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La vida amorosa del patricio Juan Pablo Duarte

Aunque tuvo dos compromisos serios, la vocación patriótica del prócer no le permitió llegar a casarse.

Aunque muchos insisten en ver al patricio Juan Pablo Duarte como un ser inmaculado y puro, incapaz de sucumbir a las pasiones más humanas, la realidad es que Duarte amó mucho en su vida. El amor de pareja no le fue ajeno, pues a la edad de 23 años estuvo comprometido por primera vez.

En el libro “Apuntes duartianos”, el historiador Pedro Troncoso Sánchez detalla que fue en 1836 cuando al joven Juan Pablo le sobrevino lo natural e inevitable.

“Se enamoró de María Antonieta Bobadilla y ella le correspondió”, dijo. El Museo de Duarte conserva la sortija que éste le diera a Bobadilla como señal de compro- miso.

Otra novia

José Joaquín Pérez Saviñón, director del Instituto Duartiano, comenta el desenlace de la primera historia de amor del patricio: “Por razones que se desconocen el compromiso se rompió”. Pero Duarte tendría oportunidad de volver a enamorarse, esta vez de una descendiente de catalanes y pariente de varios patriotas, Prudencia Lluberes, La Nona.

Troncoso Sánchez dice en “Apuntes duartianos” que “esta segunda novia recibió, como la primera, su promesa de matrimonio simbolizada en una sortija”.

Pero, dice Pérez Saviñón, esta segunda relación fue la más bella de su vida, pero sucumbe ante su agitada existencia.

En “Duarte romántico”, el discurso de ingreso en el Instituto Duartiano de Emilio Rodríguez Demorizi, el historiador describe cómo la vocación patriótica no le permitió relaciones duraderas. “En Duarte no hay un solo elemento volitivo que pueda separarse de su ideal romántico, de su ideal de Patria (…) Hasta cuando el amor le encadena fugazmente, una y otra vez, la Patria está presente y se interpone victoriosa”.

“Nona” Luberes, eterna enamorada

Siempre perseguido por sus ideales, Duarte amó, pero no pudo seguir con Prudencia “Nona” Lluberes. Pérez Saviñón comenta que Yovanny Ferrúa escribió un artículo destacando que ya en el exilio, Duarte quiso casarse con ella por poder, pero no lo dejaron porque ya padecía tuberculosis. “Incluso le rompían a ella las cartas que él le mandaba por temor al contagio, por eso no se conservan cartas amorosas de Duarte”, dice el presidente del Instituto Duartiano.

Pérez Saviñón asegura que Prudencia siempre esperó y soñó con el Padre de la patria.

No se casó nunca. “Cuando trajeron los restos de Duarte, Nona vivía frente al parque Colón y la sacaron al balcón ya ciega, muy anciana y se dice que ella dijo: ‘Hasta aquí te he seguido Juan Pablo’, y a los pocos meses murió”, narra.

Un amante del sexo femenino

En los “Apuntes de Rosa Duarte”, del Instituto Duartiano, edición y notas de Emilio Rodríguez Demorizi, Carlos Larrazábal Blanco y Vetilio Alfau Durán, se destaca un curioso pasaje durante la estancia de Juan Pablo Duarte en Hamburgo, ciudad de Alemania, adonde llegó en octubre de 1844, luego de ser exiliado por Pedro Santana.

Luego de asistir a diversas actividades y visitar los monumentos más representativos de la ciudad, Duarte dice: “Debo a la alta sociedad hamburguesa, o si se quiere, a la aristocracia, muchas pruebas de estimación y respeto; el considerar que estaba sufriendo por mi patria me atrajo muchas simpatías hasta en el sexo bello.

Las hamburguesas son afables, pero lo que las hace más amables es que unen la amabilidad al decoro”.

Aunque se conoce poco de su vida en Venezuela, el director del Instituto Duartiano refiere la existencia de una venezolana (la cual al parecer no sucumbió a los encantos del patricio) a quien Duarte dedicara, en el exilio, el poema “Súplica”, cuyos versos rezan: “Si amoroso me vieran tus ojos/ acabaran mis penas en bien/ pues quitaras así de mi sien/ la corona que ciñe de abrojos (…)”.

Hijos

Mientras en el país se mantiene la versión de que Duarte no se casó nunca y mucho menos que tuvo hijos, el Boletín 117 del Archivo General de la Nación, llamado “La familia Duarte. La genealogía al servicio de la historia”, Antonio José Guerra Sánchez hace referencia a las Teorías de las descendencias de Juan Pablo Duarte Díez.

Dice Guerra Sánchez: “En diferentes épocas, algunos autores (entre los que se cita al periodista e historiador, originario de Arecibo, Puerto Rico, Luis Padilla D’Onis), han pretendido indicar descendencia del Patricio Juan Pablo Duarte, a través de su prima Vicenta Díez, en sus hijas Carmen Sandalia y Sinforosa Duarte Díez”. Sin embargo añade que se desconoce que existiese una Vicenta Díez y aún menos se sabe de cuál de los hermanos de la madre del prócer fue hija.

Lo que si es cierto es que Duarte no se casó, y según Pérez Saviñón no lo hizo “porque dijo claramente que se había casado con la patria, todos sus afanes fueron por la Patria. El amor por la patria fue superior a todo, incluso siendo ya un anciano vencido, todavía pensaba en la patria. Se sacrificó por su espíritu de servicio”, dice.-

Fuente: listindiario.com

Celebrando el Festival de Aves Endémicas del Caribe en La Española

Andrea Thomen

El Festival de Aves Endémicas del Caribe (CEBF, por sus siglas en inglés) comienza el Día de la Tierra, el 22 de abril. Esta celebración regional destaca la importancia de las aves endémicas -aquellas que viven solo en una localidad del Caribe. Una gran variedad de eventos se llevarán a cabo en toda la región hasta el 22 de mayo,  Día Internacional de la Diversidad Biológica. Esta celebración anual es organizada por la organización ambiental sombrilla BirdsCaribbean y los eventos son organizados por grupos locales en cada isla.

La hermosa cotorra de La Española, Amazona ventralis.

Más de 15 países del Caribe han iniciado las actividades de celebración del CEBF. La iniciativa está apoyada por una variedad de organizaciones, incluyendo escuelas, iglesias, organizaciones privadas y sin fines de lucro, y departamentos gubernamentales. Estos grupos promoverán las aves endémicas a través de caminatas interpretativas, talleres escolares, jornadas de siembra de plantas nativas, y hasta exposiciones de arte.

En la República Dominicana, al menos cinco grupos locales celebran el CEBF de manera regular. Entre estos, el Grupo Jaragua, una organización sin fines de lucro afiliada a BirdLife International y dedicada a contribuir a la conservación de la biodiversidad de La Española, realizará actividades de concienciación en torno a la conservación de una de las especies endémicas más vulnerable a la extinción, la cotorra de La Española (Amazona ventralis).

Amores que matan

La campaña “Amores que matan” tiene el objetivo de reducir el comercio ilegal de la cotorra a nivel nacional, y se enmarca dentro del proyecto “Participación pública en la aplicación de las leyes de vida silvestre en Centroamérica y la República Dominicana“ liderado por la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés). Esta campaña por la protección de aves psitácidas (pericos, loros y guacamayas) trabaja en sinergia con organizaciones dentro de otros dos países parte del DR-CAFTA (Guatemala y Nicaragua).

Desde la década de los años 90 se ha reconocido que los loros se encuentran entre las especies más amenazadas del planeta. Esto se debe, en gran parte, a la tendencia de estas aves a depender de grandes áreas de bosque. La degradación y destrucción de los bosques ha resultado en la reducción de las poblaciones de aves frugívoras grandes como los loros. A la vez, los loros son altamente vulnerables ante el cambio climático.

Pichones de cotorra de La Española confiscados a un pichonero.
Fotógrafo: Esteban Garrido

 

 

Históricamente, muchas especies de aves psitácidas han sido usadas como mascotas debido a su belleza e inteligencia. En el caso de nuestra cotorra, esta ave es buscada como mascota por su hermoso plumaje verde adornado de azul, blanco y rojo, y por su habilidad de vocalizar e imitar muchos sonidos, incluyendo el habla humana.

¡No al pichoneo!

Aunque la tradición de tener una cotorra como mascota data del tiempo de los taínos en La Española, esta se considera un “amor que mata.” Los pichones de cotorra son robados de sus nidos cada año, para ser comercializados. Muchos de sus lugares de anidamiento se encuentran en áreas protegidas como los parques nacionales Sierra de Bahoruco, Jaragua y Valle Nuevo. Las cotorras en cautiverio están condenadas a nunca reproducirse, lo que evita que las poblaciones en estado salvaje puedan  mantenerse. El “pichoneo”, resulta en la muerte de muchos pichones, ya que estos son sacados a destiempo del nido.

 

 

La campaña “Amores que matan” busca reducir las amenazas que afectan a nuestra cotorra para evitar su extinción. Para apoyar esta causa, el Grupo Jaragua recomienda las siguientes acciones de parte de los ciudadanos:

Nido de cotorra saqueado y destruido por pichoneros en el Parque Nacional Jaragua. Fotógrafa: Yolanda León.

  1. Rechazar el comercio y tráfico de cotorras en nuestra isla.
  2. No liberar cotorras en cautiverio debido a que estas tienen pocas probabilidades de sobrevivir.
  3. Socializar la importancia de nuestra cotorra como una especie reforestadora con nuestros familiares y amigos.
  4. Apoyar los esfuerzos de restauración con especies de árboles nativos y endémicos.
  5. Apoyar el cuidado de las áreas protegidas.