Calle Las Damas fue la vía principal en tiempos de la colonia

Carmenchu Brusíloff
Santo Domingo, RD

Se le llama Parque Rosado. También Parque de los Poetas. Es el Parque Alfredo Pellerano Castro, un espacio recoleto y arbolado desde donde arranca la calle Las Damas, que en tiempos de la colonia fue la calle principal de Santo Domingo y en la cual se construyeron las primeras casas de piedra de la Ciudad Primada.

Junto a la plazoleta dedicada al iniciador del movimiento literario Criollismo, poeta a quien se conocía por el seudónimo Byron, nos encontramos Alexis (mi hijo menor) y yo, intentando tomar una foto de un tramo de Las Damas con escasos vehículos. Pudo lograrlo.

Esta vía paralela al río Ozama, cuyo primer nombre era Fortaleza, fue tomando el nombre de edificios que en ella funcionaban: Calle de la Capitanía General, de la Fuerza, del Gobierno, del Palacio, de los Jesuitas, del Cuartel, del Arsenal, del Reloj, del Hospital, de la Gobernación, del Correo y de la Corte. Terminó siendo Las Damas porque, según escribe María Ugarte, ‘en sus casas se alojaron las mujeres llegadas de España en la Corte de la Virreina María de Toledo’.

A principios del siglo XVI, en este terreno se repartieron los solares luego del traslado de la ciudad desde la ribera este del río Ozama hacia la oeste (El traslado fue ordenado por Nicolás de Ovando, gobernador de La Española, quien tomó tal decisión sobre todo por la destrucción sufrida a causa del huracán del 29 de junio de 1502). El reparto era responsabilidad de alcaldes y regidores, aunque Ovando, quien trazó la Villa de Santo Domingo, se tomó también tal atribución. Se suponía que daban solo un solar, y a quien cogía algo más se lo quitaban. Sin embargo, Ovando tenía ‘quince casas de piedra muy bien edificadas, en la calle de la Fortaleza de esta ciudad, en ambas aceras’. Excepto ‘la que le servía de morada, las tenía todas en alquiler’. Lo cita María Ugarte, en Estampas Coloniales. Para el historiador Emilio Rodríguez Demorizi, Nicolás de Ovando fue ‘el primer gran potentado del Nuevo Mundo’, por sus numerosas casas, las extensas y prósperas haciendas y las muchas cabezas de ganado.

Coche eléctrico

En este deambular por Las Damas vemos llegar un coche eléctrico. Alexis detiene al cochero para preguntarle si está mejor que cuando conducía uno de caballos. El hombre cavila unos segundos hasta responder. ‘Sí, pero ahora hago una ruta más corta’. En cuanto a una carga eléctrica, por ahora le dura todo el día. No le cuesta recargar. Luego, ¡quién sabe!

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