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Elimina tu ansiedad en menos de 20 segundos con la técnica 4-7-8

Álvaro Trujillo

Imagínate que estás a punto de enfrentarte a un examen muy exigente o que te preparas para una exposición importante delante de mucha gente; tienes un partido decisivo o estás reuniendo el valor necesario para salir al escenario del festival. ¿Notas ese nerviosismo? ¿Notas la tensión? ¿Sientes la ansiedad? Claro que sí. Son situaciones de evaluación. Hay mucho en juego. Ahora lo estamos imaginando, pero vivirlo de verdad… es mucho peor.

Los nervios nos pueden jugar una mala pasada. A veces, el miedo no es por la falta de conocimientos o de habilidades. Tenemos miedo de perder el control sobre nosotros mismos, de estar tan ocupados prestando atención a nuestra ansiedad que no podamos continuar.

¿Y si te dijera que puedes libertarte fácilmente de gran parte de esa carga de ansiedad?

¿Y si pudieras recuperar un estado más equilibrado para afrontar esos desafíos? Aquí te presento la técnica 4-7-8 que te ayudará a conseguirlo. Espero que hayas memorizado bien estos números porque los necesitarás.

La técnica 4-7-8 es una técnica de respiración y funciona de la siguiente manera

Prueba a practicarlo mientras lo lees:

  1. Coge aire por la nariz durante 4 segundos.
  2. Aguanta la respiración durante 7 segundos.
  3. Expulsa el aire por la boca durante 8 segundos.
  4. Repite estos pasos cuantas veces sean necesarias para alcanzar un estado de relajación.

Esta técnica ha sido propuesta por el Doctor Andrew Weil para conseguir reducir la ansiedad. Según el Doctor Weil, el estrés, la ansiedad, incluso el consumo de ciertas sustancias como la cafeína, alteran nuestro ritmo normal de respiración, provocando una mala distribución de nuestros niveles de oxígeno y dióxido de carbono en nuestro organismo. Controlando la respiración con esta técnica conseguimos devolver el equilibrio de estas sustancias en nuestro cuerpo, reduciendo el ritmo cardiaco y devolviendo de una forma rápida un estado de relajación.

El objetivo no es entrar en acción medio dormidos. Es que, con este ejercicio, también conseguimos un efecto directo sobre nuestro sistema nervioso.

De esta forma, estamos reduciendo la actividad de nuestro sistema simpático, que es el que se activa cuando estamos inquietos y en alerta, y propiciamos la actividad del sistema parasimpático, que se ocupa de encontrar un nivel de reposo adecuado.

Este ejercicio no solo sirve para situaciones muy estresantes. También sirve para conciliar el sueño. Así que, si tienes problemas para dormir, también es una gran opción.

En el otro extremo de la balanza de posibilidades, los miembros de las fuerzas especiales de EE.UU. también practican un ejercicio muy parecido justo antes de comenzar su misión. Así que, ya te enfrentes a una conferencia ante un tribunal o tengas que poner tu vida en peligro, esta técnica sin duda te ayudará a templar los nervios.

Y recuerda, siempre necesitaremos un mínimo de activación para poder enfrentarnos a ciertos desafíos. Sin embargo, si nos pasamos de activación estaremos en riesgo de perder el control. Este ejercicio está pensado para reducir ese nivel de ansiedad adicional y mantenernos en un nivel más controlable. Busca un lugar confortable y practícalo las veces que necesites. Así, cuando llegue tu gran momento, te será más fácil relajarte.

Si te ha gustado este artículo, no olvides compartirlo con ese amigo que tan nervioso te llamó anoche diciendo lo mal que se le daría su examen, su conferencia o su partido.

Fuente: muhimu.es

Los niños no saben mentir ¡lo aprenden!

Mentir es parte del crecimiento y se da por muchas razones pero ¿Por qué mentimos?

La mentira no nace con el ser humano, el niño la va aprendiendo y adquiriendo a través de su entorno, familiar, escolar y social, y es una forma de defensa ante un hecho y siempre esconde un fin, aunque a veces sea inocente, incluso e bondadoso.

Según investigaciones, los pequeños mienten para evitar un castigo, defender su inocencia cuando cometen un error o por vergüenza. No suelen provocar daño en otros a propósito. Y reciben la mentira como una traición, sobre todo por parte de sus progenitores.

La psicóloga Victoria Talwar, de la Universidad McGill analizó el desarrollo de la moralidad en los pequeños y descubrió que la mayoría de los padres les dice a sus hijos que la mentira es mala, pero al mismo tiempo los niños aseguran que sus padres dicen mentiras piadosas para hacer su vida más fácil, lo cual es confuso para ellos.

Según los expertos, los niños comienzan a mentir entre los 3 y 4 años, cuando los padres ya no tienen un control absoluto de ellos y los pequeños son un poco más independientes. El doctor Wenceslao Piñate, catedrático de Psicología de la Universidad de La Laguna, de Tenerife, la mentira siempre es un recurso funcional regulador, “es un aprendizaje para conseguir un bien para sí mismo, evitar herir o ir a hacer daño deliberadamente”. Esta función sería normal, sin embargo “el problema comienza cuando esta actitud se convierte en rutina, convirtiéndonos en personas muy mentirosas y que emplean la mentira, incluso la calumnia como venganza o, simplemente, para dañar a otros.

Fuente: padresehijos.com.mx/

Polémica en Uruguay: libro escolar compara comunismo con Los Pitufos

Montevideo.- La oposición uruguaya pedirá explicaciones a la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, por la polémica suscitada por un libro de historia escolar que compara al comunismo con la forma de vida de Los Pitufos, dijo hoy a Efe el diputado del Partido Nacional (PN) Pablo Iturralde.

El libro, destinado a estudiantes de sexto grado de escuela, se titula “Uy-siglo XX” y en una de sus páginas ejemplifica a la comunidad del popular dibujo animado con el comunismo “para acercarte a la idea de la sociedad comunista”.

“¿Conoces a Los Pitufos? Son una comunidad que vive en una aldea. Todos tienen acceso a la vivienda. Nadie pasa hambre”, explica el libro, escrito por la profesora Silvana Pera.

Las apreciaciones que da sobre la ideología despertaron la molestia de los integrantes de la oposición que rápidamente se manifestaron en las redes sociales pidiendo explicación a las autoridades de turno.

El que difundió la ilustración fue Iturralde, quien afirmó que realizará un pedido de informes al Ministerio de Educación y Cultura. “El tema es el mismo de siempre lo sesgado del enfoque que se le da a los libros que se abordan, como se tratan de imponer formas de pensar a través de todo medio cultural”, dijo a Efe Iturralde.

Asimismo, el diputado manifestó que ya tiene en su poder el libro y que próximamente elaborará un informe sobre el libro y su contenido.

El consejero de Educación Inicial y Primaria, Héctor Florit, dijo al diario local El Observador que se trata de una “comparación desafortunada”, y puntualizó que este libro no se utiliza en escuelas públicas y que los textos que se utilizan en instituciones privadas “no tienen ni censura, ni control” y se producen de manera independiente a los que se generan para Primaria.

Si bien el tema recién se puso en discusión, diferentes miembros del PN han mostrado su apoyo a Iturralde y su indignación sobre el libro.

“Sale pedido de informes y llamado Comisión al Ministerio de Educación y Cultura (MEC). No es la primera vez. Ya interpelé a un Ministro por algo similar”, puso el senador y líder del PN Luis Lacalle Pou en su cuenta de Twitter.

Por otra parte, la diputada del PN expresó en su cuenta que de ser cierto el libro que circula en las redes, se deben exigir “medidas urgentes”. “¿No les llama la atención que el Consejo de Educación Inicial y Primaria, no haya desmentido el uso del texto del comunismo y los Pitufos?”, añadió. EFE

¿Conoces la “navegación” de tus hijos en internet?

En este artículo nos dice Manuel Moreno, experto en nuevas tecnologías, que es muy recomendable a los padres “instalar programas de control parental, fomentar un uso educativo y moderado de la Red y establecer una relación de confianza con los adolescentes para conocer sus hábitos” online, de una manera no intrusiva.

Como profesores, debemos propiciar el diálogo sobre este tema con nuestros padres y estudiantes, nos es importante conocer el uso y los medios de control de los servicios digitales por parte de nuestros estudiantes. ¿Cómo enfrentamos este desafío?

Veamos algunas estadísticas: los usuarios, muchos de ellos niños y adolescentes, descuidan su seguridad a la hora de tener presencia en los servicios digitales, ya que sólo el 13% (de los encuestados) hace uso de passwords considerados seguros, es decir, aquellas que se componen de letras, números, mayúsculas, minúsculas y caracteres especiales; el 32% de los jóvenes pasa más de tres horas diarias en esos mundos virtuales; el 80% de los niños de 12 años ya tiene un terminal propio; el 63% ha contactado alguna vez por internet con alguien que no conoce, y el 71% de los usuarios asegura saber qué son las «cookies» y cuál es su función, entre otros porcentajes que escribe el Licenciado J.M. Sánchez, en su artículo en ABC (España) y que compartimos con fines educativos – pastorales. Declara que su objetivo “es concienciar a los padres y profesores en la necesidad de formarse y comprender el entorno digital en el que se mueven los adolescentes”– Concluye con un “decálogo con recomendaciones esenciales que nos ayudarán a protegernos mejor en el uso de las nuevas tecnologías”.

¿Les parece necesario conocer sobre este tema? ¿Cuántos padres de familia conocen la “navegación” de sus hijos en internet? ¿Qué diferencia hay en el uso del internet en cabinas, en el propio hogar, en la casa de los amigos y en la escuela? ¿Existe en su escuela una política de orientación sobre esto?

Internet, niños y el nuevo mundo: cuando existe una falta de madurez digital

Pese a la pedagogía y el aumento de la concienciación ciudadana, el 77% de las personas sigue utilizando contraseñas inseguras, mientras se estima que más de un millón de adolescentes españoles están en riesgo de sufrir adicción.

Hace menos de treinta años la World Wide Web era una completa desconocida. Tardó un tiempo en alcanzar el punto de madurez para que este sistema de distribución cambiara las reglas del juego de industrias y se convirtiera en una revolución social. Con internet en todas las esquinas, hoy en día muchos de los usuarios siguen descuidando su seguridad a la hora de tener presencia en los servicios digitales, y muchos de ellos niños y adolescentes que contemplan a los teléfonos móviles inteligentes como su principal forma de entretenimiento actual.

Aunque nacieron con la explosión de internet, gran parte de la población menor de edad desconocen algunos riesgos de determinados servicios de internet y descuidan, sobre todo, sus contraseñas. Puede que más de uno piense, querido lector, que se trate de un debate algo ya superado. Pero no. Diversos estudios consultados confirman que gran parte de los internautas siguen utilizando métodos inseguros. Según datos de la firma de seguridad S2 Grupo, el 77% de los usuarios reconocen utilizar contraseñas «débiles» conformadas por letras, números o la combinación de ambas y sólo el 13% de los encuestados hace uso de passwords considerados seguros, es decir, aquellas que se componen de letras, números, mayúsculas, minúsculas y caracteres especiales.

Una contraseña robusta sigue siendo un misterio

Los datos son preocupantes. El 42,7% de los usuarios utiliza la misma contraseña para todo y sólo el 31% dispone de una diferente para cada entorno, un comportamiento que puede poner en riesgo su seguridad. Pero hay más. Pese a las reclamaciones de los expertos, el 56% de las personas asegura no cambiar nunca sus contraseñas y utilizar las mismas desde hace años. Sólo cerca del 18% las cambia mensualmente y en torno al 13% las renuevan anualmente. Un escenario que, ante un conflicto, puede dejar abierta las puertas de par en par ante posibles ataques de ciberdelincuentes.

«Todavía hay una tendencia muy amplia a utilizar contraseñas poco seguras, por lo que es necesario impulsar un uso responsable y protegido en entornos online. Usar este tipo de contraseñas significa quedar realmente expuestos a la posible acción de un hacker que podría acceder a nuestros dispositivos o cuentas inutilizándolos o robándonos información, por ejemplo, lo que puede ser especialmente grave en el caso de los menores de edad», señala en un comunicado José Rosell, socio-director de S2 Grupo.

Internet como forma de vida

Además de los conflictos relacionados con la seguridad informática, en un momento en el que la llamada ciberguerra mundial ya ha dado comienzo enfrentando a diferentes potencias entre sí, existe una relación en el uso y control de los servicios digitales por parte de los consumidores. En otro informe, elaborado por el comparador Kelisto, se estima que en España hay casi un millón de adolescentes (967.454 españoles entre 12 y 18 años) que están en riesgo de sufrir adicción a internet. En la actualidad, se cree que unos 50.000 de ellos no pueden abandonar ni un día el hecho de tener presencia en alguna de sus redes sociales favoritas. Es más, se calcula que los jóvenes (el 32% de ellos) pasa más de tres horas diarias en esos mundos virtuales.

Los expertos creen que hábitos como no planificar el tiempo frente al ordenador o pasar demasiadas horas jugando o consultando sus perfiles son signos de adicción. El escenario en el que nos movemos implica, sin embargo, poner la lupa sobre la madurez digital de muchos de ellos, máxime a que muchos de ellos (la mitad, según algunos estudios) recibe su primer modelo de «smartphones cuando todavía tienen 10 años. Se estima que el 80% de los jóvenes (con edades comprendidas en torno a los 12 años) ya tiene un terminal propio.

¿Quiere decir eso que están demasiado expuestos? Bien, habrá que extremar las precauciones, pero en muchos casos sus hábitos ponen en alerta comportamientos inseguros. Se calcula que el 63% -según el mismo informe- de los adolescentes ha contactado alguna vez por internet con alguien que no conoce, mientras que el 45% de ellos ha llegado incluso a quedar cara a cara con esa persona.

«Para evitar este tipo de situaciones, es muy importante que los padres adopten una actitud proactiva en cuanto a la educación online de sus hijos y que tomen medidas para supervisar, de una manera no intrusiva, el uso que hacen de internet. En este sentido, instalar programas de control parental, fomentar un uso educativo y moderado de la Red y establecer una relación de confianza con los adolescentes para conocer sus hábitos de conducta online son algunas medidas fundamentales para garantizar su experiencia en Internet», manifiesta en un comunicado Manuel Moreno, experto en nuevas tecnologías y redactor jefe de Kelisto.

La necesidad de comprensión de padres

Por el contrario, en el libro «Los Nativos Digitales no Existen» (Deusto) se aborda la problema desde otra perspectiva. Según se describe en sus páginas, aunque gran parte de la población adolescente tiene presencia en redes sociales y utiliza las nuevas tecnologías continuamente, la gran mayoría son incapaces de utilizar este tipo de plataformas desde una perspectiva de seguridad. «A los nacidos en la era de los noventa se les ha puesto una etiqueta de nativo digital y que está asociada a una competencia que no tienen», reconoce a este diario Susana Lluna, coautora del libro junto a Javier Pedreira «Wicho».

«Queremos concienciar a los padres que en casa no tienen superhéroes [por sus hijos] que saben controlar todos los dispositivos», recalca, porque -según indica esta experta- los menores no cuentan con grandes habilidades para hacer frente a algunas tareas como saber adjuntar un archivo o el funcionamiento de algunos servicios digitales. «Los sacas del uso corriente y superficial de un smartphone o de Instagram o YouTube y no saben; no tienen conciencia de acerca de cómo va a repercutir en su identidad digital, del nivel de seguridad, tampoco de las ventajas que le pueden sacar», manifiesta Lluna.

El objetivo de este compendio de artículos elaborados por diversos expertos en la materia es concienciar a los padres y profesores en la necesidad de formarse y comprender el entorno digital en el que se mueven los adolescentes. Y es que, según se recoge en sus páginas, los llamados «nativos digitales» no se trata de una generación especialmente dotada de conocimientos, habilidades o intereses en lo que al uso de las llamadas nuevas tecnologías se refiere. Tal vez, más bien deberíamos hablar de huérfanos digitales con una preocupante falta de formación.

Decálogo para mejorar la gestión de las contraseñas

Para realizar un mejor uso de nuestras claves, el equipo de expertos de S2 Grupo ha elaborado un decálogo con recomendaciones esenciales que nos ayudarán a protegernos mejor en el uso de las nuevas tecnologías:

1. No utilizar datos familiares:

Los expertos creen que esto nos dejaría más expuesto a personas que nos conozcan o contactos de nuestras redes sociales. «Es importante que nuestras contraseñas no respondan al lugar donde vivimos, el nombre de nuestra mascota o el de nuestro lugar de vacaciones», sostienen.

2. Evitar palabras o series de números:

Los ciberdelincuentes utilizan sistemas automáticos para descifrar contraseñas que hacen uso de diccionarios de palabras y generan combinaciones de números. Según estudios realizados recientemente, las peores contraseñas son ‘123456’, ‘password’, ‘abc123’, ‘qwerty’,

3. Escoger contraseñas robustas.

Es aconsejable -sostienen los expertos- que nuestras claves tengan ocho caracteres mínimo, mayúsculas, minúsculas, números y símbolos del teclado, así dificultaremos que puedan ser acertadas por herramientas destinadas a este fin.

4. Nunca «guardar la contraseña»:

Aunque es una medida muy cómoda que nuestro navegador recuerde nuestra contraseña, «podemos comprometer seriamente nuestra privacidad», añaden.

5. Escoger claves memorizables pero que no sean adivinables:

Un tema habitual es utilizar claves que no representen nada personal. «Para que recordarlas no sea un problema, podemos utilizar alguna palabra o combinación de números que nos sea familiar y acompañarlo del resto de elemento de una contraseña robusta», rezan los expertos.

6. Utilizar claves diferentes para cada servicio:

«Si utilizamos un mismo código para todo y éste es descifrado por un ciberatacante, comprometeremos la seguridad de todos los servicios y dispositivos que utilizamos», sugieren. Por este motivo es esencial que sean diferentes.

7. Cambiar las contraseñas periódicamente:

Otro detalle si queremos incrementar nuestra seguridad, es muy importante renovar los passwords periódicamente, de esta forma evitaremos que si en algún momento otra persona pudo tener acceso a ellos, pueda utilizarlos.

8. Mantenerlas en secreto:

La mejor forma de que otras personas no puedan acceder a nuestras cuentas es no compartir nuestras contraseñas con nadie.

9. Anotarlas en un lugar seguro:

Si queremos registrarlas en algún lugar por si se nos olvidan «es aconsejable hacerlo en algún lugar que consideremos seguro en nuestro hogar y nunca hacerlo en el ordenador, la tableta o el smartphone».

10. Uso de aplicaciones:

Cada vez hay mayor número de apps que pueden ayudarnos a cifrar nuestras claves para «salvaguardarlas de una forma adecuada y poder recordarlas en caso de que sea necesario».

Este contenido ha sido publicado originalmente por ABC Tecnología en la siguiente dirección: abc.es