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Día de la Constitución Dominicana

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

El 6 de noviembre de 1844 fue proclamada la primera Constitución Dominicana, texto que nos rige como nación y que es la base de una República Dominicana libre, independiente y soberana.

La Constitución Dominicana ha sido reformada en diferentes momentos de nuestra historia.

En la actualidad, nos rige la Constitución votada y proclamada por la Asamblea Nacional el 12 de junio de 2015.

Esta instruye un Estado social y democrático de derecho, fundamentada en valores como la libertad, la dignidad humana, la justicia, la igualdad, el respeto a la ley, el bienestar social, el equilibrio ecológico, el progreso y la paz.

Sin embargo, muchos de estos derechos están siendo arrebatados de manera injustificable.

En el portal educando.edu.do, se define la Constitución como la Ley Fundamental, escrita o no, de un Estado soberano, establecida o aceptada como guía para su gobernación. Fija los límites y define las relaciones entre los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial del Estado, estableciendo así las bases para su gobierno. Además garantiza al pueblo determinados derechos y libertades.

La mayoría de los países tienen una constitución escrita.

A continuación tomemos en cuenta cuáles son algunos de nuestros derechos fundamentales, civiles y políticos que nos corresponden como ciudadanos, establecidos en el Título II: De los Derechos, Garantías y Deberes Fundamentales de la Constitución de la República Dominicana:

DERECHOS FUNDAMENTALES

Artículo 37. Derecho a la vida. Este derecho es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso la pena de muerte.

Artículo 38. Dignidad humana. El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes.

Artículo 39. Derecho a la igualdad. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades, y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal.

Artículo 40. Derecho a la libertad y seguridad personal. Toda persona tiene derecho a la libertad y seguridad personal.

Artículo 42. Derecho a la integridad personal. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica, moral y a vivir sin violencia.

Artículo 43. Derecho al libre desarrollo de la personalidad. Toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad , sin más limitaciones que las impuestas por el orden jurídico y los derechos de los demás.

Artículo 44. Derecho a la intimidad y el honor personal. Toda persona tiene derecho a la intimidad. Se garantiza el respeto y la no injerencia en la vida privada, familiar, el domicilio y la correspondencia del individuo.

La Geografía, sentido de pertenencia, derechos y deberes ambientales: un llamado a la acción

Presentacion Yvonne

Derechos y deberes fundamentales y ambientales

Los derechos humanos y fundamentales están plasmados en la Constitución, los tratados internacionales y las leyes. Son libertades y facultades inherentes al ser humano como consecuencia de su dignidad.

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

Dentro de los contenidos elaborados para el proyecto educativo Semana de la Geografía, se encuentra el tema: “Derechos y deberes fundamentales y ambientales: un llamado a la acción”, bajo la autoría del Defensor del Pueblo.

A modo de introducción, el Defensor señala que: “Los derechos humanos y fundamentales son aquellas libertades y facultades inherentes al ser humano como consecuencia de su dignidad y reconocidas progresivamente por los Estados. Estos derechos están plasmados en la Constitución, los tratados internacionales y las leyes”.

Este tema recopila los derechos fundamentales consagrados por la Constitución, derechos económicos y sociales, derechos culturales y deportivos, derechos colectivos y del medio ambiente.

Derechos fundamentales consagrados por la Constitución:

  • Artículo 37: Derecho a la vida. Este derecho es inviolable desde la concepción hasta la muerte.
  • Artículo 38: Dignidad humana. El estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes.
  • Artículo 39: Derecho a la igualdad. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos.
  • Artículo 40: Derecho a la libertad y seguridad personal. Toda persona tiene derecho a la libertad y seguridad personal.
  • Artículo 41: Prohibición de la esclavitud. Se prohíben en todas sus formas, la esclavitud, la servidumbre, la trata y el tráfico de personas.

Los derechos económicos y sociales:

  • Artículo 50: Derecho a la libertad de empresa. El estado reconoce y garantiza la libre empresa, comercio e industria. Todas las personas tienen derecho a dedicarse libremente a la actividad económica de su preferencia, sin más limitaciones que las prescritas en la Constitución y las que establezcan las leyes.
  • Artículo 52: Derecho a la propiedad intelectual. Se reconoce y protege el derecho a la propiedad exclusiva de las obras científicas, literarias, artísticas, invenciones e innovaciones, denominaciones, marcas, signos distintivos y demás producciones del intelecto humano por el tiempo, en la forma y con las limitaciones que establezca la ley.
  • Artículo 53: Derechos del consumidor. Toda persona tiene derecho a disponer de bienes y servicios de calidad, a una información objetiva, veraz y oportuna sobre el contenido y las características de los productos y servicios que use o consuma, bajo las previsiones y normas establecidas por la ley.
  • Artículo 54: Seguridad alimentaria. El Estado promoverá la investigación y la transferencia de tecnología para la producción de alimentos y materias primas de origen agropecuarios, con el propósito de incrementar la productividad y garantizar la seguridad alimentaria.

Derechos culturales y deportivos:

• Artículo 64: Derecho a la cultura. Toda persona tiene derecho a participar y actuar con libertad y sin censura en la vida cultural de la Nación, al pleno acceso y disfrute de los bienes y servicios culturales, de los avances científicos y de la producción artística y literaria.
• Artículo 65: Derecho al deporte. Toda persona tiene derecho a la educación física, al deporte y la recreación.

En este renglón tenemos los reconocidos por la Constitución de la República en los artículos 66 y 67:

  • Conservación del equilibrio ecológico, de la fauna y la flora.
  • Protección del medio ambiente.
  • La preservación del patrimonio cultural, histórico, urbanístico, artístico, arquitectónico y arqueológico.
  • También en ese renglón están: los recursos naturales (Art.14), recursos hídricos (Art.15), áreas protegidas (Art.16), servicios públicos (Art.147), entre otros.
  • Defender y honrar la memoria de los Padres de la Patria (Artículo 75).
  • Respetar y honrar los Símbolos Patrios (Artículo 75).

Tres delitos ambientales plasmados en la Ley (64-00)

  • Cazar o capturar especies protegidas o en peligro de extinción, por ejemplo, tortuga carey, gavilán de la Española, jutía, cotorra, iguana, ballena jorobada, manatí, solenodonte, entre otros.
  • Usar instrumentos que dañen la flora o la fauna, por ejemplo, explosivos o el chinchorro de arrastre.
  • Verter sustancias líquidas, gaseosas o sólidas, tóxicas o peligrosas a la atmósfera, el suelo o ríos.

Un llamado a la acción: los derechos de la mujer

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

Dentro del marco de actividades de Semana de la Geografía 2018, se han realizado conferencias con temas correspondientes a los fascículos elaborados para esta vigésima quinta edición.

Uno de los temas desarrollados es “La geografía de los movimientos por los derechos de la mujer: un llamado a la acción”, bajo la autoría de Ylonka Nacidit, representante de la Cancillería General de la República.

Nacidit explica que los antecedentes en las luchas por los derechos de la mujer en República Dominicana se pueden conocer desde dos perspectivas: desde la historia oficial, y desde la contrahistoria, es decir, desde la resistencia del sujeto femenino a continuar y consentir al Estado patriarcal moderno, seguir siendo un signo subvalorado sin intervención en las convecciones sociales.

“La geografía de los derechos humanos de las mujeres se traza en la República Dominicana desde 1844, y aun antes, desde 1838 cuando estas se aglutinaron alrededor de los movimientos separatistas para construir el proyecto de nación”, agrega.

La exclusión total de los derechos humanos y de la vida pública del sujeto femenino, era una violencia disimulada, porque no se le permitía la opción de elegir ni de decidir su destino. Su identidad era inmóvil y su vacío existencial llevaba largos siglos, sin herramientas para derrotar ese dominio sobre su subjetividad.

Rol de las mujeres decimonónicas en las luchas por los derechos de la mujer

En este entonces, las mujeres estaban expuestas a abusos y aislamientos. Sin embargo, se hicieron a la mar desde distintos puntos de la geografía nacional llegando a otras costas de territorios. “Compreder a estas mujeres decimonónicas que eran prisioneras de sus iguales por no poseer saberes intelectuales hizo que se fueran movilizando, que colocaran en crisis a la naturaleza del orden político-Estado en el cual coexistían”.

Nacidit cuenta que al estar en contacto con otras mujeres (latinoamericanas, norteamericanas, españolas y francesas) llegó la esperanza de despertar del rol tradicional asignado. “Fue desde ese punto de inflexión que se dio inicio a la recuperación de nuestra memoria en sentido sociológico e histórico. La prisión del desconocer no era un invento, era un cautiverio, un rapto para colocarlos en la perennidad de la ignorancia”.

Las dominicanas del siglo XIX y principio del XX -para surgir como sujeto de derecho- tuvieron que derrumbar grandes obstáculos encontrados en ese modelo de sumisión denominado patriarcado. “Hubo que romper los sesgos de diferenciación biológica por asunto de sexo, enfrentarse a la ideología conservadora, a los estamentos militares, a las antirrespuestas desde el Estado”, agrega.

Primera ola del feminismo. El sufragismo de vanguardia

Ante la interrogante del por qué las mujeres demoraron tanto en darse a sí mismas una respuesta intelectual, desde el saber, sobre su condición infrahumana de existencia. Nacidit expone lo siguiente:

• Porque sobre ellas gobernaba el pater familias y el “acomodamiento” de sentirse afortunadas de la protección brindada, aun fueran esclavizadas emocionalmente.

Sin embargo, cuando hubo la alerta de que las pensantes atraían a las demás a sus luchas, las primeras se constituyeron en un peligro para el sistema, e incomodaban al Estado estamental de entonces, opresor y machista.

“En el siglo XIX era impensable que las mujeres asumieran desde los derechos humanos la República como parte de su hacer. No había conciencia histórica aún en las activistas decimonónicas. A excepción de algunas intelectuales, entre ellas: Salomé Ureña, Virginia Elena Ortea, y Amelia Francasci. Las mujeres necesitaron pensar, escribir, reflexionar y viajar al extranjero para comprender su identidad, no solo desde el razonamiento, sino desde la filosofía del lenguaje”.

Relación de pertenencia

Igualdad: “Deriva en un derecho positivo, para no contravenir a la naturaleza, y al postulado inalterable de que todos nacemos libres e iguales”.

“No es la ‘guerra entre los sexos’ un término para encabezar una lista o un inventario de relaciones de acontecimientos. Es irracional que se pretenda mantener a la mujer en una relación de pertenencia absoluta del otro, en especial de su cuerpo y su sexualidad. Por eso, identificar las distintas formas de discriminación que persisten en las relaciones de poder y clase, en el binomio hombre-mujer podría ayudar a desestructurar las vertientes de la violencia por razones de género. Las violaciones a los derechos humanos de las mujeres, en especial, a tener una vida libre de violencia, cubren a todas nuestras provincias. Ya no se puede continuar cubriéndola por el velo del silencio, es urgente reconocer las fallas de las políticas públicas. Las cifras oficiales de feminicidios, violaciones, incestos, etc., son espeluznantes”, puntualiza Nacidit.

Cuando mamá y papá son discapacitados intelectuales

Rafael  J. Álvarez

La ONU reconoce el derecho de los discapacitados a casarse y tener descendencia, una minoría estadística que sigue siendo un tabú social.

Por primera vez, un medio de comunicación cuenta el caso de una pareja que ha decidido tener hijos, una vida tutelada y libre a la vez, una experiencia de amor y de familia. La historia de Araceli y Juan

Cuando llega la noche, al oírse el silencio, Araceli y Juan bajan las voces del día, se acurrucan en la cama de sus hijos y les cuentan «cuentos inventados» para dormir. Entonces, Lucía, agarrada aún al maletín de médica que le trajeron los Reyes, y Juan, ya soltando despacio su miniatura de coche rojo y arañado, se empiezan a rendir. En la casa, en este piso normal de una ciudad normal, se oyen susurros de padre y de madre. Hay que descansar. Caricias y penumbra, pijamas para viajar al sueño, cuentos imaginados. Y, por fin, dos niños dormidos.

Araceli y Juan acaban de triunfar. Como millones de madres y de padres a la misma hora en millones de sitios.

– ¿A qué tienes miedo, Araceli?

– A no saber darles la educación o el cuidado que necesitan. A veces pienso qué pasará cuando nosotros faltemos.

Araceli y Juan, mamá y papá.

Araceli y Juan, discapacitados intelectuales.

Ésta es una historia distinta. Probablemente es la primera vez que se asoma a un medio de comunicación una realidad pequeña, infrecuente, desconocida, un mundo casi invisible que convive con el de los evidentes. Igual es una sorpresa. O un puñado de preguntas. O hasta algo que puede resultarle turbador a alguien.

Aquí está la vida cuando dos personas con discapacidad intelectual no sólo se unen en pareja, sino que, además, tienen hijos.

La historia de Araceli y de Juan. Y la de sus pequeños, Lucía y Juan.

Una historia de amor.

Así que, quizá, no sea tan distinta.

«Todas las personas con discapacidad en edad de contraer matrimonio tienenderecho a casarse y fundar una familia sobre la base del consentimiento libre de los futuros cónyuges y a decidir de manera responsable el número de hijos». Lo dice la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad deNaciones Unidas, aprobada el 13 de diciembre de 2006 y ratificada por España.

Araceli, Juan y su derecho.

«Y el de los hijos, porque cuando una pareja de personas con discapacidad expresa el deseo de tener hijos, se trata de sopesar el derecho de los padres y el de los menores, hablar con ellos y tener en cuenta pros y contras. Pero si los adultos quieren tener un hijo lo van a tener. Es un tema de derechos». Habla Josep Tresserras, director gerente de Som Fundació, una asociación catalana que lleva 30 años tutelando a personas con discapacidad intelectual y que es la responsable legal de Araceli.

Derechos. A un lado y al otro. Y derechos con abrigo.

En Documentos de Ética: Maternidad-paternidad en personas con discapacidad intelectual, del colectivo Plena Inclusión, Xabier Etxeberria defiende que «hay personas que, contando con apoyos adecuados, tienen suficiente competencia para ejercer el derecho a la paternidad y ser excelentes padres y madres; mientras que habrá otras circunstancias en las que será desaconsejable».

Hay gente que no quiere a, sino con. Lo escribió Miguel Hernández en su elegía aRamón Sijé, con quien tanto quería. Los expertos que quieren con los discapacitados intelectuales desdramatizan la maternidad y la paternidad. Sólo hay que oír a Antonio Manuel Ferrer, jefe del área jurídica de Som Fundació: «Una persona con un alto grado de discapacidad no te va a pedir tener hijos. Lo piden o lo consultan quienes tienen más autonomía. Es más natural de lo que parece, pero es que hay mucho estigma social, mucho miedo y mucha ignorancia. Lo primero que la gente pregunta cuando sabe que un discapacitado va a tener hijos es si los niños van a ser discapacitados. Y, si no hay componente genético en la discapacidad, no hay herencia genética. La descendencia es un aspecto más de la persona discapacitada, un derecho en el que no se puede intervenir. Al final, es la misma vida que fuera: ricos y pobres, tarambanas y serios, juntos y separados».

Som Fundació tutela a 581 personas, mayores de edad que no tienen a nadie, hombres y mujeres con al menos un 33% de discapacidad reconocida oficialmente. «Les ayudamos a tomar decisiones para que encaucen su vida. Defendemos sus derechos, les escuchamos y vamos viendo sus posibilidades. Y administramos y cuidamos su patrimonio. Todo con autorización judicial», informa Tresserras. «La tutela es la sustitución de la persona en todo menos en sus derechos personalísimos», apunta Ferrer. «Creamos un vínculo emocional y acompañamos a la persona en temas de salud, casa, familia, empleo, envejecimiento, ocio… Detectamos sus necesidades, prevenimos situaciones y estamos 24 horas», concreta Margarita Grau, responsable del área social de Som Fundació.

En este universo de medio millar de personas con discapacidad tuteladas, la maternidad o la paternidad son una minoría estadística. Un 11% de casos. Casi todos, madres solteras, separadas o divorciadas.

¿Y parejas en las que ambos son discapacitados y tienen hijos? «Poquísimas. Eso casi no se da».

Araceli y Juan sí se dan. Y dan.

Ella es Araceli Balaguer, 35 años, mujer tutelada porque necesita ayuda para tomar decisiones que tengan validez legítima. Y madre sin fronteras. Él es Juan Alarcón, 41 años, hombre sin tutela porque tiene una discapacidad que, sin embargo, no le impide razonar para tomar decisiones con vigencia legal. Y padre sin dudas.

– ¿Y eso cómo es, Juan?

– Con los hijos me siento más hombre. Diferente.

Araceli y Juan se conocieron en la empresa donde ella sigue trabajando. Araceli empaquetaba productos y Juan jugaba al fútbol con los compañeros de ella. Y los finales de partido empezaron a ser los inicios de algo entero. «Juan fue un poco pesado, pero me gustaba». «Le pedí salir a Araceli. Le costó un poco, pero me dijo que sí».

Y se fueron a vivir juntos.

Sólo pienso en ti.

A los dos años de techo en común, Araceli y Juan le contaron a Gemma Santiveri que querían ser padres de dos niños. Niño y niña. La parejita. «A una persona con discapacidad que quiere tener hijos se le explican las ventajas y los inconvenientes. Se le dice que hay más gastos, que alguien debe ayudarla, que su vida va a cambiar, que hay renuncias a la vida personal y hasta que le puede ser retirado el hijo si lo abandona o no lo cuida. Araceli y Juan me dijeron que lo tenían claro, pero que no era el momento y que esperarían a que las circunstancias mejoraran», recuerda la trabajadora social de Som Fundació que tutela directamente a Araceli.

– ¿Qué tenía que mejorar?

– Tal y como está la vida hay que pensárselo mucho. Y Juan y yo éramos muy jóvenes.Yo tenía miedo a enfrentarme a tener un niño, a ser madre. Pero yo veía a mis cuñadas con hijos y me gustaba. Con el tiempo me vi más capaz, pregunté en el juzgado si podía tener hijos y me dijeron que mi discapacidad era sólo para temas económicos.

Las cosas de dentro, las madureces, mejoraron. Y en 2011, Araceli dio a luz a Lucía. «Juan quería niño. Gané yo».

Al poco se casaron «para dejar atado el tema de los papeles de los hijos». Y en 2014nació Juan.

Estamos en Barberá del Vallés, a 15 kilómetros de Barcelona. En el portal nos encontramos con Araceli, que viene de hacer recados y está nerviosa por la entrevista. Aunque ella no lo sabe, se le pasará enseguida.

Juan está con un chándal del Barça. Araceli es del Madrid. «Es para chincharlo». Cuando Lucía y el pequeño Juan nos ven entrar en su casa, el mundo se convierte en un juguete gigante y con muchas pilas. Las suyas, claro. Es como si la energía de una niña de cinco años y un crío de tres acelerara las partículas del Universo. ElBig Bang en Barberá del Vallés.

– ¡Juan, no pegues al señor!, corrige Araceli.

– ¡Juan, no te subas al sofá!, corrige Juan.

– Juan muerde. Pero yo le regaño y le cuido, suelta Lucía, madre de repente.

Araceli y Juan dicen que los niños están agitados por la novedad de la visita. «Son como todos los niños. No tenemos tiempo para aburrirnos».

En el salón hay una pecera enorme y Lucía, niña de humor largo, nos cuenta que cada pez lleva el nombre de un primo suyo. Nemo era demasiado fácil.

«A Lucía le di el pecho un tiempo, pero a Juan no; me ponía nerviosa, no se agarraba bien. Los biberones están muy bien. Al principio tenía miedo de no saber. Tardé una semana en bañar a Lucía; me ayudaba mi cuñada. Y más tiempo en cortarle las uñas. Era miedo. Pero una vez que tienes hijos, el miedo desaparece».

La niña está entretenida con la cámara del fotógrafo. El niño va de su habitación al salón y viceversa a velocidad de neutrino, nos enseña un coche diminuto y quiere jugar.

– Juan, deja al señor apuntar.

Todos nos reímos. Hay buen ambiente aquí. Un poco ruidoso, pero sano, una sensación de que no hay nada material que esté prohibido en esta casa, nada intocable para los niños. «Queremos darles la mejor educación posible, que respeten a los demás siempre. Y ellos nos enseñan de todo, cada día salen con una frase nueva o una pregunta más. Por ejemplo, cuándo van a tener un hermanito».

– ¿Y?

– Ni soñarlo. Eso cuesta mucho dinero, ropa, alimentos…

Y empezamos a pensar que, en esta historia, lo normal es la noticia.

Cuando Juan conoció a Araceli conducía una grúa municipal porque la empresa de su padre había ganado el concurso público. Pero eso se terminó y él lleva ahoraseis meses en paro. «Busco faena, pero la cosa anda mal. Sólo me falta el carné de camiones con carga. Los demás los tengo todos. A ver qué sale».

Así que mientras Araceli sale disparada de casa a las siete de la mañana a embolsar objetos, Juan se encarga de los críos. «Los levanto, los lavo, los visto, les doy el desayuno y los llevo al colegio».

Cada tres meses hay reunión con las profesoras. «Los niños van estupendamente. Nos dicen que son abiertos y cariñosos». El colegio, ese mundo. «Nunca he sentido rechazo de nadie. Hemos ido a reuniones de padres y todo normal. Yo no me siento distinta al resto de las madres. Lo haré mejor o peor, pero me siento igual de capacitada para criar a mis hijos. Lo primero son mis hijos. Si hay que faltar al trabajo por ellos, se falta».

Juan y Araceli son padre y madre de cuerpo presente desde las cuatro de la tarde, cuando ella vuelve del trabajo. «Los llevamos un rato al parque y les ayudamos con los deberes», cuenta la madre. «Lucía está ahora con los planetas. El otro día la ayudé a hacer un cohete», cuenta el padre.

Quizá cuando sus hijos tengan una necesidad intelectual profunda, Juan y Araceli tiren de la familia de él o de Som Fundació. Quizá hagan más familia aún. «Gemma está para todo», dice Araceli. Y las dos se sonríen entre el barullo de este día con visita.

Mientras, Juan y Araceli van dando pautas a sus hijos, estableciéndoles límites. «Les decimos lo que está bien y lo que está mal. Si les regañamos y no hacen caso les damos un cachete en el culete, flojito, claro. Les dejamos nuestro móvil para que vean youtubers, les hablamos en castellano y en catalán… Como todo el mundo. Ya sabes cómo son los críos, se pasan el día pidiendo cosas. Se creen que somos el Banco de España. Pero se lo explicamos y lo entienden».

– ¿Por ejemplo?

– Pues en estos Reyes les dijimos que sólo habría dos regalos porque hay niños que no tienen nada y los Reyes tienen que repartir. Lo entendieron muy bien. A Lucía le trajeron un bebé que llora y un maletín de médico para curarle.

Y en eso Lucía sale corriendo hacia la habitación y trae al bebé para enseñárnoslo. Y vuelve a irse a su cuarto y a volver al salón y trae el maletín. O lo que queda de él.

Juan lleva un rato encima de Juan, haciendo escalada por el sofá y por su padre. Gemma Santiveri echa una mano para entretener al señor de la guerrilla mientras sus padres hablan con el periodista del cuaderno. Y, entre juego y juego, latrabajadora social extrae uno de los tuétanos de esta historia. «Los niños saben que estamos para ayudar a su madre. Cuando crezcan serán personas que sabrán mucho de discapacidad, integración y normalización. Nos tendrán con ellos y sabrán que ayudamos a sus padres a responder preguntas».

Porque, como sostiene el asesor jurídico de Som Fundació, «tener hijos espabila». «Ayuda a capacitar más, despierta capacidades y responsabilidades. Los padres con discapacidad intelectual son conscientes de que tienen la responsabilidad de un menor. Claro que necesitan apoyo. Dos padres ciegos pueden tener hijos y necesitan apoyo igual. Pero los padres con discapacidad intelectual tienen el tema afectivo muy desarrollado, se dan muchísimo. Son muy padres y muy madres».

En Barberá del Vallés anochece, que no es poco. No falta mucho para que los juguetes dimitan y para que esta casa sea invadida por el reino de los cuentos inventados.

Antes hay que hacer una foto de familia, un instante para siempre de Araceli, Juan, Lucía y Juan. Es un manojo de disparos, una sesión de posado, pero Juan, el pequeño Juan, no entiende la quietud. Lucía sí.

– ¿Y tú qué quieres ser de mayor, Lucía?

– Profesora y conductora de grúas, como papá.

Mariluz y Antonio; ‘Sólo pienso en ti’

Supe de la existencia de Mariluz y Antonio por un reportaje en el Diario de Córdoba sobre Promi, una institución que bajo la férrea dirección de López Marín en Cabra (Córdoba), acogía a los discapacitados, les daba techo, comida, trabajo y dignidad. Después de los trabajos del día, una pareja, cogida de la mano, paseaba por el jardín. De esa imagen nacióSólo pienso en ti. Es curioso, leyendo las reseñas de la época, hablaban de una canción sobre dos seres «diferentes».  En realidad, querían decir que no existían. / VÍCTOR MANUEL

Fuente: elpais.com/

Actividades para trabajar los valores educativos en el aula

Los valores educativos son un elemento imprescindible en cualquiera de las etapas de nuestra formación. Son tan importantes como las asignaturas que conforman los núcleos vertebrales de los programas académicos. Entonces, ¿por qué no los trabajamos específicamente desde las aulas?

Al asistir a la escuela, no solo es importante adquirir los conocimientos específicos de áreas como matemáticas, geografía, historia, lengua o inglés. También es necesario que nos formemos en valores y que aprendamos los principios y las bases de la convivencia en sociedad y del papel que ocupamos en ella. ¿No serán el hábitat en el que vamos a desenvolvernos durante el resto de nuestra vida?

La educación en valores es, ante todo, una herramienta para poner en práctica acciones basadas en la solidaridad, la cooperación, el bienestar general, el respeto o la convivencia, entre otros, así como una vía para generar conciencia y empatía sobre los distintos problemas que afectan al mundo en el que vivimos.

En este sentido, forma parte de lo que actualmente se denomina ‘ciudadanía global‘, un movimiento que cobra protagonismo en distintos países y cuyo objetivo es aumentar el compromiso de las personas con sus entornos. ¿Ves por dónde vamos?

¿Cuándo y por qué formarnos en valores educativos?

Cualquier edad es buena para adquirir valores educativos. Sin embargo, si se trata de generar una cultura alrededor de dichos valores e impulsar una serie de cambios estructurales, la infancia es sin duda la mejor etapa de nuestra formación para ello, ¿no crees?

La ciudadanía global es una corriente educativa que impulsa un nuevo modelo de ciudadanía comprometida activamente en la consecución de un mundo más equitativo y sostenible. La educación para la ciudadanía global apuesta por el respeto y la valoración de la diversidad, la defensa del medio ambiente, el consumo responsable y el respeto a los derechos humanos individuales y sociales. Entiende que los ciudadanos y las ciudadanas globales se caracterizan por:

Ser conscientes de la gran amplitud y de los desafíos del mundo actual.

Reconocerse a sí mismos y a los demás como sujetos con dignidad, con obligaciones que cumplir y derechos que pueden exigirse, y con poder para conseguir cambios.

Responsabilizarse por sus actuaciones, se indignan ante las injusticias y frente a cualquier vulneración de los Derechos Humanos.

Respetar y valorar la equidad de género, la diversidad y las múltiples pertenencias identitarias de las personas y de los pueblos como fuente de enriquecimiento humano.

Se interesan por conocer, analizar críticamente y difundir el funcionamiento del mundo en lo económico, político, social, cultural, tecnológico y ambiental.

Participar y comprometerse con la comunidad en los diversos ámbitos, desde los locales a los más globales, con el fin de responder a los desafíos y lograr un mundo más equitativo y sostenible.

Contribuir a crear una ciudadanía activa, que combate la desigualdad a través de la búsqueda de la redistribución del poder, de las oportunidades y de los recursos.

Algunos recursos para trabajar los valores educativos

Los valores educativos no son objetos concretos ni materiales. Todo lo contrario, son conceptos abstractos que necesitan trasladarse a la práctica para visualizarlos en toda su extensión y comprender su importancia.

Ese es justamente el principal reto de la educación en valores: traducir esos conceptos a nuestra cotidianidad y suministrar recursos para aplicarlos. Pero… ¿cómo lograrlo?

Como es lógico, la educación en valores no se imparte de la misma forma en todas las fases de formación y aprendizaje. Cada momento requiere de unos métodos y recursos en función de nuestra capacidad cognitiva. No es lo mismo trabajar el valor del respeto entre niños y niñas de 5 años que hacerlo en adolescentes de 15.

Los retos de cada etapa son distintos, lo cual obliga a que los vehículos de aprendizaje también lo sean. A continuación enumeramos algunos recursos que pueden ayudarnos a trabajar valores educativos en cada momento de la formación en las aulas:

1) Educación en valores en Primaria

La Primaria es la etapa más importante a la hora de trabajar los valores educativos. Es el momento en el que los niños empiezan a descubrir verdaderamente el mundo y se relacionan directamente con sus semejantes.

Si tienen una formación sólida en valores, sabrán la importancia de estos y tendrán claro cuándo deben aplicarlos. El objetivo es ayudar a que los identifiquen y que, a la vez, los asuman como algo que forma parte de su cotidianidad. Algunos recursos que podemos implementar en este sentido son:

Juegos didácticos: los juegos acercan los valores a los niños. Su propósito es servir como proyección de la realidad para plantear situaciones hipotéticas en las que deban tomar decisiones al respecto. ¿Qué mejor que aprender valores de forma divertida, amena y en compañía de otros niños?

Vídeos y animaciones: en esta primera etapa es fundamental el papel de la imagen. Los niños se apoyan en recursos como los vídeos, la animación y hasta las caricaturas para aprender lo que son los valores y las conductas sociales. Es otra forma de acercarlos a esta temática.

Dibujos: también se pueden visualizar los valores a través de ilustraciones y dibujos hechos por los propios niños. Este recurso nos dará una idea de cuál es su concepto real de los valores que queremos transmitirles.

2) Educación en valores en Secundaria

Entre los 12 y los 16 años, los adolescentes ya no solo deben identificar los valores más importantes a nivel individual y colectivo sino que, además, deben darles una utilidad concreta. Es decir, van ligados a las distintas inclinaciones profesionales o talentos que se vayan esbozando en ellos y en cómo aplicarlos en cada área.

Como es lógico, los recursos empleados en esta etapa son más elaborados y complejos que en la etapa educativa de Primaria. Algunos de ellos son:

Documentales y cortometrajes: los cuentos y vídeos explicativos dan paso a piezas visuales más complejas y elaboradas, aunque no por ello deben perder el contacto con los intereses de los adolescentes que se sitúen en esta franja de edad. El objetivo sigue siendo el mismo: visualizar los valores educativos.

Páginas web de valores: a esta edad, la interactividad con las herramientas digitales es mucho mayor y es por eso que se recomienda el uso de plataformas, páginas, tabletas y otros recursos para la educación en valores.

Iniciativas de voluntariado: también es una buena época para fomentar en los adolescentes la importancia y el impacto de las iniciativas de voluntariado, sea cual sea el área de aplicación. Si ahora participan como miembros activos de ellas, mañana quizá sean líderes de sus propios proyectos.

Recuerda que, en estas dos etapas, además del trabajo en el aula sobre valores educativos es importante seguir insistiendo en ello a lo largo del proceso formativo, bien sea en los ciclos de enseñanza media o en los grados profesionales. Sin olvidar, por supuesto, que la educación complementaria y los valores que se desprenden desde el hogar son el complemento imprescindible para cristalizar los esfuerzos realizados en la educación formal. ¡Todos a la una!

Fuente: blog.oxfamintermon.org

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