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10 motivos por los que tu hijo debería practicar deporte

Practicar un deporte con regularidad ofrece muchísimos beneficios, tanto físicos como psíquicos. Lo primero que nos viene a la mente cuando hablamos de hacer ejercicio, son todas las ventajas sobre nuestro cuerpo, desde mantener un peso saludable y mejorar la elasticidad y la coordinación, hasta fortalecer la musculatura y prevenir enfermedades.

Es innegable que realizar una actividad física favorece la salud corporal, pero, muchas veces, no se presta suficiente atención a la mejora de la salud mental. Facilitar el aprendizaje, mejorar el estado de ánimo, obtener más energía y reforzar la autoestima, son algunos de los efectos secundarios de entrenar con cierta periodicidad.

Además de todos estos motivos, los niños y adolescentes pueden sacar más provecho del deporte ya que se encuentran en una etapa formativa y especialmente sensible. De tal manera, el deporte representa una oportunidad para que los más jóvenes de la casa se relacionen con la sociedad y aprendan lecciones tan útiles y valiosas como que todo esfuerzo conlleva una recompensa y que hay batallas que se pierden. También, les mantiene alejados de hábitos perjudiciales como el consumo de tabaco, alcohol o drogas.

Diez beneficios de practicar deporte

  1. Un estilo de vida activo protege la salud. Practicar deporte con regularidad, treinta minutos al día cuatro o más veces por semana, mejora las funciones cardiovasculares y, por tanto, disminuye el riesgo de sufrir varias enfermedades como la cardíaca, presión arterial alta, niveles elevados de colesterol en sangre e incluso, algunos tipos de cáncer.
  2. El deporte fortalece los huesos y lo músculos. Esto disminuye el riesgo de sufrir fracturas y en última instancia baja el riesgo de osteoporosis. La actividad física contribuye a una adecuada maduración del sistema muscular y esquelético, además de corregir posibles defectos físicos. Huesos y músculos fuertes son la base para un crecimiento adecuado.
  3. Mejor coordinación y flexibilidad. El cuerpo se mueve con más elasticidad y permite un nivel más amplio de estiramiento. Este hecho también protege a los niños y niñas de posibles lesiones, ya que como mejor sea su coordinación y mayor sea la flexibilidad de sus músculos evitaran y amortiguaran las caídas y golpes.
  4. El ejercicio físico es la mejor manera de conseguir un peso saludable y, junto a una dieta equilibrada, evitar enfermedades como la obesidad, uno de los males de la infancia más habituales en la actualidad. Si los niños se mantienen activos, resultará más sencillo mantener y regular el peso corporal. También, es una manera más de evitar el sedentarismo y fomentar la realización de los trayectos cortos, caminando o paseando.
  5. Potencia la creación de hábitos saludables, desde la propia práctica del ejercicio a una alimentación sana o una adecuada higiene corporal. Hacer ejercicio con cierta regularidad favorece a la elaboración y regularización de hábitos, costumbres i rutinas que, a medida que los niños y niñas crezcan, formaran parte de su personalidad.
  6. Cuando se tiene un buen estado físico, el cansancio es menor y también se tiene mayor energía y resistencia durante el día. El ejercicio físico ayuda a descargar tensiones, disminuye el estrés y, en consecuencia, mejora la calidad de sueño. Este tipo de actividad puede frenar los impulsos excesivos de los más pequeños de la casa que aún no saben controlar el exceso de nervios o de energía.
  7. Mejor estado de ánimo y sensación de bienestar. Muchos deportistas describen sensaciones de alegría y mejor humor cuando se ejercitan con regularidad. Esto es así porque el ejercicio estimula la liberación de endorfinas, sustancias naturales que produce el cuerpo y promueven la sensación de bienestar y vitalidad. De esta manera, se consigue el mantenimiento de un buen estado de ánimo, más fuerte para afrontar los problemas y contratiempos del día a día.
  8. Practicar algún deporte es una oportunidad para que tu hijo se relacione con otros niños o adultos, siguiendo una serie de reglas y normas del juego. La mejor manera de socializar y que aprenda a ser más colaborador y menos individual, además de enseñarle a aceptar y respetar sus semejantes así como reconocer que existe alguien que sabe más que él. Los deportes en equipo son una manera de compartir triunfos y derrotas, formar parte de un equipo, trabajar unidos para conseguir un objetivo común y de obtener disciplina. Algo que, sin duda, beneficia a quien lo practica en todos los ámbitos de la vida cotidiana.
  9. Es un canal más para mejorar la autoestima de niños y adolescentes que por su cuerpo pueden tener problemas de integración, por sentirse demasiado altos o bajos, o gordos o delgados. Estas sensaciones y complejos son más fáciles de aceptar cuando se forma parte de un equipo y cuando se tiene la capacidad para controlar su cuerpo. Estar integrado en la práctica de un deporte genera, poco a poco, que el niño supere su timidez y aumente su seguridad y confianza en sí mismo.
  10. Los niños a través del deporte pueden darse cuenta del valor y de la importancia de realizar un trabajo y esfuerzo No todos los objetivos se alcanzan de inmediato y es importante que entiendan los sacrificios y las dificultades que a veces surgen. Valores como la constancia, el rigor y la motivación son claves para disfrutar los triunfos y afrontar que hay batallas que también se pierden. Es una manera de ayudar a los niños que tienen poca tolerancia a la frustración.

Esto sería un resumen de los muchos beneficios que supone practicar un deporte, pero seguro que entre todos podemos ampliar bastante más la lista. Ya no hay excusa para introducir el ejercicio en nuestra vida y en la de nuestros hijos, animaros a reflexionar sobre todo lo que os puede aportar. ¡Déjanos en los comentarios tu opinión!

Fuente: aulaplaneta.com

El cerebro del niño no sabe de periodos vacacionales, su mente debe seguir ejercitándose

El debate está servido: ¿Es el verano una época solamente de diversión? ¿ Es bueno mantener el hábito del trabajo o es preferible una desconexión? Rutina y hábito o merecido descanso, las opiniones son muchas cuando se pregunta: ¿Hay que hacer deberes en verano? Pero, ¿qué son los deberes? Si se trata de tareas a desarrollar para estimular el aprendizaje, descubrir la pasión y el talento del alumno, asociar el error con el proceso necesario para el logro y por lo tanto con la construcción de nuevos conocimientos, evidentemente el concepto de «deberes» resulta un continuo en el que establecer delimitaciones no tiene sentido.

Hay que recordar que el aprendizaje es para toda la vida y el proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser divertido y natural. Un aprendizaje experiencial conforma una herramienta que contribuirá a afrontar situaciones críticas y difíciles del día y día y superar incertidumbres.

Los niños deben aprender desde la emoción, con alegría y sorpresa, con ensayo y error, superando retos en la medida que se supera un conocimiento pero, por encima de todo, motivados por la curiosidad. Con todo, no existe una respuesta definitiva a la pregunta sobre los deberes en verano.

El cerebro del niño no sabe de periodos vacacionales, su mente debe seguir ejercitándose y no por ser verano debe hacer una parada, sino que continúa siendo un entorno donde seguir aprendiendo. Existen muchas maneras de seguir absorbiendo conocimientos; también jugando.

Los expertos en neuroeducación sostienen que existe una clara «plasticidad cerebral» que se debe aprovechar. Tanto es así, que el encéfalo se va adaptando y modificando en función de los estímulos que perciba a lo largo de la vida. Por lo tanto, en la medida que se entrene, estimule o active el cerebro, se estará promoviendo las interconexiones para el establecimiento y consolidación de nuevos aprendizajes.

Por lo tanto, es de especial importancia la consideración de dejar o no el cerebro de los niños sin una «rutina de trabajo» para seguir estimulando y avanzando hacia el desarrollo de las inteligencias múltiples (Gardner, 1983).

Fuente: abc.es

¿Juegan los padres un papel acertado en la educación de sus hijos?

Una encuesta muestra la influencia de los progenitores a la hora de orientar por dónde debe ir el futuro de sus hijos

Un 77,9% de alumnos españoles tienen en cuenta la opinión de sus padres a la hora de elegir sus estudios futuros, una cifra que aumenta hasta un 81,6% en la Comunidad de Madrid, según la percepción de los mismos progenitores. Así se desprende de un informe elaborado por Educa2020, Sigma Dos y la Fundación AXA que ha sido presentado este lunes en la sede central de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

El trabajo se realizó como cierre de una actividad de Educa2020 que ha durado más de un lustro, al haberse constatado que más del 60% de los alumnos de Bachillerato –algo menos entre los estudiantes de FP– dice que la principal influencia a la hora de decidir qué estudiar y qué «ser de mayor» viene de los padres, y no de los orientadores académicos o de los tutores.

Acompañado por la CEO de AXA España y presidenta de la Fundación AXA, Olga Sánchez, el director de Investigación y Análisis de Sigma Dos, José Miguel de Elías, y los responsables de Educa2020, Miguel Garamendi, presidente de la CEOE, ha señalado que «vivimos en un contexto totalmente globalizado en el que estamos asistiendo auna auténtica revolución tecnológica. Un nuevo escenario en el que desaparecen trabajos y aparecen, sin cesar, otros nuevos. Nos tenemos que preparar, por tanto, para ese nuevo mercado laboral que ya se atisba».

Los cambios son el futuro y la educación el camino, aunque aún quede mucho por recorrer. El 41,6% de los progenitores –de una encuesta realizada a 19.000 familiares de alumnos en toda España–ha aconsejado a sus hijos una orientación concreta en relación a sus estudios o profesión. Dentro de este porcentaje, a más de la mitad les es indiferente si los estudiantes siguen una carrera humanística o científica, y el 20,7% prefiere que se decanten por la segunda de estas opciones.

La Formación Profesional (FP) es la gran desconocida entre quienes tienen un nivel de estudios de Bachillerato, FP Grado Medio o COU, aunque el conocimiento está muy extendido entre los madrileños. Pese a ello, y a la búsqueda cada vez mayor por parte de las empresas de trabajadores con este perfil, la puntuación general de la FP en la Comunidad de Madrid es de solo 5,6 puntos de valoración sobre diez.

La FP, «el patito feo»

La Formación Profesional (FP) tiene «mala imagen» en Madrid por su menor consideración social y por la creencia de que solo cursan estos estudios quienes no pueden seguir carreras superiores. Un 77,2% de los padres, madres y tutores encuestados en esta comunidad reconocen creerlo así, mientras que a nivel nacional este porcentaje desciende hasta el 57,5%.

Una muestra, en cualquiera de los dos casos, de que estos estudios y aprendizajes siguen siendo «el patito feo» en el mundo de la educación, aunque seguir carreras relacionadas con la tecnología desde los mismos suponga en la actualidad una garantía de hallar de inmediato un puesto de trabajo bien remunerado.

Los responsables de Educa2020 incorporaron a la explicación de esta última encuesta a los padres, madres y tutores de alumnos los resultados de otras tres anteriores, realizadas desde 2016 a nueve mil universitarios, 12.800 estudiantes de Bachillerato y 2.500 empresas, un total de 43.000 respuestas, para trazar una panorámica completa del estado de la «educación para la empleabilidad» en España. Concretamente en Madrid, el 58% de las empresas reconoce tener dificultades a la hora de encontrar candidatos idóneos para ocupar su oferta de puestos de trabajo y es algo relacionado con la escasa orientación a estos estudios.

Decía Henry Ford que si hubiese preguntado a los americanos por sus necesidades cuando estaba desarrollando su famoso método para hacer coches asequibles, le hubiesen respondido que preferían un caballo más rápido. Una frase anecdótica que, para el presidente de la CEOE, explica el momento en el que se encuentra la educación en nuestro país, «hoy todavía pensamos que necesitamos caballos más rápidos».

Fuente:abc.es

Padres solteros: Una realidad que pocos ven

Contrario a lo que se puede pensar, los padres solteros también pueden ejercer una paternidad afectiva y responsable.

Nathalia Romero
[email protected]
Santo Domingo, RD

“Aprendí a lavar cabeza, soy quien le lavo su ropa, soy quien le quita sus mañas cuando no quieren una comida y quieren otras cosas. Eso lo he disfrutado y no lo cambio por nada”. Con estas palabras llenas de orgullo y con la satisfacción del deber cumplido, se expresa Powel Valerio, padre soltero de tres hijos, quien por un divorcio hace 5 años, tomó la decisión de criar solo a sus vástagos. “Su madre me los entregó porque por el trabajo, no tenía tiempo para dedicarles”.

Este padre forma parte de ese pequeño porcentaje de hombres solteros que se quedan con sus hijos. Ya sea por viudez, divorcio o situación económica. Es una realidad, pero aún en nuestro país y en otras partes del mundo, sigue siendo un tema tabú.

Periodista de profesión, este padre soltero narra que lo que en su momento fue un trago amargo se convirtió en la felicidad de su vida.

Tiene dos gemelas de 8 años y un varón de 9.

Para él, ha sido un camino lleno de muchos momentos de alegría, pero los inicios no fueron tan fáciles. “El mayor reto fue enseñarles a bañarse solos y lavar sus prendas íntimas”.

También relata que fue complejo darles respuesta cuando les preguntaban por qué su madre se los entregó. “No sabía qué contestar en ese momento”.

Aunque en la sociedad dominicana se ve como un estigma que los hombres afronten la crianza solos, los comentarios que ha recibido han sido todos buenos.

“Me preguntan cómo me encargo de tres niños y puedo hacer las cosas que hago”.

Pero no todo es color de rosa. Así como a muchas madres solteras se les hace complicado conseguir pareja, los padres solteros tampoco son la excepción. Valerio ha tenido que sacrificar muchas veces el plano sentimental. Dice que las mujeres cuando ven un padre soltero y dedicado a sus hijos ven un billete de lotería. Pero es bien reservado al momento de elegir. Llegó a dejar una pareja por sus hijos. “Se quejaba del poco tiempo que le dedicaba. Puedo querer, puedo amar una mujer, pero si tengo que soltarla por ellos, lo hago”.

Este padre abnegado relata que llegó a ser profesor de educación física en su colegio, con tal de protegerlos y estar cerca de ellos. “Cada decisión que tomo en mi vida es por ellos. Son mi todo. Y solo con ellos quiero seguir adelante”.

Padre no es el que engendra

Víctor Domínguez pasa por una situación similar. Tiene 25 años, es enfermero y tiene dos hijos de 7 y 5 años. Pero a diferencia de Valerio, no son sus hijos biológicos.

Hace 4 años, su hermano mayor falleció junto a su esposa, en un accidente de tránsito, dejando a sus hijos en la orfandad. De todos sus familiares, Víctor, con solo 21 años, decidió hacerse cargo de los niños.

El joven considera que la experiencia de ser padre tiene sus cosas buenas y malas. “Ser padre nunca es sencillo, tiene mucha responsabilidad y es un trabajo a tiempo completo. Pero es lindo darle un poco de felicidad y un hogar sano a unos niños que, a tan corta edad, tuvieron que pasar por un episodio tan difícil”.

Narra que lo más complejo fue hacer que se adaptaran a un nuevo hogar. “Aunque ahora mismo es  menos difícil porque aún no comprenden lo que es la muerte, del todo. Creo que será más difícil cuando ambos crezcan y surjan las preguntas”.

Otro de los desafíos que ha tenido que enfrentar ha sido la parte económica. A pesar de que recibe ayuda de su abuela en el cuido de los niños, tiene que pagar alquiler, colegio, gastos fijos y alimentación. Hasta una salida a la semana la tiene que agendar y planificar.

No obstante, para Domínguez no ha sido una limitante el hecho de conseguir pareja. “Podría decir que se interesan más en mí cuando conocen esa parte de mi vida”.

Domínguez dice ser muy reservado con esa parte de su vida, por eso cuando la gente se da cuenta se asombra. Un ejemplo de ello es cuando en el trabajo ha tenido que pedir permisos por cuestiones de salud de los niños. “En una ocasión me dijeron: ‘¿Y por qué no va la madre?’. Yo les dije: ‘Es que yo soy la madre’. Ahora ya no tengo que dar tantas explicaciones”.

Problema social

Para la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas, socialmente, el pequeño porcentaje de padres solteros, o los pocos que se reconocen, dan luz a un problema más profundo. Rivas asegura que esto está relacionado a la política de género, aunque no lo parezca. “Y es por esto que no aceptamos que un niño juegue con muñecas. Teniendo esto en cuenta, al parecer, hemos crecido con otros juegos. Por tanto, con otra concepción de la realidad. Las políticas públicas así lo reflejan”.

“Ellos pueden dar las respuestas físicas y emocionales que necesitan sus hijos sin drenarse completamente. Dado que se espera que las personas en una relación tengan un apoyo integrado, los padres y madres solteras pueden crear sus propias conexiones con familiares, amigos, vecinos, colegas y otros padres solteros”.

Por ende, considera que quien cuestiona si hay un riesgo psicológico de ser criado por un padre soltero no está enfocándose en lo vital. En cualquier caso, considera que ser hombre o mujer no limita la crianza y mucho menos si existe una red de apoyo.

Rivas puntualiza que aceptar a los padres solteros es reconocer que la paternidad responsable no es exclusiva de hogares con dos personas fungiendo el rol parental.

“Es reconocer a los hombres maravillosos que han elegido ser padres para dar a sus hijos más de lo que han recibido”.

DATOS
Monoparental.

Según Organización de Familias Monoparentales, en el área metropolitana de RD, cerca de un millón 500 mil familias son monoparentales, por un rompimiento de la relación entre el padre y la madre, siendo el divorcio el renglón de mayor incidencia.

Porcentaje
Según la Oficina Nacional de Estadística (ONE), sin importar quién lleve la dirección del hogar, en República Dominicana, más del 40% es de familias monoparentales.

El precio del estrés parental

El estrés, por la demanda creciente sobre niños y padres, cada vez es un factor más común en la crianza. Los veranos en el pueblo, las tardes en el parque en muchos casos han pasado a ser actividades extraescolares que generan un presión muy grande sobre niños y adultos.

De que los hijos son una bendición, no hay duda. Que seamos conscientes del precio del estrés parental que conlleva su crianza para los padres y su reflejo en los niños es otro asunto. De hecho, podemos decir que la crianza de los hijos se ha convertido casi en una carrera de fondo.

Durante el período de gestación se les dice a las futuras mamás que el estrés es un factor de riesgo, de hecho puede tener consecuencias desastrosas para el desarrollo de los más pequeños. Sin embargo, muchos de estos cuidados y atenciones cambian radicalmente una vez que el niño ha nacido.

Buena parte de este estrés surge de una moda: llenar las agendas de los niños de actividades extraescolares. En muchos casos, a eso se añade el malestar derivado de la culpa que sienten muchos padres por no pasar demasiado tiempo con sus hijos.

Madre estresada por el trabajo y la crianza

Los consejos a las madres

Cuando el bebé ya ha nacido, en pocos casos se le explica a los padres cómo hacer frente al estrés o cómo no generar estrés. Al contrario, en muchos casos se supone que es algo que tienen que ir aprendiendo de manera natural por el camino. Por otro lado, el hecho de que la madre tenga una carrera profesional no suele disminuir la altura de los listones que tiene que saltar.

Este hecho, por sí mismo, ya es estresante. Además, una buena cantidad de especialistas recomiendan que el recién nacido duerma en la habitación parental, pero no en la cama de los padres.

Por otro lado, la madre también debe tener cuidado con lo que come en el caso de estar con la lactancia. Además, puede flotar en el aire la idea de que, si la mujer vuelve al puesto de trabajo, no quiere lo suficiente a tu bebé; si no vuelve a trabajar, también puede aparecer la idea compartida de que no te quieres lo suficiente.

Hacer continuamente cosas por tu hijo

Todos estos factores nos dan una ecuación de padres muy cansados y estresados. Personas que corren detrás del segundero, intentando encontrar tiempo en los lugares en los que se evapora.

En cuanto los niños tienen edad suficiente para empezar clases de música, practicar algún deporte o aprender un idioma el estrés todavía puede aumentar. llevarlos, traerlos, estar pendientes de sus horarios…

Estas actividades, además de tiempo, requieren recursos económicos para pagar matrículas y mensualidades. En distintos momentos los padres pueden preguntarse si pueden cubrir una formación más completa para sus hijos. La consecuencia es el ajuste presupuestario y en muchos casos el aumento de horas dedicadas al trabajo para obtener el dinero que cubra la formación.

El precio real del estrés parental

Este estrés sostenido en el tiempo erosiona la salud. Empezarán los dolores de estómago, musculares y de cabeza. Las consecuencias a largo plazo son todavía más peligrosas e incluyen subida de la presión arterial, problemas coronarios y trastornos como la ansiedad y la depresión que afectan a la salud mental.

Eso en referencia a la salud de los padres. Pero lo cierto es que este grado de estrés parental también afecta, y mucho, a los hijos. Desde el comienzo de la gestación, el estrés de la madre tiene reflejo en el pequeño.

Estudios llevados a cabo sobre este aspecto muestran que el estrés maternal durante el embarazo puede afectar a la fisiología del niño y también a su estabilidad emocional.

Además, durante los dos primeros años de vida, los niños con padres que sufren de estrés y ansiedad suelen producir un contagio en la cadena de sucesión. De la misma manera, parece que un estilo de crianza muy controlador actúa como potenciador de esta ansiedad.

Niño con ansiedad

No hace falta correr para ser buenos padres

De acuerdo con estos datos, se llega fácilmente a la conclusión de que unos padres estresados representan de alguna manera un peligro para ellos y para los pequeños. Demasiadas actividades y «opciones de éxito» para un hijo pueden derivar en todo lo contrario si el estrés se constituye como compañero constante.

Quizás sea el momento de reducir la velocidad y volver a replantear todo de nuevo. Quizás tantas actividades no sean necesarias o puedan ser sustituidas por otras más sencillas que produzcan menos presión. Quizás la academia o el centro del barrio no sea el mejor, pero también quizás optar al mejor tenga un precio a largo plazo en cuanto a salud que no podamos pagar.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Cómo enseñar a estudiar a tus hijos en 10 pasos

A menudo los malos resultados académicos no tienen tanto que ver con la capacidad intelectual del estudiante, como con su escasa concentración o su nulo manejo de las técnicas de estudio.Muchos padres observan con desesperación cómo su hijo puede pasarse horas delante del libro, para luego recibir malas notas en el examen. Este problema, sin embargo, tiene solución. No se trata de estudiar más, sino de estudiar mejor. Te mostramos cómo enseñar a estudiar a tus hijos en diez sencillos pasos.

PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR

Cuando un alumno se sienta ante un libro, las técnicas con las que afrontará el estudio son tan importantes como descansar o comer bien. Sin un método adecuado, las horas de estudio resultan poco productivas y pueden conllevar malos resultados que en último término desmotiven al alumno. La desmotivación y la ausencia de unos hábitos de estudio adecuados son algunas de las causas del temido fracaso escolar.

Según datos recabados por la oficina europea de estadística Eurostat, en 2013 el porcentaje de fracaso escolar en España asciende al 24,9 %. Es decir, casi una cuarta parte de los jóvenes de entre 15 y 24 años abandonan los estudios de una forma prematura. Las técnicas de estudio son una herramienta eficaz para luchar contra estas cifras. Estas se sustentan sobre cuatro pilares fundamentales:

  • • La planificación del estudio.
  • • La concentración y los elementos que la favorecen.
  • • La comprensión de los contenidos a estudiar.
  • • Las herramientas o técnicas que se utilizan para procesar o fijar el aprendizaje.

Con el desarrollo adecuado de estos cuatro pilares, constancia y práctica, verás cómo tus hijos aprovechan mejor sus horas de estudio y obtienen mejores resultados.

ENSÉÑALES A APRENDER EN DIEZ PASOS

Te damos una serie de consejos y requisitos que debes trabajar con tus hijos para que adquieran unos hábitos y métodos de estudio adecuados:

  1. 1. Crea un espacio adecuado al estudio. Es esencial que tu hijo disponga de una mesa con espacio suficiente, donde tenga los materiales necesarios a mano y el entorno sea tranquilo. Debe contra también con una buena iluminación y una silla adecuada. Hay que evitar distracciones como la tele, los videojuegos o la radio.
  2. 2. Facilita su concentración. Evita distracciones a su alrededor, como el móvil, los videojuegos o la televisión. Intenta que distribuya su estudio en periodos de 45 o 50 minutos, durante los cuales debe evitar las interrupciones al máximo. Siempre que puedas, encuentra un estímulo o un gancho para motivarlo.
  3. 3. Enséñale a planificarse. En la Red hay muchas herramientas que puede utilizar para anotar sus deberes y trabajos y planificar sus propios horarios de estudio. Por ejemplo, Google Calendar‎. De los 7 a los 12 años es bueno que dedique a estudio  entre una y dos horas al día entre semana; de los 13 a los 18 deberá aumentar su horario de estudio una hora al día. Deja que él mismo organice sus tareas.
  4. 4. Atención a los apuntes. Tomar apuntes exige una tarea de atención y síntesis que puede facilitar mucho a tu hijo el estudio. Enséñale a anotar las ideas principales que se traten en clase, así como los datos concretos que requieran memorización. Recuérdale que le será más fácil si incluye títulos y apartados o si utiliza sus propias abreviaturas.
  5. 5. Ayúdale a realizar una lectura comprensiva. Por mucho que relea un tema, no le servirá de nada si no lo entiende. Para que la lectura sea efectiva, debe comprender lo que se explica. Esto facilitará su aprendizaje. Si no entiende algún término, puede consultar enciclopedias online como la Gran Enciclopedia planeta o diccionarios como el de la RAE. Acciones como subrayar o autoevaluarse con cuestionarios realizados por él mismo también pueden serle de mucha ayuda.
  6. 6. Enséñale a subrayar. El subrayado puede ser muy útil a la hora de sintetizar ideas. Sin embargo, muchos estudiantes no lo hacen bien. Deben destacar solo las ideas más importantes. Si en un texto está prácticamente todo subrayado, este no servirá de nada. En la página Aprender a estudiar hay varios ejercicios para practicar el subrayado.
  7. 7. Descúbrele herramientas como los esquemas o los mapas conceptuales. Son muy útiles a al hora de procesar la materia de estudio y ayudan a su comprensión y posterior memorización, En esta página del Ministerio de Educación te enseñan a realizar esquemas y con herramientas como Creately oMindmeisterpueden realizar mapas conceptuales online.
  8. 8. Anímale a realizar resúmenes. Es importante que sepa sintetizar y ordenar sus ideas, ya que esto le será muy útil a la hora de expresar lo aprendido en un examen. En el portal Educando te enseñan cómo hacer un buen resumen. http://www.educando.edu.do/articulos/estudiante/cmo-hacer-un-buen-resumen/
  9. 9. Ayúdale a ejercitar su memoria. En la web Aprender a estudiar te dan consejos y trucos para que tu hijo saque el mayor partido a su memoria.
  10. 10. Muéstrale cómo preparar un examen. Lo ideal es que pregunte al profesor de qué tipo será el examen y que no estudie a última hora. Si pone en práctica los pasos dados hasta ahora, seguro que le será mucho más fácil. Durante la prueba es esencial que lea las preguntas con tranquilidad y conteste primero a las más fáciles. Si tiene alguna duda, que pregunte al profesor.

Fuente:aulaplaneta.com

Mi adolescente dejó de hablarme. ¿Debería preocuparme?

Mi hija adolescente dejó de hablarme. ¿Debería preocuparme?

Así que su adolescente que solía ser conversadora de repente ha dejado de serlo. A los padres no les gusta que sus hijos no se comuniquen con ellos, especialmente cuando creen que han venido teniendo una relación cercana y que de su parte nada ha cambiado.

Lo primero que hay que hacer es respirar profundo. Entienda que alejarse de los padres es una fase normal y necesaria del desarrollo de la adolescencia. Pero por mucho que no quiera admitirlo (y probablemente no lo hará), su hija sigue necesitando que usted siga conectado e involucrado en su vida. Esto es especialmente cierto en los adolescentes que tienen dificultades de aprendizaje y de atención, quienes a menudo enfrentan estrés adicional en el bachillerato.

Los adolescentes necesitan su propio espacio, pero también necesitan a sus padres. Así que mientras su hija está pasando por el proceso de separación, usted tiene que acortar esa distancia con cuidado. Empiece por ponerse a su nivel.

¿Qué tan silenciosa se ha vuelto su hija?

Que usted tenga o no un motivo de preocupación en realidad depende de hasta qué punto ella ha dejado de hablar. Estas son algunas situaciones posibles.

Usted y su hija solían ser “los mejores amigos”. Le contaba todo y ahora, de repente, no le dice nada y le cuenta sus cosas privadas solo a sus amigos.

En este caso, tiene poco de qué preocuparse. A pesar de lo doloroso que sea, trate de no tomárselo de manera personal. Está haciendo lo que se supone que debe hacer.

Estas son varias sugerencias acerca de qué hacer (y no hacer) en esta situación:

  • No le dé un sermón ni le diga lo dolido que se siente
  • Intente tener interacciones positivas con ella
  • Involúcrela en actividades que hayan disfrutado haciendo juntos
  • Coman juntos
  • No intente sacarle información. En su lugar, ábrase y cuéntele algo divertido o interesante de su vida. Si lo hace, es más probable que ella haga lo mismo
  • Hable con ella como a un adulto y deje claro que valora sus opiniones, y que a cambio espera respeto

Su amorosa y afectuosa hija ahora le responde con monosílabos y mira hacia otro lado con actitud molesta. Pasa el menor tiempo posible con usted y parece reservar todo su entusiasmo para sus amigos.

Aunque le moleste y esté tentado a censurar este tipo de comportamiento, sepa que todavía se considera parte del desarrollo normal de los adolescentes. Enfocarse en las relaciones amistosas ayuda a los chicos a ser menos dependiente de los padres, un paso necesario para convertirse en adultos felices e independientes. Dicho esto, su labor continúa siendo insistir en mantener el respeto y proteger a su hija.

Qué hacer:

  • Establezca límites adecuados, pero también enfóquese en fortalecer su relación. No lo respetará si no se siente conectada con usted.
  • Resista el impulso de sermonearla. Si lo logra, ella no tendrá que rechazarlo para poder ser ella misma.
  • Recuerde que los adolescentes pueden ser emocionales. Esto es especialmente cierto en los chicos con TDAH. Note el estrés que acompaña a su falta de respeto. Al decir algo como: “Sé que estás molesta, pero por lo general no eres grosera”, podría iniciar una conversación.

Su hija no habla con nadie y se pasa todo el tiempo encerrada en el cuarto. Se ha alejado de los amigos, ha perdido interés en actividades que le generaban placer y cada vez está más aislada.

Este tipo de comportamiento es motivo de verdadera preocupación ya que no es parte del desarrollo normal de los adolescentes. Necesita averiguar si su hija ha pasado por algún tipo de trauma, como el acoso o la violación, o si está abusando de las drogas o el alcohol. Esta conducta de aislamiento también podría indicar el inicio de un grave problema de salud mental, como la depresión, la esquizofrenia o el trastorno bipolar, los cuales suelen manifestarse a finales de la adolescencia y a principios de la edad adulta.

Es peligroso si su hija se está alejando de todos los que conoce. Por ejemplo, pasar la mayor parte del tiempo en línea no es un substituto aceptable de hablar con la gente en la vida real. Las relaciones en la Internet pueden volverse muy intensas, muy rápidamente y es difícil saber si las personas con las que su hija se relaciona en línea son una buena influencia o incluso si son quienes dicen ser.

Qué hacer:

  • Si su hija parece hostil y enojada, déle la oportunidad de que le diga lo que usted no ha hecho bien.
  • La privacidad llega hasta cierto punto. Ninguna habitación de un adolescente debe ser inaccesible para los padres. Usted tiene derecho a saber lo que su hija hace en su habitación, especialmente si pasa muchas horas sola.
  • Insista en tener más información. No es inusual que los adolescentes contesten preguntas como “¿adónde vas?”, diciendo “fuera” y “¿cuándo vas a regresar?” con “después”. Manténgase firme y dígale que necesita que sea más específica.
  • En casos en los que su hija se niegue a comunicarse, puede ser aconsejable supervisar sus redes sociales.
  • Busque ayuda profesional de un especialista calificado. Empiece por comunicarse con el pediatra de su hija y describirle su comportamiento a detalle.

¿Sospecha que su adolescente pudiera tener ideas suicidas?

Si alguna vez sospechara que este pudiera ser el caso, es de vital importancia que trate el asunto de inmediato. Pero con tranquilidad. “Es importante que hable de lo que le preocupa de manera tranquila y no acusatoria”, afirma Nadine Kaslow, psicóloga clínica y experta en suicidio en personas jóvenes. “En ocasiones cuando los padres están muy preocupados, terminan diciendo: ‘No pienses de esa manera’ o ‘no deberías sentirte así’. Y entonces no son percibidos como amorosos ni cariñosos, sino como críticos. Los niños responden negativamente ante eso”.

La Dra. Kaslow también recomienda:

  • Dígale que le ama una y otra vez cada vez que su hija esté sintiéndose mal
  • Valide sus sentimientos diciendo cosas que demuestren empatía como: “Suena como que fue bastante difícil”. “Sé lo doloroso que eso puede ser”
  • Convenza a su hija de la necesidad de obtener ayuda profesional y explíquele que buscar ayuda no es un signo de debilidad

Cuando su hija no se comunica con usted, recuerde que no es acerca de usted. Tiene que elegir sus batallas y darle espacio para crecer. Pero también debe anteponer la salud y el bienestar de su hija. Eso significa  estar conectado incluso cuando ella no lo haga fácil ni divertido.

Fuente:understood.org

Cómo prevenir ciberriesgos en menores durante las vacaciones escolares

La autoridad que regula las telecomunicaciones en Reino Unido concluyó, en un reciente informe, que las redes sociales han sido la principal fuente de las malas experiencias online que han sufrido el 79% de los jóvenes de 12 a 15 años de edad

El aumento de las horas libres que dedican en verano los menores a las nuevas tecnologías es proporcional a la peligrosidad. Más aún si no están bajo la supervisión de padres o tutores.

El temor está fundamentado: según la encuesta «España en Cifras 2019» del INE, el 26,2% de los niños con 10 años tienen móvil propio; esta media sube vertiginosamente hasta el 94,8% cuando tienen 15 años. El dato se complementa con lo revelado por el informe Online Nation, publicado recientemente por Ofcom, la autoridad que regula las telecomunicaciones en Reino Unido: las redes sociales han sido la principal fuente de las malas experiencias online que han sufrido el 79% de los jóvenes de 12 a 15 años de edad. La solución: proveerles de una educación digital adecuada a su edad y sus necesidades.

«Nuestros menores se relacionan con la tecnología desde edades muy tempranas, ya que la usan como herramienta de juego y aprendizaje. Por eso es importante que sean conscientes de los ciberriesgos que esta tecnología entraña, informándoles de una manera adecuada a su edad», explica José Luís Jiménez, experto en ciberseguridad de la empresa tecnológica Nunsys y miembro del Programa Cibercooperantes del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), que promueve la colaboración de personas particulares interesadas en la divulgación de la ciberseguridad a través de charlas de sensibilización, con centros que requieren de este tipo de formación destinada a niños, jóvenes, padres, madres y educadores.

Además de insistir en la importancia de la educación, Jiménez recomienda una serie de buenas prácticas para garantizar que niños y adolescentes disfruten del potencial que ofrecen las tecnologías de la información para su desarrollo personal e intelectual:

1. Configurar correctamente el móvil o tablet actualizando el sistema operativo e instalando un antivirus, para evitar que puedan controlar la cámara y micrófono del terminal.

2. Instalar aplicaciones de control parental que permitan monitorizar el comportamiento online del niño e impedir que pueda ser víctima de ciberacoso por parte de desconocidos.

3. Evitar introducir datos sensibles (contraseñas, números PIN) mientras se está conectado a redes wifi públicas de hoteles o restaurantes.

4. Supervisar la utilización que se da a lasredes sociales: nunca publicar fotos en las que se reconozca a los menores ni revelar detalles personales.

5. Incentivar otras formas de ocio: lectura, ejercicio, actividades artísticas, etc. Según un estudio de la consultora Edelman, el 74% de los niños pasa menos de una hora al día fuera de casa.

6. Limitar las horas de uso de tecnología para evitar episodios de dependencia cuando los menores vuelvan a la rutina escolar tras las vacaciones, ya que pueden presentar síntomas como mayor irritabilidad o problemas de concentración.

 

Menores e internet: Cómo pueden los padres adaptarse a cada edad

INCIBE aboga por el acompañamiento familiar para un uso seguro de la tecnología por parte de los menores, con recomendaciones específicas:

De 3 a 5 años: Poco tiempo y contenidos seleccionado

Hasta los dos años, lo mejor es evitar que los menores tengan contacto con pantallas. Después, se recomienda establecer normas para que los niños entiendan que el uso de pantallas es limitado o esporádico. También es aconsejable que los progenitores seleccionen de manera cuidadosa los contenidos a los que pueden acceder.

De 6 a 9 años: Contenido adecuado por tiempo limitado

Es momento de acordar con los hijos las horas de conexión. Se trata de establecer un horario en el que podrá acceder a internet, respetándolo siempre. Los progenitores también deben enseñarle a qué tiene acceso, ayudándole a identificar contenidos positivos y de calidad adecuados a su edad.

De 10 a 13 años: Adaptar y supervisar en función de su madurez

Los tiempos de conexión pueden adaptarse en función del carácter del menor, pactando el uso de internet. Es también conveniente ir moderando el acompañamiento. Los padres deben supervisar la actividad del menor, sus contactos online y actividad en redes sociales, enseñándole a contrastar información.

Mayores de 14 años: La clave está en el diálogo

Es fundamental hablar con los menores de forma cotidiana sobre lo que hacen en internet, fomentando su capacidad crítica y manteniendo un buen clima de confianza y comunicación. Los padres, en función de la madurez del menor, tienen que adaptarle el contenido al que tiene acceso, así como acordar el tiempo de uso y conexión. También deben orientar su actividad en la Red hacia contenidos que tengan que ver con su formación y entretenimiento.

Fuente: abc.es

«Debemos preparar a nuestros hijos para afrontar las duras circunstancias de la vida»

Javier Urra, doctor en Psicología, explica en el siguiente artículo que hay patologías que requieren de fármacos «pero en muchos casos se ingieren para paliar situaciones cotidianas que se viven como estresantes pero que son inherentes a la vida.

Ser humano, complejo, orgulloso, vulnerable, tierno, posesivo, altruista, peligroso. La psicología es la ciencia que estudia y explica en la medida de lo posible la conducta humana desde sus comportamientos biológicos y desde los ámbitos sociales que dan razón de ser al devenir de esta especie capaz de reírse de sí misma, de llorar al ver unos números, de generar belleza, de investigar, de crear, de sufrir, de compadecerse, de sentirse culpable, de ser altruista, de esperanzarse, de sentirse concernido. Seres humanos, con problemas físicos y/o mentales, pero cooperativos, algo esencial para el nacimiento del lenguaje y por ende el desarrollo del pensamiento.

Aunque siempre ha sido un tema de importancia, en la última década los medios de comunicación, tanto de ámbito nacional como internacional, así como diversas publicaciones científicas, han puesto de relieve que la salud mental –o, mejor dicho, la no salud mental- es un problema prioritario que atañe a la salud pública de todo el mundo.

Se estima que, a lo largo de la vida, una de cada cuatro personas sufrirá algún tipo de enfermedad mental, pero actualmente ya supone la principal causa de «años vividos» con discapacidad, y abarcan el 40% de las enfermedades crónicas en todo el mundo. En España, un 25% de la población pasará por ello a lo largo de su existencia, pero un 11’5% ya lo está padeciendo, de hecho, los trastornos mentales ya suponen el 12% de la discapacidad total de nuestro país.

Las enfermedades mentales abarcan un gran espectro de dolencias entre las que se incluyen los trastornos neurológicos o las adicciones (que pueden implicar el consumo de sustancias, o no), aunque las más prevalentes actualmente en la población española son la ansiedad y la depresión, tras las que se presentan en multitud de ocasiones trastornos más graves como el trastorno bipolar o la esquizofrenia. Aproximadamente el 50% de los trastornos mentales realizan su aparición antes de que la persona alcance los 14 años, el 70% de ellos antes de la mayoría de edad.

De acuerdo con la investigación llevada a cabo en los últimos años, cada uno de nosotros posee una vulnerabilidad determinada para padecer trastornos mentales, y es que se pueden desencadenar como consecuencia de diversos factores que pueden ser endógenos, pero también exógenos.

Una de las patologías que ha visto aumentada su incidencia, y que de hecho está azotando fuertemente a nivel mundial, es la depresión. El trastorno depresivo surge como consecuencia de la compleja interacción entre factores psicológicos, sociales y biológicos. El objetivo general del tratamiento con pacientes que padecen algún tipo de trastorno depresivo es la remisión de la sintomatología presente con la finalidad de que se restaure el funcionamiento tanto psicosocial como de las actividades de la vida diaria del individuo. Algunas de las intervenciones psicológicas que se han mostrado eficaces y que actualmente se utilizan son la terapia cognitivo-conductual, la activación conductual o la psicoterapia interpersonal, siendo también eficaz la intervención psicosocial.

La población infanto-juvenil también se ve afectada por esta grave condición. En esta población, los fármacos no son el tratamiento de primera línea, aunque en ocasiones son necesarios, por lo que la intervención psicológica y psicosocial cobra mayor relevancia.

Otro de los trastornos relevantes, es el trastorno bipolar, que afecta a 60 millones de personas en el mundo. Genera sufrimiento, inadaptabilidad, disfuncionalidad, en casi todos sino en todos los aspectos de la vida del paciente, pero además estas personas tienden a ponerse en riesgo de diferentes formas en función del estado en el que se hallen.

La esquizofrenia es padecida por 21 millones de personas en el mundo. De nuevo, una enfermedad con alto coste personal tanto para el paciente como para los que lo rodean, a lo que debemos añadir la estigmatización social que sufre, así como la discriminación, en numerosas ocasiones, para acceder a puestos de trabajo u otro tipo de servicios con los que tener una vida normalizada; si bien es cierto que esto en gran medida también se ve influenciado por los internamientos prolongados en el tiempo por los que a veces tienen que transitar.

Existen otro trastornos preocupantes como el juego patológico, el cual cuenta ya con aproximadamente entre un 0’4% y un 1’6 de afectos en todo el mundo. Es frecuente que, estos individuos, además de sentir la necesidad de apostar cantidades cada vez más elevadas o de haber intentado de forma reiterada no hacerlo, también padezcan otra sintomatología asociada como ansiedad, depresión o bajo control de impulsos.

La vida, el entorno, las situaciones, muchas veces golpean, y de manera grave, al ser humano, que se caracteriza por ser vulnerable. Sabedores de esta realidad, debemos de preparar a nuestros niños y a nosotros mismos para afrontar tan duras circunstancias, fortaleciendo nuestra resiliencia, que en absoluto elimina el humano sufrimiento.

Uno de los objetivos futuros a tener en cuenta debiera ser la detección precoz de las enfermedades o trastornos mentales, dado que ello es fundamental para la intervención y el mejor pronóstico.

Otro aspecto que considerar, y que resultaría beneficioso, es la inclusión de psicólogos en atención primaria. Su incorporación contribuiría a la reducción del gasto del Sistema Nacional de Salud, pero quizá el efecto más positivo que se derivaría es la reducción de la medicalización, que se ha acrecentado en los últimos años. Si bien es cierto que existen patologías que requieren el consumo de fármacos, hay muchos casos en los que se ingieren para paliar situaciones cotidianas que se viven como estresantes pero que son inherentes a la vida(rupturas de pareja, situación de duelo, problemas relacionales, etc.), y que, por tanto, debiéramos aprender a afrontar.

Fuente: abc.es