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11 secretos para ser un buen jefe

Por: Mariano Cabrera L.

  1. Un buen jefe sabe delegar

Cuando hablo de aprender a delegar me refiero a dejar de ser esa clase de jefe que trata de acaparar todo.

Aprender a delegar significa también aprender a confiar en otras personas.

Así que el primero de los 11 secretos para ser un buen jefe, es comprender la importancia de ir creando un sólido equipo, en el que podamos confiar para así delegar el trabajo y optimizar tiempos (y reducir estrés).

  1. Un buen jefe sabe liderar

De este tema hablé mucho en el blog y es clave. Un buen jefe debe realmente ser un buen líder.

  1. Un buen jefe sabe ser duro y suave

El tercero de los 11 secretos para ser un buen jefe es aprender a ser duro cuando las situaciones ameriten.

Ser duro no significa ser malo, déspota o inclusive agresivo. Significa saber tironear de la soga cuando hace falta, ponerse serio, ser un poco frío y empujar a las personas a que realmente cumplan sus obligaciones.

Sin embargo, también hay que aprender a ser suave.

  1. Un buen jefe sabe hacer las cosas

Hay una frase que siempre me gustó y que dice lo siguiente:

EL QUE SABE HACER SABE MANDAR.

Y es que esto es muy cierto.

Recuerdo haber tenido un jefe que me contrató para que maneje un área en la cual me especializaba y en la cual esta persona, no tenía casi nada de conocimientos.

Sin embargo (y lo divertido de la situación) es que siempre que se le presentaba algo, tenía un “pero” o exigía cosas que eran imposibles de realizar.

  1. Un buen jefe sabe acercarse sin ser un amigo

No está mal acercarse a los trabajadores, conocer sobre sus vidas o inclusive comprender cuando tengan malos momentos o situaciones complicadas.

Pero de ahí a convertirse en amigos, ese es otro tema.

Muchos jefes tratan de convertirse en un buen jefe buscando “caerle bien” a sus trabajadores y hasta inclusive sobrepasando la delgada línea entre trabajo y amistad.

  1. Un buen jefe valora la meritocracía

Recuerdo que una vez tuve la suerte de diseñar el modelo de un auto de carreras de competición a pedido de un jefe (Una solicitud extraña porque no era ese mi trabajo) la cual acepté porque estaba con todas las energías de crecer en esa organización.

También recuerdo que de pronto el tema quedó en la nada.

Bueno, ni tan así.

Un día me despierto, prendo el televisor y comienzo a ver una carrera de autos en televisión. Pero había algo que llamó mi atención. Era el modelo de auto, los colores, hasta los sponsors que yo había puesto en el diseño.

Ese jefe nunca me agradeció, felicitó ni inclusive me comentó que él había presentado mi idea.

Esperaba por lo menos una invitación para ver la carrera o en el peor de los casos que me diga que el auto estaba listo y que lo vea por televisión.

Entonces el sexto de los 11 secretos para ser un buen jefe, es valorar el mérito de los demás y buscar la forma de agradecerlo.

Algunas veces será una palmada en la espalda, otra un ascenso o un mejor salario o por lo menos, un correo electrónico de felicitación.

  1. Un buen jefe sabe escuchar

Cuando uno es jefe, debe asumir el rol y parte de ese rol es tomar decisiones.

Sin embargo el tener que tomar decisiones no significa tener el derecho a hablar y no escuchar a los demás.

Todo lo contrario.

Para ser un buen jefe, hay que aprender a escuchar para poder tomar las mejores decisiones.

Así que recuerda este consejo y nunca olvides que por algo tienes dos orejas y una boca.

  1. Un buen jefe sabe todo sobre su trabajo

Esto va de la mano con el punto 4 el “Saber hacer”.

Un buen jefe debe saber todo sobre su trabajo y esto se logra a medida que se involucra con todas las partes de una organización.

Y esto es algo clave.

Ser un buen jefe no necesariamente significa que hay que saber hacer el trabajo de todos los demás, pero si saber qué hacen, cómo se hace algo, requisitos, procesos, funciones.

La lista es larga.

Recuerda entonces, involucrarte a fondo.

  1. Un buen jefe está motivado

Esto es muy simple, si el jefe se desmotiva, va a desmotivar a toda la estructura.

No es algo simple, pero un buen jefe debe aprender a estar siempre motivado y motivado no significa necesariamente estar sonriendo y feliz. Significa que está siempre concentrado en hacer que las cosas sucedan.

Así que el noveno de los consejos para ser un buen jefe, es dominar el poder de la motivación, de la automotivación y obviamente de motivar a los demás.

  1. Un buen jefe sabe desarrollar equipos

Un buen jefe es la cabeza de una gran fila que empuja para el mismo lado y para crear esa estructura hay que saber desarrollar equipos.

Desarrollar equipos trata sobre conocer, involucrarse, estimular, presionar, motivar y persuadir a las personas.

En resumen, un jefe es una cabeza y todo su equipo un cuerpo.

Ninguno de los dos funciona muy bien sin el otro.

  1. Un buen jefe siempre está aprendiendo

Si estás leyendo este artículo sobre los 11 secretos para ser un buen jefe, entonces estás por buen camino.

Un buen jefe siempre tiene que capacitarse, aprender, desarrollar nuevas habilidades e inclusive descubrir como explotar más su potencial.

Nunca dejes de aprender y de crecer, esto es clave.

Si no, puede que alguien lo haga por ti. Y eso es un problema grande.

Ahora que vimos los 11 secretos para ser un buen jefe, es hora que veamos el otro lado de la situación. 11 cosas que hacen que en realidad no seas un buen jefe y termines muchas veces con problemas laborales, profesionales e inclusive personales.

¿Es bueno que tus hijos estudien en vacaciones?

Llegaron las vacaciones de Navidad, y éstas son las dos semanas en donde los niños solo quieren disfrutar y olvidarse del colegio. Pero son muchos los padres que se encuentran en la duda si es bueno o no reforzar las materias débiles, y estudiar en vacaciones de invierno.

 Investigando sobre si es bueno o no estudiar en vacaciones de invierno, recopilamos a través de la red las distintas visiones de un grupo de profesionales, y sus opiniones sobre el tema.

Amanda Céspedes, neurosiquiatra infanto-juvenil, es una férrea defensora de que las vacaciones de invierno son un derecho de los niños y están destinadas a darles un descanso intelectual. “En esa perspectiva, yo soy contraria a que sigan trabajando en repasar materias. El actual currículo es extraordinariamente extenso, recargado y  exigente, de modo que los alumnos han desarrollado  anticuerpos y sólo desean descansar de tanto contenido”, afirma.

Pero esto no significa, aclara Amanda Céspedes, que no sea saludable que los alumnos, especialmente en enseñanza básica, ejerciten habilidades olvidadas en lo que ella llama “maraña de contenidos”. Destaca que “es preciso que los niños lean durante las vacaciones, siempre lectura por placer. Las matemáticas también pueden ejercitarse a través de juegos de mesa que invitan a razonar, como naipes o Metrópoli, entre muchos otros”.

La psicopedagoga María Eliana Yrarrázaval coincide con Amanda Céspedes en la necesidad de ejercitar estas habilidades y hace un llamado a los docentes para que se preocupen de enviar una pauta o minuta a los padres en la que se incluyan sugerencias de libros atractivos para que sus hijos lean en las vacaciones de invierno.

Señala, además, que “hay que considerar que todo aprendizaje deja una huella en el cerebro y, por lo tanto, es bueno seguir con este hilo de aprendizaje, ejercitando la memoria, repitiendo algo que se ha enseñado… Los niños estarán dos semanas sin ir al colegio y ésta es una excelente oportunidad para estimular sus cerebros a través de otras vías más recreacionales, por ejemplo, iniciándolos en la práctica de algún instrumento que les gusta y al que no han podido dedicarle tiempo durante el primer semestre del año”. Estas recomendaciones, simples y concretas, pueden ser incorporadas a la pauta o minuta que se entrega a los padres.

Sin embargo, María Eliana Yrarrázaval considera que este tiempo de descanso también es una oportunidad para reforzar contenidos del programa de estudios, siempre y cuando se haga con prudencia pues “no se puede pretender ejercitar todos los ramos en vacaciones de invierno”. Propone a los docentes de enseñanza básica diseñar un breve cuadernillo de actividades, que incluya dos o más asignaturas, y cuya realización por parte de los alumnos sea voluntaria. “Se puede informar a los niños que al regresar de vacaciones los mejores trabajos recibirán un premio, que puede consistir en una buena nota para quienes lo hayan hecho y diplomas al trabajo más completo, al más creativo, al más ordenado, etc”.

La psicóloga de la Clínica Cordillera, Jessica Sosa, explica que “las vacaciones son un período en que los niños y jóvenes deben recargar las pilas, porque ellos también se estresan en el año por las clases, pruebas, trabajos, entre otros deberes”.

“Lo importante es que exista un espacio para que los niños y adolescentes descansen y no es conveniente recargarlos con estudios, reforzamientos o repasando materias”, sostiene Sosa. La experta subraya que “los escolares tienen derecho a desconectarse de los estudios y si han tenido un mal rendimiento, lo que conviene es que los padres reflexionen con ellos y vean en que fallaron y por qué a fin de remediarlo para la segunda parte del año”.

En el blog InformED, publicaron este listado de 20 razones por las cuales esto puede no ser una buena idea:

  1. Los estudiantes aprenden todo el tiempo en el siglo XXI. Gracias a las computadoras, el aprendizaje ocurre todos los días y a toda hora. El acceso a programas, conexiones internacionales y sitios de aprendizaje permiten que los estudiantes puedan aprender en cualquier momento. Según un artículo publicado en Mindshift, en los próximos diez años veremos cómo las fronteras que separan la escuela y el hogar desaparecen. Intenta tender un puente entre la escuela y el hogar, haciendo que tus estudiantes investiguen por sí mismos durante las vacaciones. En lugar de asignar tareas, crea un interés genuino por aprender. Ellos buscarán aprender sobre temas que les gustan.
  2. Más tareas no implican necesariamente mayores logros. Según un estudio realizado en Estados Unidos, por la Universidad de Duke, se encontró poca relación entre los logros y las tareas en los primeros años de la primaria y solo beneficios moderados en los últimos años de la primaria. Otro estudio, realizado por la misma universidad, concluyó en que las tareas son beneficiosas, pero asignar cantidades excesivas de tareas resultaba contraproducente. Otra de las conclusiones fue que había más beneficios para los estudiantes más grandes que para los jóvenes. Harris Cooper, autor del libro “La batalla por las tareas: área común entre administradores, docentes y padres” (The Battle over Homework: Common Ground for Administrators, Teachers, and Parents), agrega que para los estudiantes más jóvenes, las tareas deberían estar enfocadas en mejorar sus habilidades para estudiar. En general, Cooper sugiere que las tareas deberían ser sencillas y breves, involucrar familias, y ser acordes con los intereses de los estudiantes.
  3. Los países que asignan mayor cantidad de tareas no se desempeñan mejor que aquellos que asignan menor cantidad de tareas. Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que los estudiantes de países como Japón, Dinamarca y la República Checa, a quienes les asignaban pocas tareas, se desempeñaron mejor que los estudiantes de Grecia, Tailandia e Irán, que solían tener grandes cantidades de tareas. Los de Estados Unidos e Inglaterra también suelen tener muchas tareas y aún así se mantienen en el promedio de las estadísticas internacionales. De hecho, Japón ha establecido políticas de no asignar tareas a los estudiantes más jóvenes, permitiendo un mayor tiempo para la familia y los intereses personales. Finlandia, líder en exámenes internacionales, limita las tareas a media hora por noche. Por supuesto, existen otros factores que no son tenidos en cuenta en el estudio, pero en general, es interesante ver este tema desde una perspectiva global.
  4. En lugar de asignarles tareas, sugiéreles que lean por diversión. Existen historias y libros ideales para que recomiendes a los padres y estudiantes. Puedes comenzar por leer el primer capítulo en clase, para generarles intriga y que luego continúen durante las vacaciones.
  5. No asignes gran cantidad de trabajo. Es mejor no asignar grandes cantidades de actividades fotocopiables que no aporten demasiado al aprendizaje. Además, no querrás perder gran parte de tu valioso tiempo corrigiendo papeles sin sentido.
  6. Haz que los estudiantes concurran a algún evento cultural local. Puedes comentarles a los padres que, en lugar de asignarles tareas, les sugerirás a tus estudiantes que asistan a algún evento en particular que se relacione con los temas vistos en clase.
  7. El tiempo en familia es más importante durante las vacaciones. Si los niños tienen menos tareas, será más fácil que la familia pase más tiempo junta. Y es innegable que este tiempo es muy importante para el desarrollo de cualquier niño.
  8. Para aquellos estudiantes que viajan durante las vacaciones, las tareas podrían impedir que aprendan durante su viaje. Viajar ya es, en sí misma, una actividad de aprendizaje. Pero hacerlo viajando con una tonelada de libros y obligaciones por cumplir, puede impedir aprovechar al máximo esta experiencia.
  9. Los niños necesitan tiempo para ser niños. Necesitan tiempo para jugar. Sugiéreles que realicen alguna actividad física, ya que muchos no realizan la suficiente.
  10. Algunos expertos en educación recomiendan acabar con cualquier tipo de tareas. Los autores Etta Kralovec y John Buell, sugieren que las tareas pueden ser una forma de intrusión en la vida familiar.
  11. Envía una carta a los padres explicando por qué no asignarás trabajo. Puedes aprovechar para comprometer a los padres para que jueguen juntos un juego educativo o realicen algún tipo de arte con sus niños. Si las familias saben que no asignarás trabajos, podrán dedicar más tiempo a sus hijos.
  12. Puedes hacer que las vacaciones sean un tiempo para un proyecto abierto que brinde créditos extra. Los estudiantes pueden tomarse el tiempo para hacer algo que les gustaría bajo sus propias condiciones. Aprender por diversión e interés puede producir un compromiso más significativo que las tareas asignadas.
  13. En lugar de darles tareas, sugiere que visiten un museo. Con las familias en casa, las vacaciones son el momento ideal para que los estudiantes visiten una exhibición que sea de su interés o realicen alguna actividad en algún museo cercano. A veces, alentar este tipo de visitas puede ser más beneficioso que asignarles tareas.
  14. Aliéntalos a realizar algún voluntariado durante las vacaciones. Las vacaciones son también un buen momento para que los estudiantes contribuyan con la comunidad. Los estudiantes pueden aprender mucho del servicio comunitario.
  15. Desarrolla un juego en clase. Pueden jugar algún juego didáctico la última semana de clases y hacer que lo continúen en casa con sus familias.
  16. Los estudiantes pueden aprender más al observar el mundo real. Aprender no se trata solo de actividades en papel. Los docentes deberían inspirar a los estudiantes a encontrar formas de aprender de las experiencias del mundo real. Puedes pedirles que observen algún trabajo en la casa o que pregunten a sus padres por sus trabajos durante las vacaciones. De esta forma, podrán entender mejor el mundo real y los diferentes trabajos que podrán realizar en el futuro. Tal vez algunos estudiantes puedan acompañar a sus padres al trabajo en lugar de realizar tareas.
  17. Organiza una caminata. Los estudiantes aprenden mucho de la naturaleza. Diles a los estudiantes que salgan y compartan sus experiencias al volver. Será muy enriquecedor.
  18. Diles a tus estudiantes que visiten un parque de atracciones. Si enseñas física o matemáticas, los parques de atracciones brindan excelentes ejemplos sobre las leyes de la física y las probabilidades matemáticas. También puedes planificar una clase sobre el tema para que luego terminen de entenderla en el parque.
  19. ¡Los niños necesitan descansar! Todos necesitan un respiro y las vacaciones son para que los estudiantes jueguen y se tomen un descanso de la escuela. Los niños necesitan dormir y descansar al menos 10 horas. Con las salidas familiares y los viajes, tienen menos tiempo para hacer tareas durante las vacaciones.
  20. A muchos padres y estudiantes no les gustan las tareas para las vacaciones. Siempre necesitarás el apoyo de los padres. Asignar tareas no suele ser bien recibido por ellos porque las vacaciones suelen ser el único momento que tienen para dedicarles su atención. En lugar de esto, puedes hacer una encuesta entre los padres, para saber qué les parece y así tomar en cuenta sus opiniones. Los estudiantes también prefieren tener un poco de tiempo libre. Si no les das tareas durante las vacaciones, es posible que trabajen más duro cuando regresen.