Los niños según cada estilo de crianza

Cuál es tu estilo educativo, ¿educas con autoritarismo o con permisividad?

Existen muchos tipos de padres, aunque tal vez podamos reconocer con facilidad dos ‘escuelas’ opuestas: padres permisivos frente a padres autoritarios. Mientras que los primeros basan su educación en la libertad del hijo como prioridad absoluta, los segundos se empeñan en demostrar quién manda en casa. Lo ideal sería encontrar un término medio, pero la cruda realidad es que estos dos tipos de madres y padres existen, y que sus hijos, en la medida que ellos se afanan en mantener su sistema educativo, crecen de una forma determinada.

Diferencias entre hijos de padres permisivos frente a hijos de padres autoritarios

Cómo son los niños de padres permisivos y autoritarios

Evidentemente esto no se puede aplicar a todos los casos, porque siempre hay matices entre estos dos sistemas educativos, pero sí es cierto que la mayoría de hijos de padres permisivos y la mayoría de hijos de padres autoritarios comparten a la larga algunas (o todas) de estas características. Aquí tienes las diferencias entre hijos de padres permisivos frente a hijos de padres autoritarios:

Cómo suelen ser los niños de padres permisivos

Los padres permisivos son aquellos que basan su educación en ofrecer más libertad y autonomía a los hijos; son padres complacientes que atienden los caprichos de los niños y no quieren privarles de nada. Cuando nos referimos a padres permisivos no son padres que imponen unas normas y límites pero que de vez en cuando deciden darles más libertad. Nos referimos a los padres que intentan razonar las normas (nunca les dicen NO, sino…’No te dejo hacer esto porque’…).

Son padres muy afectivos que apuestan por una buena comunicación con sus hijos e intentan llegar a un acuerdo con ellos. No utilizan castigos físicos e intentan que su hogar sea una democracia en donde los hijos también tienen voz y voto. Y sí, los hijos de padres permisivos pueden desarrollar a la larga todo este tipo de conductas…

– Niños muy independientes y autónomos
Esta es una virtud, sin duda. Tanta libertad hace que los hijos sean más independientes.

– Niños con autoestima alta
Los padres confían en ellos. Se sienten parte importante dentro del hogar. Su autoestima sube como la espuma. Pero a veces puede llegar al exceso. Muchos de estos niños pueden llegar a manifestar prepotencia.

– Niños con problemas para controlar los impulsos
Tanta libertad les da alas para mostrar sus impulsos sin tanta limitación, lo que les provoca algunos problemas para controlar la ira o las rabietas. Sin límites ni normas en casa, podrán desarrollar problemas de comportamiento.

– Niños con problemas para relacionarse con los demás
Si desde pequeños no han encontrado unos límites y unas normas, si se les ha dado todo… no sabrán enfrentarse a los problemas cuando lleguen.

– Niños con poco esfuerzo y perseverancia
Los padres permisivos suelen conceder todos los caprichos de los hijos. ¿Resultado? Niños que no saben qué es el esfuerzo y la perseverancia. Niños perezosos que no sabrán organizar su tiempo porque nunca se les impuso una rutina. Esto a la larga les creará más frustración porque no conseguirán alcanzar muchos de sus objetivos.

– Niños con poca tolerancia a la frustración
Conceder todos los deseos del hijo y dejar que se sienta igual que sus padres hará que no sepa enfrentarse a los problemas cuando lleguen. El día en el que se den cuenta de que no se puede tener todo, de que no siempre te dejan ser igualitario, de que hay que obedecer una serie de normas, no serán capaces de enfrentarse a la frustración.

– Niños poco pacientes
Suelen ser niños que lo quieren todo al instante. Sus padres les conceden los caprichos… ¿por qué tendrían que esperar?

Cómo suelen ser los niños de padres autoritarios

Los padres autoritarios tienen muy claro quién manda en casa. En su hogar reina una especie de tiranía en donde los padres dictan las normas y se deben respetar. Son inflexibles y no dejan que los hijos participen. Sólo deben obedecer. Si no lo hacen, apuestan por el castigo. Sus hijos a la larga pueden ser así:

– Niños autoexigentes y exigentes
A ellos se les exige mucho. No quieren defraudar a sus padres y se convierten en niños muy autoexigentes pero que también sabrán exigir a los demás.

– Niños que valoran el esfuerzo y la perseverancia
Con tal de no defraudar a sus padres, se esforzarán mucho por conseguir sus metas. Entenderán que el esfuerzo es primordial y también la perseverancia para conseguir u objetivo.

– Niños con baja autoestima
Los padres autoritarios no dejan que sus hijos opinen sobre ninguna de las normas de la casa. Esto crea en sus hijos poca confianza en ellos mismos y hace que sus autoestima baje.

– Niños retraídos o rebeldes
Dos posibles reacciones ante la imposición de normas de forma estricta. En algunos casos, los niños lo asumen y se convierten en hijos sumisos y retraídos. En otros casos, los niños intentarán escapar de las normas y lo manifestarán en forma de rebeldía constante.

– Niños miedosos y mentirosos
Muchos de estos padres usan el castigo, incluso, físico. Esto provoca en los niños miedo, temor, pero a la larga puede hacer que busquen eludir el castigo. ¿Cómo? Mintiendo. Encontrarán en la mentira su tabla de salvación.

– Niños con conducta agresiva
Si sus padres usaron con él la agresividad (verbal o física), ellos aprenderán a hacer lo mismo, y tenderán a reproducir ese patrón con sus semejantes.

– Niños con problemas para relacionarse con otros niños
Si los padres de estos niños no les muestran afectos y se mantienen distantes y fríos, ¿cómo van a ser capaces ellos de generar empatía? No sabrán controlar sus emociones y tendrán problemas para relacionarse con los demás.

– Niños que desarrollan la dependencia en la adolescencia
Cuando se imponen de forma autoritaria una serie de normas y límites de forma tan estricta, en la adolescencia, el niño no sabrá enfrentarse a su propia autonomía. Necesitará alguien que le guíe, como ocurría de pequeño. Mostrará problemas emocionales.

Fuente: guiainfantil.com

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