Entradas

¿Cómo se escribe: los  hombres rana o los hombres ranas?

La gramática de nuestra lengua recomienda escribir hombres rana, porque en esa expresión la palabra rana, sustantivo en singular y femenino, no tiene que concordar con hombres, en plural y masculino, en razón de que “rana” no funciona en esa construcción nominal como adjetivo, como en las frases “hombres buenos”, “hombres decentes” y “hombres apuestos”, donde “buenos”,  “decentes” y “apuestos” son adjetivos.

En la fórmula, “hombre rana”, la palabra “rana” funciona como una entidad que alude a la condición ágil y saltarina del batracio en cuya textura puede moverse en cualquier escenario, como fueron adiestrados los “hombres rana”.

En tal virtud, la frase “hombres rana” va referida a hombres que actúan como la rana; de igual forma podría decirse “hombres murciélago” y “hombres araña”.

El segundo término de la composición (“rana”,  “murciélago”, ”araña”) no es adjetivo, sino sustantivo; en gramática, no se combinan dos sustantivos seguidos, sino un sustantivo con un adjetivo o un adjetivo con un sustantivo, el orden no importa; en esos casos no se exige la aplicación  de la concordancia gramatical que debe aplicarse cuando se unen un sustantivo y un adjetivo, puesto que en este uso se trata de una combinación atípica con una concordancia ad sensu, vale decir, según el sentido. De igual manera puede decirse “abuelos coraje” y “hombres máquina”, por citar otros ejemplos.

Fuente: El Lenguaje del buen decir de Bruno Rosario Candelier

La plaga del lenguaje de nuestro tiempo

La Academia Dominicana de la Lengua rechaza el uso indiscriminado del doble género gramatical, por considerar el supuesto uso no sexista de la lengua como una forma dañina para el buen decir.

Señala como innecesario el uso del desdoblamiento genérico, (“Los/las cibaeños/as” “A todos y todas”) entre otras formas de expresión, ya que el castellano provee como solución gramatical el uso del género masculino para expresar a todos los miembros de una clase, independientemente de su sexo.

En el libro Sexismo lingüístico y doble género, la lingüista María José Rincón establece que  expresar los sustantivos femeninos y masculinos para designar a un colectivo mixto es inviable.

Asegura que los autores de la propuesta del supuesto lenguaje inclusivo no repararon en la complejidad del sistema lingüístico, en el sentido de que en muchos casos los sustantivos van acompañados de adjetivos y deben concordar en género y número.  “Si nos vemos obligados, para no pecar de sexistas, a cambiar mis amigos están contentos por mis amigos y mis amigas están contentos, ¿no dejaríamos entrever una posición sexista también en el uso del adjetivo  masculino y no del femenino? se cuestiona.

Según el texto el hecho de que el elemento no marcado sea el género masculino, y no el femenino, no implica discriminación de sexo, sino el respeto por la ley lingüística de la economía expresiva.

La discusión sobre el uso no sexista de la lengua procura evitar el detrimento del buen lenguaje y afirma que es incorrecto el uso de la arroba (@) para sustituir el morfema de género, como en el caso de los que escriben “[email protected]” o “[email protected]”.

La ponencia ve insostenibles los esfuerzos por alcanzar la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres desde la crítica al lenguaje, y sostiene que esa lucha justa y admirable se debe librar mejorando la calidad de la educación dominicana, para formar individuos responsables y conscientes

Este breve título que dicha autora comparte con Bruno Rosario Candelier,  Ignacio Bosque, Fabio J. Guzmán Ariza, Domingo Caba e Ignacio Bosque propugna por elevar el nivel del debate lingüístico y recomienda a los hablantes formas adecuadas del uso del idioma español.