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¿Por qué tus pensamientos no te dejan dormir?

Típico. Después de un duro día de actividad, te metes en la cama, cierras los ojos y… No viene el sueño.

Esa misma noche, tu cerebro ha decidido volverse troll. Y te recuerda esa noticia tan incómoda de tu amigo, el “tenemos que hablar” de tu pareja, la exposición que tienes pasado mañana y que aún no has empezado…

Vamos. Todo lo que ha permanecido callado durante el día, parece que nos grita al oído por la noche.

Te ha pasado eso alguna vez, y lo sabes. Has sufrido lo que los expertos llaman: insomnio por pensamiento.

El cerebro te trollea de muchas maneras. Y esta es una. Pero, ¿por qué pasa esto?

Nuestro cerebro produce impulsos eléctricos, que a la vez, producen una serie de ritmos que conocemos mejor como ondas cerebrales. A través de la lectura de estas ondas, podemos inferir el estado de conciencia de una persona.

Existen cuatro tipos de ondas cerebrales:

  • Las ondas beta (14 a 30-35 Hz), que se producen cuando el cerebro está despierto, o haciendo alguna tarea mental intensa.
  • Las ondas alfa (8 a 14 Hz). Más lentas y que surgen cuando el organismo ha dejado de hacer una tarea intensa y está relajada o descansando.
  • Las ondas theta (4 a 8 Hz). Que se alcanzan en un estado de calma O en esos estados en los que parece que nos hemos ido a la luna. 
  • Ondas delta (1,5 a 4 Hz). Las que sólo alcanzamos cuando estamos en nuestros sueños más profundos.

Cuando vamos a dormir, antes de pasar a las fases del sueño, debemos relajarnos primero. Es decir. Debemos de pasar de un estado beta, a un estado alfa.

Y cuando vamos entrando en ese estado alfa, nuestros pensamientos que tenemos de forma normal durante un estado de conciencia activo durante el día, se van diluyendo. Solo quedan unos pocos hilos activos en nuestro cerebro. Concretamente, los que percibimos como más relevantes, o más preocupantes.

De esta manera, de la misma forma que nos pueden venir imágenes agradables o motivantes para seguir relajados, nos pueden llegar los recuerdos de esas cosas que durante el día nos han dado la lata. Y puede ser posible porque ahora tenemos toda la atención completamente libre para esos pensamientos.

Y es ahí donde nuestro cerebro, sin maldad ninguna, sino con toda la inocencia del mundo, nos trae a la mente todos esos pequeños problemas y fastidios cotidianos que durante el día no tenían importancia. Y que ahora parece que tienen cada vez más.

Durante el día, estos pensamientos no son prioritarios. Tenemos otras cosas que hacer, y conscientemente los desplazamos o los racionalizamos de alguna manera. Pero en este estado, hasta la más mínima rumiación puede activar nuestro sistema de alarma y provocar ansiedad.

Y esta es la pescadilla que se muerde la cola. Un pensamiento incómodo nos provoca ansiedad, por lo que nos centramos más en él, por lo que provoca más ansiedad, y un pensamiento que nos repetimos constantemente nuestro cerebro lo interpreta como un problema real, así que seguirá dándole vueltas, y provocando más ansiedad. Haciendo imposible el sueño… hasta que nosotros le encontremos remedio.

Por eso, ¿que no puedes dormir? Pues no intentes dormir. Porque la clave no está en otro sitio.

Y desde aquí pasamos a la clave: ¿Qué sí hacer?
  • Mantente despierto. La técnica de intentar mantenerte despierto la aconsejan muchos profesionales. Consiste en querer mantenerte despierto toda la noche. Por supuesto, estando en la cama. Es una suerte de psicología inversa que funcionará igual que la lógica que intentar dormir.
  • Deja de pensar. Para técnicas más específicas, ya sabes cuál es el problema. Son tus pensamientos. Así que el truco es dejar de pensar. Sí. Sé que suena incluso peor que lo anterior. Porque es exactamente lo que queréis hacer. Pero eso hace que penséis más en lo que os incomoda. Es peor que los elefantes azules. Pero, para pensamientos concretos, siempre puedes distraer tu mente si sabes cómo hacerlo.
  • Imagina otras situaciones. Mientras intentamos alejar esos pensamientos incómodos. También podemos atraer otros más agradablesImagina situaciones muy relajantes. Como un paseo por la playa. Un baño caliente. Una sesión de masaje…
  • Fantasea: Juega con la imaginación y trae a tu mente narrativas fantásticas. La fantasía mantiene ocupada tu atención, alejándola de la ansiedad.
  • Ocupa tu mente con listas sin sentido. Para los más clásicos, recita mentalmente listas sin sentido. O lo que es lo mismo: contar ovejas. O igualmente, sirve recitar las letras de tus canciones favoritas. Lo que sea. Pero que sean pensamientos mecanizados. Siguen la misma lógica que el consejo anterior.
  • Controla la respiración. Por supuesto, acompaña a tus nuevos pensamientos con la respiración. Con concentrarte en respirar hondo y tranquilo, ayudará a tu cuerpo a relajarse y empezar a entrar en ese ansiado estado alfa.
  • Relajarnos antes de dormir. Y por supuesto, ya para rematar, si antes de irnos a la camapracticamos alguna tarea relajante, pues mejor. Estaremos más predispuestos a alcanzar antes esa ondas alfa.
  • Prueba con el deporte. También podrías probar con cansar tu cuerpo. Si haces deporte algunas horas antes de dormir, tu cuerpo sin duda pedirá descansar. Eso sí, si intentas dormir inmediatamente después de hacer deporte, puedes que tengas el efecto contrario.

En resumen, el secreto está en volver a alcanzar ese estado alfa previo a un buen sueño. Y para ello, debemos acallar los pensamientos angustiosos y atraer otros más agradables. A parte de seguir condicionando el cuerpo para que se relaje.

Fuente: muhimu.es

Mi hijo pudiera tener dificultades de aprendizaje y de atención

 Amanda Morin

¿Se pregunta si las dificultades de aprendizaje o de atención están causando los problemas que tiene su hija en la escuela o en la casa? Si es así, usted no es el único. Uno de cada cinco niños tiene dificultades de aprendizaje y de atención, pero con la ayuda adecuada pueden progresar en la escuela y en la vida.

Estos son pasos que puede seguir para determinar si su hija tiene dificultades de aprendizaje y de atención, y qué hacer a partir de ahí.

Conozca qué destrezas pueden verse afectadas por las dificultades de aprendizaje y de atención

El término “dificultades de aprendizaje y de atención” incluye una amplia variedad de problemas que los niños pueden enfrentar en la escuela, en el hogar y en al comunidad. Estas dificultades que afectan el cerebro de manera permanente puede causar problemas para leer, escribir, con las matemáticas, la organización, la concentración, las habilidades sociales o las habilidades motoras.

No se trata de que los “niños sean perezosos”. Y tener esas dificultades no significa que el niño no sea inteligente. Lea más acerca de lo que son las dificultades de aprendizaje y de atención y lo que no son.

Conozca los pilares del desarrollo

Puede ser difícil saber si está observando señales de dificultades de aprendizaje y de atención en su hija si no está seguro cuáles son las habilidades típicas a su edad. Conozca qué esperar en lo referente al desarrollo en los estudiantes de preescolar, primaria, escuela media y bachillerato. Esto puede ayudarlo a tener una idea más clara sobre si su hija está desarrollando acorde con su edad. Puede que también quiera revisar cuáles son las habilidades académicas que los niños usualmente aprenden en los diferentes grados escolares.

Anote las cosas que le preocupan

Observe a su hija y anote las cosas que le preocupan. Esto lo ayudará a encontrar patrones que pueden conducir a soluciones. Por ejemplo, si nota que su hija tiende a frustrarse con la lectura, puede informarse acerca de qué causa los problemas para leer y cómo ayudarla. Puede hacer lo mismo si observa que su hija tiene problemas con la concentración, la escritura, las matemáticas, la organización, la comprensión auditiva, las habilidades sociales o las habilidades motoras.

Mientras observa lo que es difícil para su hija, también anote sus destrezas. Conocer las destrezas de su hija puede hacer más fácil que la ayude a manejar sus las áreas problemáticas.

Averigüe lo que está pasando en la escuela

Hable con la maestra de su hija para enterarse de lo que ella ha observado. ¿Su hija está teniendo problemas para reconocer las letras o hacer rimas? ¿La lectura, la escritura o las matemáticas son difíciles para ella? ¿Su hija se distrae más o pone menos atención que otros niños de su edad? ¿Tiene dificultad para hacer amigos?

Si su hija es mayor, pregúntele cómo le va en la escuela. También es recomendable que se informe si el hecho de tener varios maestros, diferentes asignaturas y expectativas le causa problemas.

Hable con el médico de su hija

Pida una cita para discutir las cosas que le preocupan. Es preferible que su hija no esté presente durante esa conversación. Antes de la cita, aprenda diferentes términos que podría escuchar de los médicos. Lleve sus anotaciones a la cita y no deje de mencionar las cosas que le preocupan a la maestra.

Comente sobre solicitar una evaluación gratuita en la escuela o la intervención temprana

Hay diferentes tipos de ayuda disponibles dependiendo de la edad de su hija. Usted puede solicitar una evaluación de intervención temprana para los niños más pequeños. Y su distrito escolar puede realizar una evaluación educativa gratuita en niños a partir de los 3 años de edad hasta el bachillerato. Esa evaluación proporciona información que puede identificar cualquier dificultad que su hija presente y proveer orientación sobre el tipo de soporte que necesita en la casa y en la escuela.

Tenga en cuenta que la escuela puede que hable sobre las dificultades de aprendizaje y de atención de manera diferente a como lo hace el médico de su hija. Vea algunos ejemplos de las diferentes formas en que los profesionales pueden referirse a las problemas de su hija.

Considere consultar con un especialista

Pida a su pediatra que le recomiende especialistas que puedan evaluar las dificultades de aprendizaje y de atención o descartarlas. Puede que tenga que pagar la evaluación, a menos que tenga un seguro médico que la cubra. Es recomendable averiguar dónde puede obtener una evaluación gratuita o a bajo costo fuera de la escuela.

Reúnase con la escuela o la agencia de intervención temprana

Reúnase con la escuela o con el equipo de intervención temprana para discutir los resultados de la evaluación. Puede ser de ayuda presentar los resultados de cualquier evaluación externa que se haya hecho. Conjuntamente podrán determinar si su hija es elegible para un Programa de Educación Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés), un Plan de Servicio Familiar Individualizado (IFPS, por sus siglas en inglés) o un plan 504.

Dé los siguientes pasos basándose en las dificultades específicas de aprendizaje y de atención de su hija

Después de seguir estos pasos tendrá una idea más clara de lo que está causando el problema de su hija, pero puede que aún así no esté seguro. Averigüe qué hacer si le preocupa que su hija pudiera tener una dificultad específica, como la dislexia o el TDAH. O puede averiguar qué hacer si su hija fue recientemente diagnosticada con una dificultad de aprendizaje o de atención.

Escuche y relaciónese con otras familias

Lea historias personales de padres de chicos que tienen dificultades de aprendizaje y de atención. Averigüe qué hubiesen querido saber antes. Y considere relacionarse con otras familias en nuestra comunidad. Conocer sus experiencias y escuchar sus sugerencias pueden ayudar a aclarar la confusión y hacer el camino más fácil.

Fuente: Understood.org

5 tips para ayudar a niños distraídos

Si alguna vez te han dicho que tu niño no presta atención en clase, aquí te damos algunos consejos para ayudar a niños distraídos.

Hay niños que les cuesta mucho trabajo concentrarse, pues se distraen por cualquier cosa, ya sea un ruido, una luz o con sus propios pensamientos. Simplemente, a cualquier despiste no prestan la suficiente atención.

Cuando un niño es distraído, su proceso de aprendizaje es menos provechoso.Adquiere conocimientos de forma más lenta y las tareas pueden ser insuperables. Sin embargo, no es  recomendable regañar al niño, pues podría sentirse fracasado y culpable. Por ello, es importante ayudarlo a que preste más atención dentro y fuera del salón de clases. Sigue estos consejos.

  1. Asegúrate de que tu niño duerma y descanse lo suficiente, de lo contrario, no podrá rendir bien en el colegio.
  2. Cuando hables con él o le pidas algo, míralo a los ojos. Así, te asegurarás de que te está entendiendo.
  3. Cuando realice la tarea en casa, aparta de su vista las cosas que le puedan distraer, como luces, juguetes, teléfono, etc. Y respeta siempre un mismo horario. Crea una rutina para realizar su tarea todos los días, así logrará concentrarse en lo que está haciendo. No dejes las tareas más difíciles para el final. Estará cansado y perderá el interés por esforzarse.
  1. Anímalo a que resuma con frases cortas lo que acaba de hacer. De esta forma, tratará de concentrarse y hacer memoria.
  1. Para ejercitar la memoria de tu niño, lo ideal es jugar con él juegos de memoria y concentración.

    Recuerda tenerle mucha paciencia, pues es la mejor forma de ayudarlo a que poco a poco logre concentrarse, pues los resultados no serán de inmediato, pero con mucho cariño y esfuerzo, tu peque dejará de ser un niño distraído.

Fuente: Padres e hijos