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10 preguntas para saber si este ha sido un buen año escolar

Es el momento de poner punto y final a un año escolar más y de prepararse para el verano. Pero antes de despedirse de libros y cuadernos y de pensar en qué hacer en verano, es el momento de la evaluación final, y no estamos hablando de los exámenes, sino de la evaluación para determinar cómo ha ido el curso en general.

¿Ha sido un año para recordar? ¿Un buen curso? ¿Un año escolar sin más? ¿O uno que sería mejor olvidar? Hemos elaborado un cuestionario con diez preguntas que te ayudarán a saber si este ha sido un buen curso para ti. No te preocupes, que para este test no tienes que estudiar: ya sabes todas las respuestas, solo tendrás que decidir si responder con un Sí o con un No a cada una de las preguntas.

¿Te atreves a comprobar si este ha sido un buen curso?

Descubre en 10 preguntas si ha sido un buen curso

1. ¿Estás satisfecho con tu trabajo a lo largo del curso?
2. ¿Consideras que has aprendido cosas nuevas?
3. ¿Has utilizado alguna de las cosas que has aprendido en proyectos o trabajos escolares con éxito?
4. ¿Has ayudado a algún compañero de clase con alguna duda  sobre los exámenes?
5. ¿Tus profesores te han deseado que pases un buen verano porque “te lo mereces”?
6. ¿Tus padres y hermanos te han felicitado por el esfuerzo y por los resultados?
7. ¿Ya has empezado a buscar ideas para disfrutar del verano?
8. ¿Estás orgulloso de las notas que has obtenido?
9. ¿Tan orgulloso que estás deseando encontrarte con tus amigos o con tu familia para presumir de tus excelentes notas?
10. ¿No tienes ningún miedo al curso que viene porque estás seguro de que será tan bueno como este?

¿Ya las tienes? Pues es el momento de enfrentarte a la verdad…

De 0 a 4 respuestas positivas:

Está claro que este no ha sido tu año, como está claro que este verano no te vas a librar de buscar clases particulares para estudiar. No lo veas desde una perspectiva negativa, sino como una oportunidad para reforzar contenidos durante los próximos meses. Si estudias en verano no solo aprobarás, sino que próximo curso escolar empezarás con los contenidos muy frescos. ¡Tienes un comienzo muy prometedor!

5 respuestas positivas:

No ha sido tu mejor año escolar, y lo sabe. Como también sabes que la suerte ha estado contigo durante todo el año y que, gracias a ella, has pasado el curso sin “grandes daños” que lamentar, aunque quizás no te hayas librado de algún daño menor en forma de suspenso… Aunque hayas librado todas las asignaturas, quizás te convendría buscar clases de refuerzo para el verano. La suerte es traicionera, así que no vuelvas a dejar tus notas en manos del azar… No podrás presumir de excelentes notas, pero puedes presumir de que, para lo poco que te has esforzado, la suerte te ha acompañado.

De 6 a 9 respuestas positivas:

Ha sido un año escolar del que puedes sentirte muy orgulloso, la mejor prueba no está en el test, sino en las notas que has llevado a casa y en las que seguro que hay puntuaciones de las que puedes presumir. Cada curso escolar está lleno de sorpresas y, si no te relajas, puede que el próximo escolar se convierta en tu mejor año. ¡Sigue trabajando así de bien!
10 respuestas positivas:
¡Enhorabuena! Está claro que has tenido un curso de 10, así que ahora es el momento de disfrutar de un verano excelente porque está claro que te mereces unas vacaciones.
Sea cual sea el resultado que hayáis obtenido, por nuestra parte, os deseamos que disfrutéis de un buen verano.

Fuente: tusclasesparticulares.com

Un buen maestro sueña

Manu Velasco Rodríguez

En ocasiones, cuando observo a mis alumnos trabajar en el aula sonrío satisfecho, orgulloso, alegre… Imagino lo que serán de mayores. Pero hoy he mirado mi aula con sus pupitres y su pizarra y me he preguntado qué será de ella, de la educación en un futuro. Y he soñado, he soñado despierto. Y, como en todo sueño, la fantasía ha cobrado protagonismo y me ha hecho sonreír ante mi utopía.

Como Martin Luther King, tengo un sueño. He soñado con unas clases sin paredes opacas, sin pupitres fijos, sin disposición ordenada. He soñado con unos materiales vistosos, atractivos, digitales y analógicos y ¿por qué no?, naturales también. He soñado con clases fuera del aula: en la vida, en la naturaleza, en el tren, en el museo. He soñado con profesores motivados, formados, en constante investigación para la mejora de sus clases. He soñado con una ley educativa producto de un pacto, en cuya elaboración hayan sido fundamentales las voces de docentes, familias y alumnos. He soñado con un respeto hacia nuestra profesión y con una consideración social de la misma.

Y he abierto los ojos a mi clase. Sin paredes de cristal, pero abierta; sin mobiliario de diseño, pero flexible; sin excesivos materiales, pero bien usados. Y he visto compañeros motivados y formados que buscan la mejora de su práctica y que motivan a su alumnado. Y he encontrado a familias que valoran nuestra profesión y nuestra labor.

Así que me he dicho: “no vamos por mal camino, todo se andará”. Aunque no hay que olvidarse de que el futuro está empezando ya y todo depende de nosotros. Así que confío en que mi sueño poco a poco se haga realidad en cada aula de nuestro país, en cada uno de nosotros.

Los sueños comienzan a hacerse realidad soñando. Pero con soñar no basta, debemos pasar a la acción y preguntarnos qué podemos hacer para que la educación consiga lo que todos esperamos de ella: crear un mundo mejor.

Podríamos hacer muchas cosas, pero si nos centráramos en las siguientes, nuestro sueño podría dejar de ser una utopía:

  • – Caminar juntos. Los pasos que damos como comunidad educativa son pasos de gigante en comparación con los pasos que podemos dar de manera individual.
  • – Valorar siempre a la persona por encima de los contenidos curriculares, exámenes, programaciones y calificaciones. Procurando siempre su desarrollo intelectual, emocional, social, físico y moral.
  • – Analizar el pasado, presente y futuro de la sociedad para ayudar al alumnado a proyectarse de manera adecuada en ella.
  • – Comprender que igual o más importante que la memorización es aprender a filtrar, analizar, criticar, asimilar y utilizar la información.
  • – Tener en cuenta que el aprendizaje puede darse tanto dentro de la escuela como fuera y que debemos potenciarlo.
  • – No olvidarnos de los elementos básicos de toda renovación metodológica: el interés del alumnado, los contenidos significativos y el fomento de la práctica y la experiencia.
  • – Eliminar la rigidez en la organización de materias y contenidos, así como acabar con el protagonismo de la evaluación para devolvérselo al aprendizaje.
  • – Reflexionar sobre el sentido y la cantidad de tareas y deberes.
  • – Modificar aquellos aspectos que sustentan todo centro educativo: el espacio y el tiempo. Resulta que mientras nuestro entorno ha cambiado sin cesar, estos dos elementos se mantienen inmóviles desde hace décadas.
  • – Establecer acciones para que las brechas digitales se reduzcan y para que los alumnos no se conviertan en meros espectadores y consumidores pasivos de información y productos.
  • ¡Soñemos y actuemos! Porque en la educación se encuentra la solución a los problemas sociales, éticos, políticos y ambientales que padece el mundo.

Fuente: el blog de Manu Velasco