Enseñar a los niños a decir: “gracias”, “por favor’, les abrirá mil puestas

Las palabras que abren todas las puertas: “por favor” y “gracias” algo tan sencillo que va más allá de la cortesía, es educación y respeto que aprendemos cuando somos niños y hacen la diferencia cuando somos adultos. 

Es una de las mejores cosas que nos enseñan los padres y sin darnos cuenta la educación por más sencilla que sea es la mejor herencia

Dos palabras que abren puertas

El saludar, solicitar las cosas y agradecer por ellas siempre es una señal de consideración a los demás. Las personas brillantes se distinguen, no por la obtención de un título o por la ausencia del mismo, sino por la suma excelente de unos valores y méritos que los hacen distinguir del resto.

La educación y cortesía no se enseñan en ninguna escuela, se enseñan en casa y son la carta de presentación de cualquier persona en un trabajo, con los amigos y la pareja.

Cuando la gente está dispuesta a tomarse el tiempo considerando al otro, a notarlo y hacerlo parte de algo es una sensación única. ¿No te ha pasado que una palabra puede hacer la diferencia para que una persona acepte algo que estás solicitando?  La razón es muy sencilla: esas personas que conocemos y que brillan con luz propia nos cambian el día positivamente, por que no se trata de cómo lucen ni la ropa que usan, sólo se trata de quien son.

Nuestros padres no estaban equivocados: pocas personas se detienen a saludar, a dar los buenos días o agradecer a sus vecinos por un acto amable del día.  Las acciones pequeñas abren más puertas de las que imaginas y la gente se da cuenta por que las cosas “pequeñas” son las que más cuentan.

Todo inicia con un “gracias”

Cuando vamos por la vida conocemos gente increíble que de pronto se “conecta” y sin saberlo se vuelven parte de nosotros. Esas personas, si te fijas muy bien son las que se relacionan mejor con todos: aquellos que suelen usar -o han desarrollado- la inteligencia emocional de mejor manera.  Las personas que tratan con respeto desde que son niños entienden el poder de la palabra “gracias” y su efecto positivo en los otros. Es aquí donde los niños, van a ir despertándose progresivamente al sentido del respeto y descubrir la empatía y reciprocidad -herramientas que reforzaran y ayudarán a establecer relaciones positivas en casi cualquier aspecto de su vida-. Por eso es mejor corregir a los niños a tiempo y dirigirlos adecuadamente para que desarrollen las habilidades necesarias que les serán de utilidad en la vida.

Cuando los niños crecen comienzan a tratar a los otros como sus iguales y ese respeto es el que les acompañará durante la vida es un respeto al otro, pero también a si mismo basado en los valores que aprendió en casa.  Y sí, todo podría haber comenzado por una palabra tan sencilla como un “gracias”.

Siempre se puede mejorar

Las personas se distinguen no por la obtención de un título o por la ausencia del mismo, si no por la suma excelente de unos valores y méritos que le hacen distinguirse del resto y ser muy interesante para cualquier compañía

Lo que eres hoy, la persona que ha crecido y ha tenido una vida llena de aprendizajes inició como el niño que educaron en casa tus padres. Así que recuerda esto: todo lo que piensas lo reflejas y eso incluye tu educación.. Tan simple como eso y te garantizo que la gente empezara a notar y responderte de la misma forma.

Fuente: https://viajeropeligro.com/

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