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¿Cuándo se fundó la ciudad de Santo Domingo?

POR MIGUEL RAMÓN BONA RIVERA

Por un error histórico, nuestros historiadores clásicos establecieron que la ciudad de Santo Domingo habría sido fundada el 4 de agosto de 1496.

El historiador Nacional de la República don José Gabriel García, es quien oficializa ese error al señalar dicha fecha del 4 de agosto de 1496 en su «Compendio de la historia de Santo Domingo», obra esta que se constituye en el texto oficial de la historia dominicana a partir de 1878.

Dicho error nace de la interpretación arbitraria que nuestros historiadores clásicos dieron a los antiguos textos históricos escritos por los primeros cronistas del descubrimiento.

Estos cronistas fueron:

1.- El padre dominicano Fray Bartolomé de las Casas, íntimo amigo de Cristóbal Colón, autor de la «Historia de Indias», obra cumbre del descubrimiento de América, cuya parte relativa a nuestra isla fue escrita por este sacerdote entre 1527 y 1535, mientras residía en Puerto Plata, primero, y luego en Santo Domingo.

2.- Don Fernando Colón, hijo menor del Gran Almirante, que escribió la biografía de su padre bajo el título de «Historia del Almirante».

3.- Gonzalo Fernández de Oviedo, alcaide de la Fortaleza Ozama y cronista de indias, autor de «La historia general y natural de Indias», cuya primera parte relativa a nuestra isla se publicó en 1535.

4.- Pedro Martir de Angleria, cronista que aunque nunca viajó al nuevo mundo fue el primero que escribió y publicó sobre el descubrimiento, ya que entrevistó personalmente a Cristóbal Colón al regreso de sus viajes. Autor del primer libro de historia del Nuevo Mundo, bajo el título de «Décadas del Nuevo Mundo», cuyos primeros textos aparecieron publicados en latín hacia 1516.

Estos cuatro cronistas recogen en sus textos la tradición oral de los primeros habitantes de Santo Domingo, que señalaba que la ciudad del Ozama fue fundada por el Adelantado don Bartolomé Colón el día de Santo Domingo de Guzmán, que casualmente cayó día domingo en ese año de la fundación, y que en tal virtud, y también porque el parque de los hermanos Colón se llamaba Domingo (Domenico Colón), el Adelantado le puso el nombre de Santo Domingo a la nueva villa.

Pero ninguno de los cuatro cronistas señala taxativamente el año de 1496 como el de la fundación de la ciudad. Solamente señalan que en 1496 Bartolomé Colón exploró la desembocadura del Ozama y ordenó levantar allí una pequeña fortaleza de tapias como avanzada de la nueva villa que se habría de construir allí.

Sin embargo, basados en estas premisas de que la ciudad se fundó el día de Santo Domingo de Guzmán, y de que Bartolomé Colón llegó al Ozama en 1496, nuestros historiadores clásicos establecieron el 4 de agosto de 1496 como la fecha fundacional de la ciudad de Santo Domingo.

No se percataron nuestros historiadores de que esta fecha arbitraria del 4 de agosto de 1496 adolecía de varios errores que la colocaban en contradicción con lo afirmado por los primeros habitantes de la ciudad de Santo Domingo -y recogido por los cronistas de Indias- de que la ciudad de Santo Domingo fue fundada un domingo día de Santo Domingo de Guzmán.

Primer error: Hasta el año 1558, el día de Santo Domingo de Guzmán se celebraba el 5 de agosto de cada año. A partir de ese año, el papa Paulo IV introdujo en el calendario eclesiástico la fiesta de Santa María de las Nieves para celebrar el cinco de agosto y cambió el día de Santo Domingo de Guzmán para celebrarse el 4 de agosto de cada año. De manera pues, que es a partir de 1558 que el día de Santo Domingo de Guzmán se celebra el 4 de agosto.

Segundo error: El 4 de agosto de 1496 fue jueves y no domingo.

Tercer error: Bartolomé Colón no estuvo en el Ozama en agosto de 1496.

A mediados de 1496 Cristóbal Colón está en España. El Almirante escribe a su hermano Bartolomé instruyéndole para que se traslade a la costa sur de la isla en busca de un lugar propicio para fundar una nueva ciudad, que ha de tener un buen puerto y estar cerca de las minas de oro de Haina.

La flota de tres barcos capitaneada por Pero Alonso Niño en que vienen dichas instrucciones, llega a La Isabela a mediados de julio de 1496 (Fray Cipriano de Utrera afirma que el arribo se produjo el 17 de julio).

Dicha flota fue recibida por Bartolomé Colón quien supervisó la descarga de las mercancías y provisiones que traían, entre ellas trigo, vino, tocino, habas, garbanzos y carne salada. Luego envió la flota de regreso a España cargada con trescientos indios prisioneros, y entonces se dispuso a marchar para la costa sur de la isla en cumplimiento de las instrucciones del Almirante.

La flota de Pero Alonso Niño arribó de regreso al puerto de Cádiz en España, el 29 de octubre de 1496. En el peor de los casos este viaje de retorno no debía durar más de dos meses y medio. Ello indica que dicha flota debió partir de La Isabela a mediados de agosto como muy temprano.

Es imposible entonces que Bartolomé Colón pudiera estar en la desembocadura del Ozama en el mes de agosto de 1496, y mucho menos el cuatro o el cinco de dicho mes.

Finalmente, la provisión real que otorgó el nombramiento de Adelantado a Bartolomé Colón, fue dada por los Reyes Católicos el 22 de julio de 1497. Este nombramiento llegó a manos de Bartolomé Colón entrado ya el año 1498. Fue traído en la flota capitaneada por Pedro Hernando Coronel que llegó al Ozama trayendo de España noventa hombres de trabajo en diversos oficios para acelerar los trabajos de la villa que se levantaba en la margen oriental del río. Dicho rango de Adelantado le otorgaba a Bartolomé Colón la facultad legal para fundar ciudades.

Entonces, si como señalaba la tradición oral de los primeros pobladores de la ciudad de Santo Domingo, -reseñada por los cronistas-, esta villa fue fundada por el Adelantado don Bartolomé Colón, y le puso Santo Domingo porque su padre se llamaba Domingo y porque el día de su fundación fue domingo y día de Santo Domingo de Guzmán, no hay dudas de que nuestra ciudad fue fundada el domingo 5 de agosto de 1498.

Conmemoramos hoy, el 506 aniversario de su fundación.

Fuente: Hoy.com.do

Auroville: así es la ciudad india donde se vive sin dinero

“Auroville quiere ser una ciudad universal donde hombres y mujeres de todos los países puedan vivir en paz y armonía sin importar sus creencias, su ideología o su nacionalidad. El objetivo de Auroville es la unidad humana”.

Con este lema se creó en 1968 el asentamiento utópico de Auroville, una pequeña ciudad india que, a punto de cumplir 50 años, es para muchos un magistral experimento de convivencia y, para otros, un parque temático para turistas.

Un nuevo tipo de sociedad: ¿realidad o utopía?

Auroville es el sueño de Sri Aurobindo y Mirra Alfassa hecho realidad a través de un refugio para personas que ven el mundo de manera diferente.

En 1968, un grupo de personas a los que Aurobindo y Mirra lideraron se instaló en la costa de Tamil Nadu (India) con la idea de crear una sociedad sin policía, en la que no se manejase el dinero, sin religiones y en la que cada miembro aportase su habilidad al conjunto de la comunidad. Doce virtudes eran las que guiaban a aquel grupo de soñadores: igualdad, generosidad, receptividad, perseverancia, humildad, sinceridad, gratitud, aspiración, coraje, bondad, paz y progreso.

El objetivo inicial de Sri Aurobindo y Mirra Alfassa (hoy considerados padre y madre de Auroville) era construir una ciudad para cincuenta mil personas. Sin embargo, hoy en día los residentes tan solo ascienden a seis mil personas de más de treinta y seis nacionalidades. La mitad de su población es india y solo 2700 personas tienen derecho a voto en el país.

La vida en Auroville

Aunque el número de habitantes parezca pequeño, tenemos que ser conscientes de que esta ciudad experimental está a punto de cumplir medio siglo y eso no es algo sencillo de conseguir. La vida en Auroville no está hecha para todo el mundo.

Sus habitantes cuentan que es muy común encontrarse con gente que llega entusiasmada a la ciudad, pero que abandona pronto porque les parece muy complicado adaptarse. Además, no todo el mundo puede quedarse: algunas personas no cumplen los requerimientos básicos (no colaboran con su trabajo, alteran el orden…) y son rechazadas por la comunidad.

La forma de vida de la población de Auroville es completamente alternativa: conviven y tienen un sentido de comunidad poco convencional. Además, elsistema de enseñanza de su escuela se adapta a las necesidades de los niños y a su curiosidad. En esta utopía hecha realidad solo se consumen productos orgánicos y no se vende alcohol. Además, no existe el dinero como tal (el trueque está a la orden del día) y son los propios ciudadanos los que la gobiernan a través del consenso.

Sus habitantes aseguran que Auroville se trata de una ciudad autosuficiente gracias al turismo, a la exportación de artesanía y a los proyectos musicales y artísticos que desarrollan.

Además, Auroville cuenta con el apoyo de la Comisión Europea, la UNESCO o el gobierno de la India.

Esta ciudad acepta 120 habitantes nuevos al año (y hay hasta lista de espera para poder mudarse) y nadie queda excluido. Incluso los dalit, la casta más baja de la India, son bienvenidos. Además, Auroville se divide en diferentes proyectos (de agricultura, de arquitectura, de salud e higiene, de servicios públicos, de arte y cultura, de meditación…) que hacen que el lugar se mantenga a flote.

La cara oscura de Auroville

Al no tener unas fronteras bien definidas (iría poco a tono con la libertad que intenta transmitir) muchos restaurantes, centros de yoga y demás comercios utilizan el nombre de la ciudad para estafar a los turistas. Algo que trae de cabeza a los locales, que ya están buscando soluciones.

Además, sus 32 entradas sin valla de por medio han generado algo de inseguridad: varias mujeres han denunciado ataques por parte de gente de poblaciones vecinas a los que no les gusta nada la forma de vida en Auroville. Por desgracia, también son bastante frecuentes los robos a turistas (aunque esto no nos sorprende tanto).

¿Hay vida más allá de Auroville?

Más allá de los pequeños problemas de inseguridad (que no se diferencian de los existentes en otras poblaciones), el mayor problema de los moradores de esta curiosa ciudad es qué hacer cuando quieres irte. Tras vivir años sin generar dinero es bastante complicado comprar un billete para empezar de cero en cualquier otro lugar. Aunque este no es el único problema: se han dado muchos casos de personas que abandonan Auroville y vuelven al cabo de un tiempo porque no son capaces de integrarse socialmente en ninguna otra parte. 

Fuente: muhimu.es