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Inicio, desarrollo y cierre ¿Cómo diseñar una secuencia didáctica?

Uno de los aspectos fundamentales que un docente debe manejar en la práctica diaria es el diseño de secuencias didácticas que favorezcan el aprendizaje de los alumnos. Esta parte del quehacer docente requiere que se tomen en consideración tres elementos esenciales: las características de los alumnos, el contexto en el cuál se desarrolla la práctica y el plan de estudios vigente.

Entrando en materia, es importante que definamos lo que es una secuencia didáctica, Laura Frade la define así: “Es la serie de actividades que, articuladas entre sí en una situación didáctica, desarrollan la competencia del estudiante. Se caracterizan porque tienen un principio y un fin, son antecedentes con consecuentes” (Frade 2008).

Por su parte Sergio Tobón la señala como un “…conjunto articulado de actividades de aprendizaje y evaluación que con la mediación de un docente, buscan el logro de determinadas metas educativas, considerando una serie de recursos”. (Tobón, et. al. 2010).

Podemos apreciar que ambos autores coinciden en la articulación de las actividades como un eje fundamental de una secuencia didáctica, así como en la finalidad, la cual puede girar en torno al desarrollo de competencias y en la persecución de diversas metas educativas.

ESTRUCTURA DE UNA SECUENCIA DIDÁCTICA

La elaboración de una secuencia didáctica debe concebirse como un proceso de planeación dinámica, donde todos los factores de la planeación se afectan entre sí. Su punto de inicio es la selección de un contenido del plan de estudios con el que se esté trabajando y la determinación de una intención de aprendizaje de ese contenido, ya sea ésta intención expresada en términos de objetivos, finalidades o propósitos.

La secuencia didáctica puede dividirse en fases, cada una de las cuales cumple funciones distintas en el proceso de enseñanza-aprendizaje y, por consiguiente, tiene características diferentes.  Son diversos los autores que comparten esta idea de proceso y de fases. Éstas son cíclicas ya que una vez preparado, impartido y evaluado un curso, una unidad didáctica o una clase, se planifica otra nueva que debe tener en cuenta el que se ha terminado.

Inicio, desarrollo y cierre ¿Cómo diseñar una secuencia didáctica?

Uno de los aspectos fundamentales que un docente debe manejar en la práctica diaria es el diseño de secuencias didácticas que favorezcan el aprendizaje de los alumnos. Esta parte del quehacer docente requiere que se tomen en consideración tres elementos esenciales: las características de los alumnos, el contexto en el cuál se desarrolla la práctica y el plan de estudios vigente.

Entrando en materia, es importante que definamos lo que es una secuencia didáctica, Laura Frade la define así: “Es la serie de actividades que, articuladas entre sí en una situación didáctica, desarrollan la competencia del estudiante. Se caracterizan porque tienen un principio y un fin, son antecedentes con consecuentes” (Frade 2008).

Por su parte Sergio Tobón la señala como un “…conjunto articulado de actividades de aprendizaje y evaluación que con la mediación de un docente, buscan el logro de determinadas metas educativas, considerando una serie de recursos”. (Tobón, et. al. 2010).

Podemos apreciar que ambos autores coinciden en la articulación de las actividades como un eje fundamental de una secuencia didáctica, así como en la finalidad, la cual puede girar en torno al desarrollo de competencias y en la persecución de diversas metas educativas.

ESTRUCTURA DE UNA SECUENCIA DIDÁCTICA

La elaboración de una secuencia didáctica debe concebirse como un proceso de planeación dinámica, donde todos los factores de la planeación se afectan entre sí. Su punto de inicio es la selección de un contenido del plan de estudios con el que se esté trabajando y la determinación de una intención de aprendizaje de ese contenido, ya sea ésta intención expresada en términos de objetivos, finalidades o propósitos.

La secuencia didáctica puede dividirse en fases, cada una de las cuales cumple funciones distintas en el proceso de enseñanza-aprendizaje y, por consiguiente, tiene características diferentes.  Son diversos los autores que comparten esta idea de proceso y de fases. Éstas son cíclicas ya que una vez preparado, impartido y evaluado un curso, una unidad didáctica o una clase, se planifica otra nueva que debe tener en cuenta el que se ha terminado.

Las fases o momentos de una secuencia didáctica son, como todos sabemos, inicio, desarrollo y cierre.  Aquí te mostramos una tabla con los momentos, finalidades y la evaluación en una secuencia didáctica, la cuál te servirá como estructura guía para diseñar una propia:

inicio desarrollo y cierre de una clase
Estructura de una secuencia didáctica

FINALIDADES EN LA FASE DE INICIO

Aquí se busca centrar a los alumnos en el tema, esto puede ser mediante alguna técnica de animación. Posteriormente, es importante darle a conocer a los alumnos  el propósito del curso, proyecto, clase o lección. Otras finalidades del momento de inicio son el motivar a los estudiantes, dar a conocer los criterios de evaluación y, algo de suma importancia, dar una visión preliminar del tema para así rescatar los conocimientos previos que tienen de éste.

FINALIDADES EN LA FASE DE DESARROLLO

En esta fase los alumnos procesan la información, esto puede ser mediante material que hayan investigado o que haya sido provisto por el docente. De igual manera el docente pone en juego estrategias de enseñanza y promueve en los alumnos estrategias de aprendizaje (en entradas anteriores de este blog puedes saber más sobre las estrategias de enseñanza y aprendizaje ). Otras finalidades son el focalizar la atención y practicar ejercicios relacionados con el tema o contenido.

FINALIDADES EN LA FASE DE CIERRE

Revisar y resumir el tema o lección; transferir el aprendizaje, es decir relacionar los nuevos contenidos con las experiencias y conocimientos que tiene almacenados previamente en la memoria. Otras finalidades de ésta fase son demostrar lo aprendido así como realizar una retroalimentación para identificar avances y áreas de oportunidad.

Es oportuno señalar que la evaluación se realiza en los tres momentos o fases de una secuencia didáctica, ya que ésta debe ser permanente, para así poder recolectar información que nos permita realizar los ajustes pertinentes y dar un acompañamiento oportuno a los estudiantes.

En el inicio la evaluación es diagnóstica ya que nos permite conocer en qué grado se domina determinado aprendizaje antes de iniciar el trabajo con él.

En el desarrollo es formativa ya que nos orienta, a partir de los avances y las dificultades de los estudiantes durante el proceso de aprendizaje, sobre las decisiones que debemos tomar  y los ajustes necesarios que debemos realizar con el fin de alcanzar las metas de aprendizaje.

En el cierre es final o sumativa: Si es final se busca valorar la información recabada durante el inicio y en el desarrollo del proceso, para vincularla con la que arrojan los resultados del cierre, con el propósito de identificar en qué medida se cumplieron las metas establecidas al inicio. Y si es sumativa es para signar un valor numérico o alfanúmerico (calificación).

Recuerda tomar siempre en consideración para el diseño de las actividades de tu secuencia didáctica lo siguiente:

-Tener en cuenta el enfoque de la asignatura o materia, así como los principios pedagógicos del Plan de Estudios con el que estés trabajando

-Incorporar de materiales, gustos y costumbres del contexto.

-Plantear situaciones de la vida cotidiana de los alumnos mediante juegos, casos, experimentos, problemas, visitas  a diversos lugares.

-Promover el trabajo colaborativo

-Incorporar ambientes propicios para el aprendizaje

-Promover la investigación

-Asumir como docente el rol de mediador y poner a los alumnos como protagonistas

-Emplear  estrategias de enseñanza y aprendizaje.

-Elaborar productos tangibles o intangibles que promuevan y evidencien el logro de los aprendizajes

-Emplear  la heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación

Fuente:

Pasos para un buen cierre del año escolar

A poco de terminar el presente año escolar hay ciertos recursos que nos permiten cerrar este periodo con un balance constructivo y a la vez colocar semillas para que el niño empiece con buen pie el ciclo de aprendizaje siguiente en el cole.

Un recurso de gran valor es la cita con el maestro, especialmente si hasta ahora no has tenido ocasión de dialogar con detenimiento con el profesor de tu niño. El fin de curso es una estupenda oportunidad para que revises con él cuáles han sido los logros principales de tu hijo y qué aspectos de su aprendizaje posiblemente requieren refuerzo. El maestro es la fuente de información más amplia sobre el desempeño de tu hijo en la escuela y sus sugerencias pueden ser de mucha utilidad para el próximo año escolar.

Según cómo le haya ido al peque en la escuela, toma el tiempo para reflexionar sobre cuáles son las actividades más adecuadas para él durante las vacaciones. El niño, por supuesto, merece y necesita descansar y recargar energías; pero si hay aspectos de su aprendizaje que necesitan refuerzo quizás durante las vacaciones puedes incorporar momentos para el estudio o para la revisión de conceptos con los que tuvo dificultad. El maestro, otra vez, es quien puede darte orientación clara al respecto.

Busca información y dialoga con padres del grado escolar siguiente: trata de informarte sobre la nueva rutina que tendrá el niño en la escuela; nuevas materias; actividades extracurriculares en las que el niño puede participar (competencias, clubes de lectura) y servicios diversos que ofrece el colegio. Cada año escolar es distinto, de modo que los padres podemos ayudar a los hijos de forma más eficiente si es que estamos informados  sobre lo que el nuevo periodo de aprendizaje ofrece y plantea.

Si ya puedes ordenar el paquete de útiles escolares para el grado siguiente -yo acabo de hacerlo hace un par de semanas- considera utilizar este recurso. No dejes factores “logísticos” como éste para el final o cuando se acerca el inicio del colegio y los útiles se agotaron. El escenario ideal es que el niño empiece la escuela con todos los materiales que necesita.

Revisa con tu hijo cualquier aspecto pendiente: retornar libros a la biblioteca de modo que evites multas o tener que pagar el texto, las cuentas de la cafetería  y verifica que el personal del colegio cuenta con tus datos de contacto al día para comunicarse contigo cuando sea necesario.

Finalmente, si vas a registrar al niño en programas de verano, recuerda que debido a la importancia que estos programas tienen para todo padre y madre que trabaja, las vacantes suelen llenarse rápidamente. Recopila fechas de registro y plazos de pago, con plena anticipación. Ningún padre quiere verse en la situación de tener que trabajar y a la misma vez no saber qué hacer respecto del cuidado del niño cuando concluye el día en la escuela. Prevenir, como dice el dicho, es mucho mejor que lamentar.

Fuente: http://serpadres.com

Cómo hacer un cierre simple pero efectivo al final de tus clases

Para lograr aprendizajes realmente significativos, enseñar los contenidos propuestos y avanzar hacia una educación que reconoce el valor del monitoreo constante, los profesores le asignan gran importancia a un elemento fundamental en la estructura de la clase: el cierre. Por ejemplo, para Pilar Palacios, profesora de lenguaje y coordinadora del proyecto Ideas Docentes de Elige Educar, es muy importante utilizar alguna dinámica que enganche a los estudiantes al finalizar la clase. Esta es una manera de premiarlos por el trabajo realizado a lo largo de la jornada, monitorear lo que aprendieron y también, una forma muy útil de ver los avances y los puntos en los que hay que poner el foco en una siguiente sesión.

El cierre en una clase es además la última sensación con la que se quedan los alumnos y con esas sensaciones o emociones se enfrentarán a la siguiente clase. El objetivo, entonces, es poder concluir el proceso de aprendizaje de una forma adecuada y sencilla teniendo en cuenta los logros, las dificultades e incluso las emociones a las que se enfrentaron los alumnos. Para ellos es esencial, pues de esta forma pueden reflexionar y autoevaluar sus propios aprendizajes de una manera general. Y para los profesores es fundamental como herramienta para planificar e incluso mejorar el enfoque o los instrumentos de enseñanza teniendo en cuenta las necesidades de todos los estudiantes. El cierre no debe ser extenso, tampoco abrumador, simplemente debe ser una especie de síntesis y reflexión en torno a los aprendizajes. Pero, ¿cómo lograr un cierre adecuado en poco tiempo?

En sólo siete minutos, Sarrah Saasa, una profesora en una escuela en India, ha logrado darle un cierre a sus clases de una forma concisa y efectiva.

Con su estrategia ella monitorea, analiza cómo estuvo la lección y logra entender qué aprendieron sus alumnos. Para Sarrah, esta etapa final es esencial pues implica lograr terminar la clase de la mejor forma. “No queremos que los estudiantes vayan a la siguiente clase de una forma abrupta. Queremos saber si ellos entendieron los conceptos, así que cerramos el ciclo con reflexiones cortas”, explica una docente en un video de Edutopia. Su estrategia se divide en los siguientes tres pasos:

Paso 1: Sacar el tiempo

Lo primero que hace Sarrah Saasa, es destinar tiempo al final de la clase, antes de que suene la campana para la siguiente.

Paso 2: Resumir

Luego, la docente les pide a sus estudiantes que resuman las principales conclusiones de la temática vista. Esto favorece la metacognición en los estudiantes y permite que ellos realice una priorización de los contenidos abordados.

Paso 3: Preguntas

Finalmente vienen las preguntas reflexivas acerca del contenido y del aprendizaje como tal. En esta parte, Sarrah pide a sus alumnos que le cuenten qué fue lo más difícil y qué fue lo más fácil. Al plantear varias preguntas metacognitivas, los estudiantes se vuelven mucho más conscientes de sus aprendizajes y los docentes obtienen mayor información sobre cómo y cuánto están aprendiendo.

Este cierre, dice la profesora en el video, le permite conocer mucho más a sus estudiantes y por supuesto, le permite planear de mejor forma la siguiente clase. Además, para los alumnos también es clave, pues tienen el tiempo de “aterrizar” los contenidos aprendidos, pensar acerca de las dificultades que tuvieron y reflexionar acerca de los logros alcanzados para concluir la lección y pasar a la siguiente. La estrategia de Sarrah es rápida, es sencilla, pero sobre todo efectiva y aplicable en diversos contextos y niveles educativos.

Y tú, ¿qué estrategia utilizas para darle un cierre a tus clases?

Fuente: eligeeducar.cl