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Corte condena profesor aprobó alumna por carita en España

La Sala II del Tribunal Supremo ha condenado a un profesor de la Universidad de Granada a siete años de inhabilitación por delito de prevaricación por aceptar aprobar a una alumna en un examen al que no se presentó. El profesor, Fernando Peñafiel Martínez, le puso sobresaliente, lo que permitió a la joven aprobar por compensación otras asignaturas y obtener un mes después el título de Licenciada en Pedagogía. Es la primera condena del Supremo a un docente por una prevaricación de este tipo. También se ratifican 7 años de inhabilitación por cooperar en la prevaricación a María del Carmen Cara Jiménez, quien era adjunta a la administradora de la Facultad de Ciencias de la Educación de la citada Universidad, y quien medió entre alumna y profesor.

En sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Luciano Varela, el Supremo rechaza íntegramente el recurso del profesor contra la sentencia de la Audiencia de Granada que le condenó. Entre otros argumentos, el docente afirmaba que la nota de un examen no revestía el carácter de resolución de carácter decisorio dictada en asunto administrativo, por lo que no concurría el elemento objetivo del delito de prevaricación (dictar resolución injusta) por el que ha sido condenado.

El alto tribunal, sin embargo, contesta que la calificación en un examen, y su reflejo en el acta académica, sí constituye una resolución administrativa susceptible de determinar la comisión de un delito de prevaricación. “La decisión del personal administrativo, en general el profesor, que fija el nivel de adquisición de conocimientos, con destino al expediente del alumno, y que se refleja, al ser definitiva, en un acta, constituye pues de manera indudable un acto administrativo de resolución definitiva de un procedimiento de tal naturaleza”, indica la sentencia.

Agrega el Supremo que entre las especificidades de esta resolución podrán señalarse las que se consideren derivadas de la libertad de cátedra. “Pero ésta nunca constituye -explica la sentencia–, o al menos no debe constituir, una carta en blanco para expedir la acreditación de suficiencia de conocimientos de modo libérrimo y, menos, exento de control que excluya la arbitrariedad. Porque, sin necesidad de otras consideraciones, ha de partirse de dos referencias limitativas incuestionables: el derecho del estudiante a la objetividad en la evaluación de su competencia y los intereses públicos sobre los que en definitiva la oficial proclamación de capacidad del estudiante despliega sus efectos en la medida que habilita para actividades profesionales de las que son destinatarios los ciudadanos”.

Según los hechos probados de la sentencia, J.G.A., alumna de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Granada, se dirigió antes del 9 de enero de 2008 a María del Carmen Cara, jefa de sección y adjunta a la administradora de la Facultad de Ciencias de la Educación de la citada Universidad, exponiéndole el grave problema en el que se encontraba, pues siéndole muy difícil acudir a Granada para asistir a clases y realizar exámenes al estar trabajando en Cádiz, necesitaba aprobar alguna asignatura para poder acceder al derecho de compensación previsto en la Normativa de la Universidad de Granada, pues no reunía los requisitos exigidos para la obtención del correspondiente título, al no tener aprobadas asignaturas troncales de primer y segundo ciclo y carecer de créditos suficientes, de manera que solicitó a dicha persona una solución de dicho problema, pues pensaba abrir un Centro de Pedagogía.

María del Carmen Cara, accediendo a lo solicitado, expuso la situación al profesor titular del Departamento de Didáctica y Orientación Escolar, Fernando Peñafiel Martínez, con quien mantenía buena relación y que impartía la asignatura del primer cuatrimestre “Orientación Escolar y Tutoría”, “consintiendo éste en aprobar a J. sin que esta tuviera que realizar ningún examen, aun sin conocerla y sin que hubiera podido asistir a ninguna de sus clases hasta ese momento, pues entonces ni siquiera estaba matriculada”.

Asegurado ya el aprobado en la asignatura mencionada, Cara contactó por correo electrónico con J., conminándola a ponerse en contacto con ella, y manifestándole explícitamente que le había podido solucionar el problema, “hablando con un profe amigo mío que imparte una asignatura en primer cuatrimestre y que me ha dicho que te la va a aprobar sin que vengas ni siquiera al examen”, contestándole J. en la tarde del 9 de enero de 2.008, agradeciéndole el favor que le había hecho, y diciéndole que el 14 de ese mes iría a Granada para presentar el impreso de peticiones varias para compensación y pagar la asignatura.

Así, y aun cuando la alteración de matrículas para el primer cuatrimestre ya había terminado el 2 de noviembre de 2.007, Mª del Carmen Cara procedió a matricular a J. el mismo 9 de enero, sin que conste ninguna solicitud previa al efecto ni resolución estimatoria.

“El 7 de marzo de 2.008, Fernando Peñafiel Martínez, hizo constar en el acta de la convocatoria ordinaria de febrero de su asignatura, que J. G.A., había obtenido la calificación de sobresaliente, y ello, sin que hubiera realizado examen de ningún tipo, y sin que tampoco hubiera asistido ésta a clase” y sin que hubiera desarrollado trabajo o tarea alguna de las indicadas en el programa de la asignatura ni ninguna otra. “En definitiva: careciendo de cualquier mérito”.

El 7 de abril de 2.008, J.G.A. aprobó por compensación las asignaturas indicadas, pudiendo cerrar su expediente tras cumplir los requisitos para superar los dos ciclos, y obteniendo el título de Licenciada en Pedagogía.

 

Fuente: www.elmundo.es

 

7 claves para aprobar exámenes sin haber estudiado

Lo sé, es un título muy arriesgado; pero si no me hubiera funcionado en exámenes, no me atrevería a confesarles que es verdad. La clave no está en los test en sí, sino en que, los test, los crean humanos. En concreto, una clase de humanos conocida como profesores.

Debido a la gran presión a la que, en muchas ocasiones, se ven sometidos, muchos de los profesores llegan a la época de exámenes casi tan exhaustos como tú. Por tanto, muchos suelen recurrir a las mismas metodologías para simplificar su creación de exámenes tipo test, con una buena noticia para ti: esto los hace muy vulnerables.

Hoy hemos rescatamos para ustedes siete claves que, en caso de duda, los ayudarán a aprobar un examen para el que deberían haber estudiado más:

  1. Ante la duda, la respuesta más larga suele ser la respuesta correcta

¿Por qué un profesor iba a esforzarse en escribir una opción larga si esa no fuese realmente la respuesta correcta? Redactar una alternativa de respuesta supone un esfuerzo extra para el profesor. En la mayoría de ocasiones, preferirá quitar un par de palabras en lugar de incluir otras nuevas.

  1. Ante la duda, “todas las opciones son verdaderas” suele ser la respuesta correcta

Muchas preguntas no tienen una única respuesta por lo que, para poder incluir distintos aspectos de ella, deben incluir varias frases que las definan. Lo más sencillo para un profesor es copiar y pegar opciones verdaderas en un examen tipo test. Construir alternativas falsas requiere un esfuerzo creativo del que muchas veces prefieren prescindir. “Todas las anteriores son falsas” también suele ser una respuesta falsa. Recuerda que, si crear una alternativa falsa es difícil, crear todas lo es mucho más.

  1. Ante la duda, las alternativas que incluyen la conjunción “y” son falsas

Siguiendo la misma dinámica, los profesores suelen coger respuestas verdaderas que ya estén en los apuntes y meterles una variante rápida para hacerlas falsas. Es más fácil que crear respuestas falsas desde cero.

  1. Ante la duda, las alternativas que tienen palabras como “nunca” o “siempre” son alternativas falsas

Muchas veces, cuando un profesor tiene que crear opciones falsas para sus alternativas de respuesta a una pregunta verdadera en un examen suele recurrir a un truco muy sencillo: incluir en la frase las palabras “nunca” o “siempre”.  Otra variante para transformar una respuesta cierta a en falsa sin complicarte demasiado es simplemente cambiarle un dato numérico o un adjetivo. Truco para ti: si una respuesta incluye un número estadísticamente es más probable que sea falsa.

  1. Ante la duda, si no tiene concordancia sintáctica o falla en género o número es falsa

Vale, puede parecer evidente pero es más común de lo que imaginas. Si el enunciado pregunta sobre algo en plural, las respuestas en singular son falsas. Si te preguntan por algo masculino y la respuesta está en femenino, esa es falsa. Es muy sencillo de ver, pero también es un error muy sencillo de cometer para un profesor cansado que crea opciones falsas en su despacho y está deseando irse a casa.

  1. Ante la duda, las opciones con errores ortográficos son respuestas falsas

El copiar y pegar es más infalible que la escritura directa. Las alternativas falsas de los exámenes son más improvisadas y no suelen requerir mucha revisión por lo que son mucho más propensas a que aparezcan errores ortográficos.

  1. Ante la duda, recuerda que la alternativa correcta es la misma que en la de exámenes anteriores

Si tienes poco tiempo para estudiar y se acerca la fecha de tus exámenes, nuestro consejo es que te centres en repasar exámenes anteriores. Lo más seguro es que el examen tipo test de este año sea una batería de preguntas sacada de todos los exámenes de años anteriores.

Y, como último consejo, ante la duda ¡estudia más para el próximo!

Fuente: muhimu.es