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Cómo enseñar a los niños a ser agradecidos

 

Enseñar a los niños a ser agradecidos es una tarea de fuego lento. Se trata de acompañar a su desarrollo biológico para que disfruten de esta maravillosa virtud.

Enseñar a los niños a ser agradecidos va más allá de acostumbrarles a responder con un «gracias»; infundirles un sentido de gratitud es algo completamente diferente. La gratitud va más allá de los buenos modales: es una mentalidad, un rasgo y un estilo de vida.

La gratitud es, pues, un valor que todo niño debería desarrollar para ser capaz de reconocer lo que los demás hacen por ellos. Ser agradecido es una característica personal importante con otras inclinaciones, como pueden ser la generosidad y bondad. Un niño agradecido es menos egoísta, una actitud que a la larga le hará más feliz y le situará en una mejor posición en el intercambio social.

«La gratitud convierte lo que tenemos en suficiente. Es la señal de las almas nobles«.

-Esopo-

Niño con el corazón en la mano.

Claves para enseñar a los niños a ser agradecidos

Cientos de estudios coinciden en que, entre otros beneficios, practicar la gratitud:

  • Predispone a las emociones positivas.
  • Reduce el riesgo de depresión.
  • Aumenta la satisfacción de las relaciones.
  • Incrementa la capacidad de recuperación frente a eventos estresantes de la vida.

No cabe duda de que enseñar a los niños a practicar la gratitud es un gran regalo para ellos y también para las personas de su alrededor. A continuación presentamos algunas estrategias para enseñar a los niños a ser agradecidos.

1. Dar ejemplo

Los padres y otros adultos de referencia son el primer modelo de conductapara los niños. Si los niños ven a sus padres comportarse de manera generosa y disfrutar y valorar las cosas buenas que les ocurren, por pequeñas que sean aquellos, querrán seguir el ejemplo de sus progenitores.

Si, por el contrario, los niños ven que sus padres y otros adultos protestan constantemente por todo, se comportan de manera grosera y arisca y nunca están satisfechos con nada, será muy difícil que entiendan qué significa ser y sentirse agradecido.

2. Ayudarles a entender que los demás también tienen necesidades

Es normal que los niños pequeños sean egoístas y egocéntricos, y es difícil explicarles que el mundo es grande y no gira para satisfacer sus deseos. Biológicamente, la posibilidad de salir de lo que se reduce a ellos la irán ganando con el tiempo; ahora bien, nosotros también podemos ayudar desde el entorno.

Tenemos que ayudarles a que vean que todos tenemos unos deseos y que en muchas ocasiones estos son de alguna manera contrarios o poco compatibles. Así, no poder satisfacerlos puede generar mucha frustración, desplazando nuestra atención de lo que sí tenemos y haciendo un mundo de lo que nos falta.

3. Enseñarles a compartir

Un niño que aprende a compartir, aprende en el mismo camino a valorar lo que tiene, tanto en objetos y comodidades como en personas con las que puede contar. Compartir implica aprender a ser considerado con los demás y ampliar los horizontes del mundo.

4. Subrayar la importancia de decir “gracias”

En la misión de enseñar a los niños a ser agradecidos, queremos destacar una idea: dar las gracias no debe ser solo algo mecánico que los niños tengan que aprender a decir cuando reciben algo; aunque al principio para ellos sea solo una palabra, han de ir aprendiendo a la vez su verdadero significado. La costumbre de decir gracias, poco a poco, irá ayudándoles a plantearse por qué realmente se sienten agradecidos.

5. Agradecer a los niños cuando hagan algo bueno

Cuando los niños hagan algo bueno hay que darles las gracias; mostrarles gratitud, del mismo modo que de ellos se espera que se muestren gratos hacia los demás. Es parte del ejemplo que hay que esforzarse por darles.

De esta manera, los niños descubrirán que son importantes y que hay cosas sencillas que agradan a los demás y que los hacen felices. A la vez, también querrán descubrir cuáles son esas cosas en los demás.

6. Hablar sobre las cosas por las que se está agradecido

Es bueno pedir al niño que exprese por qué se siente agradecido, sin reprobarle o regañarle porque no valore algo. De esta manera, se puede conocer mejor al niño para descubrir así los puntos de su forma de ser que hay que reforzar para que consolide la gratitud.

Los adultos también deben explicarle a los niños las cosas por las que se sienten agradecidos. De esta forma, estos pueden ampliar su visión del mundo y entablar un diálogo que les ayude a valorar las cosas buenas que pasan en su vida.

Padre hablando con su hija

La importancia de ser agradecido

Como hemos visto, enseñar a los niños a ser agradecidos tiene muchas ventajas. El problema es que la gratitud no siempre surge de manera natural.

Los aspectos negativos en nuestras vidas, como las decepciones, los resentimientos y los miedos a veces ocupan más nuestra atención que los aspectos positivos, llevándonos a la no aceptación de la gratitud como rasgo propio de la personalidad. Pero Robert Emmons, un destacado experto académico en gratitud, argumenta que desarrollar intencionalmente una perspectiva agradecida nos ayuda a mejorar nuestro nivel de satisfacción vital.

En el camino de enseñar a los niños a ser agradecidos, a esto seguirá reparar en que muchas de estas cosas buenas son «regalos» que hemos tenido la fortuna de recibir. Al hacer de la gratitud un hábito, podemos lograr cambiar el tono emocional de nuestras vidas y crear más espacio para la alegría y la conexión con los demás.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

El papá que cuida al bebé no «ayuda», ejerce la paternidad

El padre que atiende el llanto del bebé, que lo mece, que le cambia los pañales y le enseña las primeras palabras, no está «ayudando» a la mamá, está ejerciendo el papel más maravilloso y responsable de su vida: el de la paternidad. Son sin duda matices de un lenguaje a modo de trampas disimuladas en las que caemos muy a menudo y que es necesario trasformar.

A día de hoy, y para nuestra sorpresa, seguimos escuchando a muchas personas poner en voz alta la clásica frase de «mi pareja me ayuda en el trabajo del hogar» o «yo ayudo a mi mujer en el cuidado de los niños»Es como si las tareas y responsabilidades de una casa y de una familia tuvieran patrimonio, un sello distintivo asociado al género y del cual aún no nos hemos desprendido del todo en nuestros esquemas de pensamiento.

«Padre no es el que da la vida, padre es el que nos educa con amor»

-Anónimo-

La figura del padre es igual de relevante que la de una madre. Queda claro, no obstante, que el primer vínculo de apego del recién nacido durante los primeros meses se centra en la figura materna. Sin embargo, en la actualidad, la clásica imagen del progenitor donde se focalizaba la férrea autoridad y el sustento básico del hogar ya no se sostiene y debe ser invalidada.

Debemos dar fin al caduco esquema patriarcal donde las tareas se sexualizan en rosa y azul, con el fin de propiciar cambios reales en nuestra sociedad. Para ello, debemos sembrar el cambio en el ámbito privado de nuestros hogares y, ante todo, en nuestro lenguaje.

Porque el papá «no ayuda», no es alguien que pasa por casa y aligera el trabajo de su pareja de vez en cuando. Un padre es alguien que sabe estar presente, que ama, que cuida y se responsabiliza de aquello que da sentido a su vida: su familia.

padre e hijo

El cerebro de los hombres durante la crianza

Algo que todos sabemos es que el cerebro de las mamás experimentan asombrosos cambios durante la crianza de un bebé. El propio embarazo, la lactancia así como el cuidado cotidiano del niño favorecen una reestructuración cerebral con fines adaptativos. Es algo asombroso. No solo se incrementa la oxitocina, sino que la sinapsis neuronal cambia para aumentar la sensibilidad y la percepción con el fin de que la mujer pueda reconocer el estado emocional de su bebé.

Ahora bien… ¿y qué ocurre con el padre? ¿Es quizá un mero espectador biológicamente inmune a dicho acontecimiento? En absoluto, es más, el cerebro de los hombres también cambia, y lo hace de un modo sencillamente espectacular.

Según un estudio llevado a cabo en el» Centro de Ciencias del Cerebro Gonda de la Universidad de Bar-Ilan», si un hombre ejerce un papel primario en el cuidado de su bebé experimenta el mismo cambio neuronal que una mujer.

A través de diversos escáneres cerebrales, efectuados tanto en padres heterosexuales como en homosexuales, pudo verse que la actividad de sus amígdalas era 5 veces más intensa de lo normal. Esta estructura se relaciona con la advertencia del peligro y una mayor sensibilidad al mundo emocional de los bebés.

paternidad

Asimismo, y este dato puede sorprender a más de uno/a, el nivel de oxitocinasegredado por un padre que ejerce el rol de cuidador primario es igual al de una mujer que cumple también su papel como madre. Todo ello nos revela algo que ya sabíamos: un padre puede relacionarse con sus hijos al mismo nivel emocional que la madre.

La paternidad y la maternidad responsable

Hay padres que no saben estar presentes. Hay madres tóxicas, padres maravillosos que crían a sus hijos en soledad y mamás extraordinarias que dejan huellas imborrables en el corazón de sus niños. Criar a un hijo es todo un desafío para el que algunos/as no están preparados y que muchos otros afrontan como el reto más enriquecedor de sus vidas.

“Hombres y mujeres deben sentirse libres de ser fuertes. Es hora de que veamos a los géneros como un conjunto, no como un juego de polos opuestos. Debemos parar de desafiarnos los unos a los otros”
-Discurso de Emma Watson en la ONU-

Con ello queremos dejar claro un aspecto: la buena paternidad y la buena maternidad no sabe de sexos, sino de personas. Aún más, cada pareja es muy consciente de sus propias necesidades y llevará a cabo las tareas de crianza y atención en base a sus características. Es decir, son sus propios miembros quienes establecen el reparto y las responsabilidades del hogar en base a la disponibilidad.

paternidad

El llegar a acuerdos, el ser cómplices uno del otro y el tener claro que el cuidado de los hijos es responsabilidad mutua y no exclusividad de uno solo creará esa armonía favorecedora en la que el niño crecerá en felicidadteniendo ante todo un buen ejemplo de qué es la paternidad.

Asimismo, y más allá de los grandes esfuerzos que cada familia lleva a cabo en el seno de su propio hogar, es necesario que también la sociedad sea sensible a ese tipo de lenguaje que alimenta las etiquetas sexistas y los estereotipos.

Madres y padres con ocupaciones

Las mamás que continúan con su carrera profesional y que luchan por tener una posición en la sociedad, no son «malas madres» ni descuidan a sus hijos. Por su parte, los papás que dan el biberón, que buscan remedios para los cólicos de sus bebés, que van a comprar pañales o bañan cada noche a los niños no están ayudando: ejercen su paternidad.

Los medios de comunicación y las redes sociales pueden llegar a ser un gran reflejo del pensamiento machista que todavía subyace en muchas personas. Esto se observa cuando una famosa que acaba de ser madre sigue con su carrera laboral, en ocasiones es criticada por no estar con su bebé. Sin embargo, cuando el famoso es hombre y sigue con su trabajo, nadie dice nada.

«Un padre no es el que da la vida, eso sería demasiado fácil, un padre es el que da el amor». 

-Denis Lord-

Tenemos asociado que la madre debe estar sí o sí al cuidado del bebé, mientras que el padre puede estar ausente por motivos laborales. Sin embargo, a lo largo del artículo, se ha puesto en evidencia que este argumento se cae sobre su propio peso. Madres y padres con ocupaciones hay muchos, por ello es importante saber repartirse el tiempo para estar a cargo del hijo.

Así pues, es hora de dejar de aplaudir a los hombres que cambian pañales y a los hombres que ejercen la paternidad como si fuera una gran hazaña. Porque lo que ahora es visto con admiración en los hombres, lo lleva haciendo la mujer muchos años. Aunque sí es verdad, que cuidar a un bebé con toda la responsabilidad que conlleva es una gran hazaña, por lo que admiremos tanto a las madres como a los padres.

Fuente:lamenteesamaravillosa.com

Cómo educar a un niño para que sea autónomo

 

Educar a un niño para que sea autónomo es un reto complejo. Es un ser vulnerable al que debemos proteger, pero también es un ser en crecimiento al que tenemos que ir dándole espacio para que vaya conquistando logros por sí mismo.

Uno de los principales objetivos de la mayoría de los padres es educar niños autónomos, es decir, educar a sus hijos de manera que sean independientes y se valgan por sí mismos. Ahora bien, educar a un niño para que sea autónomo no es una tarea sencilla.

En general, todos queremos que nuestros hijos sean capaces de desenvolverse por sí mismos. Sin embargo, por mucho que sea un objetivo, educar a un niño para que sea autónomo se convierte en una tarea frustrada por cometer errores frecuentes en el camino.

Aún así, hablamos de un hito factible cuando aplicamos un poco de conocimiento, inteligencia, esfuerzo y voluntad. Para ello, en este artículo encontrarás varias claves sobre cómo educar a un niño para que sea autónomo. Eso sí, antes haremos un ejercicio de precisión y distinguiremos a un pequeño que va camino de la autonomía de uno que no.

Niño comiendo una manzana

Niños autónomos vs. dependientes

Niños dependientes

Los niños que no han sido criados para desenvolverse bien por sí mismos reúnen casi siempre una serie de características comunes; la más frecuente es que necesitan de la aprobación de los otros para sentirse bien consigo mismos.

Por ello, la autoestima de estos niños no es suficientemente sólida, sino que al depender de la opinión de los demás tiende a ser inestable.

Por otra parte, estos niños necesitan también a otras personas para que les indiquen:

  • Qué metas proponerse.
  • Cómo ser felices.
  • De qué manera deben comportarse.

Por lo tanto, estos niños suelen encontrarse emocionalmente frustrados, y confían más en el resto de las personas que en sí mismos.

La principal manera en la que los padres pueden educar a sus hijos para ser dependientes es mediante el sobreempleo de las emociones negativas. Esto puede ocurrir, por ejemplo, si se le enseña al pequeño que sus deseos no son importantes, o si se le transmite constantemente que es menos válido que el resto de niños.

Niños autónomos

Por otro lado, los niños autónomos cuentan por lo general con las herramientas necesarias para salir adelante y avanzar en su día a día.

Una de las cosas que más les diferencian de los anteriores niños es que creen que son competentes y capaces de cuidar de sí mismos. Por lo tanto, son capaces de correr riesgos y de aprender de sus errores cuando se equivocan o fallan.

Por otro lado, al crecer, estos individuos suelen mostrar mayores tasas de motivación intrínseca. Es decir, que son ellos mismos los que deciden qué quieren lograr y el por qué. Esto les ayuda a lograr sus objetivos de manera más fácil, además de que por lo general les hace más felices a largo plazo.

Parece claro que educar niños autónomos es algo deseable en todos los casos. Pero, ¿qué debemos hacer para lograrlo? A continuación encontrarás las claves más efectivas para que tu hijo crezca confiando en sí mismo y con la capacidad de desenvolverse en la vida.

Claves para educar a un niño para que sea autónomo

Educar a un niño para que sea autónomo es un arte que requiere de mucha paciencia y esfuerzo. Sin embargo, como ya has visto, las recompensas por conseguirlo son muchas y variadas. Si quieres conseguir que tu hijo crezca feliz y con una buena autoestima, trata de aplicar en la medida de lo posible los siguientes consejos:

Promueve el esfuerzo

Uno de los rasgos más importantes de las personas autónomas es que son capaces de luchar para conseguir lo que quieren. En general, alcanzar nuestras metas no es algo sencillo; por eso, debes inculcar en tus hijos la responsabilidad de esforzarse para lograrlas.

En función de la edad del niño, esto puede realizarse de muchas maneras: recuérdale la importancia del esfuerzo, anímale a buscar tareas que sean capaces de devolverle un refuerzo por el hecho de desempeñarlas, favorece su entrada en el mundo laboral como una manera de ganar autonómica económica -de tal manera que gane cierta independencia-, recuérdale que en muchos casos el error solo es el paso que precede al éxito, que las derrotas son una oportunidad para la reflexión. En general, anímale a emprender aquellos proyectos que piense que mejorarían su estado.

Ofrécele amor incondicional

Otro componente importantísimo es que tu hijo debe sentirse apoyado por ti en todo momento. Esto no significa que no puedas castigarle, regañarle o enfadarte con él; aun cuando hagas alguna de esas cosas, el mensaje de fondo tiene que ser el de que le quieres igualmente y que estás ahí de forma incondicional para ayudarle.

Probablemente, lo más difícil a la hora de educar niños autónomos sea conseguir un equilibrio entre este amor incondicional y la promoción del esfuerzo que deben realizar. Sin embargo, si lo consigues, es casi seguro que tu hijo se irá acercando, poco a poco, a la autonomía.

Madre dando un beso a su hijo

Los miedos son señales que anuncian batallas

Por último, en nuestro propósito de educar a un niño para que sea autónomo, tenemos que ayudarle también a conseguir la independencia emocional. Por otro lado, si hay algún color en la paleta de emociones que sea intenso, quizás sea el miedo. Si existe una sensación que nos puede hacer dependientes es el temor. Por eso tenemos que ayudarles a gestionarla, enseñarles el camino. Una senda que pasa por la gestión de la incertidumbre o el cálculo ajustado de riesgos.

Todas estas claves te ayudarán a educar a tus hijos de forma que se conviertan en adultos funcionales y felices. Aún así, si tienes dudas sobre cómo lograrlo, hoy en día es muy sencillo encontrar recursos que no echen una mano. Este es, solo y tanto, un buen punto de partida.

6 claves para educar mejor

 

Educar es una experiencia muy bonita, pero también con momentos de dificultad. En la actualidad, a pesar de tener acceso a un gran número de información sobre cómo educar, parece que, en ocasiones, seguimos perdidos. El psicólogo Miguel Ángel Rizaldos nos habla sobre cómo educar mejor.

Hoy en día, existe acceso a numerosas guías y métodos sobre educación, pero lo cierto es que los padres cada vez parecen estar más perdidos respecto a la forma de educar a sus hijos, ¿por qué?

Considero, por mi experiencia de psicólogo de más de 28 años, que la sobreprotección que mantenemos hacia nuestros hijos impide poner en práctica la información sobre educación a la que tenemos acceso.

Los padres, madres y educadores podemos llegar a ser como helicópteros: estamos todo el día encima de los menores. Esto no favorece un desarrollo sano, ya que los niños necesitan descubrir y experimentar por sí mismos. Y estar continuamente bajo la supervisión de sus mayores no lo facilita.

Además, no podemos olvidar que los padres, madres y educadores también transmitimos nuestros miedos y carencias. Nuestros hijos son fiel reflejo de nosotros.

Padre hablando con su hija

La educación en la actualidad

Es verdad que la realidad resulta algo más compleja ahora, aunque en lo esencial sigue siendo la misma, pero con más tecnología.

Creo que existe poca naturalidad y sentido común. Por un lado, queremos no equivocarnos nunca y hacer todo perfecto en cuanto a la educación de nuestros hijos e hijas y, por otro, deseamos también que sean perfectos. Sin embargo, esto es contraproducente y justo favorece que consigamos lo contrario.

Es cierto hay que educar lo mejor posible, pero no podemos olvidar que, en ocasiones, nos equivocaremos y nuestros hijos también. Unas veces se gana, otras se aprende… 

Quizás todo esto tenga que ver con ese impulso de querer tener todo controlado para que salga bien o como nos gustaría. Sin embargo, la vida es incertidumbre la mayor parte de las veces. Y nuestro margen de maniobra es limitado.

Claves para educar mejor

Los elementos fundamentales y básicos para una educación sana serían:

  • Reconocer y valorar los comportamientos adecuados o los que se aproximan. Criticar y señalar los inadecuados de forma constante no ayuda y tampoco es útil. Estar continuamente enfadado no educa.
  • Empatizar, ponernos en el lugar de nuestros pequeños. Nosotros también fuimos niños. Por lo que intentar recordar esa perspectiva que un día tuvimos puede ayudarnos a entenderlos.
  • Coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Es mejor no decir aquello que no vamos a hacer.
  • Escuchar con atención lo que te dicen y sienten nuestros hijos. Esto facilitará nuestra comunicación con ellos.
  • Expresar lo que sentimos. Creemos que no es adecuado expresar las emociones negativas delante nuestros hijos. Sin embargo, es conveniente para que ellos también lo hagan y aprendan a canalizarlas.
  • Cuidarnos. Si al tener hijos, olvidamos nuestras necesidades e intereses, no nos cuidaremos y acabaremos quemados. La cuestión es que si no lo hacemos con nosotros, tampoco cuidaremos bien. Y lo más importante, transmitiremos a nuestros hijos que no es importante el autocuidado.

Dar ejemplo es esencial

Los padres, madres y educadores transmitimos nuestro estilo y educación en valores en la convivencia diaria con nuestros pequeños.

Aunque sabemos que no seremos el único influjo en su futura conducta, debemos tener presente que con nuestra educación marcaremos lo que será su hoja de ruta básica para la vida.

Decimos más con lo que hacemos que con lo que decimos que hay que hacer. Por lo tanto, tenemos que ser más coherentes entre lo que expresamos a nivel verbal y lo que finalmente hacemos. En mi libro Guía para papás y mamás en apuros hablo sobre ello.

Hay que cuidarse para educar mejor

Desde la psicología, podríamos afirmar que “de tal palo saldrá tal astilla”, entonces cuidemos el palo para que salgan buenas astillas.

Cuando nos abandonamos y no nos cuidamos lo que suele ocurrir es que acabamos experimentando el síndrome de burnout o estar quemado. Se trata de una preocupación contante por cuidar de nuestros hijos que acaba convirtiéndose en una pesada carga.

Lo que ocurre es que, como dijimos anteriormente, si no nos cuidamos, no cuidaremos bien. Y lo peor de todo es que a nuestros pequeños les trasmitiremos el mensaje de que cuidarse no es importante. Así, cuando sean adultos lo replicarán y, por lo tanto, no se cuidarán.

Madre explicando a su hija consecuencias del mal comportamiento

Transmitir valores para educar mejor

Los valores que queremos trasmitir tienen que tener su correlato en nuestra conducta. De lo contrario, no transmitiremos nada, todo quedará en palabras. Por lo que es fundamental tener el impulso de la motivación y ser conscientes de nuestra responsabilidad en el futuro bienestar de nuestros menores.

  • Somos la base principal del desarrollo saludable de nuestros queridos hijos.
  • Somos el ejemplo y modelo principal de su comportamiento.
  • Somos instigadores de su desarrollo y aprendizaje.

Ser padres y madres es bonito no fácil. Cuidémonos para sentirnos bien y poder trasmitir así las claves que les ayuden a tener mayor bienestar. Y no olvidemos que la palabra convence, pero el ejemplo arrastra…

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

10 motivos por los que tu hijo debería practicar deporte

Practicar un deporte con regularidad ofrece muchísimos beneficios, tanto físicos como psíquicos. Lo primero que nos viene a la mente cuando hablamos de hacer ejercicio, son todas las ventajas sobre nuestro cuerpo, desde mantener un peso saludable y mejorar la elasticidad y la coordinación, hasta fortalecer la musculatura y prevenir enfermedades.

Es innegable que realizar una actividad física favorece la salud corporal, pero, muchas veces, no se presta suficiente atención a la mejora de la salud mental. Facilitar el aprendizaje, mejorar el estado de ánimo, obtener más energía y reforzar la autoestima, son algunos de los efectos secundarios de entrenar con cierta periodicidad.

Además de todos estos motivos, los niños y adolescentes pueden sacar más provecho del deporte ya que se encuentran en una etapa formativa y especialmente sensible. De tal manera, el deporte representa una oportunidad para que los más jóvenes de la casa se relacionen con la sociedad y aprendan lecciones tan útiles y valiosas como que todo esfuerzo conlleva una recompensa y que hay batallas que se pierden. También, les mantiene alejados de hábitos perjudiciales como el consumo de tabaco, alcohol o drogas.

Diez beneficios de practicar deporte

  1. Un estilo de vida activo protege la salud. Practicar deporte con regularidad, treinta minutos al día cuatro o más veces por semana, mejora las funciones cardiovasculares y, por tanto, disminuye el riesgo de sufrir varias enfermedades como la cardíaca, presión arterial alta, niveles elevados de colesterol en sangre e incluso, algunos tipos de cáncer.
  2. El deporte fortalece los huesos y lo músculos. Esto disminuye el riesgo de sufrir fracturas y en última instancia baja el riesgo de osteoporosis. La actividad física contribuye a una adecuada maduración del sistema muscular y esquelético, además de corregir posibles defectos físicos. Huesos y músculos fuertes son la base para un crecimiento adecuado.
  3. Mejor coordinación y flexibilidad. El cuerpo se mueve con más elasticidad y permite un nivel más amplio de estiramiento. Este hecho también protege a los niños y niñas de posibles lesiones, ya que como mejor sea su coordinación y mayor sea la flexibilidad de sus músculos evitaran y amortiguaran las caídas y golpes.
  4. El ejercicio físico es la mejor manera de conseguir un peso saludable y, junto a una dieta equilibrada, evitar enfermedades como la obesidad, uno de los males de la infancia más habituales en la actualidad. Si los niños se mantienen activos, resultará más sencillo mantener y regular el peso corporal. También, es una manera más de evitar el sedentarismo y fomentar la realización de los trayectos cortos, caminando o paseando.
  5. Potencia la creación de hábitos saludables, desde la propia práctica del ejercicio a una alimentación sana o una adecuada higiene corporal. Hacer ejercicio con cierta regularidad favorece a la elaboración y regularización de hábitos, costumbres i rutinas que, a medida que los niños y niñas crezcan, formaran parte de su personalidad.
  6. Cuando se tiene un buen estado físico, el cansancio es menor y también se tiene mayor energía y resistencia durante el día. El ejercicio físico ayuda a descargar tensiones, disminuye el estrés y, en consecuencia, mejora la calidad de sueño. Este tipo de actividad puede frenar los impulsos excesivos de los más pequeños de la casa que aún no saben controlar el exceso de nervios o de energía.
  7. Mejor estado de ánimo y sensación de bienestar. Muchos deportistas describen sensaciones de alegría y mejor humor cuando se ejercitan con regularidad. Esto es así porque el ejercicio estimula la liberación de endorfinas, sustancias naturales que produce el cuerpo y promueven la sensación de bienestar y vitalidad. De esta manera, se consigue el mantenimiento de un buen estado de ánimo, más fuerte para afrontar los problemas y contratiempos del día a día.
  8. Practicar algún deporte es una oportunidad para que tu hijo se relacione con otros niños o adultos, siguiendo una serie de reglas y normas del juego. La mejor manera de socializar y que aprenda a ser más colaborador y menos individual, además de enseñarle a aceptar y respetar sus semejantes así como reconocer que existe alguien que sabe más que él. Los deportes en equipo son una manera de compartir triunfos y derrotas, formar parte de un equipo, trabajar unidos para conseguir un objetivo común y de obtener disciplina. Algo que, sin duda, beneficia a quien lo practica en todos los ámbitos de la vida cotidiana.
  9. Es un canal más para mejorar la autoestima de niños y adolescentes que por su cuerpo pueden tener problemas de integración, por sentirse demasiado altos o bajos, o gordos o delgados. Estas sensaciones y complejos son más fáciles de aceptar cuando se forma parte de un equipo y cuando se tiene la capacidad para controlar su cuerpo. Estar integrado en la práctica de un deporte genera, poco a poco, que el niño supere su timidez y aumente su seguridad y confianza en sí mismo.
  10. Los niños a través del deporte pueden darse cuenta del valor y de la importancia de realizar un trabajo y esfuerzo No todos los objetivos se alcanzan de inmediato y es importante que entiendan los sacrificios y las dificultades que a veces surgen. Valores como la constancia, el rigor y la motivación son claves para disfrutar los triunfos y afrontar que hay batallas que también se pierden. Es una manera de ayudar a los niños que tienen poca tolerancia a la frustración.

Esto sería un resumen de los muchos beneficios que supone practicar un deporte, pero seguro que entre todos podemos ampliar bastante más la lista. Ya no hay excusa para introducir el ejercicio en nuestra vida y en la de nuestros hijos, animaros a reflexionar sobre todo lo que os puede aportar. ¡Déjanos en los comentarios tu opinión!

Fuente: aulaplaneta.com

El cerebro del niño no sabe de periodos vacacionales, su mente debe seguir ejercitándose

El debate está servido: ¿Es el verano una época solamente de diversión? ¿ Es bueno mantener el hábito del trabajo o es preferible una desconexión? Rutina y hábito o merecido descanso, las opiniones son muchas cuando se pregunta: ¿Hay que hacer deberes en verano? Pero, ¿qué son los deberes? Si se trata de tareas a desarrollar para estimular el aprendizaje, descubrir la pasión y el talento del alumno, asociar el error con el proceso necesario para el logro y por lo tanto con la construcción de nuevos conocimientos, evidentemente el concepto de «deberes» resulta un continuo en el que establecer delimitaciones no tiene sentido.

Hay que recordar que el aprendizaje es para toda la vida y el proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser divertido y natural. Un aprendizaje experiencial conforma una herramienta que contribuirá a afrontar situaciones críticas y difíciles del día y día y superar incertidumbres.

Los niños deben aprender desde la emoción, con alegría y sorpresa, con ensayo y error, superando retos en la medida que se supera un conocimiento pero, por encima de todo, motivados por la curiosidad. Con todo, no existe una respuesta definitiva a la pregunta sobre los deberes en verano.

El cerebro del niño no sabe de periodos vacacionales, su mente debe seguir ejercitándose y no por ser verano debe hacer una parada, sino que continúa siendo un entorno donde seguir aprendiendo. Existen muchas maneras de seguir absorbiendo conocimientos; también jugando.

Los expertos en neuroeducación sostienen que existe una clara «plasticidad cerebral» que se debe aprovechar. Tanto es así, que el encéfalo se va adaptando y modificando en función de los estímulos que perciba a lo largo de la vida. Por lo tanto, en la medida que se entrene, estimule o active el cerebro, se estará promoviendo las interconexiones para el establecimiento y consolidación de nuevos aprendizajes.

Por lo tanto, es de especial importancia la consideración de dejar o no el cerebro de los niños sin una «rutina de trabajo» para seguir estimulando y avanzando hacia el desarrollo de las inteligencias múltiples (Gardner, 1983).

Fuente: abc.es

¿Juegan los padres un papel acertado en la educación de sus hijos?

Una encuesta muestra la influencia de los progenitores a la hora de orientar por dónde debe ir el futuro de sus hijos

Un 77,9% de alumnos españoles tienen en cuenta la opinión de sus padres a la hora de elegir sus estudios futuros, una cifra que aumenta hasta un 81,6% en la Comunidad de Madrid, según la percepción de los mismos progenitores. Así se desprende de un informe elaborado por Educa2020, Sigma Dos y la Fundación AXA que ha sido presentado este lunes en la sede central de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

El trabajo se realizó como cierre de una actividad de Educa2020 que ha durado más de un lustro, al haberse constatado que más del 60% de los alumnos de Bachillerato –algo menos entre los estudiantes de FP– dice que la principal influencia a la hora de decidir qué estudiar y qué «ser de mayor» viene de los padres, y no de los orientadores académicos o de los tutores.

Acompañado por la CEO de AXA España y presidenta de la Fundación AXA, Olga Sánchez, el director de Investigación y Análisis de Sigma Dos, José Miguel de Elías, y los responsables de Educa2020, Miguel Garamendi, presidente de la CEOE, ha señalado que «vivimos en un contexto totalmente globalizado en el que estamos asistiendo auna auténtica revolución tecnológica. Un nuevo escenario en el que desaparecen trabajos y aparecen, sin cesar, otros nuevos. Nos tenemos que preparar, por tanto, para ese nuevo mercado laboral que ya se atisba».

Los cambios son el futuro y la educación el camino, aunque aún quede mucho por recorrer. El 41,6% de los progenitores –de una encuesta realizada a 19.000 familiares de alumnos en toda España–ha aconsejado a sus hijos una orientación concreta en relación a sus estudios o profesión. Dentro de este porcentaje, a más de la mitad les es indiferente si los estudiantes siguen una carrera humanística o científica, y el 20,7% prefiere que se decanten por la segunda de estas opciones.

La Formación Profesional (FP) es la gran desconocida entre quienes tienen un nivel de estudios de Bachillerato, FP Grado Medio o COU, aunque el conocimiento está muy extendido entre los madrileños. Pese a ello, y a la búsqueda cada vez mayor por parte de las empresas de trabajadores con este perfil, la puntuación general de la FP en la Comunidad de Madrid es de solo 5,6 puntos de valoración sobre diez.

La FP, «el patito feo»

La Formación Profesional (FP) tiene «mala imagen» en Madrid por su menor consideración social y por la creencia de que solo cursan estos estudios quienes no pueden seguir carreras superiores. Un 77,2% de los padres, madres y tutores encuestados en esta comunidad reconocen creerlo así, mientras que a nivel nacional este porcentaje desciende hasta el 57,5%.

Una muestra, en cualquiera de los dos casos, de que estos estudios y aprendizajes siguen siendo «el patito feo» en el mundo de la educación, aunque seguir carreras relacionadas con la tecnología desde los mismos suponga en la actualidad una garantía de hallar de inmediato un puesto de trabajo bien remunerado.

Los responsables de Educa2020 incorporaron a la explicación de esta última encuesta a los padres, madres y tutores de alumnos los resultados de otras tres anteriores, realizadas desde 2016 a nueve mil universitarios, 12.800 estudiantes de Bachillerato y 2.500 empresas, un total de 43.000 respuestas, para trazar una panorámica completa del estado de la «educación para la empleabilidad» en España. Concretamente en Madrid, el 58% de las empresas reconoce tener dificultades a la hora de encontrar candidatos idóneos para ocupar su oferta de puestos de trabajo y es algo relacionado con la escasa orientación a estos estudios.

Decía Henry Ford que si hubiese preguntado a los americanos por sus necesidades cuando estaba desarrollando su famoso método para hacer coches asequibles, le hubiesen respondido que preferían un caballo más rápido. Una frase anecdótica que, para el presidente de la CEOE, explica el momento en el que se encuentra la educación en nuestro país, «hoy todavía pensamos que necesitamos caballos más rápidos».

Fuente:abc.es

Padres solteros: Una realidad que pocos ven

Contrario a lo que se puede pensar, los padres solteros también pueden ejercer una paternidad afectiva y responsable.

Nathalia Romero
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Santo Domingo, RD

“Aprendí a lavar cabeza, soy quien le lavo su ropa, soy quien le quita sus mañas cuando no quieren una comida y quieren otras cosas. Eso lo he disfrutado y no lo cambio por nada”. Con estas palabras llenas de orgullo y con la satisfacción del deber cumplido, se expresa Powel Valerio, padre soltero de tres hijos, quien por un divorcio hace 5 años, tomó la decisión de criar solo a sus vástagos. “Su madre me los entregó porque por el trabajo, no tenía tiempo para dedicarles”.

Este padre forma parte de ese pequeño porcentaje de hombres solteros que se quedan con sus hijos. Ya sea por viudez, divorcio o situación económica. Es una realidad, pero aún en nuestro país y en otras partes del mundo, sigue siendo un tema tabú.

Periodista de profesión, este padre soltero narra que lo que en su momento fue un trago amargo se convirtió en la felicidad de su vida.

Tiene dos gemelas de 8 años y un varón de 9.

Para él, ha sido un camino lleno de muchos momentos de alegría, pero los inicios no fueron tan fáciles. “El mayor reto fue enseñarles a bañarse solos y lavar sus prendas íntimas”.

También relata que fue complejo darles respuesta cuando les preguntaban por qué su madre se los entregó. “No sabía qué contestar en ese momento”.

Aunque en la sociedad dominicana se ve como un estigma que los hombres afronten la crianza solos, los comentarios que ha recibido han sido todos buenos.

“Me preguntan cómo me encargo de tres niños y puedo hacer las cosas que hago”.

Pero no todo es color de rosa. Así como a muchas madres solteras se les hace complicado conseguir pareja, los padres solteros tampoco son la excepción. Valerio ha tenido que sacrificar muchas veces el plano sentimental. Dice que las mujeres cuando ven un padre soltero y dedicado a sus hijos ven un billete de lotería. Pero es bien reservado al momento de elegir. Llegó a dejar una pareja por sus hijos. “Se quejaba del poco tiempo que le dedicaba. Puedo querer, puedo amar una mujer, pero si tengo que soltarla por ellos, lo hago”.

Este padre abnegado relata que llegó a ser profesor de educación física en su colegio, con tal de protegerlos y estar cerca de ellos. “Cada decisión que tomo en mi vida es por ellos. Son mi todo. Y solo con ellos quiero seguir adelante”.

Padre no es el que engendra

Víctor Domínguez pasa por una situación similar. Tiene 25 años, es enfermero y tiene dos hijos de 7 y 5 años. Pero a diferencia de Valerio, no son sus hijos biológicos.

Hace 4 años, su hermano mayor falleció junto a su esposa, en un accidente de tránsito, dejando a sus hijos en la orfandad. De todos sus familiares, Víctor, con solo 21 años, decidió hacerse cargo de los niños.

El joven considera que la experiencia de ser padre tiene sus cosas buenas y malas. “Ser padre nunca es sencillo, tiene mucha responsabilidad y es un trabajo a tiempo completo. Pero es lindo darle un poco de felicidad y un hogar sano a unos niños que, a tan corta edad, tuvieron que pasar por un episodio tan difícil”.

Narra que lo más complejo fue hacer que se adaptaran a un nuevo hogar. “Aunque ahora mismo es  menos difícil porque aún no comprenden lo que es la muerte, del todo. Creo que será más difícil cuando ambos crezcan y surjan las preguntas”.

Otro de los desafíos que ha tenido que enfrentar ha sido la parte económica. A pesar de que recibe ayuda de su abuela en el cuido de los niños, tiene que pagar alquiler, colegio, gastos fijos y alimentación. Hasta una salida a la semana la tiene que agendar y planificar.

No obstante, para Domínguez no ha sido una limitante el hecho de conseguir pareja. “Podría decir que se interesan más en mí cuando conocen esa parte de mi vida”.

Domínguez dice ser muy reservado con esa parte de su vida, por eso cuando la gente se da cuenta se asombra. Un ejemplo de ello es cuando en el trabajo ha tenido que pedir permisos por cuestiones de salud de los niños. “En una ocasión me dijeron: ‘¿Y por qué no va la madre?’. Yo les dije: ‘Es que yo soy la madre’. Ahora ya no tengo que dar tantas explicaciones”.

Problema social

Para la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas, socialmente, el pequeño porcentaje de padres solteros, o los pocos que se reconocen, dan luz a un problema más profundo. Rivas asegura que esto está relacionado a la política de género, aunque no lo parezca. “Y es por esto que no aceptamos que un niño juegue con muñecas. Teniendo esto en cuenta, al parecer, hemos crecido con otros juegos. Por tanto, con otra concepción de la realidad. Las políticas públicas así lo reflejan”.

“Ellos pueden dar las respuestas físicas y emocionales que necesitan sus hijos sin drenarse completamente. Dado que se espera que las personas en una relación tengan un apoyo integrado, los padres y madres solteras pueden crear sus propias conexiones con familiares, amigos, vecinos, colegas y otros padres solteros”.

Por ende, considera que quien cuestiona si hay un riesgo psicológico de ser criado por un padre soltero no está enfocándose en lo vital. En cualquier caso, considera que ser hombre o mujer no limita la crianza y mucho menos si existe una red de apoyo.

Rivas puntualiza que aceptar a los padres solteros es reconocer que la paternidad responsable no es exclusiva de hogares con dos personas fungiendo el rol parental.

“Es reconocer a los hombres maravillosos que han elegido ser padres para dar a sus hijos más de lo que han recibido”.

DATOS
Monoparental.

Según Organización de Familias Monoparentales, en el área metropolitana de RD, cerca de un millón 500 mil familias son monoparentales, por un rompimiento de la relación entre el padre y la madre, siendo el divorcio el renglón de mayor incidencia.

Porcentaje
Según la Oficina Nacional de Estadística (ONE), sin importar quién lleve la dirección del hogar, en República Dominicana, más del 40% es de familias monoparentales.

El precio del estrés parental

El estrés, por la demanda creciente sobre niños y padres, cada vez es un factor más común en la crianza. Los veranos en el pueblo, las tardes en el parque en muchos casos han pasado a ser actividades extraescolares que generan un presión muy grande sobre niños y adultos.

De que los hijos son una bendición, no hay duda. Que seamos conscientes del precio del estrés parental que conlleva su crianza para los padres y su reflejo en los niños es otro asunto. De hecho, podemos decir que la crianza de los hijos se ha convertido casi en una carrera de fondo.

Durante el período de gestación se les dice a las futuras mamás que el estrés es un factor de riesgo, de hecho puede tener consecuencias desastrosas para el desarrollo de los más pequeños. Sin embargo, muchos de estos cuidados y atenciones cambian radicalmente una vez que el niño ha nacido.

Buena parte de este estrés surge de una moda: llenar las agendas de los niños de actividades extraescolares. En muchos casos, a eso se añade el malestar derivado de la culpa que sienten muchos padres por no pasar demasiado tiempo con sus hijos.

Madre estresada por el trabajo y la crianza

Los consejos a las madres

Cuando el bebé ya ha nacido, en pocos casos se le explica a los padres cómo hacer frente al estrés o cómo no generar estrés. Al contrario, en muchos casos se supone que es algo que tienen que ir aprendiendo de manera natural por el camino. Por otro lado, el hecho de que la madre tenga una carrera profesional no suele disminuir la altura de los listones que tiene que saltar.

Este hecho, por sí mismo, ya es estresante. Además, una buena cantidad de especialistas recomiendan que el recién nacido duerma en la habitación parental, pero no en la cama de los padres.

Por otro lado, la madre también debe tener cuidado con lo que come en el caso de estar con la lactancia. Además, puede flotar en el aire la idea de que, si la mujer vuelve al puesto de trabajo, no quiere lo suficiente a tu bebé; si no vuelve a trabajar, también puede aparecer la idea compartida de que no te quieres lo suficiente.

Hacer continuamente cosas por tu hijo

Todos estos factores nos dan una ecuación de padres muy cansados y estresados. Personas que corren detrás del segundero, intentando encontrar tiempo en los lugares en los que se evapora.

En cuanto los niños tienen edad suficiente para empezar clases de música, practicar algún deporte o aprender un idioma el estrés todavía puede aumentar. llevarlos, traerlos, estar pendientes de sus horarios…

Estas actividades, además de tiempo, requieren recursos económicos para pagar matrículas y mensualidades. En distintos momentos los padres pueden preguntarse si pueden cubrir una formación más completa para sus hijos. La consecuencia es el ajuste presupuestario y en muchos casos el aumento de horas dedicadas al trabajo para obtener el dinero que cubra la formación.

El precio real del estrés parental

Este estrés sostenido en el tiempo erosiona la salud. Empezarán los dolores de estómago, musculares y de cabeza. Las consecuencias a largo plazo son todavía más peligrosas e incluyen subida de la presión arterial, problemas coronarios y trastornos como la ansiedad y la depresión que afectan a la salud mental.

Eso en referencia a la salud de los padres. Pero lo cierto es que este grado de estrés parental también afecta, y mucho, a los hijos. Desde el comienzo de la gestación, el estrés de la madre tiene reflejo en el pequeño.

Estudios llevados a cabo sobre este aspecto muestran que el estrés maternal durante el embarazo puede afectar a la fisiología del niño y también a su estabilidad emocional.

Además, durante los dos primeros años de vida, los niños con padres que sufren de estrés y ansiedad suelen producir un contagio en la cadena de sucesión. De la misma manera, parece que un estilo de crianza muy controlador actúa como potenciador de esta ansiedad.

Niño con ansiedad

No hace falta correr para ser buenos padres

De acuerdo con estos datos, se llega fácilmente a la conclusión de que unos padres estresados representan de alguna manera un peligro para ellos y para los pequeños. Demasiadas actividades y «opciones de éxito» para un hijo pueden derivar en todo lo contrario si el estrés se constituye como compañero constante.

Quizás sea el momento de reducir la velocidad y volver a replantear todo de nuevo. Quizás tantas actividades no sean necesarias o puedan ser sustituidas por otras más sencillas que produzcan menos presión. Quizás la academia o el centro del barrio no sea el mejor, pero también quizás optar al mejor tenga un precio a largo plazo en cuanto a salud que no podamos pagar.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Cómo enseñar a estudiar a tus hijos en 10 pasos

A menudo los malos resultados académicos no tienen tanto que ver con la capacidad intelectual del estudiante, como con su escasa concentración o su nulo manejo de las técnicas de estudio.Muchos padres observan con desesperación cómo su hijo puede pasarse horas delante del libro, para luego recibir malas notas en el examen. Este problema, sin embargo, tiene solución. No se trata de estudiar más, sino de estudiar mejor. Te mostramos cómo enseñar a estudiar a tus hijos en diez sencillos pasos.

PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR

Cuando un alumno se sienta ante un libro, las técnicas con las que afrontará el estudio son tan importantes como descansar o comer bien. Sin un método adecuado, las horas de estudio resultan poco productivas y pueden conllevar malos resultados que en último término desmotiven al alumno. La desmotivación y la ausencia de unos hábitos de estudio adecuados son algunas de las causas del temido fracaso escolar.

Según datos recabados por la oficina europea de estadística Eurostat, en 2013 el porcentaje de fracaso escolar en España asciende al 24,9 %. Es decir, casi una cuarta parte de los jóvenes de entre 15 y 24 años abandonan los estudios de una forma prematura. Las técnicas de estudio son una herramienta eficaz para luchar contra estas cifras. Estas se sustentan sobre cuatro pilares fundamentales:

  • • La planificación del estudio.
  • • La concentración y los elementos que la favorecen.
  • • La comprensión de los contenidos a estudiar.
  • • Las herramientas o técnicas que se utilizan para procesar o fijar el aprendizaje.

Con el desarrollo adecuado de estos cuatro pilares, constancia y práctica, verás cómo tus hijos aprovechan mejor sus horas de estudio y obtienen mejores resultados.

ENSÉÑALES A APRENDER EN DIEZ PASOS

Te damos una serie de consejos y requisitos que debes trabajar con tus hijos para que adquieran unos hábitos y métodos de estudio adecuados:

  1. 1. Crea un espacio adecuado al estudio. Es esencial que tu hijo disponga de una mesa con espacio suficiente, donde tenga los materiales necesarios a mano y el entorno sea tranquilo. Debe contra también con una buena iluminación y una silla adecuada. Hay que evitar distracciones como la tele, los videojuegos o la radio.
  2. 2. Facilita su concentración. Evita distracciones a su alrededor, como el móvil, los videojuegos o la televisión. Intenta que distribuya su estudio en periodos de 45 o 50 minutos, durante los cuales debe evitar las interrupciones al máximo. Siempre que puedas, encuentra un estímulo o un gancho para motivarlo.
  3. 3. Enséñale a planificarse. En la Red hay muchas herramientas que puede utilizar para anotar sus deberes y trabajos y planificar sus propios horarios de estudio. Por ejemplo, Google Calendar‎. De los 7 a los 12 años es bueno que dedique a estudio  entre una y dos horas al día entre semana; de los 13 a los 18 deberá aumentar su horario de estudio una hora al día. Deja que él mismo organice sus tareas.
  4. 4. Atención a los apuntes. Tomar apuntes exige una tarea de atención y síntesis que puede facilitar mucho a tu hijo el estudio. Enséñale a anotar las ideas principales que se traten en clase, así como los datos concretos que requieran memorización. Recuérdale que le será más fácil si incluye títulos y apartados o si utiliza sus propias abreviaturas.
  5. 5. Ayúdale a realizar una lectura comprensiva. Por mucho que relea un tema, no le servirá de nada si no lo entiende. Para que la lectura sea efectiva, debe comprender lo que se explica. Esto facilitará su aprendizaje. Si no entiende algún término, puede consultar enciclopedias online como la Gran Enciclopedia planeta o diccionarios como el de la RAE. Acciones como subrayar o autoevaluarse con cuestionarios realizados por él mismo también pueden serle de mucha ayuda.
  6. 6. Enséñale a subrayar. El subrayado puede ser muy útil a la hora de sintetizar ideas. Sin embargo, muchos estudiantes no lo hacen bien. Deben destacar solo las ideas más importantes. Si en un texto está prácticamente todo subrayado, este no servirá de nada. En la página Aprender a estudiar hay varios ejercicios para practicar el subrayado.
  7. 7. Descúbrele herramientas como los esquemas o los mapas conceptuales. Son muy útiles a al hora de procesar la materia de estudio y ayudan a su comprensión y posterior memorización, En esta página del Ministerio de Educación te enseñan a realizar esquemas y con herramientas como Creately oMindmeisterpueden realizar mapas conceptuales online.
  8. 8. Anímale a realizar resúmenes. Es importante que sepa sintetizar y ordenar sus ideas, ya que esto le será muy útil a la hora de expresar lo aprendido en un examen. En el portal Educando te enseñan cómo hacer un buen resumen. http://www.educando.edu.do/articulos/estudiante/cmo-hacer-un-buen-resumen/
  9. 9. Ayúdale a ejercitar su memoria. En la web Aprender a estudiar te dan consejos y trucos para que tu hijo saque el mayor partido a su memoria.
  10. 10. Muéstrale cómo preparar un examen. Lo ideal es que pregunte al profesor de qué tipo será el examen y que no estudie a última hora. Si pone en práctica los pasos dados hasta ahora, seguro que le será mucho más fácil. Durante la prueba es esencial que lea las preguntas con tranquilidad y conteste primero a las más fáciles. Si tiene alguna duda, que pregunte al profesor.

Fuente:aulaplaneta.com