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Qué hacer antes, durante y después de un huracán?

Los huracanes son tormentas intensas que ocasionan inundaciones, marejadas y vientos intensos que pueden poner en riesgo la vida y los bienes de la población. Estar prevenidos, es la mejor preparación ante la llegada de un fenómeno de esta naturaleza.

Recuerda que en temporada de lluvias y huracanes es necesario extremar precauciones:

  • Al conducir hay que moderar la velocidad en carreteras y caminos rurales, vados y puentes ante la posibilidad de escurrimientos de lodo, crecidas de cuerpos de agua y si es necesario, busca rutas alternas. Evita cruzar vados, ríos y cuerpos de agua que se encuentren crecidos.
  • Es importante tomar precauciones ante posibles deslaves, desprendimientos de rocas, o derrumbes en zonas serranas, inundaciones, crecientes en ríos de respuesta rápida, así como observar el nivel en los ríos de respuesta lenta y las presas de la región.
  • Toma precauciones por vientos fuertes, sobre todo si te encuentras cerca de construcciones de material que pueda desprenderse o caer, así como posibles afectaciones en espectaculares y cableado eléctrico.

Aquí te compartimos algunas recomendaciones para saber cómo actuar antes, durante y después de un huracán. Toma nota y comparte con todos.

 Antes:

1. Infórmate en los medios de comunicación.

2. No salgas de casa si no es necesario. Busca refugio en los albergues de tu comunidad en caso de necesitarlo.

3. Sella ventanas y puertas con cinta adhesiva para evitar riesgos por los vientos.

4. Ten a la mano tus documentos personales más importantes. Colócalos en una bolsa y séllala.

5. Ten a la mano artículos de emergencia como ropa abrigadora o impermeables.

6. Cubre con plástico objetos que puedan dañarse con el agua.

7. Limpia desagües, canales y coladeras para evitar acumulación de agua.

Durante:

1. Conserva la calma.

2. Ten a la mano un radio portátil. Recuerda que los servicios de energía y comunicaciones como internet o teléfono pueden verse afectados.

3. Desenchufa los aparatos y la energía eléctrica de tu hogar.

4. Cierra las llaves de paso del agua y el gas.

5. Aléjate de puertas y ventanas.

6. Ten contigo una lámpara que funcione a base de pilas.

7. Vigila en todo momento el nivel del agua cercana a tu casa.

8. No salgas hasta que las autoridades locales lo indiquen.

Después:

1. Sigue las instrucciones de las autoridades y reporta daños o heridos.

2. Permanece en casa si esta no sufrió daños. Si hay un albergue en tu comunidad, acude a él.

3. Bebe agua embotellada o hervida.

4. Colabora en labores de limpieza en tu comunidad como desalojo de agua estancada.

5. Mantén desconectados los servicios de luz, agua y gas hasta que no haya peligro.

6. No hagas caso a rumores y atiende solo las indicaciones de las autoridades.

7. Usa el teléfono solo para emergencias para evitar saturar las líneas.

8. Solicita ayuda a las autoridades en caso de ser necesario.

Fuente:

Cómo cuidarte en los períodos de lluvia

 En los períodos de lluvia, es importante que te cuides y protejas, ya que las posibilidades de que contraigas una enfermedad respiratoria, son altas.

1- No dejes depósitos de aguas en cualquier lugar de tu casa o de tu colegio, ya que se pueden originar criaderos para diversos mosquitos, los cuales pueden transmitirte enfermedades como el dengue, chikungunya o zika, además de dejarte lesiones en el sitio de la picadura.

 

¡Cuídate! Y así evitarás enfermarte.

 

2- Evita bañarte en la lluvia, “ya que esta agua puede provenir de algunos techados contaminados con excremento de animales o con cualquier sustancia productora de enfermedades” indicó la especialista.

 

Si inevitablemente te mojaste con la lluvia, al llegar a tu casa, báñate.

 

3- Cúbrete de la lluvia con un impermeable o con cualquier otra vestimenta u objeto, que te impida tener contacto directo con el aguacero.

 

Cuando el tiempo se torne lluvioso, lleva un paraguas contigo.

 

4- Refuerza el incremento de alimentos ricos en vitaminas C, como la piña, las naranjas, las fresas,las frambuesas, los arándanos y los limones, los cuales te ayudarán a prevenir una gripe.

 

Comer frutas te ayudará a ser un niño sano y fuerte.

 

5- Evita salir en los períodos de lluvia y de fuertes vientos, para evitar una enfermedad, expresó Suaza.

 

Si no puedes salir de tu casa porque la lluvia te lo impide, aprovecha el momento para leer un libro o ver una película con tu familia.

Si pones en práctica estos consejos, tendrás menos probabilidades de contagiarte de un virus y de padecer una enfermedad respiratoria.

 Fuente: panorama.com.ve

Día Internacional contra el Cambio Climático

Por: Laura Rathe

Hoy, 24 de octubre, se celebra el Día Internacional contra el Cambio Climático, con el objetivo de crear conciencia en los individuos sobre los peligrosos efectos que este puede ocasionar en el calentamiento global.

Cambio Climático: causas naturales

Para hablar de cambio climático lo primero es diferenciar entre el tiempo y el clima.

El tiempo es el estado que presenta la atmósfera en un momento determinado, se refiere a las condiciones de temperatura, humedad, presión, etc. Cambia de un día a otro. La variabilidad que presenta el tiempo entre algunos años suele denominarse Variabilidad Climática.

El clima es el conjunto de las condiciones atmosféricas en una determinada región, correspondientes a un período suficientemente largo para que sea representativo. Es decir, el promedio a lo largo de años (30 o más) de temperatura, humedad, presión atmosférica, precipitación. La diferencia entre el tiempo, la variabilidad climática y el cambio climático es pensar en cómo operan en diferentes escalas temporales.

Factores externos e internos que inciden en los cambios del clima:
  • Externos: los cambios naturales en la órbita de la Tierra, las variaciones en la irradiación solar, ciclos solares, los meteoritos y el polvo interestelar, aunque los impactos de meteoritos ocurren rara vez.
  • Internos: las erupciones volcánicas que expulsan grandes cantidades de cenizas a la atmósfera durante largo tiempo, meses o años, reflejan la luz solar de nuevo en el espacio provocando que la temperatura media global disminuya y los cambios en la superficie terrestre de origen natural o artificial, también influyen en los cambios del clima.
Efecto invernadero:

La atmósfera es una fina capa de gases que cubre la Tierra. Está compuesta de nitrógeno, oxígeno, vapor de agua, dióxido de carbono (CO2), óxido de nitrógeno, metano (CH4), ozono (O3), entre otros. Esta mezcla de gases inhibe el escape de radiación de onda larga (en la forma de calor) de vuelta al espacio. Esta función de captura de calor es lo que se conoce como el “efecto invernadero” y es lo que mantiene a la Tierra con una temperatura favorable a la vida.

Los cambios en la cantidad de gases de efecto invernadero y aerosoles, como también en radiación solar y propiedades de la superficie terrestre, alteran el balance energético del sistema climático.

Cambio Climático: causas humanas

Se le llama cambio climático, de acuerdo a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), a un cambio del clima aplicado directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y se suma a la variabilidad natural del clima observado durante períodos de tiempo comparables.

Calentamiento global

Las observaciones del sistema climático se basan en mediciones directas y en la teledetección desde satélites y otras plataformas. Las observaciones de la temperatura y otras variables a escala mundial comenzaron a efectuarse en la era instrumental, a mediados del siglo XIX, y desde 1950 existen conjuntos de observaciones más completos y diversos.

La influencia del ser humano sobre el sistema climático es clara, y las emisiones antropogénicas (producida por los seres humanos) recientes de gases de efecto invernadero son las más altas de la historia. Esto es evidente a partir de las concentraciones crecientes de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el forzamiento radiactivo positivo, el calentamiento observado y la comprensión del sistema climático.

Efectos y soluciones

Muchos de los cambios observados en el sistema climático no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios, parte de los efectos es que la atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel dl mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.

La interferencia que los seres humanos causan sobre el sistema climático tiene un efecto que pone en riesgo a los sistemas humanos y naturales. Estos impactos generalmente se refieren a los efectos en la vida, los medios de subsistencia, la salud, los ecosistemas, la economía, las sociedades, las culturas, los servicios y las infraestructuras, debido a la interacción de estos cambios climáticos o los eventos climáticos peligrosos que ocurren dentro de un período específico y de la vulnerabilidad de la sociedad o sistema expuesto. Los impactos también se conocen como consecuencias y resultados. Los impactos del cambio climático en los sistemas geofísicos, incluidas las inundaciones, las sequías y el aumento del nivel del mar, son un subconjunto de impactos llamados físicos.

Sequías

La gestión de riesgo y adaptación al cambio climático se centran en la reducción de la exposición y la vulnerabilidad, así como aumentar la resiliencia a los impactos adversos potenciales de los fenómenos climáticos, a pesar de que los riesgos no pueden ser eliminados completamente. La adaptación y la mitigación pueden complementarse entre sí y juntos pueden reducir significativamente los riesgos del cambio climático.

 

América Latina: una región rica en biodiversidad

Jorge A. Brea

América Latina, incluyendo al Caribe, es una de las regiones más ricas del mundo en biodiversidad. De acuerdo a un informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, 2010), la región tiene casi la mitad de todos los bosques tropicales del mundo, más del 30 por ciento de toda el agua dulce disponible, un tercio de los mamíferos, 35 % de las especies de reptiles, el 41 % de las aves y el 50 % de los anfibios.

Los arrecifes coralinos mesoamericanos son los más extensos del hemisferio occidental. El 50 % de la flora del Caribe no existe en ninguna otra región del mundo.

Esta biodiversidad representa una enorme fuente de recursos que es imprescindible conservar con el fin de promover las economías nacionales y regionales, mejorar la calidad de vida de la población y garantizar un desarrollo económico y social sostenible.

El modelo de desarrollo adoptado por muchos países latinoamericanos no conduce a la sostenibilidad ambiental. La explotación descontrolada  de recursos naturales genera ganancias a los sectores privados o públicos involucrados en dicha explotación. Estas ganancias son a veces a corto plazo. Pero el costo provocado por el deterioro del medio ambiente es a largo plazo y cae sobre la mayor parte de la población. Ese costo a largo plazo muchas veces se ignora cuando se toman decisiones acerca del uso de los recursos naturales.

Malas prácticas

El informe de PNUMA (2010) enumera varios tipos de impactos negativos generados por el uso destructivo del medio ambiente. Entre los años 1981 y 2005 se perdieron aproximadamente 142 millones de hectáreas de bosques en América Latina.

  • La expansión de la agricultura comercial y de la ganadería es la principal causa de la pérdida de bosques.
  • La deforestación genera erosión del suelo y empeora la calidad del agua.
Buenas nuevas

Los bosques y el agua están vinculados, ya que la vegetación filtra el agua e incrementa el nivel de humedad en la atmósfera. La buena novedad es que de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la tasa de deforestación en América Latina ha disminuido.

Mientras que entre 1990 y 2000 se perdían 4,45 millones de hectáreas de bosques al año, entre 2010 y 2015 esa cifra se redujo a 2,18 millones. La disminución se ha observado principalmente en Brasil, Mesoamérica y el Cono Sur. Un aumento en las áreas de bosques se logró en Chile, Uruguay, Costa Rica y en varios países del Caribe incluyendo a Cuba, República Dominicana y Puerto Rico (FAO, 2016).

Sin embargo, la tasa de deforestación en América Latina todavía es mayor que la tasa global.

La deforestación aumenta la erosión del suelo que, a su vez, reduce su fertilidad y la productividad agrícola. El informe de PNUMA (2010) indica que en Ecuador un 37,6% de la tierra agrícola tiene un alto riesgo de degradación. La pérdida de fertilidad del suelo se recompensa con el uso de fertilizantes químicos  que contaminan el medio ambiente y perjudican la salud de la población. Este proceso regresivo es acelerado por la rápida expansión de la agricultura comercial y la ganadería.

Impacto sobre el clima
  • La destrucción de los bosques tiene un gran impacto sobre el clima. La cubierta forestal bloquea los rayos solares durante el día, regula la evaporación manteniendo así la humedad del suelo.
  • Sin la capa vegetal, la temperatura y la evaporación aumentan, el suelo se seca y el clima se vuelve más árido.
  • La vegetación filtra el agua y devuelve el vapor de agua a la atmósfera manteniendo de esta manera el ciclo hidrológico.
  • Los bosques también regulan el ciclo de carbono mediante la absorción y almacenamiento de una gran cantidad de dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero, reduciendo así el calentamiento global.
  • La cubierta vegetal mitiga el impacto de desastres naturales, protege las costas y reduce la frecuencia e intensidad de las inundaciones y deslizamientos de tierra (PNUMA, 2010).
  • La pérdida de biodiversidad conjuntamente con el cambio climático empeora el nivel nutricional y la salud de la población, particularmente la de menos recursos.
  • La deforestación contribuye a la propagación de ciertas enfermedades como la malaria y el dengue.
  • La biodiversidad provee una mayor cantidad y variedad de alimentos y detiene la difusión de enfermedades.
  • La pérdida de biodiversidad, el cambio climático y el aumento de la frecuencia e intensidad de los desastres naturales también producen grandes desplazamientos humanos con graves consecuencias para las personas que deben desplazarse y para sus familias.
Promoviendo vida

En el estado de Amazonas, Brasil, una iniciativa llamada Zona Franca Verde se estableció en 2003 con el fin de reducir la deforestación y promover un desarrollo sostenible a largo plazo. El Estado invierte en ciencia, tecnología e innovaciones. Una de las innovaciones de la Zona Franca Verde fue la creación del Programa Bolsa Floresta en el año 2007.

El Programa, implementado y manejado por la ONG privada Fundación Amazonas Sostenible, es una iniciativa pública-privada subvencionada por el Estado de Amazonas y empresas privadas. El autor pertenece al Departamento de Geografía de la Central Michigan University, Mount Pleasant, Michigan.

¡Aprende! El clima está cambiando

Hainan Reynoso Uribe

Santo Domingo.- Por temporadas, la sequía causa estrés en los campos y afecta al ganado y la cosecha. El agua es escasa en las ciudades; sin embargo, en otras temporadas, las riadas derriban puentes y se anegan campos y ciudades. Esto evidencia la materialización del mayor temor de los medioambientalistas: el cambio climático.

Según expone Laura Rathe, consultora del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL),  es necesario comprender la diferencia entre los conceptos de tiempo y clima, para poder entender el fenómeno que afecta al planeta.

Mientras el tiempo es el estado que presenta la atmósfera en un momento determinado, y que  refiere las condiciones de temperatura, humedad y presión, entre otras, el clima es el conjunto de las condiciones atmosféricas en una determinada región, correspondientes a un periodo suficientemente largo para que sea representativo.

Es decir, el tiempo cambia de un día para otro. La variabilidad que presenta en determinada cantidad de  años se le conoce como variabilidad climática.

El clima designa el promedio a lo largo de 30 años o más de la temperatura, humedad, presión atmosférica y precipitación.

Un producto de la variabilidad climática son los episodios de El Niño y La Niña, cuyos efectos cálidos y fríos se suceden de cada dos a siete años.

El fenómeno de El Niño se caracteriza por las temperaturas inusualmente cálidas de los océanos en el Pacífico ecuatorial. En oposición, La Niña se caracteriza por las temperaturas inusualmente frías de los océanos en el Pacífico ecuatorial.

Rathe explica que el cambio climático es el resultado de un desequilibrio energético en el planeta. Esto se debe al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. El sistema climático –sostiene Rathe– realiza ajustes para restablecer ese equilibrio.

Factores que inciden en los cambios

Externos: los cambios naturales en la órbita de la Tierra, las variaciones en la irradiación solar, ciclos solares,  el polvo interestelar, y con menor frecuencia los impactos de meteoritos.

Internos: la ceniza producto de las erupciones volcánicas, que permanece en la atmósfera hasta por años.  Según la experta, “refleja la luz solar de nuevo en el espacio provocando que la temperatura media global disminuya, y los cambios en la superficie terrestre de origen natural o artificial”.

 Cambio climático: causas humanas

La Convención Marco de las Naciones Unidas  sobre Cambio Climático (CMNUCC) le atribuye el cambio climático, “directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y se suma a la variabilidad natural del clima, observada durante períodos de tiempo comparables”, y de esta forma lo define.

Asimismo, Rathe explica que para saber acerca del clima de la Tierra en base a observaciones de millones de años atrás, se realizan estudios paleo-climáticos en los cuales se sacan bloques de hielo que contienen burbujas de aire y con ello se ha podido verificar que los gases de efecto invernadero (GEI) aumentaron significativamente durante el siglo pasado. Este aumento coincidió con la Revolución Industrial, el crecimiento demográfico, la deforestación, entre otras causas humanas.

Los cambios no tienen precedentes en milenios. La atmósfera y el océano se han calentado, es menor la cantidad de hielo y nieve, mientras el nivel del mar aumenta. La influencia del ser humano sobre el sistema climático es clara, y las emisiones recientes de gases de invernadero producidas por los humanos son las más altas de la historia.

Lago Enriquillo. Foto: Martín Rodríguez

Gestión de riesgos y adaptación

Se le denomina resiliencia climática a la capacidad de un sistema socio-ecológico (humano y/o natural) de enfrentar con éxito un evento peligroso o perturbador. Se trata de que responda o se reorganice “de forma que preserve su función, identidad y estructuras esenciales”, mientras  mantiene la capacidad de adaptación, aprendizaje y transformación.

La gestión de riesgo y adaptación al cambio climático están enfocadas en la reducción de la exposición y la vulnerabilidad y aumento de la resiliencia o resistencia. Desafortunadamente, “estos riesgos no pueden ser eliminados completamente”, asegura la consultora.

¡Cambio Climático! Adaptación, Resiliencia y Medidas de Prevención, de la autoría de Laura Rathe,  es el tema que aborda el tercer fascículo de la XXIV edición de la Semana de la Geografía, bajo el tema ¡Aprende! Nuestras Áreas Protegidas son Fuente de Vida Sostenible.

Efectos del Cambio Climático
  • Calentamiento de la atmósfera
  • Calentamiento del océano
  • Disminución de nieve y de hielo
  • Elevación del nivel del mar
  • Aumento de concentraciones GEI
  • Ocurrencia de eventos extremos
  • Los impactos se refieren a efectos en:
  • La vida
  • Los medios de subsistencia
  • La salud
  • Los ecosistemas
  • Las economías
  • Las sociedades
  • Las culturas
Los servicios y las infraestructuras

Rathe explica que la adaptación y mitigación pueden complementarse y reducir significativamente los riesgos del cambio climático. Diferentes opciones de adaptación ofrecen fórmulas para aumentar la resiliencia frente al cambio climático. Una de ellas es es la visión interconectada en la que las tierras de cultivo, los bosques, los cuerpos de agua y los asentamientos humanos no son elementos aislados, sino parte de un paisaje más amplio en el que se integran todos los usos del suelo. Algunas opciones de desarrollo con bajas emisiones de carbono podrían resultar menos costosas a largo plazo y ofrecer nuevas oportunidades económicas.

Resiliencia

Una herramienta importante de adaptación para hacer frente al cambio climático es el Observatorio del Cambio Climático y Resiliencia en el país. Se trata de una plataforma de conocimiento para contribuir al análisis, evaluación y adaptación frente al cambio climático y su interrelación con la economía, ambiente y sociedad. Su objetivo es generar y socializar información valiosa, para la planificación y toma de decisiones, como para la prevención de los impactos negativos del cambio climático.

El clima del aula como promotor del sentido de pertenencia y el logro de los estudiantes

Dra. Arq. Leyda Mercedes Brea Sención.

El sentido de pertenencia se ha definido como un sentimiento de identificación de un individuo con un grupo o con un lugar determinado a partir del cual, emergen lazos afectivos que generan en la persona actitudes positivas y de compromiso hacia el grupo y el lugar. Se perfila como una variable susceptible a las características del ambiente, por ello, numerosas investigaciones se han realizado con el propósito de caracterizar aquel que favorezca su construcción y que posibilite comportamientos y actitudes positivas hacia el aprendizaje, hacia el grupo y hacia la institución educativa. Estas han dado cuenta de la relación existente entre el sentido de pertenencia al centro de estudios y un clima positivo tanto organizacional como de aula.

El clima del aula: condicionantes y repercusiones

El clima del aula se plantea en la literatura como una cualidad del ambiente de aprendizaje, conformado por las percepciones que tienen sus actores, es decir, los profesores y los estudiantes. Describe las relaciones socio-afectivas entre ellos, el contexto en el cual se dan estas relaciones y la influencia en el comportamiento, los resultados académicos y la satisfacción de los miembros. Por todo esto, generar un clima positivo en el aula ha de constituirse en una meta educativa muy preciada. Sobre este tema, González (2010) señala que los centros educativos han de preocuparse por la generación de un buen clima en el aula, a fin de facilitar y promover el compromiso de los estudiantes con su formación y una actividad social y académica enriquecedora.

En la literatura se recogen diversos criterios sobre las variables que entran en juego en la conformación del clima del aula. Algunos autores como Arón & Milicic (1999), Ríos, Bozzo, Marchant y Fernández (2010) coinciden en que el clima del aula se configura a partir de elementos materiales (el espacio, la infraestructura, el mobiliario, los recursos didácticos) e inmateriales (los contenidos, las actuaciones de las personas y sus relaciones). En base a esto, la investigación ha medido la influencia en el clima del aula de las características físicas del ambiente en cuanto a su propiedad de promover el aprendizaje y la identificación así como también los efectos en la implicación de los contenidos curriculares, de las relaciones entre profesores y estudiantes y de las prácticas en el aula.

  El docente como impulsor de un buen clima de aula

Muchos estudios han puesto en evidencia que el clima del aula en la escuela se determina en gran medida por los comportamientos de los docentes (Pérez, 2010; Ríos, Bozzo, Marchant, & Fernández, 2010). Se han identificado como factores claves de un clima positivo la capacidad del profesor para estimular y motivar a aprender a los estudiantes. Describen el perfil de un profesor motivador como aquel que pone de manifiesto cuáles son las metas del programa y sus expectativas, conoce a sus alumnos, inculca en los estudiantes el valor del trabajo y el esfuerzo al mismo tiempo que valora el de ellos y les retroalimenta formativa y oportunamente (Ariza & Ferra, 2009). Es un profesor con liderazgo que  promueve un clima afectivo gratificante, el espíritu crítico y la adquisición de competencias sociales de comunicación y negociación mediante las discusiones grupales, el trabajo colaborativo y el debate de ideas, las cuales favorecen el control sobre las estrategias de pensamiento por parte de los alumnos.

De igual manera, los elementos asociados a clima positivo de aula se vinculan con un docente que mantiene un trato respetuoso y cordial hacia los estudiantes, les motiva y promueve la participación y está disponible para ellos. Respecto a esto, estudios realizados por Astin (1984) revelaron que una interacción frecuente con los profesores es un factor fuerte de satisfacción y de identificación de los estudiantes con la escuela y con sus estudios, más que cualquier otro tipo de interacción, ya sea con los pares o con cualquier instancia del centro.

En un aula con un buen clima es un ambiente donde el docente manifiesta buena disposición para resolver dudas con voluntad y actitud positiva, mantiene siempre la disciplina y maneja comportamientos irregulares (Ríos, Bozzo, Marchant, & Fernández, 2010). Asimismo, es un docente que construye a partir de los errores dejándolos ver como necesarios para aprender, ayudando a los alumnos a reestructurar los conceptos y convertirlos en conocimientos acertados. Son docentes que propician el desarrollo de lazos afectivos entre los estudiantes a fin de mejorar la disposición para relacionarse unos con otros y para el aprendizaje.

Respecto a esto, la investigación da cuenta de la valoración por parte del alumnado de la enseñanza personalizada en el aula. Esta es una práctica docente que informa sobre profesores que conocen, cuidan y apoyan a sus alumnos y que están al tanto de las diferentes situaciones que puedan incidir en su desempeño. Junto con ella, el respeto y la democracia son otros de los aspectos que construyen un clima de aula propicio para el florecimiento del sentido de pertenencia.

Haciendo referencia a estos últimos aspectos, es importante resaltar que el aula es un espacio de relaciones interpersonales y grupales, donde se ejecutan muchas veces relaciones de poder entre el cuerpo docente y el alumnado, las cuales deben estar basadas en la percepción de liderazgo, el respeto, la confianza y el cuidado. Cuando en el aula se verifican relaciones de poder caracterizadas por la dominación-sumisión, se crea un clima tenso que no promueve el aprendizaje ni la identificación y repercute en la imagen, la autoestima, los sentimientos, los intereses y la motivación del alumno.

El profesorado fomenta un clima positivo cuando aprecia a sus alumnos y escucha sus intervenciones. Sin embargo, fomenta un clima negativo cuando no escucha, muestra expresiones de tedio y da mucha importancia a las calificaciones ya que promueve la comparación social, la rivalidad entre los estudiantes, la disminución del grado de implicación, el deterioro de la autoestima y de la sensación de control (Ariza & Ferra, 2009). Otros factores que se relacionan con un clima de aula negativo son dar poca voz a los estudiantes, usar el refuerzo negativo para motivar, sancionar más allá de lo funcional y realizar comentarios irónicos. Todos estos aspectos generadores de un clima de aula negativo, son también y por consiguiente obstaculizadores del sentido de pertenencia.

 Contribución del ambiente físico al clima del aula

La investigación destaca la influencia de los aspectos físicos en el clima del aula. Se reconoce las distintas maneras en las que estos condicionan la percepción del ambiente y el establecimiento de lazos afectivos. Por tanto, un aula cuyo espacio se perciba acogedor aportará a un buen clima, en cambio, uno que se perciba aburrido u opresivo, lo debilitará.  Asimismo, aspectos físicos como la acústica, iluminación, ventilación, temperatura y disposición del mobiliario condicionan la interacción en clase, el trabajo colaborativo y el desempeño en sentido general.

Respecto a lo anterior, Suarez (1987) concede especial atención a cómo el espacio del aula puede facilitar o impedir un aprendizaje efectivo. En lo que respecta a la organización de los alumnos, señala que ésta debe responder a los objetivos curriculares y a las actividades de clase y ya sea por territorios personales (asientos en hilera, en círculo) o por áreas de trabajo (pareja, equipos),  repercutirá en las interacciones que se llevarán a cabo entre ellos. Por su parte, Pérez (2010) propone la conveniencia de aulas amplias donde se facilite la participación así como la importancia de proveer las condiciones adecuadas a la actividad formativa en cuanto a niveles de ruido interno y externo, visuales y factores estéticos.

Con estos aspectos coinciden Left (1978), Muntañola (2004) y Muñoz (2005) quienes resaltan los efectos de la ambientación estética del aula. Estos destacan que se produce una comunicación más efectiva en espacios que cuentan con cierta intencionalidad estética. Los alumnos se perciben cuidados e importantes en espacios que a su vez son cuidados.  Estos espacios provocan reacciones positivas como bienestar, familiaridad, calidez, confianza, satisfacción, cobijo y gozo. Facilitan la interacción social y la creatividad y dan sensación de energía y alegría. Lo contrario provoca aburrimiento, hostilidad, fatiga. Asimismo, contar con un mobiliario cómodo, lugares para exponer objetos y productos de la clase, espacios que se pueden personalizar, invita a permanecer, a construir significados y lazos afectivos (Russell & Pratt, 1980; Suarez, 1987; Vidal & Pol, 2005). Todo esto propiciará un buen desempeño e identificación.

 Estrategias didácticas conformadoras de buen clima de aula

La investigación sobre el clima del aula en la Escuela también se ha enfocado en estudiar las repercusiones de éste en el aprendizaje y en el sentido de pertenencia de los estudiantes. Concede un papel muy importante a las estrategias didácticas empleadas por los docentes en la conformación de un clima propicio para el aprendizaje y la identificación.  Estudios muestran que las aulas que se caracterizan por ser entornos cooperativos ayudan a los estudiantes a integrarse socialmente, a experimentar una sensación de pertenencia,  a permanecer en el programa elegido y a lograr buenos resultados en sus estudios (Meeuwisse, Severiens, & Born, 2010). De igual manera, el diseño de las actividades de aprendizaje influye en la percepción de auto eficacia de los estudiantes. Cuando este concede más protagonismo al alumnado, aumenta el grado de participación, independencia y responsabilidad y el desarrollo de capacidades y habilidades.

Coincidiendo con estos planteamientos, Howard, Howell, & Brainard (1987) agregan que la puesta en práctica de estrategias didácticas creativas y eficaces contribuye simultáneamente al buen rendimiento de los estudiantes y a la potenciación de los procesos de identificación y satisfacción estudiantil. Destaca entre estas estrategias la planificación flexible y adaptable, la priorización de la actividad del estudiante sobre las explicaciones docentes, el aprendizaje a través de la creación de problemas y relatos y las  actividades basadas en iniciativas del alumnado.

La investigación revela que un contenido curricular pertinente impartido en el aula mediante estrategias didácticas dinámicas e interactivas promueve el sentido de pertenencia, desarrolla el compromiso de los estudiantes y la motivación, y, por consiguiente, aumenta la retención y el éxito académico. Como ejemplo, se citan estrategias que enfaticen el aprendizaje colaborativo como proyectos, equipos temáticos y grupos de estudio; experiencias de aprendizaje diversificadas basadas en aprender haciendo como experimentos, construcciones, debates; espacios especializados según la disciplina como talleres, laboratorios, cocinas, salas de entrevistas, cabinas de audio; comunicación de contenidos actualizados mediante charlas entusiastas, videoconferencias, foros. Otras estrategias didácticas ejemplificadas en la literatura como potenciadoras de la identificación del estudiante son la construcción de diarios, bitácoras, álbumes de fotos y anuarios, murales, trabajo comunitario, exposiciones, simulaciones, trabajo en distintos escenarios.

Estudios llevados a cabo en aulas exponen que la alta valoración del trabajo que se hace en el aula, como la percepción de que las tareas son significativas, interesantes, importantes y útiles tienen una fuerte influencia en el sentido de pertenencia, el cual a su vez es más fuerte en las aulas donde los profesores fomentan la participación y son percibidos como amigables, serviciales y organizados (Anderman, 2011).

Conclusión

A partir de la literatura y los estudios empíricos realizados en distintas escuelas, se resumen a continuación las características de las aulas con un clima positivo, que promueven el sentido de pertenencia de los estudiantes y con él su identificación, compromiso y buen desempeño académico. Estas características se presentan clasificadas en los cuatro aspectos descritos como configuradores del clima del aula: Aspectos didácticos, curriculares, relacionales y físicos.

 Referencias

Anderman, L. (18 de 4 de 2011). School belonging. Recuperado el 2 de 3 de 2013, de education.com: http://www.education.com/reference/article/school-belonging/

Ariza, M. R., & Ferra, M. P. (2009). Cómo motivar a aprender en la universidad: una estrategia fundamental contra el fracaso académico en los nuevos modelos educativos. Revista Iberoamericana de Educación(51), 87-105.

Arón, A. M., & Milicic, N. (1999). Clima social escolar y desarrollo personal. Un programa de mejoramiento. Santiago de chile: Andrés Bello.

Astin, A. W. (1984). Astin, A. W. (1984). Student involvement: A developmental theory for higher education. Journal of college student personnel, 25(4), 297-308.

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Hargreaves, D. (1986). Las relaciones interpersonales en la educación (3 ed.). Madrid: Narcea .

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