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¿Cómo tratar con alumnado difícil?

Es un hecho: a los docentes novatos, en todo el mundo, le tocan, muy a menudo, aquellas clases que los demás consideran “difíciles” o “peores” (no es una peculiaridad única del interinato español). La verdad, es que muchas veces semejante prejuicio es solo un prejuicio , pero en otras ocasiones es cierto. Pero es parte del aprendizaje del profesor y de la profesora y hay que poder hacer frente a esa situación.

Por eso mismo, Steven Herder te da 5 claves para tratar con alumnos “difíciles” en este artículo extraído de la Web de ITDI (International Teacher Development Institute) que, aquí,  hemos traducido.

La pregunta clave es si los profesores veteranos y sabios se siente de la misma manera cuando se enfrentan a un aula difícil.
Cuanto más tiempo paso en clase, más importante me parece considerar esa dificultad que encierra el grupo, poderoso y disruptivo, como un reto que es posible manejar. Solían dejarme fuera de juego con sus miradas de desinterés, de aburrimiento y de desafío, que hacía estragos en mi identidad docente, ya de por sí muy delicada. Ahora se han convertido en alumnos y alumnas memorables: están tan acostumbrados a no ser comprendidos y a ser inadecuada e injustamente juzgados que el simple reconocimiento de sus inquietudes y necesidades ya aumenta la tasa de éxito con respecto a aquella que solían tener.
Si algún o alguna profesora joven y recién llegada me pidiese consejo le diría que siguiese los siguientes 5 puntos:
1. No olvides la regla de oro: “Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti”
2. Da opciones, no ultimátums
3. Estate dispuesto a perder una batalla, con el fin de ganar la guerra
4. Ser docente a menudo significa aguantar en pie a pesar de los golpes
5. Se claro sobre tus espectativas, los límites y lo que es negociable o no.
Aquí, pensando sobre qué aconsejar a los docentes jóvenes, recordaba a estudiantes y situaciones que he manejado mal, o bien. Me gustaría explicar más acerca de estos cinco puntos:
  • Si crees en el punto 1, en la regla de oro, y te acercas con esta perspectiva a la puerta del aula ya acabas de eliminar el 70% de tus problemas potenciales con el alumnado
  • Parece que los ultimátums transmiten poder y autoridad, pero el punto 2, las opciones, es mucho más poderoso; si tienes hijos o hijas lo sabrás bien aunque, obviamente, las personas respondemos mejor a las opciones que a las amenazas. Tratar de obligar acaba con berrinches o batallas; negociar funciona el 90% de las veces
  • Me costó asumir el punto 3, pero es “menos malo” perder a un individuo antes que a toda una clase. En cuanto a perder yo mismo, como profesor, aprendí que, a veces, es mejor, porque enfoca a mis estudiantes a tomar responsabilidad sobre su aprendizaje y les enseña que no siempre en la vida se puede ganar (pero que, a menudo, si juegas bien, es más probable salir victoriosa.
  • Recuerdo con claridad la sensación que tenía (con respecto al punto 4) al  mantenerme firme, ante una estudiante problemática en una de mis primeras clases. Un compañero me dijo: “tienes que ser su maestro“. En ese momento, no tenía ni idea de lo que me quería decir realmente. Al final, después de varias clases desalentadores, mi instinto se hizo cargo, sin ningún tipo de estrategia planificada. Me puse sobre su pupitre y le exigí que me entregase su … (no recuerdo si era un cómic, un chicle o una pistola) y me mantuve ahí, delante de ella, el tiempo que fue necesario para que se diera cuenta de que yo era su maestro. Parecían horas; finalmente, todos y todas se dieron cuenta de que hablaba en serio. Nunca me vi en un aprieto semejante dentro de un aula. Al final la relación mejoró y la alumna y yo, a día de hoy, nos llevamos bien.
  • Con respecto al punto 5, puedo decir honestamente que ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que un estudiante me dejó fuera de juego dos veces seguidas. Además de ser un poco más viejo y un poco más gris, creo que he aprendido a ver un problema antes de que venga, a anticiparme, y sacar lo mejor de mí: es el secreto del punto 5.

Fuente: escuela20.com

Por qué algunos niños tienen dificultad para aprender a multiplicar

Las dificultades para aprender a multiplicar de los niños es una de las preocupaciones más habituales para los docentes y las familias de estudiantes de Primaria.

A diferencia de otros conceptos matemáticos, nadie discute que aprender a multiplicar es necesario e imprescindible tanto para desenvolverse en la vida como para avanzar en el aprendizaje matemático.

Saber usar la operación de la multiplicación en la resolución de un problema y tener una cierta agilidad para ello nos facilita mucho la vida. Se trata de matemáticas que vamos a usar en nuestro día a día y que además necesitaremos para aprender a dividir, para resolver multitud de problemas y en definitiva para construir el andamiaje de las matemáticas.

Las dificultades para aprender a multiplicar

Antes de abordar los cinco motivos quiero matizar que hay casos, los menos, donde los niños y las niñas pueden presentar algún tipo de problema como discalculía y que deberían ser examinados y diagnosticados por un especialista pero la inmensa mayoría de los estudiantes responden a la combinación de dos o más de los motivos que voy a exponer.

 

dificultades multiplicacion

1. Los conocimientos matemáticos previos son débiles

Los contenidos matemáticos están estructurados de una forma jerárquica, es decir, para afrontar con éxito los nuevos conocimientos es necesario tener suficiente maestría con los anteriores.

A muchos niños se les comienza a enseñar la multiplicación cuando aún no han interiorizado conceptos anteriores como la noción de cantidad, la ordenación de los números o la suma. No estoy hablando de la suma por escrito que se puede realizar de forma mecánica y recurriendo al conteo con los dedos sino de un verdadero cálculo mental sobre el que puedan apoyar las primeras nociones de multiplicación.

Si a un niño que presenta dificultades en la comprensión de un concepto en lugar de trabajar más ese concepto, le explicamos otro aumentaremos su dificultad.

cita1 5 motivos

2. La multiplicación está descontextualizada

En muchas ocasiones “se enseña a multiplicar” comenzando por las tablas de multiplicar. ¡Como si no se pudieran resolver problemas de multiplicación sin conocerlas! A continuación se proponen problemas donde aplicar esas tablas. De esta manera, se presentan las matemáticas como un conjunto de reglas misteriosas (y difíciles) que hay que saber y que nada tienen que ver con la vida real.

También se favorece la idea de que o eres bueno o eres malo en matemáticas ya que si te aprendes las tablas y resuelves problemas en tres minutos es que eres de los elegidos para las matemáticas y en caso contrario, tienes dificultades y no hay nada que hacer salvo intentar llegar al mínimo exigido.

A aprender a multiplicar en Primaria se empieza resolviendo problemas de la vida cotidiana donde es necesario multiplicar.

cita2 5 motivos
3. Los recursos que se les presentan para aprender son siempre iguales

La díada problemas de multiplicar + tablas de multiplicar por escrito es poco atractiva para los niños que tienen dificultades y más aún, es poco productiva para todos los niños y las niñas independientemente de sus resultados. No se aprende a multiplicar resolviendo simplemente problemas-tipo de multiplicación. Aprender una operación es saber aplicarla en diferentes contextos o mejor aún aprender a multiplicar es resolver problemas de diferente índole.

Para mantener el interés y la motivación y llegar a más niños es necesario tener recursos de diferente índole: manipulativos, juegos de mesa, digitales, etc. y trabajar de forma grupal, en parejas, individualmente,…

cita3 5 motivos

4. El ritmo no es el adecuado para el estudiante

Todos admitimos que las personas tenemos diferentes capacidades, intereses o habilidades. Personas muy capaces incluso exitosas en unas áreas no lo son en absoluto en otras. Cada uno de nosotros nace con mayores capacidades para unas tareas y menores para otras sin que eso sea un impedimento de desarrollarse en varios ámbitos. No necesito ser una gran atleta para disfrutar haciendo deporte. Mi cuerpo me permite moverme y si encuentro el nivel adecuado para mis capacidades físicas, el deporte que me gusta y cuento con la suficiente motivación, puedo, dentro de mis características personales, desarrollar mis habilidades físicas y sentirme muy a gusto haciendo deporte. No se trata de llegar a ser campeona de nada, sino de disfrutar aprendiendo y mejorando.

Así debería ser también para los niños y las niñas y no solo con el deporte, la música o el arte sino con las llamadas asignaturas instrumentales como las matemáticas. Deberíamos conocer las capacidades de cada alumno, descubrir sus intereses y respetar su ritmo de aprendizaje para ayudarles a llegar a su máximo desarrollo.

¡No es posible ni deseable que todos aprendan de la misma manera ni al mismo tiempo!

cita4 5 motivos
5. El estudiante está presionado a aprender

La infancia es la época de nuestra vida donde más influencia tienen las opiniones y expectativas de los demás. En especial la opinión (expresada o no) que maestros y padres tenemos de nuestros niños y niñas puede ser un trampolín en su desarrollo o un freno insalvable.

Para aprender, no solo se deben explicar conceptos, poner al alcance de los niños diferentes recursos y situaciones sino que también es básico crear un clima de confianza y de calma. Las prisas para aprender nunca fueran buenas. “Tienes cinco minutos para hacer el problema 5.” “Para mañana hay que saberse las tablas del 6 y del 7.” “El jueves hay examen y saldrán multiplicaciones.”

(+) Cambiemos los contenidos:

“Tienes cinco minutos para resolver […]” (rellenar con un marrón del trabajo)”.

“Para mañana tienes que presentarme un informe del problema […]”

“El jueves hay reunión con los jefes y se hablará del […]” (si la solución propuesta no es buena, repercutirá en la nómina).

¿Cómo te sientes antes estas situaciones?

¿Realmente crees que los niños de 7 u 8 años tienen capacidad para gestionar la presión?

Sé que hay personas que dicen que los niños “tienen que acostumbrarse porque así es la vida”. Pero creo que si estás leyendo este blog es porque consideras que es justo al revés: “los niños tienen que vivir como niños y aprender herramientas que les sirvan para su vida actual. Es la única manera de que les acompañen en su vida adulta”.

cita5 5 motivos

¿Crees que existe algún motivo más? ¿Las dificultades de tu hijo/a (o alumno/a) es producto de alguno de los motivos que he nombrado?

Fuente: aprendiendomatematicas.com

Rotacismo o dificultad para pronunciar la ‘r’ en niños

La adquisición del código fonético en los niños es un proceso de aprendizaje que se da a medida que el niño crece. Es muy común, que los niños durante este proceso encuentren dificultades a la hora de aprender a pronunciar el fonema ‘r’. Este trastorno en la pronunciación suele ser pasajero, pero es importante que los niños reciban la ayuda necesaria para corregirlo.

Por qué hay niños que no pronuncian bien la R

Existen diferentes motivos por los que el niño puede tener dificultades para producir este sonido. Algunos de ellos son los siguientes:

– El punto de articulación: el niño no coloca la lengua donde hay que hacerlo para producir el sonido R, y no sopla como es debido.

– Hendidura en el paladar.

– Déficit auditivo. Eso le impide diferenciar este fonema de otros similares.

– Dificultad en la discriminación auditiva del fonema por otros motivos.

– Discapacidad intelectual.

– Frenillo lingual largo o corto.

Actividades a realizar para lograr la pronunciación de la R

Es importante trabajar diferentes aspectos:

1- Respiración y soplo: Se pueden llevar a cabo ejercicios sencillos de respiración y soplo como hacer pompas con un pompero, soplar velas, inflar globos, mover un molinillo solo con el soplo, jugar partidos de fútbol moviendo pequeñas bolas de espuma…

2- Posicionamiento lingual: Se deben hacer ejercicios para que el niño tome conciencia de la posición correcta de la lengua para la producción de este fonema. Para ello, se pueden colocar diferentes alimentos detrás de los incisivos superiores (pan de ángel, trocitos de sugus, nocilla…) y el niño debe deshacerlos solo con la punta de la lengua.

3- Ejercicios de movilidad lingual: Debemos plantear una serie de ejercicios para aumentar el tono y la movilidad de la lengua del niño.

Algunos ejemplos son los siguientes:

– Chocar la lengua con los incisivos superiores y sacarla con fuerza.

– Se puede hacer este mismo ejercicio ejerciendo un poco de presión en las mejillas, para dirigir el flujo de aire.

– Recorrer el paladar de atrás a delante con la lengua y sacar la lengua fuera chocando con los incisivos superiores.

– Mover a los lados por dentro y por fuera de la boca.

– Tocar las últimas muelas.

– Imitar que comemos un helado.

– Masajearse la lengua con el cepillo de dientes tras lavárselos.

4- Discriminación auditiva: Para producir correctamente un fonema, es muy importante que el niño sepa diferenciarlo de otro similar. Por ello, es recomendable realizar actividades de discriminación auditiva.

Para ello, podemos ir pronunciando palabras y el niño debe clasificarlas según se pronuncien con /rr/ /r/ o /l/, por ejemplo. Para hacer esta actividad más divertida, le podemos pedir que escriba o dibuje las palabras en la columna correspondiente.

5- Pronunciación y repetición: Para ello, se pueden utilizar cuentos o canciones en las que el niño tiene que repetir ciertas palabras que contengan el fonema R. No hay que exigir al niño que lo pronuncie correctamente a la primera, ya que esto se conseguirá con el tiempo.

Todos estos ejercicios deben realizarse de forma natural y lúdica, e integrados en su rutina diaria. Es importante tener en cuenta que, en algunas ocasiones, el niño ha adquirido este fonema en su lenguaje repetido pero no lo ha automatizado en su lenguaje espontáneo. Es un proceso que lleva tiempo, así que debemos tener paciencia y no ser muy exigentes. Y por supuesto, en caso de duda, consulta con tu logopeda.

Fuente: guiainfantil.com

Cómo identificar los problemas de aprendizaje en los niños

Los problemas de aprendizaje afectan a 1 de cada 10 niños en edad escolar. Estos problemas pueden ser detectados en los niños a partir de los 5 años de edad y constituyen una gran preocupación para muchos padres, ya que afectan al rendimiento escolar y a las relaciones interpersonales de sus hijos. Un niño con problemas de aprendizaje suele tener un nivel normal de inteligencia, de agudeza visual y auditiva.

Es un niño que se esfuerza en seguir las instrucciones, en concentrarse y portarse bien en su casa y en la escuela. Su dificultad está en captar, procesar y dominar las tareas e informaciones, y luego en desarrollarlas posteriormente. El niño con ese problema simplemente no puede hacer lo mismo que los demás, aunque su nivel de inteligencia sea el mismo.

8 pistas para detectar problemas de aprendizaje en los niños

El niño con problemas de aprendizaje específicos presenta patrones poco usuales, a la hora de percibir las cosas en el ambiente externo. Sus patrones neurológicos son distintos a los de otros niños de su misma edad. Sin embargo, tienen en común algún tipo de fracaso en la escuela o en su comunidad.

Cuando un niño tiene problemas para procesar la información que recibe, le delata su comportamiento. Los padres deben estar atentos y observar las señales más frecuentes que indican la presencia de un problema de aprendizaje:

– Dificultad para entender y seguir tareas e instrucciones.

– Problemas para recordar lo que alguien le acaba de decir.

– Dificultad para dominar las destrezas básicas de lectura, deletreo, escritura y/o matemática, por lo que fracasa en el trabajo escolar.

– Dificultad para distinguir entre la derecha y la izquierda, para identificar las palabras, etc. Puede presentar tendencia a escribir las letras, las palabras o los números al revés.

– Falta de coordinación al caminar, hacer deporte o llevar a cabo actividades sencillas como sujetar un lápiz o atarse el cordón del zapato.

– Facilidad para perder o extraviar su material escolar, libros y otros artículos.

– Dificultad para entender el concepto de tiempo, confundiéndo el ‘ayer’, con el ‘hoy’ y/o ‘mañana’.

– Tendencia a la irritación o a manifestar excitación con facilidad.

Características de los problemas de aprendizaje

Los niños que tienen problemas del aprendizaje con frecuencia presentan, según la lista obtenida de When Learning is a Problem/LDA(Learning Disabilities Association of America), características y/o deficiencias en:

Lectura (visión) El niño se acerca mucho al libro; dice palabras en voz alta; señala, sustituye, omite e invierte las palabras; ve doble, salta y lee la misma línea dos veces; no lee con fluidez; tiene poca comprensión en la lectura oral; omite consonantes finales en lectura oral; pestañea en exceso; se pone bizco al leer; tiende a frotarse los ojos y quejarse de que le pican; presenta problemas de limitación visual, deletreo pobre, entre otras.

Escritura Invierte y varía el alto de las letras; no deja espacio entre palabras y no escribe encima de las líneas; coge el lápiz con torpeza y no tiene definido si es diestro o zurdo; mueve y coloca el papel de manera incorrecta; trata de escribir con el dedo; tiene un pensamiento poco organizado y una postura pobre.

Auditivo y verbal El niño presenta apatía, resfriado, alergia y/o asma con frecuencia; pronuncia mal las palabras; respira por la boca; se queja de problemas del oído; se siente mareado; se queda en blanco cuando se le habla; habla alto; depende de otros visualmente y observa al maestro de cerca; no puede seguir más de una instrucción a la vez; pone la tele y la radio con volumen muy alto.

Matemáticas El alumno invierte los números; tiene dificultad para saber la hora; pobre comprensión y memoria de los números; no responde a datos matemáticos.

Fuente: guiainfantil.com