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Cómo lograr que los niños sientan orgullo de su herencia latina

Raíces, costumbres y tradiciones: una herencia incalculable para los niños.

Hablarles a los niños sobre sus orígenes, y cultura desarrolla en ellos un sentido de pertenencia, y estimula el desarrollo de su propia identidad. Gran parte de este aprendizaje se puede ver reflejado en las enseñanzas que los pequeños reciben en el colegio, por ejemplo a través de actividades culturales. Sin embargo es importante que los padres también pongan su granito de arena y les compartan valores culturales, esenciales para reforzar en ellos el amor por su tierra y sus raíces.

Por su parte, la cultura en los países latinos está llena de historia y tradiciones, que los niños deberían conocer, ¿por qué? La idea es hacerlo para que después, ellos mismos transmitan estos conocimientos a las siguientes generaciones. Tratemos de conservar ¡nuestro patrimonio cultural! Para conseguirlo, te contamos cómo hacer que los niños sientan orgullo de su herencia latina a través de ciertas acciones, fáciles de llevar a cabo y sumamente enriquecedoras para ellos.

Enseñanzas para que los niños sientan orgullo de su herencia latina

La globalización ha logrado que los niños se acerquen cada vez más a otras culturas. Esto les proporciona una visión mucho más amplia sobre otras formas de vida, promueve en ellos valores como la tolerancia y el respeto, y despierta su curiosidad sobre el mundo que les rodea. Así como se promueve la enseñanza de otras culturas, también es importante incentivar en los pequeños el aprendizaje sobre sus orígenes, y reforzar sus costumbres y tradiciones. Pero, ¿qué puedo hacer para que los niños sientan orgullo de su herencia latina?

– Convivencia en familia. Especialmente en los países latinos, estamos muy acostumbrados a tener un fuerte vínculo familiar. Desde pequeños nos enseñan a visitar la casa de los abuelos, a sentarnos a comer en familia,  y en general a relacionarnos constantemente de una forma u otra con nuestros tíos, primos, hermanos. Inculca la convivencia familiar en los niños organizando de vez en cuando una reunión o planeando alguna visita familiar a algún lugar interesante para ellos. ¡Seguro que se la pasarán en grande!

– Amor por su comida. La gastronomía en los países latinoamericanos es de suma importancia; muchos de nuestros platillos son reconocidos incluso internacionalmente como patrimonio cultural de la humanidad. ¿Por qué no compartir con los niños nuestra rica herencia gastronómica?  Motiva a tus hijos a probar los platillos típicos de su tierra; incluso puedes preparar con ellos alguna receta tradicional. También puedes aprovechar ese momento para que convivan con sus abuelos, seguramente ellos tendrán también muchas habilidades culinarias que compartir con ellos.

– Disfrutar de su música. La música latinoamericana es muy rica en todos los sentidos, existen desde baladas, rock, rancheras, salsas, cumbias, ¡en fin! Puedes compartir con los pequeños una infinidad de canciones, que pueden ir desde música regional hasta canciones modernas propias del país en el que nacieron. Muéstrale a tus hijos la música que escuchabas cuando eras niño, enséñales letras de canciones o incluso puedes mostrarles algunos pasos de baile, la idea es disfrutar y compartir tiempo en familia.

– Conocer las tradiciones y costumbres. Aprovecha las fiestas populares, y explícales cuáles son los motivos de dichas celebraciones, la historia que hay detrás y lo que se acostumbra a hacer durante ellas. También existen otras formas de acercar este tipo de conocimientos a los niños; por ejemplo, puedes leerles un cuento que les enseñe más sobre la historia de su país, o incluso pueden hacer artesanías en casa o inscribirse en algún taller donde puedan realizar actividades culturales.

– Visitar espacios culturales. Esta es una excelente forma de compartir con los niños un poco de cultura popular. ¿Qué te parecería llevarlos a un museo?, o ¿visitar algún lugar histórico? Incluso existen lugares dedicados especialmente para los niños, donde pueden aprender de una forma interactiva sobre la historia y cultura de su país. Un excelente opción para hacer un plan divertido y fomentar el aprendizaje en ellos. ¡Anímate a intentarlo!

Fuente: guiainfantil.com

¿Premiar con regalos, dinero y comida?

¿Cómo se premia a los niños y niñas? ¿Qué consecuencias podrían tener las recompensas inadecuadas? ¿Cómo se expresa el amor en una familia? En realidad, se trata de un tema muy complejo  que, en la mayor parte de las unidades familiares, NO causa problemas: el problema viene cuando se merma la capacidad de trabajar sin gratificación inmediata, cuando puede afectar a la autoestima y a las relaciones afectivas entre quienes componen la familia o, cuando a la larga, podría dar lugar, incluso, a comportamientos destructivos.

  • Premiar con regalos o dinero.

A veces, lógicamente, ante grandes logros, podemos hacerles un regalo… lo importante en realidad es que sea proporcional y no consista en perseguir “zanahorias materiales” (bicicletas y ordenadores, en mi entorno) por defecto: si la motivación para sacar buenas notas es una bicicleta, o si la motivación para aprobar el acceso a una Universidad es dinero, ¿dónde queda la motivación intrínseca y el propio premio que constituye el hecho de lograr objetivos difíciles?

Más tarde, a lo largo de su vida adulta, no siempre tendrá recompensas materiales a la vista: esto dificulta mucho el emprendimiento de proyectos con una gratificación a largo o muy largo plazo, como puede ser una FP, una carrera universitaria o comenzar una carrera profesional desde abajo. Si bien es cierto que en cuestiones laborales, como es obvio, el incentivo sería el salario, muy a menudo, al principio de la vida profesional el sueldo puede llegar a ser calificado de “mísero” y, en consecuencia, la motivación extrínseca al principio será insuficiente. No nos parece bien ni normal pagar mal a los y las jóvenes, pero así es la vida: dadas las circunstancias, ligar la autoestima a acumular lujos materiales es más desesperante que otra cosa.

¿Qué pasa cuando las cosas salen mal y, encima de salir mal y no conseguir su objetivo (por ejemplo, sacar un 10), tampoco ha conseguido su regalo? Una doble pérdida: mal asunto. Sobreviene la frustración y los sentimientos de fracaso. No siempre las cosas salen como las familias quieren, o como los propios niños y niñas quisieran: a veces los exámenes salen mal por mucho que nos esforzamos, y una vez, y otra vez, y otra más, perdiendo “premios” a la vista y perdiendo un autoconcepto sano referido a habilidades intelectuales, ¿qué hacen? Convertir a esa persona en una persona con una autoestima bajísima y una autoimagen completamente deformada en lo referido a su valía y habilidades. Sabes bien que las notas del colegio o el salario de su primer año de trabajo NO definen a tu hija o hijo: si se entera él o ella, también, mejor 😉

¿Quieres regalarle un ordenador porque estás muy contenta de las notas de tu hijo en su primer año de carrera? Perfecto, pero la diana no es “sacar buenas notas para…”: sencillamente, es un regalo que le das porque quieres _(y no le avisas 3 meses antes…porque entonces no es regalar, es premio)

Desde luego, los regalos y el dinero no solucionan los conflictos familiares: de hecho, los agravarán seriamente. Si el dinero y los regalos han sustituido durante muchos años los cuidados emocionales, el apego y el contacto físico, las palabras de ánimo, el escuchar a las hijas e hijos, sentirá intuitivamente que sus necesidades emocionales y afectivas no están siendo cubiertas por su familia: más tarde o temprano, podría darse cuenta de con qué se está sustituyendo el “cariño gratuito” y, entonces, sí empezarán los problemas, la soledad, la desconfianza y la distancia.

 Premiar con comida

Esta práctica, ciertamente, sí se hace con mucho amor de por medio (rarísima vez se hace para sustituir el contacto físico y emocional o para quitarte al niño de en medio): de hecho, en nuestra sociedad, asociamos cocinar con el amor, y realmente el cuidado de la familia es amor… pero parece que, en ocasiones especiales, esa expresión de preocupación mutua y cuidados va mucho más allá de procurar el bienestar físico y la salud de nuestra pareja o descendencia.

Premiar con alimentos altamente palatables (normalmente, harina, azúcar y grasa) es una puerta de paso, nos guste o no, a una persona adulta que come emocionalmente para calmar su ansiedad, a relaciones poco sanas con la comida o, incluso, a otro tipo de adicciones que podrían calificarse de análogas: el hecho de encontrar confort en la comida cuando vengan los malos tiempos, asociándolo con la felicidad que sentía cuando su familia se enorguecía de él y le daba bollos rellenos de chocolate, no parece buena idea, ¿verdad? Obligar a niños y niñas a terminarse todo lo que hay en plato so pena de castigo o riña, tampoco es conveniente: altera, fisiológicamente, sus mecanismos de saciedad y, emocionalmente, resulta desorientador en la vida adulta. Además, no se suele premiar con alimentos saludables.

Además, este tipo de alimentos saben demasiado bien, lo cual puede provocar rechazo a la comida saludable que sí debe ocupar la mesa a diario.

Los alimentos de consumo ocasional deberían ser algo naturalizado como tal y no algo extraordinario asociado a experiencias y sentimientos extraordinarios: se consumen ocasionalmente, saben bien y no componen más del 5% de la alimentación.

El otro extremo, prohibir totalmente, daría lugar a algo parecido en la adolescencia y edad adulta, en muchos casos: la rebelión. El punto medio es la virtud: dar ejemplo y tomarse las cosas de forma natural, sin exagerar y haciendo que lo ocasional sea ocasional y sin mayor motivo de celebración de por medio.

 ¿Cómo premiar?

El amor se expresa… expresándolo 😀

  • Las tartas no son amor, la bici no es amor y el dinero no es amor: las tartas son tartas, las bicicletas son bicicletas (de hecho, sí que es una buena inversión en salud, más que un regalo), y el dinero es dinero.
  • El amor es escuchar, abrazar, respetar y cuidar de las necesidades de una personita pequeña. Eso no da lugar a adultos y adultas malcriadas y “mimadas”, con ese tono despectivo tan horrible (¿habrá algo mejor que los mimos, acaso?), sino a personas sanas, con una autoestima alta, asertividad, motivación intrínseca y valores morales firmes. Mimar y respetar no es “consentirlo todo”, aunque quieran hacernos creer eso: hay límites, cariño y, por parte del peque, autodisciplina y autonomía.

Halagos y mimos (contacto físico), un paseo, jugar juntos, una tarde con sus amigos/as, hacer una sesión de cine en casa con compis, o ir toda la familia a ver una película son excelentes ideas.

 

Fuente: escuela20.com

 

Las sustancias radiactivas que hay naturalmente en tu comida

 

Vivimos en un mundo radiactivo y todos estamos constantemente expuestos a distintas fuentes de radiación, incluido nuestro propio cuerpo.

Las formas radiactivas de los elementos se llaman radioisótopos o radio núcleos y existen de manera natural en distintas combinaciones y concentraciones en las rocas, como el granito, y en los minerales que hay en el medio ambiente.

  • ¿Le tenemos demasiado miedo a la radiación nuclear?

Eso significa que también están inevitablemente presentes en los alimentos que consumimos y el agua que bebemos, desde la leche y los cereales hasta las patatas o el pescado.

Según un informe del Consejo Nacional para la Medición y Protección de la Radiación de Estados Unidos aproximadamente un 5% de la radiación anual a la que está expuesta una persona en Estados Unidos es “interna”, es decir, procede de lo que ingiere.

Pero estos niveles de radiación natural son inofensivos para la salud.

¿Cuánto hay en lo que comemos?

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Todo el agua de la Tierra contiene pequeñas cantidades de uranio disuelto y de torio.

La radiactividad “natural” se pasa a animales y cosechas a través de las rocas y minerales del suelo. El pescado y el marisco con concha pueden absorber radioactividad del agua y el fondo marino.

Además toda la materia orgánica, animal y vegetal, contiene una pequeña cantidad de radiación procedente del Potasio-40, que es la fuente más importante de irradiación interna.

Y todo el agua de la Tierra contiene pequeñas cantidades de uranio disuelto y de torio.

Las dosis estimadas de exposición general a la radioactividad varían mucho de un país a otro, y no todos los gobiernos tienen estudios detallados al respecto.

Por ejemplo, en Reino Unido se estima que la media de la dosis anual de exposición a la radioactividad es de 2,7 miliSievert (mSv).

Sin embargo, en Estados Unidos se estima que es más del doble, 6,2 miliSievert, de los que 0,3 tienen una procedencia “interna”, a partir de la comida y el agua que se ingiere, según señala la Comisión de Regulación Nuclear de Estados Unidos (USNRC, por sus siglas en inglés).

Según datos de 2011 en España, la media anual de radiación es de 3,7 miliSievert, de los que casi un 4% proviene de bebida y comida.

6 de los alimentos más naturalmente radiactivos

Uno de los alimentos que más radiación tiene son las nueces de Brasil, porque los árboles que las producen tienen unas raíces muy extensas que absorben el material del suelo, que en Brasil tiene un mayor contenido de uranio.

Claro que una gran parte de las nueces de Brasil que se consumen hoy en día en el mundo no son producidas en Brasil, así que el contenido radiactivo puede variar según la procedencia de las nueces.

El banano, también conocido en América Latina como banana, plátano, guineo o cambur, también contiene de manera natural un nivel de radiación alto comparado con otros alimentos.

Según datos del USNRC estos son algunos de los alimentos que mayor contenido de radiación natural tienen(medido en picocuries por kilogramo):

  • Nueces de Brasil: 5.600
  • Habas, frijoles o porotos: 4.640
  • Bananas: 3.520
  • Zanahorias:3.400
  • Papas o patatas:3.400
  • Carne roja: 3.000

    EMANUELE SATOLLI
    Image caption
    Estas mujeres japonesas, que no son científicas sino madres, crearon su propio laboratorio para mediar la radiación en los alimentos cerca de Fukushima.

¿Y cuándo no es natural?

La exposición a la radiactividad natural presente en la comida es en general inofensiva para nuestra salud y, de todos modos,existen muy pocas posibilidades de reducirla en la dieta, según apunta un informe del Consejo de Seguridad Nuclear de España.

Aunque puntualizan que el marisco concentra el material radiactivo de tal forma que “las personas que consumen grandes cantidades de mejillones, ostras, chirlas y caracoles marinos pueden recibir una dosis de radiactividad natural por alimentación hasta un 50% más alto que la media”.

Sin embrago, potencialmente los materiales radioactivos creados por el hombre y filtrados en el medio ambiente podrían filtrarse en nuestra cadena alimenticia del mismo modo que sucede con la radiactividad natural.

Fuente: RedacciónBBC Mundo

La niña que recibe obsequios de los cuervos

 Valeria Sabater

Gabi Mann, es una niña de Seattle muy afortunada. Tanto es así, que su historia ha dado la vuelta al mundo hasta convertirse en una noticia viral que no hemos podido evitar compartir contigo. Ya sabes cuánto nos gustan los animales y estos testimonios donde se mezcla lo curioso con lo emotivo.

Gabi tiene ahora 8 años, pero su relación con los cuervos viene de largo, desde que tenía solo 4 años y descubrió que los cuervos de su jardín estaban muy pendientes de su rutina. ¿Quieres saber por qué? ¿Te gustaría conocer por qué los cuervos traen obsequios regularmente a esta niña de Seattle?

¡No te lo pierdas, estamos seguros de que te va a encantar la historia!

Si quieres ser parte de la familia de un cuervo, aprende a recompensarlos

Todo empezó cuando Gabi tenía 4 años. Como todo niño a estas edades, era frecuente que de vez en cuando, se le cayera la comida de las manos: un cacahuete, un trozo de sándwich, un pedazo de queso, algún snack… Un día se dio cuenta de que tras ella, estaba un cuervo muy atento. Acababa de comerse ese trocito que le había caído de su hamburguesa y ahora la miraba con atención para ver si, por casualidad, le caía algo más.

Su madre, Lisa, lo encontró muy gracioso, así que le sugirió a la niña que, a partir de entonces, recordara que con lo que a ella le sobraba, otros animales podían alimentarse. Era una buena idea, ¿por qué no? Gabi fue consciente de que aquello podía ser una divertida responsabilidad, así que a partir de entonces, cada día prepararía una bonita caja llena de comida y agua para los cuervos.

Y fue entonces cuando surgió la magia. Poco a poco, aquella caja, fue llenándose a su vez por las mañanas de pequeños obsequios traídos por los cuervos para la niña. Era un intercambio. Ambos se recompensaban y ambos ganaban. ¿Quieres saber qué regalos trajeron los cuervos a nuestra protagonista?

  • Un corazón de cristal (la pieza favorita de Gabi, porque según ella, representa el amor que se profesan)
  • Bisagras
  • Piedras pulidas de colores
  • Alambres y horquillas
  • Llaveros
  • Piezas de vidrio de diferentes colores
  • Tapones de botellas
  • Tuercas
  • Botones
  • Pendientes
  • Conchas
  • Cordones de zapatos
  • Trozos de esponjas
  • Piezas de Lego

Obsequios de los cuervos para Gabi Mann

Todas estas piezas, estos inusuales regalos traídos por las aves, están guardados meticulosamente en cajitas, ahí donde Gabi pone la fecha en que le fueron entregados. Es algo muy especial para ella y para su madre, y que lleva cumpliéndose desde hace cuatro años. No falla ni un día. Según explican los biólogos, los cuervos son unos animales realmente inteligentes con unas costumbres muy determinadas. Así, por ejemplo, para formar parte de su círculo social, es frecuente que se realicen distintos tipos de intercambios.

Entre ellos es habitual, por ejemplo, ofrecerse alimentos o cortejos, y aunque los regalos de objetos no siempre están garantizados, puede ocurrir de vez en cuando, como es el caso de lo ocurrido con Gabi. Según ella misma explica, hay veces en que los regalos que le traen no son siempre agradables, hay días en que le traen pinzas de cangrejo en descomposición, o incluso algún animal muerto. Nunca sabe lo que va a encontrarse por las mañanas en su jardín. Pero ahí está la magia, el encanto de esta historia tan especial entre una niña de Seattle y los cuervos de su jardín.

Realmente asombroso, ¿no crees? Dinos qué te ha parecido esta historia.

Fuente: supercurioso.com