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Un purificador de aire de 100 metros de altura, el remedio chino contra la polución

China ha construido un purificador de aire gigante en la ciudad de Xian, provincia de Shaanxi. La columna de 100 metros de altura es la purificadora de aire más grande del mundo, y los científicos responsables de la obra aseguran que está consiguiendo resultados positivos. De hecho, en pocos meses ha logrado mejorar la calidad del aire en un área de 10 kilómetros cuadrados.

El purificador consiste en una torre y un conjunto de invernaderos que le rodean, y que ocupan una superficie equivalente a medio campo de fútbol.

El sistema ha vertido diariamente 10 millones de metros cúbicos de aire limpio a la atmósfera y, en los días en los que la polución es muy alta, ha logrado reducir el esmog (la niebla tóxica) hasta un nivel moderado en la zona estudiada, según los resultados preliminares.

La torre de Xian empezó a construirse en 2015 y se completó el año pasado en una zona de desarrollo en el distrito de Chang’an. El objetivo del proyecto es encontrar un método eficaz y de bajo coste para eliminar artificialmente los contaminantes de la atmósfera.

El funcionamiento consiste en que la torre absorbe el aire contaminado y lo introduce en los invernaderos, donde se calienta mediante energía solar. El aire caliente entonces sube a la parte superior del purificador y por el camino pasa a través de múltiples filtros que lo limpian.

Investigadores del Instituto de Medio Ambiente de la Academia China de Ciencias están llevando a cabo mediciones para comprobar la efectividad del mecanismo, que está en funcionamiento desde el año pasado. Por ello, en la zona circundante se han instalado una docena de estaciones para medir la contaminación del aire, que han registrado una reducción media del 15 % en el volumen de partículas PM 2,5 (las más dañinas para la salud) durante los peores días.

Fuente: lavanguardia.com

Peppa Pig y Winnie de Pooh, los nuevos enemigos de China

En China, después de que durante los últimos años las autoridades hayan reprimido con dureza a colectivos como el de los abogados de derechos humanos, las feministas o a los defensores de los trabajadores, parece ser que personajes animados como Peppa Pig o Winnie de Pooh podrían tener ahora también sus días contados.

Según confirmaron varias fuentes al diario hongkonés ‘South China Morning Post’, los oficiales del Partido Comunista chino (PCCh) se están preparando para reducir drásticamente el número de libros infantiles extranjeros que podrán ser publicados en el país, un intento por reducir la influencia de las ideas foráneas y lograr un mayor control ideológico sobre la población.

Para ello, el diario afirma que la administración estatal ha impuesto un sistema de cuotas que limita la cantidad de cuentos ilustrados occidentales que podrán ser impresos a partir de ahora en la China continental. Además, según un trabajador de una editorial estatal cuya identidad no revelan, las autoridades habrían solicitado a las casas editoras que impulsen la publicación de obras de autores nacionales.

“(El Gobierno) ha dicho que ha habido un exceso intolerable de entrada de ideología proveniente de libros de cuentos extranjeros”, señaló este editor anónimo al SCMP “Por eso, se ha decidido deliberadamente restringir los libros importados y proteger las obras escritas por autores chinos”, añadió.

Mientras que una segunda fuente, empleado de una editorial privada, dijo que su empresa no podrá sacar este año ningún libro ilustrado extranjero para niños, otra más apunta a que los cuentos procedente de Corea del Sur y Japón tienen “pocas posibilidades” de ser publicados en China, y que el suministro de libros de otros países será “muy limitado”.

Sin embargo, pese al control que las autoridades ejercen sobre la sociedad y las empresas, ya hay quien ha expresado en público sus dudas acerca de si Pekín podrá tener éxito en la implementación de esta medida. “No me puedo imaginar que esta restricción sea posible, ya que su puesta en práctica es muy difícil y no aporta ningún beneficio ni a la gente ni al país”, declaró al respecto otro editor consultado por el diario ‘Financial Times’.

Con cerca de 220 millones de jóvenes menores de 14 años y una creciente clase media, China se ha convertido con los años en un mercado muy atractivo para el sector de los libros de cuentos para niños. Sus páginas gozan de una gran popularidad entre los pequeños y, tan sólo en 2016, en el gigante asiático se publicaron más de 40.000 títulos diferentes, superando al segmento de los libros de ciencias sociales y convirtiéndose en el más lucrativo de todos según un informe de la consultora OpenBook. Además, se espera que el negocio siga creciendo a corto plazo dado el fin de la política del hijo único y la alta disposición de los padres chinos a invertir dinero en la educación de sus vástagos.

En busca del ‘sueño chino’

Durante años, China ha luchado por evitar la intrusión de las influencias culturales extranjeras en su territorio, unos esfuerzos que se han intensificado desde que el actual presidente, Xi Jinping, se convirtió en el hombre fuerte del país en 2012 promoviendo lo que dio en llamar “el sueño chino”.

En su particular cruzada, Xi declaró hace unos meses que las universidades del país deben convertirse en bastiones del Partido Comunista, para lo que instó a reducir al mínimo el uso de manuales extranjeros, mientras que el ministro de Educación, Yuan Guiren, advirtió de que “las fuerzas enemigas” están intentando infiltrarse en las mentes y los corazones de los campus de la nación.

La noticia de la restricción a los libros infantiles se ha dado a conocer después de que este viernes, el gigante del comercio electrónico Alibaba anunciara que va a prohibir la venta de cualquier publicación extranjera en Taobao, uno de los portales de compras ‘online’ más populares de China, con el fin de “crear un entorno de compras por internet más seguro que aumente la confianza y satisfacción del consumidor”.

Para muchas tiendas ‘online’ como Fangzhou Culture, que desde el mayo pasado vendía en Taobao libros religiosos para niños, esta medida no les dejará otra salida que la de cerrar su negocio. Otros criticaban en las redes sociales este anuncio, que consideran toda una afrenta para las libertades personales de los chinos.

Evidencias geológicas confirmarían la leyenda de la gran inundación en China

Michael Greshko

Hace unos 4,000 años, un desprendimiento de tierra hizo caer peñascos y sedimentos en un valle del río Amarillo. Aquella gran destrucción creó una enorme presa de tierra de unos 200 metros de altura que obstruyó el río durante meses.

Cuando la presa finalmente se rompió y el río Amarillo volvió a fluir, una inundación masiva arrasó los campos, y tal vez cambió el curso de la historia china.

Esto es lo que sugieren los sedimentos y los restos arqueológicos descritos en un nuevo y provocador estudio publicado en Science. Y de estar en lo cierto, las evidencias geológicas confirman una de las leyendas más importantes del país: la gran inundación que preparó el terreno para los Xia, la semi-mítica primera dinastía de China.

“Es tan importante como la historia de la inundación de Noé en el mundo occidental”, afirma Qinglong Wu, de la Universidad de Pekín, China.

Según la leyenda, la antigua China tuvo un extenso paisaje anegado que demoró décadas en volverse habitable, sobre todo gracias a los esfuerzos de un héroe llamado Yu. Debido a su labor, Yu fue recompensado con poder político y terminó por fundar la dinastía Xia.

No obstante, persiste un intenso debate sobre si realmente existió dicha dinastía. La evidencia principal proviene de historias escritas siglos después de su reinado, mas no se han recuperado escritos arqueológicos vinculados concretamente con los Xia.

Si la inundación recién descubierta es realmente la misma que la gran inundación legendaria, ofrece evidencias prometedoras del relato. Para empezar, data de 1920 a.C., periodo que coincide con un momento crítico en la historia china: el inicio de la Edad de Bronce y el comienzo de la cultura de Erlitou, que algunos arqueólogos asocian con la dinastía Xia.

“Si la gran inundación ocurrió en realidad, entonces también es probable que la dinastía Xia también existiera. Las dos están directamente relacionadas”, afirma David Cohen, coautor del estudio de la Universidad Nacional de Taiwán.

Un caudal de evidencias

El hallazgo pone fin a un viaje de nueve años para Wu quien, en 2007, notó la primera evidencia de lainundación después de examinar el Cañón del Jishi, un valle en la parte alta del río Amarillo.

El trabajo de campo y fotos de Google Earth revelaron depósitos amarillentos en el cañón, los cuales parecían residuos lacustres, y eso significaba que el río estuvo bloqueado en alguna época.

Luego, Wu examinó el sitio arqueológico de Lajia, una serie de cavernas a unos 25 kilómetros río abajo, el cual fue destruido por un terremoto. El fechado con radiocarbono de los huesos humanos encontrados allí sugiere que la destrucción ocurrió hace unos 3,900 años.

El sitio de Lajia estaba cubierto por una arena muy distintiva de color negro que en nada se parecía a los sedimentos cercanos; y Wu determinó que los sedimentos debieron ser arrastrados hasta Lajia menos de un año después del terremoto. Además, el análisis reveló que los sedimentos provenían de río arriba, más o menos de las inmediaciones del Cañón del Jishi.

El Cañón del Jishi, río arriba de la antigua presa creada por el desprendimiento de tierra. Foto: Wu Qinglong.

Poco después, Wu encontró la prueba definitiva: restos de una presa de tierra que habían caído en el interior del Cañón del Jishi debido a un desprendimiento. Publicó su descubrimiento en 2009, pero solo después de darse cuenta de que la presa natural había sido mucho más grande. Tras reexaminar el área, halló restos adicionales de la presa, los cuales sugerían que fue un coloso de unos 800 metros de ancho, 1.3 kilómetros de largo, y 200 metros de alto.

“Era tan grande como las presas Hoover o Three Gorges –dice Darryl Granger, geólogo de la Universidad Purdue, Estados Unidos y uno de los coautores del estudio-. Imagina el colapso de una presa de ese tamaño”.

Según los cálculos revisados del equipo, cuando la presa cedió, soltó en pocas horas el equivalente a nueve meses de agua acumulada. Y en el punto más intenso de la inundación, corrió por el río el volumen de agua de 160 piscinas olímpicas por segundo.

En Lajia, las aguas de inundación alcanzaron alturas de hasta 40 metros por arriba de las márgenes normales del río. Más aún, el diluvio tal vez cambió el curso del río Amarillo en las tierras bajas que yacían a cientos de kilómetros, provocando las condiciones de anegación que persistirían durante años.

Dada la magnitud sin precedentes de la inundación y sus impactos río abajo, Wu sostiene que este acontecimiento es el diluvio que describe la leyenda.

“Los Xia, la gran inundación, y su control han sido tomados como una verdad durante más de 2,500 años en China –dice Wu-. Ahora, hemos aportado la evidencia científica de la inundación, [lo cual] significa que los otros textos sobre la dinastía Xia debieran ser confiables”.

Persiste el debate

Con todo lo influyente que sin duda fue la inundación en la China antigua, la nueva evidencia no pondrá fin al debate sobre la existencia de la dinastía Xia.

“Es muy importante reconocer que estas evidencias son útiles para entender el curso de la nación china –dice Sarah Allan de Dartmouth College, experta en la China antigua quien no participó en el estudio. No obstante-, suponen que si es revisada y modificada, [la historia de la gran inundación] tendrá un núcleo histórico, y no creo que tal sea el caso, necesariamente”.

Más esqueletos del sitio de Lajia. El terremoto que mató a los residentes de Lajia pudo haber causado el desprendimiento que creó la presa.Foto: Cai Linha

Allan y otros eruditos insisten en que la gran inundación debe interpretarse como un mito de creación que dinastías posteriores utilizaron para legitimar sus reinados. En un influyente libro donde explica su teoría, Allan escribe que la dinastía Shang se mitifica en reyes-sol que combaten a los Xia, mientras que la dinastía Zhou utilizó las historias como precedente histórico para justificar la conquista de los Shang.

Si bien celebra que los investigadores hayan identificado la inundación, Allan insiste en que la historicidad de los Xia no se resolverá hasta que emerjan ejemplos de escritos chinos de la era Xia, un problema que no se resuelve con la nueva evidencia de la inundación.

“Argumentan que es historia convertida en mito –dice-. Yo digo que es mito convertido en historia”.

Fuente: National Geographic en Español