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Aplicación del arte en la enseñanza

La implementación de actividades lúdicas como complemento en las clases, enriquece y mejora el aprendizaje de los contenidos.
Tavito De Los Santos
Santo Domingo, RD

Es bien sabido que el conocimiento de la Lengua se logra a través de la lectura y el análisis literario, donde el alumno aprenda a identificar el título de la obra, el autor, los personajes principales y secundarios, el contexto, las ideas principales y secundarias, y cómo no, también a parafrasear, interpretando el mensaje que subyace en el texto, dado que responde a un sentido figurado, en el que se puede expresar verdades de interés social.

Pero para incentivar el hábito de dicho acervo cultural, también se recomienda la lectura lúdica, donde el lector no sólo lea por compromiso o como una tarea impuesta desde la escuela, sino también por entretenimiento y encanto.

Enfoque tradicional

Entre los enfoques de la enseñanza de la lengua se encuentra el tradicional. El Enfoque Tradicional es el primero de todos en aplicarse en la enseñanza, en relación con otros, como el Estructuralismo, el Generativismo, la Gramática Textual , el Enfoque Comunicativo y el Enfoque por Tareas.

El enfoque y la gramática tradicionales se basan en la lectura de obras y en la autoridad de autores clásicos, tales como ocurrió con el Cantar del Mío Cid (anónimo) y Don Quijote de la Mancha, (de Miguel de Cervantes), que contribuyeron a la difusión y el aprendizaje del español culto. Los tradicionalistas reducen el aprendizaje de la lengua al conocimiento gramatical y de las competencias comunicativas.

El método tradicional tiene su origen en las gramáticas grecolatinas del s. II a.C., y se extiende hasta los años 60 y 70, donde el aprendizaje de la lengua consistía en el saber gramatical, que era el arte de hablar y escribir bien; la gramática ejercía una función retórica en lugar de comunicativa; aunque hemos de estar conscientes del rol que juega el aspecto comunicativo en la enseñanza de la lengua; y a la luz de los lingüistas, no así de los academicistas, el habla tiene por objeto la transmisión del mensaje, aún no responda al correcto uso del idioma, a diferencia de la Real Academia Española de la Lengua (RAEL), que utiliza los denominados textos normativos, como la Gramática, la Ortografía y el Diccionario.

Quien lleva el honor de dirigirles la palabra, como no lingüista al fin, debo admitirlo humildemente, reconozco la importancia de la Ortografía y el recto uso de la lengua, conforme a la RAEL; pues, si no se escribe bien, se hace difícil leer e interpretar correctamente; así como si no hablamos bien, también se hace difícil escribir bien.

Pongamos el siguiente ejemplo, ante la palabra ‘termino’ (presente del modo indicativo del verbo terminar, en la primera persona del singular, aspecto imperfecto, voz activa y  forma simple), si no conocemos las reglas de acentuación, podemos leer término (sustantivo que indica el final de algo, y que también puede usarse como sinónimo de un vocablo); o terminó (pretérito indefinido del verbo terminar, en tercera persona del singular, del modo indicativo, aspecto perfecto, aunque de forma simple, y voz activa); lo mismo sucede cuando pronunciamos el  vocablo débito, que también admite triple acentuación, variando así su significado: una prosódica (debito) y dos ortográficas (débito y debitó), no podríamos escribirla correctamente si no dominamos la acentuación; dando lugar a la tergiversación de la idea o el mensaje a transmitir; a sabiendas de que existen palabras que admiten doble forma de acentuación, manteniendo el mismo significado, tales como: período o periodo, chófer o chofer, cóctel o coctel, entre otras.

De igual forma necesitamos dominar las reglas de puntuación para escribir y leer correctamente algunos mensajes, y que los mismos puedan ser asimilados por los demás, ya que no se debe escribir: “Hay que trabajar, sin pausa para poder descansar”; cuando la instrucción sea que: “Hay que trabajar sin pausa, para poder descansar.” Aquí vemos que el lugar de la coma transforma el mensaje.

Enfoque artístico

En el orden artístico, podemos recurrir a algunas composiciones líricas para motivar la lectura e inducir a su análisis, la búsqueda de significado y la ortografía.  Estas composiciones pueden ser extraídas de la literatura y del género musical, así como bien podemos citar algunas composiciones literarias que han sido musicalizadas.

Como por ejemplo:

Caminante, no hay camino, de José Antonio Machado
(Declamada por Joan Manuel Serrat)

Caminante, no hay camino

Caminante, son tus huellas el camino y nada más.

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

PERFIL
Tavito de los Santos Doctor en educación
“La enseñanza debe ser lúdica”

Se ha desempeñado como docente a nivel medio en el sector privado, alternando varias áreas. Es técnico evaluador de documentos académicos en la MESCYT y es catedrático en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde imparte las materias de Filosofía y Metodología de la investigación.

Colegio decide enseñar a sus alumnos cómo coser, planchar y cocinar

Un colegio de España sorprendió al mundo luego de decidir implementar una particular clase extraprogramática para inculcar a sus alumnos masculinos sobre la igualdad de géneroa la hora de formar una familia.

El Colegio Montecastelo, de la ciudad de Vigo, sumó clases de cocina, planchado y varias otras actividades “del hogar”, bajo el lema “La igualdad se aprende con hechos”.

Según el coordinador del establecimiento, Gabriel Bravo, estas actividades se realizan para que “el día de mañana estos hombres puedan aportar en sus casas cuando formen una familia”.

“Nos parecía muy útil que nuestros alumnos aprendiesen a realizar estas tareas para que cuando algún día formen una familia se impliquen desde el principio y sepan que una casa es cosa de dos, que no es cuestión de la mujer limpiar, poner el lavavajillas y planchar. Esto permitirá que vayan tomando conciencia y sabrán manejarse en el hogar”, agregó Bravo.

Las clases son impartidas tanto por profesores como por apoderados, todos hombres, y han tenido una buena aceptación por los alumnos, quienes incluso aprendieron costura. “Tenían cierta reticencia, pero se lo tomaron con una actitud positiva. Fue divertido e instructivo a la vez. Estamos bastante sorprendidos y los padres muy contentos”, dijo el docente a cargo.

Fuente: mega.cl

La tarjeta de identidad -plan de clase

Consiste en elaborar una tarjeta de identificación que contenga sus características más relevantes, habilidades e intereses.

Descripción

Cada estudiante confecciona una tarjeta donde figuran sus destrezas y dificultades. Todos presentan sus tarjetas a la clase y reflexionan en conjunto.

Para elaborar la tarjeta de identidad se recomienda formar pequeños grupos de trabajo con el fin de compartir el material y comentar mientras cada uno/a realiza su propia tarjeta.

Orientar las reflexiones de los niños con relación a las cuestiones que se plantean para completar la tarjeta:

Mi actividad favorita es…
Lo que me cuesta hacer es…
Lo que no me cuesta hacer es….
Quiero aprender a hacer…

Será necesario que niños y niñas tengan un espacio de conversación para pensar en sus actividades favoritas, que seleccionen una o dos y también puedan reflexionar acerca de las que les cuesta hacer. Es importante que no se comparen con otros compañeros/as, evitando que se cree un ambiente de competencia entre ellos o desvalorizaciones. Por eso se recomienda que el docente cumpla el rol de orientar en un sentido positivo las reflexiones.

Para completar la frase «Quiero aprender a hacer…» el docente podrá ofrecer una lista de posibilidades y sugerencias e ir agregando las que propongan los estudiantes. Una vez que se complete, se propone ofrecer la posibilidad de organizar talleres o grupos para aprender las sugeridas por los estudiantes y ampliar la actividad con los mayores. Asimismo, los alumnos con dificultades se pueden beneficiar de las actividades propuestas para aprender a hacer o mejorar aquellas que más les cuestan. Se sugiere, para finalizar, hacer una ronda de evaluación a través de preguntas y respuestas rápidas con la técnica didáctica socrática llamada «lluvia de ideas», en la que los estudiantes responden a preguntas como:

¿Por qué creen que hay actividades que nos cuesta hacer?
¿Quién nos puede ayudar a mejorarlas?
¿Por qué es bueno aprender actividades nuevas?

Es importante que todos participen y presenten su tarjeta, que se escuchen con atención durante la presentación y se le dé a
cada uno un aplauso al finalizar. Al final de cada presentación se pega la tarjeta en la cartulina grande, teniendo en cuenta que las que muestren intereses similares deben colocarse juntas para ayudar a establecer vínculos entre compañeros/as con intereses comunes. De esta manera, en lo sucesivo será más fácil organizar grupos o
talleres.

Propuesta de evaluación cualitativa de la actividad

Se propone como medio de evaluación la presentación de cada tarjeta en conjunto con los comentarios y reflexiones finales. En general, observar y registrar la forma de participación, el respeto a las opiniones, el respeto a los turnos de palabra y la organización de las tareas.

Metodología sugerida

Es importante tener presentes los siguientes puntos en el desarrollo de
la actividad:

Se recomienda iniciarla comentando el tema con los estudiantes, intentando que piensen en varias actividades de su rutina cotidiana y las relacionen con las diferentes habilidades para la vida.

Aprovechar para recordar las normas del aula, como, por ejemplo, compartir el material, cuidar la limpieza, reciclar y dejar todo en orden al finalizar, entre otras que sean propias de cada escuela o grupo educativo.

Con el fin de promover la autonomía del grupo, invitar a los estudiantes a organizarse en pequeños equipos encargados de repartir el material, vigilar la limpieza del aula y organizar los turnos de presentación.

Material para el estudiante

Para conocer nuestras habilidades, primero tenemos que pensar sobre nosotros mismos y sobre las cosas que hacemos  cada día y cómo las hacemos. Pensar en aquellas actividades que se nos dan con facilidad y las que nos cuesta hacer es un ejercicio que nos ayuda a conocernos y saber lo especiales que somos.

Para hacer nuestro propio carnet necesitamos los siguientes materiales:

Una cartulina grande.
Una tarjeta de papel o cartulina de 20 cm de largo por 15 cm de ancho aproximadamente.
Lápices de diferentes colores.
Un lugar visible dentro de la sala de clases para poner la cartulina grande.

Elaboro mi carnet

Al finalizar, escojan junto a su profesor/a un lugar para colocar la cartulina grande, donde pegarán los carnets de todos los compañeros.

Presento mi carnet

Primero, cada uno de nosotros se presenta y comenta a los demás lo que ha puesto en el carnet.
Pega tu carnet en la cartulina grande que se ha puesto en la sala de clases.
Si tienes alguna habilidad parecida a otro/a compañero/a, puedes colocarlo junto a su carnet

Duración aproximada de la actividad

Puede tener una duración aproximada de dos sesiones, repartidas en:

Una sesión para hablar sobre el tema y confeccionar las tarjetas.
Una sesión para realizar la lluvia de ideas y la presentación de las tarjetas.

Fuente: fundacionmapfre.org

Experiencias y consejos para trabajar la oratoria en el aula

No todo el mundo se siente cómodo hablando en público, una habilidad que si se sabe desarrollar proporciona importantes beneficios. ¿Tienes pensado enseñar oratoria a tus estudiantes? Esta selección de artículos publicados en nuestra web te ayudará a conseguirlo.

Hablar en público correctamente y conseguir captar la atención de la audiencia a la que te diriges no es fácil. Además, no todas las personas tienen las mismas capacidades y habilidades para expresarse con soltura y naturalidad. Por eso, desde ámbitos como la escuela es fundamental que los alumnos puedan trabajar la oratoria como una asignatura más. Si tienes intención de llevarla a tu aula, toma nota de esta selección de experiencias, juegos y consejos.

Oratoria: la asignatura pendiente

Este artículo recoge las investigaciones realizadas por el experto en psicolingüística Neil Mercer sobre la necesidad de llevar la oratoria a las aulas, y opina que la manera en que hablan y se expresan los estudiantes influye en sus resultados académicos. Asimismo, se exponen algunos de los beneficios del arte de hablar en público. La oratoria ayuda a gestionar las emociones, a mejorar las habilidades sociales y de pensamiento crítico, a ganar confianza en nosotros mismos, a desarrollar la capacidad de liderazgo…

Niña con micrófono: oratoria en las aulas

Juegos para enseñar a los alumnos a hablar en público

Rocío López, maestra especialista en innovación educativa y emprendimiento, propone unos trucos y sencillos consejos en forma de juegos para que los estudiantes del ciclo superior de Primaria y ESO dejen a un lado la vergüenza y se atrevan a hablar ante un auditorio. Estas actividades son: ‘El discurso del rey’, ‘Lo que no sabías de…’ y ‘El pozo de los miedos’.

consejos sobre oratoria

3 alumnos crean unas gafas de realidad virtual para ayudar a hablar en público

Inés, Soledad y Jorge son estudiantes de Secundaria del Colegio Ramón y Cajal en Madrid. Esta experiencia relata cómo crearon unas gafas de realidad virtual que ayudan no sólo a mejor la expresión oral, sino a evitar el miedo a la hora de hablar ante los demás. Bautizaron a su proyecto con el nombre de ‘LIS’ y lo que hace especiales a estas gafas es que es posible seleccionar entre diferentes simulaciones para practicar un discurso ante un espacio abarrotado de asistentes, una ponencia en el aula o una presentación en un entorno profesional, entre otros ejemplos.

Enseñar oratoria en inglés al alumnado a partir de los tres años es el propósito de Magic Talk!, un proyecto desarrollado en el Colegio Canigó (Barcelona) que fomenta el desarrollo de habilidades comunicativas en lengua inglesa a través del juego. En concreto, cada alumno (desde un atril) coge el micrófono y se dirige al resto de sus compañeros de clase para comentar los temas y las actividades que tratan. La experiencia les ayuda a lograr una pronunciación correcta, además de mejorar sus capacidades de expresión, comprensión y fonética a la vez que trabajan el tono de voz, el volumen y las expresiones faciales y corporales.

Magic Talk!: un proyecto para que los alumnos de Infantil hablen mejor Inglés

10 pautas para enseñar oratoria en clase

Autora del libro ‘Generación T, exploradores de la voz digital’, Rocío Martín, licenciada en Comunicación Audiviosual, desvela y desarrolla en este decálogo las claves para enseñar oratoria a los alumnos. Estas claves están relacionadas con la dicción, la respiración, la seguridad, autoestima e inteligencia emocional, la comunicación no verbal, escribir para contar, la negociación, sacar lo máximo de cada plataforma, el valor de la palabra, la ciberseguridad y ‘el momento atrévete’.

10 pautas para enseñar oratoria en clase

Fuente: educaciontrespuntocero.com

Storytelling: el potencial educativo de contar historias

Gracias al storytelling, el alumnado conecta de manera diferente con las historias ya que apelan a sus emociones y fomentan valores como la empatía. Pero, ¿cuenta con más beneficios? Te lo contamos a continuación.

La llegada de las TIC a las aulas ha introducido nuevas prácticas como el storytelling, que combina la narrativa tradicional, la tecnología y las emociones para contar historias. Según recoge Saulius Rosales, Doctor en Educación por la Universidad de Alicante, en ‘Uso del relato digital (Digital Storytelling) en la educación. Influencia en las habilidades del alumnado y del profesorado’, aplicar esta técnica en las aulas aumenta la motivación, la creatividad y entrena las competencias digitales de los alumnos.

Relatos con empatía

El storytelling utiliza las técnicas tradicionales de la narrativa para construir relatos que conecten con el alumnado. El objetivo, como subraya Rosales, es crear historias que les emocionen.

Este tipo de proceso de enseñanza-aprendizaje tiene diferentes aplicaciones en el aula: explicar una historia o contenido de una manera atractiva puede hacer que el estudiante desarrolle la escucha activa, estimule su creatividad y fomente su motivación mediante el relato de las experiencias del protagonista de la historia.

En el ámbito educativo, el storytelling permite a los estudiantes entender más fácilmente temáticas complejas como, por ejemplo, la inmigración. Así, a través de una historia protagonizada, por ejemplo, por un niño inmigrante, los estudiantes interiorizan el problema y se fomenta la empatía.

Con esta técnica, además, se trabaja el aprendizaje colaborativo, la motivación y la creatividad. En este sentido, los alumnos crean sus propias historias combinando no solo elementos narrativos, sino también multimedia: imágenes, voz o música.

Otros beneficios de storytelling

A través del storytelling se logra, también, un ambiente más relajado y participativo en el aula. La creación de una historia con la que el alumnado conecta incentiva su motivación, promueve su curiosidad y crean un vínculo más cercano con el docente.

beneficios de storytelling

Por otro lado, si el alumno participa en la elaboración de un storytelling, trabaja sus habilidades lingüísticas y digitalesdesarrolla su espíritu crítico y aprende a organizar la información. Asimismo, estos relatos colaboran en el desarrollo de habilidades sociales como la empatía o la escucha activa.

Su aplicación en otros campos

Esta técnica narrativa también resulta de utilidad en otros campos académicos como el eLearning. Del mismo modo que las narraciones son explicadas de forma clara e interesante para la atención de los estudiantes, el material utilizado en la formación a distancia debe seguir los mismos principios: crear un soporte atractivo y que llegue hasta las emociones del alumnado sin obviar el hecho de aplicarlo en el propio contenido que se pretende enseñar en relación a una materia concreta

Fuente:educacióntrespuntocero.com

¿Tienen los profesores tantas vacaciones como pensamos?

Si quieres tocarle las narices a un profesor, no hay nada mejor que sacar a colación sus “tres meses de vacaciones”. No hace falta ni siquiera añadir el clásico “¡qué bien vivís!” o la coletilla “y luego os quejáis”. Con eso suele ser más que suficiente para echar sal a una herida mucho más profunda, la del progresivo desprestigio de los profesores que tiene en esta apelación a su supuesta vaguería una de sus expresiones más extendidas. Tanto, que Esperanza Aguirre, en su día, ya recordó a los profesores ante sus reivindicaciones salariales que “la mayoría de madrileños trabajan más de 20 horas”, dando a entender que la jornada semanal de los docentes era de 16.

Parece una tendencia global. En Argentina, Cristina Fernández de Kirchner también se refirió a “las jornadas laborales de cuatro horas y tres meses de vacaciones”. El vídeo bien puede ser utilizado como tortura para los docentes aplicado como el Tratamiento Ludovico de ‘La naranja mecánica’. Como cualquiera de ellos explicaría, se trata del error de confundir la jornada lectiva en la que dan clase a los alumnos con la jornada laboral completa (que es de 37,5 horas). De igual manera que nadie diría que un abogado solo trabaja las horas que pasa en un tribunal, los profesores dedican el resto de su jornada a otras actividades, desde recibir a padres hasta corregir exámenes, pasando por claustros o guardias.

Si hiciéramos una huelga de celo y solo trabajáramos lo que nos corresponde, no habría exámenes corregidos ni notas puestas

“Que a mí me expliquen donde están los tres meses, porque a mí no me salen las cuentas”, matiza otra profesora cuando saco a la palestra esta argumentación. Supongo, respondo, que es la suma de los dos meses estivales con Navidad y Semana Santa. Pero julio no es un mes vacacional, aunque no haya clases. Como me recuerda otro profesor de la pública, Luis, tienen que estar disponibles todo el mes (“para temas de actas, oposiciones, reclamaciones, recursos…”) y personarse en un plazo máximo de 48 horas. Y eso sin tener en cuenta los que son despedidos en verano y cobran paro esos dos meses, algo habitual en la privada. El profesor propone darle la vuelta a la tortilla: “Si hiciéramos una huelga de celo y solo trabajáramos lo que nos corresponde, no habría exámenes corregidos, ni notas puestas, ni alumnos evaluados”. Es, además, una manera de compensar el hecho de que los profesores cobren como funcionarios del grupo A menos que otros compañeros de similar categoría, como me recuerda Elías, otro profesor.

Las vacaciones son para el verano

Pongámonos ahora en otro supuesto, en el cual, efectivamente, los profesores recogen los bártulos el 21 de junio a las tres de la tarde, el colegio echa el cierre hasta septiembre, y el cuerpo de docentes en su conjunto tiene más de dos meses para ver las nubes pasar. ¿Cuál es exactamente el problema, más allá de la envidia consustancial de la que los funcionarios también han sido víctimas? ¿No se trata, en todo caso, de una aspiración legítima siempre y cuando uno no sea un ‘workaholic’? ¿Nos parece mal que un adulto (probablemente con hijos) pueda tener tiempo libre durante el verano o nos parece mal porque nosotros no lo tenemos y preferimos el “mal de muchos”?

El problema es que el colegio se ha convertido en una guardería que, para más inri, no ofrece sus servicios durante todo el año

En otras palabras: ¿no se trata de otro signo más de que nos hemos obligado a aceptar jornadas leoninas, una existencia hiperconectada al trabajo durante 24 horas al día los siete días a la semana, y que pretendemos que el resto haga lo mismo? El verano era tradicionalmente la época del año dedicada a los niños, la del retorno al pueblo (a los abuelos, a los tíos, a los primos, los amigos…) y al reencuentro con los padres que habían pasado el resto del año trabajando. Una época familiar por antonomasia que conformaba recuerdos imborrables y que ha terminado por convertirse en un quebradero de cabeza, especialmente en los hogares donde los dos miembros de la familia trabajan.

Al final, la guerra discursiva contra los profesores en realidad no es más que el síntoma de un problema más profundo, el de la conciliación laboral. O, en otras palabras, qué hacemos con los niños cuando no están en el colegio. Hace un par de semanas, padres furiosos protestaron por que la Escuela Primaria Danemill cerrase sus puertas los viernes al mediodía, básicamente, porque les obligaba a ir a recoger a sus hijos antes. A lo largo del año, los niños ven sus agendas llenas de clases extraescolares, deportes e idiomas con el objetivo, en parte, de tenerlos entretenidos hasta que los padres puedan volver al hogar después de haber hecho un buen puñado de horas extra (no remuneradas) para sus empresas.

¿A qué se dedican los profesores cuando no están en el aula? (iStock)

¿A qué se dedican los profesores cuando no están en el aula? (iStock)

El verdadero problema de los profesores o, mejor dicho, de los colegios es que sus horarios no encajan con la jornada laboral de los trabajadores, que se ven obligados a buscar alternativas durante los meses de verano. “A lo mejor debe ser la sociedad la que se adapte al calendario escolar, no la docencia la que se adapte a los padres”, me dice Luis. “Ahí está el centro de la cuestión para mí; deben ser los padres los que luchen por sus derechos, no hacer que el resto pierda los suyos”. Pero probablemente resulta más cómodo (y catártico) intentar que se extienda el modelo “colegio-como-guardería” a los meses de verano que dar la vuelta a un modelo de explotación laboral que parece global e irreversible y, lo que es peor, en muchos casos es interiorizado como forma imprescindible de sobrevivir o medrar en tu carrera profesional.

Pídele cuentas al rey

El profesor se convierte, así, en el chivo expiatorio de los problemas causados por las dificultades de conciliación laboral, de igual manera que el trabajador de un ‘call center’ tiene que tragarse las broncas de los clientes insatisfechos con el servicio. Si hay algo que está claro, es que, si eres el eslabón más débil, no puedes tener ningún aparente privilegio. “Quizá el problema aquí es que el empresario medio español emprendedor quiere que curres 15 horas y te olvides de que tienes una familia”, sugiere de nuevo Luis. Así, los colegios han terminado diversificándose como un lugar donde dejar a los niños mientras que las empresas se han lavado las manos respecto a las soluciones.

Es cada vez más habitual que un sector profesional reciba las iras del resto de la sociedad sin que a nadie se le ocurra reclamar a sus superiores

Hay parches más o menos útiles, claro, que pasan por promover y financiar medidas de conciliación que no hagan recaer en el sistema docente y sus profesionales unas tareas que en sí no les corresponden. Luis recuerda que en su barrio las bibliotecas organizan a través del Ayuntamiento campamentos diurnos, y que en los países nórdicos, “si tu hijo está malo, ese día no vas a trabajar y no pasa nada; si debe irse del colegio, sales de trabajar y no pasa nada; si tienes que ir a una reunión del colegio, la empresa te pone todas las ventajas para que acudas sin problemas”. Asociaciones de padres españoles han pedido la regulación del derecho para acudir a reuniones con el tutor de los hijos en horario laboral. “Si su reivindicación es que haya medidas sociales orientadas a que puedan estar tutelados durante la parte de sus vacaciones que no comparten con sus tutores legales, una vez más, estaré luchando con los padres”, añade Elías.

Mientras tanto, asistimos a otra batalla en una guerra que cada día nos suena más: la de un sector profesional contra otro, la del trabajador contra el trabajador, que consideran que la única medida posible es la de igualar a todos por lo bajo. A día de hoy, parece mucho más plausible que los profesores terminen dando clase hasta el 31 de julio, para que los padres puedan seguir trabajado desde el amanecer hasta la noche sin tener que romperse la cabeza con qué hacer con ellos, que se obligue a las empresas a flexibilizar sus horarios e incentivar la conciliación (de verdad, no utilizándola como un arma para contratar solo a personas sin cargas familiares). La próxima vez que sienta envidia por los tres meses de vacaciones del profesor de su hijo, dedique de paso unos segundos a saber qué van hacer este verano sus superiores… y durante cuánto tiempo.

Fuente: blogs.elconfidencial.com

¿Cómo enseñar? La formación de maestros y maestras

Emelinda Padilla
Santo Domingo, RD

La mayoría de las instituciones que forman maestros y maestras, están conscientes de las nuevas demandas que las reformas educativas irán exigiendo en las aulas a los docentes. En este sentido, formar un docente que enseñe a sus alumnos a aprender, que desarrolle en los niños y niñas su creatividad, sus capacidades de comprensión; que promueva los cambios y acepte las diferencias y divergencias, incorporando la diversidad en el aula como un valor positivo, entre otros, son de los retos que tienen por delante los centros de educación superior.

Indudablemente para que un educador pueda realizar esta labor, necesita vivenciarla en su propia formación como docente. Dicho de otra forma “no puede reclamársele a los docentes que apliquen en sus aulas lo que no aprendieron ni vieron puesto en práctica en su preparación”. En consecuencia, el nuevo docente también requiere de nuevas formas de aprender, en una institución superior donde también se viva la reforma educativa desde su misma práctica.

Al igual que el educador de niños y niñas, el formador de formadores en su rol de educador como “mediador eficiente”, debe ejercer una práctica estructuradora de un conjunto variado de situaciones que permitan que sus alumnos (docentes en formación) observen, analicen, formulen hipótesis, investiguen y tomen decisiones en conjunto con sus pares en múltiples interacciones, y actúen conforme a ellas, construyendo así socialmente, niveles de conocimiento progresivamente más avanzados; fomentando la comunicación verbal entre ellos, puesto que gran parte del proceso educativo sistemático posterior se basará en la interacción entre iguales, la negociación y el intercambio de significados y experiencias.

Pero ¿es esa la forma en que se les enseña a los maestros en las instituciones formadoras? ¿aprenden nuestros maestros a reflexionar regularmente sobre sus prácticas, con el conjunto de los otros educadores?

Las investigaciones sobre instituciones formadoras de calidad, indican que la reflexión de los docentes sobre sus prácticas, impacta positivamente en la calidad de la educación que imparten. Es necesario, por tanto, que desde las aulas donde estamos formando maestros, cada alumno, como parte de un equipo que aprende, reflexione sobre la coherencia y efectividad de sus creencias sobre la práctica pedagógica. Es desde esta instancia donde el futuro maestro evalúa y se autoevalúa, compartiendo las decisiones pedagógicas de sus “estudiantes imaginarios” con otros. ¿Preparan las universidades a los futuros maestros para dialogar con profesionales de otras especialidades (psicólogos, nutricionistas, asistentes sociales?, ¿dialogan los maestros universitarios con sus alumnos, sobre casos reales o imaginarios que se presentan o podrían presentarse en aula?

Mucho se ha hablado y escrito sobre fomentar el desarrollo del trabajo en equipo y el aprendizaje colaborativo. Sin embargo, en las distintas realidades educativas que conozco, prevalece una práctica educativa aislada, donde brillan las cualidades y habilidades de las personas en forma individual. Esto lo hace el docente universitario con sus alumnos y luego éstos replican esa práctica en sus escuelas.

Los cambios en educación no pueden construirse en este contexto. Una verdadera reforma educativa supone la reflexión pedagógica, la práctica colectiva, nuevos hábitos de trabajo y aprendizaje, en que la experiencia común es fundamental. El aprender a aprender supone ayudar a los demás a ser efectivos en las acciones que emprendemos en conjunto, y aprender de los demás. Eso sólo se logra si se crean e institucionalizan espacios de intercambio y reflexión pedagógica. Para la educación este es un desafío, por cuanto significa formar educadores que establezcan equipos de trabajo con sus pares.

Una tendencia humana es que los maestros “enseñen como fueron enseñados”. Estando de acuerdo todos en esa premisa, llegó la hora de prestar más atención a la forma en que son enseñados nuestros maestros a aprender, porque de ella dependerá la forma en que enseñarán a sus alumnos. Nadie da lo que no tiene.

6 cualidades que te convierten en un excelente docente

La calidad del docente depende de su vocación, interés y desempeño no solo en el área particular que imparte sino en todo el proceso educativo. Según los autores del libro “What makes great teaching?”, estos aspectos se relacionan con cualidades específicas que identifican a un excelente docente. Te invitamos a descubrirlas

 

1. Conocimiento pedagógico / Saber cómo dictar los temas

Un excelente docente no solo posee amplios conocimientos sobre la o las materias que imparte, sino que sabe cómo direccionar el contenido para que los estudiantes puedan entenderlo. Se requiere una comprensión sólida sobre los temas que se enseñan para plantear alternativas y lograr la adquisición de competencias específicas por parte de los estudiantes.

Aplicar diferentes métodos de enseñanza, personalizándolos según las características de cada clase es medular en el desarrollo de la profesión docente si se desea lograr buenos resultados. Los grandes maestros son capaces de evaluar los distintos mecanismos de pensamiento de los estudiantes e identificar los errores más frecuentes para trabajar sobre ellos.

2. Calidad de instrucción / Evaluar la práctica

Poder cuestionar y evaluar prácticas específicas es fundamental para determinar el avance de los estudiantes. El docente debe indagar en lo aprendido previamente por el estudiante, para posteriormente introducir paulatina nuevos conocimientos ligados con temas anteriores, de modo que el estudiante sume conocimientos en lugar de reemplazarlos.

Determinar cuánto tiempo necesitan los estudiantes para asimilar una información conforme a sus características es imprescindible para continuar con el programa de clase. La eficacia de la enseñanza dependerá de los resultados que manifiesten los estudiantes de acuerdo a sus posibilidades.

3. Ambiente de clase / Crear una atmósfera adecuada de estudio

Inducir el comportamiento de los estudiantes hacia un clima de aprendizaje, tolerancia y superación es una tarea difícil. Es deber del docente fomentar la proactividad de la clase, aumentando la exigencia con el paso del tiempo para obtener lo mejor de cada alumno, pero reconociendo sus logros para influir positivamente en su autoestima.

La autoestima se asocia a la eficacia ya que los estudiantes que se sientan contenidos desarrollarán mayor predisposición para enfrentar obstáculos en su educación y en su vida. El docente debe marcar el acierto de sus alumnos para incentivarlos a participar, ayudarlos a corregir sus errores mediante la comprensión del problema y valorar el esfuerzo, que no significa ser permisivos o aceptar menos de lo que cada estudiante puede dar.

4. Manejo del aula / Controlar todas las variables posibles en el desarrollo de una clase

Existen factores que todo docente necesita manejar aunque no estén directamente relacionados con el aprendizaje, sino que permiten su desarrollo y por ende son igual de importantes. El uso eficiente del tiempo para cada lección y la coordinación de recursos en el aula, por ejemplos, son capacidades inherentes en un excelente docente.

Para obtener un correcto funcionamiento del aula (fluido, ameno, participativo) el docente deberá manejar el comportamiento de los estudiantes, que se logra estableciendo reglas claras y conocidos por todos. Dichas normas se aplicarán constantemente con la finalidad de maximizar el aprendizaje de estudiante, ya que no podrás impartir conocimientos en un clima de distracción o desinterés.

5. Filosofía del docente / Definir concepciones sobre la materia, la enseñanza y el aprendizaje

Las concepciones que el docente tenga sobre la materia que imparte y el proceso de enseñanza-aprendizaje influirán sobre sus métodos pedagógicos. Las prácticas específicas que adopta un educador responden a una manera de comprender el mundo y transmitirlo, así como sus objetivos y teorías.

Delimitar las concepciones sobre qué es el aprendizaje, cuáles son sus modelos conceptuales y qué rol cumple cada parte en el proceso de educación, te ayudará a ser consecuente en tus clases. Los alumnos captarán la coherencia en los ejercicios que propongas, los métodos que ofreces para resolverlos y las alternativas que pueden implementar siguiendo el hilo de tus concepciones o cuestionándolas.

6. Comportamiento profesional / Contemplar todos los elementos de la educación

Un docente debe ser capaz de reflexionar sobre su propia práctica e intentar detectar debilidades y fortalezas que lo orienten durante sus clases y/o profesión. Además, es fundamental capacitarse continuamente para mantenerse actualizado con tendencias que perfeccionen su desempeño o que podrían resultar útiles para captar la atención de los estudiantes.

La comunicación continua con padres es otro elemento diferencial en un buen docente, pues conocer el ambiente familiar del estudiante será necesario si se desea buscar indicadores que permitan darnos una idea de cuán efectivo está siendo nuestra enseñanza, dónde deberíamos poner el foco o qué deberíamos cambiar. También se espera que el educador apoye a sus colegas, actitud inequívoca de su interés y comprensión de todas las partes que componen el proceso de educación del cual es parte.

Fuente: noticias.universia.pr

Generación Z reta al sistema educativo actual

Nathalia Romero
Santo Domingo

Revolución. Al ser una generación digital, ellos esperan que las herramientas digitales estén en el día a día de su vida estudiantil. El hecho de ser así les hace pensar que la tecnología no es ajena a ninguna de sus actividades.

José Díaz tiene 18 años y recientemente terminó el bachillerato. Este joven describe sus años de vida escolar como muy demandantes, tanto en el aspecto académico como el técnico, ya que estudió en un politécnico.

Narra que  en las enseñanzas se compartía una misma constante, el autoaprendizaje, ser autodidacta era la clave, y que al estudiante se le daba la introducción, se le explicaban los términos básicos o esenciales, se le daba una meta, y él mismo debía continuar solo, con su propia determinación de querer aprender y superarse. El ideal era que el maestro estuviera al lado para acompañarlo y guiarlo, pero no siempre era así. “Me habría gustado tener un mejor sistema de enseñanza, o al menos uno más personalizado” dice. Por las mismas enseñanzas, puntualiza, al final se acostumbró a ser autodidacta, por lo que es su forma favorita de aprender. Así como José, se expresan otros jóvenes pertenecientes a la generación Z.

Un reto para los docentes
Ruth Contreras es profesora desde hace más de 25 años y forma parte del grupo de maestros que se han tenido que adaptar a esta generación que ha crecido en la época de la inmediatez. Según lo que le ha tocado experimentar, asegura que hay una diferencia del cielo a la tierra entre la generación de estudiantes de hace 20 años con los de ahora. “Actualmente a los estudiantes no les gusta leer, y solo están interesados en lo digital. Les gusta lo inmediato, lo fácil. Se deprimen con facilidad, y no les gusta seguir las reglas”.

Ante esta situación, la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas opina que para los docentes es difícil muchas veces mantener la atención de chicos que de alguna forma ya lo han visto todo. “Aún las referencias más obscuras siguen siendo de uso común.  Una clase de pizarra y marcador se queda corta y debe ser suplementada con actividades vivenciales, recursos didácticos  divertidos, y enfoques novedosos”, puntualiza.

Asimismo, para la docente e investigadora Martha Rodríguez, la mayoría de los/as docentes, son “migrantes digitales”, por lo tanto, esta condición hace que tengan, primero que efectuar la transición en el aprendizaje constante de uso de tecnologías, de redes sociales, y de comprender su uso como parte de los beneficios para la docencia, en cualquiera de los niveles educativos: escolar (inicial, primaria y secundaria), superior universitario, formación técnica.

Resalta que los/as docentes de este tiempo, que son los que han trabajado con los millenials y ahora trabajan con la generación Z, tienen el reto de desarrollar competencias digitales como integrar el uso de las tecnologías en la planificación docente, utilizar el conocimiento para resolver problemas reales y complejos, brindando conocimiento que tenga valor añadido para la sociedad, y construir conocimientos que sean de provecho para los/as estudiantes.

Aterrizando el tema a nuestro país, para Rodríguez las limitantes que actualmente tiene el sistema educativo dominicano para conectar con la generación Z, como la falta de recursos tecnológicos en la mayoría de  escuelas y la poca conectividad a la internet, se pueden mejorar con el alcance de la conectividad con la coordinación entre instituciones y programas, por ejemplo: labores que se realizan desde República Digital, continuar con los procesos formativos en el uso e integración de las TIC dirigidos hacia los/as docentes, enseñándoles cómo integrar de forma efectiva el uso de las TIC en su planificación docente.

GENERACIÓN Z
Características
. Expertos en la comprensión de la tecnología. Multitarea. Abiertos socialmente desde las tecnologías. Rápidez e impacienia. Interactivos.

Ante lo educativo. Se sentirán más motivados/ as para realizar actividades, ejercicios, en las que tengan que hacer uso de sus dispositivos y de servicios en la web.

¡Cine en las aulas!

Cine, series, cortos, documentales… Los recursos audiovisuales tienen un gran potencial pedagógico cuando se integran dentro de la programación didáctica. Si además se da el salto a crearlos en clase, los beneficios se multiplican.

cine en las aulas

La película ‘Marte’, de Ridley Scott, se emplea en las clases de Física del Colegio Padre Enrique de Ossó de Zaragoza para que los estudiantes comprendan mejor las dimensiones del Espacio. Pero cuando van a trabajar la importancia de la empatía, la resiliencia y el aprovechamiento de las oportunidades, proyectan ‘Slumdog Millionaire’. En el CPR Badajoz, por otro lado, el alumnado de Infantil y Primaria visualiza ‘El Príncipe de Egipto’ para tomar contacto con la historia y época de la cinta, y luego realiza actividades relacionadas con los personajes y escenarios. Un ejemplo más: en el colegio Urkide de Vitoria emplean ‘En Busca de la Felicidad’ para hablar de autoestima.

Podríamos continuar la enumeración con las experiencias de otros muchos centros educativos, pero bastan estas propuestas para constatar que los recursos audiovisuales tienen un potencial educativo que va mucho más allá del puro entretenimiento.

Sí; es cierto que el cine, los documentales o los cortos tienen un importante componente de diversión que motiva, atrae, capta la atención y despierta la curiosidad de los más jóvenes. Pero es precisamente este hecho el que hace que pueda emplearse con éxito para abordar contenido curricular en cualquier materia y acercar al alumnado a todo tipo de problemáticas sociales: cambio climático y sostenibilidad, desigualdad de género, discriminación, violencia… “Incluso es posible visualizar anuncios de televisión: muchos de ellos son imprescindibles para ser analizados y tocar aspectos tan importantes como los estereotipos de belleza, los roles de género o la manipulación de la publicidad”, comenta Ingrid Mosquera, profesora adjunta de la Facultad de Educación de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR).

cine en las aulas

Criterios pedagógicos

La clave para hacerlo con garantías está, como ocurre con cualquier otro recurso, en que estos contenidos audiovisuales se empleen siempre con un objetivo pedagógico e integrados dentro de la programación didáctica, y no como una herramienta para distraer a los estudiantes. “Solo hace falta un poco de investigación sobre los recursos y plataformas existentes y planificación para encontrar las actividades adecuadas a los objetivos perseguidos”, afirma Sandra Mª Zurdo Robles, maestra de Audición y Lenguaje, coordinadora de convivencia del colegio Severiano Montero Sánchez de Peñaranda de Bracamonte en Salamanca y coordinadora del Proyecto ‘Cuento Sentimiento’ de Aulafilm, que promueve el uso del cine en las aulas.

Lo más interesante es que, cuando se siguen estos sencillos pasos, pueden emplearse independientemente del nivel educativo, adaptando siempre los títulos proyectados y el tipo de actividades, así como la duración de las proyecciones: no se puede olvidar que, cuanto más jóvenes sean los estudiantes, menos tiempo son capaces de mantener la atención. Para Emilio Delgado Villanueva, profesor de Ciencias en el Colegios Sagrados Corazones de Madrid, “contenidos con canciones o dibujos animados pueden ser muy útiles tanto en la transmisión de valores como de contenidos para los más pequeños, en los niveles de Infantil y Primaria. Para el alumnado de Secundaria y Bachillerato son ideales los documentales o fragmentos de estos o de películas”.

De hecho, muchos docentes defienden precisamente eso: el uso de escenas o extractos de los títulos seleccionados cuando son muy largos para, a partir de ellos, fomentar el debate. “A veces es interesante seleccionar aquellas partes que se puedan relacionar con el currículo, intentando no perder el contexto. En el caso del cine en las aulas hay áreas que dan más pie que otras. Por ejemplo, suelen ser interesantes para trabajar valores”, razona Pablo Bustos Morán, profesor de Biología y Geología en el IES Manuel de Falla en Coslada, Madrid.

Fuente: educaciontrespuntocero.com