Violencia y cultura violenta; cultura de paz y ética

Incentivar y desarrollar comportamientos sociales del “buen vecino”, del “buen compañero”, incentivando las habilidades sociales de la interacción humana. Reír más y enfadarse menos, induciendo estados afectivos positivos, en todas las etapas de la vida.

Julio Leonardo Valeirón Ureña
Hemos visto con cierto estupor los hechos de violencia personificados por jóvenes que le cobran la vida a personas inocentes, sobre todo de niños y niñas sin posibilidad siquiera de defenderse. Es un hecho que conmueve el alma a niveles insospechados. Steve Kerr, el entrenador del equipo de básquet Golden State Warriors, explotó y no es para menos, pues él mismo sufrió la pérdida de su padre, Malcom Kerr en el 1984, asesinado por miembros de un grupo radical islámico, cuando trabajaba como rector en la Universidad Americana de Beirut.

“Cualquier pregunta de baloncesto no importa. En los últimos 10 días, hemos tenido a ancianos negros asesinados en un supermercado en Búfalo, hemos tenido a asiáticos que asisten a la iglesia asesinados en el sur de California, y ahora tenemos a niños asesinados en una escuela. ¿Cuándo vamos a hacer algo? ¡Basta ya! Estoy cansado de venir aquí y dar condolencias a las familias devastadas”.

“Estamos siendo rehenes de 50 senadores en Washington que se niegan a someter a votación la ley de control de armas, a pesar de lo que el ciudadano estadounidense quiere. Ellos no la votarán, porque quieren aferrarse a su poder. Y les pregunto: ¿van a seguir poniendo vuestro propio deseo de poder por delante la vida de niños, ancianos y feligreses? Porque eso es lo que parece. Es lo que hacéis todas las semanas”.

Y con mayor énfasis, aún dijo:

“Estoy harto, no podemos ignorar esto y decir que haremos un minuto de silencio, que vamos a jugar al baloncesto mientras 50 senadores en Washington nos tienen como rehenes. ¿Se dan cuenta de que el 90% de los estadounidenses, independientemente del partido político, quieren más controles de antecedentes para la compra de armas? ¡El 90% de nosotros! Es patético. Ya he tenido suficiente”. Y dando un fuerte golpe en la mesa con su puño, abandonó la entrevista acostumbrada.

Por su parte, el recién pasado presidente de los EEUU, quien fue parte de la inauguración de la reciente convención anual de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) realizada en Texas, no solo acusa al partido demócrata de politizar el asesinato de 19 niños con un rifle de asalto AR-15, rechazando de “grotescos esfuerzos” para controlar la venta de armas, sino que incluso aboga por armar a los maestros para que enfrenten a los atacantes. Por otra parte, el hoy presidente de ese mismo país llega a exclamar: “La idea de que un chico de 18 años pueda entrar en una tienda y comprar dos armas de asalta es simplemente incorrecta. En el nombre de Dios, ¿para qué necesitas un arma de asalto excepto para matar a alguien. ¿Por qué seguimos dejando que esto suceda? ¿Dónde está nuestra fuerza para tener el coraje de hacernos cargo y enfrentar a los lobbies? Es hora de convertir este dolor en acción”.

Mientras, el mercado de armas y las actividades públicas de su exhibición y manejo continúa, de la misma manera, el rosario de muertes en escuelas y lugares públicos. Según el FBI, los ataques aumentaron más del 50% el año pasado. El tema de la violencia con el uso de armas de fuego en los EEUU parece ser un tema mucho más complejo y, por supuesto, con profundos intereses económicos envueltos. El centro de investigación Gilford señala que en términos promedio cada ciudadano norteamericano tiene 1.2 armas en su haber; que las armas, son la mayor causa de muerte en menores de 18 años, y que por supuesto, la industria del arma está valorada actualmente en 19.500 millones de dólares, un 22% más que en el año 2012.[1] Como para complicar más las cosas, según el reportaje de elpais antes señalado: “los sitios web de armas de fuego en línea facilitan la compra y venta de armas de fuego, repuestos y accesorios de tiro. Las subastas y los mercados en línea están abiertos a personas sin licencia para iniciar transacciones de armas de fuego (publicar, comprar y vender armas de fuego) y el pago y el envío se manejan entre el comprador y el vendedor”. Claro que hay requisitos para adquirir un arma de fuego, entre los cuales están “ser ciudadano estadounidense, mayor de 18 años y no haber incurrido en una lista de crímenes violentos”. Sencillo, ¿no? Pareciera que el negocio de las armas de fuego y sus consecuencias previstas y no previstas, fueran parte de la lógica de la sociedad norteamericana.

En el marco de la Psicología Social se destacan varios enfoques y concepciones acerca del tema de la violencia.

  • Teorías del impulso: es el decir, el motivo para dañar a otros. Estas teorías sugieres que la agresión proviene de condiciones externas que activan el motivo para dañar o herir a otros. Una de las más conocidas es la que se construye a partir de la hipótesis frustración-agresión. Hay quienes le atribuyen a Nietzche la frase de que: “cualquiera que esté insatisfecho consigo mismo, está continuamente listo para la venganza”.
  • Modelo Cognitivo de Berkowitz y colaboradores: desde esta perspectiva se plantea que cuando las personas asisten o presencian algún acto agresivo en los medios de comunicación, sus mentes activan de manera automática una serie de ideas que evocan otros pensamientos relacionados. Estos pensamientos influirían en las evaluaciones que dan lugar a las interacciones posteriores, de tal manera, que la percepción de una señal agresiva (por ejemplo, fotografías de armas) puede incrementar la intención de castigar a una víctima disponible en el espacio y en el tiempo.
  • Modelo afectivo de Craig Anderson: este modelo coloca su mirada en el aprendizaje, las cogniciones, el estado de ánimo y la activación. Desde esta perspectiva se señala que la agresión se desencadena a partir de un conjunto de factores, que ellos llaman variables de entrada, las cuales influyen en la activación, los estados afectivos y las cogniciones, desencadenando actos violentos. Los factores o variables de entrada pueden ser la provocación, la frustración, la exposición a modelos agresivos, señales asociadas con la agresión, y otros factores. Por otro lado, los factores internos, como la afectividad negativa, la irritabilidad, creencias sobre la agresión, valores pro-agresivos, patrones de comportamientos agresivos aprendidos, etc. Estos son factores que generan estados afectivos que activan los procesos de agresión. Finalmente, los factores de salida, que terminan siendo los diversos comportamientos violentos.

Medios de comunicación y violencia:

Varios autores han planteado que la exposición a la violencia en los medios de comunicación puede de hecho ser un factor que contribuya a los altos niveles de violencia en países donde esos productos son del consumo masivo. De esta manera, tales exposiciones originan procesos de aprendizaje de la conducta violenta como medio de dirimir los conflictos, al mismo tiempo que la generación de agresión en aquellas personas con predisposición a la misma, y por supuesto, el efecto de desensibilización que se genera y que no es un factor despreciable.

La cotidianidad del crimen y la violencia, del abuso y del asesinato a mansalva, se ha convertido en parte de la cotidianidad. Las guerras en medio oriente, los actos de terrorismo en varias partes del mundo hoy son material de prensa, que “además de informar”, dejan sumas cuantiosas a las agencias y medios de prensa. Nos han acostumbrado al mercado de consumo de los productos de estas barbaries. La información noticiosa es una mercancía que hay que vender, posiblemente tan perversa -en cierto sentido- como la venta de substancias psicoactivas, solo que nadie las regula, y que por supuesto, se ha justificado como un ejercicio de la “libertad de prensa”.

Es importante decir, que hay sitios web que tienen como menú, escenas de todo tipo de crímenes abominables, que circulan entre personas de manera muy subrepticia y que, por supuesto, nadie controla.

Es necesario, en el orden de la educación familiar y escolar, promover e incentivar los modelos no agresivos en la vida cotidiana y en la resolución de conflictos, incentivando el auto-control y la contención, así como el fomento de la moderación. Por otro lado, incentivar y desarrollar comportamientos sociales del “buen vecino”, del “buen compañero”, incentivando las habilidades sociales de la interacción humana. Reír más y enfadarse menos, induciendo estados afectivos positivos, en todas las etapas de la vida. Tratar de eliminar, si no es posible, reducir de nuestra cotidianidad todo aquello que se constituya en una fuente de irritación y malestar. (Hay muchos programas de la radio y la televisión que deberían sentir la pérdida progresiva de sus audiencias, esa sería una gran lección).

En el orden de los medios, replantear el enfoque social de la información de prensa sobre la violencia, empezando con el respeto a la dignidad del cadáver. Su burda exposición no genera ni solidaridad ni mucho menos, compasión. Insistir en la dimensión ética de la comunicación social. No solo se trata de comunicar, sino hacerlo con determinado sentido. Y, por supuesto, desarrollar campañas a través de los medios de comunicación y las redes sociales con el modelaje de actitudes y comportamientos de respeto y de cortesía con los demás. No estaría demás el desarrollo de comités de ética del comunicador social, a fin de que puedan estos profesionales tener la oportunidad de dirimir, desde principios éticos, el ejercicio de su profesión. Sería recomendable, además, el desarrollo de debates públicos sobre la dimensión ética de la información, al mismo tiempo que un mayor incentivo y fortalecimiento de estos debates, en las carreras universitarias que forman a los futuros profesionales de la comunicación.

Por el fortalecimiento de una cultura de paz, démonos la oportunidad del debate ético sobre la función de la comunicación social.

Finalmente, la cátedra de ciudadanía que se viene promoviendo desde el Ministerio de Educación debe hacer mayores esfuerzos por modelar comportamientos ciudadanos apegados a principios éticos fundamentales, como al buen vivir. Debemos promover en nuestras comunidades la filosofía del “buen vecino”, incentivando la convivencia y la búsqueda del bienestar social y personal.

[1] Recuperado en Venta de armas en Estados Unidos: el mercado más grande y desregulado del mundo | Compañías | Cinco Días (elpais.com)

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