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Dominga Montero: “mi meta es hacer de mis alumnos mejores ciudadanos”

Redacción Plan LEA

Dominga Montero Pérez descubrió su vocación como docente cuando en la primaria algunos  compañeros de clase se acercaban a ella para que les ayudara con las tareas y al hacerlo se sentía a gusto, sin importar el tiempo que empleara en ello.

Es de esas docentes que confían en el poder de la repetición. Antes de iniciar el momento de  socialización de cualquier tema  reza con frecuencia la frase de Benito Juárez: “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Nos cuenta que para mantener la armonía en su salón permite a sus estudiantes expresarse libremente y respeta sus ideas, aunque no las comparta

Montero es una maestra que marca la diferencia en su aula a través del entusiasmo y la seguridad con que planifica y desarrolla sus clases, la forma en que logra llamar la  atención de sus alumnos y la confianza que se genera entre ellos.

Otra manera de marcar la diferencia es llevar las actividades desde el contexto en que está vinculado el estudiante. Siempre busca la manera de enganchar a sus alumnos con el contenido que les enseña. En naturales, utiliza el laboratorio como un verdadero taller de aprendizaje. Si trabaja el tema de las Reacciones Químicas, en lugar de presentarles un producto terminado, le enseña a elaborar uno para que puedan palpar cómo se da el proceso de la transformación química, para ello les enseña a elaborar productos de uso cotidiano, ya sea un gel de peinar o un jabón de baño.  Llevar al alumno a su contexto funciona, eso se consigue con una planificación previamente bien pensada  y disposición del maestro para lograrlo.

Dominga es de esos docentes que puede decir que ha sido marcada por una experiencia que representa un antes y un después en su profesión docente. “Una vez tenía un alumno en clase que no quería hacer nada, llamábamos a sus padres y nada. Hasta malcriado era. Trataba de acercarme con el objetivo de lograr un cambio de conducta en él. Me tomó tiempo, pero logré algo. Después salí de traslado del centro y le daba seguimiento por teléfono, el joven terminó felizmente su bachillerato y aún mantenemos una relación de amistad, lo que significa que con respeto y persistencia podemos lograr un cambio en los alumnos, al fin nuestra meta es hacer de los alumnos mejores ciudadano” nos comenta con cara de satisfacción esta docente.

Sobre la manera en que planifica sus clases nos comenta que como maestra de laboratorio del área de Ciencias de la Naturaleza trata que sus clases sean lo más activas posible. Por ello trata que cada tema planificado sea atractivo para llamar la atención de sus alumnos. Por ejemplo si va a hablar del uso y aplicación de los alcanos, les dice “hoy aprenderemos a realizar un velón aromático, pero antes investiguen de  dónde procede la parafina, cuáles usos se le da a estas sustancias, entre otras interrogantes. Es importante resaltar que en el otro centro donde no había laboratorio, también realizaba las prácticas haciendo uso de materiales del entorno y con reactivos de fácil adquisición ya que la naturaleza es el  laboratorio por excelencia”, nos cuenta.

Montero extiende un consejo a aquellos docentes que no son para nada creativos. Les invita a reinventarse, pues  hoy más que nunca el maestro necesita estar actualizado para hacer frente a las distintas situaciones que se le presentan, los contenidos son los mismos, pero las actividades y las estrategias deben variar tomando en cuenta el contexto socio- cultural del o los alumnos.

La maestra que ideó una innovadora técnica para captar la atención de sus alumnos

Una docente compartió en TikTok la ingeniosa frase que emplea para que sus alumnos se calmen y dejen de hablar. Entérate todos los detalles, en la nota. 

Esta más que claro que el personal docente debe estar siempre atento y en búsqueda de nuevas maneras de capturar la atención de sus alumnos. Esta profesora jujeña se lleva el premio a la innovación, ya que utiliza la canción de una publicidad de alimentos para callar a los chicos del curso donde da clases. La mujer compartió su estrategia en tiktok y revolucionó las redes sociales. 

Se pueden decir que los virales todavía tienen algún carácter educativo para los usuarios, por eso muchos deciden publicar métodos, información o herramientas acerca de determinados temas que generan dudas entre las personas. En este último tiempo, en la red social asiática se pueden encontrar muchas docentes, de distintos lugares del mundo, que explican su manera de enseñar o cuentan su experiencia con los alumnos de hoy en día.

La docencia es un trabajo de esos empleos que pide la constante innovación. En esta era digital, resulta cada vez es más complejo y difícil captar la atención de los chicos. Además, una vez que se logra esta difícil tarea, los maestros deben ser astutos para que el rendimiento perdure por un rato continuo. Existen tantas maneras de llamar la atención que cada vez que sale una técnica nueva, la sorpresa que genera es inmensa.

Romina Vicencio compartió en TikTok cómo logra que sus alumnos le presten atención. El increíble método es 100% efectivo y gracioso, por eso no tardó en hacerse viral. El éxito se basó en utilizar la música que le gusta a sus los chicos de segundo año de secundaria en una escuela de la provincia de Jujuy.

En el video publicado se puede ver que la clase estaba descontrolada. Los chicos gritaban uno arriba del otro y no le prestaban atención a la profesora. Entonces, Vicencio se paró detrás del escritorio, se bajó el barbijo  y grito una peculiar palabra que es muy conocida por los argentinos, pero que poco se dice en el ámbito educativo.

La profesora dijo “Marolio” y casi al instante los jóvenes estudiantes pararon de hacer lío y continuaron con las estrofas de la clásica publicidad. Romina celebró que sus alumnos entendieran el llamado de atención y siguieron cantando la icónica canción que se le pegó a más de una persona.

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Aunque parezca que está ilustre melodía es relativamente nueva, acompañó a más de una generación de argentino. Este año, esta canción cumple 20 años en vigencia y a lo largo de los años ha generado gran fanatismo tanto de grandes como chicos. Muchos consideran esta publicidad como una de las más importantes de la historia del país y otros aseguran que es un ícono de la cultura popular nacional. La voz de Andrea Báez, mujer que vocalizo las estrofas, quedo guardada en el imaginario colectivo.

Por todos estos motivos, la joven docente vio que esta canción era una técnica ideal para calmar a sus alumnos. La mismísima empresa que produjo el comercial, salió a dar su opinión al respecto“QUE GENIA”, escribieron desde la cuenta oficial de Marolio.  Además, los usuarios de TikTok, felicitaron el ingenio de Romina.

Fuente: https://www.cronica.com.ar/

Cándida Ozuna, una maestra muy especial

La docente Cándida Ozuna, descubrió su vocación cuando era una colegiala. “Yo crecí en las aulas, yo crecí aprendiendo y a la vez enseñando” nos comenta.

Candy, como le llaman cariñosamente, es hija de una directora de centro con trayectoria de 34 años en servicio. Su infancia estuvo siempre ligada a la educación.

“Mi aula de clases es un refugio para esos niños y niñas con mayor grado de vulnerabilidad, entiéndase que están en sobreedad o que han repetido grado, o que no han alcanzado su proceso de alfabetización aun estando en un grado alto, dígase de cuarto a sexto, o ya sea que tienen alguna condición o necesitan apoyo”, nos expresa.

Trabajar con estos niños es, para la profesora Cándida, una experiencia bien gratificante porque “yo aprendí a darle más a quien más necesita. No es que hay niños que no merecen, pero hay niños que necesitan más ayuda y más apoyo que otros y en esos niños me enfoco”, asevera.

La estrategia que se ejecuta desde su espacio de apoyo  está dirigida a esos niños que en su aula regular no aprenden, porque les da vergüenza, son muy grandecitos para el grado, han repetido, estaban con un grupo y ya ese grupo los dejó atrás y están con otro grupo de niños más pequeños.

“Un niño de cuarto grado ya tiene que producir, explicar clases, ir a la pizarra. Y el hecho de que el niño no sepa leer ni escribir afecta mucho sus emociones entonces en eso yo me enfoco básicamente en devolverle a ese niño una experiencia significativa en el aprendizaje. Con esto logramos disminuir el fracaso escolar, disminuir el grado de repitencia en el centro, la deserción escolar porque este tipo de niños también se va del centro, simplemente se desaniman por estudiar”, nos comparte la docente.

¿Cómo ves a la ‘profe Candy’ en un futuro?

En un futuro cercano me visualizo enseñando y marcando la diferencia, como siempre lo he hecho.

¿Cómo generas tus situaciones de aprendizaje?     

Enseñar a este tipo de niños es algo peculiar, porque como ellos aprenden de modo diferente tengo que enseñar de modo diferente, sobre todo porque estos niños vienen pasando por manos de docentes que hacen lo mismo aun no viendo el resultado. Cuando llegan a mi aula yo tengo que hacer cosas diferentes, y cosas que les marquen para que ellos puedan motivarse.

¿Cuál es el grado de impacto del espacio de apoyo?     

He recibido niños en sexto grado con un grado de alfabetización cero y en mes y medio están leyendo, no silabeando, ni decodificando, leyendo correctamente. Este es el grado de impacto del espacio de apoyo, el lograr que los niños puedan volar con sus propias alas. Este es el concepto del espacio, mis niños son oruguitas,  y el proyecto se denomina Crisálidas. En este proyecto se les da todo lo que necesitan. Es un grupo de apoyo multidisciplinar. Yo simplemente soy una facilitadora, conmigo está el grupo de gestión, la directora, la coordinadora y el equipo de orientación y psicología que se encarga de trabajar  la parte afectiva. Diseño las actividades y la temática a trabajar de acuerdo a cada niño y ellas me dan apoyo. Les damos todo lo que necesitan en materia de afecto y cuidado.

¿Cómo son los niños que participan del proyecto Crisálidas?     

 Muchos de mis niños son huérfanos que han perdido a papá, a mamá o a ambos. Niños que están en alto grado de abandono porque papá y mamá no están, se los dieron desde pequeños a una tía o se fueron del país o trabajan en el interior y viven solos. Cada niño es un caso especial, tratamos de darles lo que necesitan. Esos niños a veces se quedan en casa y pasan hasta hambre, entonces con la estrategia van a la escuela de lunes a viernes. Los días que no les toca su maestra regular entonces se quedan conmigo. Por ejemplo los niños del grupo A que van lunes y miércoles a la escuela van conmigo martes y jueves. Allí se les da reforzamiento, se les trabaja terapia cognitiva, tienen aseguradas comida, desayuno y cena, no están vulnerables ni solos. De lunes a viernes nos enfocamos al cien por ciento en esos niños.

¿Cómo se da el proceso de transformación en tus niños?     

La estrategia principal es atender a la necesidad específica del niño. Fíjate que nosotros como adultos, cuando tenemos un problema económico, emocional nos enfocamos en ese problema y a veces ni comemos. Imagínate un niño que no sabe lidiar con los problemas que se le presentan día a día. Si el niño presenta problemas afectivos, de atención o el que fuere se identifica en el departamento de psicología porque la estrategia se enfoca en ver que es lo que le falta a ese niño, cuál es su carencia, su necesidad para aprender. Inmediatamente se identifica se les trabaja esa área  y esos niños literalmente rompen la estructura de gusano y le salen alas y vuelan, me emociona decirlo.

Atender a la necesidad del niño es vital. Conocerle, ponerse en su lugar, apoyarle en todo, suplirle cosas que a veces papá y mamá no tienen. A veces con regalarles un lápiz, una borra, un libro, un cuento ya usted abre esos canales emocionales y es para ese niño alguien especial. Y cuando un niño abre su corazón le permite explorarlo completo.

Conoce los detalles del próximo concurso de oposición docente

En una Rueda de prensa del MINERD jueves 4 de noviembre sobre Concurso de Oposición, el pleno ejecutivo del concurso dio a conocer importantes declaraciones. Entre los puntos, están los siguientes:

⁃ Reapertura de la plataforma por 48 horas para inscripción de nuevos postulantes y arreglo de los documentos a quienes le faltaba alguno.
⁃ Viernes 5 de noviembre difundirán videotutorial de conocimientos tecnológicos para los postulantes.
⁃ Lunes 8 de noviembre habilitarán laboratorios en algunas universidades para practicar presencialmente la plataforma Moodle del concurso. Los lugares serán publicados en la página del MINERD.
⁃ Viernes 12 de noviembre reinician las pruebas con los postulantes del Nivel Primario e irán convocando los otros niveles.
⁃ Los 528 concursantes que llegaron a evaluarse y aprobaron, pasan directamente a la entrevista y quienes reprobaron tomarán las pruebas otra vez.
⁃ Las entrevistas se irán realizando paralelamente a las pruebas de habilidades cognitivas y competencias.
⁃ Fecha estimada para culminar el concurso: principio de enero de 2022.
Nota: Mantenerse revisando la plataforma para ver la fecha que le corresponde tanto para la entrevista como para las pruebas.

Dominicana en el top de los 50 mejores docentes del mundo

La docente Rosaliz Calderón, quien  compitió con más de 8 mil candidatos de 121 países, siendo seleccionada dentro del top 50 de los mejores docentes del mundo, es la primera dominicana en ser nominada al Global Teacher Prize, cuyo ganador recibirá un millón de dólares y será dado a conocer en noviembre.

La directora de la fundación infantil Zancadas, es la primera y única maestra en República Dominicana que se especializa en educación dentro del ámbito hospitalario.

En 2016, mientras trabajaba en la asistencia social para pacientes con cáncer, descubrió que los estudiantes con enfermedades graves a menudo no tienen un buen acceso a la educación mientras están en el hospital y no pueden continuar sus estudios. Como resultado, decidió dedicarse a la educación hospitalaria y, después de una gira de investigación por España, regresó a República Dominicana, recaudó fondos y lanzó el proyecto ZANCADAS de Pedagogía Hospitalaria.

Esta iniciativa promueve la educación de los niños hospitalizados para que no se retrasen en su aprendizaje o desarrollo personal, al mismo tiempo que trata de satisfacer las necesidades afectivas y sociales generadas como consecuencia de la hospitalización y la enfermedad que padecen.

A través de la pedagogía hospitalaria, Rosaliz ha logrado mucho para los jóvenes a su cargo. 10 estudiantes han finalizado sus estudios de grado con excelentes notas, a pesar de que se considere difícil o imposible.

Se ha educado a 230 padres sobre cómo sus hijos pueden continuar su educación mientras reciben atención médica, y se ha informado a más de 600 estudiantes sobre la detección temprana de enfermedades como el cáncer. Al mismo tiempo, se ha proporcionado formación y educación sobre la docencia hospitalaria a unos 250 profesores y directivos en todo el país. Durante COVID, Rosaliz también continuó brindando asesoría a través de medios digitales a maestros y padres para que pudieran seguir apoyando a los niños con estrategias adaptadas a sus necesidades.

Como resultado, Calderón recibió el premio “Princesas del Siglo 21” a Mujeres y Emprendedoras Excepcionales de América Latina y el Caribe en 2017. En 2019, recibió membresía de La Asociación de Voluntarios de la Fundación Oncológica del Este, por sus logros. Como la primera Maestra de Hospital en República Dominicana. El Consejo Nacional de Educación también ha comenzado recientemente a incluir hospitales en sus Ordenanzas sobre entornos escolares.

Ahora la docente quiere inspirar a otros maestros para que tengan un impacto más allá de sus propias escuelas y ayudarla a crear aulas en cada hospital de la República Dominicana. Actualmente está trabajando en un proyecto para la creación de la primera aula de un hospital en el país, además de continuar brindando consejos a los maestros sobre cómo usar sus talentos únicos para ayudar a otros.

Fuente: telesistema

Sobre las cualidades de un buen docente

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción.”
Paulo Freire
Por: Paulo Freire 
 
Me gustaría dejar bien claro que las cualidades de las que voy a hablar y que me parecen indispensables para las educadoras y para los educadores progresistas son predicados que se van generando con la práctica. Más aún, son generados de manera coherente con la opción política de naturaleza crítica del educador. Por esto mismo, las cualidades de las que hablaré no son algo con lo que nacemos o que encarnamos por decreto o recibimos de regalo. Por otro lado, al ser alineadas en este texto no quiero atribuirles ningún juicio de valor por el orden en el que aparecen. Todas ellas son necesarias para la práctica educativa progresista.
Comenzaré por la humildad, que de ningún modo significa falta de respeto hacia nosotros mismos, ánimo acomodaticio o cobardía. Al contrario, la humildad exige valentía, confianza en nosotros mismos, respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.
La humildad nos ayuda a reconocer esta sentencia obvia: nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo. Todos sabemos algo, todos ignoramos algo. Sin humildad, difícilmente escucharemos a alguien al que consideramos demasiado alejado de nuestro nivel de competencia. Pero la humildad que nos hace escuchar a aquel considerado como menos competente que nosotros no es un acto de condescendencia de nuestra parte o un comportamiento de quien paga una promesa hecha con fervor: «Prometo a Santa Lucía que si el problema de mis ojos no es algo serio voy a escuchar con atención a los rudos e ignorantes padres de mis alumnos». No, no se trata de eso. Escuchar con atención a quien nos busca, sin importar su nivel intelectual, es un deber humano y un gusto democrático nada elitista.
De hecho, no veo cómo es posible conciliar la adhesión al sueño democrático, la superación de los preconceptos, con la postura no humilde, arrogante, en que nos sentimos llenos de nosotros mismos. Cómo escuchar al otro, cómo dialogar, si sólo me oigo a mí mismo, si sólo me veo a mí mismo, si nadie que no sea yo mismo me mueve o me conmueve. Por otro lado, si siendo humilde no me minimizo ni acepto que me humillen, estoy siempre abierto a aprender y a enseñar. La humildad me ayuda a no dejarme encerrar jamás en el circuito de mi verdad. Uno de los auxiliares fundamentales de la humildad es el sentido común que nos advierte que con ciertas actitudes estamos cerca de superar el límite a partir del cual nos perdemos.
La arrogancia del «¿sabe con quién está hablando?», la soberbia del sabelotodo incontenido en el gusto de hacer conocido y reconocido su saber, todo esto no tiene nada que ver con la mansedumbre, ni con la apatía del humilde. Es que la humildad no florece en la inseguridad de las personas sino en la seguridad insegura de los cautos. Por eso es que una de las expresiones de la humildad es la seguridad insegura, la certeza incierta y no la certeza demasiado segura de sí misma. La postura del autoritario, en cambio, es sectaria. La suya es la única verdad que necesariamente debe ser impuesta a los demás. Es en su verdad donde radica la salvación de los demás. Su saber es «iluminador» de la «oscuridad» o de la ignorancia de los otros, que por lo mismo deben estar sometidos al saber y a la arrogancia del autoritario o de la autoritaria.
Ahora retomo el análisis del autoritarismo, no importa si de los padres o de las madres, si de los maestros o de las maestras. Autoritarismo frente al cual podremos esperar de los hijos o de los alumnos posiciones a veces rebeldes, refractarias a cualquier límite como disciplina o autoridad, pero a veces también apatía, obediencia exagerada, anuencia sin crítica o resistencia al discurso autoritario, renuncia a sí mismo, miedo a la libertad.
Al decir que del autoritarismo se pueden esperar varios tipos de reacciones entiendo que en el dominio de lo humano, por suerte, las cosas no se dan mecánicamente. De esta manera es posible que ciertos niños sobrevivan casi ilesos al rigor del arbitrio, lo que no nos autoriza a manejar esa posibilidad y a no esforzarnos por ser menos autoritarios, si no en nombre del sueño democrático por lo menos en nombre del respeto al ser en formación de nuestros hijos e hijas, de nuestros alumnos y alumnas.
Pero es preciso sumar otra cualidad a la humildad con que la maestra actúa y se relaciona con sus alumnos, y esta cualidad es la amorosidad sin la cual su trabajo pierde el significado. Y amorosidad no sólo para los alumnos sino para el propio proceso de enseñar. Debo confesar, sin ninguna duda, que no creo que sin una especie de «amor armado», como diría el poeta Tiago de Melo, la educadora o el educador puedan sobrevivir a las negatividades de su quehacer. Las injusticias, la indiferencia del poder público, expresadas en la desvergüenza de los salarios, en el arbitrio con que son castigadas las maestras y no tías que se rebelan y participan en manifestaciones de protesta a través de su sindicato —pero a pesar de esto continúan entregándose a su trabajo con los alumnos—.
 Sin embargo, es preciso que ese amor sea en realidad un «amor armado», un amor luchador de quien se afirma en el derecho o en el deber de tener el derecho de luchar, de denunciar, de anunciar. Es ésta la forma de amar indispensable para el educador progresista y que es preciso que todos nosotros aprendamos y vivamos.
Pero sucede que la amorosidad de la que hablo, el sueño por el que peleo y para cuya realización me preparo permanentemente, exigen que yo invente en mí, en mi experiencia social, otra cualidad: la valentía de luchar al lado de la valentía de amar.
La valentía como virtud no es algo que se encuentre fuera de mí mismo. Como superación de mi miedo, ella lo implica.
En primer lugar, cuando hablamos del miedo debemos estar absolutamente seguros de que estamos hablando sobre algo muy concreto. Es decir que el miedo no es una abstracción. En segundo lugar, creo que debemos saber que estamos hablando de una cosa muy normal. Otro punto que me viene a la mente es que, cuando pensamos en el miedo, llegamos a reflexionar sobre la necesidad de ser muy claros respecto a nuestras opciones, lo cual exige ciertos procedimientos y prácticas concretas que son las propias experiencias que provocan el miedo.
A medida que tengo más y más claridad sobre mi opción, sobre mis sueños, que son sustantivamente políticos y adjetivamente pedagógicos, en la medida en que reconozco que como educador soy un político, también entiendo mejor las razones por las cuales tengo miedo y percibo cuánto tenemos aún por andar para mejorar nuestra democracia. Es que al poner en práctica un tipo de educación que provoca de manera crítica la conciencia del educando, necesariamente trabajamos contra algunos mitos que nos deforman. Al cuestionar esos mitos también enfrentamos al poder dominante, puesto que ellos son expresiones de ese poder, de su ideología.
Cuando comenzamos a ser asaltados por miedos concretos, tales como el miedo a perder el empleo o a no alcanzar cierta promoción, sentimos la necesidad de poner ciertos límites a nuestro miedo. Antes que nada reconocemos que sentir miedo es manifestación de que estamos vivos. No tengo que esconder mis temores. Pero lo que no puedo permitir es que mi miedo me paralice. Si estoy seguro de mi sueño político, debo continuar mi lucha con tácticas que disminuyan el riesgo que corro. Por eso es tan importante gobernar mi miedo, educar mi miedo, de donde nace finalmente mi valentía. Por eso es que no puedo por un lado negar mi miedo y por el otro abandonarme a él, sino que preciso controlarlo, y es en el ejercicio de esta práctica donde se va construyendo mi valentía necesaria.
Es por esta razón que hay miedo sin valentía, que es el miedo que nos avasalla, que nos paraliza, pero no hay valentía sin miedo, que es el miedo que, «hablando» de nosotros como gente, va siendo limitado, sometido y controlado.
Otra virtud es la tolerancia. Sin ella es imposible realizar un trabajo pedagógico serio, sin ella es inviable una experiencia democrática auténtica; sin ella, la práctica educativa progresista se desdice. La tolerancia, sin embargo, no es una posición irresponsable de quien juega el juego del «hagamos de cuenta».
Ser tolerante no significa ponerse en connivencia con lo intolerable, no es encubrir lo intolerable, no es amansar al agresor ni disfrazarlo. La tolerancia es la virtud que nos enseña a convivir con lo que es diferente, a aprender con lo diferente, a respetar lo diferente.
En un primer momento parece que hablar de tolerancia es casi como hablar de favor. Es como si ser tolerante fuese una forma cortés, delicada, de aceptar o tolerar la presencia no muy deseada de mi contrario. Una manera civilizada de consentir en una convivencia que de hecho me repugna. Eso es hipocresía, no tolerancia. Y la hipocresía es un defecto, un desvalor. La tolerancia es una virtud. Por eso mismo si la vivo, debo vivirla como algo que asumo. Como algo que me hace coherente como ser histórico, inconcluso, que estoy siendo en una primera instancia, y en segundo lugar, con mi opción político-democrática. No veo cómo podremos ser democráticos sin experimentar, como principio fundamental, la tolerancia y la convivencia con lo que nos es diferente.
Nadie aprende tolerancia en un clima de irresponsabilidad en el cual no se hace democracia. El acto de tolerar implica el clima de establecer límites, de principios que deben ser respetados. Es por esto por lo que la tolerancia no es la simple connivencia con lo intolerable. Bajo el régimen autoritario, en el cual se exacerba la autoridad, o bajo el régimen licencioso, en el que la libertad no se limita, difícilmente aprenderemos la tolerancia. La tolerancia requiere respeto, disciplina, ética. El autoritario, empapado de prejuicios sobre el sexo, las clases, las razas, jamás podrá ser tolerante si antes no vence sus prejuicios. Por esta razón el discurso progresista del prejuiciado, en contraste con su práctica, es un discurso falso. Es por esto también que el cientificista es igualmente intolerante, porque toma o entiende la ciencia como la verdad última y nada vale fuera de ella, pues es ella la que nos da la seguridad de la que no se puede dudar. No hay cómo ser tolerantes si estamos inmersos en el cientificismo, cosa que no debe llevarnos a la negación de la ciencia.
Me gustaría ahora agrupar la decisión, la seguridad, la tensión entre la paciencia y la impaciencia y la alegría de vivir como cualidades que deben ser cultivadas por nosotros si somos educadores y educadoras progresistas.
La capacidad de decisión de la educadora o del educador es absolutamente necesaria en su trabajo formador. Es probando su habilitación para decidir como la educadora enseña la difícil virtud de la decisión. Difícil en la medida en que decidir significa romper para optar. Ninguno decide a no ser por una cosa contra la otra, por un punto contra otro, por una persona contra otra. De ahí que toda opción que sigue a una decisión exija una meditada evaluación en el acto de comparar para optar por uno de los posibles polos, personas o posiciones. Y es la evaluación, con todas las implicaciones que ella genera, la que finalmente me ayuda a optar.
Decisión es ruptura no siempre fácil de ser vivida. Pero no es posible existir sin romper, por más difícil que nos resulte romper. Una de las deficiencias de una educadora es la incapacidad de decidir. Su indecisión, que los educandos interpretan como debilidad moral o como incompetencia profesional. La educadora democrática, sólo por ser democrática, no puede anularse; al contrario, si no puede asumir sola la vida de su clase tampoco puede, en nombre de la democracia, huir de su responsabilidad de tomar decisiones. Lo que no puede hacer es ser arbitraria en las decisiones que toma. El testimonio de no asumir su deber como autoridad, dejándose caer en la licencia, es sin duda más funesto que el de extrapolar los límites de su autoridad.
Hay muchas ocasiones en las que el buen ejemplo pedagógico, en la dirección de la democracia, es tomar la decisión junto con los alumnos después de analizar el problema. En otros momentos en los que la decisión a tomar debe ser de la esfera de la educadora, no hay por qué no asumirla, no hay razón para omitirla.
La indecisión delata falta de seguridad, una cualidad indispensable a quien sea que tenga la responsabilidad del gobierno, no importa si de una clase, de una familia, de una institución, de una empresa o del Estado.
Por su parte, la seguridad requiere competencia científica, claridad política e integridad ética. No puedo estar seguro de lo que hago si no sé cómo fundamentar científicamente mi acción o si no tengo por lo menos algunas ideas de lo que hago, de por qué lo hago y para qué lo hago, si sé poco o nada en favor de qué o de quién, en contra de qué o de quién, hago lo que estoy haciendo o haré. Si esto no me conmueve para nada, si lo que hago hiere la dignidad de las personas con las que trabajo, si las expongo a situaciones bochornosas que puedo y debo evitar, mi insensibilidad ética, mi cinismo me contraindican para encarnar la tarea del educador, tarea que exige una forma críticamente disciplinada de actuar con la que la educadora desafía a sus educandos. Forma disciplinada que tiene que ver, por un lado, con la competencia que la maestra va revelando a sus alumnos, discreta y humildemente, sin alharacas arrogantes, y por otro lado con el equilibrio con el que la educadora ejerce su autoridad —segura, lúcida, determinada—.
Nada de eso, sin embargo, puede concretarse si a la educadora le falta el gusto por la búsqueda permanente de la justicia. Nadie puede prohibirle que le guste más un alumno que otro por x razones. Es un derecho que tiene. Lo que ella no puede es emitir el derecho de los otros a favor de su preferido.
Existe otra cualidad fundamental que no puede faltarle a la educadora progresista y que exige de ella la sabiduría con la que debe entregarse a la experiencia de vivir la tensión entre la paciencia y la impaciencia. Ni la paciencia por sí sola ni la impaciencia solitaria. La paciencia por sí sola puede llevar a la educadora a posiciones de acomodación, de espontaneísmo, con lo que niega su sueño democrático. La paciencia desacompañada puede conducir a la inmovilidad, a la inacción. La impaciencia por sí sola, por otro lado, puede llevar a la maestra a un activismo ciego, a la acción por sí misma, a la práctica en que no se respetan las relaciones necesarias entre la táctica y la estrategia. La paciencia aislada tiende a obstaculizar la consecución de los objetivos de la práctica haciéndola «tierna», «blanda» e inoperante. En la impaciencia aislada, amenazamos el éxito de la práctica que se pierde en la arrogancia de quien se juzga dueño de la historia. La paciencia sola se agota en el puro blablá; la impaciencia a solas, en el activismo irresponsable.
La virtud no está, pues, en ninguna de ellas sin la otra sino en vivir la permanente tensión entre ellas. Está en vivir y actuar impacientemente paciente, sin que jamás se dé la una aislada de la otra.
Junto con esa forma de ser y de actuar equilibrada, armoniosa, se impone otra cualidad que vengo llamando parsimonia verbal. La parsimonia verbal está implicada en el acto de asumir la tensión entre paciencia e impaciencia. Quien vive la impaciente paciencia difícilmente pierde, salvo casos excepcionales, el control de lo que habla, raramente extrapola los límites del discurso ponderado pero enérgico. Quien vive con preponderancia la paciencia, apenas ahoga su legítima rabia, que expresa en un discurso flojo y acomodado. Quien por el contrario es sólo impaciencia tiende a la exacerbación en su discurso. El discurso del paciente siempre es bien comportado, mientras que el discurso del impaciente en general va más allá de lo que la realidad misma soportaría.
Ambos discursos, tanto el muy controlado como el carente de toda disciplina, contribuyen a la preservación del statu quo. El primero por estar mucho más acá de la realidad; el segundo por ir más allá del límite de lo soportable.
El discurso y la práctica benevolentes del que es sólo paciente en la clase hace pensar a los educandos que todo o casi todo es posible. Existe una paciencia casi inagotable en el aire. El discurso nervioso, arrogante, incontrolado, irrealista, sin límite, está empapado de inconsecuencia, de irresponsabilidad.
Estos discursos no ayudan en nada a la formación de los educandos. Existen además los que son excesivamente equilibrados en sus discursos pero de vez en cuando se desequilibran. De la pura paciencia pasan inesperadamente a la impaciencia incontenida, creando en los demás un clima de inseguridad con resultados indiscutiblemente pésimos.
Existe un sinnúmero de madres y padres que se comportan así. De una licencia en la que el habla y la acción son coherentes pasan, al día siguiente, a un universo de desatinos y órdenes autoritarias que dejan a sus hijos e hijas estupefactos, pero principalmente inseguros. La ondulación del comportamiento de los padres limita en los hijos el equilibrio emocional que precisan para crecer. Amar no es suficiente, precisamos saber amar.
Me parece importante, reconociendo que las reflexiones sobre las cualidades son incompletas, discutir un poco sobre la alegría de vivir, como una virtud fundamental para la práctica educativa democrática.
Es dándome por completo a la vida y no a la muerte —lo que ciertamente no significa, por un lado, negar la muerte, ni por el otro mitificar la vida— como me entrego, con libertad, a la alegría de vivir. Y es mi entrega a la alegría de vivir, sin esconder la existencia de razones para la tristeza en esta vida, lo que me prepara para estimular y luchar por la alegría en la escuela.
Es viviendo —no importa si con deslices o incoherencias, pero sí dispuesto a superarlos— la humildad, la amorosidad, la valentía, la tolerancia, la competencia, la capacidad de decidir, la seguridad, la ética, la justicia, la tensión entre la paciencia y la impaciencia, la parsimonia verbal, como contribuyo a crear la escuela alegre, a forjar la escuela feliz. La escuela que es aventura, que marcha, que no le tiene miedo al riesgo y que por eso mismo se niega a la inmovilidad. La escuela en la que se piensa, en la que se actúa, en la que se crea, en la que se habla, en la que se ama. Se adivina aquí la escuela que apasionadamente le dice sí a la vida, y no la escuela que enmudece y me enmudece.
Realmente, la solución más fácil para enfrentar los obstáculos, la falta de respeto del poder público, el arbitrio de la autoridad antidemocrática es la acomodación fatalista en la que muchos de nosotros nos instalamos.
«¿Qué puedo hacer, si siempre ha sido así? Me llamen maestra o me llamen tía continúo siendo mal pagada, desconsiderada, desatendida. Pues que así sea». Ésta en realidad es la posición más cómoda, pero también es la posición de quien renuncia a la lucha, a la historia. Es la posición de quien renuncia al conflicto sin el cual negamos la dignidad de la vida. No hay vida ni existencia humana sin pelea ni conflicto. El conflicto hace nacer nuestra conciencia. Negarlo es desconocer los mínimos pormenores de la experiencia vital y social. Huir de él es ayudar a la preservación del statu quo.
Por eso no veo otra salida que no sea la de la unidad en la diversidad de intereses no antagónicos de los educadores y de las educadoras en defensa de sus derechos. Derecho a su libertad docente, derecho a hablar, derecho a mejores condiciones de trabajo pedagógico, derecho a un tiempo libre remunerado para dedicarse a su permanente capacitación, derecho a ser coherente, derecho a criticar a las autoridades sin miedo de ser castigadas —a lo que corresponde el deber de responsabilizarse por la veracidad de sus críticas—, derecho a tener el deber de ser serios, coherentes, a no mentir para sobrevivir.
Es preciso que luchemos para que estos derechos sean, más que reconocidos, respetados y encarnados. A veces es preciso que luchemos junto al sindicato y a veces contra él si su dirigencia es sectaria, de derecha o de izquierda. Pero a veces también es preciso que luchemos como administración progresista contra las rabias endemoniadas de los retrógrados, de los tradicionalistas —entre los cuales algunos se juzgan progresistas— y de los neoliberales, para quienes la historia terminó en ellos.
Fuente: https://www.bloghemia.com/

10 diferencias entre un profesor y un maestro

¿Recuerdas al personaje Clément Mathieu, de la película Los Coristas?

No sé si llegaste a ver este film, pero te lo recomiendo. El personaje de Mathieu es un músico docente que es asignado a un internado para menores con mala conducta o huérfanos.

Cuando llega a la institución, descubre que el director, el Sr. Rachin, es terriblemente severo con los jóvenes y a todo le aplica la ley de acción (un acto indebido) y reacción (un castigo).

Mathieu empieza a entender a los chicos y cambia la pedagogía, les trata como personas y no como delincuentes y les propone crear un coro como símbolo de unión entre todos.

Con paciencia y dedicación, los niños aceptan la nueva tarea y empiezan a colaborar unos con otros. Poco a poco, aprenden cosas nuevas, sintiéndose reconocidos y motivados.

El trasfondo de esta película es maravilloso, muestra el valor del perdón, de la caridad y la compasión, y una persona que dirige el cambio, el Sr. Mathieu.

Este personaje no solo cumplía su papel de enseñarles música sino que quería guiarlos a nuevas experiencias que los formaran como seres humanos. ¡Y eso es exactamente lo que hace un maestro!

Todos hemos tenido maestros y profesores. Los dos están muy capacitados en sus materias de estudio, pero existen diferencias entre ellos, aspectos que van más allá de lo puramente académico. Por eso hoy quiero hablarte de esas diferencias.

A continuación te comparto diez de ellas.

10 Diferencias entre profesor y maestro

1.- Amabilidad

Dice un refrán anónimo: “La vida es como un espejo, tenemos mejores resultados cuando sonreímos”. Un buen maestro sonríe, se involucra positivamente con sus alumnos, sabe que la mejor forma de relacionarse es a través del respeto, la cordialidad, la compasión y la amabilidad.

2.- Autoridad

Si bien es cierto que un maestro debe ser amable, también tiene que tomar el control de la clase. Su rol es marcar límites y establecer equilibrios. Un maestro no es un tirano ni es autoritario sino que entiende la psicología de los alumnos y logra darse a respetar.

3.- Entrega

Una de las características más importantes de un maestro, es su entrega, su vocación por enseñar. Un profesor enseña la lección y quiere irse pronto a casa. Un maestro está involucrado con el salón, no le importa hablar con sus alumnos después de clases, les transmite pasión por descubrir cosas nuevas, se emociona así mismo y a los alumnos.

4.- Paciencia

La paciencia es necesaria para un mejor entendimiento. El rol del maestro es asegurarse que cada alumno internalice lo que se le está enseñando, que entienda la lógica del tema. Pero no todos van al mismo ritmo, por eso la paciencia es fundamental.

5.- Comunicación

Un maestro no se conforma con emitir un concepto, sino que interactúa con los jóvenes, habla con ellos para saber cómo se sienten, conocer sus expectativas y buscar soluciones en conjunto. Un profesor actúa más bien como un orador, un maestro sabe que la retroalimentación es necesaria. También participa en reuniones con otros docentes y con los padres de los alumnos.

6.- Creatividad

Un profesor simplemente se apega a un plan de evaluación de acuerdo al tema que se esté enseñando. Un maestro investiga formas creativas por medio de las cuales introducir temas, que aunque sean difíciles, llamarán la atención de todos.

7.- Capacidad de trabajo

Un maestro sabe como planificar su tiempo y organiza sus actividades de forma exitosa. Cumple con los plazos establecidos para entregar las correcciones.

8.- Observación

El verdadero maestro observa, está atento a sus alumnos. Detecta problemas y fallas para luego poder buscarles soluciones. Un profesor no presta atención a sus alumnos, no los conoce.

9.- Motivación

La motivación es una característica intrínseca de la vocación. Un maestro motivado es una gran inspiración para sus estudiantes y su actitud se contagia.

10.- Preparación

El maestro conoce muy bien la temática que debe enseñar y todos los días se sigue instruyendo para dar lo mejor de sí.

Fuente: https://www.emprendejoven.cl/

La evaluación de los formadores de docentes ¿Debería ser más rigurosa?

Por: Bilda Valentín-Martínez

No cabe duda que la formación es una acción que debe ser evaluada de manera permanente en busca de la mejora constante. Los sistemas educativos de este y de diversos países tienen establecidas las evaluaciones del personal docente de todos los niveles y grados. La educación superior no escapa de este tipo de actividad. Sin embargo, desde este texto se llama a la reflexión acerca de si estas valoraciones deben ser iguales para todos los maestros de las diferentes carreras universitarias o si los profesionales que forman maestros deben tener otras distinciones.

El formador de formadores

Con ese término se ha denominado a los profesionales de educación que forman a los futuros maestros. Significa que es un profesional que enseña a otro para ejercer su misma función, lo que implica que sus acciones servirán de modelo para perfilar ese nuevo profesional de la educación.

Jiménez (1999) destaca que el término formador hace referencia a toda persona que de alguna manera tiene relación con la formación desde una perspectiva de la responsabilidad de la concepción o de la realización de esta actividad.

En este sentido, quienes forman a los futuros maestros deberán tener unas competencias con aspectos muy definidos y con unos niveles de exigencias mayores que quienes forman otros tipos de profesionales. Es por ello, que, se plantea un perfil competencial vinculado con diferentes contextos tanto profesional, cultural como el escenario universitario. Es así, como el contexto de clase se convierte en un aula – laboratorio en el cual los futuros docentes se verán reflejados.

Autores como Mas Torelló (2011) plantean que para valorar el trabajo del profesorado universitario es relevante tener claro cuáles son las competencias de este profesional y es por esto que, también señala que debería ser evaluado desde tres contextos: el aula, el contexto socioprofesional y cultural y por último el institucional al cual pertenece.

Importancia de la evaluación

La evaluación de las acciones de un docente es relevante si se quieren mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Cuando se trata de evaluar al profesor universitario, la situación puede ser un poco más compleja. Sin embargo, si se realiza con precisión y de manera objetiva, esta puede ser una herramienta útil para optimizar el servicio que ofrece la institución de educación superior.

Unas de las complejidades de las evaluaciones se dan cuando de los resultados de estas se toman decisiones que tienen que ver con la permanencia o no en espacios laborales. Sin embargo, de acuerdo a Torrecilla (2008) la evaluación es un magnífico instrumento que permite confirmar el nivel de desempeño de los profesionales de la educación superior y por supuesto dentro de estos los formadores de maestros.

Es relevante evaluar el desempeño de los formadores de docentes, ya que al momento de hacer esto, los alumnos son competentes de esbozar ese perfil que debe poseer un buen formador y verse reflejado en este. Es así como señala Alonso (2019), que un excelente maestro debe tener domino de manera adecuada de los contenidos científicos que enseñará, pero, también, debe acompañar al estudiante en la búsqueda y análisis de la información dándole oportunidad para que sea participativo y autónomo en su propio proceso de enseñanza y aprendizaje.

La evaluación del formador de profesores: una acción que debe ser exhaustiva

La evaluación del formador de docentes indiscutiblemente debe ser mucho más rigurosa que las de otros profesores universitarios, puesto que los futuros maestros deben ir construyendo un modelo de profesor que incidirán en su comportamiento cuando sean profesionales (Alonso, 2019). En este sentido, los profesores en formación, no solo darán importancia a las capacidades académicas y profesionales de sus formadores, sino también a las personales.

Partiendo de lo anterior, se vislumbra la necesidad de que las instituciones de educación superior, definan un perfil de formadores de maestros que esté articulado con el modelo educativo de la universidad, de manera que oriente la mejora del quehacer pedagógico (Vásquez, y Gabalán, 2006).

Se parte de la premisa de que los formadores de profesores desarrollen competencias en sus estudiantes, pero también es preciso que posean las habilidades y destrezas para lograr que estos futuros maestros adquieran estas competencias. Esto implica que evaluar el desempeño de los formadores de profesores puede ofrecer indicios relevantes sobre qué fortalezas pueden mantenerse y cuáles habría que reexaminar.

Se puede destacar que los futuros profesores necesitan tener formadores cualificados en la disciplina que imparten, de manera que ellos mismos se vean expresados en el accionar de sus maestros y vayan diseñando ese perfil ideal de profesional de la docencia. Por otro lado, aunque posiblemente los estudiantes universitarios de la carrera de educación todavía no posean tantas experiencias enseñando, pueden poseer capacidades para identificar características relevantes que debe tener un buen profesor formador de otros.

Evaluar las competencias del formador de profesores requiere contextualizar las capacidades y habilidades de acuerdo a las necesidades que se observan en los escenarios de la universidad de este tiempo. En este sentido, Ruiz-Corbella y Aguilar-Feijoo (2017), afirman que el profesor universitario deber ser competente para autoevaluar el nivel de logro de sus propias capacidades, lo que posibilitará identificar aquellas de las que posee mayor y menor dominio y reconocer de esta forma sus necesidades formativas.

Por la naturaleza de su labor de formador de profesores, este profesional, es el más idóneo para promover una cultura evaluadora, de manera que esta acción esté comprometida con su desarrollo profesional. De ahí que, resulta relevante que todas las instituciones de educación superior que formen maestros en el país, instauren de manera sistemática y permanente un proceso de evaluación y autoevaluación de los docentes universitarios que forman maestros.

(+) Fuentes

Alonso Martín, P. (2019). El perfil del buen docente universitario según la valoración de alumnos de Magisterio y Psicopedagogía. Perfiles educativos41(164), 65-81. DOI: https://doi.org/10.22201/iisue.24486167e.2019.164.58906

Jiménez Jiménez, B. (1999). Formación continua y nuevas tecnologías: una visión didáctico-comunicativa. In EDUTEC 99. IV Congreso de Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación para la educación. Nuevas tecnologías en la formación flexible y a distancia. (1999), Universidad de Sevilla. Secretariado de Recursos Audiovisuales y Nuevas Tecnologías.

Mas Torelló, Óscar (2014), “Las competencias del docente universitario: la percepción del alumno, de los expertos y del propio protagonista”, Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, vol. 18, núm. 3, pp. 255-273

Ruiz-Corbella, Marta y Aguilar-Feijoo, Ruth-Mercedes (2017), “Competencias del profesor universitario: elaboración y validación de un cuestionario de autoevaluación”, Revista iberoamericana de educación superior, vol.8, núm. 21, pp. 37-65.

Torrecilla, F. J. M. (2008). La evaluación del profesorado universitario en España. Revista Iberoamericana de Evaluación Educativa1(3), 29-45.

Vásquez Rizo, F. E. y Gabalán Coello, J. (2006). Percepciones estudiantiles y su influencia en la evaluación del profesorado. Un caso en la Universidad Autónoma de Occidente, Cali-Colombia. RELIEVE, v. 12, n. 2, p. 219-245. http://www.uv.es/RELIEVE/v12n2/RELIEVEv12n2_3.htm

Disciplina positiva en la escuela – Guía de apoyo para docentes

El instructivo que les presentamos, y por supuesto el taller del cual se desprende, intenta integrar el conjunto de procesos relacionales que están en juego en el momento en que el o la docente enfrenta la tarea cotidiana de formar al o la estudiante como persona. Tomar en cuenta cada uno de los factores resulta determinante cuando se trata de desarrollar una mirada positiva y sana de la disciplina.

El abordaje de la disciplina es un proceso complejo que comienza con la de-construcción de muchos imaginarios: creencias, rasgos, aprendizajes sobre la educación de niño, niñas y adolescentes, necesidades y características de esta etapa del desarrollo, que obstaculizan la vivencia de climas y contextos armoniosos para poder crecer. 

En este sentido es de suma importancia que junto al oficio de deconstrucción se puedan realizar ejercicios vivenciales como propuestas y nuevos modos de hacer vinculados a la tarea de la disciplina positiva en los centros educativos. Por eso se reviste de vital importancia conocer las actitudes de los docentes, su estilo de comunicación, la metodología que utiliza e incluso aquellos recursos para que el aprendizaje y la disciplina acontezca en sus salones de clases. 

Las sesiones que se proponen en la siguiente guía se encaminan a fortalecer los procesos de acompañamiento de los estudiantes y se proporcionan en este sentido herramientas psicopedagógicas para vivirlas y acompañar a partir de ellas a los niños, niñas y adolescentes de las escuelas. 

Es importante conocer que el marco conceptual de las mismas está sustentado en la Teoría de los Sistemas, que invita a reconocer la interacción dinámica que acontece entre los distintos factores que sostienen el aprendizaje, la teoría constructivista, donde el estudiante no es un sujeto pasivo, sino que construye su propio aprendizaje con la ayuda de otros y otras y el enfoque de competencias del sistema educativo dominica que entiende que los sujetos deben desarrollar capacidades para actuar en contextos diversos, movilizando de forma integrada conceptos, procedimientos, actitudes y valores. 

La disciplina positiva en la escuela es una oportunidad para que el docente se ayude a crecer. 

Disciplina-Positiva_-en-la-Escuela-Guia-de-apoyo-para-docentes.-WEB

Fuente: educando.edu.do

El profesor de matemáticas que triunfa en Youtube

Con 4.018.698 visualizaciones de su video más visto, el profesor Bernardo Acevedo Frías, pensionado de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, ya cuenta con casi 30.000 suscriptores en cerca de 40 países.

Gracias al apoyo de sus tres hijos, este docente pensionado de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, graba diariamente una gran cantidad de videos en los que explica complejos problemas matemáticos para facilitarles la comprensión y aplicación a los estudiantes que lo siguen en su canal.

Su hija Valentina Acevedo, publicista y diseñadora gráfica, le dio vida hace cuatro años al canal de YouTube “1ª con Berni”, como una forma compartir conocimientos matemáticos con el mundo.

Acompañado de su fiel escucha, Póker, un bull dog francés, el maestro Bernardo Acevedo deja el registro de su saber en internet mediante contenidos enfocados en esta asignatura, convirtiéndose así en el “profesor Youtuber”.

Por medio de listas de reproducción ordenadas por temas, los seguidores del canal pueden avanzar en el conocimiento que ya no solo pertenece a las aulas de clases, sino a todo aquel que reproduzca sus videos en “1ª con Berni”.

Una cámara de video, un par de luces, un tablero y un marcador son los instrumentos con los que el maestro lleva a cabo su aporte a la comunidad.

“Desde que tenga internet, cualquier persona puede ver mis videos las veces que quiera en cualquier lugar del mundo y descargarlos sin que le cueste un peso, este es el servicio social que prestamos”, afirmó.

Para la realización audiovisual, el profesor dispone de las ocho horas laborales para grabar, editar el material y subir los clips, que pueden ser 15 al día, los cuales se cargan en la plataforma de internet para que los estudiantes tengan un orden, sin esperar para aprender o entender el siguiente problema.

Según las estadísticas del canal, registradas por YouTube, su mayor público se encuentra entre los 18 y 24 años, dato que satisface al influencer de la matemática, pues considera que con su pasión está ayudando a miles de universitarios alrededor del mundo a convertirse en mejores profesionales.

Actualmente el canal “1ª con Berni” cuenta con 3.600 videos organizados en listas de reproducción, así: matemática básica, cálculo diferencial,  cálculo integral, cálculo vectorial, álgebra lineal, ecuaciones diferenciales y aplicaciones de la matemática.

Desde Colombia, pasando por Perú, México, Chile, y hasta Emiratos Árabes Unidos, los suscriptores al canal del profesor Bernardo Acevedo también encuentran contenido de la aplicación de la matemática en las ingenierías, la administración de sistemas y otras carreras en las que las ciencias exactas son indispensables.

Cada minuto aumentan las reproducciones de sus productos y los miles de usuarios agradecen el trabajo ordenado y constante que el profesor realiza en el canal.

“¡Muchas gracias profe!, siempre complemento sus videos con los libros de texto, me ayudan muchísimo… Una pregunta, ¿en algún momento hará el curso de variable compleja? ¡Saludos desde Chile!”.

“Desde que descubrí su canal siempre es mi fuente de consulta, gran explicación; es como llevar un curso en la U., prácticamente; muy completo. Espero siga subiendo más videos. Gracias maestro Berni”.

Estos son algunos de los mensajes que recibe a diario en su canal el profe youtuber de la UNAL y que lo estimulan para seguir adelante con este valioso aporte académico en la red.

Fuente: elexpectador.com