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Educar a los niños ‘desconectados’ de la tecnología sí es posible

Verónica Pérez Arango, docente en un colegio de secundaria y mamá de Ulises, de 8 años, ha visto esta escena muchas veces: en casas de hijos de amigos que pasan horas hipnotizados delante de una tableta o un teléfono, Uli –como llama cariñosamente a su hijo– tiende a escabullirse con su hermanita menor a alguna otra habitación y descubrir juguetes nuevos que quizá su dueño no toca hace siglos.

“La verdad es que me llama poderosamente la atención que niños y niñas de 6 o 10 años no se diviertan con otra cosa que no sean las redes y la tecnología”, dice Verónica. Esa es una de las razones por las cuales Ulises forma parte de una tendencia que crece: niños criados con acceso nulo o muy restringido a teléfonos celulares y, especialmente, redes sociales.

En un mundo hiperconectado, en el que las empresas de tecnología apuntan a públicos cada vez más jóvenes, muchos padres en Argentina y en el mundo eligen educar a sus hijos en ambientes ‘tech-free’.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de una niñez sin apps? ¿Es muy difícil sostener la apuesta por una infancia analógica? ¿Un chico desenchufado es un chico aislado, excluido? ¿Cuáles son las recomendaciones de los especialistas?

En el caso de Ulises, por ejemplo, él no tiene redes sociales ni celular: a veces le pide prestado el teléfono a su mamá para poner algo de música. “No tiene redes, pero la verdad es que tampoco las pidió”, explica Verónica, que regula también las horas de pantalla en su casa, incluyendo Netflix y YouTube. “Lo que sí me pregunta es por qué no puede ver todo el día Netflix, a lo cual le respondo que está genial ver pelis, pero que está bueno aburrirse porque cada vez que se aburren descubren un juego nuevo o inventan algo o salen al aire libre –dice Verónica–. A mí, como madre, me da más trabajo esto, pero amo tanto que juegue cuando conozco niños y niñas de esa edad que si no tienen tecnología adelante, no saben qué hacer”.

En el grado de Ulises, que va a una escuela pública, la mayoría de los papás están en la misma sintonía; y para Verónica eso es un factor clave: “Me parece que cuando el entorno de padres prioriza más el juego, el cuerpo, la conversación y el compartir, es más fácil que los niños no se sientan sapos de otro pozo –explica–. Si justo tu hijo o hija son los únicos que no usan tanta tecnología, es más difícil”.

Único de su curso sin celu

Ese es un poco el caso de Sebastián, de 11 años, hijo de Laura Castillo, actriz, que asegura a todo aquel que quiera escucharlo ser el único de su grado que no tiene celular ni redes.

Sebastián también estudia en una escuela pública (en las que, muchos papás aseguran, la iniciación de los niños en la vida digital es más tardía e irregular que en las privadas), pero los años que lo separan de Ulises pueden explicar la diferencia: es común que a los 11 o 12 años muchos niños tengan su primer celular o una cuenta de Instagram. Sin embargo, los papás de Sebastián se mantienen firmes: “Creemos que no lo necesita y no está aún preparado. No se mueve solo en la calle más allá de algún mandado o compra cercana a nuestra casa. Además privilegiamos el contacto real con sus amigos y compañeros”, explica Laura, y agrega: “Ya va a tener, cuando vaya a la secundaria y se mueva más solo, pero por ahora aunque se queje y lo discutamos mucho nos mantenemos firmes. No creemos que sea decisión de él”.

La historia de Sebastián es la que a los adultos nos aparece como más típica: sin embargo, no todos los niños que no tienen acceso a celulares o a redes lo viven como un problema. En parte, como comentaba Verónica, el entorno juega un papel importantísimo: una red social solo tiene gracia si tus amigos están en ella, pero también depende de la personalidad de cada niño. Muchos niños huyen de las redes sociales clásicas y eligen otro tipo de ‘apps’, más relacionadas con el juego y la creatividad que con la exposición de sus vidas personales.

A pesar de que sus padres no le prohíben el acceso a ninguna red (“sí leo todo lo que puedo y hablo mucho con ella, además de proponer mil cosas para que no esté todo el día en el teléfono”, dice Tomás Linch, editor y papá), Catalina, de 12, usa solamente WhatsApp y una red social llamada Amino, que no usa ninguno de sus compañeros de colegio: “Arranqué en sexto grado. Pero mis amigos solían usar mucho antes Instagram, que yo nunca usé”, cuenta. Amino es una ‘app’ que conecta comunidades de fans de distintos temas, desde animé hasta series de TV, videojuegos o superhéroes: Catalina dibuja y la usa para trabajar en proyectos colaborativos. “Es extraordinario lo que los niños generan solos”, se maravilla Tomás, que nunca había escuchado hablar de Amino antes. “No creo que alguien de mi edad se pierda de nada por no tener redes, celular o WhatsApp –dice Catalina–. A veces usamos WhatsApp para hacer la tarea, pero el que no tiene usa el WhatsApp del padre y se arregla”.

Algo parecido dice Lucas, de 11, hijo de Laura González, maquilladora y esteticista, que no tiene redes sociales, pero sí un celular muy básico y sin chip para jugar algún juego: “Yo diría que sin Skype, sin WhatsApp, sin Facebook, sin Instagram. ¡Estoy muy bien! No me interesa mucho hablar en redes sociales. A mí lo que me gustaría es tener un celu para jugar jueguitos, pero tranqui, no tengo ningún problema. Mis amigos siguen a famosos en Instagram, pero yo no, yo solo quiero un celu para jugar y que no se me quede varado como el que tengo ahora”, dice Lucas, sin rastros de mal humor. Eso no significa que su vida sea 100 % libre de tecnología: es un fanático de la PlayStation y juega en red con sus amigos del colegio.

Fuente: abcdelbebe.com

10 motivos para prohibir los smartphone a niños menores de 12 años

El acceso de los niños a las nuevas tecnologías parece no tener frenos. Antes, la preocupación se limitaba a que los niños se quedaban demasiadas horas frente a la televisión, mientras hoy hay un gran desasosiego de los padres acerca del contacto que tienen los niños, incluso los bebés, con los smartphone y tabletas.  Expertos en el tema alertan sobre el riesgo del uso de esos aparatos en bebés y niños. ¿Son los teléfonos móviles y las tablets las nuevas niñeras y cuidadores de los niños?

Cómo y cuánto los niños pueden usar los smartphone

Hace meses, la Asociación Japonesa de Pediatría empezó una campaña para restringir el uso prolongado de los móviles y tabletas, sugiriendo control y más juegos a los padres. Ahora son la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría las que revelan 10 razones por las que los niños menores de 12 no deben usar estos aparatos sin control. Ellos lo tienen claro, los bebés de 0 a 2 años no deben tener contacto alguno con la tecnología; los de 3 a 5 años, debe ser restringido a una hora/día; de 6 a 18 años la restricción debería ser a 2 horas/día.

Por qué limitar el acceso de los niños a los móviles o tabletas

1- Desarrollo cerebral de los niños
Un desarrollo cerebral causado por la exposición excesiva a las tecnologías, puede acelerar el crecimiento del cerebro de los bebés entre 0 y 2 años de edad, y asociarse con la función ejecutiva y déficit de atención, retrasos cognitivos, problemas de aprendizaje, aumento de la impulsividad y de la falta de autocontrol (rabietas).

2- Retraso en el desarrollo del niño
El excesivo uso de las tecnologías puede limitar el movimiento, y consecuentemente el rendimiento académico, la alfabetización, la atención y capacidades.

3- Obesidad infantil
El sedentarismo que implica el uso de las tecnologías es un problema que está aumentando entre los niños. Obesidad lleva a problemas de salud como la diabetes, vasculares y cardíacos.

4- Alteraciones del sueño infantil
Los estudios revelan que la mayoría de los padres no supervisan el uso de la tecnología a sus hijos, en sus habitaciones, con lo que se observa que los niños tienen más dificultades para conciliar el sueño. La falta de sueño afectará negativamente a su rendimiento académico.

5- Enfermedad mental
Algunos estudios comprueban que el uso excesivo de las nuevas tecnologías está aumentando las tasas de depresión y ansiedad infantil, trastornos de vinculación, déficit de atención, trastorno bipolar, psicosis y otros problemas de conducta infantil.

6- Conductas agresivas en la infancia
La exposición de los niños a contenidos violentos y agresivos, puede alterar su conducta. Los niños imitan todo y a todos. Así que hay que vigilar el uso y la navegación de los niño en móviles o tabletas.

7- Falta o déficit de atención
El uso excesivo de las nuevas tecnologías puede contribuir a déficit de atención, disminuir la concentración y la memoria de los niños, gracias a la gran velocidad de sus contenidos.

8- Adicción infantil
Los estudios demuestran que uno de cada 11 niños de 8 a 18 años son adictos a las nuevas tecnologías. Cada vez que los niños usan dispositivos móviles, se separan de su entorno, de amigos y familiares.

9- Demasiada radiación
La OMS, Organización Mundial de la Salud clasifica los teléfonos celulares como un riesgo debido a la emisión de radiación. Los niños son más sensibles a estos agentes y existe el riesgo de contraer enfermedades como el cáncer.

10- Sobreexposición
La constante y sobreexposición de los niños a la tecnología les hacen vulnerables, explotables y expuestos a los abusos.

Además, los expertos coinciden que estar demasiadas horas pegado al móvil o a la tableta es perjudicial al desarrollo de los niños. Ellos creen que generan niños más pasivos y que no saben interactuar o tener contacto físico con otras personas. Y aunque entienden que las nuevas tecnologías son parte de su vida, ellos creen que no deben sustituir a la lectura de un libro o al tiempo de juego con los hermanos y los padres.

Fuente: guiainfantil.com

La adicción al celular de los padres causa daños en los niños

La tecnología llegó y nos rebasó y esto trae consecuencias nada gratas en nuestro papel como padres. Te decimos por qué.

En un artículo de la pediatra Jenny Radesky del Boston Medical Group, señala que el uso desmedido de teléfonos celulares por los padres está afectando la relación con sus hijos. Radesky indica que tras décadas de investigación, se ha concluido que las interacciones cara a cara de padres con los hijos, desde sus primeros días de vida, son muy importantes para el aprendizaje, comportamiento y desarrollo emocional. A través de esa  interacción directa, los niños pequeños desarrollan no solo el lenguaje, también aprenden sobre sus propias emociones y cómo regularlas. Al observarlos, aprenden a cómo tener una conversación y a cómo leer las expresiones faciales de los demás y, eventualmente, a ser mejores comunicadores.

También encontró que los niños de los padres que estaban más absortos en sus celulares eran más propensos a portarse mal para llamar su atención y también los padres estaban más irritables.

La psicóloga Catherine Steiner-Adair, autora del libro ‘The Big Disconnect’, advierte quecuando los padres dan más prioridad a sus dispositivos móviles que a sus hijos, pueden haber consecuencias emocionales profundas para el niño, ya que lo interpretan como que no son lo suficientemente importantes o interesantes para sus papás, se sienten rechazados y esto afecta la relación con los padres, la autoestima y su desempeño social.

Según explica el Dr. Jack Shonkoff de Harvard cuando un bebé escucha a la gente a su alrededor hablándole por unos meses, al poco tiempo comienza a responder con sonidos, balbuceos, o chillidos.  Shonkoff destaca que la importancia de hablar y escuchar a los niños no debe disminuir en la medida que crecen, sino al contrario, debemos seguir interactuando de forma más afectiva y poner reglas en casa para limitar el tiempo que los niños dedican a ver la tele, jugar videojuegos o con la computadora, ya que estas actividades no estimulan el área del lenguaje del cerebro de la misma manera que una conversación cara a cara.

Fuente: padresehijos.com.mx

Así puedes ser desvalijado si enseñas tus dedos en un selfie

Hoy en día, la seguridad y privacidad son dos aspectos que se persiguen de manera incesante dada la gran proliferación de redes sociales y smartphones.

Sistemas de banca electrónica, ordenadores, alarmas, controles de acceso, móviles… son algunos de los dispositivos que incorporan algún tipo de seguridad biométrica como forma de proteger mejor los datos. Este tipo de tecnología está basada en la identificación de características físicas únicas como pueden ser las huellas dactilares o el iris de una persona.

Sin embargo, su efectividad se ha puesto en entredicho. Recientemente, investigadores del Instituto Nacional de Informáticos de Japón (NII por sus siglas en inglés) han podido reproducir las huellas dactilares a partir de fotografías, tomadas a una distancia máxima de tres metros, en las que la gente posaba haciendo el gesto de la paz.

Según declaraciones de Isao Echizen, investigador de seguridad y medios digitales en el NII, al diario Shenkei Shimbun, “solamente haciendo el gesto de la paz delante de una cámara, las huellas dactilares permiten la fácil disponibilidad de la identidad de la persona”. Esto permitiría vulnerar cualquier dispositivo con seguridad biométrica basada en la identificación por huella dactilar. Además, para poder captar las imprentas de una persona a través de una fotografía, bastaría con disponer de un smartphone con una cámara de alta calidad y enfocar las huellas con una iluminación intensa. Es decir, no sería necesario emplear alta tecnología.

Es por esto que los mismos investigadores están desarrollando una película transparente que puede pegarse a las yemas de los dedos para ocultar las huellas. De esta forma, se eliminaría el robo de identidad. Un producto que, como afirmó Echizen a Shenkei Shimbun, estará listo para dentro de dos años aproximadamente.

Pero ésta no es la primera vez que se vulnera este tipo de seguridad biométrica. En 2013, Jan Krissler (conocido en la comunidad de hackers comoStarbug) falsificó los sensores TouchID de Apple en las primeras 24 horas de vida del iPhone 5S. Algo que consiguió utilizando una mancha de una huella en la pantalla del terminal. De esta forma pudo crear un dedo falso y desbloquear con éxito el teléfono. Pero en este caso, para robar la huella y obtener un escaneo de alta resolución, necesitó el acceso al móvil.

Sin embargo, Starbug no se quedó ahí. En 2014, se celebró el Congreso de Comunicación de Chaos (la reunión anual de hackers en Alemania) donde Krissler demostró su método para falsificar las huellas de Ursula von der Leyen, la ministra de defensa alemana. Solamente le hicieron falta un software comercial llamado VeriFinger y varias fotografías de la ministra en alta definición. Según declaraciones a los medios de comunicación bromeó diciendo que, “después de esto, seguro que los políticos usarán guantescuando hablen en público”.

Es cierto que estas técnicas de hackeo de huellas no son muy comunes -ya que todavía la biometría no está muy extendida-, pero cada vez serán más habituales a medida que gane peso como mecanismo principal para proteger la privacidad. Pero como afirman desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) “como en cualquier otra cosa, todo depende del valor que le demos a esas huellas y a la información que queramos proteger con ellas”.

Antonio Rodríguez, experto en Ciberseguridad INCIBE, cuenta que hackear este tipo de tecnología “no es fácil, pero tampoco es imposible”. Afirma que “la seguridad depende de muchos factores, y no sólo de falsificar la huella, por lo que el dispositivo en sí debe ser protegido y actualizado igual que cualquier otro sistema informático”.

Pero, según coinciden expertos del sector, el error es creer que la seguridad biométrica, un mecanismo que facilita al usuario la forma en que se identifica o autentica, es la manera más segura de proteger tus datos personales y que, por lo tanto, sirve como reemplazo para otros mecanismos como las contraseñas. Antonio Rodríguez asegura que “reemplazar no es seguro, sino combinar”.

Y es que, aunque no pueden determinarse qué métodos de seguridad son mejores o cuáles son peores (pues cada uno tiene sus pros y sus contras), “hoy en día depender de un único mecanismo es inseguro. Lo ideal es siempre combinar dos o más mecanismos, lo que llamamos autenticación de doble factor”.

Esta misma línea la apoya el director de investigación de inteligencia artificial del Instituto Tecnológico de Informáticos (ITI), Juan Carlos Pérez, quien ratifica que “la biometría aporta un elemento adicional”. Cuenta que “si se usa de forma aislada, no garantiza unos niveles suficientes de seguridad”.

Así, aunque la verificación por huella dactilar se haya puesto en entredicho debido a las recientes investigaciones y avances, la teoría que defiende Juan Carlos Pérez es que debe entenderse como un aporte extra de seguridad. “Ningún sistema es completamente seguro sino que se diseña para conseguir cierta disminución de una serie de riesgos. El diseño requiere una serie de decisiones en relación al equilibrio entre coste, intrusividad (lo molesto que puede resultar para la persona usuaria) y riesgo residual”.

Es ahora cuando, con el auge de las impresoras 3D y las cámaras cada vez de mayor calidad, los expertos se están planteando cuestiones sobre la relación del avance de las tecnologías con la privacidad. Pero como manifiestan desde INCIBE, el avance de las tecnologías es inevitable. “Cuanto mejor es la tecnología, más sencillo es violar la seguridad y privacidad, pero también es más fácil crear mejores mecanismos para protegerla”. Según Antonio Rodríguez, “parece ser que ambas cosas irán a la par: aparecerán nuevas técnicas para burlar las protecciones actuales, y aparecerán contramedidas”. Pero lo importante en todo esto “no es la evolución de la tecnología, sino crear cultura de seguridad”.

Peligro incipiente

Mientras tanto, expertos del sector recomiendan atender a la protección de nuestras huellas dactilares ya que, si alguien dispone de ellas, “es como si alguien tuviese las llaves de nuestra casa, con la diferencia de que no podríamos cambiar la cerradura por una diferente. Esto no es un problema siempre y cuando esa única llave, nuestras huellas, no sea suficiente para entrar en casa”.

En la actualidad, y debido a la proliferación de redes sociales que están facilitando el aumento de filtración de información personal, deberíamos concebir nuestras huellas como información pública, “pues no se pueden esconder y evitar que las obtengan de una forma u otra”. Es por esto que para protegernos frente a este peligro incipiente, nuestra privacidad no debería depender exclusivamente de esa información, si no combinarse con otros mecanismos de acceso y protección.

Ahora, puede que lo pensemos dos veces antes de mostrar nuestras manos frente a una cámara o quizás toque, cada vez más, colmar nuestros dispositivos de contraseñas.

Una niña guía a los bomberos en su rescate tras accidente

Una mujer de 41 años y su niña de 10 resultaron heridas la noche del miércoles tras salirse de la vía y caer por un desnivel de unos siete metros por causas que se desconocen. El accidente se produjo cuando circulaban por la AS-22, en las inmediaciones de la localidad de Piantón, en Vegadeo. Fue la pequeña la que logró guiar a los bomberos hasta el lugar del suceso, según ha informado el SEPA.

El Centro de Coordinación de Emergencias del 112 Asturias recibió el aviso y en la llamada indicaban que se habían salido de la vía y habían caído por un desnivel pero desconocían dónde se encontraban.

Así, según el SEPA, la mujer estaba muy nerviosa y fue la niña la que, en todo momento, con las indicaciones que se le fueron facilitando, explicó lo que había sucedido. Detalló cómo se encontraban y además, fue también la menor, la que envió con el teléfono su localización GPS. El lugar que indicaban las coordenadas era una zona muy amplia por lo que, en conversación con la pequeña, los bomberos fueron rastreando la zona en colaboración con Guardia Civil y sanitarios.

La dotación hacía sonar las sirenas y, a través del 112, la niña indicaba si las estaba oyendo y respondía tocando la bocina del vehículo hasta que las ubicaron. El turismo estaba completamente cubierto de maleza y había quedado a metro y medio del río Suarón.

Tras acceder hasta las afectadas y ayudarlas a salir del coche, los bomberos tuvieron que desbrozar la zona para colocar una escalera hasta el río y ayudar a cruzar a las dos heridas hasta la otra orilla donde les esperaban los servicios sanitarios. Las dos fueron evacuadas al Hospital de Jarrio y a expensas de más pruebas y hasta nueva valoración médica, su pronóstico es leve.

Fuente: elmundo.es