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Las 7 claves de una noticia: ejercicio para desarrollar con tus alumnos

Siempre que sucede algún acontecimiento importante, la gente se pregunta: ¿qué, quién, dónde, cuándo, cómo, cuánto y por qué? Esas son las siete palabras claves, que hay que tomarlas en cuenta, si alguien escribe sobre una noticia; de lo contrario, los lectores buscarán otro periódico que lo explique mejor.

Busca el periódico Listín Diario de fecha 15 de noviembre de 2021, el tema “Gran Santo Domingo amerita de una señalización urgente”, en la sección La República, página 12.

Según tu criterio, ¿Por qué esta noticia es importante? Responde a las 7 palabras claves: ¿qué, quién, dónde, cuándo, cómo, cuánto y por qué?

Enseña a tus alumnos a formular preguntas de formas larga y corta, de igual modo a responder de forma breve o de forma detallada.

(+) Beneficios de realizar esta actividad

Fomentar la comprensión lectora

Propiciar las habilidades argumentativas en tus alumnos

Corregir ortografía

Fomentar el respeto a la diversidad

Promover la escucha atenta

 

7 claves para conseguir un aula pacífica

La psicóloga Sonia Fernández Becerra sugiere las siete claves para convertir el aula en un lugar sin conflictos

En muchas ocasiones es difícil pensar que una educación basada en la escucha puede funcionar en el aula. La realidad es que sí se puede conseguir; ahora bien, poniendo mucho de nuestra parte: es necesario tener paciencia y que el adulto sepa auto-regular sus propias emociones, ya que muchas veces es complicado ayudar a un solo niño cuando hay 24 o 30 más esperando. Además, hay que tener en cuenta el factor familiar que siempre afecta al estado del estudiante que el docente tiene en clase.
Partiendo del hecho de que tanto a los adultos como a los niños les gusta ayudar a los demás y solucionar problemas, nos podemos apoyar en un modelo de educación pacífico basado en las siguientes claves:

1. Haz que se sientan valiosos

A nadie le gusta que le obliguen a hacer cosas y los niños no son menos. ¿Habéis probado a hablar con ellos para saber qué necesidades hay en el aula? Imagina una clase en la que las normas estén puestas por tus alumnos. Seguramente, conocen muchas normas como tirar papeles a la papelera, respetar el turno de palabra o escuchar mientras el maestro habla.

Cuando les preguntes qué reglas pondrían, lo más probable es que te den más de las que puedas imaginar. En el momento en el que involucres a los estudiantes de forma que se sientan responsables de lo que ocurra en el aula serán más participativos y respetuosos hacia estas reglas. Recuerda no exagerar ni poner una gran cantidad. Mejor pocas y que las puedan recordar. En alguna ocasión las tendrás que revisar con ellos y modificar o añadir nuevas. Hazlo según el desarrollo de las clases lo permita.

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2. Sé modelo a seguir

Ante una situación en la que te desbordes, sientas irritación y alces la voz, los niños te copiarán. En cambio, si hablas de forma calmada y transmites que existe solución ante lo ocurrido, y que lo podéis solucionar en conjunto, aprenderán de forma más rápida a regular las emociones. El ejemplo que seas, será lo que ellos reproduzcan. Hay que atreverse a pedir perdón cuando uno se haya equivocado, a respetar y escuchar. Entonces, ellos harán lo mismo contigo.

3. Conecta con ellos

Los niños vienen de casa con unos modelos aprendidos, el de su madre y el de su padre, y cuando llegan a la escuela aparece un nuevo adulto al que seguir: tú. Hay que acercarse al alumno con naturalidad para conectar con él. En el momento en el que percibas que el niño se desbarata, conecta para recobrar la seguridad que sentía antes, muchas veces con eso basta y se consigue recuperar el ritmo de la clase. No es fácil parar una clase responder a la necesidad de un solo estudiante cada vez que lo necesite, tú eres uno, ellos casi 30 y el un tiempo muy limitado.

Hay que crear una relación genuina con todos los alumnos y asegurarse de que cada día se conecta con cada uno, aunque sea en diferentes momentos a lo largo de toda jornada. Hay que empatizar, hacerles sentir que son escuchados y respaldado, que vean en el docente un punto de referencia. De esta manera, cuando se avecine alguna preocupación o dilema, se sentirán más preparados para compartirla, más calmados y la solución llegará mucho antes. Se puede probar con con algo que dé risa o que piensen que es una bobada, ayuda a disminuir la tensión del momento y a que cooperen.

4. Retiros en grupo

Prueba cinco minutos antes de empezar las clases, con un grupo de niños, a escuchar qué les preocupa. Os sentáis en corro y habláis de forma totalmente libre para que transmitan sus inquietudes. Es fantástico ver que después de soltar lo que llevan dentro, se sienten más relajados y enfocados en la tarea. Muchas veces lo que necesitan es solo eso, ‘soltar’ y ser escuchados.

Palabras de apoyo como “tiene que ser duro”, “eso es muy injusto”, “a mí tampoco me hubiera sentado bien”… hacen que se sientan reconfortados, aliviados. Además, ayudan a fortalecer esa conexión auténtica docente-estudiante.
Empatizar con ellos ayuda a ver la historia desde otra perspectiva. Cuando un niño grita mucho en clase, o es muy activo, tal vez sea porque necesita descargar la energía que tiene. Una vez se ha descubierto has descubierto la raíz, es posible empezar a trabajar a partir de ahí.

5. El rincón de las emociones vs la silla de pensar

Una vez que un niño se alborota, necesita de una guía para restablecer su equilibrio. El tiempo fuera o la silla de pensar no ayudan a que reconozca sus emociones, si no a que las reprima y no sepan regularlas.
Crea un ‘Rincón de las Emociones’ o ponle el nombre que más te guste. Con este ejercicio se propone que el alumno en lugar de sentir bochorno por lo que está pasando, encuentre un espacio en el que pueda encontrar su lugar interior. Hay que invitarles a que hablen sobre qué les ayuda a tranquilizarse cuando se sienten incómodos, y a practicar para que puedan encontrar esa calma que hay dentro de ellos mismos.

En este rincón pueden ponerse varios recursos que ayuden:

  • Lápices para que dibujen al monstruo que representa su ira, y luego guardarlo en un caja porque su ira ya ha desaparecido.
  • Cojines para que puedan meditar.
  • La botella de la calma, con agua dentro, purpurina y colores que van moviéndose lentamente.
  • Globos para que infle uno poco a poco hasta que explote. Explícale que así es como debe descargar su ira, poco a poco.
  • Muestra el El cuento de la tortuga o haced vuestro propio cuento que hable sobre el autocontrol.

Cuando se percibe que un niño siente ira o necesita un cambio emocional hay que preguntarle si le ayudaría sentarse en el rincón de las emociones. Cuando acepte, deja que esté listo para volver a su lugar una vez se haya calmado y haya realizado al menos una de las actividades propuestas. El rincón se puede adaptar con las actividades y técnicas que cada docente vea que funcionan bien en tu aula.

6. Qué esperas de tus alumnos

El efecto Pigmalión demuestra que lo que tú digas a los niños creará en ellos un gran impacto en la forma de percibirse a sí mismos. Esto quiere decir que en la forma que te comuniques con tus alumnos y les digas lo valiosos que son repercutirá en que tengan una autoestima más alta. También a que puedan conseguir ciertos objetivos que sin ese apoyo que se les brinda sería más difícil de alcanzar.
Hay que beneficiarse de esto y creer en ellos. Premiar todos sus resultados, aunque no hayan conseguido el objetivo. Lo importante es el esfuerzo y con el apoyo que se le brinde mejorarán indudablemente.

7. Resolución de conflictos

Cuando un niño actúa de forma indebida, empujando a otro por ejemplo, tiene la oportunidad de reparar el daño hecho. Una vez más, hay que con la clase y plantear preguntas del estilo. ¿Cuál es la mejor forma de solucionar lo que ha ocurrido? ¿Castigando o ayudando a reparar? ¿Cómo hacemos para que los dos hablen expresando lo que necesitan sin agredir al otro? Los alumnos son fuente infinita de sabiduría y darán mil soluciones al respecto. Hay que terminar la resolución de forma que se aborde el altercado y se puedan prevenir sucesos similares, y evitar el castigo como manera de solucionar el altercado.

Personalmente, me ha funcionado siempre mucho mejor con los niños en clase agacharme, ponerme a su altura, mirarles a los ojos y preguntarles con un tono suave: ¿cómo te sientes?, ¿crees que puedo hacer algo para ayudarte? Recuerda que para conseguir la paz en clase, es primordial escuchar las necesidades de los estudiantes.
Proponer que establezcan las reglas es mejor que imponerlas, sé un buen modelo a seguir, dedica cada día un momento para conectar individualmente, realiza retiros diarios en grupo, establece un rincón emocional, cree en ellos y en su valía, y dales la oportunidad de pensar soluciones ante situaciones conflictivas.
Para concluir, dejo con esta maravillosa frase de Olivier Reboul: “Educar no es fabricar adultos según un modelo, sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su genio singular”.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

La clave para aprender a leer y a escribir en los niños

Qué es la conciencia fonológica y por qué es importante en el aprendizaje

Algunos niños, al iniciarse en el aprendizaje de la lectoescritura (momento que, por otro lado, empieza a ser cada vez más precoz en el ámbito educativo), encuentran dificultades para denominar las letras, comenzar a hacer las primeras uniones entre ellas, etc.

Estos pequeños demuestran, casi desde las primeras clases, que no consiguen ir al ritmo de los demás. Pero si se detectan dichos problemas tempranamente y se ponen medidas al respecto, en la mayoría de los casos, los niños podrán ‘subirse al carro’ sin demasiados problemas.

Qué es la conciencia fonológica en los niños

Estas dificultades de las que hablamos vienen marcadas, en muchas ocasiones, por una deficiente conciencia fonológica, base para la adquisición de la lectura y la escritura.

La conciencia fonológica consiste en la habilidad para asociar un sonido del lenguaje oral (fonema) a su representación gráfica o escrita (grafema) y comprender, además, que la combinación de estos signos gráficos genera unidades (sílabas) que, a su vez, pueden formar otras más complejas con un significado pleno (palabras). La capacidad para tener este manejo es, como decíamos, clave para el aprendizaje de la lectoescritura.

8 actividades para favorecer la conciencia fonológica en los niños

Las siguientes tareas están dirigidas a que los niños sean capaces de manipular las estructuras modificándolas, sustituyéndolas, omitiéndolas, etc. Todas las propuestas son de modalidad oral y en ellas resultarán útiles también los recursos visuales o manipulables que se quieran emplear.

  1. Listas de palabras: ‘vamos a decir todas las palabras que se nos ocurran que comiencen por la sílaba pa, como por ejemplo: pato’. Esta actividad se puede plantear desde formatos muy diferentes, como el conocido ‘De la Habana ha venido un barco cargado de…’. Esta frase se usa para introducir elementos que empiezan por la sílaba o sonido que el adulto elija.
  2. Calculadora humana: contar cuántas sílabas tiene una palabra o qué número de palabras componen una frase sencilla.
  3. Zampasílabas: descubrir la sílaba que hemos omitido en las palabras que se emiten oralmente, por ejemplo: esca__ras.
  4. Ladrón de sílabas: ahora es el niño quien debe eliminar la sílaba que le pedimos. Ej.: ¿cómo sonaría la palabra ‘ventana’ si quitamos la segunda sílaba?
  5. Deletreo: pedimos al pequeño que adivine a qué palabra corresponden los fonemas que estamos nombrando. Por ejemplo: /s/, /a/, /p/, /o/.
  6. Box de sílabas: al igual que los mecánicos cambian las ruedas a los coches de carreras, el niño deberá sustituir una determinada sílaba en una palabra por otra que ofrezcamos. Ej.: ¿cómo queda la palabra bolsillo si cambiamos la sílaba si por mi?
  7. Fonema/sílaba reincidente: identificar el fonema o la sílaba común a dos palabras distintas. Ejemplo: ¿qué sonido comparten lata y lobo? o ¿qué sílaba hay igual en las palabras completar y cumpleaños?
  8. Palabras encadenadas o Veo-veo: dos clásicos ideales para viajes largos en coche, paseos por la calle, de camino al colegio,…

Estas tareas son divertidas para nuestros peques y, más aún, cuando se les presentan como auténticos juegos. Por ello,  animamos a ponerles títulos atractivos y a mostrar una actitud dinámica que invite a participar. Del mismo modo, no olvides que el refuerzo positivo será fundamental para que los niños se animen y deseen seguir trabajando, pues una palabra cariñosa o de ánimo será la mejor recompensa.

Fuente: Guía Infantil

Cómo hacer para que tus estudiantes lean 40 libros al año

Laura Vidal

La profesora estadounidense Nancie Atwell.

Actualmente, Nancie Atwell  vuelve a ser noticia, ésta vez por haber conseguido un objetivo que cualquier programa educativo del mundo envidiaría: sus estudiantes leen un promedio de 40 libros al año. Y lo hacen porque quieren.

En 2015, la profesora estadounidense Nancie Atwell se convirtió en la primera ganadora del Global Teacher Price (un premio que podría considerarse “el nobel de la educación”). Fue merecedora de un premio de 1 millón US$ concedido por la Fundación Varkey a “una innovadora y cariñosa maestra que ha tenido un impacto inspirador en sus estudiantes y comunidad”.

Los estudiantes concurren al Center for Teaching & Learning (CTL), en Maine, del que Nancie es fundadora, y están en el 7º y el 8º grado (tienen entre 11 y 14 años). Su promedio de lectura es excelente, ya que en Estados Unidos el promedio de libros leídos al año por los jóvenes, teniendo en cuenta los que leen por obligación, ronda los 10.

El método utilizado para atraer a los niños hacia la lectura es sencillo: según la profesora, las claves son una oferta variada que contemple los intereses diversos de los niños; y una disponibilidad de tiempo y espacio para leer en la escuela.

De este modo, los estudiantes del instituto cuentan con un tiempo libre de otras obligaciones para dedicar a la lectura, y lo hacen en un espacio diseñado para eso: sillones y cojines cómodos, distintos de los asientos en los que permanecen durante las otras horas de la jornada escolar, una biblioteca atractiva y un ambiente tranquilo. Además, Nancie confía en que el hábito de la lectura comience en la escuela y se afiance en casa.

“La clave es que sean ellos los que deciden qué leer”, explica Atwell. “Mis estudiantes devoran los libros porque la biblioteca del aula está llena de historias interesantes, porque disponen de tiempo a diario para leer en la escuela y porque confío en que sigan leyendo en casa todas las noches”.

Fuente: labioguia.com