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10 Trucos para enamorar a tus alumnos el primer día de clase

El artículo de hoy es uno de esos artículos que se basan más en la experiencia personal que en la teoría. Son pequeñas actuaciones que voy llevando a cabo durante estos últimos años y quiero pensar que con cierto éxito. Los trucos de los que quiero hablar hoy se caracterizan principalmente por su sencillez, ya que todos somos capaces de llevarlos a cabo en nuestras sesiones lectivas.

En la actualidad, hay un término inglés que se ha popularizado enormemente en distintos campos y disciplinas, también en la Educación. Se trata de la palabra engagement. Un término, por otra parte, de no muy fácil definición pero que viene a definir un tipo de relación personal basado en la fidelización, en el compromiso y en la motivación. En mi caso prefiero un término que creo que nos es mucho más cercano a todos. Este término no es otro que enamorar.

¿Qué trucos podemos utilizar para enamorar a nuestros alumnos?

Vaya por delante que la intención de este artículo no es hacer que nuestros alumnos acaben rendidos a nuestros encantos. Nada más lejos de eso. A lo que me refiero con la palabra enamorar, es conseguir conectar con los alumnos, que se alegren de vernos, que esperen con ilusión la clase que les vamos a impartir, que sean capaces de ver en nosotros a un modelo, a alguien cercano. Esto para mí es lo que entiendo por enamorar a los alumnos y estos son algunos de los trucos que creo te pueden funcionar:

1. Entra sonriendo. No digo nada nuevo al afirmar la importancia del lenguaje no verbal a la hora de comunicarse. Personalmente, la entrada en el aula es un momento al que le concedo muchísima importancia, porque en cierta manera puedes adivinar cómo se desarrollará la sesión lectiva. En mi caso siempre intento entrar con una sonrisa. Y entro con una sonrisa porque sé que es contagiosa, porque siempre habrá algún alumno que te devolverá en algún momento esta sonrisa. Con este alumno habrás conseguido conectar muy probablemente hasta el final de la clase. No entiendo el empeño de muchos docentes en entrar con el semblante serio o proyectando cierto enfado. No tengo muy claro que el semblante serio implique mayor control del aula y mayor disciplina. En mi caso, al menos, prefiero enseñar desde la sonrisa. Tiempo habrá si acaso de ponerse serios durante la sesión lectiva.

2. Cuenta una anécdota. No hay mejor forma de conectar con un alumno que contando una anécdota. Una anécdota que puede ser nuestra o de otra persona. Las anécdotas, como las historias, tienen un enorme poder de seducción para los alumnos. Debemos ser capaces de poder usar estas anécdotas de una forma inteligente, ir dosificándolas a lo largo de una clase. Son una excelente forma de captar la atención, de disminuir conductas disruptivas, de encandilar a tus alumnos. Se puede y se debe enseñar contando historias, contando anécdotas. Y tan importante es contarlas como que nuestros alumnos también puedan hacerlo.

3. Finaliza la clase con un vídeo. Este truco no falla nunca. Ya me he referido en otros artículos a la importancia de diversificar los distintos materiales de que disponemos. Aquellos que contamos en clases con equipos de audio y pantallas digitales o proyectores, conexión a internet, debemos aprovecharnos al máximo de estos recursos. Poniendo un vídeo al final de la sesión es una excelente forma de decirles a tus alumnos que han hecho un buen trabajo durante la sesión, que estás satisfecho y agradecido por ello, y que quieres recompensar este esfuerzo con un tipo de material que permite la distensión y la relajación. Es un momento para disfrutar con ellos. Yo os recomiendo que sean vídeos que no superen los cinco minutos y que, en la medida de lo posible, guarden relación con el currículo de la Unidad Didáctica que estés impartiendo. También hay que tener muy en cuenta un canal como el de Youtube, muy popular entre los alumnos.

4. Aprende de tus alumnos. No hay mejor manera de enamorar que hacerles ver a tus alumnos que ese día ellos te han enseñado algo. Se trata de un truco muy sencillo, ya que puedes aprovechar las asignaturas que hayan tenido ese mismo día. La propia pizarra tradicional te dará un montón de pistas. Hazte el curioso, y deja que ellos te enseñen algo que saben, algo que para ellos tiene cierto valor y escúchales con atención, de forma activa, asintiendo con la cabeza. Hazles sentir importantes, hazles sentir que ellos también tienen algo que decirte.

5. Da o presta algo que sea tuyo. En el maletín de un docente hay algunas cosas que nunca pueden faltar. Los pañuelos de papel son una de esas cosas. A los alumnos les encanta que les demos o prestemos algo. La acción de coger el maletín y sacar algo de dentro y dárselo al alumno es visto por muchos de ellos como algo muy a valorar. He hablado de pañuelos de papel, pero también puede ser material escolar. En este caso hazles ver que se lo prestas indicándoles que para ti es algo importante, que deben responsabilizarse de este material prestado. En ese momento estarás creando un vínculo entre tú y el alumno, y podrás aprovechar para hablar con él cuando te lo devuelva.

Fuente: justificaturespuesta.com

Ideas de actividades para los últimos días de clases

Los últimos días de clase pueden hacerse muy largos. La temperatura de las aulas es más alta, los alumnos están pensando en las vacaciones, muchas de las programaciones que hemos preparado para el curso están terminadas, libros, cuadernos…

Estas actividades que compartimos pueden hacer que los alumnos disfruten sus últimos días y se conviertan en un buen recuerdo para el verano además de enseñarles mucho. ¿Tienes más ideas que quieras compartir? Escribe un comentario contando tus experiencias.

1. Escribir cartas, consejos… para los alumnos que pasan a tu curso: Pide a los alumnos que escriban una carta dando consejos a los alumnos que el próximo curso estarán en esa clase, qué van a encontrar, actividades interesantes que pueden hacer, excursiones…

2. Álbum de recuerdos… imprime fotos que hayas sacado durante el curso, pide a los alumnos que las secuencias y revivan el momento, pueden crear entre todos un álbum con los recuerdos de lo que ha sido el curso. Es un gran recuerdo como regalo para terminar el año.

3. Sacar la basura: Literalmente! Pide a los alumnos que revisen, guarden o tiren todo lo que no sirve para dejar la clase limpia para el próximo curso. Guarda en carpetas o cajas con su nombre todo lo que será útil el próximo curso.

4. Saco de Ideas: Introduce en una bolsa títulos de ideas para que los alumnos hablen en clase, uno para cada uno, haz que los alumnos cojan un papel al azar y desarrollen ideas creativas y divertidas para compartir. Ej: Cómo convencerías a tus compañeros de que tus zapatos son los mejores, Qué harías si fueras la directora del colegio, Cómo te imaginas los recreos ideales…

5. Sal al patio: Cuando llega el buen tiempo, los niños prefieren estar al aire libre. Pruebe algunos juegos al aire libre de la diversión que requieren el trabajo en equipo. Búsquedas del tesoro (puede ser interesante hacer vista atrás de lo aprendido en el área y que sea necesario resolver los enigmas teniendo en cuenta lo aprendido) , lectura en el patio, juegos cooperativosjuegos infantilesjuegos para preceptores, aquí tienes una colección de 150 juegos compartida por nuestros amigos de Orientación Andujar.

6. Juegos de mesa: Si tu aula está equipada con una variedad de juegos educativos, ahora es un buen momento para utilizarlos. Organizar juegos en grupo en cada 4 o 5 mesas. Haz que los grupos roten de una actividad a otra de forma periódica.

8. Ginkana para los últimos días de clase.

9. Agradecer a los compañeros. Pide a los alumnos que hagan un listado de todos los compañeros del aula y que escriban algo bueno que ha pasado con ellos durante ese curso, agradeciéndoles su buen hacer.

10. Agradecer al personal del colegio: Pide también que hagan una reflexión por escrito agradeciendo a todos los que han hecho posible que el colegio funcione correctamente (padres voluntarios, el director, portero o de los trabajadores de servicio del comedor). Creen tarjetas personales para agradecerles su ayuda.

11. El tarro de los mensajes: Compra un tarro bonito de cristal e invita a tus alumnos que en un papelito de color escriban un momento bonito, algo que les haya gustado o un mensaje que crean que puede agradar al profesor al que va dirigido. Cuando hayan terminado, lía el papel en forma de canutillo muy fino y enróllalo con una goma fina (como la de hacer pulseras). introduce el canutillo por el agujero del frasco. Escribe en la etiqueta el nombre del profesor al que va dirigido. (pensado para hacer en el aula y entregar a profesores especialistas).

Fuente: aulapt.org

Cómo prepararse a la hora de tomar un examen

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

La temporada de exámenes es la que más tensión le podría causar a los estudiantes dentro de su año escolar. Debido a que tienen que prepararse para obtener buenas calificaciones y así no reprobar el nivel que estén cursando.

Existen factores que provocan ansiedad en los estudiantes, como por ejemplo, saber cuáles preguntas o temas saldrán en el examen. La maestra Elizahenna Del Jesús, plantea que la inseguridad es el primer factor que afecta: “El sentirse incapaz de demostrar haber aprendido. El saber que lo conocido se etiquetará con un número genera en el alumno cierta incertidumbre”.

Un segundo factor que señala la maestra es que la reacción de los padres, compañeros y sus propios maestros les hacen crear escenarios de cuál será la consecuencia, castigo o compensación en caso de aprobar los exámenes. 

En el libro “Enseñar a estudiar, aprender a estudiar”, los autores exponen que la preparación para los exámenes atraviesa tres fases:

1- Pre-examen: En esta fase, es importante que los alumnos adquieran confianza en sí mismos y desarrollen unas expectativas positivas con respecto a su capacidad de hacer satisfactoriamente el examen y a los resultados que vayan a obtener. Se recomienda que el alumno aplique a su estudio, técnicas adecuadas a las asignaturas y a los campos implicados, como por ejemplo, la lectura.

2- Examen: Aquí el maestro pone en práctica con el alumno lo positivo frente a lo negativo. Le incita a descubrir las áreas en las que el aprendizaje haya sido deficiente y formas de cómo afrontar el estrés como preparación para el futuro. Plantea técnicas de repaso y estrategias para los exámenes.

3- Post-examen: La comprensión de las razones que llevan al fracaso en un examen puede ayudar a crear una actitud positiva, al permitir el descubrimiento de vías alternativas.

Consejos sobre cómo estudiar para los exámenes

El autor Miguel Macieira, expone en su libro “Estrategias de estudio” los siguientes métodos que pueden ayudar a los estudiantes a aprobar sus exámenes:

Ejercitar el cuerpo y el cerebro: De acuerdo a una investigación realizada en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, el ejercicio mejora la memoria y la concentración. Por lo que, se recomienda a los estudiantes que al prepararse para sus exámenes hagan ejercicios físicos suficientes, esto mejorará su concentración y hará que comprendan mejor lo que leen.

Limitar las distracciones: Para aumentar la concentración se necesita limitar el número de cosas que los distraen, como los móviles, medios sociales y videojuegos

Desarrollar una rutina: Es recomendable que el estudiante defina un tiempo de estudio y establecerlo para cada día, ya sea en la mañana o en la tarde.

Evitar las multitareas: El hacer tantas cosas a la vez, reduce la capacidad de concentración a largo plazo. Por ejemplo, no se puede leer un libro mientras se está viendo la televisión.

La importancia de los repasos

Existen los llamados espacios de repaso, donde el maestro debe aclarar las dudas de sus alumnos antes de tomar la prueba.

Del Jesús recomienda hacer uso de recursos gráficos que puedan ayudar al estudiante a elaborar conceptos propios. Realizar mapas conceptuales, rompecabezas, crucigramas, sopas de letras (ejercicios que desbloqueen la memoria).

 

10 maneras de ser un buen maestro y ayudar a los alumnos

Ser maestro implica más que haber ido a la Universidad y o ser una persona con una capacidad académica suficiente para dictar una cátedra de determinado tema, lo principal que deben tener en cuenta los maestros es que son un modelo a seguir para cada uno de los alumnos, estos están observando de forma constante como actúan y aun como se visten.

En este artículo se hablará de las Maneras de ser un buen maestro, para proporcionar una buena formación a los alumnos con respecto a algunas áreas del conocimiento y valores éticos, para que puedan comportarse de forma adecuada en la sociedad. Los buenos maestros no lo son sólo en el aula, sino que su responsabilidad sigue con ellos siempre.

1.  El buen maestro llega a todos sus alumnos. En algunas ocasiones se pueden encontrar maestros que se quejan acerca de que su clase tiene demasiados alumnos, el buen maestro no se fija en la cantidad de alumnos, mejor se  idea la forma de llegar a todos.

2.  El buen maestro debe ganarse el respeto. La enseñanza no se logra siendo una persona que infunda temor, pero tampoco una que nadie la respete, el maestro debe ganarse el respeto, respetando la individualidad de los estudiantes.

3.  Participación de los alumnos. En cuanto a las Maneras de ser un buen maestro, es de vital importancia buscar que el alumno interactúe, cuando el alumno participa aprende hasta un ochenta o noventa por ciento de los temas proporcionados.

4.  Experiencia docente. Uno de los factores de importancia para ser buen maestro es demostrar por su calidad de enseñanza la experiencia que tiene en el cuanto a impartir conocimiento.

5.  Habilidad de expresión. Esta es una de las mejores herramientas de un maestro de excelencia, es decir, el maestro debe hacerse entender acerca de lo que desea expresar, sin que los estudiantes queden con dudas.

6.  Dinamismo. Para tener las mejores Maneras de ser un buen maestro se debe ser una persona dinámica (sin caer en el extremo de ser payaso) con el fin de que los alumnos estén pendientes de lo que se dice en clase.

7.  Planeación. El buen maestro se prepara por anticipado elaborando una clase de excelencia, en el momento de la organización deben ser tenidos en cuenta los detalles que se pueden presentar en el aula.

8.  Ser él mismo. El buen maestro debe presentarse siempre como lo que él es, fingir no sirve de nada, fingir deteriora la personalidad de un maestro y los alumnos se identifican con el maestro que hace brillar su personalidad.

9.  Capacitación. En cuanto a las Maneras de ser un buen maestro la capacitación permanente debe ser un estilo de vida, para estar actualizado y proporcionar un conocimiento de calidad.

10. Pensar en la formación de sus alumnos. El trabajo por excelencia de un buen maestro es la formación de sus alumnos, en esto se debe interesar y al preparar cada clase debe tener en cuenta este detalle.

Fuente: educapeques.com

Finlandia está transformando la arquitectura de sus escuelas y este es el motivo

Que Finlandia sea un país de referencia cuando hablamos de educación en las aulas, no es una novedad. Suele ser de los primeros en los famosos informes PISA.

Finlandia siempre destaca en sus resultados educativos, muy por encima de otros países del mundo
Existen muchas diferencias entre Finlandia y países como España

Allí, en Finlandia, no empiezan el colegio hasta los 7 años, no tienen deberes que hacer en casa, no hacen exámenes y su jornada es más corta que para los peques de aquí. Además, el sistema educativo de Finlandia no deja de modernizarse y adaptarse a la innovación y a las nuevas tecnologías. Con motivo de las continuas transformaciones que estamos viviendo a nivel digital, hace aproximadamente un año ya que han implantado una nueva reforma educativa que se conoce comophenomenon learning, veamos de qué se trata.

¿En qué consiste el phenomenon learning?

Los tiempos han cambiado y el sistema educativo de Finlandia se está adaptando. Los niños no necesitan deberes, ni libros de papel, ni siquiera aulas tradicionales.

El objetivo consiste en enfatizar las habilidades de los alumnos mediante proyectos dinámicos y temáticos que sustituyen a las materias tradicionales.

Y eso no es todo: la arquitectura de los colegios también se está adaptando a este cambio para facilitar ese dinamismo y mejorar la comunicación entre los alumnos. Las aulas tradicionales han dado paso a espacios abiertos, paredes móviles y cristales. Los pupitres han sido reemplazados por sillones y pufs. En definitiva, no sabrías distinguir un pasillo de una clase. Y ese es el objetivo: un nuevo concepto de aula abierta que necesita cambios implementados no solo a nivel pedagógico, sino también arquitectónico.

“La apertura apunta a que la escuela responda a las necesidades individuales de los alumnos, dejándoles tomar la responsabilidad de su aprendizaje e impulsándolos a aumentar su autorregulación”, afirma Raila Oskansen, consultora del FGC.

Fuente: muhimu.es

 

10 maneras de ser un buen maestro y ayudar a los alumnos

Maneras de ser un buen maestro, por medio de la ayuda y comprensión

Ser maestro implica más que haber ido a la Universidad o ser una persona con una capacidad académica suficiente para dictar una cátedra de determinado tema, lo principal que deben tener en cuenta los maestros es que son un modelo a seguir para cada uno de los alumnos, estos están observando de forma constante como actúan y aun cómo se visten.

En este artículo se hablará de las Maneras de ser un buen maestro, para proporcionar una buena formación a los alumnos con respecto a algunas áreas del conocimiento y valores éticos, para que puedan comportarse de forma adecuada en la sociedad. Los buenos maestros no lo son sólo en el aula, sino que su responsabilidad sigue con ellos siempre.

10 maneras de ser un buen maestro y lograr la formación de sus alumnos

1.  El buen maestro llega a todos sus alumnos. En algunas ocasiones se pueden encontrar maestros que se quejan acerca de que su clase tiene demasiados alumnos, el buen maestro no se fija en la cantidad de alumnos, mejor se  idea la forma de llegar a todos.

2.  El buen maestro debe ganarse el respeto. La enseñanza no se logra siendo una persona que infunda temor, pero tampoco una que nadie la respete, el maestro debe ganarse el respeto, respetando la individualidad de los estudiantes.

3.  Participación de los alumnos. En cuanto a las Maneras de ser un buen maestro, es de vital importancia buscar que el alumno interactúe, cuando el alumno participa aprende hasta un ochenta o noventa por ciento de los temas proporcionados.

4.  Experiencia docente. Uno de los factores de importancia para ser buen maestro es demostrar por su calidad de enseñanza la experiencia que tiene en el cuanto a impartir conocimiento.

5.  Habilidad de expresión. Esta es una de las mejores herramientas de un maestro de excelencia, es decir, el maestro debe hacerse entender acerca de lo que desea expresar, sin que los estudiantes queden con dudas.

6.  Dinamismo. Para tener las mejores Maneras de ser un buen maestro se debe ser una persona dinámica (sin caer en el extremo de ser payaso) con el fin de que los alumnos estén pendientes de lo que se dice en clase.

7.  Planeación. El buen maestro se prepara por anticipado elaborando una clase de excelencia, en el momento de la organización deben ser tenidos en cuenta los detalles que se pueden presentar en el aula.

8.  Ser él mismo. El buen maestro debe presentarse siempre como lo que él es, fingir no sirve de nada, fingir deteriora la personalidad de un maestro y los alumnos se identifican con el maestro que hace brillar su personalidad.

9.  Capacitación. En cuanto a las Maneras de ser un buen maestro la capacitación permanente debe ser un estilo de vida, para estar actualizado y proporcionar un conocimiento de calidad.

10. Pensar en la formación de sus alumnos. El trabajo por excelencia de un buen maestro es la formación de sus alumnos, en esto se debe interesar y al preparar cada clase debe tener en cuenta este detalle.

Fuente: educapeques.com

 

EL PROFESOR ESTÁ MÁS SOLO QUE NUNCA, EN SU TAREA DE EDUCAR

En el conversatorio “Ser profesor hoy”, el filósofo y educador mencionó tres aspectos preocupantes sobre la tarea docente y dejó claro que el rol del maestro es enseñar la verdad.

El doctor Pablo Pérez, exdecano de la Facultad de Ciencias de la Educación de UDEP, especialista en temas de Filosofía y Psicología, afirmó que el profesor está más solo que nunca, en su tarea de educar, pues antes “también lo hacían la familia y la sociedad.

Sin embargo, hoy, la mayoría de las primeras no educa y la sociedad, engaña. Tenemos que enseñar nosotros solos (los maestros) y, además, compitiendo con lo que se dice fuera. Por ello, debemos estudiar mucho más”, dijo a los más de 150 estudiantes y docentes que asistieron al conversatorio.

Durante su exposición, mencionó otros dos aspectos de su especial preocupación respecto a la tarea que le corresponde cumplir al maestro, actualmente. Dijo que el profesor “debe ponerse en contacto con la verdad, pero esta escasea mucho en el mundo. Por ello, tenemos que dedicarnos a encontrarla o nos quedaremos sin profesión; no tendremos qué enseñar”. Educar, recalcó, es enseñar verdades claves que le sirvan al hombre como guías para siempre.

Anotó que si la tarea del filósofo es buscar la verdad, la del educador es enseñarla. El hombre, dijo, “está hecho para buscar la verdad; y, al hallarla, alguien tiene que decirla y enseñarla; para lo cual, hay que conocerla muy bien”, concluyó.

En otro momento de su exposición, recomendó a maestros y alumnos no adaptarse a la forma ‘líquida de la sociedad’ (que supone adaptarse a todas las ideologías, al individualismo, al consumismo y las modas, etc.) que es contraria a la búsqueda y enseñanza de la verdad. “Adaptarse a cualquier cosa no es el fin de la Educación”, subrayó.

Asimismo, se refirió a otra cuestión importante: “Es preocupante que la educación se preocupe más por los métodos que por el conocimiento de la verdad. El método no nos dice cuál es la verdad, solo se adapta a lo que la sociedad quiere en un determinado momento. Hay que preocuparse de que el maestro sepa cuál es la verdad; si la conoce bien siempre encuentra la forma de enseñarla”.

Si queremos que el profesor sea cada día mejor ha de ser más sabio, anota el doctor Pérez, “debe darse cuenta de que tiene que saber mucho sobre el hombre y el mundo. Esto le permitirá poder orientar a los educandos en los problemas de su vida diaria”.

Falta humanidad en el mundo

El docente universitario también recomendó a los maestros respetar cada etapa de formación: nido, inicial, primaria, secundaria universitaria. Explicó que cada una tiene su porqué, su objetivo. Son etapas distintas del desarrollo humano en la que los estudiantes deben aprender y desarrollar aspectos imprescindibles para su vida futura que no se pueden dejar para después. Una etapa, expresó, no debe ser la mera preparación para la etapa siguiente, de lo contrario lo que dejaron de aprender no lo aprenderán nunca. ¡No descuiden esto, profesores!, exhortó.

Reiteró que lo fundamental es que sepan sobre sí mismos, pues al mundo le falta humanidad y no técnica, por lo que “debemos hacernos sabios en humanidad”. Y, además, recordar siempre que “el maestro debe ser un maestro de verdad y del amor, pues no hay nada mejor que formar con amor a la gente”, puntualizó.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Universidad de Piura en el siguiente dirección: udep.edu.pe | Por: Elena Belletich.

Realizarán premiación del X Consurso de Lectoescritura

La Editorial Santuario se apresta a celebrar este jueves 25 de mayo, a las 10:00 de la mañana, en la Sala de la Cultura del Teatro Nacional, la premiación del X Concurso de Lectoescritura.

El concurso que tiene por objetivo fomentar un país de lectores y una patria letrada, está dedicado este año  al autor dominicano contemporáneo Avelino Stanley.

En esta edición participan  estudiantes representantes de los niveles primario, secundario y universitario de escuelas, colegios y universidades de todo el país.

En cada categoría se elegirán ganadores en primer, segundo y tercer lugar, por lo que resultarán premiados 39 estudiantes.

Para participar, todos los alumnos redactaron un informe o comentario valorativo de uno de los libros de Avelino Stanley. Los alumnos de segundo de primaria participan con un dibujo de  las escenas del libro “Caminando con los padres de la patria”, mientras que los de primero, presentarán una página coloreada del libro “De la mano con Duarte”.

Avelino Stanley

El autor,  nacido en La Romana de padre inglés proveniente de Saint Kitts, es prolífico en novelas y cuentos. Sus obras expresan su preocupación por la brecha de inequidad  que vive la sociedad actual.

Entre sus novelas se cuentan: “Equis”, 1986; “Catedral de la libido”, 1994; “Tiempo muerto”, 1998; “Por qué no he de llorar”, 2003; “Al fin del mundo me iré”, 2006; “La ciguapa encantada por la luna”, 2008;  “Chichiguas que me llevan a las nubes”, 2010 y “Dulce esperanza de la patria”.

De sus cuentos citaremos “Los disparos”, 1988; “La máscara del tiempo”, 1996; “Los tres reyes magos”, 2000; “Danza de las llamaradas”, 2001; “El clamor de la chimenea”, 2006, (antología); “La piel acosada”, 2007; y, ”Ruptura del límite”, cuentos dominicanos, 2010, entre otros.

Stanley ha sido reconocido con el premio “Sin Fronteras”, en Madrid, España, el cual le fue otorgado por la Asociación Mundial de Educación Especial, por su novela “Equis”, en 2001 y recibió el premio Ciudad de Viareggio, en Italia, por el cuento “Piel acosada”. Parte de su obra literaria ha sido traducida a varias lenguas.

El destacado escritor contemporáneo es economista de profesión y realizó estudios de maestría en Lingüística, y postgrado en Historia afro-iberoamericana. Fue viceministro de Cultura desde agosto de 2004 hasta que renunció al cargo en 2009.

Cómo tratar con un alumnado difícil

Es un hecho: a los docentes novatos, en todo el mundo, le tocan, muy a menudo, aquellas clases que los demás consideran “difíciles” o “peores” (no es una peculiaridad única del interinato español). La verdad, es que muchas veces semejante prejuicio es solo un prejuicio, pero en otras ocasiones es cierto. Pero es parte del aprendizaje del profesor y de la profesora y hay que poder hacer frente a esa situación.

Por eso mismo, Steven Herder te da 5 claves para tratar con alumnos “difíciles” en este artículo extraído de la Web de ITDI (International Teacher Development Institute) que, aquí, os traemos traducido.

La pregunta clave es si los profesores veteranos y sabios se siente de la misma manera cuando se enfrentan a un aula difícil.

Cuanto más tiempo paso en clase, más importante me parece considerar esa dificultad que encierra el grupo, poderoso y disruptivo, como un reto que es posible manejar. Solían dejarme fuera de juego con sus miradas de desinterés, de aburrimiento y de desafío, que hacía estragos en mi identidad docente, ya de por sí muy delicada. Ahora se han convertido en alumnos y alumnas memorables: están tan acostumbrados a no ser comprendidos y a ser inadecuada e injustamente juzgados que el simple reconocimiento de sus inquietudes y necesidades ya aumenta la tasa de éxito con respecto a aquella que solían tener.

Si algún profesor joven y recién llegado me pidiese consejo le diría que siguiese los siguientes 5 puntos:

  1. No olvides la regla de oro: “Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti”
  2. Da opciones, no ultimátums
  3. Estate dispuesto(a) a perder una batalla, con el fin de ganar la guerra
  4. Ser docente a menudo significa aguantar en pie a pesar de los golpes
  5. Se claro(a) sobre tus expectativas, los límites y lo que es negociable o no.

Aquí, pensando sobre qué aconsejar a los(as) docentes jóvenes, recordaba a estudiantes y situaciones que he manejado mal, o bien. Me gustaría explicar más acerca de estos cinco puntos:

  • Si crees en el punto 1, en la regla de oro, y te acercas con esta perspectiva a la puerta del aula ya acabas de eliminar el 70% de tus problemas potenciales con el alumnado
  • Parece que los ultimátums transmiten poder y autoridad, pero el punto 2, las opciones, es mucho más poderoso; si tienes hijos o hijas lo sabrás bien aunque, obviamente, las personas respondemos mejor a las opciones que a las amenazas. Tratar de obligar acaba con berrinches o batallas; negociar funciona el 90% de las veces
  • Me costó asumir el punto 3, pero es “menos malo” perder a un individuo antes que a toda una clase. En cuanto a perder yo mismo, como profesor, aprendí que, a veces, es mejor, porque enfoca a mis estudiantes a tomar responsabilidad sobre su aprendizaje y les enseña que no siempre en la vida se puede ganar (pero que, a menudo, si juegas bien, es más problable salir victoriosa)
  • Recuerdo con claridad la sensación que tenía (con respecto al punto 4) al  mantenerme firme, ante una estudiante problemática en una de mis primeras clases. Un compañero me dijo: “tienes que ser su maestro“. En ese momento, no tenía ni idea de lo que me quería decir realmente. Al final, después de varias clases desalentadores, mi instinto se hizo cargo, sin ningún tipo de estrategia planificada. Me puse sobre su pupitre y le exigí que me entregase su … (no recuerdo si era un cómic, un chicle o una pistola) y me mantuve ahí, delante de ella, el tiempo que fue necesario para que se diera cuenta de que yo era su maestro. Parecían horas; finalmente, todos y todas se dieron cuenta de que hablaba en serio. Nunca me vi en un aprieto semejante dentro de un aula. Al final la relación mejoró y la alumna y yo, a día de hoy, nos llevamos bien.
  • Con respecto al punto 5, puedo decir honestamente que ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que un estudiante me dejó fuera de juego dos veces seguidas. Además de ser un poco más viejo y un poco más gris, creo que he aprendido a ver un problema antes de que venga, a anticiparme, y sacar lo mejor de mí: es el secreto del punto 5

¿Podrías ayudarnos? ¿Qué otros consejos le darías a un profesor novato a una docente en formación?

Fuente: escuela20.com

Ideas para despertar la imaginación de los niños con cuentos

Rocío López

Quién dijo que leer es algo aburrido es porque todavía no ha encontrado su libro y, siendo así, este continúa esperando en algún lugar a ser descubierto. ¡Una verdadera pena!

Como maestros, tenemos la oportunidad de mostrar a nuestros alumnos que la lectura es una pasión, más allá de la obligación y la cotidianeidad, más allá de lo práctico y lo puramente material. Solo así la lectura puede potenciar nuestras habilidades creativas e imaginativas y además hacernos pasar un rato divertido y agradable en clase.

Me gustaría recomendaros dos ideas sencillas y muy divertidas para transformar esa “tarea impuesta” en una experiencia gratificante, una aproximación a los libros y a la lectura de forma amena y positiva. Ambas actividades pueden hacerse en Ciclo Inicial y Ciclo Medio de Primaria.

El libro sin nombre

Agrupa a los alumnos en grupos de 3 o 4 personas. Toma tantos cuentos como grupos haya y da uno cada equipo. Eso sí, antes de hacerlo, viste los libros que seleccionaste con una “chaqueta”, envuélvelos con papel blanco para que no se vea la portada ni el título.

Haz que los niños lean el cuento sin descubrirlo todavía. Esto hará que no tengan ninguna impresión previa y puedan apreciar su contenido de otra forma. Pídeles que analicen varios elementos, como pueden ser los siguientes: qué han apreciado de los personajes, cómo es el texto, si les ha gustado la historia, qué parte es su favorita, qué parte es la más emocionante, si volverían a leerlo, a quién podría gustarle, etc. Si son muy pequeños, deberás leerles tú el cuento y acotar la reflexión con preguntas muy concretas.

Una vez visto y hablado el cuento, pídeles que entre todos decidan cuál debería ser el título para ese libro. Es muy importante que negocien y traten de ponerse de acuerdo. Para ello, han de tener en cuenta los estos aspectos:

  • ¿Quién queremos que lea el libro?
  • ¿Con ese título, lo escogerá esa persona en una librería o biblioteca?
  • ¿Por qué este es mejor que ningún otro título?
 ¿Cómo lo vestimos?

Una vez nos hemos decidido por un título u otro, vestiremos el cuento: Le fabricaremos una buena sobrecubierta. Esto nos servirá también para hablar con nuestros alumnos de sus partes.

Así, daremos una hoja de papel a cada uno y tendrán que arreglárselas para que encaje bien con el libro. A continuación repartiremos distintos útiles plásticos: acuarelas, colores, rotuladores, punzones, tijeras, etc.

Finalmente, les daremos dos indicaciones únicamente, que la sobrecubierta incluya el título que decidieron y que después puedan argumentar por qué la han ilustrado de esta forma.

Et voilà!

Fuente: La autora es maestra especialista en innovación educativa y emprendimiento.

educaciontrespuntocero.com