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Celebrando las aves migratorias  de La Española

Cada año más de 100 especies de aves migratorias visitan la isla de La Española en búsqueda de alimento y refugio. Estas especies se suman a las comunidades de aves residentes y endémicas que habitan en la isla durante todo el año.

La mayoría de las aves migratorias visitan entre los meses de septiembre y abril, escapando así de los meses fríos de otoño e invierno de sus lugares de reproducción en los Estados Unidos y Canadá. Mientras que algunas de estas especies utilizan las áreas de la  isla como una parada de descanso y reabastecimiento de energía para continuar con su migración hacia Suramérica, otras son capaces de volar hasta 3,000 kilómetros con el fiel propósito de retornar y permanecer en los bosques o humedales nacionales durante el invierno.

Megaceryle alcyon. Martín pescador, un ave migratoria observada en nuestros humedales. Fotógrafo: Rafael Arvelo

Entre las especies migratorias de bosque se destacan por su belleza e importancia ecológica las de la familia de los parúlidos, conocidos en Latinoamérica como cigüitas del frío, reinitas o chipes. La mayoría de estas pequeñas aves coloridas se alimentan de insectos, y aportan de esta manera al control de plagas en los cafetales y cacaotales dominicanos.

Más interesante aún es la visita del raro zorzal migratorio o zorzal de Bicknell (Catharus bicknelli), de la familia de los túrdidos. Esta especie está clasificada como vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) debido a la pérdida de hábitat, y se estima que el noventa por ciento de su población pasa el invierno en los bosques húmedos de La Española, como en Sierra de Bahoruco y Loma Quita Espuela.

Desde la década de los noventa la comunidad científica ha documentado una reducción dramática en las poblaciones de muchas aves migratorias. Un estudio publicado por Lambert y otros en el 2008, indicó que las poblaciones del zorzal de Bicknell en New Hamsphire, Estados Unidos habían declinado con una tasa de decrecimiento de siete por ciento anual entre el 1993 y el 2003. Las principales causas asociadas a este descenso poblacional incluyen los efectos del cambio climático, la degradación de las zonas montañosas en Norteamérica y la pérdida de su hábitat en La Española.

Catharus bicknelli. Zorzal migratorio o zorzal de Bicknell. Fotógrafo: Jeff Nadler

 

Vuelo de regreso a casa

Para promover la conservación de las aves migratorias y sus hábitats, cada año, cientos de organizaciones ambientales celebran el Día Internacional de las Aves Migratorias (DIAM) durante el segundo sábado del mes de mayo en Norteamérica, y durante el mes de octubre en Suramérica, Centroamérica y el Caribe. Esta próxima celebración, del trece de mayo de 2017, coincide con el retorno de la mayoría de las especies migratorias hacia sus lugares de anidamiento en Norteamérica tras su despedida temporal del Caribe. El tema de enfoque del DIAM de este año es “Ayudando a las aves durante su travesía”.

Gracias a los aportes de la organización Birds Caribbean y Ambiente para las Américas (Environment for the Americas), el Grupo Jaragua, una organización sin fines de lucro dedicada a la conservación de la biodiversidad en La Española, distribuirá materiales didácticos sobre las aves migratorias a cientos de estudiantes y docentes. Combinado con la celebración del Festival de las Aves Endémicas del Caribe, y la campaña de Conservación de la Cotorra de la Española, el Grupo Jaragua espera educar a cientos de comunitarios en las zonas adyacentes al Parque Nacional Jaragua, al Parque Nacional Sierra de Bahoruco, al Refugio de Vida Silvestre Laguna Cabral y al Parque Nacional Valle Nuevo, a través de talleres de capacitación, charlas escolares y jornadas de restauración enfocados en la conservación de las aves.

El DIAM es propicio para reflexionar sobre la importancia de gestionar adecuadamente nuestros espacios naturales, que son el refugio de la vida silvestre, aprovechando para honrar el Día del Árbol, celebrado el pasado día 5.

Celebremos el Día Internacional de las Aves Migratorias. Cuidemos nuestras áreas protegidas. Tu acción cuenta.

S.O.S. Salvemos las costas de República Dominicana

Hainan Reynoso Uribe

El mar es el tesoro más grande que posee la República Dominicana. Curiosamente, el territorio sumergido es 10 veces más grande que la parte emergida de la isla. En las aguas turquesa que bañan las costas, habitan especies emblemáticas como las ballenas jorobadas, tortugas marinas, manatíes y los corales. El área de la costa posee un total de 425,245.06 Km² de recursos bióticos, representados en animales y plantas.

Constituye un desafío aprender cómo hacer un uso sostenible de esa riqueza marina, desde el espacio local en el que cada quien se desenvuelve. Es preciso desarrollar acciones en beneficio de la  preservación del mar.

Los recursos bióticos marinos, las especies emblemáticas como las ballenas jorobadas, tortugas marinas, manatís y los corales, deben conservarse con una visión utilitaria, no extractiva, pues son activos de gran atracción turística.

La República Dominicana es un país archipielágico, formado por islas e islotes adyacentes. Aquí la naturaleza se expresa en ecosistemas marinos costeros tropicales como manglares, arrecifes, praderas de algas marinas, dunas y playas.

Estos ecosistemas costeros proporcionan invaluables y numerosos servicios a la economía y la sociedad en sentido general.

Los arrecifes

Son formaciones rocosas usualmente pobladas por colonias de coral en aguas tropicales y subtropicales. Habitan  donde penetra la luz conocida como zona fótica. La República Dominicana contiene varios tipos de formaciones coralinas, entre las que sobresalen los bancos oceánicos de La Plata y La Navidad, y los arrecifes de barreras, franja y parches.

El arrecife es uno de los ecosistemas más productivos. Proporciona puertos seguros, hábitat para la biodiversidad, alimento y playas. En ellos abunda una gran variedad de peces, crustáceos y moluscos conformados por comunidades altamente complejas, que presentan una gran diversidad biológica.  Se estima que en el país existen alrededor de 57 especies diferentes de corales y una cobertura de  166  Km² equivalente al 11 % de la superficie arrecifal de la Región del Caribe.

Praderas marinas

Llamadas erróneamente algas, este grupo de plantas se adaptó a la vida marina y posee raíz, tallo y flores igual que una planta tradicional. Se establece en aguas poco profundas donde albergan especies de gran importancia ecológica como el manatí antillano y las tortugas; y económica, como el lambí y langosta. Asimismo aportan una barrera natural que retiene los sedimentos.

Su escenario está en el Canal de la isla Beata, en la zona sur, Montecristi y Puerto Plata. A pesar de su gran importancia ecológica son muy poco estudiadas en República Dominicana.

Fauna Marina

Existen muchos grupos de animales que habitan exclusivamente en el mar,  por ejemplo, los equinodermos o estrellas y erizos de mar.

De los peces, un grupo  se divide en cartilaginosos, denominados por su esqueleto de cartílago. Según la FAO tenemos 20 especies de rayas y 41 de tiburones. Son de gran importancia comercial en la región del Caribe.  Desafortunadamente, muchas de sus poblaciones son diezmadas por la sobrepesca. Mientras, solo se encuentra en la lista de extinción el tiburón martillo. Lo cual debe llamar a preocupación a la sociedad científica y política del país por el rol tan importante de estos organismos en el ecosistema.  El otro grupo de peces son los óseos.  Se agrupan según la estructura de sus aletas y son en su mayoría actinopterigios, con diversas formas y colores. También son de  gran valor comercial. Otro grupo que habita en las costas son los crustáceos marinos como la langosta y los camarones, entre los que se destaca el carismático camarón boxeador.

Bahía de Las Águilas

El Parque Nacional Jaragua es el hábitat de varias especies en peligro de extinción. Allí cohabitan los manatíes y tortugas marinas. El parque posee la más alta densidad de  reclutamiento de juveniles, en la región del Caribe, de la especie carey.  Este grupo sirve de indicador para el resto del mundo.

Esta zona también posee los arrecifes con mayor diversidad. Sirven de refugio a cientos de especies de valor comercial. La mayor pesquería corresponde a la langosta y el lambí.  En lo referente a la flora, poseen la exclusividad en la isla de la presencia de Pimenta haitiensis, Melocactus intortus var, Pedernalensis y la Jacaranda ekmanii.

Buenas prácticas de uso

En  la preservación de los ecosistemas marinos se sustenta el bienestar de las demarcaciones costeras del país. Estos sostienen una gran variedad de actividades fundamentales para la vida y el desarrollo socioeconómico de República Dominicana. Sin embargo, la remoción de vegetación, extracción de arena de playa, sobrepesca, descarga de aguas residuales y destrucción de hábitat costero son evidentes.

Las regiones con las mejores representaciones de sitios y ecosistemas costeros y marinos dominicanos están vinculadas a las zonas de desarrollo turístico, urbano e industrial. Este desarrollo sustituye a estos ecosistemas y el estado natural del litoral.

El desarrollo de actividades económicas en la zona costera y los asentamientos humanos traen consigo un aumento en la demanda de los servicios ecosistémicos. Las políticas de manejo actual deben estar enfocadas a un ordenamiento territorial abocado al uso sostenible de los recursos naturales.

La Autoridad Nacional Marítima, (Anamar) recomienda respetar el marco legal vigente y las temporadas de veda. Esta medida  regula la extracción de especies que de otra manera serían sobreexplotadas.  El fin último es garantizar la seguridad alimentaria de la población y evitar llegar al nivel de extinción de las especies.

La Biodiversidad Marina y Los Recursos Vivos de República Dominicana, redactado por técnicos de la Autoridad Nacional Marítima (Anamar), es el subtema que aborda el fascículo número 5 de la XXIV edición de la Semana de la Geografía, ¡Aprende! Nuestras Áreas Protegidas son Fuente de Vida Sostenible.