El manejo emocional en el regreso a clases

Los Directores deben crear un espacio virtual para que su comunidad escolar exprese sus emociones

El inicio del nuevo ciclo escolar a distancia y en confinamiento ha generado incertidumbre en docentes, estudiantes y padres de familia, por lo que una de las tareas vitales de los directivos y líderes educativos es lograr un adecuado manejo emocional para el regreso a clases, mediante procedimientos de contención que tranquilicen a la comunidad y estimulen su confianza.

La crisis

La maestra Vicencio partió definiendo en general una crisis, como la reacción conductual, emocional, biológica y cognitiva de una persona, ante un evento desencadenante que genera un estado temporal de desorganización y de trastorno, con manifestaciones de malestar y tensión.

Ante una crisis, nuestros objetivos se ven amenazados, lo que pensamos que íbamos a hacer, o que ya habíamos logrado, se altera, y ya no es posible que sigamos con nuestros planes. Tenemos incertidumbre, angustia, nos sentimos desorganizados e inseguros.

Enfrentar una crisis de salud como la actual no ha sido cosa fácil, nos hemos sentido mal, angustiados y preocupados, pero podríamos enfrentar esta situación de dos maneras: por un lado, quedándonos parados y quizá hasta retrocediendo: “Me siento tan mal, tan impotente, tan frustrado que ya no sé para dónde ir”.

Pero, por otro lado, la situación también nos planteó la posibilidad de ir hacia adelante y salir mucho más fortalecido. Lo que yo quiero que entendamos en esta charla, insistió la Maestra Vicencio, es por qué a veces somos capaces de salir adelante, empoderarnos y avanzar, y en otras ocasiones nos quedamos estáticos o quizá también retrocedemos.

El manejo emocional en el regreso a clases

La crisis fue repentina: aunque nos dijeron que íbamos a tener que cerrar las escuelas y nos preparamos como pudimos, la verdad es que nadie se imaginó que íbamos a permanecer tantas semanas confinados en nuestras casas, con las escuelas cerradas y los docentes a distancia.

En el ámbito de la educación, hemos vivido situaciones muy inesperadas que hemos tenido que resolver de manera urgente. Muchos logramos terminar bien el año escolar, pero cuando nos dimos cuenta que iniciaríamos las clases otra vez en línea, muchos docentes, estudiantes y padres de familia se sintieron frustrados y hasta desesperados.

Algunas de las emociones que sentimos en este proceso son angustia, ansiedad, irritabilidad, enojo e incomodidad sin saber bien por qué. Hay gente que reacciona de manera agresiva y otra que puede quedarse muy pasiva, sin participar, sin querer comunicarse porque está saturada de cosas. Al final, todos, de una u otra manera, sentimos miedo, y esto tiene que ver con nuestra salud mental y emocional.

¿Qué puedo hacer yo como Director, como guía de mi comunidad educativa para ayudar a manejar esas emociones? ¿Cómo podemos ser líderes efectivos y cercanos en una situación así? ¿Cómo podemos contener la emocionalidad de nuestros colaboradores, de los padres de familia y muchas veces también de los alumnos?, se preguntó la maestra Ma. Cecilia Vicencio.

 La contención emocional

Contención emocional es todo lo que hagamos, los procedimientos y acercamientos, para que la persona que se siente preocupada o inquieta se tranquilice. Para que vuelva a adquirir la confianza en sí misma y que pueda ir retomando su capacidad de resolver la situación que enfrenta.

La maestra Vicencio habló de algunos procedimientos para tranquilizar y estimular la confianza de la persona afectada por una crisis emocional, el apoyo primario para reestablecer su estabilidad, así como las alternativas para la expresión de sus sentimientos y las rutas para solucionar problemas.

Pero algo muy importante es que como directores, continuó, no vamos a resolver los problemas que las personas de nuestra comunidad educativa tienen que resolver, sino que vamos a ayudar a que tomen su centro para que sean capaces de resolver lo que necesitan enfrentar. Vamos a sostener a las personas a través del acompañamiento para que sean capaces de enfrentar esta crisis.

 ¿Cómo ser una autoridad cercana?

Como directores tenemos ahora el doble reto de que no podemos estar físicamente cerca de nuestra comunidad escolar, ¿cómo haremos entonces para mantenernos cercanos de los otros a través de una pantalla?

Una herramienta comunicativa para acercarnos virtualmente es la escucha activa, donde yo tengo que ser un muy buen oyente, pero también debo saber hacer las preguntas adecuadas para tener una relación cercana con mis colaboradores.

Por otro lado, está la empatía, esta gran capacidad de ponerse en los zapatos del otro, de poder sentir lo que el otro está sintiendo, sin juzgarlo, sin criticarlo, poder entender desde dónde está y ayudarlo a salir adelante. La pedagoga del IIDEAC propuso algunas otras estrategias para los directores escolares.

1. Promover la expresión de emociones

Recordemos que es responsabilidad del director trabajar con todo el personal escolar: intendentes, administrativos, docentes, estudiantes y, además, con los padres de familia.

El reto es ser una autoridad cercana, aunque a distancia. Si no podemos ir a nuestra escuela, si no podemos tener una junta presencial con los maestros ni los papás, ¿qué podemos hacer para que nos perciban de una manera cercana?

Como directores, podemos crear un espacio seguro para la expresión de emociones. Ante la imposibilidad del acercamiento físico, lo primero es crear un espacio virtual y de tiempo, donde quede claro a la comunidad docente que se puede hablar de sentimientos, que tanto colaboradores como papás sepan que se pueden acercar al director y podemos hablar en ese nivel de comunicación:

“Oye ¿cómo te sientes?, ¿cómo estás?, ¿cómo están tus hijos?, ¿cómo sigue tu cuñada?”. Ese tipo de cosas que nos hacen ser cercanos y que deja claro que podemos hablar en una cercanía más estrecha.

2. Sé una presencia efectiva

La distancia social profundiza el sentimiento de soledad. Hablamos con pocas personas, estamos lejos y eso profundiza ese sentimiento. Como director puedes promover el sentido de pertenencia en la escuela: a pesar de estar a distancia, todos somos de este colegio y, por lo tanto, todos queremos esto, tenemos este lema, metas comunes.

Amalgamar a la comunidad con elementos de unión que los hagan sentir orgullo de pertenecer a esa escuela, es una acción práctica de gran utilidad para el acompañamiento.

3. Haz preguntas significativas

Conecta con empatía y comprensión, sabiendo que estamos en un momento difícil para todos por el trabajo y con los hijos en casa. Si hacemos preguntas significativas que nos acerquen a la gente con la que trabajamos, se establecerá un vínculo real más profundo.

¿Cómo está tu familia? De lo que has logrado, ¿qué te hace sentir orgulloso? ¿Qué has aprendido en esta pandemia? (Tejer, hornear, usar Zoom, etcétera).

4. Escucha activamente

Estamos viendo una pantalla, pero detrás hay personas que debemos escuchar y con las que debemos tratar de tener un contacto visual, si bien indirecto, siempre emocional. Debemos también estar atentos al lenguaje corporal de los demás (está nervioso, distraído, concentrado), e identificar ese lenguaje en canales a distancia y videollamadas.

Hazte presente para escuchar, conversar y parafrasear los comentarios de los demás, utiliza un lenguaje no verbal que demuestre tu genuino interés y evita juicios y consejos (no criticar, dar oportunidad a la gente de expresarse sin juicios e incluso cambiando prejuicios, ideas y conceptos propios).

 Con los estudiantes

Es de fundamental importancia implementar programas de aprendizaje socioemocional. Crear espacios para manifestar emociones, donde los chicos puedan hablar del manejo de éstas y de cómo las están gestionando. Pero debe ser un espacio pensado, bien planeado, con un programa, horario definido, un objetivo concreto, metas y contenidos claros.

Debemos tener en cuenta que ya habrá la nueva materia de bienestar y salud, y que esto es muy importante, pues será un espacio en la currícula oficial donde se podrá trabajar en cuestiones emocionales y de salud importantes para los niños, niñas y jóvenes estudiantes.

Hay que caminar en el autoconocimiento, reconocer sus propias emociones, identificar los valores personales e institucionales, practicar actitudes positivas como la empatía, la compasión y la inclusión. Esto es un reto, sobre todo en las clases virtuales, donde tenemos que generar un espacio de ayuda mutua, empatía, comprensión y compasión.

También es importante nombrar las emociones: “esto que hacemos es ser compasivos con el otro. Veo que tiene una necesidad y se preocupa, y yo voy a ayudarlo”. Nombrar las emociones para que los niños sepan que lo que están haciendo es valioso e importante y queremos que lo sigan haciendo.

Que los chicos amplíen su vocabulario y enriquezcan su lenguaje emocional, que reconozcan sus emociones y puedan nombrarlas: “me siento triste, frustrado, apartado de mis amigos, preocupado, impotente, cansado”, será ya un gran paso en la tarea de contención emocional para los meses de clases a distancia que vienen.

Fuente: pinion.education

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