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Checklist para docentes. Guía rápida para evaluar tu trabajo

Check-list para docentes. ¿Por qué no? El artículo de hoy tiene la intención de darte a conocer un checklist que utilizo para evaluar de forma rápida y objetiva mi quehacer en el aula, una lista con ítems que me parecen imprescindibles y que me ayudan a reflexionar sobre mi labor docente.

¿Quieres evaluar tu trabajo en el aula de forma rápida y objetiva? ¿Quieres conocer qué ítems utilizo en mi checklist? Si es así, no te entretengo más y doy paso a la redacción del artículo. ¡Qué ganas!

La idea de elaborar un checklist no es otra que la de reflexionar sobre cómo ha ido una determinada sesión. En muchas ocasiones entramos y salimos del aula de una forma tan automatizada que ni tan siquiera dedicamos unos segundos a evaluar cómo se ha desarrollado la sesión lectiva.

Por tanto, elaborar un checklist puede resultarte realmente útil en determinadas ocasiones porque cuenta con la ventaja de que es muy objetivo y se lleva a cabo en menos de un minuto.

En mi caso tengo varios checklist en función de lo que quiero analizar y evaluar. Y me ha parecido una buena idea compartir uno contigo para que, si lo crees oportuno, hagas una prueba en una de tus sesiones lectivas.

25 ítems de mi checklist para evaluar el trabajo de una sesión lectiva.

1. He sido puntual.

2. He entrado sonriendo.

3. Mi tono de voz ha facilitado la atención y la comprensión.

4. Mi lenguaje corporal ha transmitido energía y predisposición al trabajo.

5. He empezado la clase con un ¡Buenos días!

6. He pasado lista.

7. He recordado lo trabajado en la sesión anterior.

8. He generado expectativas al inicio de la clase.

9. He detallado al inicio de clase lo que mis alumnos aprenderán conmigo.

10. He dado las gracias con la fórmula: GRACIAS + [nombre] + POR + [motivo].

11. He formulado más preguntas abiertas que cerradas.

12. Me he dirigido a todos mis alumnos por su nombre.

13. He escuchado de forma activa cuando algún alumno me ha preguntado algo.

14. He atendido en algún momento a los alumnos con necesidades educativas.

15. He agradecido el valor de una respuesta acertada y también equivocada.

16. He intercalado anécdotas, vídeos, imágenes… mientras enseñaba.

17. He sido asertivo en lugar de autoritario.

18. Al menos un tercio de mis alumnos han intervenido en algún momento.

19. Ni yo ni ningún alumno ha salido del aula para ir a buscar material olvidado.

20. He sido puntual a la hora de finalizar la clase.

21. Me he divertido enseñando.

22. Me he despedido de mis alumnos con un ¡Hasta la próximo clase!

23. He salido sonriendo.

24. He aprendido algo de mis alumnos que no sabía.

25. Mi estado de ánimo no ha afectado al desarrollo de la clase.

Fuente: https://justificaturespuesta.com/

7 claves para conseguir un aula pacífica

La psicóloga Sonia Fernández Becerra sugiere las siete claves para convertir el aula en un lugar sin conflictos

En muchas ocasiones es difícil pensar que una educación basada en la escucha puede funcionar en el aula. La realidad es que sí se puede conseguir; ahora bien, poniendo mucho de nuestra parte: es necesario tener paciencia y que el adulto sepa auto-regular sus propias emociones, ya que muchas veces es complicado ayudar a un solo niño cuando hay 24 o 30 más esperando. Además, hay que tener en cuenta el factor familiar que siempre afecta al estado del estudiante que el docente tiene en clase.
Partiendo del hecho de que tanto a los adultos como a los niños les gusta ayudar a los demás y solucionar problemas, nos podemos apoyar en un modelo de educación pacífico basado en las siguientes claves:

1. Haz que se sientan valiosos

A nadie le gusta que le obliguen a hacer cosas y los niños no son menos. ¿Habéis probado a hablar con ellos para saber qué necesidades hay en el aula? Imagina una clase en la que las normas estén puestas por tus alumnos. Seguramente, conocen muchas normas como tirar papeles a la papelera, respetar el turno de palabra o escuchar mientras el maestro habla.

Cuando les preguntes qué reglas pondrían, lo más probable es que te den más de las que puedas imaginar. En el momento en el que involucres a los estudiantes de forma que se sientan responsables de lo que ocurra en el aula serán más participativos y respetuosos hacia estas reglas. Recuerda no exagerar ni poner una gran cantidad. Mejor pocas y que las puedan recordar. En alguna ocasión las tendrás que revisar con ellos y modificar o añadir nuevas. Hazlo según el desarrollo de las clases lo permita.

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2. Sé modelo a seguir

Ante una situación en la que te desbordes, sientas irritación y alces la voz, los niños te copiarán. En cambio, si hablas de forma calmada y transmites que existe solución ante lo ocurrido, y que lo podéis solucionar en conjunto, aprenderán de forma más rápida a regular las emociones. El ejemplo que seas, será lo que ellos reproduzcan. Hay que atreverse a pedir perdón cuando uno se haya equivocado, a respetar y escuchar. Entonces, ellos harán lo mismo contigo.

3. Conecta con ellos

Los niños vienen de casa con unos modelos aprendidos, el de su madre y el de su padre, y cuando llegan a la escuela aparece un nuevo adulto al que seguir: tú. Hay que acercarse al alumno con naturalidad para conectar con él. En el momento en el que percibas que el niño se desbarata, conecta para recobrar la seguridad que sentía antes, muchas veces con eso basta y se consigue recuperar el ritmo de la clase. No es fácil parar una clase responder a la necesidad de un solo estudiante cada vez que lo necesite, tú eres uno, ellos casi 30 y el un tiempo muy limitado.

Hay que crear una relación genuina con todos los alumnos y asegurarse de que cada día se conecta con cada uno, aunque sea en diferentes momentos a lo largo de toda jornada. Hay que empatizar, hacerles sentir que son escuchados y respaldado, que vean en el docente un punto de referencia. De esta manera, cuando se avecine alguna preocupación o dilema, se sentirán más preparados para compartirla, más calmados y la solución llegará mucho antes. Se puede probar con con algo que dé risa o que piensen que es una bobada, ayuda a disminuir la tensión del momento y a que cooperen.

4. Retiros en grupo

Prueba cinco minutos antes de empezar las clases, con un grupo de niños, a escuchar qué les preocupa. Os sentáis en corro y habláis de forma totalmente libre para que transmitan sus inquietudes. Es fantástico ver que después de soltar lo que llevan dentro, se sienten más relajados y enfocados en la tarea. Muchas veces lo que necesitan es solo eso, ‘soltar’ y ser escuchados.

Palabras de apoyo como “tiene que ser duro”, “eso es muy injusto”, “a mí tampoco me hubiera sentado bien”… hacen que se sientan reconfortados, aliviados. Además, ayudan a fortalecer esa conexión auténtica docente-estudiante.
Empatizar con ellos ayuda a ver la historia desde otra perspectiva. Cuando un niño grita mucho en clase, o es muy activo, tal vez sea porque necesita descargar la energía que tiene. Una vez se ha descubierto has descubierto la raíz, es posible empezar a trabajar a partir de ahí.

5. El rincón de las emociones vs la silla de pensar

Una vez que un niño se alborota, necesita de una guía para restablecer su equilibrio. El tiempo fuera o la silla de pensar no ayudan a que reconozca sus emociones, si no a que las reprima y no sepan regularlas.
Crea un ‘Rincón de las Emociones’ o ponle el nombre que más te guste. Con este ejercicio se propone que el alumno en lugar de sentir bochorno por lo que está pasando, encuentre un espacio en el que pueda encontrar su lugar interior. Hay que invitarles a que hablen sobre qué les ayuda a tranquilizarse cuando se sienten incómodos, y a practicar para que puedan encontrar esa calma que hay dentro de ellos mismos.

En este rincón pueden ponerse varios recursos que ayuden:

  • Lápices para que dibujen al monstruo que representa su ira, y luego guardarlo en un caja porque su ira ya ha desaparecido.
  • Cojines para que puedan meditar.
  • La botella de la calma, con agua dentro, purpurina y colores que van moviéndose lentamente.
  • Globos para que infle uno poco a poco hasta que explote. Explícale que así es como debe descargar su ira, poco a poco.
  • Muestra el El cuento de la tortuga o haced vuestro propio cuento que hable sobre el autocontrol.

Cuando se percibe que un niño siente ira o necesita un cambio emocional hay que preguntarle si le ayudaría sentarse en el rincón de las emociones. Cuando acepte, deja que esté listo para volver a su lugar una vez se haya calmado y haya realizado al menos una de las actividades propuestas. El rincón se puede adaptar con las actividades y técnicas que cada docente vea que funcionan bien en tu aula.

6. Qué esperas de tus alumnos

El efecto Pigmalión demuestra que lo que tú digas a los niños creará en ellos un gran impacto en la forma de percibirse a sí mismos. Esto quiere decir que en la forma que te comuniques con tus alumnos y les digas lo valiosos que son repercutirá en que tengan una autoestima más alta. También a que puedan conseguir ciertos objetivos que sin ese apoyo que se les brinda sería más difícil de alcanzar.
Hay que beneficiarse de esto y creer en ellos. Premiar todos sus resultados, aunque no hayan conseguido el objetivo. Lo importante es el esfuerzo y con el apoyo que se le brinde mejorarán indudablemente.

7. Resolución de conflictos

Cuando un niño actúa de forma indebida, empujando a otro por ejemplo, tiene la oportunidad de reparar el daño hecho. Una vez más, hay que con la clase y plantear preguntas del estilo. ¿Cuál es la mejor forma de solucionar lo que ha ocurrido? ¿Castigando o ayudando a reparar? ¿Cómo hacemos para que los dos hablen expresando lo que necesitan sin agredir al otro? Los alumnos son fuente infinita de sabiduría y darán mil soluciones al respecto. Hay que terminar la resolución de forma que se aborde el altercado y se puedan prevenir sucesos similares, y evitar el castigo como manera de solucionar el altercado.

Personalmente, me ha funcionado siempre mucho mejor con los niños en clase agacharme, ponerme a su altura, mirarles a los ojos y preguntarles con un tono suave: ¿cómo te sientes?, ¿crees que puedo hacer algo para ayudarte? Recuerda que para conseguir la paz en clase, es primordial escuchar las necesidades de los estudiantes.
Proponer que establezcan las reglas es mejor que imponerlas, sé un buen modelo a seguir, dedica cada día un momento para conectar individualmente, realiza retiros diarios en grupo, establece un rincón emocional, cree en ellos y en su valía, y dales la oportunidad de pensar soluciones ante situaciones conflictivas.
Para concluir, dejo con esta maravillosa frase de Olivier Reboul: “Educar no es fabricar adultos según un modelo, sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su genio singular”.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

Población y efectividad en el aula, ¿cuántos alumnos son demasiados?

La sobrepoblación en los salones y su efecto en la calidad de la experiencia educativa es un debate que ha dividido a la comunidad docente por décadas.

Una encuesta realizada recientemente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), trajo de nuevo a la conversación uno de los temas más debatidos en las últimas décadas, el tamaño de los grupos escolares.

Una de las preguntas de la Encuesta Internacional sobre Docencia y Aprendizaje (TALIS), cuestionaba a los participantes sobre lo que harían si tuvieran un superávit del 5 % en el presupuesto para educación. El 85% de los profesores y directores encuestados en España durante los últimos cinco años declaró que usaría ese excedente para reducir el tamaño de los grupos escolares. En el resto del mundo, el número de docentes y administrativos que dieron la misma respuesta ascendió a 65 %, aún por encima del interés de mejorar sus sueldos.

Podemos decir con seguridad que más de la mitad de los maestros y el personal administrativo en las escuelas primaria y secundaria tiene un problema con el tamaño de las clases. Pero, ¿qué tan grave es este problema? ¿Qué factores de la educación y el aprendizaje puede afectar la cantidad de alumnos?

Cuestión de tiempo

La cantidad de alumnos que hay en un grupo ha sido una preocupación patente para maestros y maestras durante mucho tiempo. Es, sin duda, un asunto que divide a la comunidad docente, en el que existen posturas que argumentan una baja de calidad en la experiencia educativa cuando se trata de grupos numerosos y otras que arguyen que no hay diferencia, y si la hubiera, no sería suficiente como para anular la necesidad de hacer clases grandes, debido al ahorro económico que generan a nivel administrativo.

Las clases más pequeñas implican más grupos, estos a su vez generan la necesidad de más docentes y de un presupuesto mayor que se apoyaría en fondos necesarios mantener otros aspectos de la oferta educativa. Sin embargo, sería una inversión importante de considerar si realmente los grupos sobrepoblados afectan la calidad del aprendizaje.

Una de las principales razones por las que tantos docentes abogan por la reducción de grupos es porque comúnmente reduce el tiempo efectivo de aprendizaje. Según la tercera edición de este estudio, los maestros utilizan el 22 % de cada clase para mantener el orden, realizar tareas administrativas y llevar a los alumnos a un estado mental en el que sean receptivos al material didáctico.

Esto es aproximadamente 13 minutos por cada hora en la escuela. Al terminar la semana se habrían invertido 6.5 horas tan solo en la tarea de mantener el orden en el aula, un día completo de jornada escolar. Cuando un alumno termina el sexto año de primaria habría pasado unas 222 a 240 horas siendo preparado para aprender, más tiempo del que debería usar en estar aprendiendo efectivamente. Por si fuera poco, estos tiempos se multiplican cuando la clase está sobrepoblada.

No obstante, no se le puede atribuir todo el problema a la cantidad de alumnos, hay otras variables que están en juego. La preparación del maestro, la disciplina de los alumnos y la presencia o falta de personal de apoyo para las actividades paralelas a la clase, también tienen un rol importante en reducir o aumentar los efectos de tener cantidades grandes de alumnos en un solo salón.

Bajo estas circunstancias es posible tomar medidas. Por ejemplo, asignar personal de apoyo a las clases, que ayude a mantener las condiciones aptas para el aprendizaje y que de esta forma el docente solo se preocupe por enseñar; hacer un compromiso serio para capacitar tanto a docentes como alumnos para desempeñarse en la enseñanza y el aprendizaje para volúmenes grandes de personas. Estas soluciones podrían funcionar a corto plazo, sin embargo, quizás sean el curso de acción más conveniente para la educación que está perfilándose para el siglo XXI.

Las power skills no se aprenden masa

Muchos de los defensores de los grupos grandes pueden argumentar que un maestro bien preparado es capaz de cubrir los materiales de un periodo escolar sin importar la cantidad de alumnos en el salón, esto es cierto si hablamos solo de la transmisión de conocimiento, sin embargo, uno de los problemas más grandes de la educación hoy en día es la falta de discernimiento entre la transmisión de conocimiento y el aprendizaje.

Dicho en términos simples, no es lo mismo que un alumno en clase de historia conozca la fecha de la Revolución Mexicana a que realice un ensayo acerca de las causas que llevaron al conflicto y que sepa identificar los problema sociales y económicos que dispararon este evento histórico y cuáles siguen vigentes en la sociedad actual. El primer caso refleja la obtención de conocimiento, el segundo la obtención de habilidades.

La transmisión de conocimiento es un proceso unilateral, basta que el maestro lo comunique y el alumno lo escuche; el desarrollo de habilidades es plurilateral, depende la interacción del docente con el alumno y del alumno con sus compañeros, supervisados por el docente. Esta es la actividad que es impactada en los grupos grandes, dado que entre más numeroso es el grupo, más tenderá a apoyarse en los procesos educativos unilaterales.

Habilidades como la inteligencia emocional, la creatividad, la percepción, la comunicación, el trabajo en equipo y la negociación están entre las power skills más cotizadas por los empleadores actualmente. El conocimiento sigue siendo importante, no obstante, ser experto en un tema no garantiza ser capaz de desempeñarse en su rubro de trabajo correspondiente si se carece de las habilidades que respalden el ejercicio de este conocimiento.

Si queremos abordar la discusión de la cantidad de estudiantes en el aula y si es viable garantizar una experiencia educativa en estas condiciones, es necesario preguntarnos qué experiencia educativa estamos buscando y para qué: ¿en qué momento dejamos de transmitirles conocimiento para enseñarles habilidades? y ¿Cómo llenamos esa necesidad de interacción en las que estas habilidades se desarrollan en una forma que trascienda la cantidad de alumnos en clase? Este uno de los retos más importantes a superar en la educación en el futuro próximo.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/

Comunicación eficaz en el aula: ¿Importa lo que decimos?

¿De qué depende el éxito de tu tarea en el aula como educador? ¿Qué hace que tus estudiantes aprendan más o se comporten de la manera esperada?
Son numerosos los investigadores que se han interesado por averiguar qué componentes de la acción educativa tienen más incidencia en el aprendizaje. Más allá de otros factores importantes (liderazgo, teorías, políticas educativas, etc.), está demostrado que el éxito depende fundamentalmente de lo que se hace día a día en el aula, y la eficacia del docente se mide en función de su capacidad para motivar, los niveles de interacción, la formulación de preguntas, la creación de una atmósfera positiva, las expectativas o los desafíos que plantea en su clase.
En el núcleo de todos estos factores está la habilidad para comunicarse eficazmente. Efectivamente, de la manera de comunicarse de un docente, no solo en el día a día, sino minuto a minuto y segundo a segundo, depende lo que los estudiantes van a aprender y recordar, y también su comportamiento en el aula.

Uso del lenguaje por parte del docente

En este artículo, el primero de una serie en el que iremos ofreciendo otras ideas para mejorar la comunicación en contextos escolares, trataremos de un componente fundamental de la interacción con los estudiantes en el aula: el uso del lenguaje por parte del docente. Y es que, según ha quedado demostrado, lo que dices y cómo lo dices tiene un impacto decisivo en los resultados que obtienes.
Mejorar la comunicación en el aula puede ser tan sencillo como comenzar por introducir pequeños cambios que harán una gran diferencia, en lugar de grandes cambios que producirán diferencias muy pequeñas. A menudo, la única diferencia entre dos docentes que imparten la misma lección, de la misma manera, pero que obtienen distintos resultados (uno, positivos, y el otro, negativos) es la manera en la que utilizan el lenguaje para explicar, dar instrucciones, presentar temas o estimular el aprendizaje y el buen comportamiento.
Muchos de los patrones de lenguaje influyente a los que nos referiremos en este artículo se han usado con éxito en el ámbito de la Programación Neurolingüística (PNL) o la terapia. Adoptarlos puede ayudarte a:

  • Comenzar las lecciones más eficazmente, asegurándote de que lo que dices está de acuerdo con la manera en que quieres que se hagan las cosas.
  • Incrementar las probabilidades de obtener lo que pretendes al dar instrucciones.
  • Asegurarte de que dices lo que quieres decir y evitar sugerir, involuntariamente, lo contrario.

He aquí algunas ideas y ejemplos:

Significados ocultos y presuposiciones

¿Alguna vez has sugerido una tarea a un estudiante o grupos de estudiantes que, sin duda, podían realizarla sin dificultad y, sin embargo, los resultados no fueron los esperados?
Cada vez que decimos algo, nos comunicamos a dos niveles. Podemos distinguir entre la superficie del significado y el significado oculto (o presuposición). Los estudiantes responden a menudo a este último. Veamos un ejemplo:

  • Si tú dices: Cuando hayas aprendido esto, serás capaz de realizar tu propio proyecto, estás sugiriendo que el estudiante tendrá éxito en su tarea.
  • Observa la diferencia con la siguiente afirmación: Si eres capaz de hacer estoes posible que puedas realizar tu propio proyecto.

El uso del “cuando” y el “serás capaz” en el primer ejemplo, sitúa al alumno en una forma de pensar positiva, que denota posibilidad, mientras el segundo ejemplo pone en duda la capacidad de lograr algo y sugiere que los resultados pueden llegar a ser negativos.
¿Puedes pensar en situaciones similares en el aula? ¿Qué podrías proponerte, a partir de ahora, para cambiar la manera de dirigirte a los estudiantes en situaciones similares? Comunicación eficaz

Doble ciego

¿Te has dado cuenta de lo directivo que puedes llegar a ser en el aula y las pocas oportunidades para elegir que tienen tus estudiantes? Vale, puedes pensar que es importante que realicen algunas tareas, pero quizá no lo sea tanto el orden en que las hagan.
El doble ciego, otro tipo de significado oculto, puede ser usado para ofrecer a los estudiantes la posibilidad de decidir. A las personas les gusta tener la opción de elegir y los niños y los jóvenes no son diferentes en este sentido. Al usar dobles ciegos, cualquier sea la opción elegida llevará a resultados similares a los deseados, algo así como “el orden de los factores no altera el producto”. Sin embargo, habrás dado la oportunidad de que cada uno decida por dónde empezar y cómo realizar las tareas. Veamos un ejemplo:

  • Isabel, Juan, Raúl y Fátima: ¿os gustaría comenzar por dibujar el mapa o por el cuestionario?
  • Podéis discutirlo en parejas o en grupo.
  • Al leer el ejemplo, os daréis cuenta de lo que ya sabéis y puede que comencéis a establecer relaciones.
  • Revisad el resultado de vuestro trabajo durante el tiempo que os parezca oportuno hasta obtener una versión que os parezca adecuada para presentar en clase.

¿Cuándo y cómo podrías usar dobles ciegos en el aula? ¿Puedes pensar en algunos ejemplos?

No pienses en un elefante rosa

¿Qué sucede cuando intentas no pensar en algo? Por ejemplo, si yo te digo: – “No pienses en un elefante rosa”. ¿En qué acabas de pensar? No importa lo mucho que lo intentes, no puedes evitar pensar en eso.
Es frecuente que, en el aula, algunos docentes hablen de lo que no desean que se haga, en lugar de lo que sí quieren que se lleve a cabo. ¿Te suenan estas frases?

  • No habléis más
  • No tires cosas al suelo
  • No llegues tarde
  • No olvides hacer los deberes

Dado que la memoria a corto plazo y nuestra capacidad de atención son limitadas (de hecho, solo podemos retener entre cinco y nueve (o, como lo sugirió el psicólogo George Miller en 1956, siete más o menos dos) ítems cada vez, es mejor hacer un buen uso del espacio limitado de conciencia de nuestros estudiantes, diciéndoles lo que queremos que hagan en lugar de lo que no queremos.

Cambia la forma de expresar tus reglas

Para terminar, te sugerimos tomarte unos minutos para pensar en algunas de las reglas típicas que usas con tus alumnos. ¿Cómo podrías reformular las palabras de la columna izquierda para expresar lo que quieres, en lugar de lo que no quieres conseguir?

Regla ¿Cómo dirías más eficazmente lo que quieres conseguir?
No corras
No comas en clase
No hables fuerte mientras hacemos esta tarea
No seas mal educado
No pelees con tus compañeros

Sin duda, hay otras muchas ideas para mejorar nuestra comunicación en el aula. En siguientes artículos hablaremos de algunas de ellas. Sin embargo, si tras la lectura de éste has llegado a ser más consciente de la importancia de las palabras que usas para comunicarte con tus estudiantes, seguramente estarás atento en otras muchas ocasiones y podrás mejorar la manera de dirigirte a ellas y ellos para obtener mejores resultados. Recuerda: ¡Lo que dices importa, y mucho! Andrea Giráldez Hayes es directora de Growth Coaching Iberoamérica, profesora titular de universidad, consultora y facilitadora de procesos de formación en coaching, PNL y habilidades para la vida en contextos educativos.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

7 dinámicas para formar grupos dentro del aula

En otras ocasiones ya hemos comentado la importancia de trabajar en equipo o los beneficios del aprendizaje cooperativo. Sin embargo, esta vez queremos proponerte algunas dinámicas para formar grupos dentro del aula. ¿Te apetece descubrirlas? ¡Adelante, sigue leyendo!

¿Cuántas veces has pedido a la clase que hicieran equipos y se han juntado con las personas más afines, con sus amigos? A veces está muy bien que trabajen juntos, pero en la vida no siempre van a trabajar con aquellas personas con las que mejor se llevan y por ello deben aprender a cooperar con otros compañeros y compañeros con los que no están tan habituados y que tienen distintas capacidades y ritmos de aprendizaje.

Así pues, durante todo el curso debes promover distintos tipos de agrupaciones, ya sean homogéneas o heterogéneas. Estás últimas pueden ser las más enriquecedoras, ya que mezclan diferentes personas del grupo clase con las cuales deberán complementarse para conseguir un objetivo común.

Para crear grupos heterogéneos es muy importante tu rol como docente, ya que eres la persona que conoce las diferentes características de todos los alumnos y alumnas. La formación más conocida es el grupo de base que consiste en agrupar aquellos que necesitan más ayuda, los que son capaces de ayudar a los demás, los que tienen la capacidad de ser líderes, los que tienen un papel más pasivo, etc. Pero si lo que quieres es crear equipos de manera espontánea, no te pierdas estas dinámicas:

7 dinámicas para formar grupos

  1. Los abrazos: Esta dinámica consiste en dejar a los alumnos y alumnas que se distribuyan por el espacio mientras la música suena. Cuando la música pare, tienes que decir un número al azar y los alumnos se deben agrupar con las personas que tengan alrededor. En la última ronda, debes decir el número de participantes que quieres que tenga cada grupo, así cuando se hayan juntado, esos serán los grupos que se conformarán para la actividad posterior. ¡Existen muchas variaciones de este juego y muy divertidas!
  2. Busca tu otra mitad: Para esta actividad necesitarás tener preparadas unas tarjetas con sinónimos y antónimos, refranes partidos en dos, conceptos y definiciones, operaciones y resultados, etc. Los alumnos deberán juntarse con su pareja correspondiente. Si quieres que el grupo sea más grande, sigue la dinámica y agrúpalos proponiendo categorías más generales. ¡Con esta dinámica puedes aprovechar para trabajar algún contenido relacionado con la materia!
  3. Post-it-cionate: Esta dinámica consiste en enganchar en las paredes del aula tantos números de post-it como grupos quieras formar. En cada post-it debes escribir una temática y los alumnos y alumnas deberán buscar aquel tema que les llama más la atención. Posteriormente, puedes desarrollar la técnica cooperativa del puzzle o rompecabezas o un proyecto de clase en el cual cada grupo tenga una función, entre otras ideas.
  4. Las cartas: Para esta actividad necesitarás una baraja de cartas que deberás preparar previamente según el número de alumnos y alumnas en el aula. Seguidamente, reparte al alumnado una carta boca abajo que deberán descubrir todos a la vez y luego juntarse sin hablar con sus compañeros/as siguiendo un mismo patrón (quizá se juntan por objetos, por números, por colores…).
  5. Los números: Todos conocemos la dinámica de numerar a los alumnos para luego juntarse. ¡Pero te proponemos una variación! Esta consiste en numerar a los alumnos del 1 al 9. Posteriormente, debes decir un número de 4 cifras, si quieres que el grupo sea de 4 componentes: 8243. Así pues se deberán juntar aquellos alumnos con los números 8, 2, 4, y 3. Si dos o más alumnos tienen el mismo número, se juntará con el grupo el que sea más pequeño de edad (puedes poner cualquier otra característica).
  6. La granja: Para poner en práctica esta actividad es necesario preparar unas tarjetas donde aparezcan los nombres de diferentes animales. Deberás repartirlas a los alumnos y alumnas y estos con los ojos cerrados deberán empezar a hacer el ruido de cada animal hasta juntarse con otros compañeros o compañeras que emitan la mismo onomatopeya.
  7. Mi favorito: ¿Cuál es tu comida favorita? ¿Cuál es tu color favorito? ¿Cuál es el mes de tu cumpleaños? ¡Para desarrollar esta dinámica deberás lanzar preguntas para que los alumnos y alumnas se junten según sus gustos. ¡Cuando se formen aquellos grupos que creas adecuados, puedes acabar el juego!

¡Estas dinámicas permiten que como docente puedas planear previamente los grupos que quieres formar sin que tus alumnos y alumnas se den cuenta! ¿Te animas a compartir las dinámicas para formar grupos que pones en práctica en clase?

Fuente: http://blog.tiching.com/

Así se puede trabajar en clase con series

El éxito que cosechan en la actualidad las series entre los adolescentes y el público infantil consolida este formato como un recurso muy atractivo para trabajar las diferentes materias en clase. Son muchos los docentes que ya han aprovechado algunas como ‘Juego de Tronos’, ‘Élite’ o ‘Los 100’ con propuestas metodológicas y lúdicas. Recopilamos las experiencias publicadas en nuestra web al respecto para que puedas inspirarte en ellas y tomar ejemplo con tus estudiantes.

Un comentario de texto a propósito de un fragmento de guion de ‘Merlí’, un trabajo en grupo con dudas sobre sexo con la excusa de ‘Sex Education’ o ‘Titans’ para repasar clásicos del mundo del cómic. Así ha aprovechado Cristian Olivé las series de Netflix para trabajar Lengua y Literatura en 2º de ESO en la Escola Joan Pelegrí de Barcelona.

Netflix y otras plataformas de streaming representan la sociedad audiovisual de los tiempos modernos. Los jóvenes de hoy consumen cada vez más contenidos en diferido porque pueden decidir dónde y cuándo hacerlo. Desde el punto de vista educativo, los recursos que Netflix puede ofrecer para las clases de Lengua y Literatura son tan extensos como lo es su catálogo.

Por ejemplo, la serie ‘Élite’ puede ser un buen arranque para hablar de novela negra. Sería, cuanto menos, sorprendente llegar a clase con los planos reales del instituto donde estudian día a día y pedirles que sitúen la escena de un crimen para luego elaborar una noticia con las seis preguntas básicas del periodismo.

Merlí

Con la excusa de que casi todos conocen ‘Sex Education’, pueden realizar un trabajo en grupo en el que expongan sus dudas sobre sexo, preparen un cuestionario, investiguen sobre dichos asuntos y, finalmente, recreen un consultorio juvenil como en la serie de Netflix.

Partiendo de una transcripción de los diálogos de una secuencia de ‘La casa de papel’, pueden añadirle una voz narrativa que combine estilo directo e indirecto. Además, tras algunas visualizaciones del video en clase, pueden recopilar descripciones de lo que sucede para incorporarlas a modo de incisos en el texto dialogado.

¡Hemos dejado entrar a Merlí en clase!

Siempre agradecen que con la literatura miremos más allá de los clásicos. Por ello, a partir de un fragmento de guion de ‘Merlí’, podemos mostrarles las diferencias entre un texto teatral y un guion cinematográfico. Teniendo en cuenta que la serie también trata de forma recurrente los temas de la diversidad y de la tolerancia, podrían buscar información y elaborar un reportaje sobre la situación LGTBI en el mundo.

Merlí

‘Black Mirror’, a pesar de estar enfocada a un público más adulto, es conocida por la mayoría de jóvenes. La serie explora los límites de la tecnología, de modo que se puede entablar un debate en clase con argumentos a favor y en contra acerca de la adicción a las redes sociales y qué piensan de la batalla de los likes. El contenido de la serie también puede ser la excusa para hablar de la literatura de distopías y no estaría de más pedirles que imaginen una breve trama de un capítulo con una sociedad futurista y distópica.

También para repasar literatura universal

Los superhéroes de ‘Titans’ pueden ser la razón para repasar algunos clásicos del mundo del cómic y de la novela gráfica. De hecho, con fotogramas de la serie podrían lanzarse a escribir algunas viñetas.

La casa de papel

En ‘You’ el protagonista es un desequilibrado librero. Como son constantes las referencias a obras de la literatura universal, podemos hacer un repaso de las más emblemáticas, desde “Frankenstein” hasta “El guardián entre el centeno”. De paso, se puede aprovechar que el verbo ‘stalkear’ resume a la perfección la trama de la serie para comentar otras expresiones adolescentes de origen anglosajón, como ‘hater’, ‘shippear’ o ‘hype’, entre otras.

¿Cómo ordenar el aula?

El texto instructivo es la modalidad con la que Marie Kondo ayuda a sus clientes a ordenar su hogar en la serie de Netflix. Por esta razón, una manera divertida y relajada de trabajar dicha tipología textual podría ser pidiéndoles que sienten las bases de cómo tener el aula decente y ordenada en todo momento.

En resumen, Netflix ofrece un abanico lo bastante amplio como para acercar la asignatura de Lengua y Literatura a los jóvenes. Dicen que todo tiene su secreto y, en nuestra profesión, convertir un punto de interés cercano a los alumnos en materia de clase suele ser un éxito asegurado.

Aprender Historia viviendo en Juego de Tronos

Juego de Tronos Series en clase

En las clases de Historia de Agustín Tortosa en el Colegio Zola de Las Rozas (Madrid) se creó un reino feudal como el de la popular serie para acercar el temario de historia al alumnado de 2º de ESO. Así, los estudiantes inventaron un mundo medieval en el que se convirtieron, por ejemplo, en nobles en pleno siglo XXI. Después de una breve introducción al contenido que se estudiaría, se fueron sucediendo distintas pruebas relacionadas con diferentes aspectos del contexto social, cultural, político o religioso de la Edad Media. Cada prueba superada, era sinónimo de un doblón: una recompensa traducida en la nota final del proyecto y que se iban consiguiendo en función de los establecido en la rúbrica de evaluación.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

Las aulas superpobladas, un problema que afecta la calidad de la enseñanza

Para ti, ¿cuántos alumnos debe tener una clase para considerarse “grande”? ¿30, 50… 100 estudiantes? Todo es relativo, ya que para alguien que está acostumbrado a una clase de 100 estudiantes, cuando llegue el momento de que tenga 30 estudiantes va a saltar de alegría. Por tanto, la verdadera dificultad no puede ser el número en sí, sino las consecuencias de tener tal número.

Una de las quejas más persistentes que se escuchan de los maestros es el número de estudiantes en su salón de clases. Pero, ¿cuál es el verdadero problema? ¿No hay suficiente aire, no hay suficientes sillas? esto puede ser improbable. Entonces cuál es el problema, ¿demasiado ruidoso? ¿demasiado impersonal? Esto quizás es el problema.

La práctica más común en un aula grande es, sin lugar a dudas, el trabajo en equipo. Se establece una tarea y los equipos se ponen a trabajar, mientras que el profesor monitorea la actividad. Cualquier problema de lenguaje puede ser tratado con toda la clase al término de ésta. Para evitar perder tiempo valioso en la formación de los equipos, es importante pre-ordenarlos. Establecer una lista de equipos quincenales o mensuales y asegurarse de que todos los alumnos saben a qué grupo pertenecen. Una buena idea es pegarlo en el aula.

Hay varios criterios que debes tener en cuenta para la formación de los equipos y todos ellos tienen sus ventajas y desventajas:

  • Se pueden formar grupos de niveles similares para que puedan trabajar al mismo ritmo.
  • Formar equipos con estudiantes “fuertes” y “menos fuertes” para que el primero pueda ayudar a los últimos.

Puede realizarse también, la creación de puestos de trabajo donde cada estación es apto para las habilidades y tareas específicas. Los alumnos deciden la estación que desean trabajar y cuando lleven a cabo la tarea, se rotan a una estación diferente.

Si tiene la suerte de contar en su escuela con un laboratorio de computación, éste es una herramienta que puede utilizar y que mantendrá un poco más de orden a la clase.

Otro problema al que se enfrentan los grupos grandes de estudiantes es la disciplina, a continuación le presentamos algunos tips:

  • Lo ideal es establecer reglas desde el primer día y cumplir con ellas.
  • Mejor aún, haga que los estudiantes decidan por si mismos las reglas, son más propensos a seguirlas cuando ellos las eligen.
  • Elija a unos pocos “ayudantes” para que se encarguen de algunas tareas de la gestión.
  • Es importante que conozca las reglas de la escuela con respecto a las medidas disciplinarias. Sepa lo que está permitido y lo que no.

Otro de los grandes problemas a los que se enfrentan los profesores con grandes grupos es el ruido. ¿Cómo se obtiene la atención de los estudiantes? Gritar no es la solución, ni estar golpeando la mesa. Tal vez lo que necesita es un micrófono si su clase es muy grande o tal vez un silbato. Establezca señas desde el primer día, como levantar la mano, etc. Conforme avance el curso los estudiantes sabrán que eso significa que deben silenciar.

Sabemos que pueden existir más problemas en grupos con gran cantidad de estudiantes.

Fuente: comunidaddocente.org

Estrategias para afrontar la indisciplina en el aula

Es común que en el salón de clases surjan problemas de conducta cuyas causas debemos detenernos a analizar. Unas veces pueden ser debidas a los alumnos, pero otras ocasiones la causa de los problemas de conducta pueden ser por culpa del docente.

Anteriormente compartimos algunas orientaciones para aumentar la motivación en los alumnos, ahora compartimos una serie de estrategias para afrontar la disciplina en el aula. Primero analizaremos las causas más comunes para posteriormente establecer algunas estrategias para afrontarlas.

Las causas de los problemas de indisciplina debidas a los alumnos pueden ser:

  • Problemas de conducta producidos por estrategias para captar la atención.
  • Problemas de conducta como consecuencia directa de las emociones negativas que tienen relación con la enseñanza, el fracaso repetido en clase, como no entienden se aburren y pasan a molestar al profesor o a los compañeros.
  • El fracaso constante, lleva al alumno a tener una opinión negativa sobre sí mismo (autoconcepto negativo) dejando una sensación de inadaptabilidad e incompetencia y una tendencia a la derrota al enfrentarse a las mismas tareas.
  • Influencias sociales de alumnos que arrastran a una mala conducta a toda la clase o a gran parte de ella.
  • Alumnos, que con carácter experimental, retan al profesorado para comprobar dónde están los límites de sus advertencias y a la vez comprobar en qué medida las amenazas cumplidas les pueden causar algún daño.
  • Problemas relacionados con el desarrollo cognitivo del alumno que le impiden seguir la acción formativa del profesor, dando lugar en algunos casos a problemas de conducta.
  • Los problemas afectivos (los que están asociados a las emociones y la personalidad) pueden influir notablemente en la conducta de la clase.
  • Extraversión-Introversión. Los alumnos extrovertidos preferirán un entorno que ofrezca múltiples relaciones y actividades sociales, mientras que el introvertido se sentirá incómodo en una atmósfera de trabajo muy rica y activa, esta situación, dentro del aula, puede provocar problemas de conducta.
  • Inestabilidad emocional, los alumnos inestables plantean problemas típicos de inadaptación personal, son inquietos, suspicaces, reservados.
  • Estilo cognitivo. Hay estilos de aprendizaje incompatibles en el aula.
  • Alumnos con dificultades especiales.

Conductas específicas de los docentes que generan problemas de conducta en los alumnos:

  • El caso del docente, que tiene “un componente de su personalidad” que influye negativamente en los alumnos.
  • La organización de la clase, la disposición física, la forma de impartir la clase y la disposición de los horarios puede dar lugar a problemas de control.
  • Planificación de la clase. Puede producir problemas de control cuando el paso de una actividad a otra no se hace adecuadamente.

Ya analizamos las posibles causas de los problemas de conducta, ahora veamos algunas estrategias para afrontar la disciplina en el aula:

Establece objetivos de interés, motivadores y realistas para los alumnos.

  • Logra conocer a los alumnos en clase y descubrir las razones que hay detrás de sus actos.
  • Prevé los probables problemas de control, decide las estrategias para su resolución y aplícalas con rapidez y de modo consecuente.
  • Mantén buena predisposición hacia el alumnado. El efecto “demonio” y la profecía autocumplida, si ya estamos impresionados positivamente por la conducta de alguien en un cierto contexto, nos sentiremos predispuestos de manera favorable hacia los esfuerzos que realice en otro.
  • Ayuda a los alumnos a desarrollar un autoconcepto positivo, orientado hacia el éxito. Para ello, en la medida de lo posible, procura encomendarles tareas acordes con su nivel de aptitudes. Un alumno con poca autoestima o que se considere un fracaso es mucho más probable que cause problemas de control.
  • Cambia de actividades dentro del aula para evitar que los alumnos caigan en el aburrimiento y la desmotivación.
  • Haz el entorno del aula lo más agradable, animado y estimulante posible.
  • Evita amenazas innecesarias o poco prácticas. Las amenazas desmesuradas que los alumnos saben que no se pondrán en práctica, sirven sólo para rebajar la opinión sobre el docente como alguien a quien no se debe tomar en serio.
  • Establece normas y procedimientos claros. No excederse en su número, ya que si son demasiadas es probable que se olviden de la mitad.
  • Procura ponerte en el lugar del alumno.
  • Autopresentación. El docente debe trasmitir a los alumnos:
  • Confianza en sí mismo: no hablar ni actuar de forma precipitada, mirar a la clase en general y a cada alumno/a en particular de forma tranquila.
  • Hay que evitar cualquier antagonismo injustificado o reacción exagerada ante la conducta de los alumnos.
  • Orientaciones e instrucciones precisas: las instrucciones deben ser breves, irán al grano y se expresarán en lenguaje sencillo.
  • Firmeza ante los problemas.
  • Conciencia de lo que está ocurriendo. Mantener el estado de alerta ante lo que sucede en el aula durante el trabajo o las explicaciones.
  • Disfruta enseñando. Esto ayuda a mantener un buen control de la clase y desempeña una parte importante del éxito de la enseñanza.
  • Puntualidad. Muchos de los problemas de control de la clase, surgen porque el profesor llega tarde o porque está entretenido en otras cosas.
  • Buena preparación de la clase.
  • Ponerse rápidamente a la tarea. Un vez que los alumnos están en el aula, hay que empezar la clase con rapidez y energía para centrar la atención en las explicaciones y en las tareas a realizar.
  • Insistir en la colaboración de toda la clase. Es fundamental conseguir una colaboración total antes de entrar en materia.
  • Utilizar la palabra con expresividad, con tono agradable y que no produzca cansancio o tensión.
  • Mantenerse alerta ante las incidencias de la clase. Moverse por el aula, mantener un buen contacto visual con los alumnos, darse cuenta de dónde van a surgir probablemente los problemas, concentrando ahí su atención.
  • Estrategias claras y bien comprendidas para enfrentarse a situaciones de crisis.
  • Distribución clara y equitativa de la atención del profesor.
  • Evitar comparaciones. Las comparaciones pueden generar hostilidad y resentimiento hacia los docentes por parte de las personas más desfavorecidas en esas comparaciones y también divisiones en el seno del aula.
  • Hacer un buen uso de la preguntas. El profesor que hace preguntas a alumnos concretos, está utilizando una estrategia muy valiosa para mantener atentos y activos a los alumnos.
  • Garantizar oportunidades adecuadas de actividades prácticas.
  • Organizar la clase de forma eficaz.
Fuente: imageneseducativas.com

Recursos para conmemorar el Día Mundial del Agua en las aulas

El 22 de marzo se conmemora a nivel internacional el Día del Agua desde que la ONU asignara esta fecha en 1992.

Veintiséis años más tarde aún queda mucho camino que recorrer en pro de la preservación de este don tan valioso, indispensable y vital. Empeñados en buscar agua en otros planetas alegando un problema de escasez cuando lo cierto es que el problema radica directamente en la mala distribución que hacemos de la misma y en la aberración de intoxicar nuestros mares y océanos con todo tipo de tóxicos y basuras.

En porcentajes: el 71% de la superficie terrestre es agua. De toda esta cantidad, un 96% es salada que encontramos en mares y océanos; el 4% restante es dulce almacenada en ríos, arroyos y en los polos en forma de hielo (la mayor parte de agua dulce que hay en la Tierra está congelada). Aunque los porcentajes puedan darnos la sensación de albergar agua en abundancia, esto no es así, ya que ese porcentaje de 71% de agua en la superficie terrestre representa tan solo un 0,02% de la masa total del planeta.

Por tanto, la raíz del problema se encuentra en la mala distribución y el mal uso que se hace del agua potable. Un agua potable que en ocasiones se usa hasta para lavar coches u objetos que usamos en nuestro día a día.  Es necesario concienciar socialmente sobre la importancia de salvaguardar este bien natural y no buscarlo en otros planetas. Esta concienciación empieza en las aulas, por ello proponemos algunos recursos para enseñar el valor de este bien en las escuelas:

Cuentos para niños

–Cuento del Señor del Agua: cuenta la historia de Héctor, un niño que vive en un pueblo afectado por la sequía: no llueve y los ríos comienzan a secarse.  Aun así, su sueño es aprender a nadar. Una noche recibe la sorprendente visita del Señor del Agua…

–La gota que quería ser diferente: Brillagota no se siente especial, está triste porque es una simple gota y se pasa los días ascendiendo y descendiendo de las nubes, hasta que un día un rayo de sol la atraviesa y la convierte en una gota muy muy especial.

–Lo más importante del mundo: Yuli es una niña que quiere saber qué es lo más importante del mundo para todos. Su madre, que no sabe responderle, le propone que apunte en su cuaderno lo que hace en el día a día y así la pequeña Yuli logra descubrir qué es lo más importante del mundo.

–Una escuela para Saya: una interesante presentación de UNICEF sobre una niña, Saya, que quiere ir a la escuela.

Series infantiles

H2Ooooh! Proyecto de la UNESCO, es una serie en la que seis amigos se embarcan en aventuras muy emocionantes en las que aprenden muchas cosas sobre el agua. La serie está en inglés y es un buen recurso para enseñar a los niños tanto este idioma como el valor del agua.

–Narigota: es una serie de dibujos animados divertida y educativa, que cuenta las aventuras de una gota de agua y sus amigos, otros elementos meteorológicos.

Water Wally: la gota-mascota que enseña a ahorrar agua a los niños.

Juegos y animaciones

Aprender el ciclo del agua con esta animación ambientada con música puedes enseñar a los niños todas las fases por las que pasa el agua, desde que se recoge y sale por el grifo, hasta que retorna a la naturaleza.

Concurso de dibujo Aqualia: dibujar acerca de este tema también ayuda a concienciar y sobre todo, los niños potenciarán su creatividad y se divertirán.

Juegos interactivos canaleduca: en Canal Educa podemos encontrar muchos juegos interactivos para edades desde los 3 años hasta los 15, son juegos que tienen que ver con el agua, la naturaleza y la importancia de cuidar el medio ambiente. Canal Educa, además, propone para la semana del agua seis actividades muy interesantes en las que los pequeños tendrán que demostrar su ingenio y destreza con juegos que tienen que ver con agua y gastronomía, agua y literatura, agua y arquitectura, agua y pintura y agua y expresión corporal.

Otros recursos

Documental “En busca de agua”: este documental desarrollado en Mumbai (India), cuenta las peripecias que vive Nandini, una niña de 11 años que vive en las chabolas de la ciudad, una zona a la que no llega agua potable, ésta solo puede conseguirse robándola de los conductos que transportan el agua a los barrios ricos y atraviesan el suburbio en el que vive ella y su familia.

Canciones en el aula: en la web de menudospeques.net hay una lista de canciones que hablan sobre el agua y van dirigidos a los más pequeños.

Manualidades y talleres: en esta guía infantil puedes encontrar muchas manualidades donde el agua es protagonista, eso sí, la mejor opción es usar agua del grifo. Otros talleres interesantes pueden ser la realización de murales donde los alumnos puedan escribir una o varias maneras de ahorrar agua; que escriban por qué es importante para ellos este bien natural; que dibujen las distintas formas del agua etc.

Generar debates: que los niños en las aulas tengan la posibilidad de proponer ideas y abordar soluciones para ahorrar agua.

Fuente: educacion.press

Disgrafía: 15 actividades y recursos para el aula y casa

Recopilamos páginas web con ejercicios, actividades y recursos orientados a los estudiantes que sufren disgrafía. Se trata de un tipo de discapacidad que afecta a la escritura, y puede venir dada por una dificultad para procesar el lenguaje correctamente o una dificultad óptico-espacial derivada de diferentes problemas para procesar lo que ven los ojos.

 

María José Argüeso, docente en Aguilar de Campo (Palencia) y autora del blog SGBlogosfera María José Argüeso, propone en este enlace más de 40 fichas para trabajar la disgrafía y que los alumnos pueden utilizar no sólo en el aula sino también en casa.

Una guía de consulta que da respuesta a algunas de las preguntas más comunes relacionadas con la disgrafía como, por ejemplo, tipologías, diagnóstico escolar, cómo detectar la disgrafía en el aula o los aspectos que hay tener en cuenta a la hora de corregirla. Asimismo, apunta algunos ejercicios y brinda dos libros para descargar gratuitamente con fichas.

 

Las aventuras de Lía y Grafos

Uno de los objetivos de este cuaderno de ejercicios de caligrafía es que los
estudiantes mejoren su motricidad fina, por lo que a los alumnos con disgrafia les resultará de utilidad.

Se centra en las causas que la producen para, a continuación, señalar los síntomas asociados a la disgrafía y que dependerán de los procesos alterados o afectados por la misma: síntomas asociados a dificultades viso-perceptivas; dificultades en los procesos motores; relacionados con el procesamiento del lenguaje; la escritura de la mano; asociados a la gramática y uso de palabras; y asociados con la organización del lenguaje escrito.

El siguiente punto que trata este recurso ahonda en los tratamientos que pueden llevarse a la práctica en función de las áreas a estimular. Finalmente, apunta algunas actividades como: juegos específicos del lenguaje, el uso de la plastelina y punzones de preescritura, empleo de láminas en las que hay que seguir punteados curvilíneos, rectas, simetrías o dibujos punteados…

Rebeca Pérez Fernández firma este trabajo del grado de maestro en Educación Primaria. El marco teórico de esta labor de investigación incluye cuestiones como las causas e indicadores de la disgrafía, tipología y tratamiento en las aulas de Primaria (ejercicios, técnicas y programas de tratamiento). Argumentadas y resueltas estas cuestiones, su autora aborda el significado y el sentido de las pruebas de diagnóstico, y cómo se trata la disgrafía en 3º de Primaria a través de adaptadores, pruebas individuales o recursos de actividades, entre otros.

Encontrarás este recurso en el espacio Orientación Andújar. Primero se hace una introducción al tema y las características que definen la disgrafía para, a continuación, mostrar distintas pautas de interés como adoptar la postura correcta cuando hay que sentarse en la silla o la forma adecuada de coger el lápiz siguiendo unos sencillos trucos. También se muestran diversos cuadernos de grafomotricidad y fichas listas para su descarga.

Combina una parte teórica con otra de carácter práctica, sugiriendo distintas recomendaciones iniciales antes de trabajar con el niño. Además, muestra hasta nueve juegos entre los que se encuentran actividades para repasar figuras punteadas, la formación de figuras a través de los números, bucles en hojas, rompecabezas de imágenes…Los puedes completar con nueve fichas con ejercicios para casa también. Educapeques también ofrece un vídeotutorial con lo más destacado.

Esta propuesta reúne una colección de fichas centradas de manera especial en la disgrafía motriz, y es que cuando se habla de disgrafía existen diferentes tipos pues también hay una disgrafía específica y sintomática o secundaria. Precisamente, y al final de las fichas mostradas, hay un artículo que explica cada una de ellas. Por otro lado, entre las propuestas de actividades sugeridas se plantean ejercicios de coordinación, orientación, caligrafía…

Técnicas caligráficas, pictográficas y escriptográficas. Alrededor de ellas, este recurso sugiere a las familias los diferentes objetivos y logros que pueden alcanzar sus hijos en función de unas y otras. Tampoco faltan las fichas de trabajo, entre las que descubrimos las dedicadas a los números y motivos espaciales.

Este recurso se encuentra en el Blog de Fantasías y en él se indican varios ejercicios y actividades que sin estar unidos de manera directa a la escritura refuerzan “la automatización de movimientos para un desarrollo de la psicomotricidad que posibilite una mejor escritura, seguridad y fluidez en el trazo”, tal y como se explica. El baloncesto, los malabares o hacer música son algunas de estas propuestas.

 

Se encuentran disponibles para su descarga gratuita en el blog Mi mani es logopeda y es posible trabajar distintos aspectos como la percepción, la simetría, la grafopercepción, la grafomotricidad, la atención-percepción…

 PYTAL

Este acrónimo pertenece a la página web Pedagogía Terapéutica y Audición y Lengua. Entre sus muchos apartados, incluye uno dedicado a la disgrafía. ¿Qué contenidos ofrece? En primer lugar, hace una introducción al tema y propone un enlace para consultar los diferentes tipos que existen de disgrafía y cómo tratarlos para, a continuación, sugerirnos un generador on line de actividades caligráficas para crear hojas de ejercicios en formato PDF; éstas, por ejemplo, permiten determinar el número de líneas por página o modificar el tipo de letra utilizada. También se ha incorporado un apartado de grafomotricidad.

En la web SlideShare, sitio conocido por compartir ideas y conocimientos, docentes y familias tienen a su disposición una entrada con algunos consejos que los alumnos pueden poner en practicar: cómo sentarse correctamente a la hora de escribir, la manera adecuada de sujetar el lapicero o el papel…Esta parte teórica se complementa con una práctica que incluye ejercicios de grafopercepción, visomotricidad, grafoescritura y grafomotricidad.

Sopas de letras, dibujos, actividades que consisten en poner las uniones entre las letras de cada palabra y completar reglones, o repasar con tres colores las letras del abecedario son algunas de las propuestas disponibles en este enlace perteneciente a la página web de Eduteca. En total, se han incluido 57 láminas dirigidas de manera específica al alumnado de Infantil y de Primaria.

 

Reeducación de las disgrafias

Aula PT es un blog de recursos para la atención a la diversidad, y en él encontramos un link enfocado a la prevención y corrección de las dificultades disgráficas elaborado por el CEIP Juan de Vallejo (Burgos). Este centro ha elaborado un completo programa que trata diferentes cuestiones: materiales a utilizar, educación de las habilidades motoras básicas, desarrollo del grafismo, corrección de la grafía, actividades para el alumnado…

Fuente: educaciontrespuntocero