Entradas

5 claves para ayudar a un alumno con problemas de aprendizaje

Prestar una ayuda inteligente y útil a un alumno con problemas de aprendizaje, a veces, es todo un reto. Por esta razón, hoy descubriremos algunas de las claves que nos pueden ayudar en esta tarea.

Ayudar a un alumno con problemas de aprendizaje es un reto para muchos profesores. Cada vez son más los jóvenes identificados con problemas o trastornos que son un obstáculo para aprender. Dificultades que se pueden situar en dimensiones muy diferentes, como puede ser la atención sostenida o la interacción social. Así, es conveniente conocer algunas claves que puedan ser de gran ayuda para poder lidiar con este tipo de situaciones.

Para poder abordar cada una de estas claves, tomaremos como referencia la Fundación CADAH que está centrada en brindar información y recomendaciones sobre uno de los problemas de aprendizaje ya mencionados, el TDAH. No obstante, consideramos que las estrategias que dan pueden aplicarse a otras dificultades relacionadas con el aprendizaje.

Profesora con niño

Claves para ayudar a un alumno con problemas de aprendizaje

No existen fórmulas mágicas para ayudar a un alumno con problemas de aprendizaje. Sin embargo, los profesores pueden tener en cuenta todas o algunas de las estrategias que expondremos a continuación para impulsar y transmitir determinados conocimientos. La paciencia, el cariño y poner en práctica las claves que vamos a exponer y que recoge la Fundación CADAH configuran un buen punto de partida.

1. Profundizar en el conocimiento de la dificultad

Lo normal es que, si un profesor no identifica ni sabe las dificultades que se pueden derivar de un trastorno, no pueda ayudar a los alumnos que lo tienen. Por esto, la primera de las claves para poder ayudarlo es informarse sobre el trastorno o problema: origen, consecuencias y estrategias empleadas hasta la fecha que han tenido éxito.

Como bien indica la Fundación CADAH, se pueden realizar cursos, asistir a seminarios, buscar en Internet, leer sobre el tema o acudir al departamento de orientación. También, nos gustaría añadir que puede ser una buena idea hablar con los padres. Es probable que ellos, mejor que nadie, sepan el problema que tiene su hijo y puedan brindar información de gran importancia.

«El profesor debe ser consciente de que su papel en el aula influye directamente no solo en el aprendizaje del alumno sino también en su estado emocional».

-Fundación CADAH-

2. Normalizar las dificultades

El miedo a cometer errores suele ser mayor. Esto no es positivo, ya que las equivocaciones son normales y, más, cuando hay dificultades o se navega por terrenos inciertos. Por esa razón, los profesores deben normalizar los errores para poder ayudar a un alumno con problemas de aprendizaje.

Así, si le cuesta leer, por ejemplo, solo será una tarea en la que debamos trabajar más para que este sobresfuerzo penalice lo menos posible al alumno -mayor automatización de la tarea, menor gasto-. Para que esto sea efectivo, es conveniente tener muy en cuenta el siguiente punto que exponemos a continuación.

3. Favorecer la integración

Otra de las estrategias por las que apuesta la Fundación CADAH es favorecer la integración para ayudar a un alumno con problemas de aprendizaje. Por esta razón, debe darse prioridad a las actividades grupales donde el alumno pueda participar con sus compañeros en la realización de las tareas asignadas.

Esto permitirá que el alumno se sienta muy bien, pero además es importante que se escojan aquellas dinámicas de grupo en las que el profesor sepa que el estudiante puede destacar. Esta decisión será, sin duda, muy necesaria para poder desarrollar el siguiente punto, la autoestima.

4. Trabajar la autoestima

Un alumno con problemas de aprendizaje puede tener muchos problemas de autoestima, por eso, no solo es necesario poner en práctica los puntos mencionados, sino implantar ciertos cambios dentro del aula que permitan trabajar la autoestima.

Para ello, es conveniente identificar los esfuerzos del alumno y hacerlos visibles, además de intentar adaptar el lenguaje. No sirve de nada intentar reforzara un alumno con expresiones que no entiende. Un ejemplo al alcance de la mayoría puede ser «está genial, esto está muy bien, pero mira, este punto puedes mejorarlo un poco más si lo haces así».

«Recordar públicamente que nadie es perfecto y que todo el mundo lleva su ritmo».

-Fundación CADAH-

5. Adaptarse al alumno

Uno de los últimos puntos importantes a tener en cuenta en el momento de afrontar una situación en la que un alumno tiene problemas de aprendizaje es que hay que adaptarse a él. Esto quiere decir que, si funciona bien trabajar con un determinado grupo de alumnos, es mejor no hacer cambios en este aspecto.

Con todo, también es necesario tener presente aquellas situaciones que le pueden beneficiar. Por ejemplo, si la pizarra es un recurso que le va bien al alumno, intentaremos utilizarla lo máximo posible. Si le cuesta prestar atención, intentaremos que no se siente en los sitios más retrasados. Medidas que pueden parecer un poco «tontas», pero que muchas veces no se adoptan, cuando su coste es mínimo y pueden marcar una gran diferencia.

Profesora de matemáticas con alumna

Un alumno con problemas de aprendizaje es un reto

Podríamos concluir, una vez vistas todas las claves, que un alumno con problemas de aprendizaje es un reto. Una situación en la que es necesario estar más atentos, realizar ciertas adaptaciones inteligentes y poner a disposición del alumno recursos que puedan facilitar la comprensión del contenido y el aprendizaje del mismo.

No obstante, también supone todo un aprendizaje y una excelente forma de salir de la zona de confort y aprender con esta nueva experiencia. A alumno con problemas de aprendizaje, si se aplican todas las claves anteriores, será más probable que mejore su autoestima, se integre en la clase, haga amigos y sienta que avanza y progresa.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

La lectura asistida mejora la fluidez y la comprensión lectora

 Este modelado inicial  lo llevamos a cabo con un grupo de estudiantes cuyas creencias sobre lo que significa leer fluidamente se reducían a leer deprisa. Y no es que la escuela sea la responsable única de impulsar estas creencias en los estudiantes, no. La realidad es que el propio marco metodológico de la investigación educativa que durante el último siglo ha imperado en el ámbito universitario, ha definido y medido operativamente la fluidez lectora como el número de palabras por minuto que un niño es capaz de leer. Las consecuencias las vivimos aún hoy a diario en los centros escolares, con planteamientos didácticos basados en esa creencia de que leer fluidamente es leer cada vez con más velocidad.

En consecuencia, y para seguir en este blog un proceso lineal de desarrollo de la fluidez lectora, una vez reflexionado sobre el modelado de la conducta lectora fluida entendemos que es el momento ahora de aportar diseños de aprendizaje de la fluidez lectora con alumnado de primeros cursos de Educación Primaria (1º y 2º) y con aquellos que presentan dificultades de fluidez lectora. Para ello, en esta nueva entrada nos proponemos justificar teóricamente diseños prácticos de trabajo, a través del manejo de una estrategia de enseñanza-aprendizaje de la fluidez lectora que viene en denominarse “lectura asistida”.

Fundamentos de la “lectura asistida”

La lectura asistida es una estrategia al servicio del docente para la mejora inicial de la fluidez lectora. Rasinski (2011), utiliza una analogía para definir esta estrategia:

La lectura asistida es una aproximación metodológica a la fluidez lectora que puede equipararse a aprender a montar en bicicleta, cuando el padre o la madre de un niño la sostienen para que éste dé sus primeros pasos conduciendola y asegurándose de que no se cae. Tras algún tiempo montándola con éxito con ese apoyo, el niño va a ser capaz de hacerlo paulatinamente sólo, sin ayuda, e incluso montar otra bicicleta diferente. Lo que ha aprendido montando una bicicleta, lo transfiere a otras bicicletas” (p. 102).

Para Rasinski, esa analogía con la lectura viene a señalar la importancia de que, en los primeros momentos de su aprendizaje, cuando ya el niño domina el código alfabético de conversión grafema/fonema, es necesario que el docente programe prácticas asistidas de la fluidez lectora, bien con su asistencia directa o con la de otro lector expertopara así poder caminar junto a él en el reconocimiento rápido de palabras, en su travesía hacia una lectura fluida y expresiva.

Modalidades de lectura asistida

     El procedimiento turno de lectura, es el más utilizado en las aulas. Sin embargo, su eficacia y funcionalidad para el desarrollo de la fluidez lectora es escasa de acuerdo con los datos de la investigación. Su práctica suele ser poco significativa para el lector menos experto, por el propio contexto y los materiales que generalmente suelen usarse.

Cuando se lee con este procedimiento, todos los alumnos tienen el mismo texto para leerlo simultáneamente. La idea que subyace a su uso es que se espera que los lectores menos fluidos reciban el favor de este tipo de lectura asistida oyendo leer a otros compañeros más expertos del grupo. Sin embargo, la práctica nos demuestra que el docente se limita a establecer un “turno de lectura” en el aula, y los lectores poco eficaces suelen esperar ansiosos a leer la porción del texto que les toca, sin atender a la lectura previa que ha llevado a cabo por otros alumnos más competentes. Los datos que aportan algunas investigaciones nos muestran la escasa ganancia, en términos de fluidez y comprensión lectora del alumnado de los cursos iniciales de Educación Primaria, cuando se utiliza este procedimiento en comparación con otros como la lectura en pareja (Stahl, 2004).

     La lectura compartida, o lectura en pareja se caracteriza por que un lector experto (profesor, padre, otro compañero, un alumno de cursos más altos) comparten la lectura con otro menos experto, de acuerdo con el siguiente protocolo:

-El alumno elige el texto a leer.

-Comienzan el lector experto leyendo el texto.

-Posteriormente leen juntosajustando el lector experto el ritmo de su voz a la del alumnopara permitirle que acompase su lectura a dicho ritmo. El alumno debe acompañarse de su dedo para seguir visualmente las palabras del texto que va leyendo al ritmo acompasado del profesor.

-Para facilitar la toma del control por parte del alumno de la tarea, ambos convienen que cuando éste se sienta seguro, con una señal al profesor (usualmente levantando la mano, o con una pequeña indicación con su codo) le advierta de que pare de leer, y así él pueda seguir leyendo.

-El alumno sigue leyendo, mientras que el docente puede por momentos acompasar en silencio, o con voz tenue, su lectura.

-Si en un momento concreto el alumno se encuentra con una parte del texto difícil de leer, el lector experto toma la iniciativa y lee, para posteriormente dejarle de nuevo leyendo.

Durante el proceso, cuando surjan algunas palabras de dificil comprensión, el lector experto deberá parar la lectura, o seguir leyendo para, al final, compartir la comprensión del texto reflexionando sobre el significado de dichas palabras.

El uso de este procedimiento con lectores iniciales aporta mejoras significativas en el nivel de fluidez lectora, reconocimiento de palabras y comprensión del texto. Así, por ejemplo, Stahl & Heubach (2006) concluyen que aquellos alumnos de 1º y 2º de Educación Primaria, a los que se les permite incluso elegir su compañero de lectura, incrementan significativamente su competencia en este aprendizaje. Las parejas de un alumno con bajo nivel de fluidez con otro de nivel similar, o aquellas otras en las que ambos poseían una buena lectura fluida, fueron las menos efectivas en establecer interacciones de control sobre la lectura en pareja que desarrollaron. Otra de sus conclusiones importantes a considerar en la práctica del aula, es la de que las parejas que mejor funcionaron fueron aquellas en las que un lector de cursos más altos se emparejó con alumnos de cursos más bajos.

La tercera opción de lectura fluida utilizando nuevas tecnologías, ofrece distintas alternativas muy útiles al docente. En la práctica de lectura fluida previamente grabada (audio-textos), inicialmente el alumno lee un pasaje, a la vez que simultáneamente escucha la grabación realizada por un lector experto. Posteriormente, cuando considera que es capaz de leerlo mejor, anula el sonido y realiza una lectura independiente. Generalmente este tipo de textos grabados en distintos soportes (CD, podcasts, TV, iPad, etc), han cuidado el ritmo de lectura del texto y sus aspectos prosódicos y expresivos, por lo que son un instrumento muy eficaz para desarrollar la fluidez lectora.

Aunque este procedimiento es algo menos flexible, en cuanto que a veces no permite la asistencia que el profesor puede dar al alumno en determinados momentos de la lectura, en términos del ajuste del ritmo lector y la ayuda específica que se suele dar en la lectura en pareja, la investigación concluye que la práctica regular de audio-lecturas en el aula con lectores iniciales (20-25 minutos diarios), genera una mejora significativa, no sólo en la fluidez, sino también en la comprensión lectora (Pluck, 1995).

Para finalizar con esta entrada, a continuación relaciono y recomiendo algunas de las webs o blogs, en donde se pueden encontrar ejemplos de materiales y prácticas para la mejora de la fluidez lectora utilizando las nuevas tecnologías:

-Banco de textos: Ideado con la finalidad de compartir con todos los docentes, esta excelente página creada por el profesor Sergio Abad, está encaminado al desarrollo de materiales para la mejora de la comprensión lectora, la afición a la lectura y la mejora de la fluidez al leer, trabajando sus aspectos prosódicos y expresivos. Muchos de esos textos son grabados en sus casas por los propios alumnos, y leídos al día siguiente en clase. El autor de estos materiales motiva a que el alumnado elija e incluya un fondo musical que acompañe al texto, para asociarlo a la expresividad de la lectura.

http://recursosdidacticos.es/textos/idea.php

Éstos son dos ejemplos de este Banco de textos:

http://recursosdidacticos.es/textos/listado_audios.php?id=165

http://recursosdidacticos.es/textos/listado_audios.php?id=280

Terminamos afirmando que si la fluidez lectora no se enseña convenientemente ya desde el primer curso de Educación Primaria, ¿podemos esperar que nuestros adolescentes que realizan las pruebas PISA muestren un nivel de lectura fluida y comprensiva adecuada? Nos tememos que muchos de los lectores que transitan por los cursos intermedios de la Enseñanza Secundaria Obligatoria, manifiestan también dificultades evidentes de fluidez lectora, tanto en el componente de velocidad, como en el que tienen con la prosodia y expresividad al leer, que sería necesario atajar cuanto antes.

Se podría concluir, por tanto, que en la actualidad el desarrollo de la fluidez lectora no es sólo el objetivo a trabajar con el alumnado de cursos bajos, sino también con el de cursos más altos de la enseñanza obligatoria.

Fuente: comprension-lectora.org

Los profesores que ejercen como verdaderos líderes consiguen mejorar el rendimiento de los alumnos

Un estudio de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) demuestra por primera vez la relación entre la calidad de la dirección escolar y el rendimiento de los alumnos que pone en valor el liderazgo como mejora de los estudiantes.

La Cátedra de Políticas Educativas de la UCJC, dirigida por Francisco López Rupérez, ha divulgado las conclusiones del estudio que ha liderado junto a Isabel García García y Eva Expósito Casas, bajo el título «Liderazgo de la dirección y ‘feedback’ formativo».

Las conclusiones del estudio evidencian que el liderazgo de la dirección en las escuelas es un elemento crítico de mejora educativa y una oportunidad para que en cada centro se pongan en práctica políticas educativas que mejoren el rendimiento de los alumnos.

La práctica del liderazgo consistente en «asegurar un entorno ordenado y alentador» es la más frecuente entre los directores encuestados con un 77,1 % de los casos.

Según la evidencia científica, esta es la dimensión del liderazgo que tiene menor impacto en el rendimiento escolar; la de «planificar, coordinar y evaluar la enseñanza y el currículo» es puesta en práctica en un 32 % de los centros.

Además, se ha podido establecer en este estudio empíricamente, por primera vez en España, la intensidad de la asociación entre calidad del liderazgo y los resultados de los alumnos, que ha resultado ser de un 20 %.

La desagregación de las conclusiones del informe por titularidad de los centros muestra «claramente la debilidad de los centros públicos frente a los de titularidad privada, sean estos concertados o sin concierto, en las prácticas de liderazgo de mayor impacto».

Un análisis de las desviaciones del indicador integrado de liderazgo efectivo LI, con respecto al valor de la muestra de España, revela diferencias notables entre las comunidades autónomas en cuanto a la calidad de este factor clave para la mejora escolar.

Por otro lado, el análisis comparado del comportamiento por comunidades autónomas en materia de liderazgo escolar, pone de manifiesto que solo Canarias, Galicia, Baleares, Extremadura y La Rioja puntúan en positivo para los cuatro tipos de prácticas de liderazgo considerados.

Fuente: abc.es

 

Un dictado al día en las escuelas para aprender las reglas ortográficas

En las últimas décadas la educación ha cambiado mucho. La introducción de nuevos métodos de enseñanza ha implicado dejar atrás antiguas estrategias. Y los resultados de todos estos cambios no siempre han sido positivos, o al menos no han brindado los frutos esperados. Tal es el caso del dictado, un método que en Francia incluso traspasó las fronteras escolásticas para irrumpir en algunos programas televisivos de gran audiencia en los que se evaluaba el conocimiento ortográfico de los participantes.

Sin embargo, poco a poco el dictado se fue dejando de lado, quedó relegado a un segundo plano, sobre todo debido a algunas teorías que afirmaban que era un freno a la creatividad y la libre expresión de los estudiantes. Así, en muchas escuelas el dictado y la lectura en voz alta se consideraron tareas tediosas que no estimulaban el aprendizaje de la lengua.

¿Qué ha pasado ahora?

Hace poco, a raíz de los resultados catastróficos que han obtenido muchos estudiantes franceses en las pruebas de idioma, las autoridades educativas del país han decidido dar un paso atrás, en el intento de asumir cierta distancia para comprender qué han hecho mal. Quieren ponerle coto a la pérdida de calidad de la educación y recuperar el “antiguo esplendor” de esta institución pública, que una vez se consideró entre las más eficientes del mundo.

Por eso, no sorprende el hecho de que hace poco la ministra socialista de Educación, Najat Vallaud-Belkacem, se haya olvidado de los cambios de tintes modernistas que estaba proponiendo para recurrir a antiguas recetas, como incluir en las clases un dictado diario, una norma que deben seguir todos los colegios.

Y no es para menos porque las cifras indican que el conocimiento de las reglas gramaticales del francés se ha derrumbado en las últimas décadas. Se estima que en 2010, el 51% de los estudiantes franceses dominaban la ortografía y la gramática, cinco años después solo el 45% tenía este conocimiento.

Por supuesto, esta medida también cuenta con múltiples detractores, que afirman que un dictado no es más que una prueba de evaluación. Sin embargo, otros maestros están de acuerdo con la medida y piensan que se trata simplemente de volver a los orígenes, para fortalecer las bases de los estudiantes desde la escuela primaria.

¿Para qué sirve el dictado?

Cuando se realiza el dictado, primero se produce un proceso de comprensión y retención de la estructura semántica. Los estudiantes no solo deben identificar las palabras sino también entender el texto ya que solo así podrán escribirlo. Por tanto, el dictado no solo sirve para mejorar la ortografía y conocer las reglas gramaticales.

De hecho, también es útil para que los estudiantes aprendan nuevas palabras y sigan mejor el hilo de la lectura. Además, sirve como entrenamiento para que aprendan a escribir más rápido y en el futuro puedan tomar apuntes. De hecho, existen diferentes tipos de dictado, el dictado de secretaria, por ejemplo, implica que los estudiantes escriban lo que recuerdan y que después trabajen en grupo para construir el texto usando todos los apuntes.

Por otra parte, existen los dictados creativos, en los que el maestro solo brinda los adjetivos, sustantivos, verbos y adverbios del texto para que los estudiantes añadan artículos, preposiciones, pronombres y conjunciones. En otros casos el dictado parte de una idea, y cada estudiante crea una oración, que dictará al grupo, para componer una historia entre todos.

Por supuesto, el dictado también es muy útil como herramienta de evaluación y autoevaluación. Los estudiantes pueden ver sus errores y saber en qué aspectos deben esforzarse más, mientras que el profesor puede verificar los progresos de la clase e identificar los problemas en los que debe hacer más hincapié.

Fuente: www.etapainfantil.com

Los beneficios del recreo para el desarrollo de las capacidades sociales

El recreo es un tiempo de descanso en el que el alumnado no solo juega. La Academia de Pediatría de Estados Unidos afirma que también se desarrollan habilidades sociales que no se adquieren en el aula. Para ello, una investigación de la Universidad Estatal de Oregón señala la necesidad de que el patio sea un entorno seguro y de que los supervisores se impliques.

A punto de iniciarse un nuevo curso escolar, docentes y progenitores ya tienen la vista puesta en los contenidos que este año se impartirán en clase. Es en el aula donde se suele poner el foco a la hora de referirse al desarrollo académico, ya que es en ella donde los estudiantes pasan la mayor parte de su jornada. Sin embargo, también hay un tiempo dedicado al descanso que brinda muchas oportunidades para el desarrollo de otras capacidades.

Tiempo para el juego y el desarrollo

El recreo ofrece beneficios al margen del currículo escolar relacionados con la libertad de la que disfruta el alumnado en el patio. Un área de juego en la que no solo se desarrolla la actividad física, también se trabajan habilidades como la resolución de conflictos o el trabajo en equipo, según una investigación de la Universidad Estatal de Oregón. Este estudio corrobora lo que ya recoge la Academia de Pediatría de Estados Unidos (AAP, por sus siglas en inglés).

La APP defiende el recreo como un componente necesario en el desarrollo del niño. Desde esta institución consideran que las interacciones entre compañeros que se producen en estos recesos son un complemento único para el aula. Comunicación, negociación, cooperación, intercambio y resolución de problemas son algunas de las habilidades que adquieren durante este tiempo de descanso.

beneficios del recreo

El estudio de la AAP recomienda que el recreo sea considerado como tiempo personal del alumnado y que no se prive de él a los estudiantes por razones académicas o como castigo. En el documento ‘El papel esencial del recreo en la escuela’ señala que “el procesamiento cognitivo y el rendimiento académico dependen de descansos regulares del trabajo concentrado en el aula”. Y esto ha de aplicarse tanto a adolescentes como a los niños más pequeños.

Sobre su duración y frecuencia se apunta a que ha de ser la suficiente para que el alumnado pueda relajar su mente. Reducirlo al mínimo podría ser contraproducente, ya que estos descansos ayudan no solo a mantener una buena salud física y al desarrollo social, también a mejorar el rendimiento cognitivo.

Recreo seguro y supervisado

Para que esto sea así, el recreo debe desarrollarse en un entorno seguro y bien supervisado, tanto si está estructurado como si no lo está. “Aunque las escuelas deberían prohibir los juegos y actividades que no sean seguros, no tendrían que interrumpir el recreo por completo solo por preocupaciones relacionadas con la seguridad de los niños. Las condiciones ambientales, el buen mantenimiento del parque infantil y los supervisores bien entrenados son los componentes críticos del recreo seguro”, sostienen desde la Academia de Pediatría.

recreo juego

Por su parte, William Massey, autor principal del estudio de la Universidad de Oregón, se muestra contundente: “A lo niños les gusta jugar y necesitan el recreo. Pero no podemos pensar en él en términos de tenerlo o no. El recreo puede ser bueno para el desarrollo infantil, pero también puede ser un desastre absoluto si no se hace bien”. Y pueden surgir conflictos: “Sabemos que los niños aprenden mejor cuando son más activos, pero la calidad de la experiencia es importante. He visto un receso de 20 minutos donde un tercio de los niños se pelearon. Los niños no vuelven a clase listos para aprender después de un recreo como ese”.

Para tratar de evitar esta situaciones, el equipo de Massey ha desarrollando su investigación observando los recreos de 495 escuelas. Los investigadores descubrieron que para que este descanso sea de calidad tiene que cumplir con una serie de pautas: las transiciones hacia y desde el patio han de evitar los problemas; deben contar con varias opciones de juego; han de ser capaces de resolver conflictos entre ellos; debe haber poca violencia o intimidación; y los supervisores adultos han de ser conscientes de la importancia de este tiempo dedicado al descanso también para el desarrollo académico del alumnado.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Colegio decide enseñar a sus alumnos cómo coser, planchar y cocinar

Un colegio de España sorprendió al mundo luego de decidir implementar una particular clase extraprogramática para inculcar a sus alumnos masculinos sobre la igualdad de géneroa la hora de formar una familia.

El Colegio Montecastelo, de la ciudad de Vigo, sumó clases de cocina, planchado y varias otras actividades “del hogar”, bajo el lema “La igualdad se aprende con hechos”.

Según el coordinador del establecimiento, Gabriel Bravo, estas actividades se realizan para que “el día de mañana estos hombres puedan aportar en sus casas cuando formen una familia”.

“Nos parecía muy útil que nuestros alumnos aprendiesen a realizar estas tareas para que cuando algún día formen una familia se impliquen desde el principio y sepan que una casa es cosa de dos, que no es cuestión de la mujer limpiar, poner el lavavajillas y planchar. Esto permitirá que vayan tomando conciencia y sabrán manejarse en el hogar”, agregó Bravo.

Las clases son impartidas tanto por profesores como por apoderados, todos hombres, y han tenido una buena aceptación por los alumnos, quienes incluso aprendieron costura. “Tenían cierta reticencia, pero se lo tomaron con una actitud positiva. Fue divertido e instructivo a la vez. Estamos bastante sorprendidos y los padres muy contentos”, dijo el docente a cargo.

Fuente: mega.cl

Seis consejos para promover el debate en clase

El debate pone en marcha un proceso de aprendizaje activo donde los estudiantes elaboran los contenidos y reflexionan sobre ellos, por lo que resulta muy eficaz para asimilar los conocimientos. Además, mejora la comprensión y la expresión oral y ayuda a los alumnos a desarrollar el pensamiento crítico, el análisis o la argumentación. Sin embargo, no siempre es sencillo fomentar el debate en clase, ni desarrollarlo con buenos resultados. Te damos seis consejos para que consigas integrar esta estrategia didáctica en el aula y que tus alumnos se beneficien de todas sus ventajas.

SEIS CLAVES PARA FOMENTAR EL DEBATE

  1. Escoge temas que les interesen. Sea cual sea la asignatura, concepto o contenido que vayas a trabajar, enfócalo de modo que interese a tus alumnos y acércalo lo más posible a su realidad. Puedes recurrir a temas de actualidad que afecten a vuestra localidad o región y que tengan que ver con los conocimientos que deben adquirir, escoger un asunto polémico que les llame la atención o plantar el debate relacionándolo con asuntos o actividades que les gusten.
  2. Plantea preguntas. Las preguntas son esenciales para que nazca el intercambio de pareceres y para que el debate se centre en los puntos que quieres tratar, sin que el asunto principal se diluya o los argumentos se desvíen. También puedes generar debate con un texto que proponga un punto de vista concreto sobre el tema que te interesa analizar, planteando preguntas entre todos a raíz de lo leído.
  3. Recuérdales que deben escuchar. La escucha activa resulta fundamental cuando se opina, tanto en el aula como fuera de ella, y es una de las causas por las que los debates suelen fracasar. Recuerda a tus alumnos que debatir no consiste en exponer afirmaciones una tras otra, sino argumentar el punto de vista propio, escuchar lo que afirman los compañeros y responder con nuevas aportaciones, siempre teniendo en cuenta lo dicho hasta el momento.
  4. Controla los tiempos. El proceso de debate no debe avanzar demasiado rápido, ya que se perderían ideas importantes en las que merece la pena profundizar. Pero tampoco puede alargarse demasiado cada argumentación y contraargumentación porque no se aprovecharía el dinamismo de la conversación. Cuando tus alumnos opinen, ejerce de moderador sin juzgar, da los turnos de palabra para que todos participen, fuerza una pausa si hay que reflexionar sobre alguna de las afirmaciones y avisa cuando un interlocutor deba resumir sus argumentos y concluir su intervención.
  5. Anímales a reflexionar en todo momento. Conforme se sucedan las opiniones, invita a tus alumnos a retomar aquellas que consideres más interesantes, señala las contradicciones o las afirmaciones sin justificar y anímales a plantearse otros puntos de vista que no hayan afrontado hasta ese momento. Evita que se aferren a sus ideas y argumentos por el mero hecho de conservar su posición; hazles ver que está bien cambiar de opinión si se tienen motivos fundados para ello y que en ocasiones no existe una única respuesta correcta.
  6. Sacad conclusiones. Puedes dar por terminado un periodo de debate en el aula aunque no se haya llegado a una solución única al dilema o las preguntas planteadas: no es esencial resolver completamente el tema que ha generado la polémica, ya que en ocasiones no será posible. Pero sí es importante que listéis de manera resumida y rápida las ideas planteadas y las conclusiones a las que habéis llegado. De este modo tus alumnos serán conscientes de la utilidad del propio proceso de debate y de lo que les ha aportado aunque no se hayan convencido unos a otros.

Fuente: aulaplaneta.com

Ocho lecturas recomendadas para incentivar el hábito lector en tu alumnado

Desde el año 1996, y tras ser promovida por la UNESCO, la festividad del Día Internacional del Libro se extendió por todo el planeta con la intención de promover la lectura y la industria editorial que la sustenta. Celebración que suele venir precedida por incontables listas, publicadas en medios de todo tipo, con los mejores libros editados desde el 23 de abril del año anterior… como la que os presentamos a continuación. Un listado que, sin embargo, presenta la particularidad de estar planteada a modo de repositorio de libros que por un motivo u otro sean capaces de fomentar, a su vez, el placer de la lectura de otros libros entre alumnos o familiares. Son los siguientes:

Fuente: aulaplaneta.com

¡Cine en las aulas!

Cine, series, cortos, documentales… Los recursos audiovisuales tienen un gran potencial pedagógico cuando se integran dentro de la programación didáctica. Si además se da el salto a crearlos en clase, los beneficios se multiplican.

cine en las aulas

La película ‘Marte’, de Ridley Scott, se emplea en las clases de Física del Colegio Padre Enrique de Ossó de Zaragoza para que los estudiantes comprendan mejor las dimensiones del Espacio. Pero cuando van a trabajar la importancia de la empatía, la resiliencia y el aprovechamiento de las oportunidades, proyectan ‘Slumdog Millionaire’. En el CPR Badajoz, por otro lado, el alumnado de Infantil y Primaria visualiza ‘El Príncipe de Egipto’ para tomar contacto con la historia y época de la cinta, y luego realiza actividades relacionadas con los personajes y escenarios. Un ejemplo más: en el colegio Urkide de Vitoria emplean ‘En Busca de la Felicidad’ para hablar de autoestima.

Podríamos continuar la enumeración con las experiencias de otros muchos centros educativos, pero bastan estas propuestas para constatar que los recursos audiovisuales tienen un potencial educativo que va mucho más allá del puro entretenimiento.

Sí; es cierto que el cine, los documentales o los cortos tienen un importante componente de diversión que motiva, atrae, capta la atención y despierta la curiosidad de los más jóvenes. Pero es precisamente este hecho el que hace que pueda emplearse con éxito para abordar contenido curricular en cualquier materia y acercar al alumnado a todo tipo de problemáticas sociales: cambio climático y sostenibilidad, desigualdad de género, discriminación, violencia… “Incluso es posible visualizar anuncios de televisión: muchos de ellos son imprescindibles para ser analizados y tocar aspectos tan importantes como los estereotipos de belleza, los roles de género o la manipulación de la publicidad”, comenta Ingrid Mosquera, profesora adjunta de la Facultad de Educación de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR).

cine en las aulas

Criterios pedagógicos

La clave para hacerlo con garantías está, como ocurre con cualquier otro recurso, en que estos contenidos audiovisuales se empleen siempre con un objetivo pedagógico e integrados dentro de la programación didáctica, y no como una herramienta para distraer a los estudiantes. “Solo hace falta un poco de investigación sobre los recursos y plataformas existentes y planificación para encontrar las actividades adecuadas a los objetivos perseguidos”, afirma Sandra Mª Zurdo Robles, maestra de Audición y Lenguaje, coordinadora de convivencia del colegio Severiano Montero Sánchez de Peñaranda de Bracamonte en Salamanca y coordinadora del Proyecto ‘Cuento Sentimiento’ de Aulafilm, que promueve el uso del cine en las aulas.

Lo más interesante es que, cuando se siguen estos sencillos pasos, pueden emplearse independientemente del nivel educativo, adaptando siempre los títulos proyectados y el tipo de actividades, así como la duración de las proyecciones: no se puede olvidar que, cuanto más jóvenes sean los estudiantes, menos tiempo son capaces de mantener la atención. Para Emilio Delgado Villanueva, profesor de Ciencias en el Colegios Sagrados Corazones de Madrid, “contenidos con canciones o dibujos animados pueden ser muy útiles tanto en la transmisión de valores como de contenidos para los más pequeños, en los niveles de Infantil y Primaria. Para el alumnado de Secundaria y Bachillerato son ideales los documentales o fragmentos de estos o de películas”.

De hecho, muchos docentes defienden precisamente eso: el uso de escenas o extractos de los títulos seleccionados cuando son muy largos para, a partir de ellos, fomentar el debate. “A veces es interesante seleccionar aquellas partes que se puedan relacionar con el currículo, intentando no perder el contexto. En el caso del cine en las aulas hay áreas que dan más pie que otras. Por ejemplo, suelen ser interesantes para trabajar valores”, razona Pablo Bustos Morán, profesor de Biología y Geología en el IES Manuel de Falla en Coslada, Madrid.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

¿Es útil expulsar a un alumno de clase?

¿Es eficaz expulsar a un alumno de clase cuando interrumpe constantemente? ¿Se le está privando de su derecho a la educación? ¿O debe prevalecer el derecho del resto de compañeros a seguir el desarrollo de la clase? Este es un debate siempre abierto en la comunidad educativa que se ha vuelto a reactivar tras una reciente advertencia de la Academia Americana de Pediatría. Este organismo considera que expulsar a un alumno de clase o del colegio es una medida contraproducente, ya que puede generar más abandono escolar y los chicos tienen más riesgo de incurrir en comportamientos inapropiados, como consumir drogas.

Que a los alumnos se les expulsa de clase es una realidad en las aulas españolas, más propia de Secundaria. Pero ni sucede todos los días, ni de forma excepcional. De hecho, esta sanción está regulada en decretos de convivencia o de derechos y obligaciones de los alumnos que aprueba cada Comunidad Autónoma. Normas que, luego, cada centro educativo adapta en su plan de conviencia.

Según cometa una falta leve, grave o muy grave, el alumno pueden ser expulsado de clase diez minutos, —«lo más frecuente», dice Inmaculada Suárez, responsable del servicio del Defensor del Profesor del sindicato de profesores ANPE—, una hora, o en los casos más graves, varios días de una materia o de todas, o hasta una semana del colegio (por ejemplo, si acosa a un compañero).

En casos de acoso escolar, se le puede expulsar una semana del colegio

«Si se abusa y no se sabe utilizar no es una medida efectiva. Pero sí es útil cuando se aplica correctamente porque los demás alumnos no pierden esa hora y el estudiante expulsado aprende la lección», explica José Miguel Campo, secretario general del Colegio Profesional de la Educación y profesor de Secundaria en un instituto de Torredolones. «En mi centro con 1.200 alumnos solo habremos expulsado un día de clase a entre 15 o 20 alumnos en todo el curso».

Más allá de las faltas de respeto

«La expulsión a veces es imprescindible, pero hay que utilizarla con mesura y ponderación porque tiene el riesgo de que el alumno pueda utilizarla en su propio beneficio. A veces basta con avisarle de que será expulsados y, ante la preocupación de cómo reaccionaran sus padres, el chico rectifica», añade José Luis Carbonell, pedagogo y profesor de la Escuela de Familia de la Fundación Proforpa.

Para los profesores tampoco es un plato de gusto, pero los comportamientos en el aula sobrepasan en ocasiones la falta de respeto, como advierte Inmaculada Suárez. No es tan raro que un alumno «tire un estuche a la pizarra cuando el profesor está explicando, ponga los pies encima de la mesa, coma un bocadillo, escuche música o se ponga a bailar en clase. En estos casos sí se expulsa al alumno. Pero cuando un chico habla con otro solamente se les llama la atención», asegura Suárez.

Fuente: abc.es