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El respeto hacia los profesores

Los docentes son el colectivo más importante de nuestra sociedad. De ellos aprendemos el pasado, realizamos nuestro presente y nos moldean hacia el futuro. En épocas anteriores, muchos maestros ejercían una autoridad casi absoluta.  En muchas áreas sustituían a los padres.

En los últimos años se ha experimentado una decadencia muy alarmante en el grado de respeto y seriedad con que los alumnos tratan a sus maestros.  Por muchas razones,  les ven de igual a igual y, respaldados por algunas leyes mal interpretadas de protección al menor, se comportan de forma apabullante, indisciplinada y muy irrespetuosa hacia el colectivo docente.

Sencillas recomendaciones pueden sernos de utilidad para incentivar una mejor comprensión de la función del maestro:

– Cada cual debe permanecer en su lugar. Los alumnos son alumnos y los docentes son docentes. Las funciones y límites deben estar bien definidos para evitar confusiones.

– El maestro debe estar en contacto permanente con las familias.  De esta manera,  habrá un intercambio de información con respecto al desempeño estudiantil y sobre la actitud del alumno.

– Toda falta de respeto, tanto por parte de alumnos como por parte de docentes, debe ser bien sancionada por la directiva del centro. Esto mantendrá la sensación de justicia y calmará los ánimos.

– Los profesores deben estar unidos, tanto para organizar actividades de integración con el alumnado como para respaldar acciones que impliquen proteger a cualquier compañero.

– Intenta tener toda la información posible de los alumnos conflictivos. Esto permitirá adoptar las medidas pedagógicas necesarias para dominar situaciones problemáticas dentro y fuera del aula.

– Incentivar climas de trabajo donde la tolerancia, el respeto y la armonía sean el motor que impulse todo tipo de actividades.

– El nombramiento de delegados estudiantiles es muy importante para motivar al diálogo ante cualquier petición que se quiera hacer por parte de los alumnos.

– La creación de aulas de reeducación puede ayudar a la mejor convivencia estudiantil. El trabajo coordinado con las Asociación de Padres puede ser de gran apoyo.

La violencia escolar es un tema que está sonando cada vez más fuerte en nuestras escuelas.  Las influencias que ejercen los medios de comunicación, videojuegos, etc, están marcando una nueva forma (agresiva) de resolver los problemas y esto se está viendo reflejado en los ambientes educativos.

A los padres y maestros se les está escapando de las manos el mantener líneas de autoridad y respeto.  Las nuevas corrientes de pedagogía les recomiendan ponerse al nivel de los niños y jóvenes y así ganarse su confianza, pero lo que está sucediendo, en muchos casos, es que estas mentes inmaduras no están capacitadas para sobrellevar esta relación de igualdad, produciéndose la consecuente pérdida de respeto.

Por lo tanto,  es un reto constante el mantener la disciplina en un clima de confianza claro y consistente con los fines propios de la educación.

Fuente: cosasdeeducacion.es

Cómo responder a las “excusas” de tus alumnos

El artículo de hoy quiere dar una solución a frecuentes respuestas que oigo diariamente por boca de mis alumnos de entre 12-15 años de edad. Son respuestas que yo mismo daba cuando era alumno y estoy seguro de que te serán muy familiares.

Se trata de respuestas que se centran en el problema y no en la solución. De ahí que me parece muy importante saber responderlas adecuadamente. Y les aseguro que no siempre es fácil. De ahí que hoy quiera enseñarles qué técnicas o estructuras utilizo cuando un alumno se queda sin tinta en la impresora, llega tarde a primera hora de la mañana o no entrega las tareas.

Sin más demora, zarpamos…

Tres ejemplos de respuestas que como docentes debemos combatir para el bien del alumno.

Aquí tienes tres respuestas que he oído alguna vez de boca de mis alumnos. Seguro que algunas de ellas te sonarán:

  1. No te he podido entregar el trabajo porque la impresora no tenía tinta.
  2. He llegado tarde porque mi madre no me ha despertado.
  3. No tengo los deberes porque el último día no vine a clase. Estaba en el médico.

¿Te resultan familiares estas respuestas? Seguramente sí. Y ya te adelanto que no tienen una fácil respuesta o, mejor  dicho, la respuesta que debemos dar lleva un tiempo. Pero creo que es importante hallar ese tiempo de donde sea para trabajarlas en bien de nuestros estudiantes.

Para ello quiero enseñarte algunas estructuras que uso y que creo que pueden serte útiles. No se trata de que las sigas a rajatabla, sino que me gustaría que fueran un punto de partida y encontraras tú mismo la fórmula que mejor se adapta a ti y a tus alumnos.

Estructuras asertivas. Cómo se responde a la frase: “La impresora no tenía tinta”.

La mejor forma de responder y combatir este tipo de respuestas por parte de tus alumnos es mediante la asertividad, es decir, adoptando una postura asertiva.

Porque, ¿qué tienen en común las 3 respuestas que he escrito a modo de ejemplo? Muy sencillo. Que todas ellas se centran en el problema en lugar de la solución.

Fíjate, si no:

  1. La culpa es de la tinta.
  2. La culpa de la madre.
  3. La culpa es del médico.
¿Qué hacer entonces ante este tipo de respuestas que da el alumno?

Ser asertivos, es decir, ser contundente con la forma en la que responderemos, pero sin perder ni los nervios, ni el control. Y tampoco enfadándonos con el alumno. También debes asumir que te llevará un poco más de tiempo modificar la respuesta, pero creo que merece la pena esa inversión de tiempo.

Lo primero que hay que hacer es hacerle ver al alumno que centrándose en el problema, nunca será capaz de reconocer la parte o totalidad de culpa que el alumno tiene. De ahí que sea tan importante no enfadarnos, sino tener la respuesta oportuna en el momento adecuado.

Las estructuras asertivas que te propongo se dividen en 3 fases:

FASE 1ª: Reconocimiento. El alumno reproduce exactamente la solución que le propone el docente.

Estructura asertiva:

– No. Repite conmigo: + (reconocimiento de la culpa) 

  1. No. Repite conmigo. “Reconozco que no he sido previsor y he dejado la impresión para el último momento.”
  2. No. Repite conmigo.” Ya soy lo suficientemente mayor como para despertarme yo solo.”
  3. No. Repite conmigo: “Cuando voy al médico, mi obligación es preguntar a mis compañeros las tareas encomendadas por los profesores.”

Fase 2ª: Revisión. El alumno, tras reproducir la solución que le ha dado el docente, debe repetirla, pero usando sus palabras para comprobar que el mensaje se ha entendido.

Estructura asertiva:

– Bien. Dime entonces por qué… + (respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué no has entregado el trabajo. (Docente)

   – Porque no he sido previsor. (Posible respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué has llegado tarde. (Docente)

    – Porque ya soy lo suficientemente mayor como para depender de que mi madre me despierte todos los días. (Posible respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué no has hecho las tareas. (Docente)

– Porque no me he preocupado de pedir a mis compañeros las tareas del día que fui al médico. (Posible respuesta del alumno)

FASE 3ª: Felicitación. Se felicita al alumno por reconocer dónde está el problema.

Estructura asertiva:

Te felicito + Nombre del alumno + por tu respuesta. Recuérdala la próxima vez que te pase algo parecido.

La respuesta está en la asertividad. A modo de conclusión.

Llevo ya varios cursos trabajando la asertividad con este tipo de estructuras asertivas que he compartido contigo en este artículo. No tengo muy claro el porqué es tan frecuente este tipo de respuestas en los alumnos. Probablemente se deba a un tipo de mecanismo de defensa ante una posible represalia por parte del docente. De ahí que en lugar de una reprimenda, la asertividad debe convertirse en una oportunidad para construir un diálogo efectivo con nuestros alumnos.

Libro recomendado sobre asertividad: Asertividad. La expresión de una sana autoestima, de Olga Castanyer.