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Consejos para el cuidado de la salud del docente

Sabía que el 18% de los docentes reportaron haber padecido dolores en la zona lumbar. Los docentes de nivel inicial son los que más reportan haber adoptado posturas físicas incómodas durante su labor pedagógica.

Estimados maestros y maestras, diversos estudios en todo el mundo han señalado que los dolores en la parte baja de la espalda, o zona lumbar, constituyen una de las afecciones al sistema osteomuscular de mayor frecuencia entre docentes. Diversas actividades pedagógica pueden originar estos dolores en la zona lumbar (lumbalgia).

A continuación algunos consejos y recomendaciones para que puedas prevenir este tipo de afecciones a tu salud y desempeñes de manera óptima.

¿Qué es la zona lumbar y cuáles son sus afecciones?

La zona lumbar de la columna vertebral está conformada por cinco vertebras ubicadas en la parte baja de la espalda. Usualmente, cuando se presentan dolores en esta parte de la espalda nos referimos a la lumbalgia, que en ocasiones puede extenderse hacia las piernas, provocando la sensación de debilidad o entumecimiento en estas e incluso dificultad para caminar.

¿Qué puede causar dolores lumbares?

Los dolores de la zona inferior de la espalda o zona lumbar de la columna son producidos usualmente por las malas posturas que provocan tensión o por los movimientos repetitivos que producen fatiga muscular.  En la actividad docente existen diferentes acciones que pueden provocar estos dolores:

  • Escribir en la pizarra, papelógrafos o similares por debajo de la cintura, esto hace que se flexione constantemente la zona inferior de la espalda.
  • Mantener una misma postura sin moverse, especialmente cuando se está sentado.
  • La flexión repetitiva de la parte inferior de la espalda para atender a los estudiantes o revisar documentos que se encuentren en un mueble bajo, como el escritorio de los estudiantes.
  • Cargar objetos o elementos pesados que exceden la fuerza corporal del docente.
  • La falta del ejercicio físico y el sobrepeso incrementan la probabilidad de generar estas afecciones.

¿Mediante qué síntomas podemos detectar estas afecciones?

  • Dolores en la zona lumbar de la espalda.
  • Sensación de debilidad o entumecimiento de las piernas.
  • Dificultad para caminar.

Consejos

A continuación te brindamos algunas recomendaciones para atenuar estas afecciones:

  • En la pizarra, papelógrafo o similares, intenta escribir a la altura de tu cabeza.
  • Para agacharte, evita flexionar la parte inferior de la espalda. Hazlo flexionando las piernas.
  • Realiza desplazamientos cortos durante las clases para aligerar la tensión en los músculos.
  • Al dormir, descansa boca arriba o de costado y procura dormir entre 7 o 9 horas diarias.
  • Alterna frecuentemente la postura sentada con estar de pie.
  • Procura no cargar elementos pesados que excedan la fuerza corporal y puedan provocar alguna lesión.
  • Cuando mantengas la posición erguida, cambia el apoyo de los pies, alternando el peso del cuerpo sobre el lado derecho y luego sobre el izquierdo.
  • Realiza actividad física regularmente (practica un deporte, camina, corre, etc.), al menos durante minutos 3 veces a la semana para ayudar a reducir la tensión y el dolor muscular.

 

Fuente: webdelmaestro.cmf.com

El afiche: estructura e importancia

El afiche es un texto a través del cual se difunde un mensaje en una campaña publicitaria con la intención de promover un servicio o producto, o bien, para invitar a participar en algo o actuar de cierta forma. El objetivo es convencer al lector a adquirir el bien o servicio.

Importancia de los afiches

En la actualidad los afiches se utilizan para todo tipo de comunicación, desde afiches de cine hasta carteles de universidades, o afiches políticos, aunque la gran mayoría es para venta de productos y servicios de empresas-

En la parte educativa la importancia de los afiches radica en su propósito, el cual es informar a través del texto y la imagen un tema específico, logrando captar la atención de los los alumnos sobre un determinado tema. Por sus colores, su tamaño de letra, imagen o mensaje, tiene una gran aceptación dentro del ambiente juvenil.

Estructura de un afiche: un afiche tiene tres partes

1. Imagen y/o gráfica: todo afiche requiere de una imagen (ilustración, dibujo) que ayudará a optimizar el propósito del afiche.

2.-Texto. El Slogan (frase breve), las características del producto y/o servicio; es fundamental ya que por medio de él se entrega el mensaje.

3.-Datos del producto promocionado o de la invitación que se hace.

Estrategias para elaborar un afiche:

Antes de elaborar el afiche

Observa distintos afiches que se exhiben en el colegio y tu comunidad. Identifica en forma clara el mensaje que deseas comunicarle al receptor del afiche que debes realizar. Define el tamaño del afiche y los recursos con que cuentas para hacerlo.

Durante la elaboración del afiche

Redacta un texto breve que llame la atención del receptor por medio de los recursos expresivos del lenguaje. Precisa el texto de carácter informativo que debe llevar: lugar, día, hora, etc. Analiza y elabora los contenidos y recursos gráficos que utilizarás. Dispone y diagrama los elementos escritos y gráficos de modo que resulte un todo armónico y organizado.

Después de elaborarlo

Verifica si cumple con el objetivo que te propusiste. Se ve un todo organizado y atractivo. La ortografía está correcta. La información que incluyes es clara y precisa. Publica tu afiche en un lugar del colegio.

Trabajo domiciliario

Crear un afiches de manera grupal en número de cinco alumnos:

– Toma un tema de interés social.

– Crea un slogan impactante.

– Utiliza imágenes y colores adecuados al tema tratado.

-Publica o expone tu afiche en tu centro educativo.

Fuente: creacionliteraria.net

Las buenas escuelas la hacen los buenos profesores

Los maestros son claves para la mejora de la calidad educativa y el proceso de aprendizaje de los estudiantes. Pero ese aprendizaje debe ser de calidad. Y esa calidad depende de múltiples factores, no solo de los maestros, sino de buenas escuelas. También hay que recordar que la formación inicial y continua de los maestros es fundamental para garantizar una educación de calidad.

En las últimas décadas el concepto de ‘buena escuela’ se modificó significativamente. En el pasado estaba relacionado con la estructura física. En la actualidad, las buenas escuelas son aquellas que se preocupan por lo pedagógico. La estructura física es cada vez menos relevante, si se compara con la importancia de los proyectos educativos. La estructura física debe ser adecuada, pero como medio y no como fin, por lo cual debe dar apoyo a la realización de los proyectos socioeducativos, comunitarios y ambientales que se desarrollen.

En cualquier país, una buena escuela debe tener buenos proyectos educativos para el desarrollo de la ciudadanía, la ética y la conciencia ambiental, de modo que despierte el interés, la curiosidad y la motivación de alumnos y profesores. Asimismo, necesita tener la educación como una prioridad y el maestro ser orgullo y referencia para el pueblo.

Una buena escuela es una comunidad de padres, maestros, personal y directivos que realizan un trabajo en procura del crecimiento de sí mismos  y el de los estudiantes bajo su responsabilidad. Es aquella donde los maestros cambian en los estudiantes “eso yo no lo sé” por “tú no lo sabes todavía”. Es una escuela de “ganar-ganar”, porque logra aprendizajes significativos de contenidos relevantes en todos los alumnos; y todos aprenden lo que tienen que aprender, a su ritmo.

Definir ¿qué es una buena escuela?, aparentemente no es sencillo por los muchos aspectos que habría que considerar. Sin embargo, es simple cuando se entiende que “una buena escuela es, básicamente, una escuela que enseña. Nada más y nada menos”. Lo complejo es hacer de todas las escuelas, buenas escuelas.

La importancia de su definición es que aporta una dirección, una manera de entender e imaginar a las escuelas. No es un punto de llegada ni de comparación. Solo es un marco para que cada equipo observe y proyecte su escuela en su contexto real. “Se trata de entender a la escuela como un lugar vivo, hecho por personas para personas, un espacio perfectible, cambiante, en constante mejora”.

Una buena escuela es “Una escuela en la que todos los niños tengan la misma oportunidad de aprender, de acceder a conocimientos de calidad y relevantes para sus vidas. Una escuela en donde todos puedan ingresar sin ser discriminados y de la cual puedan graduarse con los mismos saberes y de la misma manera que cualquier otro chico de su edad. Una escuela en la que todos puedan disfrutar de adquirir, transformar, producir y transmitir conocimiento. Todos soñamos con ese lugar en donde los niños puedan realizarse como niños y los maestros y miembros de los equipos directivos puedan hacerlo como los profesionales que son” (Gvirtz, Zacarías y Abregú (2011).

Según la UNESCO, una buena escuela es aquella en la que: (a) Hay un clima favorable para el aprendizaje; (b) Los maestros y gestores son líderes animadores; (c) La violencia es reemplazada por la cultura de la paz; y (d) Hay un buen curriculum. Es “aquella que no deja de aprender en su proceso de dedicarse a enseñar” (Blejmar, 2001).

Transformar las escuelas en buenas escuelas requiere de un proceso largo de trabajo directo con cada una de ellas. Por tanto, es necesario planificar con criterios claros la agenda a seguir para alcanzar esa impostergable transformación.

Hay una gran diferencia entre una escuela y una buena escuela. Aun contando con los mismos recursos humanos, materiales y tipo de población estudiantil, existen desigualdades notables en la calidad del servicio que prestan unas y otras.

La experiencia internacional y la investigación empírica posibilitan hacer un  recuento de lo que se sabe acerca de las buenas escuelas. Estas escuelas se diferencian por su ambiente de trabajo, por la armonía entre el personal, por el compromiso de cada miembro hacia lo que realiza, entre otros aspectos comunes. A continuación, esta selección:

  1. Existe una adecuada organización del tiempo, que permite el máximo aprovechamiento para la enseñanza.
  2. El espacio y el mobiliario son suficientes y adecuados para la tarea escolar;
  3. Hay un proyecto escolar conocido y compartido por la comunidad educativa;
  4. Los directivos están presentes constantemente en la escuela y asumen el liderazgo;
  5. La enseñanza se planifica y existen estrategias de seguimiento al trabajo en el aula.
  6. La enseñanza y el aprendizaje se enriquecen con el uso de diferentes recursos didácticos y tecnológicos. Todos los alumnos disponen de materiales para trabajar. Existe una prioridad escolar en acrecentar la cantidad de libros existentes y leídos por alumno.
  7. Los directivos y docentes tienen altas expectativas  sobre su propio trabajo y el de los alumnos; se actualizan y trabajan en equipo, asumiendo responsabilidades compartidas por el aprendizaje de los alumnos.
  8. Existen procesos de detección, atención y seguimiento para alumnos con dificultades de aprendizaje. Se implementan sistemas de tutorías y estrategias de formación de habilidades para estudiar.
  9. La evaluación y la autoevaluación son elementos esenciales. La escuela se responsabiliza por los resultados que obtiene, identifica sus aciertos y errores, se preocupa por conocer la opinión de los alumnos y las familias acerca de lo que marcha bien y de lo que necesita mejorar.
  10. Se mantiene una estrecha relación con la comunidad: padres y madres de familia, instituciones externas, autoridades y otros. La escuela conoce a las familias y propicia su participación.
  11. La escuela no se limita a enseñar, sino que se propone motivar, interesar, sensibilizar y movilizar su atención para desarrollar aprendizajes significativos.
  12. La escuela atiende a todas las dimensiones del desarrollo humano: físico, afectivo y cognitivo. Se aprende a aprender e integra el desarrollo de la sensibilidad, las emociones, la ética, la identidad y el conocimiento.
  13. Es una escuela abierta que valoriza y tiene en cuenta los intereses, expectativas y conocimientos de los estudiantes. Es flexible en metodologías, modelos de evaluación, sistemas de convivencia, entre otros,
  14. Una buena escuela puede adaptarse rápidamente a las necesidades humanas y el cambio tecnológico.
  15. Las buenas escuelas saben que no pueden hacerlo todo, así que tratan de hacer lo necesario excepcionalmente bien.

Por último, una buena escuela es una escuela de calidad, inclusiva y que mejora constantemente. Tiene bajos niveles de repitencia y alto desempeño académico. Es buena en tanto logra resultados de aprendizaje de calidad en todos sus estudiantes.

Fuente: acento.com

Por qué el docente debe tener buena ortografía

Escribir de forma correcta no es sólo respetar las reglas ortográficas que nos indican el uso adecuado del lenguaje, va más allá, habla bien de la persona que redacta determinado texto para presentarlo, sin importar la profesión o ámbito en que se desarrolle.

La ortografía como parte de la gramática es la base del lenguaje y es el principio de una comunicación correcta; ésta acompaña a la redacción en la ardua tarea de escribir adecuadamente.

En la actualidad no tenemos el hábito de leer y desconocemos nuestro propio lenguaje, por tal motivo ignoramos como se escriben las palabras. Esto afecta en esos momentos en que por necesidad o por cumplimiento tenemos que escribir algún texto, como un informe, un memorándum, un ensayo o simplemente un correo electrónico.

Hoy en día la tecnología nos ha ayudado, y a la vez perjudicado, en hacernos más sencillas las tareas, el uso de la computadora ahora nos permite corregir de manera automática las faltas de ortografía, aunque en ocasiones incluso teniendo estas herramientas podemos equivocarnos, porque simplemente no conocemos nuestro idioma español.

Una excelente ortografía y una buena redacción son tan necesarias ya que nos comunicamos más de manera escrita que por otros medios.

En la tarea educativa es fundamental la escritura correcta de las palabras y el uso adecuado del español pues nos ayudará a una mejor comunicación.

El problema de los errores ortográficos y de redacción corresponde no sólo a un problema escolar, también a un problema personal, se necesita de mucho empeño y dedicación en las aulas, así como de toda la disposición de las personas que aspiren a tener una excelente ortografía.

Lo que va escrito tiene que estar impecable, por lo menos en lo que a ortografía se refiere, eso debería de suceder en todos los campos, educativos, laborales o profesionales donde el uso de escritos es fundamental.

Refiriéndonos al campo educativo no sólo es la enseñanza en las aulas sino también las actividades que se realizan fuera de los salones, pero aún dentro de las escuelas. Una persona que trabaja en una escuela necesariamente debe tener una buena forma de comunicación escrita y por tal motivo trabajar diario en tener una buena ortografía, incluso si no forma parte del cuerpo docente.

Administrativos, directores, prefectos, orientadores, coordinadores y todos los que trabajamos en un recinto educativo debemos crearnos el hábito de leer y, no sólo aprender ortografía en un curso sino, practicar la escritura correcta de las palabras día con día.

La excelente ortografía se obtiene con la lectura y con la práctica diaria de la escritura, tareas que deben de realizarse no sólo en un curso por obligación sino por convicción.

En el ámbito docente tendría que ser un requisito indispensable, aunque en muchas ocasiones nos hemos encontrado con pizarrones repletos de información y una que otra palabra mal escrita, ¿en realidad podemos predicar con el ejemplo sí el error es de nosotros?

El docente tiene por obligación conocer su idioma y conocer la forma correcta de escribir las palabras, sólo así podemos hablar de docentes bien preparados para enfrentar los problemas de lenguaje en los alumnos.

No seamos irresponsables culpando a otros, mejor ayudemos a los demás a que logren sus objetivos, incentivemos a los alumnos y compañeros a que lean para que enriquezcan su vocabulario y escriban correctamente. Contar en nuestros días con una excelente ortografía, más allá de ser un requisito académico, debe convertirse en un hábito.

Fuente: bbc.com

La empatía del profesor, esencial para la disciplina de los estudiantes

Los docentes de secundaria que muestran empatía con sus alumnos logran reducir los problemas de disciplina, según un estudio.

Foto de La empatía del profesor, esencial para la disciplina de los estudiantes
Para hacer frente al mal comportamiento de los estudiantes con problemas de disciplina, algunas escuelas optan por castigar a los alumnos e incluso, en ocasiones, aquellos que visitan el despacho del director acaban siendo expulsados del centro durante unos días. Ahora, un estudio de la Universidad de Stanford ha querido comprobar la eficacia de otro modelo ante la “rebeldía escolar”, en el que los docentes empatizan con los estudiantes que tienen mal comportamiento.
La investigación demostró que cuando los profesores de Secundaria adoptaban una postura empática con los estudiantes indisciplinados se lograba reducir a la mitad el porcentaje de alumnos que tenían suspensiones a lo largo del año escolar, pasando del 9,6% al 4,8%.

Esta reducción de suspensiones se da, sobre todo, entre los alumnos con mayor riesgo de expulsión temporal, como por ejemplo aquellos que son “reincidentes”. De hecho, la suspensiones son perjudiciales porque con ellas se está negando la oportunidad de aprender, se perjudican las relaciones y sitúa a los estudiantes en un camino peligroso.

Este estudio ha sido llevado a cabo por el becario postdoctoral en psicología en Stanford University, Jason Okonofua, como autor principal de la investigación, que ha contado con la colaboración del investigador en psicología, David Paunesku, y del profesor adjunto de psicología en dicha universidad, Gregory Walton.

La empatía mejora la relación estudiante-profesor

Este estudio señala también que cuando los profesores mantenían una mentalidad empática con sus alumnos “más rebeldes” mejoraba la relación estudiante-docente y disminuían los problemas de disciplina.

Todos los niños necesitan relaciones de confianza que les ayude a crecer y mejorar

La empatía hace que los profesores comprendan los puntos de vista de los estudiantes y ayuda a mantener relaciones positivas con ellos cuando se portan mal. Tanto Okonofua como Walton consideran que un principio fundamental de la profesión docente es construir esas relaciones positivas con los alumnos, especialmente con los que tienen dificultades. Además, Okonofua señala que “todos los niños necesitan relaciones de confianza y cooperativas para ayudarles a crecer y a mejorar. Nuestra intervención ayudó a los profesores a reconectar con esos valores”.
De los tres experimentos realizados en la investigación se extrajeron otras conclusiones. Desde una mentalidad empática, la buena relación profesor-alumno es crucial para que los estudiantes aprendan autocontrol. Sin embargo, desde una mentalidad punitiva, el castigo es esencial para que los docentes puedan asumir el control de la clase.

Asimismo, los participantes del estudio respondían más favorablemente cuando el profesor daba una respuesta empática, respetándole más y estando más motivados para comportarse bien en clase en el futuro. De hecho, los estudiantes que estaban más en situación de riesgo, aquellos con historial de suspensiones, afirmaron sentir más respeto por sus profesores varios meses después de haber realizar este experimento.

Fuente: aprendemas.com

La mala conducta del estudiante genera desgaste en el docente

Además de la violencia entre iguales, en las escuelas existe una gran conflictividad en el aula que afecta muy negativamente no solo al proceso de enseñanza-aprendizaje, sino también al profesorado, y esa conflictividad que llega a alcanzar cotas de la violencia real, de alta intensidad, puede hacer que el acoso entre iguales quede como algo periférico.

Durante las clases a alumnos/as, en algunos centros educativos, se hace tremendamente difícil realizar algo riguroso, porque hay conflictotensión descontrol, quedando con estas tres palabras perfectamente definida la situación de la Educación Secundaria. Y la situación, lejos de mejorar, va empeorando respecto a los cursos anteriores. Los innumerables comportamientos disruptivos que varios alumnos presentan durante las clases provocan violencia verbal, psicológica e incluso física, y ello es vivido frecuentemente con enorme disgusto y ansiedad por los profesores, quienes en casos extremos llegan a sufrir la total destrucción de su identidad profesional.

La casi total ausencia de la autoridad docente ha traído como consecuencia, que bastantes alumnos durante las clases presenten conductas inadecuadas, como es el comer chucherías o escuchar música en su celular mostrando total desinterés hacia las explicaciones y figura de su profesor, cuando no, interrumpiendo las clases por su frecuente impuntualidad, llamando en voz alta a algún compañero, haciendo comentarios inoportunos a voz en grito, levantándose de su sito sin el permiso del profesor, enzarzándose con algún compañero dialéctica o físicamente, e incluso humillando descaradamente a su profesor. Estas situaciones, absolutamente habituales en muchas aulas durante las clases, provocan un importante descontento en el profesorado, que llega a sentir miedo o angustia previo a entrar en determinadas aulas.

Algunos alumnos/as presentan problemas muy serios de comportamiento, comportándose de forma grosera y desconsiderada, y muestran hacia su profesor/a o hacia sus compañeros una elevada agresividad física o verbal sin justificación alguna. Si bien es cierto que en general se trata de una violencia de “baja intensidad” (ruidos intencionados, chillidos estridentes, palabras malsonantes u obscenas en medio de una explicación, sin que muchas veces el profesor pueda reconocer o identificar su origen), no es menos cierto que este tipo de comportamiento crea un estado de tensión tal que tiene dosis de agresividad propia de la violencia real, de una violencia de alta intensidad que afecta sobre todo al profesorado. Ante estas conductas disruptivas, el profesor, una vez agotadas sus “estrategias pedagógicas”, trata de controlar la situación y el orden de la clase poniendo “partes” o “apercibimientos” graves y/o leves a esos alumnos conflictivos ante la dirección académica, y cuya acumulación puede originar la apertura de “expedientes disciplinarios” al alumno/a en cuestión.

Un gran porcentaje de profesores señalan los “problemas psíquicos” como su mayor problema. Un 25 % de profesores tiene una baja oficial o circunstancial cada año, y aunque solo un 3 % de ellas se identifican con problemas de estrés, la mayoría de las otras dolencias son originadas por esto mismo. La mayoría de las bajas se producen por la conflictividad escolar a la que los docentes deben enfrentarse a diario, y aunque suele calificarse a esa conflictividad de moderada, también hay que decir de ella que es constante.

Las aulas, a menudo se convierten en verdaderos campos de batalla, por múltiples razones, y en esas condiciones desempeñar la tarea de profesor, exige disposiciones que podrían calificarse de “casi heróicas”.

El psiquiatra Carlos Castilla del Pino (2000), en una entrevista publicada en el “Semanal”, suplemento del periódico “El Sur”, dice: No hay ahora mismo profesión que depare mayor sufrimiento que la de profesor de escuela secundaria. Existe una patología del docente verdaderamente terrorífica. Los alumnos les han hecho perder la autoridad y es imposible mantener el orden en las aulas; ya no tienen miedo a la amenaza del suspenso, porque hasta los padres, en este caso, se ponen en contra del profesor.

En realidad, la escuela, ya no es exclusivamente un lugar para aprender, porque se ha convertido en una prolongación del hogar y de todos y cada uno de los lugares de ocio (bares, discotecas, el barrio, el campo de fútbol…); los alumnos no diferencian entre conductas dentro y fuera de la escuela.

Bárbara Pastor (2002), describe el siguiente hecho:

– Buenos días, loca…

( La profesora no contesta, Trata de aparentar que no ha oído nada).

– Además de loca, sorda…

( Todos se ríen, todos menos uno. Probablemente, el único que entiende que ese no es un saludo adecuado para una profesora).

Los alumnos saludan a un profesor con un insulto, y no pasa nada. Los alumnos rompen la silla del profesor para que no pueda sentarse, y no pasa nada. Los alumnos llevan el teléfono móvil conectado para que suene en clase y no pasa nada. Los alumnos destrozan las persianas de la clase, y no pasa nada. Los alumnos se cargan las cerraduras de las aulas que quieren, y no pasa nada. Hay una actitud generalizada que permite que todas estas cosas y muchas más, ocurran sin que pase nada.

El mal funcionamiento de la disciplina en muchos centros educativos es una verdad innegable. En un estudio llevado a cabo por el CIDE (1995), el 72 % de los 18.000 profesores de secundaria consultados, consideraba ya entonces, que la falta de disciplina en la escuela era un tema importante.

Cuando se habla del “malestar en la enseñanza”, se destaca sobre todo el malestar del profesorado…su descontento…su disconformidad en lo relativo al desarrollo de su trabajo.

Se trata de algo generalizado, que ocurre en todas la comunidades de nuestro país.

Es imprescindible conocer la magnitud de la violencia que se produce a diario en las aulas de Educación Secundaria, si pretendemos aportar procedimientos que ayuden a prevenirla o a minimizar sus consecuencias.

FRECUENCIA DE CONDUCTAS ANTISOCIALES EN LAS AULAS Y MALESTAR DEL PROFESORADO DE SECUNDARIA.

La situación actual tampoco tiene nada que ver con que “En las aulas existe una autodisciplina basada fundamentalmente en el respeto mutuo entre maestros y alumnos”.

Lo cierto es que la convivencia en las aulas no es buena, y ello repercute muy negativamente sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos, porque durante las clases se hace tremendamente difícil realizar algo serio. Esos conflictos que pueden hacer que el acoso entre iguales quede como algo periférico, llegan a alcanzar cotas de violencia real, de violencia de alta intensidad que afecta sobre todo al profesorado.

Durante las clases los comportamientos disruptivos provocan violencia verbal, violencia psicológica, e incluso violencia física, conductas agresivas en suma, que pueden llegar a destruir la identidad profesional del profesor, que con frecuencia vive estos episodios con enorme disgusto y ansiedad. Y ello en parte debido a que la credibilidad de los profesores ante muchos padres de alumnos, es nula, valiendo tanto las palabras de los alumnos como la de sus profesores, por la falta o ausencia casi total de la autoridad del docente.

Lo cierto es que bastantes alumnos durante las clases presentan conductas inadecuadas, comen chucherías y escuchan música en su celular o i-pod, mostrando total desinterés hacia las explicaciones de su profesor, faltan a menudo a las clases y cuando asisten llegan tarde con frecuencia, y se toman confianza sin límite hacia sus profesores, arrojan al suelo las bolsas, brik o latas una vez consumidas las chucherías, batidos, zumos o refrescos, escriben sobre los pupitres y realizan grafitis sobre las paredes. Todo ello provoca un enorme descontento del profesorado con la situación actual, que ve imposible impartir clase a determinados grupos, e incluso siente miedo o angustia previo a entrar en determinadas aulas.

El estrés sufrido por muchos profesores/as el cual les aboca a sufrir diferentes enfermedades, es provocado por esas actitudes de determinados alumnos y por las humillaciones recibidas por parte de éstos, y por las que constatan también en otros compañeros de profesión.

Los bajos niveles de convivencia en las aulas vienen dados por diferentes cuestiones o sucesos que los profesores reconocen haber vivido o conocido, y que se relacionan con ataques a la propiedad, con humillaciones, con insultos, con alumnos que les “levantan la voz”, con situaciones que hacen salir al profesor llorando de clase, con robos, con el deseo de abandonar la enseñanza y con las agresiones físicas por parte de algún alumno o familiares de éste.

Todas las situaciones de indisciplina y su evolución tienen como protagonistas a los alumnos, a los profesores y a las familias, destacando especialmente las familias desde la óptica de los profesores como las más negativas, seguidas por los alumnos. Y aunque en bastante menor medida, los profesores considerados como grupo, bien por desinterés bien porque no ejercen su función, también se asignan una cuota de responsabilidad en la evolución de esas situaciones. Pero no tanto porque se sientan responsables de ese deterioro de la disciplina, de la que piensan no tener en sus manos el remedio para resolverlo, sino que quizás se centre exclusivamente en lo relativo a la suciedad en que quedan muchas aulas desde primera hora de la mañana, y en la constatación de humillaciones y problemas de sus compañeros de profesión, por parte de determinados alumnos, ante los que con demasiada frecuencia suelen ignorar simulando “no enterarse”, algo que a su vez, puede relacionarse con el respaldo recibido por los profesores desde la dirección del centro educativo, pues el respaldo que la dirección  proporciona o no a los profesores en sus conflictos interpersonales frente a alumnos y padres de éstos, resulta determinante para el manejo de la ansiedad del propio docente.

Pero los docentes tienen difícil arreglar por sí mismos la situación, porque la autoridad académica está cada vez más devaluada. Se ha destruido la autoridad del profesorado, que llega a sentirse inseguro y hasta pierde el control de su clase. Los alumnos gozan de una elevada permisividad en su casa, y los profesores tienen “atadas las manos” a la hora de imponer sanciones. Ha de hacerlo el “Consejo Escolar” o el Director del Centro. Pero el profesor, individualmente, carece de competencia real para imponer siquiera mínimas sanciones más allá de la puerta del aula.

Pero todos estos problemas de los que hemos venido hablando no afectan a todos los profesores por igual. La personalidad de cada profesor es determinante en el control del estrés por parte del docente, ante las situaciones de indisciplina, pero a parte de ello, las profesoras resultan “más perjudicadas que sus compañeros varones”.

La edad y la experiencia docente o antigüedad, también influye. Son los profesores más jóvenes y con menos experiencia docente. Tener poca experiencia y ser del género femenino son factores de riesgo para recibir maltrato de los alumnos.

A pesar de todo lo que soportan los profesores de Secundaria, tienen en muchas ocasiones dificultad para denunciar las situaciones de abuso del alumnado, porque suelen volverse contra el mismo docente, al que se acusará de no ser capaz de mantener el orden y el buen clima de la clase.

Se confirma así que el “malestar del profesorado” de Secundaria es real y bastante profundo. Sus particulares enemigos son la violencia en las aulas, la falta de interés por lo que dicen, y los mediocres resultados que obtienen los alumnos con su trabajo, y ello hace que la escuela esté perdiendo mucho, que esté degradándose a niveles que podrían calificarse de tragedia.

Ciertamente, la violencia escolar tipo bullying merece por supuesto toda la atención de los profesores, y todos los proyectos encaminados a erradicarla serán siempre insuficientes, pero opinamos que la conflictividad en el aula, la violencia catalogada como “de baja intensidad” que se ha venido describiendo, resulta mucho más perjudicial para el sistema y para la convivencia en los centros escolares que la anterior, pues ésta ataca directamente a los profesores mucho más de lo que en un principio pueda creerse. Podría decirse que hoy por hoy, son los profesores de Secundaria los verdaderamente “acosados” por sus alumnos. Al menos, no podemos negarles el papel de víctimas.

Fuente: conflictoescolar.es/

¿Cómo es mejor dar una clase, de pie o sentado?

DAR UNA CLASE. Es posible que más de un profesor, cuando haya leído el título del artículo, se haya hecho la pregunta de si en sus clases está de pie o sentado. La verdad es que no es una pregunta baladí ya que la posición que ocupa el docente en el aula en muchas ocasiones resulta clave para el buen desarrollo de la misma. Si bien es cierto que la posición del profesor depende mucho del curso o de la etapa en la que está impartiendo su asignatura, la verdad es que debo confesar que por lo que a mí respeta prefiero dar la clase de pie.

Ello no significa que a lo largo de una jornada laboral no haya algún momento por el que opte estar sentado, pero les aseguro que son muy pocos. A continuación, voy a dar algunos argumentos por los cuales creo que es más beneficioso dar una clase de pie que sentado.

Argumentos a favor de estar de pie durante una clase:

1. Aumento de la atención del alumno. Si el profesor se mueve de una forma inteligente por la clase, la atención del alumno será mayor ya que el hecho de que haya un cuerpo en constante movimiento facilitará que el alumno se fije en él. Al estar sentados, el alumno tiene más dificultades para vernos y su atención es más fácil que se vea afectada. El profesor que da las clases sentado corre el peligro de convertirse en un profesor invisible.

2. Explicación en vertical y en horizontal. En muchas ocasiones el profesor, al dar una clase de pie, sólo opta por una posición horizontal, es decir de la pizarra tradicional o digital hasta su mesa de trabajo. Además de este movimiento horizontal también es recomendable que se realice un desplazamiento en vertical a través de los pasillos que se dan entre las mesas de los alumnos. Esto hará que aumente el control del profesor sobre los alumnos y podrá atender mejor las dudas que se puedan ir creando a lo largo de una sesión lectiva.

3. Uso del lenguaje no verbal. Este argumento es para mí uno de los más importantes. Como ya sabéis, los seres humanos comunicamos más por lo que expresamos a través del lenguaje no verbal, que no a través del lenguaje verbal. Si estamos de pie frente a nuestros alumnos, el lenguaje no verbal aumentará muy significativamente la información, ya que en muchos casos a través de gestos somos capaces de mejorar nuestras explicaciones o bien ayudaremos a que el mensaje llegue con mayor facilidad a los alumnos. ¿Te imaginas a un profesor de pie atado de pies y manos?

4. Aumento del control del aula. Cuando un profesor está de pie, el control que tiene sobre el grupo es mucho mayor que si estuviera sentado. Su radio de visión es mucho mayor como también es mayor el grado de actuación cuando se produce algún elemento distorsionador, alguna conducta disruptiva, etc.

5. Atención más personalizada. Si un profesor está dando la clase de pie, el alumno siente una mayor cercanía hacia nosotros y viceversa. Esto hace que tenga más facilidad a la hora de preguntarnos alguna duda debido a nuestra cercanía. También hace posible que controlemos mejor en lo que está trabajando el alumno en todo momento y podemos incidir con mayor celeridad sobre ello.

Estas son algunas de las muchas ventajas que he ido recopilando sobre los beneficios de dar una clase de pie. No quisiera olvidarme de la gran cantidad de profesores que también dan sus clases sentados sobre la mesa. Debo decir que es una posición en la que no me siento muy cómodo, aunque reconozco que gusta a muchos docentes. Creo que con esta posición el profesor se sitúa digamos que por encima de los alumnos y, tal vez por ello, no acabe de convencerme.

Fuente: justificaturespuesta.com

«El primero que tiene que ir feliz a la escuela es el maestro»

LORETO SILVOSO 

Alicia Tojeiro (Vigo, 1978) es esa profesora de la que todos hablan bien. Se siente tan afortunada con la nominación a mejor profesora de España en los Premios Educa, que es como si ya le hubieran dado el premio.

-¿La clave es la motivación?

-Sí. El primero que tiene que ir feliz a la escuela es el maestro, porque, si no, no puedes contagiar nada. Sin alegría y motivación, no hay manera de aprender.

-Este año es la única nominada de colegio público de primaria en la provincia de A Coruña. ¿Los profes de la pública se lo celebran tanto como los de la privada?

-No es problema de que el maestro no trabaje. El tema son las condiciones de trabajo. Tenemos muchos alumnos por aula y mucha falta de recursos, tanto personales como materiales. Y hay una sobrecarga de contenidos.

-¿Y de contenidos repetitivos?

-Sí, es tal cantidad de presión la que sentimos, que salir de eso es complicado. Todos trabajamos mucho y dedicamos muchas horas. El sistema educativo, tal y como está, no funciona; pero hay que arriesgarse y cambiarlo.

-¿Qué no funciona?

-Lo de clasificar a los alumnos en función de la edad. El currículo está muy cerrado y se pierden todos los talentos. Hay una presión que no te permite perder ni 5 minutos y hay que pedir a la escuela que escuche. No se puede ser maestro sin escuchar. Tienes que conocer a tu alumnado, ¡pero no hay tiempo!

-¿Qué tipo de maestra es usted?

-No soy una maestra que enseñe solo los contenidos.

-¿Cómo le gusta enseñar?

-Intento plantearme para qué estoy en la escuela, a qué vengo.

-¿Cuál es su respuesta a eso?

-Vengo a ayudar a crecer. No me limito solo al libro. Es lo que hay detrás. Una labor amplísima.

-¿Cómo son sus alumnos?

-Quiero alumnos que sean empáticos, que aprendan a trabajar en equipo, que no se rindan ante las adversidades… Y quiero que entiendan que solo si sigues aprendes. Hay que esforzarse.

-Lleva veinte años dando clase. ¿Cómo han cambiado los niños?

-La tendencia es a que no sepan resolver sus problemas, a que estén acostumbrados a crear poco y a que sean poco empáticos. Si no se trabaja con una metodología inclusiva, estamos creando una sociedad fragmentada. Si ahora entendemos que todo el mundo tiene algo que aportar, el día de mañana no habrá tal discriminación. Nosotros, en el aula, hacemos el ejercicio de decir: Yo soy Alicia y se me da bien esto. También soy Alicia y se me da fatal esto otro. No pasa nada. Estoy aquí para aprender.

-Empezó dando clase en infantil.

-Y me pasé a primaria por rebelión contra el sistema. No puede haber una ruptura entre las etapas. En infantil atendemos mucho más al alumno como persona, pero llegamos a primaria y parece que nos olvidamos. Cuanto más subes en las etapas educativas, menos innovación hay.

-Así que decidió seguir con los mismos alumnos.

-Sí. Lo hice y me decían: «En primaria no se puede». También me decían antes: «Ay, claro, ahora porque tienes 12 alumnos; cuando tengas 25, verás». Luego fue «Cuando llegues a primaria, olvídate».

-Pero llegó a primaria y usted siguió siendo innovadora.

-Pero es que claro que se puede. ¿Cómo no se va a poder?

«Si ya estaba motivada antes, ¡ahora que se preparen!»

Cada lunes por la mañana, Alicia Tojeiro convierte a sus alumnos en periodistas. De su aula, los niños salen informados y formados, preparados para integrarse en la conversación global. Esta vez la noticia es que su profesora favorita ha sido nominada a la mejor docente de España.

-¿Cómo reaccionó la clase?

-Hubo uno que preguntó qué es docente [risas], pero se alegraron mucho todos. Les pregunté por qué creían que me habían nominado.

-¿Qué contestaron?

-Porque he trabajado mucho, porque siempre busco soluciones creativas a los problemas del aula y porque nunca me rindo.

-Tres claves que la definen bien.

-Y que también pueden ser nuestros objetivos a conseguir para toda la clase. Eso les dije.

-¿Cómo se enteró de la nominación?

-Fue un fin de semana en el que yo estaba en un congreso de altas capacidades. Era uno de esos días en que te lo replanteas todo porque no puedes más. Estaba muy cansada.

-¿La llamaron?

-Recibí un mensaje en el móvil. Oí el rip-rip, lo leí y por poco me da un ataque de locura. Locura de alegría, eh… ¡Son taaantos años dándolo todo…!

-¿Se emocionó?

-Sí. Tuve que leer el mensaje varias veces, como cuando lees el test de embarazo y te da positivo. Pensé qué suerte tengo. Si yo ya estaba motivada antes, ¡ahora que se preparen! [Risas]

-Me da que para usted la sola nominación es el mejor premio.

-Para mí esto es un sueño del que no quiero despertar.

-¿Se puede aprender pasándolo bien?

-¡Claro! Aprender es maravilloso y puede ser súper divertido. Pero no puede haber educación sin las familias. Es imposible.

Fuente: lavozdegalicia.es

Cómo prevenir el estrés docente

Muchos lo sienten, pocos saben lo que padecen. El síndrome del burn out, en educación, forma ya parte del bagaje de dolencias que hacen de la vocación docente un displacer más que un goce cotidiano. En este caso, como en tantos otros, resulta imprescindible la prevención.

Los docentes deben estar preparados para esas situaciones que generan estrés y que influyen, de distintas maneras, en su quehacer diario, repercutiendo en el normal desarrollo de su labor.

 El vínculo que deben sostener con niños y jóvenes, a veces, con malos hábitos traídos del hogar, la carencia de valores, las discusiones con los padres, la sobrecarga en las tareas, la incomprensión de ciertos directivos, la baja remuneración económica, el no reconocimiento de su labor son los conflictos que influyen sobre la autoestima, provocando que esta disminuya y que se produzcan, en consecuencia, una serie de síntomas que conforman el burn out.

Casi imperceptiblemente, esta situación conflictiva lo va llevando a escenarios extremos donde el cansancio, la apatía, la depresión le imposibilitan alcanzar sus objetivos, no solo en su vida laboral, sino también en el plano personal.

Por eso, deberá encontrar estrategias que lo ayuden a efectuar modificaciones en sus acciones cotidianas que se han tornado rutinarias. Visualizando y asumiendo que el período de crisis que está transitando le da la posibilidad de adquirir las herramientas necesarias para defenderse frente a las situaciones que le causan desgaste emocional, pérdida de la esperanza, sentimientos de inseguridad y baja autovaloración.

La mejor defensa frente a estos problemas pasa por la prevención. La prevención debe abordar a todos los agentes en juego, haciendo incuestionable el respeto social a la integridad moral y el rechazo a cualquier forma de violencia,la implicación de todos los colectivos profesionales(educativos,sanitarios, jurídicos, etc.) en la asunción de una cultura preventiva, la negociación colectiva como instrumento para determinar buenas prácticas laborales y la constitución de órganos multidisciplinares que velen para encontrar una solución satisfactoria a los casos que se planteen.

La prevención se puede llevar a cabo desde varios puntos de vista: a nivel individual y a nivel grupal:

En el nivel individual, el empleo de estrategias de afrontamiento de control o centradas en el problema previene el desarrollo del síndrome de quemarse por el trabajo. Por el contrario, el empleo de estrategias de evitación o de escape facilita su aparición. Dentro de las técnicas y programas dirigidos a fomentarlas primeras se encuentran el entrenamiento en solución de problemas, el entrenamiento de la asertividad, y del entrenamiento para el manejo eficaz del tiempo. También pueden ser estrategias eficaces olvidar los problemas laborales al acabar el trabajo, tomar pequeños momentos de descanso durante el trabajo, y marcarse objetivos reales y factibles de conseguir. Desarrollo de conductas que eliminen la fuente de estrés o neutralicen las consecuencias negativas del mismo. Aumentar y conservar las amistades con interacciones satisfactorias y emotivas, delegar responsabilidades, no creerse indispensable, solicitar ayuda cuando el trabajo es excesivo o cuando no se está preparado para afrontarlo, compartir los problemas laborales, las dudas y opiniones con los compañeros.

En el nivel grupal e interpersonal el empleo de estrategias de prevención e intervención pasan por fomentar por parte de los compañeros el apoyo social: los individuos obtienen nueva información,
adquieren nuevas habilidades o mejoran las que ya poseen, obtienen refuerzo social y retroinformación sobre la ejecución de las tareas, y consiguen apoyo emocional, consejos, u otros tipos de ayuda. Algunas
formas de ofrecer apoyo son las siguientes: escuchar al sujeto de forma activa, dar apoyo técnico, crear necesidades y pensamiento de reto, potenciar su creatividad, ofrecer apoyo emocional, participar en la realidad social del sujeto, fomentar su autoestima valorando su autoeficacia.

 En cuanto a las técnicas para prevenir este síndrome podemos decir que mayoritariamente se efectúan través de la organización y reestructuración del tiempo extralaboral. El objetivo por tanto, consiste en incrementar en el individuo una serie de recursos personales de carácter genérico.

Las más asequibles y eficaces son las siguientes:

– Desarrollo de un buen estado físico (higiénico, dietético y físico).

– Dieta adecuada

– Apoyo social (relaciones)

– Distracción y buen humor

– Visión positiva

– Actitud psicológica: reconocer la situación y las propias actitudes

– Autoconfianza

– Información adecuada

Fuente: actividadesinfantil.com

Consejos para aprovechar las vacaciones si eres docente

Estimados docentes: queremos compartir con ustedes 10 consejos de mucha utilidad para aprovechar al máximo nuestras vacaciones de verano. Ningún secreto oculto, ninguna ciencia importada, ningún producto mágico que ustedes puedan adquirir en algún centro comercial. Se trata, más bien, de reencontrarse con las cosas buenas de la vida: la familia, los amigos, la buena música, el cine, los libros que más nos apasionan. Si lo pensamos bien, descubriremos que, en medio de nuestras situaciones específicas y problemas personales -que nunca faltan- siempre habrá un espacio para disfrutar de todas aquellas cosas que el universo nos ofrece gratuitamente. Aprovechemos estas fiestas navideñas para poner en práctica estos consejos, pensados desde la actividad docente, de una maestra a otra:

¡POR FIN DE VACACIONES!… Y AHORA ¿QUÉ HAGO?

Acaba otro año escolar en el que hemos trabajado con entusiasmo y esmero en cada una de nuestras clases. Vemos partir a nuestros alumnos, entregamos nuestros registros de fin de curso y participamos de algunas celebraciones preparadas en nuestros planteles para compartir un momento agradable donde nos deseamos lo mejor en estas fiestas y para el año que viene. Pero, ahora que empiezan las vacaciones ¿cómo podemos hacer para sacar el mayor provecho de ellas y utilizar nuestro tiempo y presupuesto de la mejor manera? Aquí presentamos 10 consejos para potenciar nuestro tiempo libre en estasvacaciones de verano.

1. DISFRUTE LAS FIESTAS CON EL MENOR ESTRÉS POSIBLE: Siempre lo recomiendan los expertos y pocas veces lo podemos llevar a la práctica. Por más que decimos: “este año tomaré mis precauciones para no tener trajines en el último minuto”, siempre estamos corriendo de un lado para otro durante las celebraciones de Navidad y fin de año, tanto que terminamos rendidos para cuando estas han pasado. Demos prioridad a nuestra tranquilidad y buen estado de ánimo para compartir con la familia y amigos, más allá de la entrega de numerosos regalos y reuniones recargadas. La sencillez puede resultar el mejor ingrediente en estas fiestas.

2. DESCARTE TODO AQUELLO QUE NO SEA INDISPENSABLE: Así es, muchas veces nos llenamos de compromisos y obligaciones que nos impiden reservar tiempo para nuestros seres queridos o para nosotros mismos. Es cierto que los meses de vacaciones pueden servirnos para hacer todo aquello que no podemos durante el año escolar pero no nos sobrecarguemos de tareas que nos alejen de los momentos en familia. Salir a caminar, ir a un paseo corto, hacer deporte o cualquiera de esas cosas sanas y relajantes nos pueden recargar de energías durante este periodo vacacional.

3. DEFINA SUS PRIORIDADES PARA LAS VACACIONES: Una vez descartado lo que puede realizar en cualquier otro momento y no recargar sus meses de vacaciones, defina lo que sí debe hacer en este período de mayor tiempo libre como: realizar visitas médicas largamente aplazadas, algún viaje que lleva mucho tiempo planeando, visitas a personas que no frecuenta hace mucho, arreglos en casa que no pueden esperar u otros. De esta manera cuando regrese a clases tendrá la tranquilidad de haber cumplido con estas tareas, obligaciones y necesidades que siempre quedan de lado por falta de tiempo.

4. DOSIFIQUE SUS GASTOS: Si bien es cierto durante las vacaciones hay mayor tiempo para realizar actividades eso no significa necesariamente que tenga que invertir fuertes cantidades de dinero que luego le dejen grandes deudas por cubrir y por consiguiente mucha carga de tensión. Existen innumerables oportunidades de entretenimiento al aire libre, deportes, funciones gratuitas, bibliotecas, cine clubes y muchas actividades que le pueden ayudar a disfrutar sin gastar de más.

5. DESPEJE SU MENTE DE PREOCUPACIONES: Nunca estamos completamente libres de preocupaciones y responsabilidades en la vida pero, en este periodo vacacional que se inicia, podemos replantear también nuestros pensamientos de manera tal que no permitamos que las preocupaciones limiten este tiempo para nuestro descanso y esparcimiento. Procuremos ver con objetividad cuales son los puntos positivos con los que contamos: la salud, nuestros hijos, un trabajo que elegimos por vocación, la posibilidad de emprender proyectos y tantas otras cosas que cuando estamos muy preocupados no logramos ver con la objetividad y la valoración que merecen.

6. DESINTOXIQUE SU ORGANISMO: Durante el año escolar los maestros nos dedicamos a nuestras clases, alumnos, familias y hogares, no tenemos tiempo de planificar con mucho detalle una alimentación balanceada y apropiada para cuidar nuestro organismo. El verano es una época perfecta para replantear nuestra rutina alimenticia y darle preponderancia a los alimentos frescos, bajos en grasas, naturales y saludables. Aprovechemos para dejar de lado las comidas rápidas y sentémonos a la mesa, por lo menos media hora por comida, para disfrutar de nuestros alimentos y de quienes nos acompañan a compartirlos.

7. DISFRUTE DE LAS PEQUEÑAS COSAS QUE LE REGALA EL DÍA A DÍA:Una flor, una puesta de sol, los chicos jugando al aire libre, una melodía agradable, un buen libro, una jornada de solidaridad para con los más necesitados, un paseo fuera del ruido de la ciudad y tantas otras pequeñas cosas pueden traer paz y armonía a nuestra vida diaria, no tienen que ser días, ni horas, muchas veces basta con solo unos minutos para detenernos y darnos cuenta de que tenemos mucho por lo que dar gracias, menos de lo que quejarnos y más para ser felices de lo que nos damos cuenta.

8. DERROCHE BUEN ÁNIMO Y ACTITUD POSITIVA: Los maestros sabemos lo importante que es la motivación para nuestros alumnos, una buena actitud, llena de positivismo y ganas de colaborar hacen de ellos personas proactivas que se sienten integradas e importantes. Hagamos lo mismo con todo el resto de personas que encontremos en nuestro camino: el portero de nuestro edificio, el transportista, el vendedor que nos atiende, la mesera, el personal de limpieza, todos merecemos un saludo cordial, un agradecimiento sincero y un reconocimiento a nuestro trabajo. No olvidemos expresarlo con respeto y amabilidad.

9. DESTERREMOS RENCORES, ENOJOS Y ENVIDIAS: Para disfrutar nuestras vacaciones a plenitud será siempre necesario que hagamos un reconocimiento de nuestras debilidades y un propósito de superarlas desde lo más profundo de nuestro ser. Si en el año que acaba alguien nos falló, no conseguimos lo que esperábamos, no nos sentimos reconocidos ni valorados como otros, no continuemos pensando y pensando en lo mismo. Limpia tu corazón y tu alma de esos sentimientos que solo te hacen daño y declara con total convicción que el año que empieza será mejor y obtendrás todo lo que ansías cuando estés preparado para recibirlo. Verás que esa limpieza te aliviará de un gran peso.

10. DISFRUTEMOS AL MÁXIMO: Con responsabilidad y precaución podemos dedicarnos a celebrar en este tiempo libre antes de iniciar la preparación para el próximo año escolar. Aquilatemos esta oportunidad de compartir con los seres queridos, atesoremos buenos recuerdos y no desperdiciemos la oportunidad de sentirnos renovados y llenos de energía para cuando volvamos al reencuentro de nuestros alumnos en las aulas.

Fuente: blog.derrama.org.pe