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Científicos confirman que mirar el mar produce cambios en el cerebro que nos hacen más felices

“Necesito unas vacaciones, ir a la playa y relajarme”. No es extraño escuchar este deseo de alguien cansado de su trabajo o de sus obligaciones hogareñas. Puede que incluso hayas sido tú quien lo haya dicho, y tendrías razón al hacerlo, ya que se ha estado estudiando el efecto que tiene el océano en el ser humano y lo que se encontró puede parecerte sorprendente: el mar no solo es capaz de tranquilizarnos, sino que también cambia la química de nuestro cuerpo.

El mar ha sido un remedio para decenas de generaciones

Los seres humanos han podido percibir los efectos saludables que el mar ha tenido sobre ellos desde hace décadas. Ya en el siglo XVIII, doctores como William Buchan solían recetarles a sus pacientes un viaje al mar para seguir una terapia de baños. Incluso se erigieron hospitales completamente destinados a realizar esas prácticas, y hoy podemos decir que iban por muy buen camino, pues se ha descubierto que el efecto que el mar tiene en los seres humanos es transformador.

Nos ayuda a oxigenar nuestro cuerpo y a descansar la mente

Uno de los efectos fue descubierto por un equipo de científicos que se dispuso a estudiar la relación entre el contacto con la playa y la salud en un proyecto llamado BlueHealth (“Salud azul”). Los científicos descubrieron que los sonidos del mar estimulan un área del cerebro llamada corteza prefrontal, la zona responsable de nuestras emociones y de la reflexión personal, y se dieron cuenta de que el mar amplía en nuestros cerebros la capacidad de autoconocernos y de sentir bienestar emocional.

Los sonidos del mar disminuyen el estrés y nos transportan al vientre materno

Especialistas afirman que el ruido que emite el mar reduce nuestros niveles de cortisol, la hormona del estrés, y nos transmite calma. Incluso han llegado a sugerir que nos recuerda al sonido de los latidos del corazón de nuestras madres cuando estábamos en el vientre materno, lo cual tendría un impacto emocional relacionado con la protección y seguridad.

Su superficie nos hace sentir seguros

“Cuando miramos hacia el mar, o a lo largo de la costa, percibimos un entorno predecible y estable”, dijo el neurocientífico Michael Merzenich. Él explicó que nos sentimos seguros cuando estamos en lugares libres de amenazas como animales salvajes en la selva o delincuentes en una gran ciudad, y la superficie del mar que se pierde en el horizonte de manera plana y constante le transmite a nuestro cerebro esa sensación de estabilidad y seguridad.

Si vas al mar en un día soleado, también recibirás un impulso químico de felicidad

Un estudio descubrió que cuando estamos recostados en la playa tomando Sol, el calor de este influye en nuestro sistema endocrino, el responsable de liberar endorfinas (el mismo químico que te hace sentir alegre cada vez que disfrutas de un chocolate). Aunque siempre debes tener cuidado: no olvides aplicarte protector solar y mantenerte hidratado.

Fuente: genial.guru

¿Por qué tus pensamientos no te dejan dormir?

Típico. Después de un duro día de actividad, te metes en la cama, cierras los ojos y… No viene el sueño.

Esa misma noche, tu cerebro ha decidido volverse troll. Y te recuerda esa noticia tan incómoda de tu amigo, el “tenemos que hablar” de tu pareja, la exposición que tienes pasado mañana y que aún no has empezado…

Vamos. Todo lo que ha permanecido callado durante el día, parece que nos grita al oído por la noche.

Te ha pasado eso alguna vez, y lo sabes. Has sufrido lo que los expertos llaman: insomnio por pensamiento.

El cerebro te trollea de muchas maneras. Y esta es una. Pero, ¿por qué pasa esto?

Nuestro cerebro produce impulsos eléctricos, que a la vez, producen una serie de ritmos que conocemos mejor como ondas cerebrales. A través de la lectura de estas ondas, podemos inferir el estado de conciencia de una persona.

Existen cuatro tipos de ondas cerebrales:

  • Las ondas beta (14 a 30-35 Hz), que se producen cuando el cerebro está despierto, o haciendo alguna tarea mental intensa.
  • Las ondas alfa (8 a 14 Hz). Más lentas y que surgen cuando el organismo ha dejado de hacer una tarea intensa y está relajada o descansando.
  • Las ondas theta (4 a 8 Hz). Que se alcanzan en un estado de calma O en esos estados en los que parece que nos hemos ido a la luna. 
  • Ondas delta (1,5 a 4 Hz). Las que sólo alcanzamos cuando estamos en nuestros sueños más profundos.

Cuando vamos a dormir, antes de pasar a las fases del sueño, debemos relajarnos primero. Es decir. Debemos de pasar de un estado beta, a un estado alfa.

Y cuando vamos entrando en ese estado alfa, nuestros pensamientos que tenemos de forma normal durante un estado de conciencia activo durante el día, se van diluyendo. Solo quedan unos pocos hilos activos en nuestro cerebro. Concretamente, los que percibimos como más relevantes, o más preocupantes.

De esta manera, de la misma forma que nos pueden venir imágenes agradables o motivantes para seguir relajados, nos pueden llegar los recuerdos de esas cosas que durante el día nos han dado la lata. Y puede ser posible porque ahora tenemos toda la atención completamente libre para esos pensamientos.

Y es ahí donde nuestro cerebro, sin maldad ninguna, sino con toda la inocencia del mundo, nos trae a la mente todos esos pequeños problemas y fastidios cotidianos que durante el día no tenían importancia. Y que ahora parece que tienen cada vez más.

Durante el día, estos pensamientos no son prioritarios. Tenemos otras cosas que hacer, y conscientemente los desplazamos o los racionalizamos de alguna manera. Pero en este estado, hasta la más mínima rumiación puede activar nuestro sistema de alarma y provocar ansiedad.

Y esta es la pescadilla que se muerde la cola. Un pensamiento incómodo nos provoca ansiedad, por lo que nos centramos más en él, por lo que provoca más ansiedad, y un pensamiento que nos repetimos constantemente nuestro cerebro lo interpreta como un problema real, así que seguirá dándole vueltas, y provocando más ansiedad. Haciendo imposible el sueño… hasta que nosotros le encontremos remedio.

Por eso, ¿que no puedes dormir? Pues no intentes dormir. Porque la clave no está en otro sitio.

Y desde aquí pasamos a la clave: ¿Qué sí hacer?
  • Mantente despierto. La técnica de intentar mantenerte despierto la aconsejan muchos profesionales. Consiste en querer mantenerte despierto toda la noche. Por supuesto, estando en la cama. Es una suerte de psicología inversa que funcionará igual que la lógica que intentar dormir.
  • Deja de pensar. Para técnicas más específicas, ya sabes cuál es el problema. Son tus pensamientos. Así que el truco es dejar de pensar. Sí. Sé que suena incluso peor que lo anterior. Porque es exactamente lo que queréis hacer. Pero eso hace que penséis más en lo que os incomoda. Es peor que los elefantes azules. Pero, para pensamientos concretos, siempre puedes distraer tu mente si sabes cómo hacerlo.
  • Imagina otras situaciones. Mientras intentamos alejar esos pensamientos incómodos. También podemos atraer otros más agradablesImagina situaciones muy relajantes. Como un paseo por la playa. Un baño caliente. Una sesión de masaje…
  • Fantasea: Juega con la imaginación y trae a tu mente narrativas fantásticas. La fantasía mantiene ocupada tu atención, alejándola de la ansiedad.
  • Ocupa tu mente con listas sin sentido. Para los más clásicos, recita mentalmente listas sin sentido. O lo que es lo mismo: contar ovejas. O igualmente, sirve recitar las letras de tus canciones favoritas. Lo que sea. Pero que sean pensamientos mecanizados. Siguen la misma lógica que el consejo anterior.
  • Controla la respiración. Por supuesto, acompaña a tus nuevos pensamientos con la respiración. Con concentrarte en respirar hondo y tranquilo, ayudará a tu cuerpo a relajarse y empezar a entrar en ese ansiado estado alfa.
  • Relajarnos antes de dormir. Y por supuesto, ya para rematar, si antes de irnos a la camapracticamos alguna tarea relajante, pues mejor. Estaremos más predispuestos a alcanzar antes esa ondas alfa.
  • Prueba con el deporte. También podrías probar con cansar tu cuerpo. Si haces deporte algunas horas antes de dormir, tu cuerpo sin duda pedirá descansar. Eso sí, si intentas dormir inmediatamente después de hacer deporte, puedes que tengas el efecto contrario.

En resumen, el secreto está en volver a alcanzar ese estado alfa previo a un buen sueño. Y para ello, debemos acallar los pensamientos angustiosos y atraer otros más agradables. A parte de seguir condicionando el cuerpo para que se relaje.

Fuente: muhimu.es

¿Conoces los impresionantes cambios cerebrales que produce la lectura?

Hay distintas experiencias que pueden generar cambios cerebrales positivos. Una de ellas es la lectura y provoca modificaciones fascinantes. Hay que decir que no todos los libros son capaces de causar un gran impacto mental. Según diversas investigaciones, leer historias sobre personajes, reales o ficticios, es quizás una de las actividades que más transformaciones logra generar.

Actualmente muchos se preguntan para qué sirve la literatura. De hecho, hay quien pone en duda su valor, pues consideran que es igual a ver una película, pero con una dosis extra de dificultad. Un libro y las letras que contiene deben competir con los efectos especiales que se consiguen en el cine o la televisión. No todos logran llegar a ese punto en donde eres parte del libro que estás leyendo, entonces, prefieren verlo todo en una pantalla.

“El arte de leer es, en gran parte, el arte de volver a encontrar la vida en los libros, y de comprenderla mejor gracias a ellos”.

-André Maurois-

Sin embargo, es claro que la lectura es una experiencia muy diferente a la de ver una película. Primero, exige de ti mayor concentración, abstracción e imaginación. Segundo, los cambios cerebrales que te provoca son mucho más intensos y duraderos. Veamos lo que dicen algunos expertos al respecto.

Los cambios cerebrales en la percepción

Tu percepción del mundo se modifica cuando estás leyendo. Según lo ha indicado Keith Oatley, profesor de Psicología Cognitiva de la Universidad de Toronto (Canadá), leer una escena bien descrita equivale a verla.

Lo que tu mente hace es traer de la memoria los objetos que son similares a los que la escena describe. Esto es como crear una especie de fotografía mental. Por lo tanto, se ponen en marcha muchos procesos a la vez, que involucran a la memoria, a la percepción y a la creatividad.

Al final de una lectura que contenga varias escenas bien descritas nos da la posibilidad de crear un álbum de escenas propio e intransferible. Es tu mente la que acomoda todos los elementos, haciendo una asociación entre lo que lees y lo que sabes. Esto produce cambios cerebrales en términos de percepción e inteligencia.

Leer es también vivir

El investigador Raymond Mar, doctor en psicología de la Universidad de York, va más allá. Según los estudios que ha hecho al respecto, todo parece indicar que el cerebro no distingue bien aquello que lee de aquello que vive. Algo similar ocurre al ver una película, pero en el caso de la lectura la experiencia es más íntima y profunda, por lo cual genera cambios cerebrales más importantes.

Nuestros cerebros se comportan de una manera muy similar cuando imaginamos una historia y cuando la vivimos en realidad. El doctor Mar ha dicho que cuando se lee acerca de una acción que está realizando un personaje, en nuestro cerebro se activan las mismas zonas que necesitaría ese personaje para llevar a cabo la acción. En otras palabras, vivimos la lectura como si fuésemos el personaje mismo.

Son tan relevantes los cambios cerebrales que se producen que se han logrado localizar e identificar mediante pruebas de neuroimagen. Por ejemplo, cuando el personaje va caminando, en el cerebro se activan las zonas motoras relacionadas con el andar. Literalmente vivimos lo que leemos y todo gracias a un tipo particular de neuronas, las neuronas espejos. Sí, esas mismas por las que , por ejemplo, imitamos un bostezo cuando vemos a alguien que bosteza o las mismas que hacen que un bebé sonría cuando nosotros sonreímos.

La lectura y la empatía

Los investigadores han hecho un gran énfasis en los cambios cerebrales que induce la lectura en relación con la empatía. En primer lugar, pudieron detectar que las zonas del cerebro que se emplean para leer y comprender las acciones de determinados personajes son las mismas que utilizamos para comprender a otras personas. Al fin y al cabo lo que subyace en el fondo de ambas experiencias es un proceso de comunicación.

Así que, por un lado, vivimos lo que el personaje hace como si nosotros mismos lo estuviéramos haciendo; por otro lado, al hacer ese ejercicio también estamos incrementando nuestra capacidad de comprender a los demás, de asociar situaciones y emociones. Conclusión: leer es una forma de practicar y enriquecer nuestra empatía. De una u otra forma, alteramos nuestro punto de vista cuando hacemos una lectura que implique la narración de una historia.

El doctor Mars da un ejemplo concreto de ello. Se remite al caso de un personaje que está discapacitado. Si sus experiencias son narradas detalladamente, aunque nosotros no tengamos ninguna limitación, hay un punto en donde logramos comprender lo que siente esa persona. En otras palabras, aprendemos a ponernos en el lugar de los demás.

Estos son tan solo algunos de los aportes que hace la lectura. Se cuentan por decenas los cambios cerebrales que se producen al tomar un libro entre las manos y dejarse capturar por él. Una buena lectura nos transforma en sentido positivo. Nos permite crecer, unirnos más profundamente al resto de la humanidad y volvernos más inteligentes.

Fuente: ortografiacultura.blogspot.com

Descubren un método infalible para potenciar el cerebro

Un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EE. UU.) ha descubierto que un método de entrenamiento cerebral que se utiliza con frecuencia en estudios científicos puede ayudar a mejorar nuestra memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es la que usamos en el día a día, especialmente en la escuela o en el contexto laboral, y se refiere a nuestra capacidad para obtener información nueva y adaptar nuestras respuestas en consecuencia, durante breves períodos de tiempo. Es clave en el proceso de aprendizaje, de ahí que no resulte sorprendente, que los científicos hayan estado investigando si existen “recetas para el éxito” cuando se trata de mejorar la memoria de trabajo.

Hasta el momento, los estudios científicos no han identificado de manera concluyente un método efectivo de entrenamiento del cerebro para aumentar las habilidades cognitivas. Sin embargo, los científicos de la Universidad de Johns Hopkins han empleado un enfoque nuevo para probar la efectividad de los diferentes métodos de entrenamiento cerebral. Y han descubierto, por primera vez, que un ejercicio concreto puede mejorar significativamente la memoria de trabajo.

“Las personas afirman que el entrenamiento cognitivo unas veces funciona y otras no. Mostramos que importa qué tipo de entrenamiento estás haciendo. Esta tarea parece mostrar los resultados más consistentes y el mayor impacto en el rendimiento y debería ser en la que nos deberíamos centrar en si estamos interesados en mejorar la cognición a través del entrenamiento”, explica Kara J. Blacker, líder del trabajo.

Entrenamiento cerebral a través de tareas de memoria

Los expertos plantearon la hipótesis de que los estudios previos tal vez no se hayan centrado en las tareas de entrenamiento cerebral más eficaces cuando intentan abordar la pregunta: “¿Podemos mejorar algunas de nuestras capacidades cognitivas?”. Por ello, compararon dos tipos principales de actividad de entrenamiento cognitivo y midieron la actividad cerebral de los participantes antes y después de haber participado en estos ejercicios, utilizando electroencefalogramas (EEG).

El equipo reclutó a 136 adultos jóvenes (44 de ellos hombres), que fueron divididos en tres grupos. Todos ellos fueron sometidos a las mismas pruebas en la línea de base, con el fin de determinar las capacidades de la memoria de trabajo, la atención y los niveles de inteligencia.

En este estudio se abordaron dos tipos de ejercicios de entrenamiento cerebral: “dual n-back” y “span complex”. Dual N-Back: unir 2 tareas simultaneas y conseguir que el cerebro pueda recordar las dos; podemos reducir las tareas y usar solo una, o aumentarlas y trabajar con 3; esto es, implica recibir información visoespacial y auditiva simultáneamente. En Span-Complex, “la tarea del participante era recordar el orden y las ubicaciones de cuadrados rojos presentados en una cuadrícula de 4 x 4”. Este ejercicio no requiere actualizar constantemente la información recibida como en el anterior ejercicio.
Divididos en tres grupos, los participantes tuvieron que hacer la tarea Dual N-Back, la de expansión compleja o una tarea de control durante un mes, repartidas en 5 días por semana durante 30 minutos por sesión.

Curiosidades sobre el cerebro humano

Tras las exploraciones finales de electroencefalografía, los científicos descubrieron que la memoria de trabajo de los participantes que habían participado en la prueba de Dual N-back habían mejorado en un 30% su memoria de trabajo, lo que es casi el doble que la mejora mostrada en los participantes a los que se les había asignado el segundo tipo de entrenamiento cerebral.

Los mismos participantes también mostraron cambios en la actividad de la corteza prefrontal, una región del cerebro altamente implicada en la atención y la memoria.

“Los hallazgos sugieren que esta tarea en particular [dual n-back] está cambiando algo en el cerebro. Hay algo sobre la secuencia y la actualización que realmente interviene en las cosas que solo la corteza prefrontal puede hacer, la resolución de problemas del mundo real”, explica Susan Courtney, coautora del estudio.

A los expertos les gustaría adaptar este ejercicio para poder orientarlo al consumidor o incluso poder distribuirlo de forma comercial en un contexto clínico.

“La mayor lección aquí fue que sí, el entrenamiento intensivo fortalece la cognición y el cerebro, pero aún no entendemos por qué y cómo. No podemos simplemente saltar a un videojuego y esperar que eso vaya a curar todos nuestros problemas cognitivos. Necesitamos intervenciones más específicas “, comenta Courtney.

Fuente: muyinteresante.es

Las manualidades ayudan a mejorar el cerebro

La naturaleza rítmica y repetitiva de tejer es calmante, reconfortante y contemplativa. No es difícil imaginar que tejer es como una práctica de atención plena, o tal vez una forma de meditación. Por ello las manualidades tienen un efecto positivo para mejorar la salud del cerebro.

Investigaciones en la neurociencia, muestran que las manualidades como tejer y otras formas de artesanía textil como la costura, el tejido y crochet, tienen mucho en común con la atención plena y la meditación – se reporta que todas tienen un impacto positivo en la salud mental y el bienestar.

Las manualidad y el estado de ánimo repercuten sobre el cerebro

En una encuesta en línea de más de 3.545 tejedores, por Betsan Corkhill, un terapeuta del tejido con sede en Reino Unido que ha realizado una investigación sobre los efectos terapéuticos del tejido, más de la mitad de los encuestados informó que tejer les hacía sentir “muy feliz”. Y muchos dijeron que tejían por los efectos de relajación, y alivio del estrés y la creatividad.

El estudio encontró una relación significativa entre la frecuencia del tejido y el estado de ánimo y los sentimientos percibidos de los encuestados. Tejedores frecuentes (los que tejen más de 3 veces a la semana) eran más tranquilos, más felices, menos tristes, menos ansiosos, y con más confianza.

El estudio de Corkhill concluyó, “Tejer tiene beneficios psicológicos y sociales, que pueden contribuir al bienestar y calidad de vida”.

Curiosamente, el estudio también encontró que las personas tejiendo en grupo, eran incluso más felices que los tejedores en solitario.

Cómo las manualidades ayudan a mejorar el cerebro

  1. Desafío mental y resolución de problemas
  2. Conexión Social
  3. Plenitud
  4. Desarrollo de la coordinación mano-ojo, percepción espacial y destreza motora fina
  5. Aprender y enseñar
  6. Centrar la atención y los pensamientos en una tarea
  7. Fomento de la creatividad activa
  8. Da un sentido de orgullo y logro
  9. Enseña paciencia y perseverancia
  10. Facilita la formación de la memoria y la recuperación

De acuerdo con su artículo, “Las habilidades y sentimientos experimentados mientras se realizan manualidades como tejer y bordar, también se pueden utilizar para facilitar el aprendizaje de las técnicas, como la meditación, la relajación y el ritmo que se enseña comúnmente en los cursos de manejo del dolor, o en el tratamiento de la depresión.”

Las manualidades como el tejido calman la mente

“El tejido como herramienta para alcanzar un estado meditativo de la mente podría permitir a una población mucho más amplia  experimentar los beneficios de la meditación, ya que no implica tener que entender, aceptar o participar en un período de aprendizaje prolongado de la práctica. Sucede como un efecto secundario natural de tejido”.

El bruxismo beneficia al cerebro

Otros han comparado las manualidades (el “crafiting”) con entrar en un estado presente, de “flujo”, lo que el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi describe como “un estado de concentración o absorción completa con la actividad en cuestión y la situación. Es un estado en el que la gente está tan involucrada en una actividad que nada más parece importar “.

Y, según Corkhill, incluso Albert Einstein tenía fama de haber tejido entre sus múltiples proyectos para “calmar su mente y aclarar su pensamiento.”

Los neurocientíficos están empezando a comprender la forma en la atención, la meditación y de experimentar el impacto de “flujo” del cerebro. Las investigaciones demuestran, que estas prácticas mejoran la depresión, la ansiedad, el estilo de enfrentar la adversidad, mejorar la calidad de vida, y de manera significativa a reducir el estrés. Todos vitales para mantener la salud del cerebro y el bienestar.

Investigación y redacción: Vida Lúcida

Los ambientes violentos causan daños cerebrales en niños

Las experiencias de los primeros años de vida de un pequeño son la base del crecimiento del cerebro. Los primeros tres años de vida son fundamentales para establecer los cimientos sobre los que se construyen la salud, la capacidad de aprendizaje y el bienestar.  Y es durante esta etapa cuando, a un ritmo superior que en ningún otro, se producen la mayor cantidad de conexiones neuronales y se forma la arquitectura física del cerebro.

Los científicos han confirmado, gracias a varios estudios, que las experiencias durante la primera infancia tienen un papel esencial en la arquitectura cerebral. Y demostraron que el estar expuesto a situaciones de violencia o de adversidad durante los primeros años de vida puede ocasionar cambios físicos en la estructura de las conexiones neuronales.

Esto se debe a que las neuronas o células nerviosas permiten que los niños respondan a los estímulos que les rodean, y constituyen los bloques con los cuales se construye su cerebro. Por lo que, un niño expuesto a condiciones de adversidad, problemas, violencia y ambientes tóxicos, durante la primera infancia, desarrolla menos conexiones neuronales y revertir estos resultados más adelante es complicado y costoso.

Fuente: padresehijos.com.mx

Es más probable recordar lo nuevo cuando conecta con las emociones

Consultor educativo internacional y autor de más de una docena de libros como ‘Neurociencia educativa’ o ‘Cómo aprende el cerebro’, David A. Sousa reflexiona en esta entrevista sobre el papel que juega el cerebro en la educación. Según su opinión, la neurociencia educativa ayuda a entender diversas maneras de abordar el aprendizaje de los estudiantes.

¿Por qué es tan importante conocer el funcionamiento y la estructura del cerebro?

Los maestros intentan cambiar el cerebro humano todos los días. No se trata de pedirles que se conviertan en neurocientíficos pero, cuanto más sepan sobre cómo aprende el cerebro, más éxito tendrán en la enseñanza.

¿Se tiene en cuenta hoy en día en los centros educativos?

Sí, pero muy poco. Los educadores están empezando ahora a conocer los estudios sobre cómo aprende el cerebro. Esta información debería formar parte de la base de conocimiento de todos los maestros. Por ello, estamos trabajando duro para actualizar las aulas, sobre todo, para conseguir que los profesores de las universidades educativas incluyan la neurociencia en sus cursos.

Cuanto más sepan los docentes sobre cómo aprende el cerebro, más éxito tendrán en la enseñanza.

¿Dónde y por qué se produce el aprendizaje en el cerebro?

Son muchas las partes del cerebro que se activan durante el proceso de aprendizaje. La parte frontal (lóbulo frontal) es la responsable de la atención, la memoria activa, la resolución de problemas y la toma de decisiones. El centro profundo del cerebro (sistema límbico) procesa las emociones y decide qué aprendizaje se codificará en la memoria a largo plazo. La información sensorial se procesa a través de otras áreas.

¿Qué aporta la neuroeducación al proceso de enseñanza-aprendizaje?

A medida que los investigadores hacen nuevos descubrimientos sobre cómo el cerebro aprende, los educadores pueden decidir si cualquiera de esos descubrimientos se traducen en estrategias de enseñanza más eficaces.

¿Propiciaría una educación individualizada que respetara los ritmos de cada alumno?

A medida que la población estudiantil se diversifica en cultura, idiomas y habilidades, los maestros necesitan diferenciar su instrucción para satisfacer las necesidades individuales de sus estudiantes. La neurociencia educativa les ayuda a entender diversas maneras de abordar el aprendizaje de los estudiantes.

La neurociencia educativa ayuda a los maestros a entender diversas maneras de abordar el aprendizaje de los estudiantes.

¿Qué cambios serían necesarios en el proceso de evaluación actual?

Deberíamos hacer evaluaciones formativas con frecuencia para comprobar la comprensión del estudiante y su progreso hacia el objetivo de aprendizaje. Así, los profesores podrían adaptar la enseñanza. Además, deberíamos centrarnos menos en una evaluación sumativa —esas pruebas ‘de alto riesgo’ al final de la unidad—, con la que poco se puede hacer para mejorar el aprendizaje de los alumnos una vez terminada la lección.

¿Y en otros aspectos (entorno físico, modo de trabajo…)?

En cuanto al ambiente físico, éste debería ser un lugar donde los estudiantes se sientan físicamente seguros y tengan suficiente espacio para poder moverse por el aula durante la lección. El movimiento es un factor importante para generar aprendizajes, así como para activar la memoria.

El movimiento es un factor importante para generar aprendizajes, así como para activar la memoria.

¿Qué papel desempeñan las emociones en el aprendizaje?

Las emociones juegan un papel muy importante en el aprendizaje. Las dos estructuras cerebrales responsables de crear recuerdos a largo plazo se encuentran en la parte emocional (límbica) del cerebro. Por eso recordamos las mejores y peores cosas que nos han pasado. Siempre que los maestros puedan conectar el objetivo de aprendizaje con las emociones, habrá una mayor probabilidad de que los estudiantes recuerden el nuevo aprendizaje.

¿Qué rol juega la tecnología en este contexto?

La influencia de la tecnología en el proceso de enseñanza-aprendizaje es complicada. La tecnología puede ser útil, por ejemplo, cuando permite a los estudiantes ver lo que están aprendiendo aplicado al mundo real, o ponerse en contacto con estudiantes de otras partes del mundo para obtener sus puntos de vista sobre los temas tratados en el aula. Sin embargo, la tecnología también puede alejarnos de un aprendizaje efectivo cuando se convierte en el foco de la lección, en lugar de asistir al logro del objetivo real de la lección.

Fuente:  Educación 3.0

 

El cerebro revela el truco de las noticias virales

Javier Salas

Al día se comparten más de 4.000 millones de mensajes en Facebook, 500 millones de tuits y 200.000 millones de correos electrónicos. En todo ese formidable flujo de información, algunos asuntos son ganadores universales: los temas y noticias virales, aquellos que se comparten masivamente. Un equipo de investigadores ha tratado de profundizar en el conocimiento sobre la viralidad de las noticias escrutando el cerebro de unos cuantos humanos. El resultado de su trabajo es que la viralidad no depende tanto del contenido de la noticia sino de nosotros mismos: de la imagen que queremos vender a los demás y de cómo va a ayudar a fortalecer nuestros vínculos con los demás.

Para entender el funcionamiento del cerebro ante las noticias virales, los investigadores de la Universidad de Pensilvania realizaron dos experimentos con 80 sujetos a los que mostraban noticias de The New York Times, uno de los diarios más relevantes y de mayor circulación en redes sociales. En concreto les enseñaron noticias de salud del diario neoyorquino, escogidas entre las que más se compartieron, según los registros del propio periódico. Les dejaban leer el titular y un resumen de la noticia y les preguntaban si querrían leerla entera o compartirla de forma pública o privada con sus amistades de Facebook.

Los investigadores observaron que durante el experimento se activaban las regiones el cerebro que corresponden con dos procesos mentales bien localizados. Por un lado, el pensamiento sobre uno mismo, que aquí se podría entender como la imagen que compartir esa noticia podría dar sobre el propio sujeto. “La evidencia sugiere que las cuestiones auto-relevantes están entre los temas de conversación más frecuentes, especialmente en los medios sociales, y que revelar información sobre el yo puede ser inherentemente gratificante”,explican los autores en su estudio, publicado en PNAS. “A través de este mecanismo neuronal, las expectativas de obtener resultados positivos sobre uno mismo al compartir [la noticia] aumentan el valor percibido del intercambio de información, lo que a su vez incrementa la probabilidad de compartirla”, añaden.

Por otro lado, en estos experimentos observaron que también se ponía en funcionamiento la región en la que el cerebro trabaja para entender en qué están pensando los otros. Según explican en el estudio, quien pretende compartir una noticia debe considerar qué hay en la mente de los demás, sus conocimientos, opiniones e intereses, para predecir las posibles reacciones de su audiencia. “Este tipo de cognición social implica pronósticos acerca de los estados mentales de otros, por ejemplo, predecir lo que los demás puedan pensar y sentir acerca de la información compartida y de quien la comparte”, aseguran. De este modo, al publicar algo en nuestro muro nos exponemos al juicio de los demás haciendo una apuesta y una profecía: esto les gustará y ayudará a mejorar nuestros lazos comunes y lo que piensan sobre nosotros.

Además, el resultado del experimento fue que las noticias que más activaron estas regiones cerebrales coincidían a su vez con las informaciones que consiguieron mayor impacto en redes sociales, compartidas miles de veces según los datos de The New York Times.

“La gente está interesada en leer o compartir contenidos que conectan con sus propias experiencias, o con su sentido de quiénes son o quiénes quieren ser”, asegura Emily Falk, responsable del trabajo y directora del laboratorio de neurociencia, en una nota de la Universidad de Pensilvania. Y añade: “Comparten cosas que pueden mejorar sus relaciones, hacer que parezcan inteligentes o empáticos o mostrarles bajo una luz positiva”.

En el caso de las noticias virales, funcionarían a la vez varios fenómenos que ya se conocían previamente, como que una de las cosas que más satisfacción causa es la de compartir información sobre nosotros mismos, tanto en redes sociales como en interacciones convencionales. También sabíamos que las personas más persuasivas, las que consiguen que cale mejor su mensaje, son aquellas que tienen más desarrollada esa facultad de ponerse en el lugar de los otros, de aventurar lo que hay en su mente.

Los autores del estudio reconocen que puede ser muy distinto lo que es personalmente relevante y útil para compartir entre diferentes sujetos, pero que “las sociedades humanas se caracterizan por un conjunto de valores comunes básicos y normas sociales que impulsan la conducta entre los individuos”. En consecuencia, concluyen, no es raro que haya muchas noticias que puedan ser percibidas por muchos como una información con mucho valor, tanto para la imagen personal como para el sentido de la pertenencia al grupo.

Fuente: elpais.com

¿Sabías que contar con los dedos te hace más inteligente?

 

Un estudio de la Universidad de Gallaudet (Washington, EE.UU.) acaba de descubrir que los niños que calculan con sus manos son más inteligentes y obtienen mejores calificaciones. Los resultados mostraron que al usar los dedos, para contar o para cualquier otra cosa, se activan dos partes del cerebro.

La investigación apunta a que contar de forma manual, distinguir el nombre de cada dedo o reconocerlos está asociado al talento matemático. Así que, en vez de utilizar una calculadora para resolver tus ejercicios matemáticos, es mucho mejor utilizar nuestros dedos.

Para confirmarlo, la profesora Ilaria Berteletti escaneó los cerebros de niños de entre 8 y 14 años mientras se enfrentaban a operaciones simples como restas y multiplicaciones de un solo dígito. Los escáneres de cerebro de los niños revelaron que el cerebro asocia dos regiones diferentes con los dedos. Por un lado, el área somato sensorial, que responde a estímulos como la presión, el daño o el calor, y la motora, que controla el movimiento.

Ambas se activaron durante las restas, se usasen o no los dedos, pero no durante las multiplicaciones. Y es que sólo al restar se utilizan los dedos ya que es un cálculo más sencillo donde la comprensión tiene mucho que ver.

Sin embargo, los científicos todavía no tienen tan claro es si el hecho de reconocer los dedos hace que los niños sean mejores en matemáticas o si es la propia matemática la que mejora el reconocimiento de las manos. Lo es completamente verdad es que los niños con mejor percepción de sus dedos suele ser mejor en el cálculo.

Fuente: aprendemas.com/planeta curioso