Entradas

Juegos de ortografía para aprender la letra h

Es evidente que la mayoría de las personas no conocemos todas las reglas de ortografía de memoria, pero está claro que si tenemos el hábito de leer, como tanta veces hemos insistido, aprenderemos de manera natural a escribir de un modo correcto.

En poco tiempo seremos capaces de  descubrir las faltas si las hubiera, porque sin esfuerzo nos acostumbraremos a la escritura, por eso es tan importante que nuestros hijos empiecen a leer desde pequeños y no ‘bombardear’ a los niños con aburridas reglas ortográficas. Esto no quiere decir que no practiquen con las reglas,  pero si lo hacen a través de juegos y cuentos, irán aprendiendo y memorizando poco a poco y sin darse cuenta.

Cómo enseñar a los niños las reglas ortográficas de la h

Podemos inventar frases, trucos y juegos diferentes para aprender a escribir correctamente sin faltas de ortografía. Importantísimo también es elegir los cuentos y juegos adaptados a la edad y nivel de los niños para que no se aburran.

Hoy la protagonista de nuestro artículo es la letra hache: Hasta y asta, honda y onda, hola y ola, son algunos ejemplos de palabras homófonas, es decir suenan igual pero tienen diferente significado según se escriban con o sin hache.

El juego del ‘Guardián de la h’ para niños

Este juego, ‘El Guardián de la h’, se puede adaptar a cualquier letra y al nivel de aprendizaje con  que queramos trabajar (El Guardián de la V,B,J,G,X….).

Todos los niños formarán un  círculo y serán los duendes de las palabras, menos uno, que se quedará en el centro y al que llamaremos el Guardián de la H. Cada uno de ellos llevará de tres a cinco tarjetas (según el número de niños que entren en el juego), elaboradas por el profesor con palabras que lleven la letra h. El Guardián se quedará en el centro y llevará una tarjeta donde estará escrita  la letra hache.

Al sonido de una palmada, una voz, o una señal acordada, ¿qué tal una canción?, los duendes empezarán a dar vueltas variando su posición del primero al último, hasta que vuelva a sonar la señal.  El duende que quede de cara al  que lleve la letra hache, será el que sacará la primera tarjeta y la leerá en voz alta.

Por ejemplo, si la primera palabra es ‘huevo’, el duende deberá leer en voz alta la palabra ‘huevo’ y el Guardián de la H deberá escribirla en la pizarra, pegando la H en el lugar que corresponda para que aparezca a la vista de todos. Se hará saber que todas las palabras derivadas de la palabra elegida se escribirán de la misma manera, en nuestro caso, huevería, huevero, huevera etc. Luego se animará a  los niños a encontrar ejemplos del uso de esta silaba y a descubrir al menos dos de ellas; hueco, hueso, huele, huerta, etc.

Una vez acertada, los niños  intercambiaran su sitio, de tal manera que el duende pasará a ser el nuevo Guardián de la H y al revés, volviendo de nuevo a iniciarse el juego con la canción.

Así poco a poco practicando con la hache aprenderán fácilmente la ortografía a través de los juegos de manera natural.

Poema infantil para jugar con la letra h

Y para terminar, un poema infantil con la letra hache. Ya sabes que los poemas infantiles con rima son una forma fantástica de transmitir mensajes a los niños de forma amena y divertida.

LA HACHE

Aunque dicen que soy muda

soy la primera en hablar,

porque sin hache nadie habla,

ni hay historias que contar.

Intercalada en ahora

siempre me vas  encontrar,

en ahí y en zanahoria

en alhaja y azahar.

En las horas de un reloj,

en un ‘hola’ al saludar,

porque si es ola sin hache

sonando igual, es del mar.

Me gusta bailar hip hop

y con la C el charlestón

la bachata, el chachachá,

y no digo ni chitón.

 

Fuente: guiainfantil.com

6 técnicas para ayudar a los niños a estudiar los exámenes sin estrés

Hay niños que necesitan que sus padres estén a su lado mientras hacen los deberes, otros se levantan muchas veces porque no se concentran, los hay que encaran los exámenes con mucho estrés… Hasta que nuestros hijos aprenden a estudiar y cogen el hábito, pueden necesitar un poco de ayuda.

Para que el estudio sea eficaz, no solo es importante qué hacen durante el tiempo que tienen los libros abiertos sobre la mesa (si comprenden lo que leen, si se concentran, si memorizan…), sino también cómo se preparan para estudiar. Existen algunas técnicas para ayudar a los niños a estudiar con eficacia para encarar los exámenes sin estrés.

Cuando tus hijos estudian y encaran los exámenes con estrés

No entiendo esos padres que dicen “hemos aprobado” o “hemos suspendido el examen” cuando sus hijos se presentan a una prueba, como si fueran ellos los que van al colegio a examinarse. No entiendo a esos padres que tienen limitadas sus tardes porque tienen que sentarse con el niño a estudiar, porque sino no estudia.

¿Quién necesita el refuerzo? ¿El niño propiamente dicho o el padre? Detrás de este comportamiento del progenitor puede estar la culpabilidad (al no pasar tiempo suficiente o dedicarle atención a su hijo se sienta a estudiar con él/ella) o la falta de reconocimiento (el padre se dice así mismo ‘así me reconocen que soy buen padre o buena madre’) o simplemente la búsqueda de algo personal (cuando tenía edad de estudiar no estudió y ahora suple ese malestar estudiando con el niño).

Pero la cuestión no es saber por qué los padres lo hacen, sino cómo apoyar al niño en el estudio. Debemos descubrir cómo ayudarles desde el refuerzo de la confianza y la seguridad en él mismo, además de lograr la relajación en el tiempo de estudio para obtener preparación de calidad.

Como padres, podemos aplicar algunas técnicas de aprendizaje para guiar al niño a un estado de éxito antes de realizar el examen. Para ello, contamos con:

1. Técnicas de respiración
Simplemente sentados en una posición cómoda y con música o no de fondo, algo relajada, y en silencio, tenéis que tomar aire por la nariz y exhalar por la boca de manera profunda.

2. Técnicas de meditación (Atención plena – Mindfulness)
Incluso aquí, podemos utilizar la realización de mandalas, para estar lo más relajados posibles antes de comenzar el estudio.

3. Técnicas de visualización
Se trata de crearle al niño un lugar seguro en su imaginación donde el estrés, los nervios o la ansiedad por el examen, no puedan entrar.

4. Juegos antes de estudiar
Divertirse antes de ponerse a estudiar, hará que su estado emocional esté predispuesto al estudio. También funciona muy bien reírse. Podemos contar chistes o mirar algún video gracioso que haga que entremos en estado de confianza y relajación.

5. Música durante el estudio
El niño puede estudiar con música, así se concentrará mejor en lugar de pensar en que lo hará peor.

6. Técnica para reducir el estrés
Es importante preparar un buen entorno y ambiente de estudio. A veces, estar en contacto con un peluche o cojín o algún otro instrumento que pueda ser ‘el descargador de estrés y ansiedad’ hará que el niño encuentre su mejor estado de relajación.

Cualquiera de ellas, hará que nuestros hijos empiecen a estudiar solos y a obtener los resultados que desean.

Otros consejos para ayudar a los niños a estudiar

Nuestro objetivo principal será fortalecer la confianza y la autoestima del niño para que cuando diga que quiere sentarse a estudiar todo esté en orden mental y emocional. De esta forma se conseguirá el correspondiente aprovechamiento.

Por otro lado, no olvides planear descansos de unos 5 minutos cada 20. Esto hará que cuando vuelva al estudio, pueda volver a prestar atención a aquello que se desea.

Y por supuesto, un buen abrazo antes de comenzar a estudiar, garantizará un nivel de dopamina muy eficaz para llegar a la mejor nota posible. Recuerda que los abrazos (según fuente de Internet):

– Nos llenan de alegría.

– Nos hacen ser más pacientes.

– Se consideran como un gran remedio al estrés y la ansiedad.

– Son los culpables del buen humor y la motivación.

– Balancean nuestro sistema nervioso.

Y no olvides que apelar al AMOR en estos momentos, ¡es de gran apoyo! Para nuestros hijos. Abraza, sonríe y muéstrale tu confianza. Demuéstrale que haga lo que haga en ese día del examen, tú seguirás dándole apoyo y amor como hasta ahora (¡haz que le quede bien claro!).

Fuente: guiainfantil.com

Cómo ser bueno para las matemáticas

Aunque parezca extraño hacemos soluciones matemáticas todo el tiempo. Cuando calculamos el tiempo para llegar en hora, al servir la comida o al decidir qué comprar. Ser bueno -o malo- para las matemáticas no depende de la genética, sino del esfuerzo. Los expertos advierten que tener una actitud negativa frente a esta ciencia exacta es más perjudicial de lo que pensamos.

¿La genialidad es innata?

Un estudio de la Universidad John Hopkins, en Estados Unidos en el año 2011 descubrió que a los niños con un sentido numérico desarrollado les iba bien en las pruebas de matemáticas, y llegaron a la conclusión de que la habilidad de manejar números podía ser innata. ¿Puede conectarse esto con el secreto de la genialidad de Einstein? Cuando Albert Einstein murió en 1955, los científicos preservaron su cerebro para futuras investigaciones. A pesar de algunas contradicciones, los expertos aseguraron que el cerebro era diferente a los demás. Según un estudio de la Universidad del Estado de Florida, el cerebro de Einstein tenía una “corteza prefrontal extraordinaria”, lo que pudo haber contribuido a que tuviera grandes capacidades.

Sabemos que Einstein es la excepción del mundo. Pero no te desalientes, todos podemos llegar a ser al menos parecidos a Albert, los expertos afirman que no se nace, sino que se hace un genio. Sin embargo, factores como la vida familiar, la educación o las privaciones influyen en nuestra habilidad para con las matemáticas. La práctica es la base del aprendizaje y los “genes matemáticos” no existen. Los expertos aseguran que para ser bueno en matemática es necesario el esfuerzo.

Uno de los grandes obstáculos para convertirse en un genio matemático es el miedo. Y aunque parezca mentira, existe una condición llamada “ansiedad matemática”:hay escáneres que muestran que el área del cerebro afectada es parecida a la que se activa cuando sentimos dolor físico. El problema de esto es que el cerebro dictamina que no puedes hacerlo, y el miedo no deja insistir. Darse por vencido es el peor fallo que podemos cometer. Cualquier acción diaria requiere de un pensamiento matemático: entender los números y calcular riesgos es nuestra realidad matemática para andar por el mundo. En el fondo, todos somos matemáticos.

Todos somos matemáticos: las acciones diarias tienen una dosis matemática, medir los números y calcular riesgos es nuestra realidad matemática. No nacemos genios, lo hacemos mediante la práctica.

5 TRUCOS PARA SER MEJOR EN MATEMÁTICAS


#1: La confianza es la clave

Todas las herramientas y técnicas ya están inventadas: preocúpate por saber aplicarlas en un ejercicio. El 50% de ser un matemático, es creer que eres un matemático.

#2: Aprender matemáticas es como aprender a tocar un instrumento

No pretendas aprender en un día. La práctica es la base del aprendizaje.

#3: Está bien atascarse

Si todo fuera fácil, no sería divertido. Piensa desde varias perspectivas y tómate tu tiempo, está bien bloquearse, no te des por vencido.

#4: Divide el problema en pedazos pequeños

La combinación de los movimientos individuales te harán más fácil el camino de la solución.

#5: Encuentra el patrón

La matemática no es más que encontrar el patrón de conducta: cuando lo descubres corres con ventaja para resolver el problema.

Fuente: BBC Mundo

Autor: Universia Argentina

¿Cómo aprendemos? Estos son los modelos y estilos de aprendizaje

Existen más de cien clasificaciones de modelos o estilos de aprendizaje. Son muchos los psicólogos y pedagogos que han aportado multitud de teorías que, al fin y al cabo, nos ayudan a entendernos un poco más.

Corrientes más destacadas:

  • Conductismo: parte de Paulov como precursor pero otros muchos autores le dieron forma y más contenido. En esta corriente los tipos de aprendizaje surge cuando hay cambios de conducta observables.
  • Cognitivismo: para este modelo el aprendizaje parte de una codificación interna de la información que recibimos. La procesamos y reorganizamos para aprenderla. J. Piaget y A. Bandura son dos de sus grandes precursores.
  • Constructivismo: defiende que aprendemos de la interpretación que hacemos de la información, a causa de las experiencias que hemos vivido. Aquí podemos encontrar autores conocidos como Vigotsky.

Poco a poco han ido surgiendo durante el siglo XX otros modelos más modernos que han ido matizando y profundizando más los modelos anteriores. Podemos señalar el conectivismo (que parte de la era digital), el objetivismo, el behavionismo, el modelo de Kolb, el de Felder y Silverman étc.

Teoría de las Inteligencias Múltiples

Inteligencias múltiples y su relación con las competencias 7

Seguramente uno de los autores que más han influído a la hora de replantearnos estas cuestiones ha sido Howard Gardner y su Teoría de las Inteligencias Múltiples en 1983. Este autor identificó diversos tipos de inteligencia que abrían una multitud de opciones a la hora de categorizar o etiquetar a las personas. Estas inteligencias son: lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, kinestésica, interpresonal y intrapersonal.

En los últimos años, la evolución de la ciencia ha ido en camino de comprender mejor cómo aprendemos y de esta manera también dar respuesta a cómo aprenden nuestros hijas e hijas, alumnos/as… Los tipos de aprendizaje nos aportan estrategias que cada persona utiliza cuando nos enfrentamos a nuevos conocimientos.

Sólo retenemos un 10% de lo que leemos

Estilos_aprendizajeLa escuela se va adaptando a ritmo muy lento a todos estos avances y la educación tradicional sigue predominando en nuestras aulas. Si analizamos nuestra forma de memorización nos encontramos con que sólo retenemos un 10% de lo que leemos. En esta pirámide se plasman las capacidades de retención que solemos tener de media:

Como se puede observar en la imagen, cuanto más activos estemos en el aprendizaje, mayor y mejor va a ser el mismo. En este mismo sentido, si nuestra actitud en cuanto al aprendizaje es pasiva la efectividad decae a niveles bajísimos.

Descubrir en nosotros mismos cómo aprendemos mejor nos ayuda a ser más efectivos y hace que el aprendizaje sea más satisfactorio

A esto también se le suma que cada uno de nosotros y nosotras estamos condicionados por muchos más factores. Estos factores pueden ser motivacionales, ambientales, de nuestra personalidad, actitudinales, relacionados con nuestras habilidades, entre otros. Las clasificaciones vistas desde cada uno de estos elementos pueden ser casi infinitas.

El aporte de la neuroeducación

En los últimos años, la neuroeducación ha querido aportar acerca de este tema. Por ejemplo podemos clasificar las formas de los diferentes tipos de aprendizaje según los hemisferios cerebrales. El lado izquierdo funciona con un aprendizaje más lineal, secuencial y basado en la realidad. Mientras que el hemisferio derecho procesa lo holístico, aleatorio, fantasioso y concreto.

El Doctor en neurociencia Francisco Mora nos reveló recientemente que el “cerebro necesita emocionarse para aprender”. La emoción es el impulso que mueve la curiosidad, la atención y, por tanto, nos permite el aprendizaje. ¿Sabemos darle a la emoción la importancia que se merece en nuestro sistema educativo? Y no solo pensemos en las emociones de nuestros alumnos/as, sino también y primero de la de los adultos, la de profesores/as y maestros/as.

Estilos de aprendizaje

La visión de la Programación Neuro Lingüística (PNL)

No quisiéramos terminar esta revisión sobre el aprendizaje sin pararnos en otra clasificación que viene de la Programación Neuro Lingüística (PNL). En ella se pone en valor la manera de procesar el aprendizaje. Cada persona tenemos una vía preferente de entrada, procesamiento y salida de la información:

  • Persona Visual: las imágenes es su manera principal por la que aprende. Este tipo de aprendizaje suele ser rápido: recuerda la página del libro, los esquemas existentes y mapas.
  • Persona Auditiva: los sonidos son su canal principal de aprendizaje. Puede aprender las lecciones como secuencias memorizadas. Necesita el silencio para estudiar y prefiere escuchar a leer.
  • Persona Kinestésica: procesa sobre todo a través del tacto, el gusto y el olfato. Percibe con gran intensidad sensaciones, emociones… Aprende mediante el tacto, el movimiento y las percepciones sensoriales. Lógicamente se siente mejor en las clases prácticas y mientras lee o estudia puede estar moviéndose o caminando.

Detectar nuestro canal o vía preferente (o el de nuestros alumnos/as) no es muy complicado, por ejemplo existen muchos test online. A veces basta con preguntarnos después de una exposición, o alguna clase, algunas de estas preguntas:

  • ¿Qué es lo que mejor he memorizado o retenido?
  • ¿Cómo lo he retenido?

Otras preguntas que nos pueden orientar a descubrir nuestra vía preferente son:

  • ¿Qué verbos sensitivos utilizo más al hablar? (mirar, oir, sentir, ver, notar, escuchar…)
  • ¿En mis ratos libres me gusta ver la tele o una película, hacer algún deporte o escuchar música?
  • ¿Qué me hace elegir un restaurante y no otro? ¿El ambiente, la presentación de los platos o el sabor y olor de la comida?
  • ¿Qué tipo de exámenes prefiero: orales, escritos o tipo test?
  • ¿Qué cosas me suelen distraer más?

Descubrir en nosotros mismos y mismas cómo aprendemos mejor nos ayuda a ser más efectivos y hace que el aprendizaje sea más satisfactorio. Además como profesores/as y maestros/as nos hace que podamos ayudar más y mejor a nuestros alumnos/as. Ofrecerles el contenido desde diferentes vías, ayuda y potencia que la información sea adquirida y asimilada de manera mucho más efectiva, que el aprendizaje sea mayor.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

¿Evaluar para aprender o calificar?

Niurka Méndez
Santo Domingo

La maestra de básica, Aura Franco, afirma que: “Las últimas semanas del año escolar nos dedicamos a repasar y ayudar a los alumnos a prepararse para los exámenes finales. Existen muchas posibilidades de que aprueben, incluso con buenas notas, pero no tenemos la certeza de que aprendieron los contenidos del programa académico”.

En el contexto escolar la concepción de la evaluación está vinculada a los exámenes y las calificaciones. Un grupo focal de estudiantes del primer ciclo de básica, procedentes de distintos centros educativos, públicos y privados, indicó que más del 90 por ciento de los participantes, al ser cuestionados sobre los logros y resultados del año escolar, respondió refiriéndose a las calificaciones obtenidas al final del curso.

Este panorama sugiere que para los estudiantes, el éxito académico es sinónimo de buenas notas y los procesos de evaluación sirven para medir y cuantificar el rendimiento escolar, sin embargo, la evaluación abarca diversas modalidades y puede estar presente en cualquier etapa del proceso enseñanza-aprendizaje.

Al ser cuestionados sobre las formas de evaluación, la totalidad de estudiantes que participaron en el grupo focal, afirmó que prefiere realizar proyectos colaborativos en lugar de exámenes, porque aprenden más y tienen la oportunidad de corregir los errores. “Muchas veces nos dan un exámen y uno piensa que nunca ha visto ese contenido”, expresó Dansly Bueno, del Politécnico Femenino Nuestra Señora de las Mercedes. 

La catedrática de la Universidad Complutense de Madrid, Sonsoles Fernández, apunta que la evaluación sirve para valorar, diagnósticar y aprender. La evaluación centrada en el aprendizaje busca mejorar el trabajo, a través de la observación, corrección y regulación continuada.

Según Fernández, el objetivo principal de la evaluación basada en el aprendizaje es situar al estudiante donde se encuentra en el proceso de aprendizaje y hacerlo consciente de hasta dónde puede llegar.

Para llevar a cabo la evaluación formativa, el docente dispone de una serie de instrumentos y recursos adaptables al entorno y objetivos de aprendizaje. “Los buenos profesores saben cómo utilizar un amplio abanico de evaluaciones y que es posible emplear herramientas distintas para valorar el conocimiento”, escribió Ken Robinson en el libro Escuelas Creativas.

Otras formas de evaluar

Los cuestionarios tipo test o selección múltiple suelen ser limitados o incompatibles con las necesidades del estudiantado. Es importante utilizar métodos de evaluación que correspondan a la realidad y lo que se busca enseñar. Por eso, los investigadores y especialistas de evaluación sugieren que se evalúe de forma constante y utilizando instrumentos distintos.

Para Ken Robinson, profesor emérito de la Universidad de Warwick, Reino Unido, la evaluación debería considerarse como una parte esencial del aprendizaje e integrarse a los procesos diarios de la enseñanza y el desarrollo del contenido curricular.

Las rubricas, listas de control y registro anecdótico, son instrumentos que permiten registrar rendimiento de los alumnos de forma continuada, sin limitarse a un número. En ellos se plasman los criterios de evaluación o distractores, que resultan más abarcadores al momento de calificar o valorar un trabajo.

Según Monty Neill, las actividades que pueden utilizarse como medios de evaluación centrada en el aprendizaje son los proyectos, portafolios y cuadernos de trabajo. Sin desdeñar los exámenes tipo test y respuestas cortas, ya que pueden utilizarse como parte del proceso.

“En mi clase de historia de arte, una de las técnicas que utilizo como evaluación es el juego Kahoot antes del exámen parcial, esto permite que los alumnos tengan nuevas oportunidades para aprender y obtengan mejores resultados en las pruebas”, contó la profesora de artes gráficas, Yamilka Peralta.

 

Por qué algunos niños tienen dificultad para aprender a multiplicar

Las dificultades para aprender a multiplicar de los niños es una de las preocupaciones más habituales para los docentes y las familias de estudiantes de Primaria.

A diferencia de otros conceptos matemáticos, nadie discute que aprender a multiplicar es necesario e imprescindible tanto para desenvolverse en la vida como para avanzar en el aprendizaje matemático.

Saber usar la operación de la multiplicación en la resolución de un problema y tener una cierta agilidad para ello nos facilita mucho la vida. Se trata de matemáticas que vamos a usar en nuestro día a día y que además necesitaremos para aprender a dividir, para resolver multitud de problemas y en definitiva para construir el andamiaje de las matemáticas.

Las dificultades para aprender a multiplicar

Antes de abordar los cinco motivos quiero matizar que hay casos, los menos, donde los niños y las niñas pueden presentar algún tipo de problema como discalculía y que deberían ser examinados y diagnosticados por un especialista pero la inmensa mayoría de los estudiantes responden a la combinación de dos o más de los motivos que voy a exponer.

 

dificultades multiplicacion

1. Los conocimientos matemáticos previos son débiles

Los contenidos matemáticos están estructurados de una forma jerárquica, es decir, para afrontar con éxito los nuevos conocimientos es necesario tener suficiente maestría con los anteriores.

A muchos niños se les comienza a enseñar la multiplicación cuando aún no han interiorizado conceptos anteriores como la noción de cantidad, la ordenación de los números o la suma. No estoy hablando de la suma por escrito que se puede realizar de forma mecánica y recurriendo al conteo con los dedos sino de un verdadero cálculo mental sobre el que puedan apoyar las primeras nociones de multiplicación.

Si a un niño que presenta dificultades en la comprensión de un concepto en lugar de trabajar más ese concepto, le explicamos otro aumentaremos su dificultad.

cita1 5 motivos

2. La multiplicación está descontextualizada

En muchas ocasiones “se enseña a multiplicar” comenzando por las tablas de multiplicar. ¡Como si no se pudieran resolver problemas de multiplicación sin conocerlas! A continuación se proponen problemas donde aplicar esas tablas. De esta manera, se presentan las matemáticas como un conjunto de reglas misteriosas (y difíciles) que hay que saber y que nada tienen que ver con la vida real.

También se favorece la idea de que o eres bueno o eres malo en matemáticas ya que si te aprendes las tablas y resuelves problemas en tres minutos es que eres de los elegidos para las matemáticas y en caso contrario, tienes dificultades y no hay nada que hacer salvo intentar llegar al mínimo exigido.

A aprender a multiplicar en Primaria se empieza resolviendo problemas de la vida cotidiana donde es necesario multiplicar.

cita2 5 motivos
3. Los recursos que se les presentan para aprender son siempre iguales

La díada problemas de multiplicar + tablas de multiplicar por escrito es poco atractiva para los niños que tienen dificultades y más aún, es poco productiva para todos los niños y las niñas independientemente de sus resultados. No se aprende a multiplicar resolviendo simplemente problemas-tipo de multiplicación. Aprender una operación es saber aplicarla en diferentes contextos o mejor aún aprender a multiplicar es resolver problemas de diferente índole.

Para mantener el interés y la motivación y llegar a más niños es necesario tener recursos de diferente índole: manipulativos, juegos de mesa, digitales, etc. y trabajar de forma grupal, en parejas, individualmente,…

cita3 5 motivos

4. El ritmo no es el adecuado para el estudiante

Todos admitimos que las personas tenemos diferentes capacidades, intereses o habilidades. Personas muy capaces incluso exitosas en unas áreas no lo son en absoluto en otras. Cada uno de nosotros nace con mayores capacidades para unas tareas y menores para otras sin que eso sea un impedimento de desarrollarse en varios ámbitos. No necesito ser una gran atleta para disfrutar haciendo deporte. Mi cuerpo me permite moverme y si encuentro el nivel adecuado para mis capacidades físicas, el deporte que me gusta y cuento con la suficiente motivación, puedo, dentro de mis características personales, desarrollar mis habilidades físicas y sentirme muy a gusto haciendo deporte. No se trata de llegar a ser campeona de nada, sino de disfrutar aprendiendo y mejorando.

Así debería ser también para los niños y las niñas y no solo con el deporte, la música o el arte sino con las llamadas asignaturas instrumentales como las matemáticas. Deberíamos conocer las capacidades de cada alumno, descubrir sus intereses y respetar su ritmo de aprendizaje para ayudarles a llegar a su máximo desarrollo.

¡No es posible ni deseable que todos aprendan de la misma manera ni al mismo tiempo!

cita4 5 motivos
5. El estudiante está presionado a aprender

La infancia es la época de nuestra vida donde más influencia tienen las opiniones y expectativas de los demás. En especial la opinión (expresada o no) que maestros y padres tenemos de nuestros niños y niñas puede ser un trampolín en su desarrollo o un freno insalvable.

Para aprender, no solo se deben explicar conceptos, poner al alcance de los niños diferentes recursos y situaciones sino que también es básico crear un clima de confianza y de calma. Las prisas para aprender nunca fueran buenas. “Tienes cinco minutos para hacer el problema 5.” “Para mañana hay que saberse las tablas del 6 y del 7.” “El jueves hay examen y saldrán multiplicaciones.”

(+) Cambiemos los contenidos:

“Tienes cinco minutos para resolver […]” (rellenar con un marrón del trabajo)”.

“Para mañana tienes que presentarme un informe del problema […]”

“El jueves hay reunión con los jefes y se hablará del […]” (si la solución propuesta no es buena, repercutirá en la nómina).

¿Cómo te sientes antes estas situaciones?

¿Realmente crees que los niños de 7 u 8 años tienen capacidad para gestionar la presión?

Sé que hay personas que dicen que los niños “tienen que acostumbrarse porque así es la vida”. Pero creo que si estás leyendo este blog es porque consideras que es justo al revés: “los niños tienen que vivir como niños y aprender herramientas que les sirvan para su vida actual. Es la única manera de que les acompañen en su vida adulta”.

cita5 5 motivos

¿Crees que existe algún motivo más? ¿Las dificultades de tu hijo/a (o alumno/a) es producto de alguno de los motivos que he nombrado?

Fuente: aprendiendomatematicas.com

La clave para aprender a leer y a escribir en los niños

Qué es la conciencia fonológica y por qué es importante en el aprendizaje

Algunos niños, al iniciarse en el aprendizaje de la lectoescritura (momento que, por otro lado, empieza a ser cada vez más precoz en el ámbito educativo), encuentran dificultades para denominar las letras, comenzar a hacer las primeras uniones entre ellas, etc.

Estos pequeños demuestran, casi desde las primeras clases, que no consiguen ir al ritmo de los demás. Pero si se detectan dichos problemas tempranamente y se ponen medidas al respecto, en la mayoría de los casos, los niños podrán ‘subirse al carro’ sin demasiados problemas.

Qué es la conciencia fonológica en los niños

Estas dificultades de las que hablamos vienen marcadas, en muchas ocasiones, por una deficiente conciencia fonológica, base para la adquisición de la lectura y la escritura.

La conciencia fonológica consiste en la habilidad para asociar un sonido del lenguaje oral (fonema) a su representación gráfica o escrita (grafema) y comprender, además, que la combinación de estos signos gráficos genera unidades (sílabas) que, a su vez, pueden formar otras más complejas con un significado pleno (palabras). La capacidad para tener este manejo es, como decíamos, clave para el aprendizaje de la lectoescritura.

8 actividades para favorecer la conciencia fonológica en los niños

Las siguientes tareas están dirigidas a que los niños sean capaces de manipular las estructuras modificándolas, sustituyéndolas, omitiéndolas, etc. Todas las propuestas son de modalidad oral y en ellas resultarán útiles también los recursos visuales o manipulables que se quieran emplear.

  1. Listas de palabras: ‘vamos a decir todas las palabras que se nos ocurran que comiencen por la sílaba pa, como por ejemplo: pato’. Esta actividad se puede plantear desde formatos muy diferentes, como el conocido ‘De la Habana ha venido un barco cargado de…’. Esta frase se usa para introducir elementos que empiezan por la sílaba o sonido que el adulto elija.
  2. Calculadora humana: contar cuántas sílabas tiene una palabra o qué número de palabras componen una frase sencilla.
  3. Zampasílabas: descubrir la sílaba que hemos omitido en las palabras que se emiten oralmente, por ejemplo: esca__ras.
  4. Ladrón de sílabas: ahora es el niño quien debe eliminar la sílaba que le pedimos. Ej.: ¿cómo sonaría la palabra ‘ventana’ si quitamos la segunda sílaba?
  5. Deletreo: pedimos al pequeño que adivine a qué palabra corresponden los fonemas que estamos nombrando. Por ejemplo: /s/, /a/, /p/, /o/.
  6. Box de sílabas: al igual que los mecánicos cambian las ruedas a los coches de carreras, el niño deberá sustituir una determinada sílaba en una palabra por otra que ofrezcamos. Ej.: ¿cómo queda la palabra bolsillo si cambiamos la sílaba si por mi?
  7. Fonema/sílaba reincidente: identificar el fonema o la sílaba común a dos palabras distintas. Ejemplo: ¿qué sonido comparten lata y lobo? o ¿qué sílaba hay igual en las palabras completar y cumpleaños?
  8. Palabras encadenadas o Veo-veo: dos clásicos ideales para viajes largos en coche, paseos por la calle, de camino al colegio,…

Estas tareas son divertidas para nuestros peques y, más aún, cuando se les presentan como auténticos juegos. Por ello,  animamos a ponerles títulos atractivos y a mostrar una actitud dinámica que invite a participar. Del mismo modo, no olvides que el refuerzo positivo será fundamental para que los niños se animen y deseen seguir trabajando, pues una palabra cariñosa o de ánimo será la mejor recompensa.

Fuente: Guía Infantil

«Los niños tienen que saber aprender del fracaso»

¿El fracaso puede ser valioso? ¿Qué importancia tiene para el aprendizaje? ¿Es una herramienta necesaria y útil para el desarrollo de los estudiantes o es algo de lo que debamos protegerles? «Claramente, nuestra cultura penaliza el fracaso en todos los ámbitos, no solo en el educativo, y conviene preguntarse si esto debería ser así», apunta Ignacio Martín Maruri, profesor de Liderazgo y Transformación Organizacional de la Universidad Adolfo Ibáñez, de Chile, en el marco de las conferencias «La Educación que queremos», organizadas por la Fundación Botín y con las que se busca consolidar un espacio para pensar entre todos en la educación.

Tras una primera cita en 2016, donde se pusieron en valor la figura del profesor, del alumno y de su entorno, y algunos de los contenidos que pueden formar parte de «La Educación que queremos», este año siguen trabajando con otros valiosos ingredientes como el arte, la curiosidad, el silencio y el entusiasmo, entre otros.

— ¿Cuál es su enfoque del fracaso, y la razón por la cual versó sobre este tema la charla que ofreció durante el ciclo de conferencias «La Educación que queremos»?

—Hay dos situaciones que creo que son muy distintas. Cuando estás en un mundo predecible, controlable, cierto, donde hay una serie de mecanismos para hacer las cosas, si fracasas es porque probablemente has hecho algo mal. Es decir, en un mundo conocido, el fracaso es probablemente indicador de algún tipo de incompetencia o de falta de virtud ética. Esto hace que el fracaso se acabe personalizando. Es decir en ese mundo conocido, si uno fracasa, es porque no hizo lo que debía, porque no quiso, no supo, o no pudo. En cualquier caso hay una relación entre fracaso o fallo personal y esa es la estigmatización que surge del fracaso. Que el que fracasa es un fracasado.

Pero si vamos a un mundo dinámico, complejo e incierto como el que vivimos hoy en día, hay muchos factores que pueden llevar a que una persona con su mejor actitud y con todo el conocimiento disponible a su alcance, fracase. En este caso, el fracaso no es por un tema personal, sino que tiene que ver con la complejidad, el dinamismo, la incertidumbre.

Es decir, en este nuevo mundo en el que vivimos hoy en día, uno fracasa por muchas causas que no necesariamente son aptitudinales o de competencias de la persona. Y eso abre la posibilidad de preguntarnos qué cosa estamos haciendo aquí que ha generado un resultado inesperado y no deseado. Es decir, qué podemos aprender.

Como estamos cada vez más en un mundo complejo y dinámico, donde la cantidad de factores que inciden en los resultados son múltiples, tenemos que abandonar esa idea de que el fracaso es algo de la persona.

— ¿Cómo trasladamos esto al mundo educativo?

—Entender esta diferencia entre enseñar para un mundo conocido (que es la educación tradicional o de toda la vida), que implica que «ante el problema X aplíquese la solución Y para llegar al resultado conocido Z»… O empezar a abrir la educación a modelos de aprendizaje donde los chicos vayan descubriendo y siendo capaces de sintetizar, analizar, y conectar situaciones dinámicas complejas.

En ese aprendizaje se van a tener necesariamente fracasos, que simplemente serán indicadores de algo nuevo que hay que investigar. Es decir, generar espacios de experimentación y de aprendizaje sobre la experimentación. Porque experimentar y fracasar son dos conceptos que están muy ligados. Hay que entender que la educación en un mundo conocido podría considerarse incluso obsoleta, o no suficiente, cuando los chicos van a vivir en un mundo cada vez más dinámico, incierto y complejo.

—Nuestra cultura penaliza el fracaso en todos los ámbitos, no solo en el educativo, y conviene, como usted señala, preguntarse si esto debería ser así. ¿Podríamos poner de ejemplo la visión norteamericana del fracaso?

—Más que en Estados Unidos, estaríamos hablando de Silicón Valley (California), o de los espacios donde se está generando ese mundo en el que vamos a vivir. En esos espacios sí que hay una conciencia de la importancia del aprendizaje del fracaso. Más que del país, de las industrias o de los sectores pioneros… Ellos ven el fracaso con otra mirada. Casualmente son los que entienden que uno hace camino al andar en el mundo de la innovación. Y al hacer camino al andar también tropiezan, pero lo único que hacen es aprender. Están abriendo nuevos senderos.

— ¿Qué cosas podemos decir que se aprenden del fracaso?

—Por un lado, que hay algo que no se conocía, que no se ha tenido en cuenta y que ha incidido inesperadamente en el resultado. Por tanto, que hay un ámbito de desarrollo de conocimiento y habilidades. Además de eso, uno aprende humildad, donde tiene cada cual sus límites. Eso lleva a una mayor capacidad de empatía y de aceptación por la diversidad. Porque cuanto más humilde y menos poseedor de la verdad me siento, más dispuesto estoy a escuchar la opinión de otros. También aprendo la resiliencia, aprendo a levantarme cuando me caigo. Y a reconocer lo que se tiene. Muchas veces, hasta que no fracasamos, no nos damos cuenta de lo que tenemos. Son muchos otros ámbitos, aparte del aprendizaje del conocimiento o del desarrollo de una habilidad.

—Los niños, los estudiantes, ¿tienen que aprender a perder?

—Por supuesto, hay que aprender a perder y experimentar del fracaso para aprender de este. Un profesor mío me dijo: «Nadie aprende del éxito, solo se aprende del fracaso». Porque el éxito solo demuestra que ya sabes. Por lo tanto, no hay nada que aprender. Una persona que solo busca el éxito, es una persona que no tiene voluntad de aprendizaje.

— ¿Qué entorno posibilita el aprendizaje del fracaso?

—Un entorno donde, primero, el fracaso no sea una estigmatización personal, sino que se entienda que hay múltiples factores que pueden llevar al fracaso. También un espacio donde se ofrezca seguridad psicológica, donde las personas no tengan miedo a equivocarse, a dudar, o a tener perspectivas distintas, porque saben que en su entorno eso será aceptado y no penalizado. Y tercero, es un entorno que exige o motiva a ir más allá del ámbito conocido. Donde tienes ámbitos nuevos, posibilidades de fracasar y aprender porque es nuevo. Esos tres factores son los que hay que promover.

— ¿Y los actores implicados?

—Desde los padres a los profesores, pasando por el ministerio. El debate educativo se divide entre promover la exigencia o promover la seguridad. Es decir, una reforma educativa va por un lado, y la siguiente va por otro. Y esto no es una dicotomía entre uno y otro, los dos son elementos necesarios para el aprendizaje y ninguno de los dos es suficiente por sí mismo. Es decir, si yo me quedo solo en la exigencia genero angustia y ansiedad, si me voy solo a la protección, genero pasotismo. Solo la exigencia en un entorno seguro me lleva a un espacio de aprendizaje.

— ¿Hay algún país donde se haga bien?

—En este sentido hay otros países más avanzados, pero también sé que hay colegios en España que están generando estas nuevas visiones del aprendizaje. Colegios que buscan crear espacios de aprendizaje, más que de profesores que enseñan. Hay muchas iniciativas sobre las que se está experimentando, algunas fracasarán probablemente, pero así aprenderemos cuál es la pedagogía que necesitamos para el siglo XXI, que no es la que tenemos ahora, que es del siglo XX.

Fuente: abc.es

25 maneras diferentes de evaluar a tus alumnos

Los exámenes, las actividades y los trabajos escritos han sido las formas tradicionales de evaluar a los alumnos. Sin embargo, hay muchas maneras de que los estudiantes demuestren lo que saben: un mural, una obra de teatro, un debate, un programa de radio, un video de animación… Las nuevas tecnologías facilitan a los alumnos el desarrollo de estas y otras muchas creaciones, algunas de ellas antes impensables en el aula.

Veinticinco formas de mostrar lo aprendido

1. Presentación. Es una de las herramientas más útiles para que tus alumnos expliquen lo que saben y lo compartan con el resto de los compañeros. Prezi https://prezi.com/puede ayudarles a que sean más dinámicas e interactivas.

2. Folleto digital. Condensar la información sobre un tema en un folleto puede servirles para sintetizar lo aprendido. Para diseñarlo pueden usar Issuu http://issuu.com/.

3. Revista o diario escolar. Mediante su creación los alumnos pueden mostrar cómo se planifican, organizan y desarrollan un determinado tema, lo escriben, ilustran, diseñan… Con herramientas como Lucid Press o Joomag les será más fácil.

4. Ensayo. Ideal para que sinteticen, estructuren y asimilen los contenidos aprendidos.

5. Discurso. Escribir y pronunciar un discurso les sirve para desarrollar las habilidades comunicativas y de expresión, a la vez que muestran lo que saben.

6. Debate. Los alumnos pueden adoptar distintos roles y apoyarse en sus conocimientos para argumentar frente a sus contrincantes.

7. Círculo literario. Participar en una actividad de este tipo fomentará la lectura entre tus alumnos y hará que se conviertan en críticos literarios, analicen y comenten las obras leídas, lo que más les ha gustado o disgustado, y hasta investiguen para saber más sobre ellas y exponerlo a sus compañeros.

8. Experimento. Otra idea para asimilar los conocimientos es explicarlos a través de un experimento, ya que de este modo resulta más fácil explicar los conceptos más complejos. Pueden encontrar inspiración en Sick Science!Experimentos caseros y Full Experimentos.

9. Ilustración. Muy útil para memorizar y plasmar las distintas partes de los seres vivos, del cuerpo humano, de edificios importantes o característicos, escenas de la vida social de cada época… Pueden incluir anotaciones a mano o digitales.

10. Mapas. Pueden ser geográficos, históricos, climáticos o de otros muchos temas, siempre con leyenda y elementos gráficos. Constituyen una manera diferente de tratar los contenidos. Para hacer mapas digitales pueden usar StepMap.

11. Galería de fotos. Otra manera de aprender es hacer fotografías y mostrar a través de las imágenes los conceptos aprendidos. Sobre todo si se incluyen explicaciones como pies de fotos. Algunas plataformas para almacenar las imágenes y crear álbumes son Flickr o Picasa.

12. Infografía. En este tipo de gráficos los alumnos pueden explicar de manera visual algunos temas. Se trata de que analicen lo aprendido, lo sinteticen y lo muestren de manera sencilla con datos e imágenes. Easel.ly y Piktochart son dos herramientas sencillas para realizar infografías.

13. Cómic. Este es otro tipo de narración que permite expresar los conocimientos adquiridos de una forma diferente. Los alumnos pueden desarrollar sus propios cómics con Pixton.

14. Mural digital. Organizar las ideas en un póster también puede servir a tus alumnos para plasmar lo que saben. Con Mural.ly pueden hacerlo en versión digital.

15. Juego. Otra forma de dar cuenta de sus conocimientos es diseñar un juego. Por ejemplo, pueden crear uno tipo Trivial, donde deberán escribir las preguntas y las respuestas.  

16. Línea del tiempo. Muy útil para asignaturas como Historia o Literatura, o para  narrar cualquier tipo de proceso temporal. Además, gracias a herramientas digitales como DipityTimeRime, tus estudiantes pueden añadir imágenes, videos o enlaces a las cronologías.

17. Maqueta o diorama. Elaborar pequeñas representaciones de la realidad puede servir, por ejemplo, para mostrar de una manera divertida cómo es un volcán, una aldea prehistórica o un corral de comedias, y hacer, a la vez, que los alumnos desarrollen su lado más creativo.

18. Blog. Individual o colectivo, las bitácoras permiten a los estudiantes publicar y compartir conocimientos, ideas y opiniones. Mediante esta transmisión de contenidos demuestran sus conocimientos y, a la vez, siguen aprendiendo. Dos de las herramientas más conocidas para crearlos son Blogger y WordPress.

19. Web. Un poco más complejo que escribir un blog es desarrollar una web sobre algún tema, ya que los alumnos tienen que diseñarla, estructurar las páginas y apartados, escribir los textos, incluir elementos gráficos etc. Algunas herramientas sencillas para crear webs son Weebly o Wix.

20. Video (de animación y rodado). El lenguaje audiovisual está muy presente en la vida de los alumnos, pero no tanto en las aulas. Crear un video, grabado o de animación, les permitirá desarrollar su alfabetización audiovisual, expresar lo que saben de una manera distinta, trabajar la competencia digital y la creatividad, y aprender a estructurar y sintetizar la información. Con Wideo pueden crear videos de animación y con Windows Movie Maker editar las piezas grabadas.

21. Grabación de audio. Mediante las grabaciones de audio tus alumnos pueden publicar entrevistas, realizar reportajes e incluso montar un programa de radio divulgativo. Es una manera divertida de trabajar los contenidos y aprender activamente. Pueden hacerlo con el programa Audacity o con Vocaroo.

22. Obra de teatro. Combinar la creatividad y la imaginación que requiere el arte dramático con contenidos curriculares de distintas asignaturas es una manera diferente de aprender que motiva a los alumnos y les permite desarrollar distintas inteligencias. Mientras trabajan los contenidos establecidos por el docente deben escribir, interpretar, diseñar decorados, vestuario, luces etc.

23. Baile. Como en el caso del teatro, la danza es otra arte escénica que ayuda a los alumnos a tratar los contenidos de una manera diferente y creativa, con la que pueden interpretar y expresar los contenidos aprendidos de forma simbólica y divertida. ¿Cómo sería una coreografía sobre los ecosistemas? ¿O un musical basado en la vida de Cervantes?

24. Mapa conceptual. Es una de las formas más sencillas de saber si tus alumnos han comprendido los temas impartidos en clase, ya que tienen que plasmar todos los contenidos esenciales, estructurarlos y relacionarlos entre sí. Con Popplet o Gliffy pueden hacerlos en versión digital.

25. Canción. ¡Qué mejor que la música para motivar a los alumnos y despertar su sensibilidad artística y su oído! Mediante la composición de una canción pueden trabajar, asimilar, y explicar los contenidos estudiados a la vez que trabajan la expresión escrita y las habilidades musicales. Como muestra, mira lo que hacen estos alumnos de 4.º de Primaria del Colegio Miraflores de Ourense.

Fuente: aulaPlaneta

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, específica y persistente que afecta a la lectura y la escritura. Para los niños con dislexia aprender a leer y a escribir puede ser todo un desafío difícil de abordar por familias y educadores. Para el niño con dislexia el lenguaje escrito se convierte en una gran barrera, en muchas ocasiones sin sentido, ni lógica alguna, lo cual genera rechazo a la tarea, frustración y malestar.

El niño con dislexia es un niño que tiene importantes dificultades para leer y escribir, porque su cerebro procesa la información de una manera diferente a como lo hacen otros niños, es por eso que si esperamos los mismos resultados siguiendo el método tradicional nos encontraremos con muchas barreras, que pueden y suelen dañar al niño. Es importante tomar conciencia de las características de esta dificultad y ayudar a niño para fomentar el aprendizaje de la lectura, y la consiguiente superación de sus dificultades, desde la comprensión, el conocimiento y la atención a sus necesidades.

Dificultad para leer con dislexia

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de origen neurobiológico, cuyas causas parecen estar en la maduración y estructuración de ciertas estructuras cerebrales.

La dislexia, es por lo tanto una condición del cerebro, las personas con dislexia procesan la información de un modo diferente y esto hace que tengan dificultades para entender las letras, sus sonidos, sus combinaciones.

El lenguaje humano es un lenguaje basado en unos signos, las letras y sus sonidos, que son arbitrarios. La correspondencia de cada grafema (letra), con su fonema (sonido), no sigue ninguna lógica, simplemente el azar. Esta es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los niños cuando tienen que aprender a leer y escribir, pasar a signos el lenguaje hablado que conocen, transformar los sonidos en letras es todo un reto.

Esto se complica aún más en los niños con dislexia, la relación se convierte en algo indescifrable para ellos, por más que se esfuercen no logran dar el sentido a ese baile de letras y sonidos.

Los niños con dislexia tienen muchas dificultades para reconocer las letras, a veces confunden unas letras con otras o las escriben al revés.

La siguiente dificultad consiste en saber cuál es el sonido que corresponde a cada letra, y la cosa se complica cuando combinamos varias letras y tenemos que saber varios sonidos.

Las palabras nuevas son todo un reto para ellos, y pueden olvidarlas hasta que las trabajen lo suficiente.

A veces leen con facilidad ciertas palabras, pero al día siguiente las olvidan por completo.

Cuando escriben omiten letras, las cambian de posición, olvidan palabras de una frase, etc.

La dislexia afecta también a la comprensión lectora. Cuando leen están haciendo mucho esfuerzo por descifrar y entender cada palabra, a veces, incluso cada letra, es por ello que el sentido del texto se pierde.

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

El niño con dislexia tiene dificultades para aprender a leer y escribir, porque le cuesta reconocer las letras y saber que sonido les corresponde. Sin embargo, el niño con dislexia puede aprender a leer y escribir y superar sus dificultades.

Recordemos que la dislexia es una dificultad de aprendizaje que no implica ningún hándicap físico o psíquico, el niño con dislexia tiene capacidades adecuadas. Para enseñar a leer a un niño con dislexia es esencial conocer la naturaleza de sus dificultades, comprenderlas y utilizar un método de enseñanza que responda a sus necesidades.

Método para enseñar a leer a un niño disléxico

En primer lugar es necesario hacer una valoración del niño, para conocer su nivel de lectura, de escritura, la naturaleza y características de sus dificultades y de este modo poder conocer sus necesidades. Para ello lo aconsejable es acudir a un especialista.

Favorece el desarrollo de la conciencia fonológica (que consiste en la correspondencia del sonido con la letra). Para ello empieza por actividades sencillas, letra por letra. Aunque otros niños de su edad lean textos completos, puede ser necesario comenzar a trabajar letra por letra. Más adelante podemos seguir con las palabras, las frases y los textos. Se trata de dedicar más tiempo y más detalle a estos aprendizajes.

Utiliza actividades motivadoras que resulten atractivas. No te límites al papel y el lápiz: puedes hacer letras de plastilina, escribir con los dedos en la arena, jugar al veo veo.

Apóyate de juegos, el ahorcado, sopas de letras, crucigramas, otros.

No les fuerces, ni les obligues a leer demasiado. Procura que lean a diario, pero poco a poco, a veces será suficiente con una frase o un párrafo.

Ayúdales a entender lo que leen, hazles preguntas, pídeles que vuelvan a leer.

Fuente: educapeques.com