La maestra que con apenas ocho años inició una sala de tareas

La dulzura destila al conversar con la maestra Yanira Soto Paulino. Su amor y entrega al proceso educativo de sus estudiantes es desmedido. Al conversar con Plan LEA nos cuenta sobre su vocación de cómo la adquirió y cómo logró formar la educadora que es hoy.

Su vida fue marcada por una maestra especialmente amorosa quien sembró en su corazón el ahnelo de ser educadora. Luego, su padre fue la persona que creyó en ella y le ayudó a concretizar su más preciado sueño.

Infancia

“Mi niñez se vio cargada de mucho calor de hogar,  donde imperó el  amor y la fraternidad con todos  nuestros familiares más cercanos,  siendo la niña consentida de mis padres,  por ser la menor del hogar, y en especial de mi papá pues yo lo amaba con delirios y este amor era correspondido”.

Vocación

“Realicé mis estudios primarios en un colegio católico dirigido por monjas, allí una de las directoras marcó mi vida con la hermosa carrera de Educación. Su forma de enseñar me sirvió de inspiración y fue mi motor de arranque para que desde muy temprana edad decidiera tener mi propia sala de tareas. Con apenas 8 años, con ayuda de mis padres,  emprendí en el garaje de la casa mi sala de tarea,  para enseñar a leer y a escribir a niños de mi edad y un poco más pequeños que yo, siempre queriendo ser como mi maestra, así de dulce y comprensiva.

Mi sala de tarea constaba de una pequeña pizarra, fabricada por mi papá, mi borrador de pizarra, mis tizas, así como mi cuaderno de reporte de asistencia  y cuando tenía unos 13 años, llegué a tener una buena población estudiantil  en dicho lugar de la casa,  que mis padres me ayudaron a adecuar para tales fines”.

Creo que mi vocación es por la entrega, dedicación y amor por la alfabetización de los niños y niñas, la búsqueda de nuevas e innovadoras estrategias de aprendizaje,  fomentando que mis niños lo reciban con  alegría, en espacios donde les resulte divertido aprender, donde primen  lecturas que lleguen a sus  corazones,  a sus sentimientos para hacer de esta un hábito, que crezca con el paso de los días en las etapas de su desarrollo humano, pues  tengo como  lema: Todo trabajo hecho con amor y empeño, es el mejor inicio del día. Y de esta manera inicio  con mis niños cada clase repitiendo a coro con ellos esta hermosa frase en la oración “Dios bendice a sus hijos que aprenden y aman de corazón”.

Estudios

“Terminé mis estudios de secundaria en un Instituto donde me preparé como bachiller en Filosofía y Letras. Mis estudios superiores los realicé en la Universidad Autónoma de Santo Domingo,  de la cual soy egresada como Licenciada  en   Educación Básica”.

Familia

“Actualmente soy  madre de un hijo estudiante de medicina, quien fue  mi padrino de graduación,  ya que mi padre estaba en cama, con una enfermad  terminal, en esos momentos.  Uno de los grandes golpes de mi vida, la partida de mi padre,  en un momento que anhela que supiera que había ganado el concurso para ingresar al Sistema de Educación Dominicana, pues mi padre ansiaba que sus hijas fueran educadoras. Pero agradezco mucho a Dios, que ese deseo de mi padre se cumpliese”.

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