En la calle El Conde: un edificio fue ‘el más bello’ de la ciudad

Carmenchu Brusíloff
Santo Domingo

Allá por la década de 1950 ‘condear’ era una palabra clave para la juventud dominicana. Aunque estaba abierta al tráfico vehicular, en la calle El Conde de aquel entonces las aceras se convertían en el paseo ideal de la gente joven que hasta aquí llegaba, siempre bien vestida, para ‘condear’. Era un punto de reunión, pero asimismo para ver y dejarse ver.

Hoy, siendo peatonal, la palabra se diluye en medio de la heterogeneidad que nos ofrecen transeúntes, tiendas, puestos de venta al aire libre, cafeterías y edificios imponentes con fachadas en mal estado. En esta tesitura es que vuelvo a ‘condear’, dividiendo mi paseo en tramos y, en consecuencia, en varios artículos.

Edificio Díez

En este tercer paseo me detengo ante el edificio Díez (casa número 203). Construido en 1929 fue ‘considerado el más bello de la ciudad, en reputadas publicaciones de la época’, según cita la Guía de Arquitectura Santo Domingo. Aunque los cables que cruzan la calle impiden una perspectiva impresionante, salta a mi vista una de sus principales características: balcones en diferentes estilos y materiales.

En su piso bajo, una tienda donde en su frente resaltan cuadros típicos. Años atrás aquí funcionaban la tienda de calzados Florsheim La Favorita, y la RCA, oficina de comunicaciones y telegramas. Así me cuenta la poeta y compositora Meche Díez, para quien ‘condear era lo máximo’. Y recuerda que vivió en el edificio ‘de siete pisos, que también instaló un ascensor que acaparó la atención y la curiosidad de las gentes’.

Tras este alto en el camino prosigo mi andar. A mi lado pasa una pareja que habla inglés, con un bebé en un carrito. Sentados en un banco, un papá ofrece una mandarina a su niño, mientras él a su vez come una. Cruzo la calle Duarte. Sobre el pavimento varios cuadros y a su lado una tienda de artesanía. Echo de menos las reseñas de arquitectura e historia en cada expositor por cuadra. Me detengo ante el Café de France.

A una mesa al exterior me siento y pido Espresso decafeinado. ‘¿Corto o largo?’, pregunta una joven muy atenta. ‘Normal’, respondo. Me trae uno corto. En la mesa vecina, dos hombres toman café mientras en italiano conversan sobre música. Me percato al oírles mencionar los Rolling Stones. Frente a mí, una tienda de ropa y un gift shop.  Al lado nuestro, La Cafetera. De ésta ya hablaré otro día.

Detalles

En el edificio Díez, propiedad original de los Hermanos Díez y cuyo arquitecto fue Benigno de Trueba, había tres apartamentos para viviendas. En la azotea había un ‘boarding house’ para estudiantes universitarios. El edificio, al igual que el Baquero, sobrevivió al ciclón de San Zenón y al terremoto de 1946. (Datos: Meche Díez).

Cercanía

En el entorno del Edificio Díez, décadas atrás funcionaban la Ferretería Morey, la tienda de tejidos La Ópera, de don Tirso Ramos, la Joyería Prota, la tienda de tejidos La Cibeles… (Datos: Meche Díez).

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