita al periodista e historiador, originario de Arecibo, Puerto Rico, Luis Padilla D’Onis), han pretendido indicar descendencia del Patricio Juan Pablo Duarte, a través de su prima Vicenta Díez, en sus hijas Carmen Sandalia y Sinforosa Duarte Díez”. Sin embargo añade que se desconoce que existiese una Vicenta Díez y aún menos se sabe de cuál de los hermanos de la madre del prócer fue hija.

Lo que si es cierto es que Duarte no se casó, y según Pérez Saviñón no lo hizo “porque dijo claramente que se había casado con la patria, todos sus afanes fueron por la Patria. El amor por la patria fue superior a todo, incluso siendo ya un anciano vencido, todavía pensaba en la patria. Se sacrificó por su espíritu de servicio”, dice.-

Fuente: listindiario.com

Actividades para realizar en el aula con motivo al natalicio de Duarte

El siguiente material, los maestros y maestras pueden usarlo en las aulas a propósito de la celebración del natalicio de prócer dominicano Juan Pablo Duarte, el 26 de enero.

En la actualidad se concibe la enseñanza de las ciencias sociales de una manera dinámica, valorando los saberes previos, teniendo  la investigación como  matriz del aprendizaje, estimulando la lectura crítica, entre otros elementos fundamentales para alcanzar un aprendizaje significativo entre los estudiantes. Por lo que se hace necesario utilizar estrategias innovadoras y ejecutar actividades que involucren a los estudiantes en la construcción del conocimiento.

Ahora bien, ¿de qué manera se puede convertir la figura de Juan Pablo Duarte en un agente de debate en las aulas de los centros educativos dominicanos que contribuya a su correcta valoración  por parte de estudiantes y docentes?

Dentro de las estrategias y actividades que se pueden desarrollar se encuentran las siguientes:

Indagación bibliográfica. Que los estudiantes consulten en la biblioteca diferentes libros sobre la vida del patricio. Respondiendo algunas interrogantes, tales como: ¿De qué manera funcionaba  la sociedad dominicana en los tiempos que a Duarte les tocó vivir?  ¿Cuáles eran las ideas políticas predominantes? ¿Qué opinión tenía Duarte sobre los haitianos?  Esas preguntas ayudarán a que los estudiantes se formen una apreciación genérica sobre el personaje que estamos trabajando.

Lluvias de ideas. Solicitar a los estudiantes que redacten tres oraciones sobre el tema que estuvieron investigando. Luego indicarle que realicen un dibujo de la sociedad dominicana desde  1822 hasta 1844.  Los trabajos producidos  se presentarán en el aula. Además, motivar que los estudiantes opinen sobre los trabajos que realizaron sus compañeros y compañeras.

Mesa redonda. El docente  y los estudiantes seleccionan algunos pensamientos de Duarte para que los participantes presenten de forma escrita su opinión sobre los mismos  a favor o en contra de las ideas duartianas.

Buscando en el periódico. Sugerir que los estudiantes consulten diferentes medios escritos nacionales e identifiquen problemas sociales e imaginen cuál sería la posición de Duarte y presentarla por escrito con su debida justificación. Por ejemplo, los partidos políticos, la migración haitiana, entre otros.

Dramatización. Formar equipos de trabajo para representar a través de un drama la vida de Juan Pablo Duarte.  Cuando culmine la presentación efectuar  un conversatorio sobre los temas tratados y los aprendizajes generados.

Canciones. Proponerle a los estudiantes escribir canciones relacionadas con la vida de Duarte en sentido general o algunos aspectos en específico. A las canciones deben agregarle música  y  coreografía para presentarla en el aula.

Excursiones. De común acuerdo con los estudiantes organizar excursiones a las calles, parques, avenidas o plazas que llevan el nombre de Duarte. Cada visita debe estar acompañada de una guía o lista de las actividades que serán realizadas por los estudiantes en el lugar.  En el caso de la calle que los estudiantes realicen un recorrido por la misma, visitando las residencias o negocios existentes, entregándole copias de algunos pensamientos del patricio, acompañados de un comentario.  Otra actividad importante sería gestionar un permiso en el ayuntamiento y organizar en esa calle una presentación de canciones, poesías y dramas en honor a Duarte.

Además, decorar la calle con los colores patrios y mensajes extraídos del pensamiento duartiano.

Con relación a las plazas o parques los centros educativos debieran coordinar con los ayuntamientos y realizar un apadrinamiento cultural de las mismas para tanto en el mes de enero como durante todo el año efectuar actos culturales teniendo como escenario esos lugares. En las aulas formar comisiones que de manera rotatoria lo visiten para limpiarlo y decorarlo.  Debido a que generalmente  los lugares mencionados tienen un busto de Duarte, los estudiantes pudieran organizar concursos de dibujos y los mejores trabajos recibir algún premio.

En las plazas o parques, durante un período de tiempo determinado convertir a los estudiantes en guía turístico. De manera que conduzcan a las personas que visiten el lugar hacia donde se encuentra el busto de Duarte, ofreciéndoles informaciones sobre la vida de ese dominicano ilustre, acciones políticas y militares y lo más importante su pensamiento político.

Igualmente resulta favorable la organización de exposiciones históricas, mediante la recolección de fotografías, afiches, libros, videos relacionados con la vida y la obra de Juan Pablo Duarte.

Rally del pensamiento duartiano.  Haciendo un recorrido por una determinada área urbana o rural del municipio los estudiantes identificarán puntos visibles, donde  realizarán una parada en la cual un estudiante o un equipo leerá y comentará  pensamientos de Duarte, dramatizará acontecimientos de su vida, cantará una canción, leerá una poesía, o presentará un afiche de su autoría. En el punto donde culmine el rally se cantará el Himno Nacional dominicano.

Las sugerencias pedagógicas propuestas no son excluyentes,  simplemente representan pautas que orientan hacia tópicos diferentes de trabajar en el aula las ciencias sociales en la búsqueda de conectar el discurso curricular con la práctica docente.

Fuente: educando.edu.do

Origen y fundación de la Sociedad Secreta La Trinitaria

Conoce los aspectos relacionados a la Sociedad Secreta la Trinitaria, su fundación y desarrollo. Fue creada por Duarte junto a jóvenes instruidos por él, con el propósito de independizar a nuestro país del yugo haitiano.

Hablar de los orígenes de la Trinitaria es remontarnos al Juramento de nuestro Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, de independizarnos de toda potencia extranjera.

Luego del recorrido de Duarte por Estados Unidos y Europa, regresa al país con la idea de que fuéramos un país libre, es por eso que el 16 de julio de 1838 funda junto a jóvenes valientes la Sociedad Patriótica conocido con el nombre de la Trinitaria.

Juan Pablo Duarte logró obtener el apoyo de la mayoría de los jóvenes de Santo Domingo y localidades aledañas, como San Cristóbal. Este grupo de jóvenes fue instruido por él con el propósito de independizar la Republica Dominicana de la dominación haitiana.

Fue fundada en el hogar de Juan Isidro Pérez de la Paz, situada en la actual calle Arzobispo Nouel, frente a la iglesia del Carmen.

Su nombre se debió a la división del grupo en tres. Los nueve miembros fundadores fueron: Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra, Benito González, Felipe Alfau y Juan Nepomuceno Ravelo.

Cada nuevo miembro que ingresaba a la Sociedad Secreta ‘La Trinitaria’ debía traer consigo tres personas más, estos se hizo con la finalidad de despertar en los jóvenes el patriotismo dormido.

Posterior a la fundación de La Trinitaria, se funda otra sociedad llamada La Filantrópica, ésta perseguía el mismo propósito de lograr independizar nuestro país, pero a través de la escenificación de obras de teatro de corte nacionalista.

La Trinitaria no operó como célula en todo el país, aunque reunió en su seno la intelectualidad joven de la época, principalmente los pertenecientes a la pequeña burguesía.

Los miembros de la organización no fueron identificados por las autoridades, aunque no fue un secreto para la población la existencia de un grupo considerable de jóvenes que luchaban por la independencia de la parte Este de la isla.

Asimismo, los trinitarios tuvieron que hacer frente a distintos sectores criollos, que como el de los afrancesados, que dirigía Buenaventura Báez y el de los conservadores, encabezados por Tomás Bobadilla, no creían en la independencia pura y simple que planteaba Duarte.

Los trinitarios, y en particular Juan Pablo Duarte, confrontaron serios problemas con los sectores conservadores de la parte Este de la isla, por lo que sus actividades tenían que desarrollarse en la mayor clandestinidad.

No obstante, Duarte buscó el concurso de los jóvenes haitianos pequeños burgueses enemigos de Boyer con el objeto de lograr sus propósitos de liberar el territorio donde había nacido.

De ahí, que Duarte usó la táctica y la estrategia al unirse a los haitianos enemigos de Boyer para derrocarlo y luego tratar de proclamar la independencia que añoraba. Para estos fines utilizó al trinitario Ramón Matías Mella para concretizar su apoyo al movimiento La Reforma.

Fuente: educando.edu.do

El legado de Duarte generación tras generación

Duarte dejó a la nación un gran legado por sus acciones de valentía y lucha, para que hoy seamos un pueblo libre e independiente.

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

Un día como hoy, 27 de febrero, recordamos a esos hombres valientes que proclamaron nuestra Independencia Dominicana; Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella.

Duarte fundó la sociedad secreta La Trinitaria, inspiró y ayudó a dirigir la Guerra de la Independencia de 1844. Año donde al grito de “¡Dios, Patria y Libertad!”, Sánchez izó la nueva bandera dominicana, mientras que Mella disparó el legendario Trabucazo en la Puerta de la Misericordia.

Fue así como nació la nueva república bajo la forma de un gobierno republicano y democrático, en un pueblo libre que rechazaba cualquier imposición extranjera.

Legado de Duarte a la nación

Sin duda alguna, Duarte dejó a la nación un gran legado por sus acciones de valentía y lucha, para que hoy seamos un pueblo libre e independiente. Mensajes de perseverancia en sus frases célebres para recordar: “Trabajemos por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”, “Vivir sin Patria, es lo mismo que vivir sin honor”.

El historiador Juan Daniel Balcácer, presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, expone que: “En cada una de las gestas históricas en las que se ha ido moldeando y solidificando el ethos nacional, puede constatarse cómo hombres y mujeres extraordinarios han sabido sacrificar y ofrendar hasta sus propias vidas con tal de defender el honor nacional y nuestros símbolos patrios”.

A pesar de que este año se conmemora el 142 aniversario de la muerte de Juan Pablo Duarte, sigue en sus descendientes la herencia que les dejó el patricio: el amor por la Patria. “Siento mucho orgullo de llevar la sangre de un hombre que lo dio todo por esta nación, más que entregar su amor a una familia, lo entregó a la libertad del pueblo”, expresó Augusto Duarte Camilo, descendiente.

Historia de la familia Duarte, cuarta generación

Augusto Duarte Camilo (1940), nació en San Francisco de Macorís. Pertenece a la cuarta generación de Juan Pablo Duarte. Su abuelo, Eugenio Duarte, era primo segundo del patricio.

Duarte cuenta que  vivió una niñez rodeada de fincas de cacao y café, propiedades de su padre, quien además tenía franquicias de farmacias y fundó la primera emisora de San Francisco de Macorís llamada “La voz del progreso”.

Retrato de Eugenio Duarte; primo segundo de Juan Pablo Duarte. Abuelo de Augusto Duarte Camilo.

Recuerda que su abuelo fue quien les inculcó a la familia el amor por la Patria: “Él siempre le decía a mis padres que éramos familiares de Juan Pablo Duarte, en ese entonces estaba pequeño, pero fui creciendo consciente de la relación que nos une”.

A sus dieciséis años inició su lucha para lograr la democracia de los dominicanos junto a militares que formaban parte de la conspiración hacia Rafael Leónidas Trujillo. En contra de la dictadura del tirano, estuvo preso por ser dirigente del Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Tras una condena de treinta años, perduró cinco  en prisión.

Desde ese entonces, sus esfuerzos para mantener en alto el legado del patricio, han sido significativos. Es creador de la Fundación Juan Pablo Duarte, allí conserva documentos y memorias de sus antepasados.

Retrato de Augusto Duarte Camilo en 1983.

Duarte Camilo es un amante del arte. Conserva cuadros pintados por él, así como instrumentos musicales: “El arte es una herencia que nos dejó Juan Pablo, ya que también era pintor y tocaba guitarra”, expresa.

¿La historia está bien contada?

“Es una pregunta difícil de contestar, porque la historia siempre se escribe con intereses”.

Sobre la Patria opina que: “No es la que Duarte soñó y nos dio, porque lo que enseñó no lo estamos viviendo. Tampoco ese sacrificio de Mella cuando despertó con su Trabucazo la conciencia nacional, ni cuando Sánchez tuvo que valerse de nuestros enemigos para combatir problemas nacionales”.

Historia de la Independencia Nacional Dominicana

La República Dominicana declara su Independencia de la dominación haitiana el 27 de Febrero de 1844 y se constituye como un estado independiente.

Dominación Haitiana

La parte española de la isla fue invadida por la naciente República de Haití por razones de tipo económicas, sociales y políticas siendo la de mayor importancia la preservación de su propia independencia frente a un vecino que mantenía el sistema esclavista y que por sus propios intereses era un potencial enemigo de la recién creada república negra, en la que había sido abolida la esclavitud.

La invasión se produce casi sin ninguna oposición militar dada la diferencia numérica de ambos lados. La parte este o española tenía una población inferior al pueblo haitiano de esa época, además de la desorganización y miseria producto de la Guerra de la Reconquista en la parte española. Por otra parte, España estaba en franca decadencia y enfrentando los movimientos independentistas en el territorio continental y había perdido el interés por esta posesión cuyas minas de oro ya estaban agotadas.

La ocupación haitiana de la parte oriental de la isla duró 22 años. Esta ocupación, que pretendía anexar el territorio oriental a Haití, produjo inmediatamente un gran malestar y repulsa en los habitantes españoles dado sus irreconciliables diferencias de idioma, cultura, religión y su organización política, pero sobre todo por su concepción diferente del derecho de propiedad de la tierra.

Movimientos separatistas

La ocupación generó resistencia, desobediencia civil e incluso algunas conspiraciones que fueron develadas y hechos prisioneros o condenados a muerte sus miembros en un régimen que representaba cada día más el oprobio natural de una dominación extranjera.

La Trinitaria

En 1838 y después de regresar de estudiar en Europa y convencido por los vientos del Liberalismo que azotaban el viejo continente, Juan Pablo Duarte funda la organización secreta La Trinitaria cuya meta fue la creación de una Patria independiente de toda dominación extranjera.

La Trinitaria creció rápidamente dentro de la juventud y se extendió a las principales ciudades del país producto del trabajo tesonero y también como resultado de una sociedad artística llamada La Filantrópica que por medio de obras de teatro iba llevando el mensaje independentista.

Cuando el Presidente Boyer es derrocado por un movimiento revolucionario haitiano, se presentan coyunturas que precipitan los acontecimientos en la parte oriental de la isla firmemente decidida a terminar con el yugo opresor.

En ese momento existían cuatro movimientos separatistas como nos menciona Frank Moya Pons en su Manual de Historia:

1.El movimiento independentista encabezado por Juan Pablo Duarte

2.Movimiento pro-español, del cual eran exponentes en Santo Domingo los sacerdotes Gaspar Hernández y Pedro Pamiés, y en Puerto Plata el veterano General Andrés López Villanueva.

3.Movimiento pro-ingles, se inclinaba a buscar la protección de Inglaterra a cambio de ventajas comerciales y lo encabezaba un propietario de Las Matas de Farfán de apellido Pimentel.

4.Los Afrancesados: compuesto por hombres maduros, la mayor parte de los cuales habían ocupado puestos administrativos dentro del gobierno haitiano anterior y que creían poder alcanzar la eliminación del dominio haitiano con ayuda de Francia, (los afrancesados) a cambio de otorgarle a esta potencia privilegios políticos, arancelarios y territoriales. Sus cabecillas visibles eran un rico propietario de Azua llamado Buenaventura Báez (que luego se convirtió en dictador) y el importante abogado y comerciante Manuel Joaquín Delmonte.

El Gobierno provisional haitiano ordenó que se realizaran elecciones municipales el día 15 de Junio de 1843, elecciones que fueron ganadas en su mayoría por los miembros de la Trinitaria en el sector oriental, victoria que agudizaría la lucha contra la dominación haitiana e hizo que el General Gérard o Herard con sus tropas iniciara la persecución de los trinitarios en todo el país, obligando a Duarte a embarcarse subrepticiamente hacia Saint Thomas para evadir dicha persecución.

El movimiento quedó bajo la dirección de Francisco del Rosario Sánchez y buscando lograr nuevos adeptos lograron “conquistar” para la causa a Tomás Bobadilla, antiguo funcionario del régimen de Boyer que el nuevo gobierno haitiano había dejado fuera. También conquistaron los hateros del este del país, un grupo de personas privilegiadas por la colonia mediante la entrega de grandes cantidades de tierra y sus líderes eran los hermanos Pedro y Ramón Santana.

Declaración de Independencia

Aunque Juan Pablo Duarte, el Padre de la Patria, se hallaba ausente, la noche del martes 27 de febrero de 1844, en la Puerta del Conde de la ciudad de Santo Domingo, la República Dominicana era proclamada por Francisco del Rosario Sánchez, jefe del movimiento tras la ausencia de Duarte, Tomás Bobadilla y Briones, representante de los conservadores, Ramón Matías Mella, Manuel Jiménez, Vicente Celestino Duarte, José Joaquín Puello, Gabino Puello, Eusebio Puello, Eduardo Abreu, Juan Alejandro Acosta, Remigio del Castillo, Jacinto de la Concha, Tomás de la Concha, Cayetano Rodríguez, Félix María del Monte y otros patriotas, quienes expresarían a a las autoridades haitianas su indestructible resolución de ser libres e independientes, a costa de nuestras vidas y nuestros intereses, sin que ninguna amenaza sea capaz de retractar nuestra voluntad.

Ese 27 de febrero se izó la Bandera Dominicana en la Puerta del Conde. Ondeó en la ciudad de Santo Domingo la bandera bordada por Concepción Bona y María Trinidad Sánchez, junto con otras damas. La Bandera había surgido de un proyecto presentado por Juan Pablo Duarte, aprobado el 16 de julio de 1838 en La Trinitaria, donde se presentaron los colores y la forma de la enseña que representaría al nuevo estado, que se denominaría “República Dominicana”.

La naciente república quedó dirigida por una Junta Central Gubernativa bajo el poder de los conservadores hasta el 14 de noviembre de 1844 en que Pedro Santana es electo como el Primer Presidente Constitucional de la República Dominicana.

Fuente: nuestroshijos.do

Rendición de cuentas de Juan Pablo Duarte

Por su honradez, Duarte es un referente importante para nuestra juventud. El objetivo de liberar a nuestro país de yugo haitiano, queda reflejado en todos los valores humanos que como persona mantuvo durante su trayectoria.

Esta imagen representa la rendición de cuentas por Duarte:

Fuente: educando

Poemas de Juan Pablo Duarte

La Cartera Proscrito

Cuán triste, largo y cansado;cuán angustioso camino, señala el ente divino al infeliz desterrado. Ir por el mundo perdido a merecer, su piedad, en profunda oscuridad el horizonte sumido.

Que triste el verlo pasar tan apacible y sereno, y saber que allí en su seno es la mansión del pesar.

El suelo dejar querido de nuestra infancia testigo, sin columbrar a un amigo de quien decir me despido.

Pues cuando en la tempestadse ve guerrear la esperanza,estrellase en la mudanza la nave de la amistad.

Y andar, andar errabundo, sin encontrar del camino el triste fin que el destino le depare aquí en el mundo.

Y recordar y gemir por no mirar a su lado, algún objeto adorado a quien; te acuerdas? decir.

Llegar a tierra extranjera sin idea alguna ilusoria, sin porvenir y sin gloria,sin penares ni bandera.

Himno

Por la cruz, por la patria y su gloría denodados al marchemos: si nos niega el laurel la victoria,del martirio la palma alcancemos.

Del inicuo en el alma no cabe por la patria el aliento rendir, pero el hombre virtuoso bien sabe que por ella es honroso morir.

El esclavo soporta su suerte aunque oprobia su triste vivir; pero el libre prefiere la muerte al oprobio de tal existir.

Pueda, pueda ese mísero esclavo sin honra y sin patria alentar, que el libre, el honrado y el bravo a la patria sabrán libertar.

Los que queden, patricios hermanos nuestros restos sabrán inhumar, y los restos de tantos hermanos como buenos harán respetar.

Los que queden dirán a sus hijos: aquí, hijos, supieron morir por nosotros, y en cantos prolijos nuestros nombres se oirán repetir.

Los que queden sabrán diligentes nuestros hechos gloriosos narrar, y las glorias de tantos valientes nuevos hechos impulsar.

Los que queden, del patrio cruzado, los ejemplos sabrán imitar, y la sangre del patrio soldado sus hermanos sabránla vengar.

A la Patria vendiendo al León fiero iscariote pensó encadenar: pero el Dios que profana el ibero las cadenas le impulsa a quebrar.

Adelante, patricio constante, por la patria a vencer o morir: es infame quien dude un instante que sin patria es mejor no vivir.  Nacionalismo “Nuestra    Patria    ha    de    ser   libre   e
independiente de toda potencia  extranjera
o se hunde la isla”.

Unidad de las razas 

“Los blancos, morenos,
cobrizos, cruzados,
marchando serenos,
unidos y osados,
la patria salvemos
de viles tiranos,
y al mundo mostremos
que somos hermanos”.

Poder

“Todo poder dominicano está y deberá estar
siempre, limitado por la ley y ésta  por la
justicia, la cual consiste en dar a cada uno
lo que en derecho le pertenezca”.

Romance

Era la noche sombría,
de silencio y de calma;
era una noche de oprobio
para la    gente   de   Ozama.

Noche de mengua y  quebranto
para la Patria adorada.
El recordarla tan sólo
el   corazón   apesara.

Ocho los míseros eran
que mano aviesa lanzaba,
en pos  de sus compañeros
hacia la extranjera playa.

Ellos que al nombre de Dios,
Patria y Libertad se alzaran;
ellos que al pueblo le dieron
la Independencia anhelada.
Lanzados fueron del suelo
por cuya dicha lucharan;
proscritos, sí, por traidores
los que de lealtad sobraban.

Se les miró descender
a la ribera callada,
se les oyó despedirse,
y de su voz apagada
yo recogí los acentos
que por el aire vagaban.

Fuente: educando.edu.do

Actividades para realizar en el aula con motivo al natalicio de Duarte

El siguiente material, los maestros y maestras pueden usarlo en las aulas a propósito de la celebración del natalicio de prócer dominicano Juan Pablo Duarte, el 26 de enero.

En la actualidad se concibe la enseñanza de las ciencias sociales de una manera dinámica, valorando los saberes previos, teniendo  la investigación como  matriz del aprendizaje, estimulando la lectura crítica, entre otros elementos fundamentales para alcanzar un aprendizaje significativo entre los estudiantes. Por lo que se hace necesario utilizar estrategias innovadoras y ejecutar actividades que involucren a los estudiantes en la construcción del conocimiento.

Ahora bien, ¿de qué manera se puede convertir la figura de Juan Pablo Duarte en un agente de debate en las aulas de los centros educativos dominicanos que contribuya a su correcta valoración  por parte de estudiantes y docentes?

Dentro de las estrategias y actividades que se pueden desarrollar se encuentran las siguientes:

Indagación bibliográfica. Que los estudiantes consulten en la biblioteca diferentes libros sobre la vida del patricio. Respondiendo algunas interrogantes, tales como: ¿De qué manera funcionaba  la sociedad dominicana en los tiempos que a Duarte les tocó vivir?  ¿Cuáles eran las ideas políticas predominantes? ¿Qué opinión tenía Duarte sobre los haitianos?  Esas preguntas ayudarán a que los estudiantes se formen una apreciación genérica sobre el personaje que estamos trabajando.

Lluvias de ideas. Solicitar a los estudiantes que redacten tres oraciones sobre el tema que estuvieron investigando. Luego indicarle que realicen un dibujo de la sociedad dominicana desde  1822 hasta 1844.  Los trabajos producidos  se presentarán en el aula. Además, motivar que los estudiantes opinen sobre los trabajos que realizaron sus compañeros y compañeras.

Mesa redonda. El docente  y los estudiantes seleccionan algunos pensamientos de Duarte para que los participantes presenten de forma escrita su opinión sobre los mismos  a favor o en contra de las ideas duartianas.

Buscando en el periódico. Sugerir que los estudiantes consulten diferentes medios escritos nacionales e identifiquen problemas sociales e imaginen cuál sería la posición de Duarte y presentarla por escrito con su debida justificación. Por ejemplo, los partidos políticos, la migración haitiana, entre otros.

Dramatización. Formar equipos de trabajo para representar a través de un drama la vida de Juan Pablo Duarte.  Cuando culmine la presentación efectuar  un conversatorio sobre los temas tratados y los aprendizajes generados.

Canciones. Proponerle a los estudiantes escribir canciones relacionadas con la vida de Duarte en sentido general o algunos aspectos en específico. A las canciones deben agregarle música  y  coreografía para presentarla en el aula.

Excursiones. De común acuerdo con los estudiantes organizar excursiones a las calles, parques, avenidas o plazas que llevan el nombre de Duarte. Cada visita debe estar acompañada de una guía o lista de las actividades que serán realizadas por los estudiantes en el lugar.  En el caso de la calle que los estudiantes realicen un recorrido por la misma, visitando las residencias o negocios existentes, entregándole copias de algunos pensamientos del patricio, acompañados de un comentario.  Otra actividad importante sería gestionar un permiso en el ayuntamiento y organizar en esa calle una presentación de canciones, poesías y dramas en honor a Duarte.

Además, decorar la calle con los colores patrios y mensajes extraídos del pensamiento duartiano.

Con relación a las plazas o parques los centros educativos debieran coordinar con los ayuntamientos y realizar un apadrinamiento cultural de las mismas para tanto en el mes de enero como durante todo el año efectuar actos culturales teniendo como escenario esos lugares. En las aulas formar comisiones que de manera rotatoria lo visiten para limpiarlo y decorarlo.  Debido a que generalmente  los lugares mencionados tienen un busto de Duarte, los estudiantes pudieran organizar concursos de dibujos y los mejores trabajos recibir algún premio.

En las plazas o parques, durante un período de tiempo determinado convertir a los estudiantes en guía turístico. De manera que conduzcan a las personas que visiten el lugar hacia donde se encuentra el busto de Duarte, ofreciéndoles informaciones sobre la vida de ese dominicano ilustre, acciones políticas y militares y lo más importante su pensamiento político.

Igualmente resulta favorable la organización de exposiciones históricas, mediante la recolección de fotografías, afiches, libros, videos relacionados con la vida y la obra de Juan Pablo Duarte.

Rally del pensamiento duartiano.  Haciendo un recorrido por una determinada área urbana o rural del municipio los estudiantes identificarán puntos visibles, donde  realizarán una parada en la cual un estudiante o un equipo leerá y comentará  pensamientos de Duarte, dramatizará acontecimientos de su vida, cantará una canción, leerá una poesía, o presentará un afiche de su autoría. En el punto donde culmine el rally se cantará el Himno Nacional dominicano.

Las sugerencias pedagógicas propuestas no son excluyentes,  simplemente representan pautas que orientan hacia tópicos diferentes de trabajar en el aula las ciencias sociales en la búsqueda de conectar el discurso curricular con la práctica docente.

Fuente: educando.edu.do

Duarte: un hombre sencillo y revolucionario

Carolina Jiménez
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Santo Domingo

Cada 26 de enero conmemoramos el natalicio de uno de los tres padres de la patria; Juan Pablo Duarte y Diez. Un hombre sencillo, revolucionario y activista.

Duarte (1813-1876),  nació en la ciudad de Santo Domingo, durante el período conocido como el de la “España Boba”. Fueron sus padres Juan José Duarte, oriundo de Vejer de la Frontera en la provincia española de Cádiz, y Manuela Diez Jiménez, oriunda de El Seibo, hija a su vez de padre español y madre dominicana.

Durante su niñez, se destacó por su gran deseo de superación y amor por los estudios. En esta etapa recibió clases sobre teneduría de libros, filosofía y Derecho Romano.

A la edad de quince años, Duarte fue enviado a estudiar a Nueva York, desde allí pasó a Francia y posteriormente a Barcelona, España.

Después de haber viajado gran parte de Europa por cuestiones académicas entre 1828 y 1831, y de haber entrado en contacto con la Revolución de julio, Duarte regresó a Santo Domingo decidido a iniciar un movimiento revolucionario.

En 1838 fundó y lideró el movimiento secreto llamado “La Trinitaria”, donde exponía sus ideales y pensamientos en pro de la libertad dominicana. Dentro de sus primeros miembros se encontraban: Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra de Castro, Benito González, Felipe Alfau y Juan Nepomuceno Ravelo (más adelante se unirían Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, adquiriendo un rol protagónico junto a Duarte).

Los trinitarios realizaban su trabajo político a partir de una estructura celular clandestina. Los iniciados hacían el juramento de luchar por la independencia de la República Dominicana bajo el lema “Dios, Patria y Libertad”.

En 1843 al inicio de la revolución contra Boyer que repercutió en la parte oriental de la isla, Duarte encabezó el movimiento reformista en la ciudad de Santo Domingo.  Un papel decisivo que lo llevó al liderato de los republicanos que luchaban por la independencia.

La situación lo obligó, más tarde, junto a otros compañeros a abandonar el país. “Pero al ausentarse del territorio nacional sus compañeros, encabezados por Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, llevaron a cabo las gestiones finales del movimiento. Redactaron el Manifiesto del 16 de enero de 1844 en el cuál quedaron plasmados los principios republicanos y liberales que Duarte predicó durante años y ratificaron, en el cuerpo de ese documento, la firme voluntad de crear un Estado soberano”.

Después del 27 de febrero regresó a su patria, y se incorporó a la Junta Central Gubernativa dominada por los sectores más conservadores, que no tenían fe en la viabilidad de la República. Se inició un proceso de luchas internas que culminó con la expulsión del territorio nacional de los patriotas fundadores del Estado dominicano. Ese Estado que nace a la vida pública, llevando en su seno oportunistas, conservadores y anexionistas en las más altas posiciones, usurpadas a los iniciadores del movimiento separatista, que encarnaron siempre la vocación de sacrificio y el amor a la libertad de la mayoría del pueblo.

A sus 63 años de edad, falleció en Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 1876.

Una de sus frases más emblemáticas fue: “¡Vivir sin patria, es lo mismo que vivir sin honor!”.

En la República Dominicana, dentro de los lugares que llevan en honor su nombre, está el Pico Duarte, siendo la montaña más alta del Caribe. Su casa natal, donde vivió junto a su familia desde su llegada a Santo Domingo,  se convirtió en un museo.

Último exilio: Muerte

“El 7 de junio de 1864, Duarte fue enviado como cónsul al exterior con el objetivo de recolectar fondos para la causa restauradora. Esta misión terminó por convertirse en otra especie de exilio, aunque no se puede afirmar que esa fuera la intención del gobierno restaurador. A Duarte le fue ofrecida una pensión honorífica que fue incumplida y se quedó en Venezuela con su familia, subsistiendo de ingresos provenientes de una fábrica de velas. A pesar de que el presidente Ignacio María González le pidió que regresara, Duarte permaneció en Venezuela hasta su fallecimiento, el 15 de julio de 1876, en Caracas.

Sus restos fueron trasladados a suelo dominicano en 1884, irónicamente, por el gobierno de Ulises Heureaux, dictador de ascendencia haitiana, quien lo declaró Padre de la Patria junto a Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella. En 1944, los restos de los tres Héroes Nacionales fueron sepultados en el Altar de la Patria, donde se encuentran. Duarte sentó las bases para el advenimiento de una República que como estado democrático garantizara la igualdad de oportunidades y la libertad de sus ciudadanos”.