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Descubren cementerio que podría esclarecer la historia de los filisteos

Kristin Romey

Un descubrimiento sin precedentes en la costa sur de Israel permitirá que los arqueólogos al fin desentrañen los orígenes de uno de los pueblos más infames y enigmáticos de la Biblia Hebrea: los filisteos.

El hallazgo de un gran cementerio fuera de las murallas de la antigua Ascalón, una importante ciudad filistea entre los siglos XII y VII a.C., es el primero de su tipo en la historia de la investigación arqueológica en la región.

Aunque desde hace más de un siglo los eruditos han identificado las cinco ciudades más importantes de los filisteos y los artefactos distintivos de su cultura, solo han podido establecer la identidad tentativa de un puñado de enterramientos.

En otras palabras, los arqueólogos han encontrado montones de ollas, pero pocas personas.

Un enterramiento adulto en el cementerio de Ascalón incluye un jarrito pequeño, que probablemente contenía perfume. El recipiente fue colocado junto a la nariz del difunto al momento de sepultarlo. Foto: Tsafrir Abayov para la Expedición Leon Levy en Ascalón

Pero ahora, el hallazgo de un cementerio datado entre los siglos XI a VIII a.C., que contiene, hasta ahora, 211 individuos, dará a los arqueólogos la oportunidad de responder interrogantes cruciales respecto del origen de los filisteos y cómo terminaron asimilados por la cultura local.

Hasta este descubrimiento, la ausencia de grandes cementerios en los centros filisteos importantes ha hecho que el conocimiento de los investigadores sobre sus prácticas mortuorias –y a la vez, sus orígenes- sea “casi tan exacto como el mito de George Washington talando el cerezo”, dice Lawrence Stager, profesor emérito de arqueología en la Universidad de Harvard, quien ha dirigido la Expedición Leon Levy desde 1985.

Según la Biblia Hebrea, los filisteos hacían la guerra a sus vecinos israelitas, e incluso se apoderaron del Arca de la Alianza durante un tiempo.

“La búsqueda [de un cementerio] se hizo tan desesperada que los arqueólogos empezaron a bromear que estaban sepultados en el mar, como los vikingos, y por eso no podían encontrarlos”, explica Assaf Yasur-Landau, arqueólogo de la Universidad de Haifa, y codirector del proyecto Tel Kabri.

Villanos bíblicos y devoradores de cerdos

Los filisteos se cuentan entre los villanos más infames de la Biblia Hebrea. Ese grupo “incircunciso” controlaba la Franja de Gaza y la costa sur de la moderna Israel; hacían la guerra a sus vecinos israelitas, e incluso se apoderaron del Arca de la Alianza durante un tiempo. Entre sus filas se encontraban la taimada Dalila, quien cortó el pelo a Sansón para privarlo de su fuerza; y también el gigante Goliat, quien hizo temblar a los soldados del rey Saúl en sus tiendas de campaña, hasta que un joven llamado David lo derribó con su honda.

Muchos investigadores también vinculan a los filisteos con los Pueblos del Mar, una misteriosa confederación de tribus que parece haber causado estragos en todo el Mediterráneo oriental a fines de la Edad de Bronce Tardía.

La primera vez que los filisteos aparecen en el registro arqueológico es a principios del siglo XII a.C. y su llegada está señalada por características que Stager atribuye a “una cultura extraordinariamente diferente”, tomadas de otras poblaciones locales contemporáneas. Dichas características incluyen artefactos de cerámica que guardan estrecho paralelismo con el mundo griego antiguo, el uso de letras egeas –en vez de semitas-, y el consumo de carne de cerdo (y ocasionalmente, de perro). Varios pasajes de la Biblia Hebrea afirman que los intrusos procedían de la “Tierra de Caftor”, la actual Creta.

¿Una conexión con saqueadores marinos?                 

Muchos investigadores también vinculan la presencia de los filisteos con las hazañas de los Pueblos del Mar, una misteriosa confederación de tribus que parece haber causado estragos en todo el Mediterráneo oriental a fines de la Edad de Bronce Tardía, en los siglos XIII y XII a.C. Un relieve del templo funerario del faraón Ramsés III describe una batalla contra los Pueblos del Mar hacia el año 1180 a.C., y registra los nombres de varias tribus, entre ellas los peleset, quienes lucen tocados y faldas distintivos.

Es posible que, más o menos para entonces, los peleset se hubieran asentado en Ascalón o sus inmediaciones, pues desde hacía siglos esa ciudad era un importante puerto cananeo en el mar Mediterráneo. Los peleset también establecieron su dominio en otras cuatro ciudades importantes –Asdod, Ecrón, Gat, y Gaza- y la región llegó a conocerse en la Biblia Hebrea como la tierra de la Palestu, origen del nombre moderno “Palestina”.

Se desconoce cuáles fueron las tierras de origen de los Pueblos del Mar, de modo que los investigadores que asocian a los saqueadores peleset con los filisteos creen que el hallazgo delcementerio también podría esclarecer este misterio arqueológico.

“Una vez me preguntaron, ‘Si alguien te diera un millón de dólares, ¿qué harías con ellos?’ –comenta Eric Cline, arqueólogo de la Universidad George Washington, becario de la Sociedad National Geographic, y autor de un Libro de reciente publicación sobre los Pueblos del Mar y el fin de la Edad de Bronce-. Respondí, ‘Iría a buscar un sitio de los Pueblos del Mar que explique de dónde salieron, o en dónde terminaron’”.

“Me parece que [el equipo de Ascalón] se sacó la lotería”, añade.

Un grupo de Pueblos del Mar, probablemente los filisteos, aparece representado en este detalle de un relieve en el templo mortuorio de Ramsés III en Luxor, Egipto. El faraón combatió contra la misteriosa coalición de tribus hacia 1180 a.C. Foto: Glasshouse, Alamy

 Otros expertos consideran que el origen de los filisteos es más complicado. Aren Maeir, arqueólogo de la Universidad Bar-Ilan quien, desde hace dos décadas, ha dirigido las excavaciones en la importante ciudad filistea de Gat, los percibe como una cultura más “enredada”, compuesta por varios pueblos de diferentes regiones del Mediterráneo (incluidos grupos de piratas) que se establecieron con la población cananea local durante algún tiempo.

“Cuando vi el diente supe que, en ese momento, todo cambiaría para nosotros.”

Adam Aja | Director asistente, Expedición Leon Levy en Ascalón

“Es fantástico que hayan encontrado el cementerio filisteo, porque hay muchas interrogantes sobre su origen genético y sus interconexiones con otras culturas”, afirma Assaf Yasur-Landau.

Un descubrimiento muy inesperado

La mayor parte de la evidencia arqueológica y textual apuntaba a que la patria filistea yacía en algún lugar del Egeo, pero hasta el descubrimiento del cementerio de Ascalón, los investigadores no disponían de restos humanos de sitios indiscutiblemente filisteos para estudiarlos.

Adam Aja, director asistente de la excavación, documenta un entierro en el primer cementerio filisteo jamás descubierto, en el sitio de Ascalón, en el sur de Israel. Foto: Tsafrir Abayov para la Expedición Leon Levy en Ascalón

Si bien la Expedición Leon Levy ha excavado Ascalón desde 1985, fue hasta hace pocos años que un empleado jubilado de la Autoridad de Antigüedades de Israel informó al equipo de expedición que, a principios de la década de 1980, habían descubierto enterramientos filisteos cuando hicieron un estudio de construcción fuera del muro norte de la ciudad.

En la temporada 2013, los arqueólogos decidieron excavar algunos fosos de prueba en el área circundante a dicho muro y salieron con las manos vacías. El último día de excavaciones, quedando unos 30 minutos para que el operador de la retroexcavadora se marchara, Adam Aja, curador asistente del Museo Semítico de Harvard y director asistente de la excavación, se encontraba frente a un foso vacío de unos tres metros de profundidad. Frustrado, insistió en que la excavación continuara hasta llegar al lecho de roca.

Pero en vez de ello, alcanzaron lo que parecían fragmentos de hueso. Aja hizo que lo bajaran en el balde de la retroexcavadora para inspeccionar el fondo del foso, y allí recogió un diente humano. “Cuando vi el diente supe que, en ese momento, todo cambiaría para nosotros”, recuerda.

Los restos de los muy contados niños hallados en el cementerio fueron enterrados, deliberadamente, bajo una “manta” de fragmentos de cerámica rota.

La investigación del cementerio filisteo continuó hasta la última temporada de excavaciones del proyecto, que terminó el 8 de julio de 2016, con la recuperación de los restos de 211 individuos, hasta ahora.

Un método de enterramiento muy distinto

Las excavaciones revelaron una práctica de enterramiento muy diferente de la utilizada por los cananeos primitivos o los pueblos vecinos de Judea. En vez de tender el cuerpo en una cámara, y recoger los huesos un año después para depositarlos en otra parte (un entierro “secundario”), los individuos del cementerio de Ascalón fueron enterrados en fosas individuales o tumbas colectivas, y nunca los sacaron de allí. De hecho, los arqueólogos también identificaron enterramientos de cremaciones.

A diferencia de los egipcios, los filisteos depositaron muy pocos bienes funerarios con cada individuo. Algunos estaban adornados con unas cuantas piezas de joyería, mientras que otros tenían un pequeño juego de cerámica o un jarro diminuto que quizás contenía perfume.

Adam Aja, director asistente de la excavación, documenta un entierro en el primer cementerio filisteo jamás descubierto, en el sitio de Ascalón, en el sur de Israel. Foto: Tsafrir Abayov para la Expedición Leon Levy en Ascalón

Los restos de los muy contados niños hallados en el cementerio filisteo fueron enterrados, deliberadamente, bajo una “manta” de fragmentos de cerámica rota. Los arqueólogos consideran que es muy pronto para determinar si estas prácticas funerarias tienen nexos concretos con culturas del Egeo.

Un equipo internacional de investigadores está realizando pruebas de ADN, análisis isotópicos, y estudios de distancia biológica para determinar el origen de la población del cementerio de Ascalón, así como su relación con otros grupos de la zona. Sin embargo, ya que la mayoría de los enterramientos data de al menos dos siglos tras la llegada de los filisteos –lo cual pudo haber implicado generaciones de intercambio cultural y cruza racial-, tal vez resulte complicado establecer su origen inicial.

“Mucho de lo que sabemos sobre los filisteos proviene de relatos de sus enemigos. Ahora, realmente podremos contar su historia a partir de las cosas que nos dejaron.”

Daniel Master | Codirector, Expedición Leon Levy en Ascalón.

“Desde nuestro punto de vista, [la excavación] es solo el primer capítulo de la historia –dice Daniel Master, profesor de arqueología en Wheaton College y codirector de la Expedición Leon Levy-. He trabajado 25 años en Ascalón, y creo que esto es solo el principio”.

Terminan 30 años de excavación y empiezan décadas de investigación

Aunque otras ciudades filisteas fueron destruidas entre fines del siglo IX a.C. y el siglo VIII a.C., Ascalón prosperó hasta su destrucción, en el año 604 a.C., a manos del rey babilonio Nabucodonosor. Más tarde, la ciudad fue ocupada por fenicios, y luego por griegos, romanos, bizantinos, y cruzados, hasta que terminó siendo arrasada en 1270 d.C. por los mamelucos, los gobernantes islámicos de Egipto.

En 2016, los arqueólogos culminaron tres décadas de excavaciones con una retrospectiva de Ascalón en el Museo de Israel, la cual se inauguró el 11 de julio. “La excavación no pudo terminar de mejor manera –afirma Stager, refiriéndose al descubrimiento fortuito del cementerio-. Fue maravilloso”.

El estudio de los restos del cementerio de Ascalón incluirá el análisis isotópico de los dientes, el cual puede revelar las áreas geográficas donde vivió un individuo. Foto: Tsafrir Abayov para la Expedición Leon Levy en Ascalón

Pero por delante quedan muchos años –tal vez décadas- para investigar los artefactos rescatados del cementerio filisteo de Ascalón, este descubrimiento tan reciente y completamente inesperado.

“Mucho de lo que sabemos sobre los filisteos proviene de relatos de sus enemigos, de los pueblos que los combatieron o mataron –dice Master-. Ahora, por primera vez tenemos un sitio, como Ascalón, donde realmente podremos contar su historia a partir de las cosas que nos dejaron”.

Fuente: National Geographic en Español

Evidencias geológicas confirmarían la leyenda de la gran inundación en China

Michael Greshko

Hace unos 4,000 años, un desprendimiento de tierra hizo caer peñascos y sedimentos en un valle del río Amarillo. Aquella gran destrucción creó una enorme presa de tierra de unos 200 metros de altura que obstruyó el río durante meses.

Cuando la presa finalmente se rompió y el río Amarillo volvió a fluir, una inundación masiva arrasó los campos, y tal vez cambió el curso de la historia china.

Esto es lo que sugieren los sedimentos y los restos arqueológicos descritos en un nuevo y provocador estudio publicado en Science. Y de estar en lo cierto, las evidencias geológicas confirman una de las leyendas más importantes del país: la gran inundación que preparó el terreno para los Xia, la semi-mítica primera dinastía de China.

“Es tan importante como la historia de la inundación de Noé en el mundo occidental”, afirma Qinglong Wu, de la Universidad de Pekín, China.

Según la leyenda, la antigua China tuvo un extenso paisaje anegado que demoró décadas en volverse habitable, sobre todo gracias a los esfuerzos de un héroe llamado Yu. Debido a su labor, Yu fue recompensado con poder político y terminó por fundar la dinastía Xia.

No obstante, persiste un intenso debate sobre si realmente existió dicha dinastía. La evidencia principal proviene de historias escritas siglos después de su reinado, mas no se han recuperado escritos arqueológicos vinculados concretamente con los Xia.

Si la inundación recién descubierta es realmente la misma que la gran inundación legendaria, ofrece evidencias prometedoras del relato. Para empezar, data de 1920 a.C., periodo que coincide con un momento crítico en la historia china: el inicio de la Edad de Bronce y el comienzo de la cultura de Erlitou, que algunos arqueólogos asocian con la dinastía Xia.

“Si la gran inundación ocurrió en realidad, entonces también es probable que la dinastía Xia también existiera. Las dos están directamente relacionadas”, afirma David Cohen, coautor del estudio de la Universidad Nacional de Taiwán.

Un caudal de evidencias

El hallazgo pone fin a un viaje de nueve años para Wu quien, en 2007, notó la primera evidencia de lainundación después de examinar el Cañón del Jishi, un valle en la parte alta del río Amarillo.

El trabajo de campo y fotos de Google Earth revelaron depósitos amarillentos en el cañón, los cuales parecían residuos lacustres, y eso significaba que el río estuvo bloqueado en alguna época.

Luego, Wu examinó el sitio arqueológico de Lajia, una serie de cavernas a unos 25 kilómetros río abajo, el cual fue destruido por un terremoto. El fechado con radiocarbono de los huesos humanos encontrados allí sugiere que la destrucción ocurrió hace unos 3,900 años.

El sitio de Lajia estaba cubierto por una arena muy distintiva de color negro que en nada se parecía a los sedimentos cercanos; y Wu determinó que los sedimentos debieron ser arrastrados hasta Lajia menos de un año después del terremoto. Además, el análisis reveló que los sedimentos provenían de río arriba, más o menos de las inmediaciones del Cañón del Jishi.

El Cañón del Jishi, río arriba de la antigua presa creada por el desprendimiento de tierra. Foto: Wu Qinglong.

Poco después, Wu encontró la prueba definitiva: restos de una presa de tierra que habían caído en el interior del Cañón del Jishi debido a un desprendimiento. Publicó su descubrimiento en 2009, pero solo después de darse cuenta de que la presa natural había sido mucho más grande. Tras reexaminar el área, halló restos adicionales de la presa, los cuales sugerían que fue un coloso de unos 800 metros de ancho, 1.3 kilómetros de largo, y 200 metros de alto.

“Era tan grande como las presas Hoover o Three Gorges –dice Darryl Granger, geólogo de la Universidad Purdue, Estados Unidos y uno de los coautores del estudio-. Imagina el colapso de una presa de ese tamaño”.

Según los cálculos revisados del equipo, cuando la presa cedió, soltó en pocas horas el equivalente a nueve meses de agua acumulada. Y en el punto más intenso de la inundación, corrió por el río el volumen de agua de 160 piscinas olímpicas por segundo.

En Lajia, las aguas de inundación alcanzaron alturas de hasta 40 metros por arriba de las márgenes normales del río. Más aún, el diluvio tal vez cambió el curso del río Amarillo en las tierras bajas que yacían a cientos de kilómetros, provocando las condiciones de anegación que persistirían durante años.

Dada la magnitud sin precedentes de la inundación y sus impactos río abajo, Wu sostiene que este acontecimiento es el diluvio que describe la leyenda.

“Los Xia, la gran inundación, y su control han sido tomados como una verdad durante más de 2,500 años en China –dice Wu-. Ahora, hemos aportado la evidencia científica de la inundación, [lo cual] significa que los otros textos sobre la dinastía Xia debieran ser confiables”.

Persiste el debate

Con todo lo influyente que sin duda fue la inundación en la China antigua, la nueva evidencia no pondrá fin al debate sobre la existencia de la dinastía Xia.

“Es muy importante reconocer que estas evidencias son útiles para entender el curso de la nación china –dice Sarah Allan de Dartmouth College, experta en la China antigua quien no participó en el estudio. No obstante-, suponen que si es revisada y modificada, [la historia de la gran inundación] tendrá un núcleo histórico, y no creo que tal sea el caso, necesariamente”.

Más esqueletos del sitio de Lajia. El terremoto que mató a los residentes de Lajia pudo haber causado el desprendimiento que creó la presa.Foto: Cai Linha

Allan y otros eruditos insisten en que la gran inundación debe interpretarse como un mito de creación que dinastías posteriores utilizaron para legitimar sus reinados. En un influyente libro donde explica su teoría, Allan escribe que la dinastía Shang se mitifica en reyes-sol que combaten a los Xia, mientras que la dinastía Zhou utilizó las historias como precedente histórico para justificar la conquista de los Shang.

Si bien celebra que los investigadores hayan identificado la inundación, Allan insiste en que la historicidad de los Xia no se resolverá hasta que emerjan ejemplos de escritos chinos de la era Xia, un problema que no se resuelve con la nueva evidencia de la inundación.

“Argumentan que es historia convertida en mito –dice-. Yo digo que es mito convertido en historia”.

Fuente: National Geographic en Español