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Cómo abordar el cáncer de mamá desde la escuela

Es posible que hayas oído hablar de caminatas o carreras que se organizan con el fin de juntar dinero para realizar investigaciones a fin de encontrar una cura del cáncer de mama. O quizá hayas visto gente que usa unos moños rosas en la ropa.

El cáncer de mama es un cáncer muy común en las mujeres. No es común en los hombres y nunca afecta a los niños. Pero es posible que los niños quieran saber de qué se trata esta enfermedad porque conocen a alguien que la padece o porque quieren aprender a detectarla para cuando sean grandes.

¿Qué es el cáncer de mama?

Todo el cuerpo está formado por componentes básicos denominados “células”. Tu cuerpo las crea y las reemplaza por otras nuevas cuando éstas mueren. Por lo general, el cuerpo genera células sanas y normales que cumplen la función para la cual se crearon. Esto incluye a las células de las mamas (esas áreas abultadas ubicadas en la parte delantera de tu tórax).

Pero cuando una célula toma una forma anormal y, en ciertos casos, dañina, puede dividirse rápidamente sin morir y hacer muchísimas copias de sí misma. Cuando esto sucede, suele iniciarse el crecimiento y la formación de un tumor (la agrupación de células anormales del cuerpo que forman una masa o nódulo).

El cáncer de mama es un tipo de cáncer que se genera en las células de las mamas de una persona. Es posible que creas que sólo las mujeres pueden desarrollar cáncer de mama, pero, en realidad, como todos los seres humanos tienen tejido mamario, los hombres también pueden sufrir de esta enfermedad (aunque es muy poco común).

Los tumores se pueden formar en cualquier lugar del cuerpo. Una persona tiene cáncer cuando las células anormales del cuerpo no paran de crecer y reproducirse. Estas células hacen que el cuerpo se enferme. Es posible que una persona que padece cáncer de mama tenga células cancerosas sólo en una parte de la mama y que éstas puedan detectarse al tacto como un nódulo (bulto). O bien, el cáncer puede extenderse en la totalidad de una o ambas mamas. A veces, el cáncer de mama se extiende a otras partes del cuerpo, como por ejemplo los huesos.

¿Por qué la gente tiene cáncer de mama?

Cualquier mujer puede tener cáncer de mama, pero los médicos han determinado que existen ciertos factores que hacen que algunas mujeres tengan más probabilidades de enfermarse.

  • Antecedentes familiares: una mujer cuya madre, hermana, tía o hija haya tenido cáncer de mama tiene más probabilidades de padecer la enfermedad.
  • Edad: a medida que una mujer envejece, las posibilidades de padecer cáncer aumentan. Las adolescentes, como también las mujeres entre los 20 y los 40 años, tienen menos probabilidades de desarrollar cáncer de mama.
  • Dieta y estilo de vida: las mujeres que fuman, ingieren alimentos con alto contenido graso, beben alcohol y no hacen suficiente ejercicio corren un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de mama?

Es posible que una mujer con cáncer de mama no sienta que tiene ningún problema, pero también es probable que haya detectado un nódulo no doloroso en su seno. El examen mensual que las mujeres hacen de sus senos suele ayudar a detectar nódulos u otros cambios que el médico debe examinar.

La mayor parte de los nódulos en los senos no son cancerosos, pero, para mayor seguridad, el médico debe examinarlos. Los nódulos no cancerosos en los senos pueden ser tejido cicatrizal o quistes (pequeñas bolsas o bultos llenos de líquido) o simplemente cambios normales en el seno asociados con un cambio hormonal o con el envejecimiento de la persona.

Es posible que cuando las niñas comienzan a transitar la pubertad, y a desarrollar sus pechos, noten un bulto debajo del pezón. Por lo general, esto es normal. Para estar segura de que no se trata de nada importante, pregúntales a tus padres o a tu médico sobre este cambio.

¿Qué hará el médico?

A veces, el médico descubre un nódulo en el pecho de una mujer durante un examen de rutina o también es posible que el paciente vaya al médico con preguntas sobre el nódulo que encontró. En otros casos, será la mamografía la que descubra el nódulo que la mujer no pudo detectar al palpar sus pechos. Una mamografía es un tipo especial de radiografía del pecho que les permite a los médicos ver qué está pasando en el interior de las mamas.

Cuando se encuentra un nódulo, el médico querrá analizarlo. La mejor manera de hacer esto es mediante una biopsia. En una biopsia, se extrae una pequeña cantidad de tejido mamario con una aguja o mediante una operación pequeña. Después, el tejido se analiza utilizando un microscopio para ver si hay células cancerosas.

La biopsia puede resultar benigna, lo cual significa que el nódulo no es canceroso. Si, por el contrario, la biopsia muestra células cancerosas, el nódulo es maligno. Si el nódulo del pecho contiene células cancerosas, la mujer tendrá que decidir, junto con su médico y su familia, cuál será el próximo paso que se debe seguir.

El tratamiento contra el cáncer de mama

El tipo de tratamiento contra el cáncer depende del tipo de cáncer y de si éste se ha extendido de las mamas a otras partes del cuerpo.

Los tratamientos más comunes son los siguientes:

  • Nodulectomía: en este procedimiento se extirpa el tumor canceroso de las mamas. Por lo general, la mujer debe operarse cuando el cáncer se detecta temprano y el nódulo es pequeño y se encuentra en sólo una parte del pecho.
  • Mastectomía: en este procedimiento se extirpa todo el pecho. Esta operación se realiza cuando el cáncer se ha extendido por toda la mama o a otros lugares del cuerpo. Es una buena manera de quitar todo el cáncer y además ayuda a evitar que el cáncer se extienda o regrese. A veces, la mujer que ha tenido una mastectomía puede pedir que se le haga una cirugía para reconstruir el pecho, de manera que su forma vuelva a asemejarse a la original.
  • Radioterapia y quimioterapia: por lo general, se utilizan después de la nodulectomía o la mastectomía para asegurarse de que todas las células cancerosas se destruyan y no vuelvan a crecer. La radioterapia utiliza rayos X de alta intensidad para matar las células cancerosas. La quimioterapia es un medicamento especial que se desplaza por todo el cuerpo y destruye las células cancerosas.

Cómo convivir con el cáncer de mama

Tener que hacer frente al cáncer de mama suele ser algo muy difícil, tanto para la mujer que sufre la enfermedad como para su familia. Es probable que la mujer que se tiene que operar o hacer un tratamiento contra el cáncer de mama no se sienta bien por un tiempo. También es posible que se sienta deprimida porque le han tenido que sacar un pecho. Si la mujer necesita quimioterapia, probablemente se le caiga el cabello y se sienta mal del estómago. También se preocupará porque el cáncer vuelva y la enferme nuevamente.

La buena noticia es que, muchas veces, especialmente si el nódulo se detecta temprano, las mujeres con cáncer de mama logran llevar vidas normales y sanas después del tratamiento. Algunas mujeres se unen a grupos de apoyo para hablar con otras mujeres que enfrentan las mismas emociones sobre el cáncer de mama.

Hasta hay grupos de apoyo que admiten a niños u otros miembros de la familia para hablar de lo que sienten cuando algún ser querido tiene cáncer de mama. Si estás preocupado por un ser querido, habla con un adulto en el que confíes.

Prevención del cáncer de mama

Los médicos y los científicos trabajan para encontrar la cura de todos los tipos de cáncer de mama. Estas personas investigan sobre el desarrollo de nuevas medicinas que prevengan la enfermedad. Pero mientras tanto, es importante que las mujeres detecten la enfermedad temprano.

La mejor manera que tiene una mujer para protegerse es haciendo mamografías regularmente (junto con autoexámenes mamarios mensuales). Pregúntales a las mujeres que más quieres si están tomando estas medidas importantes.

Fuente: kidshealth.org

«El primero que tiene que ir feliz a la escuela es el maestro»

LORETO SILVOSO 

Alicia Tojeiro (Vigo, 1978) es esa profesora de la que todos hablan bien. Se siente tan afortunada con la nominación a mejor profesora de España en los Premios Educa, que es como si ya le hubieran dado el premio.

-¿La clave es la motivación?

-Sí. El primero que tiene que ir feliz a la escuela es el maestro, porque, si no, no puedes contagiar nada. Sin alegría y motivación, no hay manera de aprender.

-Este año es la única nominada de colegio público de primaria en la provincia de A Coruña. ¿Los profes de la pública se lo celebran tanto como los de la privada?

-No es problema de que el maestro no trabaje. El tema son las condiciones de trabajo. Tenemos muchos alumnos por aula y mucha falta de recursos, tanto personales como materiales. Y hay una sobrecarga de contenidos.

-¿Y de contenidos repetitivos?

-Sí, es tal cantidad de presión la que sentimos, que salir de eso es complicado. Todos trabajamos mucho y dedicamos muchas horas. El sistema educativo, tal y como está, no funciona; pero hay que arriesgarse y cambiarlo.

-¿Qué no funciona?

-Lo de clasificar a los alumnos en función de la edad. El currículo está muy cerrado y se pierden todos los talentos. Hay una presión que no te permite perder ni 5 minutos y hay que pedir a la escuela que escuche. No se puede ser maestro sin escuchar. Tienes que conocer a tu alumnado, ¡pero no hay tiempo!

-¿Qué tipo de maestra es usted?

-No soy una maestra que enseñe solo los contenidos.

-¿Cómo le gusta enseñar?

-Intento plantearme para qué estoy en la escuela, a qué vengo.

-¿Cuál es su respuesta a eso?

-Vengo a ayudar a crecer. No me limito solo al libro. Es lo que hay detrás. Una labor amplísima.

-¿Cómo son sus alumnos?

-Quiero alumnos que sean empáticos, que aprendan a trabajar en equipo, que no se rindan ante las adversidades… Y quiero que entiendan que solo si sigues aprendes. Hay que esforzarse.

-Lleva veinte años dando clase. ¿Cómo han cambiado los niños?

-La tendencia es a que no sepan resolver sus problemas, a que estén acostumbrados a crear poco y a que sean poco empáticos. Si no se trabaja con una metodología inclusiva, estamos creando una sociedad fragmentada. Si ahora entendemos que todo el mundo tiene algo que aportar, el día de mañana no habrá tal discriminación. Nosotros, en el aula, hacemos el ejercicio de decir: Yo soy Alicia y se me da bien esto. También soy Alicia y se me da fatal esto otro. No pasa nada. Estoy aquí para aprender.

-Empezó dando clase en infantil.

-Y me pasé a primaria por rebelión contra el sistema. No puede haber una ruptura entre las etapas. En infantil atendemos mucho más al alumno como persona, pero llegamos a primaria y parece que nos olvidamos. Cuanto más subes en las etapas educativas, menos innovación hay.

-Así que decidió seguir con los mismos alumnos.

-Sí. Lo hice y me decían: «En primaria no se puede». También me decían antes: «Ay, claro, ahora porque tienes 12 alumnos; cuando tengas 25, verás». Luego fue «Cuando llegues a primaria, olvídate».

-Pero llegó a primaria y usted siguió siendo innovadora.

-Pero es que claro que se puede. ¿Cómo no se va a poder?

«Si ya estaba motivada antes, ¡ahora que se preparen!»

Cada lunes por la mañana, Alicia Tojeiro convierte a sus alumnos en periodistas. De su aula, los niños salen informados y formados, preparados para integrarse en la conversación global. Esta vez la noticia es que su profesora favorita ha sido nominada a la mejor docente de España.

-¿Cómo reaccionó la clase?

-Hubo uno que preguntó qué es docente [risas], pero se alegraron mucho todos. Les pregunté por qué creían que me habían nominado.

-¿Qué contestaron?

-Porque he trabajado mucho, porque siempre busco soluciones creativas a los problemas del aula y porque nunca me rindo.

-Tres claves que la definen bien.

-Y que también pueden ser nuestros objetivos a conseguir para toda la clase. Eso les dije.

-¿Cómo se enteró de la nominación?

-Fue un fin de semana en el que yo estaba en un congreso de altas capacidades. Era uno de esos días en que te lo replanteas todo porque no puedes más. Estaba muy cansada.

-¿La llamaron?

-Recibí un mensaje en el móvil. Oí el rip-rip, lo leí y por poco me da un ataque de locura. Locura de alegría, eh… ¡Son taaantos años dándolo todo…!

-¿Se emocionó?

-Sí. Tuve que leer el mensaje varias veces, como cuando lees el test de embarazo y te da positivo. Pensé qué suerte tengo. Si yo ya estaba motivada antes, ¡ahora que se preparen! [Risas]

-Me da que para usted la sola nominación es el mejor premio.

-Para mí esto es un sueño del que no quiero despertar.

-¿Se puede aprender pasándolo bien?

-¡Claro! Aprender es maravilloso y puede ser súper divertido. Pero no puede haber educación sin las familias. Es imposible.

Fuente: lavozdegalicia.es

En grupo se aprende más (y mejor)

En una de las aulas de una escuela de negocios, cuatro alumnos se reúnen cada semana para debatir. Los cuatro trabajan y a la vez estudian, pero desde hace tres meses dedican las tardes de los viernes a avanzar en su proyecto final, del que depende que finalmente consigan su título. Deben diseñar la estrategia digital de una pequeña empresa que fabrica chocolate y deben hacerlo en equipo, por lo que cada pequeño paso que dan es objeto de un intenso debate. Nadie manda y todos tienen que ponerse de acuerdo en las decisiones que el equipo tome. “Lo más difícil es aprender a ceder”, admite uno de los miembros del grupo, tras seis meses trabajando con los mismos compañeros. “Cuando uno trabaja en equipo, llega con ideas que el resto tiene que asumir como una estrategia de equipo. Y si eso no se consigue, hay que ceder, pero no es sencillo”.

Los trabajos en grupo son una constante en todos los niveles educativos: de infantil a la universidad y de ahí a los posgrados. Pero frente a las críticas y los tópicos —son un corta-pega, siempre hay uno que se aprovecha y otro que carga con todo el trabajo, son injustos y perjudican a los que más hacen…—, los expertos señalan que el trabajo en equipo es una herramienta fundamental para aprender más y mejor. “La interacción es lo que más hace aprender”, asegura Javier Bahón, coach y experto en innovación educativa. “Si en algo podemos mejorar, es por contraste con otras ideas y puntos de vista”.

Trabajar en equipo sirve para desarrollar conocimientos teóricos, pero también habilidades como la comunicación y la resolución de conflictos, además de que prepara a los alumnos para la realidad de un mundo laboral en el que saber cooperar es una exigencia cada vez mayor en las empresas. “Se trabajan capacidades que, de otro modo, los alumnos no desarrollarían solo con la interacción con el profesor”, señala Elena Gaviria, profesora de Psicología Social. “Los miembros del equipo ven perspectivas distintas del problema, aprenden a negociar y a escuchar al otro, tienen que pedir y dar ayuda a sus compañeros…”.

Pero no todo trabajo en grupo funciona como catalizador para un mayor y mejor aprendizaje. La clave, señalan los expertos, es que se genere una interdependencia entre los miembros del grupo: que todos dependan del trabajo de todos. Esta es la base sobre la que se construye el concepto del aprendizaje cooperativo, una metodología en auge que defiende los beneficios de aprender en equipo frente a los tradicionales enfoques individualistas o competitivos. “Es un sistema muy concreto de trabajo en grupo en el que los miembros dependen unos de otros. No se trata de que cada uno haga su tarea de forma independiente y luego la junten, sino de que se genere una interdependencia”, señala Elena Gaviria.

“Consiste en unir lo que cada uno sabe para que todos mejoren”, resume Javier Bahón. Sus investigaciones apuntan una larga lista de beneficios, tanto cognitivos —mayor capacidad de razonamiento, de retención, más motivación para aprender…—, como sociales e individuales —se reducen los prejuicios y los estereotipos, se valora la diferencia, aumenta la autoestima…—. “La interacción cara a cara en el aprendizaje en grupo exige hablar, discutir, reflexionar y argumentar lo que cada uno piensa”, explica Ángeles Bueno, profesora. “Al compartir la información, ayudamos a organizarla mejor dentro del cerebro”.

El colegio es el campo de pruebas más extendido para el aprendizaje cooperativo. Lo habitual es alternarlo con las clases convencionales y trabajar parte de la teoría con este método. “Se suele empezar con una introducción al tema, que hace el profesor. Lo normal es que cada miembro del equipo aprenda una parte y luego se la tenga que explicar al resto de compañeros”, explica Elena Gaviria.

EL EQUIPO PERFECTO

No falla: cada vez que un profesor pide a sus alumnos que formen grupos para hacer un trabajo en equipo, el caos estalla. Da igual que sea una clase de 3º de Primaria o un aula en una escuela de negocios llena de profesionales adultos. Siempre hay amiguismos, rencillas y prejuicios que afloran a la hora de componer equipos.

Pero crear los grupos adecuados es fundamental para que el aprendizaje colaborativo funcione y dejar esa tarea en manos de los propios alumnos suele ser la peor opción posible. “No es conveniente que los grupos se creen entre amigos porque se fomenta la exclusión”, señala Elena Gaviria. “No hace falta que haya afinidad previa: la afinidad se crea al trabajar juntos”.

Los expertos recomiendan, además, que los equipos sean heterogéneos y de un máximo de tres o cuatro personas. Mezclar alumnos con diferentes niveles de rendimiento asegura que se creen lazos de ayuda e interdependencia. Y el número reducido empuja a todos los estudiantes a asumir su rol y responsabilizarse. También es aconsejable que los alumnos trabajen con los mismos grupos durante varias sesiones antes de cambiar de equipo para que sean capaces de generar vínculos de confianza con sus compañeros.

Algunos colegios aplican el aprendizaje cooperativo desde Inicial hasta Secundaria. Comienzan con los más pequeños, de tres años, colocándoles en parejas y asignándoles tareas sencillas, como ayudar a su compañero a colgar la mochila o a ponerse el abrigo. En Primaria ya introducen el concepto de los roles, fundamental para que cada miembro sepa qué debe hacer: en cada grupo, un alumno se encarga del material, otro hace el papel del secretario, un tercero asume las tareas del coordinador… “Cada miembro tiene su función y todos tienen que aportar, el bien común es el del grupo”, explica Nieves Medina, profesora en un colegio español. “Preparar las clases requiere mucho más trabajo para el profesor, pero es un método muy beneficioso porque se trabaja mucho la independencia y la autonomía”, añade.

Pero cuanto más se asciende en el nivel educativo, más complicado es conseguir que los alumnos trabajen en grupo y que el resultado no sea una simple combinación de partes hechas por separado, donde unos cargan con la responsabilidad y otros aprovechan el tumulto para zafarse de sus obligaciones. Es lo que los expertos llaman holgazanería social. ¿La fórmula para evitarlo? La evaluación nunca puede ser 100% grupal, sino que debe incluir un componente individual para empujar a los alumnos a responsabilizarse de su propio aprendizaje.

¿Y qué ocurre con los alumnos que destacan? ¿Deben frenar su rendimiento para adecuarse al del grupo? Esa es la mayor preocupación de los padres cuando en los colegios se empieza a trabajar de forma sistemática en equipos. “Un alumno con buenas notas no tiene por qué verse perjudicado”, asegura el experto. “El equipo hace fuerte al individuo, pero cada persona tiene que funcionar de forma autónoma. Quien rinde no es el equipo, sino cada individuo”, añade.

Las investigaciones en este campo señalan que el desempeño individual es mayor si se trabaja en equipo que si se hace de forma aislada o empujando a los estudiantes a competir entre ellos.

Fuente: elpais.com

Los retos de la educación

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

Alcanzar un aprendizaje significativo por parte de los estudiantes, es un reto que atraviesan los centros educativos hoy en día. Los niños y adolescentes están en medio de una cultura globalizada donde se exponen a variadas informaciones suministradas en internet.

Sandra Zuleta, directora del Colegio Los Pininos, considera esto como: “La movilidad de una sociedad acelerada que demanda constantemente de los padres, reduciendo la comunicación familiar, el establecimiento de una sociedad hedonista donde muchas veces perseguimos sueños y metas modelando y practicando antivalores”.

En el proceso educativo es recomendable que los padres y maestros estén siempre unidos de las manos para enfrentar las exigencias y desafíos que se presentan en la sociedad.

Para Zuleta, los centros educativos tienen un papel más allá de la instrucción: “Nuestros alumnos demandan de nosotros mayor formación e información. Entre la familia y la escuela deben establecerse vínculos permanentes de comunicación, orientación y acompañamiento con el personal docente para facilitar a nuestros niños las herramientas necesarias en su proceso de desarrollo, tomando en cuenta su edad cronológica, metodología de trabajo adecuadas en el desempeño de sus competencias académicas, sociales, éticas, morales y espirituales”.

Galardón obtenido por excelencia

La directora dice que como centro educativo se enfocan en la labor de ir más allá de la instrucción a través de un equipo cada vez más preparado y actualizado.

“Existe una entidad institucional llamada Ministerio de Educación, a la cual estamos estrechamente vinculados en un trabajo conjunto que nos permita conducir a nuestra población estudiantil a conocer, hacer y ser. Así optimizar cada día la educación dominicana y en consecuencia disfrutar de una mejor nación”, enfatiza.

Los Pininos recibió un gran galardón por obtener el mayor puntaje en la Evaluación Diagnóstica Nacional de Tercer Grado de Primaria 2017, calificando por encima del nivel satisfactorio en las pruebas de Lengua Española y Matemáticas.

Zuleta asegura que la tarea es difícil, pero no imposible, y que el cambio le corresponde a cada uno de los actores del proceso educativo: “Debemos trabajar cada día motivados, empoderados y con el más elevado nivel de creatividad. Así que, ¡adelante educadores!”.

Directora

“La escuela es de todos, y como tal, nuestra labor es brindar un ambiente de aceptación, planificación, evaluación y seguimiento de todos y cada uno de nuestros niños. Pues sería necesario en ocasiones, el apoyo y sostén de profesionales externos tanto de la psicología como de la pedagogía, entre otros”.

Lectoescritura: cómo aprenden los niños a leer y escribir

Cómo es el proceso de aprendizaje de la lectoescritura en la infancia

La adquisición de la lectura y la escritura, son procesos que se aprenden de forma dinámica y constructiva. Ambos procesos requieren tener adquiridas ciertas habilidades psicológicas básicas, así como destrezas cognitivas y una adecuada construcción del pensamiento: como son la observación reflexiva, la identificación, la comparación, resolución de problemas, el análisis, la generalización, habilidades motrices concretas, la formulación de hipótesis y reglas, la clasificación. Así es como aprenden los niños a leer y escribir. 

El proceso de aprendizaje en los niños de leer y escribir

Muchos niños y niñas, a partir de los 3 o 4 años, pueden iniciarse en la curiosidad por las letras, por saber lo que pone en un cartel, en un letrero o en una etiqueta, incluso son capaces de identificar su nombre de tantas veces que se lo han mostrado escrito o lo han visto en las etiquetas de su ropa del colegio o en sus materiales escolares. Paralelamente hacen un esfuerzo por escribir su nombre de la mejor forma que saben.

Es por ello, que a partir de los 3 años puede comenzarse el trabajo en la construcción del aprendizaje de los procesos de lectura y escritura, con tareas de pre-escritura. Pero, como he manifestado en otras ocasiones, este aprendizaje no hay que forzarlo, y es posible que haya muchos niños y niñas que no estén preparados para iniciarse en él. Por lo tanto, la edad de inicio es relativa y dependerá del desarrollo de cada pequeño.

Para motivar este proceso, se puede estimular al niño con ciertas tareas y juegos que van a favorecer una mayor habilidad a la hora de enfrentarse al proceso lecto-escritor, como son juegos de:

  • Orientación espacial.
  • Lateralidad, de coordinación viso-motora.
  • Discriminación y memoria auditiva.
  • Psicomotricidad fina.
  • Lenguaje hablado,
  • Conciencia fonológica.
Cuándo está el niño preparado para leer y escribir

El niño o la niña pueden estar preparados para leer y escribir a partir de los 5 o 6 años, pero esta edad no es delimitante, sino aproximada, ya que es necesaria cierta madurez y no todos los niños se desarrolla igual. Sí es importante estar pendiente del momento en que al niño se le ve preparado para iniciar el proceso y siempre asegurándonos que su comunicación a través del lenguaje ya es óptima.

Nuestros hijos, nuestros alumnos, irán descubriendo que cada letra tiene su propio sonido, lo que se llama fonema, que es la unidad fonológica mínima, y aprenderán a descodificar, por asociación y repetición del adulto, ese sonido cada vez que vayan viendo esa letra y esa grafía la asociarán al nombre de la letra. Es sorprendente cuando ven, por ejemplo, unas montañas dibujadas y dicen que se parece a la letra “M”, o una cuerda en el suelo con forma serpenteante y dicen que parece una “S”.

Por lo general, se inician primero en el reconocimiento de las letras que componen su nombre, y para ellos y ellas descubrirlas en otros carteles o letreros es realmente satisfactorio.

Es frecuente también que reconozcan palabras escritas sin apenas saber leer, y es que la memoria visual juega un buen papel, ya que han sido capaces de memorizar las grafías de una palabra y por ese motivo las identifican: como por ejemplo CASA, MAMÁ o PAPÁ.

Para los niños y niñas es más sencillo iniciarse tanto en lectura como en escritura con letra mayúscula, ya que su grafía es más simple, tanto de memorizar como de trazar.

La curiosidad que tiene un niño por aprender a leer y escribir, cuando su madurez se lo permite, es el motor y motivación suficiente para fomentar ese aprendizaje. Una vez que ya identifica todas las grafías y el sonido que hace cada letra, será capaz de decodificar esos sonidos para leer la palabra, y no le faltarán ganas de transcribirlas al papel casi de forma simultánea. En esta parte de tarea grafo motriz, es adecuado enseñarle la direccionalidad de la letra, ya que hay niños y niñas que interiorizan de manera incorrecta un trazo en una letra o número, y posteriormente es más difícil de corregir, es decir, hay que desaprender lo aprendido, que decimos en educación.

Es habitual que, en sus inicios, la niña o el niño, cometan ciertos errores fruto de su aprendizaje, como pueden ser omisiones de letras, letras escritas de forma invertida, no dejar espacios entre palabras, aquí la tarea del adulto no es tanto borrar, sino mostrar cómo se hace, siempre desde la calma y la confianza.

Fuente: guiainfantil.com

Forzar el aprendizaje de tu hijo solo le provoca sufrimiento

Tenemos esa dichosa manía de comparar. Y de exigir lo que otros son capaces de lograr.Pero no nos damos cuenta de que en el aprendizaje, cada uno sigue su ritmo, y que lo importante al final no es el comienzo, ni siquiera el camino, sino la meta final.

Un importante filólogo y neurocientífico, Francisco Mora, advierte a los padres del error que cometen al exigir a su hijo cierta ‘velocidad’ en su desarrollo. Al final, forzar el aprendizaje de tu hijo solo le provoca sufrimiento.

Por qué no debes forzar el aprendizaje de tu hijo

Todo lo que el niño aprende queda ahí, no se pierde, aún cuando parezca que el aprendizaje no ha dado sus frutos. ‘Nadie que aprenda algo nuevo ahora tendrá el mismo cerebro mañana’, asegura Francisco Mora, un famoso neurocientífico y profesor en filología.

El cerebro está formado por diferentes áreas. Y no todas aprenden de la misma manera.Ni todos los niños llevan un mismo ritmo de aprendizaje. La ciencia ha conseguido averiguar que no todas las zonas del cerebro están preparadas para aprender al mismo tiempo y que ningún niño tiene el mismo ritmo de maduración. Ha demostrado, por ejemplo, que en realidad el cerebro no está preparado para aprender a leer y escribir antes de los 7 años.

Lo peor de todo es cuando en el colegio o dentro del hogar, se exige a un niño un ritmo de aprendizaje al que no puede llegar. Es como cuando intentas arrancar un vehículo sin combustible…una pérdida de tiempo.

Francisco Mora asegura que lo único que conseguimos ‘apretando’ a un niño para que aprenda cuando su cerebro aún no está preparado es sufrimiento. Estas son las terribles consecuencias de intentar forzar el aprendizaje de un niño:

– Frustración. No hay nada más frustrante que aquello que se intenta una y otra vez y no se consigue. Imagina que te exigen hacer una voltereta mortal en un día. No estás preparado para ello, y además debes ponerte en forma antes. Pero no te dan ese tiempo… tiene que ser ya, ahora… Es o que un niño siente cuando le exigen un objetivo al que se ve incapaz de llegar en el tiempo concedido.

– Baja autoestima. Al verse ‘incapaz’ de llegar a donde otros niños sí son capaces de llegar, el niño pensará que es su problema, que ‘no es tan habilidoso como el resto’, y finalmente terminará por sentirse inferior a los demás, lo que representa una auténtica bomba para su autoestima.

– Desilusión. La clave del aprendizaje tal vez esté en la curiosidad. Si un docente es capaz de despertar curiosidad por algo nuevo en sus alumnos, conseguirá su atención. El filólogo y neurocientífico pone un curioso ejemplo: ‘ si de pronto en una clase pasa por detrás de un profesor una jirafa, todos prestarán atención a la jirafa, porque es una novedad que despertará de forma inmediata curiosidad y por tanto, se hará dueña de toda la atención de los niños’. Cuando un niño no está preparado para recibir cierta información, o hacer determinada tarea, no podrá prestar atención, y poco a poco, perderá la ilusión por aprender.

– Problemas emocionales. Aunque tendemos a pensar que el cerebro es racional, eso no es cierto. De hecho, el cerebro es también el hogar de todas las emociones. El cerebro necesita emocionarse para aprender. Sin emociones, no hay aprendizaje. Si fuerzas a tu hijo y le exiges una madurez para la que aún no está preparado, será incapaz de gestionar ciertas emociones que irán implícitas y llegarán, seguramente, como un torrente que no pueda parar.

– Problemas de comportamiento. Algunas veces, los niños con problemas de comportamiento es clase simplemente están desmotivados. No les interesa la clase, no prestan atención porque ya han asumido que no llegarán al objetivo que les exigen.

No los niños que aprenden antes son los más listos de la clase ni los que aprenden más lentos son los más tontos. Ni es más listo el que empieza a hablar antes o camina con solo 10 meses. No importa el ritmo de aprendizaje: importa si se consigue al final el aprendizaje, el cómo se utilizan las herramientas aprendidas al final del trayecto.

Cuáles son las claves en el aprendizaje de los niños

La solución pasa por un cambio radical en la concepción de la educación, en no tratar a un individuo como un todo, sino a cada niño de forma individual, prestando especial atención en cada uno de sus potenciales y a su particular ritmo de maduración. Y como no, utilizar las herramientas que motivan y sacan de su ‘letargo’ al cerebro:

1. Imágenes. La neurociencia ha demostrado que el cerebro, ante una charla de un profesor, por muy interesante que sea, termina por desconectar. Sin embargo, las imágenes captan el interés de un niño con mucha más facilidad. El aprendizaje debería estar basado en imágenes, y no tanto en palabras.

2. Buscar emocionar a los alumnos. La motivación llega de la mano de las emociones. La curiosidad, también, y con ella, la atención. Para aprender hay que emocionarse y es algo que deberían tener en cuenta a diario todos los docentes.

3. Más trabajos en equipos. No solo por los beneficios que aportan a nivel de valores, sino porque trabajar en equipo estimula el cerebro y todas las áreas de aprendizaje.

4. Utilizar las nuevas tecnologías como aliados. Las nuevas tecnologías no son enemigos del aprendizaje. De hecho, pueden ser grandes aliados. A los niños les encanta el lenguaje visual e interactivo de las nuevas tecnologías. ¡Utilicémoslas!

5. Más deporte y más juegos. El juego es un motor para el aprendizaje. El deporte, también. ¿Sabes por qué? Porque mantienen a un niño emocionado, excitado, divertido y  sobre todo, atento.

6. Más contacto con la Naturaleza. En Japón los alumnos tienen una asignatura obligatoria que se llama ‘Observación de la Naturaleza’. Los niños salen al campo con su libreta y observan todo lo que ven. Les ayuda a pensar, sacar conclusiones y desarrollar su capacidad deductiva. Nada como el trabajo de campo para aprender de primera mano ciertos conocimientos.

7. Descansar bien. El cerebro necesita descansar. Si se sobreestimula a un niño y al final no descansa las horas que debe, no podrá rendir al día siguiente. Lógico.

No fuerces a tu hijo a leer o ascribir antes de tiempo si no está preparado. No le exijas ciertas habilidades psicomotrices si aún no muestra la destreza necesaria. Las habilidades se adquieren lentamente, pero de forma segura. Confía en tu hijo y verás como al final, con el tiempo, las semillas darán su fruto.

Fuente: www.guiainfantil.com

El aprendizaje de la escritura

La escritura es una de las habilidades fundamentales en nuestro mundo actual. Es una herramienta de comunicación esencial, que nos permite no solo transcribir el lenguaje hablado, nos da la oportunidad de transmitir experiencias, sentimientos, ideas, opiniones y conocimientos.

Es una habilidad fundamental, pero no es una tarea sencilla. El aprendizaje de la escritura implica muchas habilidades que no siempre se trabajan adecuadamente.

Este aprendizaje de la escritura no se produce de forma natural como ocurre con el lenguaje hablado. Su dominio contribuye al desarrollo del lenguaje y del pensamiento, y en general a un dominio de la expresión y comunicación en general.

¿Cuál es la dificultad?

Aprender a escribir precisa de un cierto grado de desarrollo intelectual y motor.

En un primer momento, es necesario que los pequeños estén preparados para el aprendizaje, deben trabajarse habilidades previas al proceso, como son la grafomotricidad, orientación espacial, atención, memoria visual y auditiva, discriminación fonológica.

Poco a poco debemos ir favoreciendo el desarrollo de otras habilidades en los niños y  niñas, habilidades esenciales como la comprensión de las estructuras sintácticas (orden de las palabras para crear diferentes mensajes), signos de puntuación (pausas adecuadas que contribuyen a dar un sentido completo y legible a lo escrito), reglas ortográficas.

7 Pautas para favorecer el aprendizaje de la escritura

1-  Edad y evolución del proceso. Cada niño y niña sigue su propio ritmo de aprendizaje y de desarrollo. Es importante seguir las etapas de los pequeños, adelantarnos al proceso no es bueno, ya que creara problemas y dificultades en su aprendizaje. Más o menos alrededor de los 5 años los pequeños han alcanzado un nivel de desarrollo adecuado para comenzar a escribir.

2.-  Aprovecha lo que los niños y niñas conocen, las letras que ya conocen, las que forman su nombre o el de sus amigos y compañeros. Hazle repetir y trazar esas letras.

3.-  Aprovecha su curiosidad natural y sigue sus intereses. Cuando nos preguntan cómo se pone una palabra, cual es esa letra, etc

4.-  Ayúdales a crear el hábito de escribir  mensajes. Desde un primer momento procura que dediquen una parte del tiempo a escribir, aunque sean frases sencillas

5.-  Con las mismas palabras cambia el sentido del escrito, para que lo comprendan. Puedes cambiar una coma, cambiar el orden de las palabras de una frase

6.-  Estimula la lectura. La lectura y la escritura están asociadas, si los niños y niñas leen, tenderán a escribir.

7.-  Favorece la construcción de los aprendizajes.  Deja que participen de forma activa, que se impliquen. Por eso no solo debemos limitarnos a la copia de letras o palabras.

Fuente: educapeques.com

 

 

¿Afecta realmente el espacio físico del aula al proceso de enseñanza-aprendizaje?

Tanto si uno vive un piso con vistas a las calles concurridas de una ciudad, en una casa espaciosa a las afueras o en una pequeña casa rural, ese espacio al que llamamos hogar es un lugar protegido que nos aporta seguridad y comodidad.

¿Afecta realmente el espacio físico del aula al proceso de enseñanza-aprendizaje?

La respuesta es sí. Un aula no debería producir una sensación muy diferente a la de sentirse en un lugar seguro, al igual que sucede en una casa. Los estudiantes deberían entrar al aula y sentirse cómodos para aprender. El ambiente físico del aula es un aspecto a menudo olvidado, que influye tanto en el rendimiento académico como en el bienestar psicológico del alumnado.

Bridget Bennet es una maestra de 4º de educación primaria de Michigan, que nos relata la experiencia para reformar el espacio físico de su aula durante el curso pasado. Este proceso conlleva una serie de pasos y dificultades que nos detalla a continuación. “En mi colegio, los estudiantes de cuarto de primaria tienen mesas individuales (de esas que tienen una tabla que se levanta y permiten guardar las pertenencias dentro de una cajonera). Como defensora del aprendizaje cooperativo y de la colaboración entre estudiantes, creo que este tipo de mobiliario, impide moverse y maniobrar con facilidad en el aula debido a que no permite que haya mucho espacio.”

¿Cómo puede el espacio físico favorecer el trabajo en equipo?

“Debemos dar a los niños espacios y clases que fomenten la creatividad, que les enseñe a tomar riesgos calculados, innovar y experimentar” (Mau, B., O’Donnell, Wicklund, Pigozzi y Peterson, 2010). Es importante favorecer el nivel de creatividad de mis alumnos rediseñando el espacio de aprendizaje.

Este otoño, quitaremos los pupitres y utilizaremos mesas grandes para compartir. Espero que esto haga el espacio más cómodo y favorezca el debate entre los alumnos durante las clases. Además, tengo la intención de tener los materiales (papeles, lápices, etc.) organizados y accesibles para todos. En lugar de escritorios individuales rebosantes de papeles, carpetas, etc., los materiales serán accesibles para que todos los estudiantes los compartan. Creo que esto hará hincapié en la importancia de ser un equipo, porque todo el mundo tendrá que cuidar y responsabilizarse de ellos.

Nunca he tenido una mesa de profesor como tal, tenía una en mi aula este año, pero nunca la utilicé. Creo que es importante que experimente el mismo tipo de espacio físico que mis estudiantes. Con un flujo abierto hacia el aula, seré capaz de facilitar y escuchar mejor la conversación y el pensamiento del alumnado.

Diseño de la  clase

La universidad de Salford (Manchester, Inglaterra) realizó un estudio sobre el diseño del aula. Evaluaron el diseño de la clase atendiendo a seis parámetros: color, elección, complejidad, flexibilidad, conexión y luz. Todos ellos mostraron un efecto significativo sobre el aprendizaje (Venhemert, 2013). He decidido diseñar el aula considerando cada uno de estos parámetros (también utilizando la aplicación de diseño del espacio Sketch up). Estas son algunas de las ideas clave que me gustaría destacar del resultado que obtuve:

Color

Me gustaría poder pintar las paredes del aula, aunque actualmente son de un color beige claro. Este año estoy trabajando en que predominen los colores azul y verde, para crear un ambiente tranquilo. También tenemos tres tablones de anuncios, dos en el frente y uno en la parte posterior del aula. Pongo este tipo de tablones de anuncios para que sean interactivos con el fin de mantener a los estudiantes comprometidos.

Elección

Los estudiantes pueden elegir en donde se sientan. Hay varias opciones disponibles cuando se trata de asientos. Con la ayuda del personal de limpieza de la escuela, pude sacar los pupitres antiguos y traer las nuevas mesas a mi clase. Logré crear un espacio móvil en donde los estudiantes pueden ponerse de pie o sentarse en taburetes. Tengo varios puffs y almohadas que se pueden utilizar  en el suelo. He creado bancos en el rincón del lectura, algo que va a ser mi próximo proyecto de bricolaje.

Flexibilidad / Conexión

Gracias a este tipo de diseño, los estudiantes serán capaces de trabajar de un modo cooperativo más a menudo. En lugar de mover los pupitres de  trabajo en grupos pequeños, los estudiantes tendrán un mayor espacio para trabajar colaborativamente.

Luz

Además de los cuatro ventanales de la pared de mi aula, también tenemos lámparas alrededor de las luces principales de aula. Por lo general, mantengo alguna de las luces apagadas durante la clase. El estado de ánimo es mucho más tranquilo cuando los estudiantes entran en una habitación iluminada con luz natural (o lo más naturalmente posible) en lugar de utilizar luces fluorescentes.

Pensar sobre el ambiente del aula, y su impacto en el rendimiento de los alumnos me ha ilusionado mucho para continuar durante el curso que viene. Ahora que soy consciente de lo mucho que significa el entorno físico, voy a ser más consciente de lo que funciona y no con mis alumnos.

Fuente: eduforics.com

Aprendizaje cooperativo: dejar de competir en las escuelas para mejorar la sociedad

A pesar de que la mayoría de sistemas educativos ponen el foco entre la competición de estudiantes que buscan sacar mejores notas que sus compañeros, los estudios de dos hermanos pueden llegar a cambiar la percepción del beneficio de esta “sana competencia”.

David Johnson y su hermano Roger fundaron, en los años setenta, el Centro de Aprendizaje Cooperativo de la Universidad de Minnesota, desde el que se han publicado más de 100 investigaciones y se ha formado a más de un millón de profesores de diferentes partes del mundo. Muchos han sido los premios otorgados a estos investigadores, aunque cabe destacar el Brock International Prize for Education en 2007, concedido por la Universidad de Oklahoma.

Sus estudios iban encaminados a derrocar el aprendizaje competitivo e individualista que inundaba los sistemas de enseñanza primaria, secundaria y universitaria de Estados Unidos y otros muchos países del mundo.

Este aprendizaje es conocido como darwinismo social, por el que los estudiantes tienen que aprender a sobrevivir en un mundo en el que solo los más aptos sobreviven.

Los hermanos Johnson buscaban cambiar los modelos educativos y quitarle la importancia a la idea de competición en los estudios.

Esta visión darwinista contrastaba con la visión de los hermanos Johnson, que trabajan sobre la idea de que el aprendizaje cooperativo es la clave para mejorar la sociedad y participar en el bien común, pero, también, para obtener un empleo en el futuro y mejorar en las habilidades personales y sociales.

Para cambiar las cosas, crearon un primer centro formativo en Minnesota y, en la actualidad, se ha replicado en países de todo el mundo, como Japón, Noruega, España o China. Por ello, los hermanos Johnson son considerados los padres del aprendizaje cooperativo y pioneros en sus investigaciones.

El aprendizaje cooperativo requiere un mayor esfuerzo para el logro, una mejora de las relaciones interpersonales y, también, de la salud psicológica. Este sistema es mucho más exigente que el individualista porque el alumno tiene que conectar al mismo tiempo con la tarea que debe realizar y con el grupo.

La interdependencia positiva

Los hermanos Johnson defienden que sentar a los chicos en círculo y decirles que son un grupo no significa que se esté creando un trabajo cooperativo. De hecho, se tienen que dar los cinco pilares de su metodología, en especial la interdependencia positiva. Esto significa que los participantes del grupo deben entender que el éxito individual no se dará si no triunfan todos (muy parecido a la filosofía ubuntu). Si alguien falla, todos pierden o, lo que es lo mismo, cada esfuerzo individual no será para beneficio propio, sino del grupo.

Este tipo de metodología (el aprendizaje cooperativo) se basa en que las personas se preocupan por el bienestar de los demás y, por tanto, también del propio. Esto es lo contrario de lo que alimenta nuestra sociedad, donde crece la cultura de ser el número uno aunque eso implique obstruir los esfuerzos de los otros.

Muchos profesionales de la educación se suman a esta idea, ya que los sistema de enseñanza de la mayoría de países dejan en un segundo plano la interacción entre los estudiantes. Sin embargo, esta interacción colaborativa es esencial y será la base de cómo aprenderán a trabajar en equipo, pero también de cuánta autoestima serán capaces de adquirir.

Atrás quedó una época en la que los estudiantes competían entre ellos para ver quién sacaba mejores notas y se sitúa por encima de los demás. Muchos profesionales de la enseñanza lo consideran un modelo caduco que hasta las empresas tecnológicas, como IBM, han desacreditado admitiendo oficialmente que solo contratan a profesionales que saben trabajar en grupo.

Fuente: muhimu.es