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Recursos para conmemorar el Día Mundial del Agua en las aulas

El 22 de marzo se conmemora a nivel internacional el Día del Agua desde que la ONU asignara esta fecha en 1992.

Veintiséis años más tarde aún queda mucho camino que recorrer en pro de la preservación de este don tan valioso, indispensable y vital. Empeñados en buscar agua en otros planetas alegando un problema de escasez cuando lo cierto es que el problema radica directamente en la mala distribución que hacemos de la misma y en la aberración de intoxicar nuestros mares y océanos con todo tipo de tóxicos y basuras.

En porcentajes: el 71% de la superficie terrestre es agua. De toda esta cantidad, un 96% es salada que encontramos en mares y océanos; el 4% restante es dulce almacenada en ríos, arroyos y en los polos en forma de hielo (la mayor parte de agua dulce que hay en la Tierra está congelada). Aunque los porcentajes puedan darnos la sensación de albergar agua en abundancia, esto no es así, ya que ese porcentaje de 71% de agua en la superficie terrestre representa tan solo un 0,02% de la masa total del planeta.

Por tanto, la raíz del problema se encuentra en la mala distribución y el mal uso que se hace del agua potable. Un agua potable que en ocasiones se usa hasta para lavar coches u objetos que usamos en nuestro día a día.  Es necesario concienciar socialmente sobre la importancia de salvaguardar este bien natural y no buscarlo en otros planetas. Esta concienciación empieza en las aulas, por ello proponemos algunos recursos para enseñar el valor de este bien en las escuelas:

Cuentos para niños

–Cuento del Señor del Agua: cuenta la historia de Héctor, un niño que vive en un pueblo afectado por la sequía: no llueve y los ríos comienzan a secarse.  Aun así, su sueño es aprender a nadar. Una noche recibe la sorprendente visita del Señor del Agua…

–La gota que quería ser diferente: Brillagota no se siente especial, está triste porque es una simple gota y se pasa los días ascendiendo y descendiendo de las nubes, hasta que un día un rayo de sol la atraviesa y la convierte en una gota muy muy especial.

–Lo más importante del mundo: Yuli es una niña que quiere saber qué es lo más importante del mundo para todos. Su madre, que no sabe responderle, le propone que apunte en su cuaderno lo que hace en el día a día y así la pequeña Yuli logra descubrir qué es lo más importante del mundo.

–Una escuela para Saya: una interesante presentación de UNICEF sobre una niña, Saya, que quiere ir a la escuela.

Series infantiles

H2Ooooh! Proyecto de la UNESCO, es una serie en la que seis amigos se embarcan en aventuras muy emocionantes en las que aprenden muchas cosas sobre el agua. La serie está en inglés y es un buen recurso para enseñar a los niños tanto este idioma como el valor del agua.

–Narigota: es una serie de dibujos animados divertida y educativa, que cuenta las aventuras de una gota de agua y sus amigos, otros elementos meteorológicos.

Water Wally: la gota-mascota que enseña a ahorrar agua a los niños.

Juegos y animaciones

Aprender el ciclo del agua con esta animación ambientada con música puedes enseñar a los niños todas las fases por las que pasa el agua, desde que se recoge y sale por el grifo, hasta que retorna a la naturaleza.

Concurso de dibujo Aqualia: dibujar acerca de este tema también ayuda a concienciar y sobre todo, los niños potenciarán su creatividad y se divertirán.

Juegos interactivos canaleduca: en Canal Educa podemos encontrar muchos juegos interactivos para edades desde los 3 años hasta los 15, son juegos que tienen que ver con el agua, la naturaleza y la importancia de cuidar el medio ambiente. Canal Educa, además, propone para la semana del agua seis actividades muy interesantes en las que los pequeños tendrán que demostrar su ingenio y destreza con juegos que tienen que ver con agua y gastronomía, agua y literatura, agua y arquitectura, agua y pintura y agua y expresión corporal.

Otros recursos

Documental “En busca de agua”: este documental desarrollado en Mumbai (India), cuenta las peripecias que vive Nandini, una niña de 11 años que vive en las chabolas de la ciudad, una zona a la que no llega agua potable, ésta solo puede conseguirse robándola de los conductos que transportan el agua a los barrios ricos y atraviesan el suburbio en el que vive ella y su familia.

Canciones en el aula: en la web de menudospeques.net hay una lista de canciones que hablan sobre el agua y van dirigidos a los más pequeños.

Manualidades y talleres: en esta guía infantil puedes encontrar muchas manualidades donde el agua es protagonista, eso sí, la mejor opción es usar agua del grifo. Otros talleres interesantes pueden ser la realización de murales donde los alumnos puedan escribir una o varias maneras de ahorrar agua; que escriban por qué es importante para ellos este bien natural; que dibujen las distintas formas del agua etc.

Generar debates: que los niños en las aulas tengan la posibilidad de proponer ideas y abordar soluciones para ahorrar agua.

Fuente: educacion.press

Disgrafía: 15 actividades y recursos para el aula y casa

Recopilamos páginas web con ejercicios, actividades y recursos orientados a los estudiantes que sufren disgrafía. Se trata de un tipo de discapacidad que afecta a la escritura, y puede venir dada por una dificultad para procesar el lenguaje correctamente o una dificultad óptico-espacial derivada de diferentes problemas para procesar lo que ven los ojos.

 

María José Argüeso, docente en Aguilar de Campo (Palencia) y autora del blog SGBlogosfera María José Argüeso, propone en este enlace más de 40 fichas para trabajar la disgrafía y que los alumnos pueden utilizar no sólo en el aula sino también en casa.

Una guía de consulta que da respuesta a algunas de las preguntas más comunes relacionadas con la disgrafía como, por ejemplo, tipologías, diagnóstico escolar, cómo detectar la disgrafía en el aula o los aspectos que hay tener en cuenta a la hora de corregirla. Asimismo, apunta algunos ejercicios y brinda dos libros para descargar gratuitamente con fichas.

 

Las aventuras de Lía y Grafos

Uno de los objetivos de este cuaderno de ejercicios de caligrafía es que los
estudiantes mejoren su motricidad fina, por lo que a los alumnos con disgrafia les resultará de utilidad.

Se centra en las causas que la producen para, a continuación, señalar los síntomas asociados a la disgrafía y que dependerán de los procesos alterados o afectados por la misma: síntomas asociados a dificultades viso-perceptivas; dificultades en los procesos motores; relacionados con el procesamiento del lenguaje; la escritura de la mano; asociados a la gramática y uso de palabras; y asociados con la organización del lenguaje escrito.

El siguiente punto que trata este recurso ahonda en los tratamientos que pueden llevarse a la práctica en función de las áreas a estimular. Finalmente, apunta algunas actividades como: juegos específicos del lenguaje, el uso de la plastelina y punzones de preescritura, empleo de láminas en las que hay que seguir punteados curvilíneos, rectas, simetrías o dibujos punteados…

Rebeca Pérez Fernández firma este trabajo del grado de maestro en Educación Primaria. El marco teórico de esta labor de investigación incluye cuestiones como las causas e indicadores de la disgrafía, tipología y tratamiento en las aulas de Primaria (ejercicios, técnicas y programas de tratamiento). Argumentadas y resueltas estas cuestiones, su autora aborda el significado y el sentido de las pruebas de diagnóstico, y cómo se trata la disgrafía en 3º de Primaria a través de adaptadores, pruebas individuales o recursos de actividades, entre otros.

Encontrarás este recurso en el espacio Orientación Andújar. Primero se hace una introducción al tema y las características que definen la disgrafía para, a continuación, mostrar distintas pautas de interés como adoptar la postura correcta cuando hay que sentarse en la silla o la forma adecuada de coger el lápiz siguiendo unos sencillos trucos. También se muestran diversos cuadernos de grafomotricidad y fichas listas para su descarga.

Combina una parte teórica con otra de carácter práctica, sugiriendo distintas recomendaciones iniciales antes de trabajar con el niño. Además, muestra hasta nueve juegos entre los que se encuentran actividades para repasar figuras punteadas, la formación de figuras a través de los números, bucles en hojas, rompecabezas de imágenes…Los puedes completar con nueve fichas con ejercicios para casa también. Educapeques también ofrece un vídeotutorial con lo más destacado.

Esta propuesta reúne una colección de fichas centradas de manera especial en la disgrafía motriz, y es que cuando se habla de disgrafía existen diferentes tipos pues también hay una disgrafía específica y sintomática o secundaria. Precisamente, y al final de las fichas mostradas, hay un artículo que explica cada una de ellas. Por otro lado, entre las propuestas de actividades sugeridas se plantean ejercicios de coordinación, orientación, caligrafía…

Técnicas caligráficas, pictográficas y escriptográficas. Alrededor de ellas, este recurso sugiere a las familias los diferentes objetivos y logros que pueden alcanzar sus hijos en función de unas y otras. Tampoco faltan las fichas de trabajo, entre las que descubrimos las dedicadas a los números y motivos espaciales.

Este recurso se encuentra en el Blog de Fantasías y en él se indican varios ejercicios y actividades que sin estar unidos de manera directa a la escritura refuerzan “la automatización de movimientos para un desarrollo de la psicomotricidad que posibilite una mejor escritura, seguridad y fluidez en el trazo”, tal y como se explica. El baloncesto, los malabares o hacer música son algunas de estas propuestas.

 

Se encuentran disponibles para su descarga gratuita en el blog Mi mani es logopeda y es posible trabajar distintos aspectos como la percepción, la simetría, la grafopercepción, la grafomotricidad, la atención-percepción…

 PYTAL

Este acrónimo pertenece a la página web Pedagogía Terapéutica y Audición y Lengua. Entre sus muchos apartados, incluye uno dedicado a la disgrafía. ¿Qué contenidos ofrece? En primer lugar, hace una introducción al tema y propone un enlace para consultar los diferentes tipos que existen de disgrafía y cómo tratarlos para, a continuación, sugerirnos un generador on line de actividades caligráficas para crear hojas de ejercicios en formato PDF; éstas, por ejemplo, permiten determinar el número de líneas por página o modificar el tipo de letra utilizada. También se ha incorporado un apartado de grafomotricidad.

En la web SlideShare, sitio conocido por compartir ideas y conocimientos, docentes y familias tienen a su disposición una entrada con algunos consejos que los alumnos pueden poner en practicar: cómo sentarse correctamente a la hora de escribir, la manera adecuada de sujetar el lapicero o el papel…Esta parte teórica se complementa con una práctica que incluye ejercicios de grafopercepción, visomotricidad, grafoescritura y grafomotricidad.

Sopas de letras, dibujos, actividades que consisten en poner las uniones entre las letras de cada palabra y completar reglones, o repasar con tres colores las letras del abecedario son algunas de las propuestas disponibles en este enlace perteneciente a la página web de Eduteca. En total, se han incluido 57 láminas dirigidas de manera específica al alumnado de Infantil y de Primaria.

 

Reeducación de las disgrafias

Aula PT es un blog de recursos para la atención a la diversidad, y en él encontramos un link enfocado a la prevención y corrección de las dificultades disgráficas elaborado por el CEIP Juan de Vallejo (Burgos). Este centro ha elaborado un completo programa que trata diferentes cuestiones: materiales a utilizar, educación de las habilidades motoras básicas, desarrollo del grafismo, corrección de la grafía, actividades para el alumnado…

Fuente: educaciontrespuntocero

Actividades para trabajar con los estudiantes a partir de la receta

Los textos instructivos son aquellos que se refieren a la secuencia de indicaciones sobre cómo llevar a cabo una determinada acción, la complejidad del mismo varía dependiendo del objeto a manipular o las acciones a realizar. Su propósito es dirigir las acciones del lector; generalmente se aplican para resolver problemas de la vida cotidiana, tanto en la escuela como fuera de ella: cómo utilizar un televisor, cómo cocinar algún alimento, cómo instalar una computadora, etcétera. Los textos instructivos orientan los
procedimientos en forma detallada, clara y precisa. Este tipo de texto suele describir la lista de elementos necesarios para realizar la tarea correspondiente y, por supuesto, los pasos a seguir en el procedimiento. Un ejemplo muy común son las recetas de cocina.

Palmera tropical de frutas

Preparación: 15 min

Ingredientes
  • 2 mandarinas
  • 1 plátano o banana
  • 2 kiwis
Pasos
  1. Lava bien las frutas y luego pélalas.
  2. Parte el plátano por la mitad para formar el tronco de la palmera.
  3. Ahora, coge los kiwis y córtalos en tajadas para formar las ramas de la palmera.
  4. Finalmente, desgrana la mandarina y ponla al ras del tallo para simular el suelo donde está plantada la palmera. ¡Listo!
Comprensión oral:
  • Realizar preguntas de anticipación a partir del nombre de la receta: ¿Cuáles ingredientes creen que tiene esta receta? ¿Cómo se prepara?
  • Definir con los estudiantes ¿Qué significa ingredientes? ¿Qué significa preparación? ¿Por qué es importante separar los ingredientes de la preparación?
  • A partir de la preparación de la receta, pedirles que indiquen cuáles son los ingredientes; a partir de los ingredientes que vayan diciendo paso a paso la preparación.
Producción oral o escrita:
  • Escribir la receta de una comida que se haga en sus casas y que quieran compartir. Recordarles que deben separar los ingredientes de la preparación y que la preparación debe estar bien detallada.
  • Inventar en equipos una receta de una comida o postre muy rico, para luego compartirlo con el grupo. Ir haciendo preguntas para ver si está completa la receta o le faltaría agregar ingredientes o pasos de la preparación.
  • Diseñar una portada para la receta que inventaron, realizando dibujos donde incluyan los detalles de los ingredientes y del plato al término de la preparación.

Texto elaborado por el Club Leyendo.

¿Afecta realmente el espacio físico del aula al proceso de enseñanza-aprendizaje?

Tanto si uno vive un piso con vistas a las calles concurridas de una ciudad, en una casa espaciosa a las afueras o en una pequeña casa rural, ese espacio al que llamamos hogar es un lugar protegido que nos aporta seguridad y comodidad.

¿Afecta realmente el espacio físico del aula al proceso de enseñanza-aprendizaje?

La respuesta es sí. Un aula no debería producir una sensación muy diferente a la de sentirse en un lugar seguro, al igual que sucede en una casa. Los estudiantes deberían entrar al aula y sentirse cómodos para aprender. El ambiente físico del aula es un aspecto a menudo olvidado, que influye tanto en el rendimiento académico como en el bienestar psicológico del alumnado.

Bridget Bennet es una maestra de 4º de educación primaria de Michigan, que nos relata la experiencia para reformar el espacio físico de su aula durante el curso pasado. Este proceso conlleva una serie de pasos y dificultades que nos detalla a continuación. “En mi colegio, los estudiantes de cuarto de primaria tienen mesas individuales (de esas que tienen una tabla que se levanta y permiten guardar las pertenencias dentro de una cajonera). Como defensora del aprendizaje cooperativo y de la colaboración entre estudiantes, creo que este tipo de mobiliario, impide moverse y maniobrar con facilidad en el aula debido a que no permite que haya mucho espacio.”

¿Cómo puede el espacio físico favorecer el trabajo en equipo?

“Debemos dar a los niños espacios y clases que fomenten la creatividad, que les enseñe a tomar riesgos calculados, innovar y experimentar” (Mau, B., O’Donnell, Wicklund, Pigozzi y Peterson, 2010). Es importante favorecer el nivel de creatividad de mis alumnos rediseñando el espacio de aprendizaje.

Este otoño, quitaremos los pupitres y utilizaremos mesas grandes para compartir. Espero que esto haga el espacio más cómodo y favorezca el debate entre los alumnos durante las clases. Además, tengo la intención de tener los materiales (papeles, lápices, etc.) organizados y accesibles para todos. En lugar de escritorios individuales rebosantes de papeles, carpetas, etc., los materiales serán accesibles para que todos los estudiantes los compartan. Creo que esto hará hincapié en la importancia de ser un equipo, porque todo el mundo tendrá que cuidar y responsabilizarse de ellos.

Nunca he tenido una mesa de profesor como tal, tenía una en mi aula este año, pero nunca la utilicé. Creo que es importante que experimente el mismo tipo de espacio físico que mis estudiantes. Con un flujo abierto hacia el aula, seré capaz de facilitar y escuchar mejor la conversación y el pensamiento del alumnado.

Diseño de la  clase

La universidad de Salford (Manchester, Inglaterra) realizó un estudio sobre el diseño del aula. Evaluaron el diseño de la clase atendiendo a seis parámetros: color, elección, complejidad, flexibilidad, conexión y luz. Todos ellos mostraron un efecto significativo sobre el aprendizaje (Venhemert, 2013). He decidido diseñar el aula considerando cada uno de estos parámetros (también utilizando la aplicación de diseño del espacio Sketch up). Estas son algunas de las ideas clave que me gustaría destacar del resultado que obtuve:

Color

Me gustaría poder pintar las paredes del aula, aunque actualmente son de un color beige claro. Este año estoy trabajando en que predominen los colores azul y verde, para crear un ambiente tranquilo. También tenemos tres tablones de anuncios, dos en el frente y uno en la parte posterior del aula. Pongo este tipo de tablones de anuncios para que sean interactivos con el fin de mantener a los estudiantes comprometidos.

Elección

Los estudiantes pueden elegir en donde se sientan. Hay varias opciones disponibles cuando se trata de asientos. Con la ayuda del personal de limpieza de la escuela, pude sacar los pupitres antiguos y traer las nuevas mesas a mi clase. Logré crear un espacio móvil en donde los estudiantes pueden ponerse de pie o sentarse en taburetes. Tengo varios puffs y almohadas que se pueden utilizar  en el suelo. He creado bancos en el rincón del lectura, algo que va a ser mi próximo proyecto de bricolaje.

Flexibilidad / Conexión

Gracias a este tipo de diseño, los estudiantes serán capaces de trabajar de un modo cooperativo más a menudo. En lugar de mover los pupitres de  trabajo en grupos pequeños, los estudiantes tendrán un mayor espacio para trabajar colaborativamente.

Luz

Además de los cuatro ventanales de la pared de mi aula, también tenemos lámparas alrededor de las luces principales de aula. Por lo general, mantengo alguna de las luces apagadas durante la clase. El estado de ánimo es mucho más tranquilo cuando los estudiantes entran en una habitación iluminada con luz natural (o lo más naturalmente posible) en lugar de utilizar luces fluorescentes.

Pensar sobre el ambiente del aula, y su impacto en el rendimiento de los alumnos me ha ilusionado mucho para continuar durante el curso que viene. Ahora que soy consciente de lo mucho que significa el entorno físico, voy a ser más consciente de lo que funciona y no con mis alumnos.

Fuente: eduforics.com

10 ideas para trabajar de forma inclusiva en el aula

La inclusión de las aulas depende de muchos y muy variados factores, como el contenido del curso, los métodos de enseñanza, la organización de clase… Sin embargo, recuperamos la entrevista que realizamos a Javier Tamarit para recordarte que lo realmente importante es creer en el valor de la inclusión de todo ser humano. Orientar la escuela al bienestar de todo alumno, y entenderla como un actor de transformación social en el que cada individuo tiene algo que aportar y crece como persona mediante su interacción con los demás.
Para ello, te proponemos 10 ideas para trabajar de forma inclusiva en el aula. Son solo un comienzo, pero esperamos que te sean de gran utilidad. ¡Toma nota!
  1. Conoce a tus alumnos: Recuerda que no todos los alumnos se encuentran en la misma situación y no todos trabajarán de la misma forma. El primer paso es conocer bien las las posibilidades y necesidades de cada uno de sus alumnos y alumnas. Es recomendable realizar un profundo trabajo de observación y una evaluación al comienzo de cada curso y de cada unidad, te será de gran ayuda a la hora de graduar los diferentes tipos de actividades a realizar.
  2. La diversidad, toda una fortaleza: Transmite (¡y cree!) que las diferencias que existen entre las personas son un valor positivo, que enriquece el grupo. Si tus alumnos y alumnas perciben que vives las necesidades de cada uno de ellos como una carga o un inconveniente y que lo único que aporta es más trabajo, será difícil hacerles creer lo contrario por medio de la teoría.
  3. Metodologías más activas: Las metodologías que promueven la participación del alumnado con la realización de actividades reales, actividades con contenido significativo que fomentan el pensamiento crítico y colaborativo, permiten que los estudiantes sean los protagonistas de su propio aprendizaje y que cada uno aporte lo mejor que tiene.
  4. Para aprender diferente, evalúa diferente: Para poder tener en cuenta las características y necesidades de todo el alumnado, debemos pasar de una evaluación tradicional centrada en la calificación a una evaluación que permita aprender del error. Asociar la evaluación al aprendizaje y no a la sanción o fracaso permite que los estudiantes pierdan el miedo a intentarlo y que cada uno pueda aprender a su propio ritmo.
  5. Actividades propuestas por nuestros alumnos: ¿Y si dejamos que sean ellos los que sugieran qué tipo de proyectos les gustaría realizar? Es importante que nuestros estudiantes se sientan protagonistas en el aula, por lo que dejar que fomenten la creatividad, motivación e iniciativa y propongan actividades para trabajar contenido de las asignatura puede ser una genial idea.
  6. ¿Has probado ya las tutorías grupales?: Puede ser muy interesante guardar un tiempo entre horas lectivas para hacer tutorías con todos los estudiantes de la clase y así promover las dinámicas grupales, que nos permitirán conseguir que los alumnos se conozcan mejor, que interactúen de forma positiva, que estén motivados para trabajar en equipo, que tomen decisiones consensuadas…
  7. Establece metas factibles y medibles: ¡Pero no por ello deben dejar de ser todo un desafío! Es importante diseñar unos objetivos alcanzables, pero que impliquen cierto reto y esfuerzo. Además, asegúrate de que los alumnos y alumnas los hayan comprendido completamente: si tienen claras las metas para las que trabajan, será más probable que las alcancen.
  8. Aplica la Teoría de las Inteligencias Múltiples: Esta propuesta de Howard Gardner permite poner en valor las fortalezas de todo el alumnado y considerar que todos tienen algo que aportar. Algunos estudiantes aprenden mejor leyendo, otros manipulando, otros dibujando… Presenta el contenido de la materia utilizando diferentes medios para que todos los estudiantes tengan oportunidad de entenderlo de la manera que les resulte más sencilla.
  9. Cuida la comunicación con tu alumnado: Si buscas que todos tus alumnos y alumnas sienta que forma parte del proyecto común de la clase, es de vital importancia que mantengas una buena comunicación con ellos. Busca espacios para poder conversar y compartir sus impresiones, preocupaciones y opiniones. Son los que mejor te pueden ayudar a medir si los cambios realizados en la dinámica de trabajo están teniendo o no resultados.
  10. Fomenta la participación de las familias: Los familiares conocen muy bien a los alumnos y alumnas, pueden ayudarte a descubrir cómo trabajan más eficazmente y pueden ser un recurso muy valioso para un docente que está buscando diseñar un aula inclusiva. Establece con ellos una relación de confianza, manteniéndoles bien informados de todo lo que sucede dentro del aula y pidiendo su compromiso para conseguir algunos de los objetivos del curso.

Y tú, ¿trabajas por conseguir que tu clase sea un aula inclusiva? ¿Cómo está siendo tu experiencia?

Fuente: 

¿Cómo puedes mejorar el rendimiento académico de tu alumnado?

Habitualmente, podemos encontrarnos con clases complicadas donde nos es difícil avanzar: bien sea porque la clase tiene una idiosincrasia particular, por falta de recursos y la consiguiente masificación del aula o porque, debido al motivo que sea, encontramos cierta resistencia y mala receptividad por parte del alumnado a nuestra asignatura. ¿Qué podemos hacer?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que cada uno de estos pasos puede ser aplicado simultáneamente a los demás, y que no dejan de ser simples ideas, un guión genérico: prescindir de una parte o no depende del buen juicio docente del lector en función de su materia, alumnado, centro… 🙂

Trabajos

En una clase donde, sea cual sea el motivo, nos encontramos con grandes dificultades para hacer del aprendizaje de los y las estudiantes algo eficaz, el examen solo es un elemento más de frustración que contribuye a una receptividad por su parte cada vez más negativa. Ciertamente, no podemos prescindir en algunos casos de esta herramienta, pero hemos de tomar conciencia de que se trata de una herramienta más, y hay otras herramientas posibles que nos permiten una mejor evaluación de la mayor parte de las materias y temáticas.

La herramienta por excelencia para evaluar, no solo conocimientos, sino capacidad de investigación e indagación, pensamiento crítico, razonamiento lógico-argumentativo y varias competencias básicas a la vez, es el trabajo o la disertación: bien sea en grupo o bien sea individual, el trabajo, en sus dos opciones, es una actividad de aula que requiere un gran esfuerzo por parte del alumnado. Los trabajos individuales inciden sobre la autonomía, el pensamiento crítico, la argumentación…; el trabajo colaborativo incide sobre la comunicación, la planificación y la capacidad de ordenar y organizar información. Ambos tipos pueden combinarse: es más fácil aprender aquello que entendemos, lógicamente. Sin entenderlo, es imposible hacer un buen trabajo: eso sí, explica los requisitos y en qué consiste, para no encontrarte dos entradas de wikipedia pasadas a mano y con una grapa en la esquina izquierda superior.

Retroalimentación

Volviendo a un exámen: un número no enseña gran cosa. La corrección sí: es importante explicar detalladamente qué es lo que falla y, por supuesto, no olvidar aquellos puntos fuertes o sobresalientes.

Búsqueda de información

Y ahora volvemos a los trabajos (y a los exámenes): empollar vilmente lo que pone en un libro de texto entra difícilmente dentro de “aprendizaje” real y significativo. Buscar información es esencial, necesario, cada uno a su nivel y en sus posibilidades.

Por ello, las actividades de aula deberían implicar, al menos en un 40% la necesidad de buscar, fuera de libro de texto o de apuntes, información. Eso es “aprender a aprender”

 Ampliación

En los exámenes, el espacio cerrado juega en contra del desarrollo del aprendizaje de tus estudiantes: deja espacio para escribir si tu asignatura lo requiere, porque no hay nada más frustrante para un GRAN estudiante que haberse interesado por algo que le ha encantado, haberlo buscado, saber MÁS de lo marcado en “Objetivos didácticos” y no tener forma de expresarlo.

 Adaptación a las necesidades y preferencias

Hay alumnos que quieren subrayar, otros toman notas,… ¿Qué hacer? Nada. Se puede aconsejar sobre métodos de esquematización, subrayado y trabajo instrumental en general, pero cada persona aprende a su manera y tu trabajo es enseñarle a aprender de la forma óptima para su caso particular, y no a enseñarle a aprender de la forma óptima para ti. Molesta a muchos profesores y profesoras ver cómo alguien marca un libro: un libro sirve para estudiar, y salvo que este sea propiedad del colegio, si el libro es suyo, no está profanándolo por subrayar, sino todo lo contrario.

Fuente: escuela20.com

10 características de una clase que “funciona”

¿Quieres que tu aula sea un lugar “intelectualmente activo”? ¿Qué caractiza a los entornos de aprendizaje progresivo? ¿Por qué son el modelo del siglo XXI para tantos?  Terry Heick, en TeachThought, nos ofrece un resumen en 10 puntos sobre aquello que caracteriza a un entorno de enseñanza-aprendizaje efectivo. Y tu aula, ¿qué?

  1. Estudiantes que hacen preguntas; buenas preguntas

No decimos que esto sea consecuencia de un buen clima de aula, pero sí es crucial si hablamos de aprendizaje y, además, el papel de la curiosidad está infravalorado: aunque se ha estudiado, no lo hemos tratado con la suficiente y necesaria profundidad, ni lo apreciamos debidamente entre nuestras/os alumnas/os. Si una unidad temática provoca poca curiosidad, si las tareas no la generan, mal asunto… Muchos profesores y muchas profesoras obligan al alumnado a preguntar cosas, sobre todo al principio de las unidades didácticas y al final de las clases: no se trata de esto, en absoluto. Esta táctica no da resultado, es en vano y desalienta a ambas partes. Hay que enseñar a los niños y las niñas a hacer buenas preguntas

  1. Las preguntas se valoran más que las respuestas

Porque, sí, las preguntas son más importantes que las respuestas: las buenas preguntas conducen al aprendizaje. Tienen valor en sí mismas (lo cual no significa que las buenas respuestas no lo tengan, pero una buena pregunta revela indagación y, a menudo, una respuesta implícita y un proceso constructivo para hallar la incógnita). Es más: es muy recomendable que “premies” ese tipo de acontecimientos y los tengas en cuenta a la hora de poner la (muy sobrevalorada) calificación.

  1. Las ideas provienen de muchas fuentes

Ideas para lecciones, para lecturas, para las pruebas objetivas, para los proyectos, para los trabajos… La fibra del aprendizaje del alumnado tiene que surgir desde muchas fuentes. Si todo viene de tí, mal: estás ayudando a matar la curiosidad, dándolo todo hecho. La comunidad educativa, los/as expertos/as (fuera del ámbito educativo; por ejemplo, físicos/as, lingüistas,etc) o el propio alumnado son muy buenas fuentes: un gran cambio en la credibilidad de los contenidos y habilidades impartidos en el aula.

  1. Se usan una gran variedad de métodos didácticos y diferentes modelos de diseño de material

Investigación, ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos), estudio de casos, eLearning, flipping classroom… Las posibilidades son infinitas. Ningún método satisface a todos/as los/as alumnos/as: hay que variar y adaptarse a la diversidad del aula. Esa diversidad, además, incide en tus capacidades y habilidades docentes

  1. Aulas inmersas en el “mundo real”, en la comunidad

No tiene sentido que el aprendizaje ocurrido en el aula no trascienda al “mundo”, y que el “mundo” no llegue al aula. Hay que combinar todo: entorno digital y entorno físico, libros, murales, TIC, trabajos manuales… Todo en uno.

  1. Personalizamos el aprendizaje sirviéndonos de varios criterios

Esta personalización es, posiblemente, el futuro. Por ahora, la responsabilidad de la y el estudiante sobre su propio aprendizaje, sobre su “enrutamiento”, es limitada y parece caer sobre los/as docentes. Esto hace de la planificación individualizada un desafío; las guías a tomar para hacerlo “a medida” deberían reunir diferentes tipos de criterios: no sólo los resultados académicos o el nivel de competencia lingüística, por ejemplo, sino también las preferencias de trabajo, disposición hacia diferentes contenidos, intereses, etc.

  1. Evaluación transparente, auténtica, no punitiva.

La evaluación es un intento de saber lo que alguien “entiende”. Lo más frecuente es separar a “buenos/as alumnos/as” de “malos/as alumnos/as” en función de calificaciones. Para empezar, podríamos dudar de lo adecuado de los métodos de evaluación utilizados, del análisis del aprendizaje… pero lo central es que la evaluación debe ayudarles a mejorar: de ahí la importancia de la retroalimentación

  1. Los criterios de “éxito” son equilibrados y el alumnado los conoce

Las/os alumnas/os no deberían tener que adivinar qué significa para nosotros/as el “éxito”. Tampoco debería ponderarse totalmente sobre la participación, los resultados de las pruebas objetivas y los factores individuales de predisposición, actitud y comportamiento. ¿Tienes un marco coherente para definir el éxito? Hazlo y comunícalo a tus alumnos y alumnas

  1. Hábitos de aprendizaje en constante modelado

Curiosidad, persistencia, flexibilidad, creatividad, colaboración, retroalimentación, fijar prioridades, fijar metas… Lo que a menudo aprendemos sobre todo aquello que nos rodea es menos didáctico y más observacional, más indirecto

  1. Hay oportunidades para la práctica

Revisamos los conocimientos y pensamientos “antiguos” de nuestro alumnado y los propios, reflejamos los viejos errores, abordamos de nuevo las ideas complejas, repensamos las ideas clave desde diferentes ángulos y contrastamos los conceptos divergentes. Viajamos, ascendemos y descendemos dentro de la Taxonomía Bloom para maximizarlas oportunidades del estudiante de comprender, aprender y demostrar.

Fuente: escuela20.com

Orden en casa, una rutina necesaria

En casa la mayoría de los niños no cuenta con una rutina de orden y limpieza como la que tienen en la escuela. Es necesario integrarla a la vida familiar para lograr que los pequeños mantengan organizados sus juguetes, ropa, pinturas, etcétera. Esta disposición, como la mayoría de las cosas que aprenden a esta edad, es cuestión de rutina. 

Paqui Díaz, profesora de educación infantil, sabe lo que es instaurar el hábito del orden, «sin éste, la clase no podría funcionar jamás», reconoce. Es lo primero en lo que se enfoca cuando los niños entran al colegio a los tres años de edad. Poco a poco, una a una, se van estableciendo las rutinas que hacen posible que 25 personas juguetonas convivan tantas horas en un espacio reducido y que, al marcharse a casa, todo quede tal como lo encontraron en la mañana al llegar al colegio.

No es lo mismo hacerse cargo de la ropa, juguetes y objetos personales de un niño que de 25. «Los pequeños se adaptan a lo que se espera de ellos. Si esperas poco, dan poco, si esperas mucho, dan mucho», afirma.

Hacerse cargo de sí mismos, también es hacerse cargo de sus objetos personales, de los juguetes con los que juega y que, con relativa facilidad, sueles encontrar desperdigados por los rincones. Ésta es, sin duda, la parte que a veces más trabajo cuesta. ¿Qué puedes hacer para que mantengan en orden sus cosas?

  1. Ritualizar el orden: «Recoger, ordenar cada cosa en su lugar», es la canción que cantan en la clase de Maya cuando terminan de usar el material. Y todos, como movidos por un resorte, comienzan a guardar lo que han usado. La canción se convierte en un símbolo, el comienzo de un ritual (de recoger) y el final de otro (de jugar). A esta edad las canciones son un recurso sensacional para marcar el principio o el fin de algo y poner a los niños en acción.
  2. Cada cosa en su lugar, como dice la canción, y un lugar para cada cosa. El orden es cuestión de espacio. Hay que tener claro dónde va cada objeto y enseñárselo al niño. Entre menos cajas y cajones tenga para organizar, será mejor.
  3. Necesita un comienzo y un final claros a la hora de jugar. Puedes fijar momentos específicos a lo largo del día. Por ejemplo, pactar con él que antes de salir al parque, van a asegurarse de que todos los juguetes estén en su lugar.
Errores
  1. Convertir al niño en observador pasivo: en vez de meter el sándwich en su lonchera mientras él mira, debes cederle a él la responsabilidad, por ejemplo, dejando sobre la mesa su lunch y permitiendo que él sea quien lo guarde.
  2. Pensar que el grito de «A recogeeeeer», desde la cocina, es suficiente. No hay que creer que por acompañarlo un día podrá guardar sus cosas solo en adelante.
  3. Instaurar un hábito implica una importante inversión de tiempo. Al principio, tienes que saber que eso que tú recoges en un abrir y cerrar de ojos te puede llevar cinco veces más de tiempo con ellos.
  4. Constancia, es decir, que siempre sea igual: después de sacar sus juguetes, se tienen que guardar al terminar de utilizarlos. Éste es un punto en el que muchas veces se flaquea, pues si tienes prisa preferirás recogerlos y acabar en un dos por tres, en lugar de que se cumpla la rutina.

10 lecturas para aprender inglés

¿Sueles utilizar la lectura como recurso educativo? Lo cierto es que las ventajas de ello son muy significativas y numerosas, así que te animamos a que lo incorpores a tus herramientas habituales. Y en las clases de lengua extranjera, ¡es todavía más importante!

Además, fomentar la lectura en el aula es una excelente forma de trabajar los valores mientras aprendemos inglés. ¡Todo son ventajas! No te pierdas las recomendaciones que te traemos, organizadas por edad, para que tus estudiantes puedan aprender mientras lo pasan en grande:

Primaria (de 6 a 12 años)
  • Little Red Riding Hood: Trabajar con un clásico, una historia que ya los maś pequeños conozcan, puede ser una genial idea para las primeras lecturas, ya que será más difícil que se pierdan y disminuya su motivación.
  • I’m reading!: Pensada para los más pequeños, en esta web encontrarás un gran número de lecturas y recursos para que practiquen y mejoren su inglés. ¡No te la pierdas!
  • Cuentos tradicionales:Una selección con los relatos tradicionales más conocidos, del cuento de ‘La liebre y la tortuga’ a ‘La historia del patito feo’, para que puedas escoger la que más se adapte a tus alumnos. ¿Cuál es tu favorita?
  • Bugaboo the Wicked Witch:La historia de una bruja algo simplona, que decide volverse buena tras recibir un golpetazo en la cabeza. ¡Pero tener poderes y no saber la mejor manera de utilizarlos puede ser muy peligroso!
  • Dracula and his family:¿Habías pensado alguna vez que la vida y la rutina del Conde Drácula puede ser como la de cualquiera de nosotros? ¡Descúbrelo junto a tus alumnos en este relato con geniales ilustraciones!
Secundaria (de 12 a 16 años)
  • Detective stories: Recopilación de historias de detectives, que incluye algunos relatos del conocidísimo autor Arthur Conan Doyle. Realiza un repaso por la historia del género, desde la racionalidad de Sherlock Holmes a las modernas piezas en las que se presenta al criminal como el anti-héroe. Elemental, queridos…¿verdad?
  • The picture of Dorian Grey: Todo un clásico de Oscar Wilde que tus alumnos no se pueden perder. Su publicación, en 1890, provocó ardientes debates sobre el arte y la moralidad y sacudió profundamente a la sociedad victoriana. ¿Quieres saber por qué?
  • Oliver Twist: Este clásico de Charles Dickens narra las aventuras y las dificultades de Oliver Twist, un pobre huérfano que vive en Londres a principios del siglo XIX. ¿Logrará triunfar la inocencia de Oliver a pesar del hambre y la miseria?
  • Grandes clásicos: Una completa página en la que encontrarás una selección de textos cortos de grandes clásicos de la literatura universal. Algunos de ellos incluyen audio para que puedas escuchar y practicar tu pronunciación.
  • Relationships: Este apasionante libro contiene fragmentos de romances de algunos de los autores más representativos de la literatura inglesa del siglo XX, desde George Orwell hasta Virginia Wolf y James Joyce. ¡Imprescindible!

Y tú, ¿qué libros o recursos utilizas en tus clases de inglés? ¡Compártelo con otros docentes en el grupo de interés relacionado!

Fuente: es.tiching.com/

 

Contando historias: Escritura colaborativa e inteligencias múltiples

Belén Mariño

Para contar historias hacen falta ideas, y a veces nos quedamos sin ellas.

¡¡Pues qué mejor ayuda que nuestro grupo de trabajo!! 

En un grupo de 3º de primaria hemos creado cuentos de forma cooperativa.

Aprendizaje cooperativo
Objetivos
  • Creación de cuentos colaborativos.
  • Participación equitativa de todos los miembros del grupo.
  • Respeto y valoración positiva del trabajo de los compañeros.
  • Desarrollar estrategias de escritura creativa.
  • Hacer un uso rico del lenguaje, con distintos tipos de palabras y utilizando una ortografía correcta y la gramática de forma adecuada (sinónimos, antónimos, polisémicas, onomatopeyas…)
Desarrollo

Entre todos han decidido que tienen que perfeccionar su habilidad narrativa, y para ello se han volcado en contar cuentos. Pero hechos por el grupo y en grupo.

Para buscar un tema sobre el que tratarían los cuentos, han llevado a cabo la estrategia colaborativa “Folio giratorio”:

  • Se divide el folio en tantas partes como miembros tiene el grupo, tres o cuatro.
  • En la parte superior cada alumno/a escribe su nombre usando un color determinado, que será con el que escriba. A simple vista, puede verse la aportación de cada uno.
  • En esta estructura, cada miembro, y respetando turno, irá aportando sus ideas en la sección de folio que le corresponde, siguiendo la dirección de las agujas del reloj.
  • Lo hacen girar para que todos y cada uno pueda escribir.
  • Antes de escribir, primero comenta a sus compañeros de equipo lo que piensa escribir para que confirmen si es pertinente o correcto.
  • Mientras uno escribe, los demás miembros deben estar pendientes de ello y fijarse si lo hace bien, corrigiendo si fuese necesario. Todo el equipo es responsable de lo que se ha escrito en el “folio giratorio.

En el aula tengo seis grupos, tres de ellos son de cuatro alumnos y alumnas, y tres, de tres alumnos-as. En cada equipo han hecho un listado de palabras teniendo en cuenta la temática que les indiqué:

Fuente: elmarescolorazul.blogspot.com.es