Lo que aprenden los niños cuando están en la naturaleza

El contacto con la naturaleza les permite a los niños desarrollar habilidades y adquirir valores muy importantes. Te contamos todo lo que puede aprender tu hijo en estos entornos.

Seguramente habrás escuchado infinidad de veces lo necesario que es el contacto con la naturaleza para el bienestar físico y mental de los seres humanos. Pero, para los más pequeños, esto es aún más importante. Cuando se encuentran en entornos naturales, los infantes acceden a oportunidades de crecimiento, de desarrollo y de educación con las que no cuentan en ámbitos urbanos. En este artículo, te contamos todo lo que aprenden los niños cuando están en la naturaleza.

Evidentemente, los grandes espacios naturales como la playa, la montaña o el campo son ideales para recibir todos estos beneficios. Sin embargo, no siempre es posible disfrutarlos en el día a día. Por ello, también podemos recurrir a parques, lagos o pequeños espacios verdes que se encuentran en las ciudades.

 

¿Qué aprenden los niños cuando están en la naturaleza?

Pasar tiempo en la naturaleza no solo es una forma de divertirse. De hecho, tus hijos podrán realizar multitud de valiosos aprendizajes en estas oportunidades. Algunos de los más importantes son los que desarrollaremos a continuación.

Consiguen desconectarse y a reconectar

Aunque lo hayamos olvidado, los seres humanos también somos animales. Por ese motivo, el contacto con la naturaleza nos beneficia enormemente. Los niños también se ven afectados por el estrés del ajetreado ritmo de vida que llevamos en la ciudad. El ruido, la polución o el exceso de estimulación del mundo tecnológico, tarde o temprano, traerán consecuencias.

Los entornos naturales les permite a los niños desconectarse de ese cúmulo de obligaciones, de la velocidad y de la rigidez diaria, para volver a conectar con su esencia y con la tranquilidad. De hecho, existen interesantes estudios que afirman que caminar descalzo en la naturaleza (algo conocido como earthing o gorunding) ayuda a mejorar el estado de ánimo y el funcionamiento del sistema nervioso.

 

Caminar descalzo sobre la hierba o en la arena nos pone en contacto con la energía de la tierra. Esto ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo, entre otros beneficios.

Conocen sobre ritmos y ciclos naturales

Para los pequeños es complicado comprender nociones como el paso del tiempo y la ciclicidad. Pero, afortunadamente, la naturaleza puede convertirse en una gran aliada en este aprendizaje. De forma sencilla, vislumbran las estaciones del año por las transformaciones que se producen en el paisaje. También, pueden ver crecer las plantas y observar el ciclo de vida de los animales.

Aprenden así, acerca de la paciencia y de lo valioso de apreciar cada fase. Esta es una lección que escasea en una sociedad tecnológica acostumbrada a la inmediatez.

Desarrollan la observación y la concentración

Si pensabas que las aulas son el medio ideal para el aprendizaje de los pequeños, te sorprenderá saber que la naturaleza también ofrece unas condiciones óptimas. Esta despierta la curiosidad de los niños y les lleva a observar lo que acontece a su alrededor y a centrarse para comprenderlo y para verlo suceder. Incluso, pueden desear contar con una lupa para ver más de cerca la forma de una flor o los colores de un insecto.

Si esto ya de por sí favorece el aprendizaje, cabe mencionar que ninguna lección está mejor aprendida que aquella que incluye una experiencia. Esto surge de la propia acción y de la experimentación del niño en el entorno y no de una serie de conceptos teóricos.

Además, es interesante resaltar que el movimiento físico ayuda a anclar el pensamiento y, por tanto, a consolidar las enseñanzas. Tocar, correr, trepar, escarbar o mover objetos favorecen la comunicación de ambos hemisferios cerebrales y facilitan el aprendizaje.

Aprenden a respetar y a valorar cada forma de vida

Los niños cuando están en la naturaleza aprenden sobre animales y plantas, así como sobre ecosistemas y organismos. Pero, más allá de saber distinguir o categorizar a las diferentes especies y de conocer cómo viven o cómo se reproducen, ante todo aprenden a respetar y a valorar cada forma de vida.

El contacto con el medio natural les permite ver que cada ser cumple una misión esencial, que todos estamos interconectados, que dependemos unos de otros y que compartimos el mismo planeta. De ese modo, entienden que la labor de una abeja o de un sauce son fundamentales para nuestra existencia. En definitiva, se convierten en personas más conscientes y menos egocéntricas.

 

Observar animales, insectos y algunas plantas llamativas es una de las actividades preferidas de los niños. Si cuentan con una lupa podrán admirar y descubrir detalles y colores de los seres u objetos más pequeños.

Aprenden a ser y a sentirse libres

Por desgracia, aún hoy en día muchos niños viven una rutina escolar consistente únicamente en tener que pasar horas sentados en un pupitre para recibir pasivamente la información y las órdenes de un adulto. Frente a esta forma de aprender, la naturaleza les ofrece un entorno más libre y desestructurado en el que pueden explorar, moverse e interactuar. No tienen que estar quietos y callados, sino todo lo contrario, pueden dar rienda suelta a su creatividad y a su energía.

Establecen lazos sociales exitosos

Por último, es interesante mencionar que los niños cuando están en la naturaleza también aprenden a relacionarse socialmente. Algunos estudios han descubierto que los entornos naturales favorecen las interacciones positivas y fructíferas entre los menores y sus padres. Esto ayuda a propiciar conversaciones más largas y con mejor capacidad de respuesta y de conexión por ambas partes.

Los niños cuando están en la naturaleza aprenden de un modo diferente

En definitiva, los espacios naturales les permiten a los menores aprender valores y habilidades sumamente valiosos para su desarrollo personal. Además, favorecen la motricidad, la creatividad y la concentración, pero también la conexión con uno mismo, con los demás y con el entorno. Por ello, si quieres que tu pequeño disfrute de estas ventajas, no dudes en propiciar oportunidades que le permitan pasar tiempo en la naturaleza o al aire libre.

 

Fuente:

 

https://eresmama.com/aprenden-ninos-naturaleza/

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