Por qué fregar, tirar la basura o poner la mesa hará que tu hijo tenga más éxito en la vida

Justo en el momento en el que estamos a punto de despedir del año y aún con la pandemia del Covid-19 entre nosotros, no está de más recordar una de las conclusiones a las que llegó la gran investigación científica del Harvard Grant Study, uno de los estudios longitudinales más completos de la historia, y sobre el que se basa el libro «Cómo criar un adulto», de Julie Lythcott-Haims, de la Universidad de Stanford.

Una de las conclusiones a la que llegaron los investigadores, que se centraron en analizar desde 1938 las claves para llevar una vida saludable y feliz, tiene que ver con la infancia. Y en un momento de crisis económica y social como el actual, en el que los padres están muy preocupados por el futuro de sus hijos y que ni siquiera saben si podrán acceder a un puesto de trabajo, recordamos esta charla TED que la experta ofreció en 2016 y que vuelve a tomar impulso.

Lythcott-Haims, licenciada en Derecho por Harvard, en su charla «Cómo criar hijos exitosos» recuerda que es un error criar a los hijos pensando solo en sus notas y resultados que obtengan de aquello que tenga que ver con su vida académica. Así, aconseja a los padres inculcar un mayor interés en sus pequeños en otras cosas «como el amor y las tareas domésticas» para poder construir «una base para su éxito».

«En el estudio de Harvard, se encontró que el éxito profesional en la vida, que es lo que queremos para nuestros hijos, viene de hacer tareas domésticas en la niñez, y entre más temprano se inicie, mejor», recuerda la experta. Es decir, el «arremángate y ayuda» –recuerda Lythcott-Haims– es un pensamiento clave que adopta el ser humano y que se traduce en que los trabajos o tareas desagradables hay que hacerlas. Se trata de una mentalidad basada en la cultura del esfuerzo individual para la mejora común, «que es lo que te hace sobresalir en el lugar de trabajo», recuerda la experta.

«Sin embargo –continúa– absolvemos a nuestros hijos de hacer trabajo en casa y luego terminan como adultos en el lugar de trabajo a la espera de una lista que no existe. Y lo más importante: carecen del impulso, del instinto de arremangarse y ayudar. De mirar alrededor y preguntarse, ¿cómo puedo ser útil a mis colegas?». Los profesionales con éxito se preguntan: «¿Cómo puedo anticiparme a lo que podría necesitar mi jefe?», recuerda Lythcott-Haims.

El segundo hallazgo del estudio, y que también tiene mucho que ver con la crianza de los hijos, es que la felicidad en la vida viene del amor, no al trabajo, sino del amor de los seres humanos (pareja, familia, amigos…). «Así que en la infancia tenemos que enseñar a nuestros hijos a amar y no pueden amar a los demás si no se aman a sí mismos en primer lugar, y no van a amarse a sí mismos si no les podemos ofrecer amor incondicional», asegura.

Fuente: https://www.abc.es/

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