Entradas

La adicción de los padres al móvil provoca un gran daño en los hijos

Nuestra dependencia al móvil es tal, que a menudo olvidamos lo más básico.Por ejemplo, atender a los hijos. Y sí, es cierto que los niños pueden ser muy pesados. Cierto que las madres y los padres necesitamos nuestro espacio, un respiro, un momento de desconexión. Pero… ¿hasta el punto de ignorar a nuestro hijo?

Un vídeo se ha hecho viral porque muestra una terrible realidad: los padres enganchados al móvil que se aíslan por completo y desatienden las peticiones y demandas de los hijos. Como en este caso, en el que una madre hace ‘oídos sordos’ a las repetidas quejas de su hija para que le preste atención. No dejes de ver este polémico vídeo que muestra cómo la adicción de los padres al móvil provoca un gran daño en los hijos.

El vídeo dura poco más de un minuto y medio, y en él se ve a una pequeña de unos 4 o 5 años reclamar insistentemente la atención de su madre. Su madre, por cierto, ni siquiera la mira. Por más que la niña insiste en que tiene frío, su madre sigue pendiente de su teléfono.

En un momento dado, la madre al fin le pregunta que qué le pasa… La niña responde pero ella, indiferente, continúa con su móvil, como si no oyera nada. Al rato, cansada de las quejas de su hija, le exige que se quede quieta en el asiento.

Las críticas han llegado, claro. También las dudas. Muchos preguntan si la niña no será demasiado ‘insistente’, lo que puede hacer que la madre, desesperada, intente ignorarla para ver si se le pasa… Pero la inmensa mayoría solo ve una madre que desatiende las necesidades básicas de su hija.

No sabemos si la niña había tenido una rabieta, si la madre estaba cansada, si la niña solo se queja porque necesita una atención constante… Pero lo cierto es que la imagen nos hace darnos de bruces con una triste realidad: estamos dejando pasar los años concentrados en nuestro smartphone, hablando con prácticamente desconocidos, sin atender a las personas realmente importantes, que suelen estar cerca de nosotros. Los hijos crecen rápido, y cada uno de sus años no regresará. ¿De verdad preferimos regalarle nuestro tiempo a otras personas?

Eso sin contar con el ejemplo que estamos dando a los hijos. ¿Cómo podemos exigirles luego que no pasen tanto tiempo conectados a su smartphone si es lo que vieron desde pequeños?

El daño que causa en los hijos tu adicción al móvil

Sin duda, este es un mal que afecta a prácticamente todos los padres.Llegamos cansados del trabajo y necesitamos relajarnos. La casa impone más trabajo, concentración y nervios. ¿Qué hacemos? Entregarnos a las risas, la relajación y las relaciones a distancia mediante las redes sociales y los chats por el móvil. ¿Los afectados? Los hijos. Y si no, piensa… ¿cuántas veces habrás dejado sin responder una pregunta de tu hijo porque estabas concentrado con algo en el móvil?

Ahora bien… ¿somos conscientes del daño que esto provoca en los hijos?Estos son algunos, según numerosos expertos:

1. Síndrome de padre ausente. Y quien dice padre, dice madre, claro. Los padres hiperconectados al móvil, es como si no estuvieran. Los hijos notan su ausencia y se sienten ignorados. Los expertos comienzan a llamar este daño’abandono emocional’. Unas palabras terribles que nos hacen reflexionar, sin duda.

2. Referencias equivocadas. Recuerda que somos un referente para los hijos. Luego no te asustes cuando a los 10 años ya te exija un teléfono móvil y se pase el día en su cuarto viendo vídeos. Luego, poco a poco, preferirá ese tipo de relaciones a distancia frente al clásico juego con amigos en el parque.

3. Menos confianza en sí mismo. Si el padre o la madre ignora constantemente lo que dice, lo que le cuenta, porque éste prefiere centrarse en su teléfono, el niño sentirá que lo que dice no es importante, y terminará perdiendo la confianza en sí mismo.

4. Autoestima baja. La falta de confianza en sí mismo llevará al niño a una autoestima baja que le afectará en todos los campos de aprendizaje y por supuesto, de su personalidad. De hecho, el niño ignorado por la adicción de sus padres al móvil, en realidad siente ‘que no es importante’ para ellos. Tremendo, ¿verdad?

5. problemas en sus habilidades sociales. Los niños necesitan aprender a relacionarse con los demás. Practican en casa, con sus padres, y también con sus amigos. Sin duda, el ignorarles y preferir un teléfono a una conversación con ellos, no les ayuda nada.

6. Mala comunicación en casa. La comunicación es muy importante en una familia, sobre todo entre padres e hijos. Es una forma de crear vínculos, de establecer una relación sana de confianza. El niño cuenta cosas, los padres le escuchan… le preguntan… contestan a sus dudas. Esta es la relación más lógica, ¿verdad? Pero, ¿qué sucede cuándo esta comunicación se rompe? El niño habla, los padres no escuchan… El niño pregunta pero no obtiene respuestas. Al final, el niño se cansa y deja de preguntar y confiar en sus padres.

7. Problemas emocionales y de conducta. El sentimiento de ‘hijo ignorado’ lleva al niño a enfrentarse a una serie de emociones que aún es incapaz de entender y controlar. Esto le provoca una angustia con la que tendrá que crecer. Sin duda, esto puede desencadenar en problemas de actitud, como las rabietas, gritos, y el ‘mal comportamiento’ como un intento desesperado del niño por llamar la atención de sus padres.

Fuente: guiainfantil.com

Paciencia ante todo para hablarles a los niños

Después de un largo viaje en auto nos parece natural que un cachorro “se queje” ladrando, corra en círculos o quizá muerda un poco. No nos enojamos con él cuando necesita liberar esa energía. Le preguntamos: “¿Quién es un buen chico?” en un tono que el perro entiende perfectamente. Significa: “Estoy encantado contigo simplemente porque existes”.

Comparémoslo con la manera en que tratamos a los niños después de que han aguantado un día de clases, actividades y tareas. Les ladramos instrucciones: “Termina tus problemas de matemáticas, ¡y asegúrate de demostrar el resultado!”, “¡Deja de jugar con el iPad!”, “¡Prepárate para ir a dormir!”.

En vez de disfrutar su compañía, los arrinconamos y les damos órdenes.

Esto es particularmente desafiante para los niños pequeños.

Los padres sin agallas y sobreprotectores crían niños infantiles y berrinchudos que se sienten con el derecho a todo. Sin embargo, los profesores de esos niños piensan que son estupendos.

¿Por qué ocurrió ese cambio de equilibro? Antes trataba los problemas de las niñas y ahora lidio con una regresión tan severa en los niños que los padres están temerosos por ellos y de ellos. ¿Por qué son tan lastimosos, patéticos y molestos… pero solo en casa?

Sabemos algunas de las razones. El temario de la escuela se ha extendido mientras que el desarrollo humano sigue avanzando al mismo ritmo de siempre. Esto significa que las chicas, que desarrollan habilidades verbales, de lectura y sociales antes que los niños, tienen una ventaja.

Para ese momento, muchos niños ya agotaron sus reservas de autocontrol. Algunos inician una huelga. Los líderes sindicales lo llaman “cumplimiento doloso”: asiste al trabajo, pero no trabajes. A menos que un padre se comporte como cuidador y asistente personal desde el inicio hasta el final.

¿Después qué sigue? ¡Te vas a la cama en este instante, jovencito!

Ahora la lucha de poder se intensifica. El “Acuéstate conmigo”. Los “monstruos”. Las lágrimas. Su ansiedad extrema es su energía, imaginación y pasión que implosionan contra ellos mismos y contra el pacífico hogar de su familia.

No es fácil cambiar las escuelas o regresar a épocas pasadas. Sin embargo, podemos controlar por lo menos un elemento del asunto: cómo interactuamos con nuestros hijos.

¿Qué porcentaje de la comunicación con tu hijo consiste en fastidiar, recordar, castigar o gritar? “Mmm… ¿90 por ciento, 100?”. Sé que eso no es cierto, así como sé que los niños no padecen enfermedades mentales y que estas familias no sufren disfunción oculta.

Antes de considerar la terapia o los medicamentos, les sugiero a los padres que aprendan a hablarles a los niños pequeños y también a escucharlos.

Deléitate con su encanto

¡Mamá, mamá! ¿Sabías que hay 440 tipos de tiburones? El más grande es el blanco. ¡Tiene SEIS METROS DE LARGO! ¡Pero los tiburones solo matan a diez personas al año! ¡Los perros matan a 25.000 personas al año! Los tipos de tiburones son marrajo, martillo, azul y tollo cigarro. ¡Duende!, leopardo, nodriza, mielga…

El edificio más alto del mundo, la cámara de video más pequeña que utilizó la CIA, el mayor número de balones encestados en un solo partido. Los chicos quieren demostrar quiénes son, ser maestros del universo. Recolectar información es su manera de abarcar un tema. Si esa información tiene superlativos, los más grandes, los más fuertes, los más rápidos… qué mejor.

Una buena táctica es fingir ser un poco ignorantes y buscar su conocimiento especializado por mínimo que sea. Ser entusiasta y mostrarse cautivado es un depósito en el banco de la buena voluntad que estableces con tu hijo. Esa información esotérica comunicada apasionadamente es el regalo que te dan; cuando preguntas los detalles y valoras las respuestas, muestras tu gratitud.

Ayúdalo a cambiar de canal

Si está recitando la misma letanía de dinosaurios que ya has escuchado cincuenta veces, considera que quizá se le está acabando el material. Los niños pequeños necesitan más información no solo para saciar su curiosidad, sino también para mantenerte cautivado.

La mejor manera de refrescar el monólogo es proporcionarle algunos hechos nuevos y experiencias a través de libros, videos o paseos: un viaje a la biblioteca, al puerto, a la estación de trenes o al mercado de productores; o una gran excursión al museo, el acuario o el zoológico.

Encestando puntos

Deja que hable en la oscuridad, en el auto, mientras se mueve, mientras espera el autobús o cuando está sentado en el metro. En general, está más cómodo charlando al lado que cara a cara. Sostener un objeto también alivia la tensión. Tu papel es estar atento y recibir sus comentarios. Una vez que los niños pueden escribir, algunos prefieren comunicar un gran pensamiento, una confesión o un sentimiento profundo en un pedazo de papel y deslizarlo bajo tu puerta en vez de decirlo en persona. Si tú le dejas pequeñas notas de vez en cuando en su escritorio, la mesa de noche o la almohada, abres una vía de comunicación que no conocía y será más probable que él haga lo mismo.

Para que entienda tu mensaje, evita las “críticas constructivas” con palabras abstractas como inapropiado, enfocado, distractor y éxito. Sobre todo, cuando las usas en tono serio, a tu hijo le suenan como el blablablá de los adultos en las caricaturas de Charlie Brown y compañía. En vez de eso, habla con fuerza, calma y sencillez. Repite. Puede que tu hijo no entienda las insinuaciones. Es poco probable que recuerde los discursos largos y serios acerca de todo, desde las áreas que debe mejorar hasta los planes detallados que lo emocionan. Así que imagina que tus conversaciones son como encestar en el básquetbol. Dices algo, después otra cosa, y a veces lo logras y encestas.

Aprécialo

En su novela La ley del menor, Ian McEwan describe a un niño de 8 años que relata “un flujo plateado de anécdotas, reflexiones y fantasías” y que genera en un escucha adulto “una ola de amor por el niño que le apretaba la garganta y le ardía en los ojos”.

Dale a tu hijo el cariño fácil, el aprecio y la tolerancia que le demuestras a tu perro.

Puede llevarte en un viaje increíble si confía en ti, si te tomas el tiempo y si estás dispuesto a seguirlo.

Fuente: nytimes.com

No basta con decirle a los niños que no deben hablar con extraños

Pensaba que ese consejo era suficiente para protegerlos, pero estaba equivocada

Jackie Goldschneider
REBECCA NELSON

Un fin de semana llevé a mi niña de seis años a la fiesta de cumpleaños de una compañerita de su salón; una más de las interminables fiestas que han venido a plagar mis fines de semana como madre. El evento se llevó a cabo en uno de esos enormes salones llenos de niños gritones que se la pasan corriendo y con esos enormes castillos inflables para brincar.

Cuando entramos, mi hija se quitó los zapatos y corrió atrás de sus amigos dentro de un castillo inflable el doble de grande que mi casa. De vez en cuando la veía trepando por un tubo, pero seguir todos sus movimientos era imposible. Así que me fui a otra zona a platicar con las otras mamás, para tratar de relajarme y que la situación no fuera estresante.

Pero la calma me duró unos minutos porque no pude resistir la urgencia de echarle un ojo otra vez. Di un vistazo por el enorme salón, buscando su larga pelo castaño, pero no la vi. Me asomé en cada castillo, en cada resbaladilla inflable y en cada espacio para brincar, siempre tratando de ver su sudadera morada, pero sin suerte… hasta que por fin la vi.

Nunca le expliqué que hay gente que miente y puede decirle que me conocen y que les pedí que le ayudaran, o que la conocen a ella y que la van a llevar a un lugar increíble.

Se alejaba caminando de la mano de un adulto al que yo nunca antes había visto. Era un tipo de 40 años, robusto y pesado, con una chaqueta de cuero y jeans. Mi corazón se estremeció y salí corriendo, sin saber exactamente qué decir.

“¿Qué pasa?”, pregunté, intentando no asustar a mi hija, quien se quedó paralizada.

“Le ayudo a encontrar a sus amigos. Soy amigo de la familia”, dijo el tipo con mucha calma y sin soltar la mano de mi pequeña.

Me llevé a mi hija de regreso en tanto la mamá de la niña del cumple llegó y me explicó que el hombre era un amigo y que mi niña estaba buscando a la festejada.

“Yo la llevo”, le dije mientras nos alejamos bruscamente.

Mi primer pensamiento fue de rabia por la increíble estupidez de que un adulto piense que es correcto tomar de la mano a una niña que no conoce y ofrecerse para llevarla a cualquier lugar.

Mi siguiente pensamiento fue de enojo con mi hija, a quien le he dicho que no debe hablar con extraños, puesto que ella había permitido que este hombre la tomara de la mano y caminara con él a cualquier lado. ¿Cómo podía ser ella tan despistada?

Pero luego me di cuenta de que aquí yo era la culpable. Le he dicho a mi hija que no debe irse a ningún lado con un extraño, pero nunca la preparé para enfrentar una situación en la que alguien pudiera planear que esto sucediera. Nunca le expliqué que hay gente que miente y pueden decirle que me conocen y que les pedí que le ayudaran, o que la conocen a ella y que la van a llevar a un lugar increíble.

Nunca le dije que algunas personas detienen sus autos junto a los niños, que intentan enseñarles fotos de perritos extraviados y luego les dicen que se suban con ellos. Nunca le dije, en los términos más claros, que nunca debe darle la mano a un adulto extraño y luego caminar así a cualquier lado.

¿Y si hubiera cambiado de opinión y la hubiera sacado a la calle y subirla a su auto? ¿Si se la hubiera llevado a un baño o dentro de un clóset?

Creí que con decirle que los niños no hablan con extraños era suficiente. No los quería asustar con detalles de un escenario que a lo mejor nunca verían o minar su inocencia con las vulgaridades que puede haber en nuestro mundo. Pero tuve que enfrentarlo y conseguí decirlo.

En esta ocasión, el tipo en cuestión no representó ningún peligro, pero sigo pensando en el momento y me pregunto: si no me los hubiera encontrado, ¿a dónde la hubiera llevado? ¿Y si hubiera cambiado de opinión y la hubiera sacado a la calle y subirla a su auto? ¿Si se la hubiera llevado a un baño o dentro de un clóset?

Esa noche junté a mis hijos y esposo, y tuvimos una larga charla sobre los extraños y sobre lo que tenían que hacer en caso de que se les acercaran, así como el tipo de mentiras e historias que podrían escuchar.

Así que, por favor, hablen con sus hijos sobre los extraños. Si no lo han hecho todavía hablen ya con ellos.

via GIPHY

Este artículo fue publicado originalmente en The Huffington Post y posteriormente fue traducido y editado para su mejor comprensión.

Cómo mejorar la comunicación familias-centro educativo

Hoy en día no es posible hablar con seriedad sobre el rendimiento del alumnado sin aludir, con la misma seriedad, a la relación familias-centro y las maneras en las que esta comunicación puede ser mejorada. Este análisis debe ir mucho más allá del tiempo que nuestro alumnado pasa junto a su familia y a las fiestas del centro, si hubiera, a las que éstas asisten: las familias han de sentirse incluidas en la cultura escolar, no solamente “invitadas” a asistir a eventos, reuniones, etc…

Muchas veces, el paso de Primaria a Secundaria supone muchos problemas de cara a lograr una comunicación efectiva desde el centro; es posible que muchos padres y madres sientan cierta incomodidad en entornos educativos, debido a múltiples razones, también es posible que, ahora que sus hijos e hijas se hacen mayores, consideren que es menos necesaria esa atención y comunicación con el centro educativo, etc.

La comunicación familias-centro es vital para evitar el abandono escolar temprano y el fracaso escolar: los centros que logran implementar medidas y protocolos con éxito parecen tener mejores resultados estudiantiles, incluyendo las tasas de absentismo, las tasas de graduación, y también comprendiendo aquellas conductas de riesgo, como el abuso de alcohol por parte del alumnado. Pero, ¿Cómo hacerlo? Heather Wolpert-Gawron nos deja unos consejos que pueden ser aplicados a nuestro entorno; algunos de ellos son más viables que otros, debido a las limitaciones socio-culturales pero también a las limitaciones que nos impone el currículum y la jornada lectiva normalizada.

  1. Hay que empezar en Primaria

Las reuniones de las Asociaciones de Padres, Madres y Amigos de la Escuela (Admae) en los Institutos suelen ser más grandes (debido a que las aulas tienen más número de alumnos y alumnas, claro): esto puede resultar intimidante para familias con niveles educativos más o menos básicos. Esto condicionaría un bajo nivel de compromiso e involucración de las familias con el centro de Educación Secundaria: es necesario sembrar la semilla en Educación Primaria. En consecuencia, se plantea como crucial una colaboración a nivel institucional para abordar esta área de mejora: el Instituto o centro de Educación Secundaria debe estar coordinado con los colegios en una acción conjunta que satisfaga las aspiraciones de toda la comunidad educativa.

  1. Admae más activas

Es necesario dotarlas de un rol más activo y hacerlas más inclusivas y “masivas”, de modo que las diferentes culturas familiares queden reflejadas en sus reinvidicaciones, sugerencias, etc.

  1. Mayor inserción en la comunidad educativa

Las familias no suelen estar encerradas en casa: hay lugares comunes compartidos, especialmente en pueblos o ciudades de pequeño tamaño. ¿Dónde se reúnen? Es conveniente que el personal docente comparta, aunque sea en pequeño grado, dichos lugares comunes: esto facilita la comunicación y genera vínculos más profundos que los creados a lo largo de las interminables reuniones.

  1. Los negocios locales, ¿parte de la comunidad educativa?

La autora sugiere publicar anuncios de fiestas, reuniones del centro e, incluso, logros de los estudiantes. Podría ser posible, especialmente para comunidades pequeñas, anunciar los eventos importantes, jornadas de puertas abiertas, etc. en pequeños negocios locales. Esto incluye mucha más gente en nuestra comunidad educativa: muchas voces aportan más.

  1. Análisis de necesidades

Las evaluaciones de necesidades son vitales para determinar en qué situación nos encontramos y cómo mejorar la comunicación; no dejes de evaluar la situación previa. Puedes utilizar grupos, entrevistas…

  1. Construir relaciones

No podemos ni debemos limitar la interacción a los problemas de disciplina o a los problemas académicos del alumnado: no es una buena idea relacionarnos solo para cosas “malas”. Es necesario construir un clima de confianza y comodidad.

  1. Formación para familias

Muchos institutos han llevado a cabo acciones formativas para las familias, como Escuela de Parentalidad Positiva o algunas mini-formaciones en TIC y prevención.

 

Fuente: escuela20.com

 

Aprender con los hijos

Andrea Teanni Cuesta

Un artículo publicado recientemente revela lo difícil que se hace la comunicación hoy día entre padres e hijos. Para lograr su cometido el autor se vale de una anécdota que cuenta una historia de incomunicación, tristeza y frustración. A consecuencia de esto, él mismo ofrece a los padres una serie de consejos que podrían revertir la situación en oportunidad para orientar a los hijos por medio de la comprensión y aprender junto con ellos.  Dichos consejos están compuestos por actitudes y emociones  que involucran tanto a los padres como a los hijos. Establecen una relación causa efecto, dicho de otra manera, de acciones por parte de los padres que generan reacciones en los hijos.

Los primeros tres consejos están dirigidos a cambiar la forma de comunicación habitual. Tal es el caso de hablar de forma positiva en vez de negativa, lo que genera seguridad en los niños y  debilita la resistencia a escuchar a sus padres. Otro cambio consiste en cambiar la segunda persona por la primera, una vez el padre o la madre  recalca su actitud y no la del niño, este se muestra más receptivo a los reclamos, se evita que el hijo se sienta culpable,  se aísle, y más importante aún, se establece una forma de reclamar con respeto. El último, relacionado con el habla, está orientado a que los padres motiven a los hijos a darle nombre a sus emociones, no soslayar lo que están sintiendo a causa de motivos determinados, sino reconocer que algo malo les sucede; de esta manera los preparan para hacer frente a problemas futuros de cualquier ámbito de sus vidas.

El resto de los consejos están vinculados a la escucha. Escuchar a los hijos sin imponer su criterio y a la vez pedirles que hagan propuestas, repercutirá en que estos sientan el compromiso de cumplir con sus promesas y que desarrollen el sentido de responsabilidad para toda su vida. El otro consejo está vinculado a la escucha de los hijos en la primera infancia. Por ejemplo, si las madres dan nombre a las acciones y sentimientos en esta etapa de sus vidas, los bebés se acostumbrarán a la escucha y les facilitará la comunicación en su vida adulta.

Finalmente, se puede afirmar que el texto de referencia constituye una guía bastante didáctica para los padres. Aunque en muchos casos no sería tan fácil de asumir, debido a que los motiva a deponer actitudes de poder, no solo practicados por mucho tiempo, sino que fueron formados por ellas.

En otro orden, la propuesta sobre aprender puede parecer un tanto controversial frente a la creencia de los padres de que sus años y experiencia son suficientes para educar a sus hijos. Así que la idea de seguir aprendiendo y que los hijos tienen mucho que  enseñarles, puesto que estos viven en una época nueva que trae consigo nuevos paradigmas, a muchos les costará un gran tiempo y esfuerzo asumir.

No obstante a esto, el texto es valioso para los padres. Los cambios propuestos son muy útiles para los hijos de una sociedad  en la que los padres y maestros ya no son las únicas fuentes de información. Pero lo que sí es cierto, es que de cualquier forma la palabra y la comunicación siguen siendo la sabia de las relaciones entre padres e hijos.

El texto Aprender con los hijos fue publicado en la sección En armonía de la revista selecciones.com, por Julio Belvione.

De las pizarrillas individuales al mundo digital

 Por Jorge Burgueño

El docente y autor del blog ‘Maestro del siglo XXI‘, Jorge Burgueño, nos acerca en este artículo la evolución que ha tenido la escuela desde el uso de las pizarrillas individuales a la implantación de la tecnología en el aula e, incluso, en las metodologías. En su opinión, las escuelas deberían ser un reflejo de la sociedad. ¿Está de acuerdo?

A comienzos del siglo XIX –aunque en muchas zonas rurales llegó bien entrado el siglo XX– uno de los debates en torno a la pedagogía se focalizó en la transición del uso habitual de pizarrillas individuales a la utilización generalizada del papel, tanto en forma de cuadernos como de hojas sueltas. Alumnos, profesores y padres tuvieron que enfrentarse a una manera inédita de trabajar. Esto es lo que ocurre hoy en día con la introducción de las tecnologías en las aulas.

Muchos de nuestros alumnos son youtubers, se mueven con soltura en las redes sociales, son creadores de apps. ¿Podemos obviar esta realidad?

El mundo digital tiene cada vez mayor presencia en los centros educativos y penetra poco a poco en los métodos pedagógicos. Las escuelas deben ser reflejo de la sociedad. Muchos de nuestros alumnos son youtubers, se mueven con soltura en las redes sociales, algunos son creadores de apps… ¿Podemos obviar esta realidad?

Uso las TIC, sí… ¿o no?

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) pueden ser un gran recurso educativo. Para aprovechar alguna de sus utilidades hay que tener en cuenta y conocer las características de nuestro presente tecnológico. No hace ni quince años, el usuario de Internet se conectaba para encontrar información, y buscadores como Google o Yahoo! le permitían acceder a esos datos, sin apenas interactuar. En la actualidad, los contenidos se intercambian en redes sociales, siendo los propios usuarios quienes los ofrecen y distribuyen en una nueva fórmula de red interactiva que permite crear, modificar y compartir contenidos en lo que se conoce como Web 2.0. De hecho, la tendencia actual apunta hacia un nuevo modelo de entender la comunicación y la información: la Web 3.0. El siguiente paso, que llegará antes de terminar esta década, es la web semántica, basada en la inteligencia colectiva y artificial.

Volviendo al modelo actual, el objetivo principal de la web 2.0 sería hacer partícipe al usuario del contenido, tanto en su creación como en su difusión y opinión. Y, aún más, convertirlo en protagonista. Es esta realidad TIC en la que están inmersos nuestros alumnos, y en la que prácticamente han crecido.

Así, el profesor que exponga contenidos con la ayuda de una proyección digital o que intercale un vídeo de YouTube para explicar un concepto estará, sin duda, en el camino para comenzar a acercar la realidad digital a los alumnos, pero aunque parezca moderno, esto es ya el pasado.

El uso de las TIC en el aula debería tener en cuenta las características de la web y el protagonismo de los alumnos en el centro del aprendizaje.

Si realmente pretendemos implementar el uso de las TIC en el aula deberíamos tener en cuenta las características de la web actual –la 2.0– y plantear un escenario en el que sean los alumnos los protagonistas, y no meros receptores. Serían ellos los que crearan los contenidos, generaran opiniones y distribuyeran la información.

Fuente: Educación 3.0

 

Aprende alfabetización informacional: Narración digital

Belén Mariño

La alfabetización es un derecho fundamental de toda persona. Hace referencia al proceso mediante el cual una persona puede aprender a leer y a escribir y facilitar el máximo desarrollo de sus capacidades. En los últimos años este término ha ido cambiando, incluyendo la posibilidad de interactuar con otros soportes: informáticos.

Con la enseñanza y el aprendizaje de la alfabetización informacional pretendemos que los alumnos y alumnas sean capaces de buscar, seleccionar, organizar y presentar una información, procurando ser coherentes en su contenido, y generar nuevos conocimientos. Como medio está la alfabetización digital, que permite que, conocidos el hardware y software necesarios, nos ayudemos de estos recursos de tipo informático, para llevar a cabo ese desempeño. Deben ser personas capaces de informarse y de informar.

Con esto, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) serán el recurso a través del cual accederán a la información, de cualquier tipo.

La adquisición de la competencia digital facilita la alfabetización digital.

Objetivos

La narración digital es una técnica educativa que permite aprender mediante la creación de historias, empleando para ello herramientas digitales: vídeo, audio, montaje de imágenes, etc. Los educadores podemos utilizarla para presentar un tema y motivar en su profundización. Los alumnos, en cambio, podrán desarrollar competencias como la digital, la lingüística, la social y cívica, etc.; también, fomentarán su creatividad. Así se convertirán en creadores de contenidos y no en meros consumidores.

  • Buscar información sobre pintores y seleccionar lo más relevante.
  • Organizar la información para su posterior presentación.
  • Elaborar un cómic, utilizando una herramienta TIC.
  • Elaborar diferentes tipos de textos: guión, biografía y narración.
  • Escribir de forma clara y concisa el contenido de una biografía.
Desarrollo

Esta técnica la usaremos para enseñar contenidos y reforzar conceptos. Pero serán los alumnos los que tendrán que elaborar una historia en la que explicarán o presentarán algún tema, incluyendo algún recurso digital.

Con narraciones “didácticas”, donde los propios alumnos ejercen el papel de docentes de sus compañeros, reforzarán los contenidos sobre los que trabajaron y, los que reciben la información lo harán de forma más receptiva.

Propuesta didáctica:
  • A partir del tema propuesto por la Biblioteca, para realizar el PDI (proyecto documental integrado) en el centro, comenzamos nuestra investigación.
  • Primero, con una lluvia de ideas, recopilamos nombres de pintores. Escogieron aquellos que ellos decidieron y comenzaron con la búsqueda de información.
  • Para el cómic, prefirieron a Andy Warhol, por ser un personaje llamativo para ellos y lo realizaron con Pixton.

Con inklewriter, elaboraron una secuencia escrita en donde incluyeron páginas interesantes o, como en el caso de Andy Warhol, una recopilación de información variada en un Thinkling.

 

 

 

 

Fuente: elmarescolorazul.blogspot.com.es

No por gritar, te escucharán más ni te oirán mejor

¿Recuerdas cuando de pequeños nos solían gritar por casi todo? Había una extraña creencia popular, muy arraigada por cierto, que asociaba la autoridad materna o paterna a los gritos. Seguramente esos gritos y amenazas nos lograban asustar a corto plazo, pero, ¿y luego? ¿no volvíamos a reincidir sólo por esto? ¿No habría sido mejor utilizar otra vía que nos acercara más a nuestros padres?

Con el tiempo, y gracias a que ahora los padres se preocupan más por tener formación emocional para criar a sus hijos, esto ha empezado a cambiar.

Aún voy por la calle, o en el metro y en el autobús, y escucho la típica frase a gritos que una madre o padre lanza a su hijo pequeño:

-¡Deja eso! ¡Te voy a dar! ¡Te mato, eh?!

A simple vista, parece una frase hecha sin más. Pero la realidad esconde algo que puede condicionar enormemente a los niños, sobre todo si esto se repite en el tiempo y espacio, como una constante en su vida. Un emisor de normas, que además es su padre o tutor, amenazándole y gritándole repetidamente, hará de él alguien inseguro, mientras que si le dice las cosas con otro talante, más cordial, maduro, sin tener por qué ser ‘blando’, logrará el efecto contrario. El niño verá al padre accesible, y seguramente confiará mucho más en él.

¿Dónde está, se preguntarán muchos de ustedes, el matiz para demostrar autoridad a los hijos, y que no te vean a la vez como un ogro al que desean evitar? ¿Cómo ser su padre  y comunicarte con él, sin que te vea como a un amigo más?

Es muy difícil. Los psicólogos y pedagogos suelen apostar por estas armas: comunicación, siempre, sin excusas, de tiempo o pereza. Debe fluir el diálogo, también la naturalidad. Evitar eufemismos, pero tampoco ser cruel al usar ciertas palabras o expresar algunas ideas. Deshechar los gritos y amenazas, y mostrarse firme y serio, pero dialogador y disponible. Uf…demasiado te pido ¿eh?

Fuente: Blog de Fátima A./padres.facilisimo.co

¿Qué intentan decirnos los gatos? La ciencia lo explicará

Carrie Arnold

Una encuesta reciente afirma que casi todos los propietarios de mascotas del estado de Nueva York hablan con sus animales como si fueran humanos.

Muchos creen que perros y gatos pueden responder con ladridos o maullidos que comunican hambre, temor o simplemente, la necesidad de orinar.

Pero, ¿es verdad que los animales hablan con acento, digamos, de Brooklyn?

Ese es el tipo de cosas que intenta averiguar la sueca Suzanne Schötz, amante de los gatos e investigadora en fonética.

La especialista de la Universidad de Lund, quien tiene tres gatos en casa, ha emprendido un nuevo estudio sobre la forma como se comunican los mininos.

Para su experimento, Schötz está reclutando gatos y humanos en Lund, en el extremo sur de Suecia, y también en Estocolmo, 500 kilómetros al norte.

Las personas de ambas regiones hablan dialectos muy distintivos, así que su finalidad es descubrir si los gatos también se comunican con dialectos.

De igual manera, pretende esclarecer si los maullidos felinos significan diferentes cosas, y si responden de distinta manera en función de cómo hablamos con ellos.

National Geographic se puso en contacto con Schötz para saber más de su proyecto.

Para empezar, ¿por qué maúllan los gatos?

Los gatos usan señales visuales y vocales para comunicarse con los humanos, pero necesitan vocalizar para llamar nuestra atención. Tienden a usar señales visuales y olfativas con otros gatos. Sin embargo, cuando un gato dice “miau”, normalmente se dirige a un humano, no a otro gato.

Muchos gatos y sus compañeros humanos parecen desarrollar un lenguaje pidgin (simplificado) para comunicarse mejor. No sabemos si hay semejanzas en los lenguajes o si son específicos de cada pareja gato/humano.

Una practicante de yoga adopta la postura de perro boca abajo y se encuentra cara a cara con un gato boca arriba.

Foto: Cory Richards, National Geographic

¿Cómo difiere la manera como las personas hablan con los gatos o sus mascotas y con los otros humanos?

Las personas parecen usar un estilo de habla muy similar cuando hablan con gatos y con niños pequeños. Usan un tono más agudo, con un rango de tonalidad más amplio, y la melodía del habla tiende a seguir patrones específicos, lo que se describe como “sonsonete”.

¿Qué tipos de información estás recogiendo en este estudio?

Estamos haciendo grabaciones de personas y gatos en dos regiones distintas de Suecia. En un estudio, analizaremos la melodía de las vocalizaciones de los gatos, para ver si podemos identificar patrones en las distintas emociones o en las diferentes razas. En el segundo estudio, vamos a exponer a los gatos a los diferentes tipos de habla humana y ver cómo responden. ¿Acaso prefieren que les hablen como niños pequeños, o prefieren que les hablen como a un adulto? ¿Pueden reconocer una voz familiar con base en la entonación y el estilo de habla? Todavía no lo sabemos.

¿Cómo puedes medir el tipo de voz que preferiría un gato? ¿Qué tipo de información estás buscando?

Grabaremos los distintos tipos de habla de varios humanos. Luego, iremos a la casa del gato y colocaremos altavoces detrás de una pantalla. Reproduciremos diferentes melodías y voces humanas hablando, y haremos videograbaciones de los gatos para ver sus respuestas. Observaremos el movimiento de las orejas, la cabeza, la postura del cuerpo, y cosas así.

¿Qué esperas lograr con este estudio?

Si la mayoría de los gatos usa melodías similares para decir, “Tengo un poco de hambre, me gustaría comer un bocadillo ahora”, y también usan melodías similares para comunicar, “Tengo mucha hambre, me muero de hambre”, empezaremos a entender lo que dicen.

Es posible que ciertas razas usen determinadas melodías; o tal vez los gatos de países donde el habla humana tiene ciertos patrones melódicos vocalicen de manera diferente. Si descubrimos que los gatos adoptan esas melodías, podríamos ayudar a sus propietarios a interpretar mejor esas señales.

Fuente: National Geographic en Español