¿Por qué los niños deberían aprender filosofía?

Si decimos que los niños deberían aprender filosofía desde los 3 años, puede que más de uno se sorprenda. Sin embargo, aprender a pensar es algo que no hace daño, siendo un camino que es posible recorrer desde edades muy tempranas, sin necesidad de que los pequeños hayan asentado aún las competencias lectoescritoras. Porque jugar a razonar de manera creativa, crítica y ética es tan o más importante que aprender los colores en inglés.

Vivimos tiempos difíciles para la filosofía. Parece que dentro de poco acabará difuminada del currículum escolar y que su presencia será poco más que un animal mitológico. En España, por ejemplo, con la nueva ley de educación, esta asignatura desaparecerá de la enseñanza secundaria obligatoria (ESO). Son ya muchas las voces que alertan de lo que esto puede suponer.

En una sociedad cada vez más compleja, corremos el riesgo de dar al mundo personas que no se cuestionen las cosas. Veremos cada vez más hombres y mujeres que, lejos de hacerse preguntas, asuman realidades distorsionadas.

Si no se produce algún cambio, la actual educación moldeará ciudadanos cada vez menos activos y comprometidos.

 La filosofía ayuda a que los niños aprendan a poner voz a sus ideas y a que miren el mundo de manera más amplia, rica y crítica.

Razones de por qué los niños deberían aprender filosofía

Todo niño lleva en su interior a un gran filósofo. Basta con pasar tiempo con algún pequeño de 3 o 4 años para darnos cuenta de sus ganas de seguir descubriendo fenómenos. Si hay unas palabras que nos repiten es “por qué”. Todo lo cuestionan, todo despierta su curiosidad y poco o nada escapa a su interés y análisis.

Sería muy positivo que llegasen a la adolescencia con esa misma capacidad, la de hacerse preguntas cada vez más profundas. Es más, algo que define a la mente joven es exigir la justificación de determinadas normas y cuestionarse muchos de los modelos y normas sociales que le rodean. No se trata de desafiar lo establecido, sino de comprender para comprometerse en la mejora de los entornos e instituciones.

Retirar la filosofía de los currículos es minar la dignidad de los niños y los adolescentes y robarles oportunidades de progreso. Educar personas que no se cuestionan las cosas es dar al mundo ciudadanos pasivos y conformistas. Como señalaba el filósofo y teólogo Jaime Balmes, pensar bien no define únicamente a los filósofos, también a la gente sencilla.

Veamos las razones de por qué los niños deberían aprender filosofía.

Logran mejores resultados académicos

Investigaciones, como las realizadas en la Universidad de Curtin (Australia), destacan una idea: la introducción de la filosofía en los estudios mejora el rendimiento académico en los niños. Tanto es así, que muchos países de Asia y el Pacífico contemplan la posibilidad de introducir esta asignatura en sus planes de estudio.

Lo ideal sería introducir la filosofía en la educación primaria. Sin embargo, en muchos países van a eliminarla de la educación secundaria para introducirla únicamente en Bachiller. Con este enfoque, perdemos la oportunidad de mejorar sus competencias cognitivas, sociales y emocionales.

La filosofía y el pensamiento crítico

Los niños deberían estudiar filosofía para desarrollar su pensamiento crítico. Pocas dimensiones son más importantes para el desarrollo psicológico y emocional que pensar de manera filosófica. Ahora bien, ¿qué implica esto realmente?

  • Significa ir más allá de los estándares y de lo aparente para cuestionarse la realidad.
  • Es mirar el mundo de manera curiosa y creativa.
  • Reflexionar de manera filosófica es no dejar de hacerse preguntas.
  • Permite además diferenciar la verdad de la mentira.
  • Asimismo, este enfoque filosófico ayuda a reflexionar sobre uno mismo y las relaciones con el entorno social.
  • Es también tomar conciencia de que nada es tan relevante como aprender a pensar por sí mismos libres de condicionamientos.

Mirar el mundo sin prisas y de manera profunda

Probablemente no nos sorprenda descubrir que atender nuestro entorno y razonar de manera filosófica es más difícil que nunca. Vivimos atrapados en la inmediatez, en las prisas, en la presión constante. Nuestros jóvenes son ya esa generación distraída o más focalizada quizá en el mundo digital que en el real.

Entre otros motivos, los niños deberían estudiar filosofía para atender su entorno de manera más pausada y profunda. Solo la mirada curiosa y reflexiva les permitirá ser hábiles ante las manipulaciones y posverdades de las que habla Noam Chomsky.

La filosofía les da a los niños la oportunidad de hacerse preguntas fundamentales y profundas sobre cosas cotidianas a las que no solemos atender debido a las prisas y a nuestros dispositivos electrónicos. 

Es más, algo que potencia el saber pensar de manera filosófica es la empatía y la inteligencia emocional. Gracias a ello, son capaces de comprender mejor las relaciones sociales, la ética, los derechos y la convivencia. Es momento de dejar de ver la filosofía como ese animal mitológico que, aunque bello, ya no es útil y es mejor dejarlo ir.

Esta disciplina es una herramienta eficaz para educar personas comprometidas con la sociedad, listas para hacer de este mundo un lugar mejor.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

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