¿Cuál es la historia de la Puerta del Conde?

El 10 de junio de 1655, las autoridades de Santo Domingo se reúnen para deliberar las nuevas medidas de defensa que debían adoptarse para proteger aún más la ciudad y discutir si debía considerarse el traslado de las tropas que habían sido dejadas en la Tortuga protegiendo la Banda Norte contra el regreso de los filibusteros y bucaneros.
La convocatoria estuvo motivada por la inseguridad que la invasión inglesa de Penn y Venables dejó entre los habitantes, ya que aún no salían de su asombro ante el hecho de que la ciudad no hubiese caído en manos de los ingleses.
A pesar de la oposición del comandante de la Tortuga, Baltasar de Calderón, y otros dos militares, se determinó que la fortificación en dicha isla debería ser desmantelada y abandonada.
Este antiguo bastión defensivo español , la Puerta del Conde, comenzó a construirse por instrucciones del Capitán General de la Colonia, en el año de 1655, a cargo del ingeniero militar don Juan Vicente Durán, caballero del hábito de Cristo.
Originalmente se le dio el nombre de Bastión o fuerte de San Genaro, cumpliendo así con la tradición hispana de dar a sus edificaciones militares el nombre de santos patronos.
El fortín fue convertido en baluarte con fosos y rastrillos, colocándose en su puerta el escudo de don Bernardino de Meneses y Bracamonte, Conde de Peñalva y Capitán General de la colonia, en homenaje a que, recién instalado en el cargo salvó la ciudad, asistido por lanceros criollos, al enfrentarse a la invasión del poderoso ejército (56 buques y 8,000 soldados) del inglés Oliverio Cromwell, comandada por el Almirante Willian Penn (cuyo hijo homónimo fundara posteriormente la colonia inglesa de Pennsilvania) y el General Robert Venables en 1655.
Desde el punto de vista de la arquitectura militar española, La Puerta del Conde es un modelo típico de la escuela de baluartes del siglo XVII de marcada influencia italiana, que se conservan en El Caribe como un legado de los principales fortificadores del siglo XVII, los imperiales autores Juan Bautista Antonelli, Juan de Tejada y J. Ruggero.
Toda su estructura está formada por sillares de piedra de cantería bien labrados. Es de forma pentagonal, con dos caras laterales o flancos enlazados a las colinas Norte y Sur.
Las otras dos forman la flecha o rastrillo que mira hacia el Occidente. En el interior, la puerta se encontraba protegida por la fachada Oeste mediante un foso seco.
Este monumento se convirtió en símbolo de dominicanidad cuando el 27 de febrero de 1844 fue proclamada desde allí nuestra Republica, mientras la bandera dominicana era elevada por las trémulas manos del General Francisco del Rosario Sánchez, rebosante de emoción su pecho.
El sentimiento patriótico que despierta este lugar es tan fuerte y sostenido que ha logrado esculpir en sus viejos muros el antiguo verso de las Odas de Horacio: Dulce et decorum es pro patria mori (Dulce y decoroso es morir por la Patria).
Aunque aun es llamada por muchos la Puerta del Conde, el nombre de Altar de la Patria le fue otorgado oficialmente mediante la Ley No. 1185 del 19 de octubre de 1936.
Fue consagrado el lugar como sepultura para los Padres de la Patria el 27 de marzo de 1943 mediante la Ley No. 237.
Los restos mortales de Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez fueron trasladados hasta este lugar con gran pompa y respeto, desde la Capilla de los Inmortales en la Catedral de Santo Domingo, donde reposaban.
La última reforma al Baluarte 27 de Febrero, Altar de la Patria, se efectuó entre los años de 1975 y 1976 durante el gobierno del entonces presidente, Joaquín Balaguer.
Fuente: Historia Dominicana en gráficas
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