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Los mejores recursos para profesores disponibles en Internet

Internet es esa fuente de conocimiento donde se puede encontrar prácticamente todo. En lo relativo a educación, los recursos para educación en Internet se están volviendo imprescindibles al permitirnos el acceso a un mundo de posibilidades en unos pocos segundos, y de forma muy sencilla.

Editorial DM

Esta editorial online mexicana ofrece recursos educativos (tanto gratuitos como de pago) a docentes que imparten clase desde Preescolar a Bachillerato. Su catálogo incluye materiales didácticos para imprimir y herramientas de Evaluación Diagnóstica, Intermedia y Final. Asimismo, disponen de planeaciones didácticas para que el profesorado organice y planifique de manera más eficaz el desarrollo del currículo en el aula. Editorial DM ha desarrollado también la app gratuita Edukamigos para dispositivos móviles Android e iOS; con ella, los estudiantes aprenden y repasan de manera entretenida Matemáticas, Geografía, Historia, Ciencias Naturales, Arte…

20 recursos de Internet imprescindibles para cualquier profesor 12

Coursera

Una plataforma educativa asociada a las universidades y organizaciones con más de 700 cursos. Permite el acceso a cursos de calidad realizados por profesores de las universidades más prestigiosas. Los cursos están en inglés y las clases se imparten mediante vídeos que incluyen subtítulos para facilitar el seguimiento del curso en cualquier idioma.

20 recursos de Internet imprescindibles para cualquier profesor 13

Miríada X

Esta web de Cursos Online Masivos en Abierto (MOOC) cuenta con recursos de las 1232 universidades iberoamericanas que forman la Red Universia. Procedentes de más de 23 países de Iberoamérica, ofrece cursos de la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad Politécnica de Valencia o la Universidad Politécnica de Cartagena.

20 recursos de Internet imprescindibles para cualquier profesor 14

SkilledUp

Un buscador con cerca de 100.000 cursos gratuitos y de pago de más de 300 proveedores. Aunque su web esté en inglés, en su catálogo cuenta con cursos en varios idiomas, incluido el español, cuyos precios oscilan entre los 0 y los 50 dólares.

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Teachers.io

Este servicio online gratuito para profesores permite organizar el calendario escolar y compartirlo con sus alumnos a través de la herramienta myHomework Student Planner. Sus avanzadas herramientas hacen que sea más fácil supervisar y enseñar habilidades de organización en un mundo digital.

Las mejores plataformas educativas para aprender jugando. ¿Cuál eliges? 9

Socrative

Una de las plataformas online educativas más reconocidas se llama Socrative: juegos y aplicaciones para que estudiantes de todo el mundo puedan “aprender jugando”, un modelo que cada vez tiene más adeptos. Además, cuenta con cuentas para profesores específicas para que puedan monitorizar el avance de sus alumnos.

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LearningApps

Aunque con una interfaz que podríamos considerar obsoleta, la magia de LearningApps está en su interior. Una plataforma muy atractiva en cuanto a las posibilidades para crear aplicaciones didácticas, con fines educativos, y publicarlas en su web. Otra opción es utilizar las aplicaciones que otros han creado, con el ánimo de aprender de los contenidos que tratan.

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Better Lesson

Better Lesson no es una plataforma orientada al alumnado, sino al profesorado: recursos y aprendizaje para profesores, para todo tipo de materias: matemáticas, ciencias, lengua y literatura o mucho más. La plataforma te conectará con un experto en cada materia, el cual te echará una mano a medida que aprendes cada lección. La filosofía de la plataforma: si muchos sectores profesionales tienen entrenadores, ¿por qué los profesores iban a ser menos?

Las mejores alternativas a Youtube para subir tus vídeos educativos 3
TeacherTube

Estamos acostumbrados a utilizar Youtube como herramienta de educación, gracias a sus innumerables contenidos. ¿Y si existiese un Youtube específico para profesores? TeacherTube cumple precisamente con este objetivo: vídeos educativos pensados para que los profesores puedan utilizarlos en sus aulas. Dispone de múltiples categorías de vídeos sobre todo tipo de temas, así como también otros muchos recursos para usar en clase.

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PlanBoardApp

La planificación y programación de una clase es, en ocasiones, tremendamente compleja. PlanBoard quiere ponerlo mucho más fácil, ayudándote a la organización de cada clase y permitiendo también la colaboración de todo el equipo docente de, por ejemplo, un centro al completo.

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Wikispaces

Los wikis son herramientas excelentes para usar en clase y buscar la colaboración entre los alumnos: permiten no sólo acceder a una página web para comprobar su contenido, sino también modificarlo y editarlo como se considere necesario, en cada momento. Wikispaceses una plataforma para crear este tipo de wikis, que tiene un especial foco en el mundo de la educación a través de su iniciativa Wikispaces Classroom.

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Google Earth

Hace unos años comenzó a estar disponible como una iniciativa que parecía ciencia-ficción, y que ha terminado formando parte de nuestro día a día. Google Earth es excelente para todo lo relacionado con el posicionamiento de cualquier lugar en la tierra: permite hacer visitas virtuales por todo el mundo, ver imágenes, fotografías e información representativa de cada lugar, y todo sin movernos de la silla. Genial para la asignatura de geografía y con posibilidades que pueden extrapolarse a muchas otras materias.

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GoodReads

Siempre procuramos fomentar la lectura entre los jóvenes, y ¿por qué no hacerlo a través de una red social? GoodReads tiene este objetivo, y si bien es una red social universal (es decir, no está especializada en el sector educativo) sirve tanto para que los profesores recomienden libros, como para comprobar el avance de los alumnos y sus novelas favoritas. Pocas comunidades de lectura hay que sean tan grandes como GoodReads, que sin duda puede convertirse en un gran aliado para el profesor.

10 herramientas educativas para que los docentes ahorren tiempo 1

Cerebriti

El caso de Cerebriti ya lo hemos contemplado aquí y en algunas de nuestras recopilaciones, y es que de forma muy sencilla y visualmente atractiva para los alumnos —de múltiples niveles y edades— puede convertirse en una excelente plataforma de aprendizaje basado en juegos. Con decenas de temas y miles de juegos ya creados, la parte educativa —llamada Cerebriti EDU— pone el foco en su uso dentro del aula.

20 recursos de Internet imprescindibles para cualquier profesor 1

TED-Ed Lessons

Miles y miles de vídeos creados específicamente para compartir conocimiento con el mundo, y que han sido guionizados específicamente para explicar determinados conceptos a los chavales (y a los que no son tan chavales). Aunque ya hablamos de las TED-Ed Lessons por aquí, reiteramos que son pequeñas píldoras de conocimiento en vídeos de corta duración, y que pueden encajar perfectamente en lecciones de múltiples asignaturas y materias.

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Diccionario de la Real Academia Española

Antes era imprescindible tener un buen diccionario en clase, ahora todas esas definiciones las tenemos en Internet. El Diccionario de la Real Academia Española es accesible desde cualquier dispositivo a través de esta dirección, rápido y directo. Conviene tenerlo a mano para explicar alguna definición específica, aunque esto no hace que no sea interesante tener un buen diccionario en papel en clase. ¿Por qué? Porque no todo va a ser Internet, ¿no?

20 herramientas de gamificación para clase que engancharán a tus alumnos 4

Edmodo

Es la red social por excelencia del mundo educativo, se llama Edmodo y en este artículo hablamos sobre las razones para aplicarla en clase. No sólo permite conectar con tus estudiantes, mandarles mensajes, tareas o información adicional; también permite la comunicación con las familias de una forma directa.

Geogebra, una práctica herramienta para aprender matemáticas 1

Geogebra

Si lo tuyo es el campo de las matemáticas o alguna de las materias que heredan de ella, Geogebra es una visita obligada de tanto en cuanto. Un sencillo programa online con el que explicar muchos conceptos de una forma visual muy atractiva y fácil de llevar a cabo. Por aquí explicamos los fundamentos de ésta herramienta, perfecta para aprender matemáticas, álgebra, geometría, cálculo o estadística, y con mucho material ya creado que podemos aprovechar.

Tu blog

Crear un blog para clase es algo extraordinario. Permite no sólo llevar un registro de las actividades que vamos realizando, también incluir a los alumnos para que ellos tomen el protagonismo en su formación, expliquen conceptos o amplíen sus conocimientos con pequeños trabajos. Además, les estaremos incluyendo en la creación de contenidos en Internet, dándoles un espacio y un nombre; añadir el editor de tu blog (sea cual sea, aquí te dimos las mejores plataformas para crear gratis un blog para educación) a tu barra de marcadores es siempre una buena idea.

15 herramientas para evaluar a los estudiantes 2

Kahoot!

Un poco de diversión de vez en cuando nunca está de más, y Kahoot!la ofrece. Última hora, lección ya terminada… ¿por qué no dar un repaso con un concurso con puntuaciones? Harás que tus chavales se esfuercen al máximo por conseguir una buena puntuación, mientras repasan conceptos sin ni siquiera darse cuenta. Existen miles de packs de preguntas ya creados, aunque es ideal que te crees tu propio concurso con las preguntas personalizadas al máximo, y adaptadas a lo que hayáis explicado y estudiado a lo largo de las clases. También te proponemos algunas otras plataformas más que te ayudarán a evaluar a tus estudiantes.

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Wikipedia

Y dejamos en el último lugar a la enciclopedia que relevado a un segundo lugar a aquellos innumerables tomos en papel. Wikipedia, la enciclopedia libre, nos permitirá obtener rápidamente información sobre todo tipo de materias. Es cierto que hay que tener cuidado en algunos casos, pero para eso también podemos tener en mente otras opciones como las enciclopedias más tradicionales en formato tradicional, por ejemplo la Britannica. Y en cualquier caso recuerda las opciones multi-idioma disponibles en estas plataformas, y que nos permitirán aprender y ensayar en otros idiomas. Si quieres algo más viable, échale un vistazo al proyecto Scholarpedia.

La tarea de educar: Compartida entre maestro y familia

Emelinda Padilla
Santo Domingo

Acostumbro a recalcar en mis cursos y talleres a maestros y equipos de gestión que “cada niño o niña que llega a la escuela, no lo hace solo/a. Con él/ella viene también su familia y todo lo que ese sistema representa y significa”.

Este reiterado énfasis resulta de una práctica repetida que observo en la realidad de nuestra escuela: “Los maestros y otros actores del quehacer educativo están llenos de prejuicios y creencias con relación a la validez y conveniencia de integrar y dar participación a las familias en los procesos de enseñanza”. Cuando pienso en cómo aportar para lograr cambios en ese sentido, me pregunto si estarán esos maestros formados para que puedan dialogar con las familias u otros adultos sobre sus niños.

Así como en la tarea de educar convergen especialistas de diferentes áreas, es innegable que la familia es determinante en el desarrollo socioemocional, psicomotor y lingüístico del niño. No todas las familias educan a sus hijos de igual forma, la educación de la familia va generando en los niños valores, actitudes, temores, alegrías.  Mientras más se alejan los valores que impone el centro educativo de las formas de crianza de la familia, más difícil será acercarse a ella y a los niños.

Este proceso se torna más complejo cuando la educación está dirigida a familias y niños provenientes de los sectores económicos y sociales menos favorecidos, ya que entran en relación “expectativas, supuestos y mitos recíprocos, provenientes de mundos con códigos culturales distintos”.

Entonces surge otra pregunta: ¿Están los docentes preparados para relacionarse con un mundo cultural distinto de aquel del cuál provienen? Desde ese punto de vista, y reconociendo a este profesional como un ser humano, con creencias y actitudes propias, y no como un mero transmisor de conocimientos, es indispensable que en su formación autoevalúe su desarrollo como persona, de tal forma que reconozca sus fortalezas y debilidades, y se valore a sí mismo, para que de este modo pueda aquilatar a los otros en sus fortalezas, y descubrir también sus limitaciones.

Estoy segura de que muchos de nosotros hemos conocido centros educativos donde está prohibida la entrada de los padres a las aulas de clases y donde sólo se les convoca para informarles sobre tal o cual tema de interés particular o común (“Mientras menos metan sus narices en la escuela, mucho mejor”). Indudablemente esto es el reflejo de los miedos e incertidumbres de los docentes, quienes perciben a las familias de sus alumnos como enemigos y amenazantes para el establecimiento y la cultura que se les entrega.

No obstante, la manera de vivir que tiene la familia es la primera fuente de aprendizaje para los niños y las niñas, y la vida democrática también se aprende en la práctica familiar. En consecuencia, se requiere aprender a integrar la cultura de la familia y los recursos del medio natural y social, como bases fundamentales del proceso educativo.

No podemos continuar enseñando las mismas cosas a niños y niñas de contextos, realidades y culturas diferentes. La estandarización de los contenidos hace que “lo que se enseña” esté muy alejado de los conocimientos, intereses y motivaciones de los estudiantes. Al tiempo de que dificulta cada vez más las posibilidades de integración y participación de las familias en los procesos del aula y en el ambiente diverso que en ella se conjuga.

Pretender contar con familias participativas y cercanas a la vida de la escuela, implica que aceptemos y aprovechemos la riqueza de sus diferencias, valorarlas en vez de rechazarlas, promoverlas en vez de ocultarlas y validarlas en vez de descalificarlas.

Al igual que sus hijos, los padres y todo el sistema familiar que rodea a los alumnos, deben sentirse cómodos en la escuela, aceptados en lo que son y en lo que creen, identificarse con la comunidad educativa y sentirse parte importante de ella.

Así y no de otra forma, la tarea de educar será compartida felizmente entre escuela-familia y comunidad.  Donde todos crecemos, aprendemos y somos parte de un espacio que se relaciona armónica y constructivamente. Una escuela que enseña a todos y con todos..

¿Es útil expulsar a un alumno de clase?

¿Es eficaz expulsar a un alumno de clase cuando interrumpe constantemente? ¿Se le está privando de su derecho a la educación? ¿O debe prevalecer el derecho del resto de compañeros a seguir el desarrollo de la clase? Este es un debate siempre abierto en la comunidad educativa que se ha vuelto a reactivar tras una reciente advertencia de la Academia Americana de Pediatría. Este organismo considera que expulsar a un alumno de clase o del colegio es una medida contraproducente, ya que puede generar más abandono escolar y los chicos tienen más riesgo de incurrir en comportamientos inapropiados, como consumir drogas.

Que a los alumnos se les expulsa de clase es una realidad en las aulas españolas, más propia de Secundaria. Pero ni sucede todos los días, ni de forma excepcional. De hecho, esta sanción está regulada en decretos de convivencia o de derechos y obligaciones de los alumnos que aprueba cada Comunidad Autónoma. Normas que, luego, cada centro educativo adapta en su plan de conviencia.

Según cometa una falta leve, grave o muy grave, el alumno pueden ser expulsado de clase diez minutos, —«lo más frecuente», dice Inmaculada Suárez, responsable del servicio del Defensor del Profesor del sindicato de profesores ANPE—, una hora, o en los casos más graves, varios días de una materia o de todas, o hasta una semana del colegio (por ejemplo, si acosa a un compañero).

En casos de acoso escolar, se le puede expulsar una semana del colegio

«Si se abusa y no se sabe utilizar no es una medida efectiva. Pero sí es útil cuando se aplica correctamente porque los demás alumnos no pierden esa hora y el estudiante expulsado aprende la lección», explica José Miguel Campo, secretario general del Colegio Profesional de la Educación y profesor de Secundaria en un instituto de Torredolones. «En mi centro con 1.200 alumnos solo habremos expulsado un día de clase a entre 15 o 20 alumnos en todo el curso».

Más allá de las faltas de respeto

«La expulsión a veces es imprescindible, pero hay que utilizarla con mesura y ponderación porque tiene el riesgo de que el alumno pueda utilizarla en su propio beneficio. A veces basta con avisarle de que será expulsados y, ante la preocupación de cómo reaccionaran sus padres, el chico rectifica», añade José Luis Carbonell, pedagogo y profesor de la Escuela de Familia de la Fundación Proforpa.

Para los profesores tampoco es un plato de gusto, pero los comportamientos en el aula sobrepasan en ocasiones la falta de respeto, como advierte Inmaculada Suárez. No es tan raro que un alumno «tire un estuche a la pizarra cuando el profesor está explicando, ponga los pies encima de la mesa, coma un bocadillo, escuche música o se ponga a bailar en clase. En estos casos sí se expulsa al alumno. Pero cuando un chico habla con otro solamente se les llama la atención», asegura Suárez.

Fuente: abc.es

Sentarse bien en clase puede mejorar la salud postural en la edad adulta

Sentarse correctamente en clase o que la mochila no supere el 10% del peso corporal son algunas de las recomendaciones para adquirir una buena salud postural desde la infancia y evitar dolencias que pueden llegar a ser crónica.

La mayoría del tiempo que pasan los niños en la escuela están sentados, sobre todo según van avanzando cursos y la enseñanza-aprendizaje requiere de más atención y concentración para asimilar conocimientos. Estar tantas horas en una silla deriva muchas veces en la adquisición de malos hábitos que no siempre se corrigen correctamente y que terminan arrastrándose a lo largo del tiempo afectando a nuestra salud postural.

“Es muy difícil que los adultos cambien sus malos hábitos posturales porque llevan toda su vida haciéndolo así. En la infancia somos libros en blanco: si aprendemos correctamente, continuaremos haciéndolo bien”, apunta María Cruz Gómez Alcántara, miembro de la Comisión de Fisioterapia en la Empresa y Ergonomía del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid. “Al igual que el agricultor cuida la planta desde que es una semilla, nosotros debemos cuidar nuestro cuerpo”, añade esta fisioterapeuta.

Salud postural: la prevención como el mejor remedio

Según datos de este colegio profesional, los problemas derivados de una mala higiene postural adquirida en la infancia es la tercera de las causas de baja laboral en la edad adulta, por detrás del embarazo y la gripe estacional. Sin embargo, no siempre se presta la atención que esta educación se merece ni en la escuela ni dentro del entorno familiar.

Por esta razón hace casi diez años que se puso en marcha en la Comunidad de Madrid  la campaña ‘Prevención del dolor de espalda en escolares’. El objetivo principal es intentar prevenir desde pequeños lesiones musculo-esqueléticas provocadas por malas posturas. Unas lesiones que suelen aparecen si esos malos hábitos se arrastran a la edad adulta y se repiten de manera persistente en las actividades de la vida diaria o en el entorno profesional.

niño salud postural

“Además, si nuestro organismo tiene sobrepeso o somos personas sedentarias, aumentamos el riesgo de que estas lesiones pasen de agudas a crónicas. La consecuencia más grave sería una lesión irreversible que limitase para realizar determinadas actividades o ejercer una profesión”, advierte Gómez Alcántara, que también forma parte del comité científico de esta campaña de prevención en la que participan más de 40 fisioterapeutas de manera voluntaria.

“Pero no es la única secuela. Hay otra que a priori puede parecer menos grave, pero de la que es más difícil calcular el riesgo: la instauración de creencias equivocadas sobre el dolor, su persistencia y las capacidades personales para afrontarlo. Esto puede ser fuente de problemas de dolor crónico en la edad adulta”.

Hábitos saludables en casa y en la escuela

Junto a una mala postura a la hora de sentarse, también hay otros factores que pueden favorecer estas lesiones. Una de las más evidentes es el exceso de peso que la mayoría del alumnado acarrea en la mochila. María Cruz Gómez Alcántara recomienda que jamás supere el 10% del peso corporal.

 mochila niños clase

Una buena manera de aligerar la carga es revisando lo que los estudiantes llevan de casa al colegio, y viceversa. “Si usa mochila de carro, siempre deberá empujar de ella en lugar de tirar y colocársela en la espalda para subir y bajar escaleras. Si utiliza el modelo tradicional, siempre ha de utilizar las dos asas y ajustarla a su tamaño: debe quedar entre la cabeza y la pelvis”, aconseja la fisioterapeuta

Una vez en clase, habría que enseñarles cómo adoptar una postura correcta en la mesa y evitar que permanezcan en la misma posición de manera prolongada. “Cualquier postura mantenida durante mucho tiempo puede resultar contraproducente. Es aconsejable promover actividades no sedentarias y utilizar un atril durante la lectura de libros o documentos”.

niña salud postural

Siempre que se pueda, la mesa de trabajo debe estar adaptada al tamaño del alumno. “Los centros deberían intentar que el mobiliario esté adaptado a la morfología de cada estudiante, en lugar de tener todos el mismo tamaño de mesa y silla. No en todos los centros es viable, pero en muchos de ellos se está haciendo un esfuerzo para que el más alto de la clase no tenga el mismo mobiliario que el más bajo. Y lo mismo pasa con alumnos de diferentes edades”.

El papel de la escuela, del profesor y de la familia es clave para impartir una correcta educación postural desde la infancia. Unos hábitos adecuados ayudarán a niños y adolescentes a crecer saludablemente y evitar futuros problemas en su vida adulta.

Estaciones de trabajo: una dinámica para fomentar el trabajo colaborativo

¿Qué hacer para que el alumnado trabaje con la máxima autonomía durante las actividades? ¿Cómo atenderles de manera individualizada prestando atención así a la diversidad del aula? ¿Qué hacer para que se sienta protagonista de su aprendizaje?

Estas y otras preguntas nos llevaron a desarrollar el ‘trabajo por estaciones’, una iniciativa cuyo objetivo es desarrollar diferentes actividades de forma simultánea durante el horario lectivo por las que van rotando los estudiantes.

Las diferentes tareas responden a aspectos fundamentales de las asignaturas: comprensión y expresión oral y escrita, habilidades matemáticas básicas, estrategias para la resolución de problemas y su vinculación con la vida cotidiana, etc. Y somos los docentes los que  elaboramos, recopilamos y organizamos los materiales que vamos a trabajar; todos ellos vinculados a los objetivos didácticos del currículo.

Diferentes fases

En primer lugar, dedicamos una sesión a la presentación del Plan de Trabajo completo con los contenidos, materiales y los recursos que van a servir de consulta.  Después de ella, se establece un tiempo de desarrollo de las rotaciones, donde cada sesión corresponde a una estación diferente para cada equipo, hasta completarlas todas. Es el periodo de trabajo más autónomo. Cada grupo sabe lo que debe hacer y los materiales necesarios a utilizar, y el docente  ejerce de guía, supervisor y de apoyo a aquellos alumnos que lo necesitan justo en el momento en el que están realizando la tarea. Así, puede priorizar su ayuda en las tareas menos autónomas, explicar en pequeño grupo, comprobar el proceso de aprendizaje, en algunas tareas seleccionadas, de cada alumno…

Estaciones de trabajo

En tercer lugar, pasamos a la autoevaluación y coevaluación, un aspecto importantísimo en el desarrollo de las tareas. Desde el principio el alumnado tiene claro qué aspectos se evalúan y fomentamos la autocorrección y la reflexión sobre lo aprendido a través de materiales elaborados para ello (escalas de auto y coevaluación, dianas de evaluación y en el Aula Virtual…). Al terminar una ruta, se exponen y corrigen las propias tareas y las de los compañeros y se registra en la plantilla de autoevaluación correspondiente.

Tres ingredientes fundamentales

Las tres claves de este proyecto son el diseño de la actividad, su gamificación y el trabajo colaborativo.

Estaciones de trabajo

Actividad: La organización de las estaciones responde a la necesidad de preparar situaciones de aprendizaje que desarrollan habilidades básicas en el proceso de aprendizaje y en su aplicación a la vida diaria, desde una aproximación reflexiva.

Lúdica: Las dinámicas y técnicas de juego están muy presentes. En la realización de actividades los alumnos consiguen puntos, estrellas, insignias, cartas que les otorgan diferentes privilegios. Una herramienta utilizada es  ClassDojo, para la obtención de puntos o de insignias a través del Aula Virtual.

Cooperativa: Las estaciones están diseñadas para que se realicen con una mínima participación del profesorado y un aprovechamiento máximo del alumnado, permitiendo al docente gestionar momentos de evaluación en el mismo proceso de aprendizaje.

El sistema de rotaciones es similar entre las tres áreas, diferenciándose cada una en las diferentes estaciones que propone, según las propias características de cada una.

¿Qué beneficios tiene esta organización?

  • Combinar tareas de comprensión de contenidos con tareas de elaboración y creación (siguiendo la taxonomía de Bloom).
  • Integrar diferentes metodologías activas y fomentar la inclusión de todo el alumnado.
  • Entender la evaluación como un elemento intrínseco al trabajo diario y de aprendizaje: diferentes instrumentos, coevaluación y autoevaluación.
  • El docente pierde su protagonismo en el aula y forma parte de un recurso más para los estudiantes, permitiéndole realizar explicaciones, observaciones y apoyos más individualizados.
  • Plantear tareas en las que todos puedan tener éxito de una u otra forma, siendo corresponsables con el grupo en la consecución de las mismas, desarrollando la inteligencia inter e intrapersonal.
  • Incluir rutinas y dinámicas de pensamiento para valorar, dar feedback, comparar, tomar decisiones, etc.
  • Fomentar la reflexión sobre el aprendizaje (metacognición).
  • Incluir temas, actividades y tareas de proyectos transversales de centro, que se integran con mayor facilidad entre las diferentes áreas, permitiendo mayor profundización.
  • Optimizar los recursos digitales del centro, contando los alumnos siempre con una tarea digital en cada  fase.
  • Aumentar la motivación del alumnado y su autonomía.

Fuente:educaciontrespuntocero.com

3 claves para motivar a los alumnos a leer

Conseguir que los estudiantes lean es uno de los mayores y más agotadores retos a los que se enfrenta hoy en día el profesorado. Jesús Hernán, director de Legiland, ofrece las claves para motivarles y convertirles en lectores habituales y apasionados.

Cada día debemos iniciar o renovar el interés por la lectura de más de 10.000 jóvenes de 8 a 16 años. Nuestro objetivo es lograr que se conviertan en lectores de futuro, apasionados, habituales competentes y críticos, pero antes de eso hay captar permanentemente su atención, despertar su curiosidad, hacer que escuchen la llamada de los libros.

En este artículo queremos compartir contigo las 3 claves que sabemos que funcionan en centros educativos de Primaria y Secundaria. Aplicarlas correctamente producen mejoras visibles y cuantificables.

1. Orientar en la elección de las lecturas

La lectura libre está cada vez más de moda y es un avance en la dirección correcta para promover el gusto por la lectura. No obstante, hacerlo sin mediación es una temeridad a la altura de dejar que cada alumno elija libremente lo que quiere comer para promover el gusto por la comida.

El papel del mediador es trascendental para orientar en la elección y enseñar, a su vez, los criterios para seleccionar la lectura. Para orientar es necesario conocer el nivel de competencia lectora, el ritmo, gustos e incluso el momento vital de cada lector; entablar diálogo con él y conocer bien las obras entre las que éste puede elegir. El match lector-lectura podrá funcionar o no, pero dar herramientas para saber elegir y para que cada uno entienda por qué le ha funcionado o no una lectura, es la clave para que ganen autonomía y criterio, dos elementos clave para su futuro.

Legiland no sólo facilita información visual y rápida sobre lo que lee y le gusta a cada lector, también sobre su nivel de competencia lectora y su evolución. Ofrece información detallada sobre cada propuesta de lectura, con filtros avanzados para que todos dispongan de criterios múltiples para la elección. Además, es la única herramienta capaz de monitorizar y certificar la lectura libre, haciendo compatible la evaluación escolar de las lecturas con el placer por leer.

2. Seleccionar los libros y dar acceso fácil a ellos

Un profesor de un colegio me comentaba esta semana el efecto que ha tenido el hecho de poner los libros de Legiland en una estantería diferenciada de la biblioteca, visible y accesible para todos los alumnos. Antes los ofrecían en un carrito que circulaba de clase en clase. Me decía, con asombro, que se había multiplicado por cuatro el número de préstamos de la biblioteca escolar. Esos libros se ven ahora más, llaman la atención, se han convertido en un objeto de deseo para pequeños y grandes.

Es un efecto mágico que funciona siempre si la selección de libros es la adecuada: atractiva, variada y ajustada a los potenciales lectores.

De ahí que en Legiland seleccionemos con tanto cuidado las lecturas que incorporamos. Ofrecemos 600 títulos que combinan novedades editoriales, literatura de calidad con literatura de consumo, clásicos, versiones, libros de lectura fácil, cómics y libros ilustrados, lecturas de conocimiento y artículos de divulgación. Buscamos la variedad, el atractivo y la calidad para que cualquier lector encuentre algo que capte su interés. Es un trabajo titánico que una sola persona difícilmente puede hacer de forma permanente y que nosotros hacemos en colaboración con expertos LIJ, educadores, editoriales, familias y, por supuesto, los jóvenes lectores.

3. Gamificar

El efecto positivo del juego con fines educativos está más que demostrado. Nuestra experiencia no hace más que corroborar las conclusiones que todos conocemos: agregar elementos de juego aumenta la motivación del alumnado y provoca que la experiencia individual y colectiva sea más estimulante.

La lectura es uno de los terrenos de juego más fascinantes. Las historias, personajes, tramas nos ofrecen infinitas posibilidades para gamificar. Al respecto, hay mucha literatura en internet con ideas fantásticas para aplicar desde hoy mismo.

Gamificar bien es una empresa compleja: tienes que mantener la tensión del juego, variar las propuestas, adaptarte a cada momento y tipo de jugador, involucrar a todo el mundo y hacerlo durante un tiempo limitado y reducido. Quedarse a medias o gamificar mal puede tener el efecto contrario y generar gran frustración.

En Legiland somos expertos en gamificación y lectura juvenil. Nuestra plataforma ofrece una arquitectura de juego pensada para estimular la lectura entre los jóvenes y evoluciona cada día según el uso que le dan. Además, ofrece retos constantes, actividades y recursos educativos, para que los profesores escojan lo que más le convenga cuando mejor les convenga.

No hay fórmula mágica, sí ingredientes mágicos

En el reto de promover la lectura entre los jóvenes no hay una fórmula mágica pero sí una serie de ingredientes capaces de generar una oportunidad de éxito: conocimiento (de los lectores, de las obras, de los objetivos que perseguimos), pasión, creatividad, dedicación y perseverancia.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

 

6 recursos para fomentar el respeto por las diferencias culturales en clase

La educación en valores y entre ellos el de respetar las diferencias culturales es fundamental para una buena convivencia.

En un mundo marcado por la emigración e inmigración, educar en el respeto hacia las diferencias culturales se hace imprescindible. ¿Cómo despertar en los niños la sensibilidad multicultural para que no surjan problemas por racismo o xenofobia? Chequea a continuación 6 consejos para fomentar la tolerancia entre alumnos, docentes y sociedad en general entre personas que provengan de distintos lugares y culturas.

Los niños deben ser educados desde pequeños tanto en sus casas como en la escuela en una cultura de paz, tolerancia, respeto y diversidad cultural.Respetar la interculturalidad y respetar las decisiones políticas, religiosas, culturales o de cualquier índole es un pilar clave para la buena convivencia social; ya que una de las consecuencias de la globalización es que las ciudades sean cada vez más cosmopolitas. Conoce algunos recursos con los que podrás abordar este tema en el aula.

 

6 recursos para trabajar la diversidad cultural en el aula

1 – Fomenta el respeto a la multiculturalidad a través de recursos visuales

Ya hemos hablado anteriormente de diferentes recursos visuales para trabajar temas conflictivos en clase. Aprovecha las películas, fotografías y documentales que tratan sobre esta temática para exhibirlas en el salón ya que los estudiantes aman este tipo de actividades y puede resultar además un recurso muy efectivo para introducir o reflexionar sobre los temas más complejos de la diversidad cultural en una sociedad.

 

2 – Fomenta el respeto a la multiculturalidad con actividades en grupo

El docente debe ayudar a la integración de la minoría con respecto al resto de la clase. Promueve el trabajo en equipo pero no permitas que sean los mismos estudiantes los que los conformen, porque de esta manera existe el riesgo de que justamente quienes pertenecen a una minoría sean dejados a un lado. Ármalos tú mismo para buscar el equilibrio entre los grupos y asegurarte que no se vayan unos con otros sólo por afinidad.

 

3 – Fomenta el respeto a la multiculturalidad montando una obra

Los niños aman aprender mediante el juego, y ya hemos visto la efectividad del teatro como herramienta de aprendizaje en el aula. Las obras de teatro resultan ideales para aprender mediante la personificación de personajes y momentos históricos. Trabaja alguno de los temas más emblemáticos del racismo o problemáticas afines y adapta la versión para que los alumnos puedan representarlo. Esto los hará sentir más cerca del tema sensibilizándose al respecto del mismo.

 

4 – Fomenta el respeto a la multiculturalidad a través del árbol del amor y la amistad

Esta es una actividad más recomendada para niños pequeños. Se trata de proponer a los alumnos que escriban palabras u oraciones que les inspiren a algo bonito (pueden investigar incluso como se diría lo mismo en otros idiomas) y hagan con estas frases un gran árbol que situarán en un lugar visible del salón. Toma un rato durante uno o dos días de la semana para reflexionar en conjunto sobre lo que dice el árbol, comentando cómo han podido aplicar lo que dice allí con el resto de sus compañeros e incentivándolos a poner nuevas “hojitas” si es que quieren agregar una anécdota o frase sobre la amistad.

 

5 – Fomenta el respeto a la multiculturalidad incentivándolos a enseñar del tema

A los alumnos les encanta tomar el rol del profesor. Crea un espacio dónde ellos puedan jugar este juego de forma productiva. Puede ser a través de la creación de una revista de la clase con contenidos que los mismos estudiantes hayan ideado, o a través de una jornada dónde sean ellos los responsables de explicarles a los demás (a los padres en un acto o a compañeros de otra clase) que es el respeto por las demás culturas y cuáles son las actitudes, que son la minorías, el racismo, la inmigración y todos los temas al respecto de la sensibilidad multicultural.

 

6 – Fomenta el respeto a la multiculturalidad a través de una entrevista

Si tienes la posibilidad de llevar alguna persona famosa pero que haya llegado de otro país o que no haya tenido la historia más alentadora del mundo pero sin embargo le haya hecho frente a las adversidades hasta triunfar, llévalo al salón de clase para que los niños puedan entrevistarlo y conversar con él. Claro está que antes de que la persona acuda sería bueno conocer de antemano con los alumnos su historia, y advertirle a él los temas que quieres tratar para fomentar el respeto por las situaciones adversas y las diferencias culturales entre los estudiantes. La idea es que nadie esté incómodo en tal acontecimiento; y el conocer cara a cara al entrevistado y escuchar de su boca su historia de vida puede sensibilizar a los alumnos y acrecentar su respeto y solidaridad con respecto a ciertos temas. Con esta actividad estarás, además, ayudando a los alumnos a desarrollar sus habilidades de comunicación.

Fuente: universia.com

Cinco recursos para trabajar la libertad de expresión en el aula

El 3 de mayo se celebra el Día mundial de la libertad de prensa. El Día Mundial de la Libertad de Prensa fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1993, en cumplimiento de una recomendación aprobada en la 26 Reunión de la Conferencia General de la UNESCO, del año 1991. Este día está muy relacionado con la libertad de expresión, es por esta razón que es oportuno que los docentes trabajen este tema con sus alumnos.

La libertad de expresión es uno de los derechos fundamentales del ser humano. Este derecho, concebido durante la Ilustración, considerado por filósofos como Voltaire como motor de progreso, y recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, establece que todas las personas tienen derecho a expresar y difundir libremente sus opiniones e ideas, así como a investigar y recibir todo tipo de informaciones. Pese a su radical importancia, la libertad de expresión todavía se vulnera con frecuencia en distintas partes del mundo. Un triste ejemplo es el atentado perpetrado el pasado 7 de enero contra el semanario satírico francés Charlie HebdoTe presentamos cinco recursos para que tus alumnos comprendan y aprendan a defender el valor de este derecho.

CINCO RECURSOS SOBRE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

  1. 1. Viñetas sobre la libertad de expresión. A raíz del atentado numerosos humoristas gráficos han querido defender con sus lápices la libertad de expresión en las redes. Muchas de las viñetas te pueden servir para trabajar el tema y desarrollar la comprensión mediática con tus alumnos. Aquí tienes algunas de los más conocidos historietistas:
    – James Walmesley
    – Liniers
    – Bernardo Erlich
    – Michael Shaw, de The New Yorker (viñeta de 2006 redifundida ahora)
    – Juan Ramón Mora
    – Andrés Faro
    – La Fundación Al Fanar también recoge una larga lista de caricaturas árabes en solidaridad con Charlie Hebdo.
  2. 2. Buenas noches y buena suerte (2005), de George Clooney. Esta película aborda la importancia de la libertad de expresión y el papel de los medios a la hora de salvaguardarla y luchar contra los abusos de poder en momentos difíciles. Puede serte especialmente útil el discurso de uno de sus protagonistas.
  3. 3. ¿Por qué es “un error” que Sony no estrene The Interview? Interesante artículo de la BBC acerca de la polémica desatada sobre el estreno de la película The Interview, una comedia política y de acción que narra la misión de dos periodistas encargados de asesinar al líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. El artículo puede servirte para debatir en clase acerca de la libertad de expresión, si esta debe tener límites y cuáles son estos límites.
  4. 4. Recursos de Amnistía Internacional sobre la libertad de expresión. Incluyen un apartado sobre la situación en España y un mapa que ilustra los casos más emblemáticos contra la libertad de expresión, entre otros muchos recursos y documentos.
  5. 5. Caja de herramientas para la libertad de expresión: guía para estudiantes. Este documento de referencia, elaborado por la UNESCO, puede ayudar a tus alumnos a comprender por qué es importante la libertad de expresión, cuándo está en riesgo, cómo puede prosperar, qué papel desempeñan los medios y la Red en la libertad de expresión, o cuáles son sus límites.

Fuente: Aulaplaneta.com

Cómo enseñar a tus alumnos a hacer caligramas

El caligrama: origen, ejemplos, autores y creación

Hola estimado lector en esta oportunidad me da gusto presentar una de las técnicas vanguardistas más interesantes del siglo XX El Caligrama, Esta técnica perteneciente al cubismo literario, en esta nota te mostraré cual es su origen, representantes en Europa y Latinoamérica.

En esta publicación aprenderás todo sobre los caligramas, desde su origen, características, representantes, ejemplos y forma de creación.

Fácil de entender y adicional cinco pasos para aprender a crearlos.

Aprende a crear caligramas
El Caligrama es la disposición gráfica de un poema, en la imagen o ilustración debe demostrarse la idea central.

Origen del Caligrama

Para hablar del origen tenemos que remontarnos a principios del siglo XX cuando se da el nacimiento del cubismo a mediados de 1907 en París y también recordando sea de paso los movimientos más significativos de la pintura Renacentista, el cubismo, busca representar la esencia de la realidad mediante el uso de las formas geométricas; el cubismo literario entonces nace a su vez del pictórico, como del surrealismo pictórico parte la poesía surrealista.

Definión: Un caligrama es un poema, frase, palabra o un conjunto de palabras cuyo propósito es formar una figura acerca de lo que trata el poema, en el que la tipografía, caligrafía o el texto manuscrito se arregla o configura de tal manera que crea una especie de imagen visual. La imagen creada por las palabras expresa visualmente lo que la palabra o palabras dicen.

Características del Caligrama

  • Es lúdico, su fin es entretener y despertar la creatividad.
  • Rompe con el esquema tradicional de la escritura.
  • Es parte de las Vanguardias literarias, perteneciendo al Cubismo.
  • Especialmente se elaboran a mano.
  • Siempre representan la ilustración con el tema central.

Representantes y evolución en los artistas latinoamericanos del caligrama

En el siglo XX más concretamente con el cubismo literario en Europa, como lo mencione antes, el poeta que representó esta técnica es el cubista francés Guillaume Apollinaire famoso por sus caligramas sencillos pero cargados de grandes simbolismos de su época.

En Latinoamérica con el mismo afán de crear e innovar el arte en los posteriores creacionismo y ultraísmo de la literatura de vanguardia latinoamericana; El poeta creacionista chileno Vicente Huidobro ya había incluido su primer caligrama, “Triángulo armónico”, en su libro Canciones en la noche (1913).

Podemos ver que la creación de caligramas esta relacionada al cubismo por las formas a representar (Imágenes) y a la innovación vanguardista que estaba en auge a principios del siglo XX.

Caligrama de Guillaume Apollinaire
Caligrama de Guillaume Apollinaire, El Caligrama representa la idea central como la ilustración.

Nota relevante: El juego o el lenguaje lúdico ha sido el motor fundamental en la producción del Caligrama. Así fue como trabajó Guillaume Apollinaire y logró dar a conocer con gran éxito en su época y en la actualidad, por su forma lúdica de producción y representación llamando incluso la atención de personas que no gustan mucho de la literatura.

Usando recursos gráficos para conseguir la coincidencia de la figura y el texto.

Caligrama: Triangulo armónico
Caligrama : Triangulo armónico de Vicente Huidobro escritor hispanoamericano. En América fue representada esta técnica con Huidobro a través del manifiesto Creacionista.

Pasos para crear un caligrama (Técnica del Cubismo Literario)

Adicional al origen del caligrama acá te muestro una pequeña guía de producción, puedes adaptar en cualquier momento los pasos para facilitar la creación de los mismos.

1. Escribe el poema, tienes que crear uno con la extensión necesaria para tu dibujo, recuerda que es una disposición gráfica.

En la creación de tu poema es necesario tener claro lo que que quieres transmitir de igual la forma o dibujo que quieres lograr, este debe representar el leit-motiv.

2. En una página realiza el dibujo a lápiz (Base, este debe ser acorde al tema para luego escribir en el las palabras). No es indispensable seguir este paso, pero para ganar experiencia lo puedes hacer.

El dibujo lo puedes crear directamente con las palabras.

3. Ubica el orden o disposición donde iniciará el poema, siempre debe ser de izquierda a derecha de manera que el lector comprenda donde inicia y donde finaliza el poema.

4. Escribe a lapicero o lápices de colores sobre el dibujo a lápiz. Recalca la base que ya tienes hecha con lapicero, plumas o lápices de colores para darle mayor vistosidad.

5. Borra el dibujo base. Si es que realizaste al paso dos teniendo cuidado de no correr la tinta que pusiste en el.

Nota: Los ángulos y orientación arriba o abajo debe ser siempre de forma que el lector no tenga que girar demasiado la cabeza o la imagen del caligrama para poder leerlo bien y no generar confusión.

El arte literario siempre ha llamado mi atención y espero esta información te sirva de mucho. Si te gusto esto es hora de que comiences a crear tus propios caligramas.

Fuente: soyliterauta.com

El trabajo cooperativo del orientador escolar

El orientador: Uno de los protagonistas del cambio escolar

Pensar en el orientador como agente interno de cambio implica, por un lado, poner en valor la formación recibida que le capacita como agente facilitador para el cambio de la escuela. Por otro lado, preguntarse de qué manera puede este profesional colaborar para generar una cultura de mejora, fomentar la capacidad de cambio y optimizar el aprendizaje de la comunidad escolar de modo que se garantice la calidad de la enseñanza. Finalmente, reconsiderar su labor transformándole en un líder educativo dentro de los centros.

Empoderar una figura tan dañada por la incorrecta atribución de funciones a su cargo nos obliga, en tanto que consideramos imprescindible enmendar el error cometido con el tiempo, a definir la figura del orientador en los centros educativos. Desarrollo de labores administrativas, cuidado de las aulas, responsable de los descansos, etc., son algunos ejemplos que la literatura nos aporta de incorrectas funciones que le son encomendadas (Lambie y Williamson, 2004, pp. 124-131; Santana Vega, 2008; Janson, Stone y Clark, 2009, pp. 98-106). Por ello, proponemos concebir al orientador como un agente educativo en compromiso con la mejora del centro que colabora con los docentes para mejorar el desarrollo del alumnado de manera integral, trabajando en estrecho vínculo con el equipo directivo y promoviendo la innovación en la práctica diaria.

Si bien la labor a realizar por el orientador en los centros de la etapa primaria y secundaria es de naturaleza distinta, la conceptualización aportada esclarece su potencial abandonado, ya sea en uno u otro contexto educativo. Complementando dicha conceptualización es necesario que pongamos de manifiesto las funciones y tareas que, en su mayoría olvidadas, ha de realizar el orientador en su labor diaria:

  • Orientar la labor del docente hacia la mejora de los estudiantes.
  • Motivar a los profesionales de la institución educativa.
  • Dotar al profesorado y al equipo directivo de estrategias para la resolución de problemas dentro y fuera del aula.
  • Enfatizar los valores de respeto, solidaridad e igualdad en el clima del centro.
  • Potenciar la convivencia entre los miembros de la comunidad educativa.
  • Guiar la labor directiva para que responda a los requerimientos y debilidades de la comunidad educativa.
  • Apoyar al estudiante en su desarrollo educativo, emocional y profesional.

Su capacitación a nivel pedagógico, psicológico, estratégico y mediador le permite desempeñar su trabajo en el centro con unos y otros miembros de la comunidad educativa. Es por ello que resulta una figura relevante para hacer realidad el cambio interno en la escuela.

Y es que pensar al orientador como agente interno de cambio implica repensar su labor desde una perspectiva sistémica (House y Hayes, 2002, pp. 249-261), cuyos objetivos máximos son optimizar el logro académico de todos los estudiantes y establecer relaciones de trabajo colaborativas con ambos equipos, el docente y el directivo (Pérez Ferra y Quijalo López, 2000; Janson, Stone y Clark, 2009, pp. 98-106).

Como puede observarse, no optamos por atribuir nuevos roles al orientador, sino que ponemos de manifiesto que son estos los que ha de asumir profesionalmente. A continuación los abordaremos en profundidad en función de cada uno de los agentes educativos. Por la trascendental influencia del equipo directivo en los procesos de cambio escolar, empezaremos enfocando el vínculo entre este y el orientador. Posteriormente, comentaremos la incidencia de los orientadores frente al desarrollo profesional de los docentes como factor clave de mejora y, por último, incidiremos en la implicación de este profesional en el trabajo diario con el alumnado.

3.   Funciones y potencialidades del orientador en su labor con los distintos agentes educativos

3.1 El trabajo con el equipo directivo

Si el liderazgo escolar es uno de los factores más relevantes en el desarrollo de programas de mejora eficaces en los centros (Creemers y Reezigt, 2005, pp. 359-371), resulta esencial considerar el aporte que los profesionales de la orientación podrían brindar a los equipos directivos en procesos de cambio.

Muchos investigadores comparten la idea de que los orientadores pueden y deben apoyar la labor del equipo directivo, en tanto que su formación específica les dota de información sustancial sobre la situación de alumnos, profesores y familias. Igualmente, son muchos los autores que señalan que el equipo directivo debe apoyar la labor del orientador, lo cual resulta esencial en la aplicación y mantenimiento de programas de orientación dirigidos hacia la mejora del centro (Ribak-Rosenthal, 1994, pp. 158-164; Beale, 1995, pp. 211-217; Coll y Freeman, 1997, pp. 251-261; Lambie y Williamson, 2004, pp. 124-131). Así, establecer un canal de comunicación frecuente, abierto y sincero entre ambos agentes, que propicie la correcta y consensuada toma de decisiones, permite delimitar y definir las funciones de cada uno.

Por tanto, la relación entre directores y orientadores no solo es importante en tanto y en cuanto ambos se hallan en posiciones que ofrecen numerosas oportunidades para unirse en las prácticas de liderazgo, sino que, además, pueden realzar su mutua influencia (Stone y Dahir, 2006).

En definitiva, entendemos que lo verdaderamente importante es que estos agentes puedan combinar sus habilidades, sus áreas de conocimiento y su experiencia profesional para construir un equipo de trabajo sólido y complementario que beneficie el desarrollo del centro en su conjunto (Walker, 2006, pp. 114-124).

Por último, compartimos la opinión de Zalaquett (2005, pp. 451-457) cuando afirma que el director y el orientador deben trabajar de manera complementaria en un marco de respeto, confianza mutua y valoración de lo que cada uno de ellos aporta al centro. Por eso es importante que cada uno de estos profesionales conozca, comprenda y aprecie los roles, las responsabilidades y las funciones del otro. Solo así se podrá garantizar una labor coordinada y eficiente según las necesidades de cada contexto educativo.

3.2          El trabajo con los profesores

Si, como señala Fullan (2002a, p. 141), «el cambio educativo depende de lo que el profesorado haga y piense», es evidente que el orientador, como agente interno de cambio, deberá estar fuertemente implicado con este colectivo, para que pueda acompañar los procesos de mejora en relación directa con las aulas. Así, los orientadores podrán articular estrategias de trabajo colaborativas destinadas principalmente a maximizar las posibilidades de formación y desarrollo continuo del profesorado. Para ello, los orientadores deberían partir de y remitirse constantemente a las preocupaciones y necesidades de los docentes, procurando que dichas demandas puntuales se vinculen con el contexto general del centro (Angulo, 1995, pp. 430-457).

Asimismo y en cuanto a su relación directa con las aulas, una de las funciones del orientador estribaría en la estrecha colaboración con los docentes en sus actividades cotidianas, llevando a cabo una labor de seguimiento y apoyo que haga hincapié en aquellas dimensiones curriculares que más afecten y repercutan en el aula (Pérez Ferra y Quijalo López, 2000; Bolívar, 2001, pp. 51-68). Desde un planteamiento muy similar, Domingo (2001) entiende que todo agente de cambio debe sentirse y percibirse como una figura muy próxima al aula ya que, en última instancia, ese es el escenario concreto en el que se dirimen los aprendizajes del alumnado. En esta dirección, la corresponsabilidad y la interdisciplinariedad aparecen como elementos clave del trabajo colaborativo entre profesores y profesionales de la orientación, en tanto ambos agentes se complementan y se responsabilizan conjuntamente para mejorar los procesos de enseñanza en las aulas (Sánchez y García, 2005) que detengan y reduzcan el alarmante aumento del fracaso escolar en los centros de educación secundaria.

A modo de ejemplo, dos de las tareas más importantes que el orientador de los centros de enseñanza secundaria podría desarrollar para acompañar a los docentes durante los procesos de mejora en los centros consistirían en recopilar y difundir buenas experiencias de enseñanza, motivando así la innovación en la práctica de los profesores (Sink, 2009), y actuar como referente para ayudar a los profesores a procesar los miedos y las resistencias que genera todo proceso de cambio (Sheldon, 1988, pp. 61-65). Ser un facilitador para el cambio implica en este caso saber acompañar a las personas en el proceso, de modo que no se generen resistencias que atenten contra los esfuerzos de mejora y evitando que dicho proceso se obstaculice por esta misma causa (Giné, 1995).

3.3 El trabajo con los estudiantes

En la etapa de enseñanza secundaria el orientador debe preocuparse por maximizar las oportunidades de aprendizaje de todos y cada uno de los estudiantes, ya que este profesional, debido a su formación y experiencia, se configura como uno de los más capacitados del centro para reconocer y trabajar con dificultades de carácter cognitivo, social y/o emocional, que pudieran afectar al proceso de aprendizaje de los alumnos. Esto, sin duda, sitúa su labor como clave a la hora de repensar y diseñar estrategias de trabajo más eficaces, ya sea trabajando junto con los docentes o en colaboración con los propios alumnos, de modo que facilite las pautas de actuación oportunas.

No podemos olvidar que la participación de los estudiantes en cualquier intervención o cambio docente resulta imprescindible para aumentar su garantía de éxito (Rudduck, 1994, pp. 385-393). Es por ello que la labor del orientador resulta clave para que los alumnos estén siempre informados y alentados a participar en estos (Angulo, 1995, pp. 430-457). Asimismo, este profesional debe:

  •   Ser parte inherente del proceso de crecimiento del alumnado a través de una aproximación que combine elementos de carácter sentimental, cognitivo y de comportamiento (Womack, 2006).
  •   Contribuir en la construcción de un enfoque pedagógico que aliente una cultura escolar que promueva la continuidad de los estudios para todos los estudiantes (Janson, Stone y Clark, 2009, pp. 98-106; Jonson, Rochkind y Ott, 2010).
  •   Impulsar los planes de carrera y el desarrollo de vida del alumnado en tanto tienen a su alcance «las llaves de los sueños y las aspiraciones de muchos estudiantes» (House y Hayes, 2002, p. 5).

Como vemos, existen múltiples maneras de entender el trabajo del orientador con los estudiantes desde la literatura relativa al cambio y la mejora escolar. El desafío radica, pues, en procurar alcanzar una comprensión más amplia de la situación del alumnado para obtener un detallado diagnóstico del centro que permita atender aspectos fundamentales a considerar durante el diseño de cualquier proceso de cambio escolar.

Rescatando las ideas anteriormente expuestas acerca del trabajo del orientador con los distintos agentes educativos, resulta crucial recordar que el orientador ha de reunirse con el resto de profesionales para compartir sus habilidades y perspectivas para mejorar la práctica educativa en áreas tan trascendentales como son la planificación de la educación, la motivación académica, la evaluación, el descenso del fracaso escolar, la intervención con los estudiantes con necesidades educativas especiales y las cuestiones relativas a la diversidad del alumnado, con el objetivo de optimizar los resultados académicos de los estudiantes (Janson, Stone y Clark, 2009, pp. 98-106).

Desde esta perspectiva, algunos autores argumentan que el solo hecho de poseer una mirada más amplia de la realidad educativa del centro implica descartar la figura del orientador como un proveedor de servicios de respuesta directa o como un mero agente administrativo, para empezar a concebirlo como líder que requiere de un esfuerzo consciente por recuperar y volver a dotar de significado los aportes de dichos miembros desde una distancia óptima que promueva la construcción de una visión holística de centro (Amatea y Clark, 2005, pp. 16-27).

4.   La construcción de una mirada holística en los centros a través del orientador

Conscientes de que las funciones del orientador pueden ser atribuidas a otros miembros de la comunidad educativa, es preciso poner de manifiesto que el aporte más significativo del rol del orientador no recae tanto en lo que hace sino en el lugar o la posición que asume al ejercer sus funciones (Mollá y Ojanguren, 1995). Para llevar estas a cabo, el orientador ha de adoptar un enfoque holístico en el que el conjunto de la institución pase a ser su objeto de intervención contemplando todos los niveles que influyen en el desarrollo de la comunidad educativa (De la Oliva, Martín y Vélaz de Medrano, 2005, pp. 55-68).

Bajo esta perspectiva, global y sistemática, los orientadores, en tanto agentes de cambio, inciden en la reducción de las diferencias en el rendimiento de distintos grupos o sectores minoritarios de los alumnos incrementando sus expectativas académicas, e involucrándose activamente en la creación de climas de aprendizaje integradores que abarquen no solamente el ejercicio intelectual de los estudiantes, sino sus emociones, sus valores y su continua toma de decisiones, además de la resolución efectiva de situaciones familiares de carácter abusivo o negligente que afecten directamente al alumno (Adelman y Taylor, 2002, pp. 235- 248; Herr, 2002, pp. 220-234; Ratts, DeKruyf y Chen-Hayes, 2007, pp. 90-97). Este tipo de acciones resultan, a su vez, estrategias coherentes por un lado, con la perspectiva ecológica en la que los orientadores se configuran como agentes capaces de cambiar el sistema y asegurar tanto la equidad como unos resultados de calidad para todos los estudiantes; y por otro, con la línea de la educación para la justicia social (McMahon, Mason y Paisley, 2009), que supone considerar y cuestionar aquellos elementos curriculares y organizativos que pudieran dificultar o impedir la participación y el aprendizaje pleno de algunos (Murillo y otros, 2010, pp. 169-186).

A su vez, esta perspectiva holística propuesta supone trabajar en conjunto con todos los profesionales de la institución, de modo que se construya un espacio colaborativo que permita adoptar una mirada más amplia sobre la realidad de la escuela. Así pues, se empodera de nuevo el papel de agente de cambio del orientador de los centros de enseñanza secundaria como dinamizador y colaborador que promueve la mejora de la calidad de la escuela y sus miembros atendiendo a las diferentes demandas y particularidades de cada uno (Bennis, 1994; Bennis y Nanus, 1997; Burns, 1978; House y Martin, 1998, pp. 284-291; Northouse, 2004; Mason y McMahon, 2009).

Expuestas, por tanto, las labores que el orientador como agente de cambio lleva a cabo con alumnos, docentes y equipo directivo, además de su potencial para construir una nueva concepción de la institución educativa que deje atrás las individualidades de cada miembro y dé paso a la consideración de la escuela como una organización viva, constituida por un conjunto de profesionales y alumnado que se interrelaciona, es preciso y coherente que se lo valore en tanto y en cuanto es necesaria su actuación para que la escuela mejore y evolucione al ritmo requerido por la sociedad actual. Debido a ello, abogamos por considerar al orientador como un líder dentro de la escuela.

5.   El liderazgo del orientador

Tal como apuntábamos al comienzo del artículo y como se ha puesto de manifiesto anteriormente, la del orientador es una figura capacitada para trabajar por la escuela y mejorarla, lo cual le hace partícipe de la labor de liderazgo junto con el director. Hablamos, pues, de impulsar en los centros de enseñanza secundaria un liderazgo distribuido que maximizará las garantías de producir cambios sostenibles en el tiempo (Fullan, 2002b; Harris yotros, 2007, pp. 337-347).

Así, coincidimos con aquellos autores que acreditan al orientador como «líder natural» al contar con una formación más extensa y más amplia que el resto del personal educativo (Borders y Shoffner, 2003, pp. 51-64) y, también, como «líder innovador» por su capacidad para diseñar estrategias de trabajo novedosas que le permitan desempeñarse y colaborar con todos los actores del centro atendiendo a las necesidades de mejora de la institución (Amatea y Clark, 2005, pp. 16-27).

Y es que, pensar el liderazgo como un aspecto constitutivo de la identidad de un orientador no se centra tanto en cuestiones de habilidad, sino en una manera diferente de abordar su trabajo en los centros (McMahon, Mason y Paisley, 2009). Esto implica, por un lado, brindar a este profesional la confianza y el espacio de actuación suficiente que le permita comprometerse con la mejora en los centros (House y Sears, 2002, pp. 154-162) y, por otro, que la comunidad educativa en general, y su equipo directivo en particular, valore los aportes y genere los espacios necesarios para que el orientador pueda contribuir en dicha mejora (Clemens, Milsom y Cashwell, 2009, pp. 251-261).

En definitiva, ha de llevarse a cabo el empoderamiento de la labor de líder del orientador valorando las competencias que este profesional posee para conocer, analizar y apoyar la actuación y el desarrollo interno del centro en su totalidad, a través de su trabajo constante con el equipo directivo, los profesores y el alumnado.

6.   Corolario

Asumir que el orientador puede tener un papel relevante en los procesos de cambio y mejora escolar supone, como hemos visto, la adopción de un enfoque de trabajo holístico, colaborativo y constante con los distintos miembros de la comunidad educativa. Ya sea como apoyo al equipo directivo, como facilitador del desarrollo profesional del cuerpo docente o como interlocutor de las inquietudes y problemáticas de los alumnos, el orientador ostenta sin duda una posición privilegiada en cuanto a su percepción integrada del centro.

No obstante, la realidad nos obliga a reconocer que haber involucrado a los orientadores en actividades poco relacionadas con el asesoramiento a los procesos de cambio ha dado como fruto la existencia de barreras y la falta de claridad en sus funciones, lo cual les impide desarrollarse en algunas de las tareas mencionadas como propias de su trabajo cotidiano (Burnham y Jackson, 2000, pp. 41-49; Lambie y Williamson, 2004, pp. 124-131).

Puesto que nuestro objetivo es, en definitiva, poner en valor la figura del orientador como agente interno de cambio en los centros educativos de enseñanza secundaria, rescatamos posibles medidas a adoptar, tanto a nivel de centro como desde las administraciones públicas, para mejorar su situación profesional en la actualidad y empoderar su rol.

Así, una de estas estrategias supone fortalecer los departamentos de orientación en enseñanza secundaria, en tanto organismo que debe promover la innovación en el aula, a partir de líneas de trabajo que guíen la acción educativa de todo el centro en su conjunto. Es decir, el orientador podrá situarse como agente de cambio interno en la medida en la que su departamento de origen apoye y trabaje en esa misma dirección, con el compromiso y esfuerzo de todos y cada uno de los profesionales que lo componen (Domingo, 2006, pp. 97-118).

Otra estrategia que fortalecería el rol del orientador se vincula con su formación inicial, debiéndose preparar a estos profesionales para cuestionar aquellas creencias, supuestos y valores que subyacen a las políticas escolares inequitativas (House y Sears, 2002, pp. 154-162), o bien proponer un núcleo común para una formación orientada hacia el cambio y la mejora que propicie la formación de profesionales flexibles, autónomos y reflexivos, capaces de trabajar en condiciones inciertas (Santana, 2008).

Algunos autores consideran, en cambio, que la estrategia a seguir, para paliar la situación de ambigüedad que impera sobre el rol de este agente educativo, consistiría en que los orientadores convencieran a la comunidad educativa de su competencia y su autoridad como agentes internos para el cambio (Clark y Stone, 2000, pp. 21-46). Precisamente, sobre esta cuestión se expresa también Domingo (2006, pp. 97-118) cuando argumenta que la definición del rol del orientador es, en definitiva, una construcción social que se va formalizando a partir de las necesidades que estos aprecian en el centro y de la percepción, aceptación y demanda que el resto de la comunidad tiene de su función.

En base a lo aquí expuesto, coincidimos con McMahon, Mason y Paisley (2009) cuando afirman que imaginar un orientador desde esta perspectiva no le requiere abordar distintas tareas, sino afrontarlas de manera diferente. Y, para finalizar, retomamos que nuestro propósito no es exigir una transformación radical de la figura de los orientadores en los centros educativos de enseñanza secundaria, sino animar al lector a reconsiderar el trabajo diario que este ejerce en ellos e incitarle a la aplicación de algunas de las estrategias expuestas que pongan en valor el nuevo rol que la escuela de nivel secundario requiere de este profesional.

Fuente: rieoei.org